publicado hace 4 días

Tributo para un genio de la comedia

De los estelares de TV, a los teatros de Broadway, a las sitcoms de los ’90 y al cine de Hollywood. Son pocos los comediantes que como Jerry Stiller (1927-2020), Z.L., han logrado tener éxito en todos los escenarios disponibles para la comedia, y además formar un sucesor tan potente como actor, director y productor, como su hijo Ben Stiller (1965-). Nacido en el seno de una familia judía en Broolyn, Nueva York, Gerald Isaac Stiller debutó en las pantallas en el año 1956, en la serie Studio One. Luego, se consagraría en la comedia formando un dúo con su esposa Anne Meara (fallecida en el año 2015), “Stiller and Meara”, en el famoso programa de Ed Sullivan, ícono de la televisión estadounidense. Luego de convertirse en un ícono de la comedia, Stiller participaría de diversas producciones cinematográficas, acompañando a actores de la talla de Charston Heston, Kevin Dillon, Jeff Bridges, Kim Bassinger y Elizabeth Hurley. Esta prolífica carrera en el cine lo llevaría a integrar elencos con su propio hijo, Ben, como el desopilante manager en la primera parte de “Zoolander” (2001), o como el deslenguado padre del protagonista de “The heartbreak kid” (2007). Pero sin embargo, fue en la década de los ’90 en que Jerry Stiller interpretó el papel cómico que, para muchos, es el más hilarante de su carrera: el del padre de George Costanza, Frank Costanza, una figura paterna incorrecta, delirante, deschavetada y un tanto histérica, causa relevante de la neurosis del mejor amigo de Jerry Seinfeld en la serie “Seinfeld”, que se transmitió entre 1993 y 1998. Haciendo gala de su falta de tacto, el Frank Costanza de Jerry Stiller no trepidaba en hostigar, humillar y poner a su hijo en las situaciones más incómodas y graciosas que se hayan visto en una serie de televisión, construyendo una figura de padre con todo lo cómico y políticamente incorrecto que se podía imaginar. “Lamento informar que mi padre, Jerry Stiller, murió de causas naturales”, escribió Ben en un tuit, el pasado 11 de mayo. “Era un gran padre y abuelo, y fue el esposo más dedicado para Anne por unos 62 años (…) Serás muy extrañado. Te amo, papá”. Así se despidió al actor titulado de la carrera de drama en la Universidad de Syracuse, que sirvió en la Segunda Guerra Mundial y que lanzó su carrera en la ciudad de Nueva York.

publicado hace 12 días

Charles Reznikoff, el poeta de los datos

DEPORTACIÓN “Una noche, un policía vino y le dijo- él había llegado desde Polonia y se había quedado en Alemania casi treinta años- le dijo a él y a su familia, “A la estación de policía, ahora. Pero van a volver de inmediato”, agregó el policía. “No lleven nada consigo- solo sus pasaportes”. Cuando llegaron a la estación de policía, vieron hombre, mujeres y niños judíos, algunos sentados, otros de pie- muchos llorando”. Así comienza el poemario “Holocausto”, del norteamericano Charles Reznikoff (1894-1976), hijo de inmigrantes rusos, nacido en Brooklyn, Nueva York. Graduado de la Escuela de Derecho de la Universidad de Nueva York, Reznikoff nunca ejerció esa profesión, porque estaba mayormente interesado en la escritura. En cambio, publicó 23 libros de poemas entre 1918 y 1961. “Holocausto” fue una de sus últimas obras publicadas, en 1975. El libro está compuesto de 12 poemas, los cuales están basados –como expresa el autor en el prólogo- “en una publicación del gobierno de Estados Unidos, Juicios de criminales de guerra ante los tribunales militares de Nüremberg, y los registros del juicio a Eichmann en Jerusalén”. Carlos Soto Román, encargado de la traducción al español de esta obra de Reznikoff, publicada por Das Kapital (www.facebook.com/daskapital.ediciones) en Chile, en una primera edición de diciembre de 2019, comenta que la particularidad de la obra del autor estadounidense está en que utiliza como fuente primaria documentos y registros legales, quizás como una derivación -o deformación- de sus estudios profesionales. Román, tal como el autor que traduce, tiene una profesión de base -es farmacéutico- pero comparte esta ocupación con la literatura. Ha traducido las obras de autores tan diversos como Ron Silliman, Aram Sroyan, Ryan Eckes y Frank Sherlock. En el año 2018, en tanto, recibió el Premio Municipal de Poesía de Santiago por su libro de poemas “11”. “Lo que me interesa del tema de la traducción es principalmente la visibilidad. El traductor tiene el privilegio de mostrar o dar a conocer obras que en un idioma determinado no existen. Las personas que son bilingües o manejan más de un idioma tienen la posibilidad de conocer literatura u obras en otro idioma, pero no todo el mundo puede hacerlo. Por eso lo que me fascina de la traducción es poder enriquecer la cultura local con obras que de alguna manera resuenan en el contexto”, señala Carlos Román. Cuando leyó la obra “Holocausto”, de Reznikoff, el traductor y poeta chileno se encontraba trabajando en su obra “11”, que aborda el régimen militar y los Derechos Humanos, “entonces me estaba cuestionando mucho acerca de los modos de representación de las tragedias, y sentía que en el caso chileno se habían escrito varias cosas que respondían a estilos testimoniales o típicos, o de investigación periodística. Yo quería explorar algo más arriesgado, algo más creativo en ese sentido. Y buscando cosas, me encontré con varias obras, pero de las que revisé, “Holocausto” fue la que llamó más mi atención por el estilo en que está escrito. Lo que hace Reznikoff ahí es trabajar con documentos judiciales y con transcripciones de juicios, explorar esos documentos y rescatar esos testimonios, editarlos y no pone nada de su parte, hace un trabajo como de escribir con tijeras, no con un lápiz, porque él va a cortando los testimonios de manera de presentarlos de forma más impactante”.

publicado hace 12 días

Dos grandes películas israelíes para celebrar Iom Haatzmaut

Con motivo de la celebración del Aniversario de la Independencia de Israel, el Festival Internacional de Cine Israelí Seret invita a disfrutar de dos películas que fueron parte del programa de la última versión realizada en Chile, en diciembre de 2019, de manera gratuita y disponibles para streaming desde el link www.seret-international.org/freepages/uk-2020-promo. Seret es el único festival internacional de cine de Israel y fue creado por Patty Hochmann, Odelia Haroush y Anat Koren. Actualmente se realiza en Inglaterra, Alemania, Holanda, y en Chile desde el año 2015. En la cuarta entrega, del año 2019, se presentó un programa de incluyó una selección de 11 películas a través de las cuales se pudo tener una muestra precisa de la diversidad de temáticas, estilos y géneros de la producción más reciente del cine israelí. Las películas que se ofrecen para ver online son:

publicado hace 19 días

Múltiples actividades virtuales para los amantes de los libros

La Biblioteca del Círculo Israelita de Santiago, CIS, como todas las áreas del Mercaz, ha debido enfrentar la crisis sanitaria provocada por el Corona virus, y trasladar sus servicios y actividades del formato presencial al formato digital. Tita Gaisinsky, bibliotecaria del CIS, nos contó como han vivido este proceso y cuál es la oferta para los bibliófilos que tienen disponible en este período de cuarentena. ¿Cómo ha funcionado la Biblioteca del CIS en este período de cuarentena? -Tuvimos que reinventarnos. Así como siempre prestábamos los libros de forma de presencial, libros físicos, empezamos a cambiar, y pensamos que si ya las novedades no estaban para ser retiradas de la biblioteca, sí podíamos enviárselas a aquellas personas que estuvieran interesadas. Por lo tanto, empezamos a publicar en La Palabra Israelita en vez de novedades que llegaban y fueran recién impresas, novedades en distintos formatos digitales para que las personas pudieran solicitarlas. Y hemos tenido una respuesta estupenda, la verdad es que estamos muy contentos porque la gente se ha interesado, piden distintos libros y uno se da cuenta que leen. ¿Qué servicios se siguen prestando? ¿Y qué actividades se han organizado? -Bueno, seguimos con el servicio de préstamo, y estamos contestando y estamos haciendo todo lo humanamente posible para satisfacer todas aquellas necesidades que nos plantean nuestros lectores. El mail lo respondemos de inmediato, estamos llamando a aquellas personas que puedan interesarse por libros, distintas cosas. Con respecto a actividades, empezamos a hacer el taller de “Bordando palabras” por Zoom, con una estupenda participación, y también a través de esa misma plataforma hacemos el taller de “Café y lectura”. Semanalmente, a los lectores de nuestros grupos les enviamos cuentos para que lean y son los que después estamos conversando. También hicimos una reunión con Rudi Haymann, en conjunto con el Museo Interactivo Judío, sobre la literatura y el Holocausto, con una estupenda participación, quedó mucha gente en lista de espera, entonces esperamos hacer ahora una repetición de la primera parte y hacer la segunda parte ya en carpeta. También, mediante los Whatsapp grupales que tenemos, estamos en permanente recomendación de películas, de distintas actividades que culturales que se están dando en estos momentos en las Redes Sociales y en la televisión, en distintas partes. Aportamos, y nos aportan, es una cosa recíproca. Y tenemos un grupo de Whatsapp de “Jadashot”, donde compartimos noticias sobre la literatura y sobre lo que está sucediendo en estos momentos en Israel. ¿Y cuál ha sido la respuesta del público? La verdad es que la respuesta del público ha sido maravillosa, como Biblioteca estamos tremendamente agradecidos, y nos da mucho gusto sentir que todo aquello que con tanto cariño compartimos con nuestros lectores, no se ha cortado por el hecho de que no nos podemos encontrar físicamente.

publicado 30 Abril 2020

Una leyenda de la pantomima, un héroe de la Resistencia

Nos apersonamos desde muy temprano en el Hotel Sheraton de Santiago, hasta que logramos avistarlo en el lobby. Nos acercamos a él para decirle que éramos jóvenes judíos y queríamos entrevistarlo sobre su participación en la Resistencia Francesa durante la Segunda Guerra Mundial. Accedió y nos pidió que volviéramos ese mismo día, en la noche, al retorno de su presentación. Lo hicimos. Lo que sigue es parte de una conversación de casi una hora y media que sostuvimos con el artista judío francés, en la que habló extensamente de su vida, su historia y su idea de sociedad, vivencias que también son retratadas en la película “Resistance” (2020), protagonizada por Jesse Eisenberg y disponible en algunos países en Amazon Prime. Sin embargo, el contenido de la entrevista que leerán a continuación se mantuvo inédito hasta el día de hoy. Marcel, su vida y su carrera artísticas son muy conocidas, sin embargo no lo es su historia previa a su fama, en especial su participación en la Resistencia Francesa. ¿Cómo llegó a unirse a la Resistencia? -Primero que todo, quiero explicar que mi padre era carnicero, y soy de un origen muy popular y humilde, aunque haya sido una buena familia. Mi padre quería ser cantante de ópera y se encontró con que era una carrera difícil, la Primera Guerra estalló en 1914 y -como era un hombre formido- dijo, bueno, voy a ser carnicero. El tiempo pasó, y después de la Guerra continuó siendo carnicero. En nuestra familia había muchos artistas, sobre todo cantantes y músicos, y tengo certeza de que he heredado eso del lado artístico de la familia, y mi padre -habiendo sido carnicero- el siempre me llevaba en la noche a la ópera. A la ópera y al box, es un contraste. Yo nací en Estrasburgo, en Alsacia, entre Alemania y Francia, y cuando, los nazis tomaron el poder en Alemania, cuando llegó el nazismo, era una especie de infierno que había llegado. Con la declaración de la Segunda Guerra, fuimos evacuados al Sur de Francia. Tengo, por mi familia, orígenes judíos, pero en mi familia hay una mezcla, hay matrimonios mixtos. En la época de Hitler, todos los que tenían algo de sangre judía eran perseguidos. Me recluté en la Resistencia por convicción, por ciertas ideas socialistas que yo tengo y por la tradición de mi padre. Tenía 15 o 16 años. No fue por mi condición de judío, fue por mis convicciones políticas. Estaba criado en una idea de libertad de libertad y democracia. Mi trabajo consistía en hacer documentos de identidad falsos y tarjetas de alimentación falsas. Cuando entraron en vigencia las leyes racistas de Vichy, todos los israelitas -como llamaban a los judíos- estaban amenazados. Entonces, muchos entraron en la Resistencia. Y existía una organización que se dedicaba a salvar niños judíos, entre los cuales había niños refugiados de Alemania y que estaban en Francia, que estaban amenazadas. El trabajo consistía en poder salvar a esos niños haciéndolos salir a través de España o a través de Suiza. Era muy peligroso, porque si uno llegaba a ser atrapado en la frontera, no era fusilado, pero sí deportado. Pero cuando eres muy joven tienes mucha valentía, uno se cree inmortal, no piensa en la muerte. Uno es buen soldado a los 20 años, ya no a los 40, menos a los 50. Mi rol consistía, en esta organización, en ayudar a salvar a estos niños. Mi padre había sido deportado a Auschwitz y nunca volvió, nunca supimos lo que le pasó. En la guerra hubo 55 millones de muertos, en total, si hubo entre ellos una decena de genios, nuestro siglo sería muy distinto en el plano artístico y en el científico. Esta forma de racismo fue de una crueldad terrible, y al mismo tiempo una estupidez, el cristianismo nació del judaísmo, ¿cómo se puede ser antisemita si uno es cristiano? Estando en la Resistencia no usábamos la estrella de seis puntas, mentíamos y decíamos que no éramos judíos. Hacíamos lo contrario de lo establecido, para salvar un mundo amenazado. Yo recuerdo a muchos camaradas que murieron deportados, fusilados. Pero en la Resistencia, que era como la Legión Extranjera, nunca se preguntaba cuál era el origen de cada uno. ¿Había antisemitismo en Francia antes de la guerra? -Para nada. Los franceses no conocían ese problema, porque el mismo pueblo era una mezcla. Por eso, respecto de su pregunta, no se puede decir que estuve aquí, eso esto, hice esto otro, sino que hay que explicar cómo se desarrolla toda una educación que me hizo, me transformó y me llevó a ser Marcel Marceau. Mi nombre real es Marcel Mangel, Marceau era mi nombre dentro de la Resistencia. Su experiencia de vida en la Resistencia, ¿influyó posteriormente en su trabajo artístico y en sus personajes? -Después de la guerra, yo no quería hablar de mis orígenes. Quería ser considerado un humanista y no había una razón para reivindicar todo. Yo tenía una pelea interna. Teníamos que salir de este ghetto y ser ciudadanos franceses, de religión judía, de otras religiones o no practicantes. Tener una sensibilidad humana, y no tener una sensibilidad judía o cristiana. Eso es lo que yo pensaba entonces. Esta Resistencia me llevó a esconderme durante un tiempo porque fuimos sorprendidos por la Gestapo. Y entramos a una casa de niños en París, escondido gracias a un primo mío que trabajaba en la Resistencia, y en esa casa el director era un socialista francés, que no era judío, pero salvaba niños. Eran 80 y tantos niños judíos escondidos entre 80 y tantos niños cristianos. Una denuncia, y todo el mundo estaba deportado. Era un peligro permanente. Al mismo tiempo, yo era un profesor dramático para estos niños, para no perder tiempo, tenía 19 o 20 años en ese tiempo. Más adelante entraría en una escuela de teatro en París, la Escuela Charles Dullin, que era la más grande escuela de teatro. Y llegué a esa escuela con el nombre Marcel Marceau. Lo extraordinario de esta escuela es que, después supe, mucho de los jóvenes que seguían estos cursos dramáticos tenían nombres falsos. Nunca preguntábamos en la administración, nunca hacíamos búsquedas. Un poco como la Legión Extranjera, donde uno entraba aunque fuera un criminal. Y había que olvidar el pasado. En esta situación, nunca me preguntaron qué religión tenía. Yo era Marcel Marceau. Y fue ahí donde encontré a Etienne Decroux, que era mi maestro de mímica. Había mucha disciplina, era una escuela de teatro parlante. Entonces cursé mis estudios, y en 1944, cuando París estaba liberado, yo seguía siendo alumno, y me enrolé en el Ejército. La guerra todavía no había terminado, y participamos de una campaña en Alemania. La guerra terminó en abril de 1945 y yo me quedé en el Ejército hasta mayo de 1946. Cuando me retiré, decidí consagrarme a la carrera teatral. Pero me di cuenta de que el arte del mimo ya había impresionado mucho, porque en mi infancia tuve un don de mimo sin no saberlo. Yo interpretaban fábulas a los niños, y la hermana de mi madre, mi tía -que era alsaciana- tenía una colonia de niños, de niños que venían de todos lados de Francia, y es ahí cuando empecé a hacer pantomima. El personaje de Bip nació de la influencia de Pierrot y de la pantomima blanca. Luego entré en la compañía de Jean-Louis Barrault, durante tres años estuve con él y ahí yo decidí crear un personaje, Bip, en el Teatro de Bolsillo de París. Y ya en 1948 lancé mi carrera como mimo. Su pregunta era muy interesante, usted me preguntó si tuve influencia del pasado. Y la respuesta es no. Tuve que olvidarme y abandonar este pasado, era joven y toda la gente que había sido deportada guardaba silencio. Nadie quería hablar de nada, porque era una pesadilla terrible. Por eso nosotros aspiramos a ser integrados en el país, y reconciliarnos con todos los países. Es por eso que acepté, a pesar de todo lo que me pasó, trabajar en Alemania en 1951. Yo no tenía ningún espíritu de venganza. Para mí, después de la guerra, lo que me interesaba más era hacer teatro. Para mí el arte del mimo fue un símbolo, porque en el silencio había una especie de integración humana. Uno era comprendido por todos los pueblos, no había ningún problema de lenguaje. El recuerdo de la guerra “Europa estaba completamente invadida. Uno se pregunta cómo hemos sobrevivido. Y eso es porque realmente existe un D-s. Hubo millones que murieron y yo aún no puedo entender la suerte que tuve de poder inmediatamente después de la guerra seguir y crear un teatro que no existía. Creamos un público, una compañía y mi carrera comenzó. Y en mi repertorio no mostraba sufrimiento”. Marceau relata en este punto la historia de una de sus obras más famosas: “Bip y la mariposa”. En ella, explica, su personaje corre tras una mariposa y la atrapa, pero al hacerlo, accidentalmente la mata. Cuando la mariposa muere, su movimiento es idéntico al de un corazón humano. “Siempre me han preguntado por qué hice “Bip y la mariposa” y nunca he podido responderlo. Siempre he dicho que es porque Bip con la mariposa corre detrás de sus ilusiones, tal como la juventud corre detrás de una pelota en el fútbol. El balón también es una ilusión redonda, como la tierra; si yo fuera un psicoanalista podría explicarlo perfectamente (bromea). Pero yo me he dado cuenta de que en los temas que yo abordaba nada salía así por nada, cuando uno escribe es el subconsciente que aflora. Y para mí mi subconsciente era por supuesto mis orígenes, el sufrimiento que nosotros tuvimos, con mi padre que nunca más vuelve y muere, con los millones de padres y niños que han muerto, entonces esta mariposa era eso también. Hay dibujos de los campos de concentración en que los niños dibujaban mariposas antes de morir. La mariposa era un símbolo de libertad y de fragilidad. Nosotros somos efímeros y eternos, pero efímeros como las mariposas". "Un día, hace dos años, hice una búsqueda y encontré filme que se llama “Al Oeste nada nuevo” (1930), basado en una novela de un alemán, Erick Maria Remarque, que dejó Alemania en el tiempo de Hitler y se fue a vivir Estados Unidos. Y no era judío, es importante decirlo, porque sus convicciones eran anti nazistas. En Norteamérica, siendo un joven en el mundo del cine, se hizo un filme sobre su libro, que era sobre la Primer Guerra Mundial. El héroe de la película era un soldado alemán, que en una escena estaba sentado con su fusil y sobre él, de pronto, ¡paf! Se posa una mariposa. Cuando la trata de atrapar, la mariposa muere. Ustedes me dirán “¿Pero esa es la historia?”, y yo les digo que ahora, hace dos años, me di cuenta de que la mariposa (de la obra de Bip) ¡nació de esta historia! Tenía 14 años, y a los 22-24 años inconscientemente escribo esta historia. En respuesta, el 80% de nuestra vida está marcada por la infancia”.

publicado 24 Abril 2020

La naturaleza como un todo

La presente exposición “Entre Nubes, Espinas”, en tanto, que presenta entre el 6 y el 29 de mayo de 2020 en el Círculo Israelita de Santiago, tiene como temática “la naturaleza, las flores olvidadas, las flores que se cuidan solas, esas que nadie mira y las que están llenas de espinas, paisajes imaginarios, paisajes en extinción”, señala la artista. La muestra se presentó anteriormente en la Casa de la Cultura Pichilemu y se inaugura el miércoles 6 de mayo, a las 19.30 hrs., en el Mercaz. ¿Cuántas obras expones y en qué formato? -Son alrededor de 35 obras en pequeño y mediano formato. ¿Qué técnica utilizaste para la realización de las obras? -Básicamente son acuarelas sobre papel complementadas con tintas, cloro, sal y aguas de diferentes tipos, desmineralizada, de la llave, mineral, etc. Los papeles son libres de ácidos, prensados en frío y generalmente uso Canson de 300 g/m2 y con altos porcentajes de algodón. Las acuarelas son QOR y las tintas las compro en Francia en Les Fréres Nordin, pero el principal elemento en mi trabajo es el azar, empiezo un cuadro y nunca sé cómo va a quedar una vez que esté seco, depende de muchas cosas ajenas a mi… Y eso es lo que más me gusta. ¿Qué puedes contarnos de tu formación como artista? -Soy licenciada en Arte con mención Pintura de la Pontificia Universidad Católica, PUC, esa es la base de mi formación técnica, luego hice algunos cursos en el extranjero, estuve algunos meses como oyente en la Universidad de Jerusalén en el año 1986. Asistí a clases ocasionalmente durante los seis meses que viví allá. Más adelante, en Italia, tuve la suerte de conocer al hijo de uno de los artistas más importantes de Milán, considerado como el padre de la Decoración, Piero Fornasetti, quien había fallecido hace pocos meses. Estuve trabajando en su estudio, en su fábrica, como jefa del departamento de pintura en Milán. Allí se fabricaban todos los objetos que posteriormente se coloreaban a mano y yo estaba a cargo de supervisar ese trabajo además de realizarlo también. Terminé siendo la jefa del departamento del área de pintura. Fue muy entretenido y enriquecedor en todo sentido vivir en Milán, en el bello edificio de Fornasetti, por casi dos años. ¿Qué vino después de Milán? -Tuve que volver a Chile y estuve varios años sin pintar. En el año 1990 falleció mi padre, entonces me hice cargo -junto a mi hermana- del Sello Alerce, que él había fundado en 1976. Yo implementé el departamento de Arte y Diseño y nunca más hubo necesidad de contratar servicios externos. Desde entonces y hasta hoy no he dejado de trabajar en el Sello, aunque ahora sólo funciona como una plataforma online. Recién en el año 2012 retomé el arte, hice una exposición cuya temática eran los insectos, y también comencé a trabajar con una técnica propia, nada académico. Eso derivó en las acuarelas que hago ahora, que también no son muy académicas, y que partieron gracias a que un grupo de compañeros de la carrera de Arte me invitó a participar en un taller de acuarelas. ¿Por qué te interesa la naturaleza como temática? -Porque está todo en la naturaleza, todas las formas, todos los colores, todos los estados de ánimo, y da para mucho. En la naturaleza encuentro todo lo que quiero.

Suspensión de la Asamblea General Anual de Socios de la Comunidad Israelita de Santiago

De acuerdo a los Estatutos Sociales, se citó a Asamblea General Ordinaria para el día 26 de Marzo de 2020 en Primera Citación y para el 20 de Abril de 2020 en Segunda Citación. Para ambas citaciones se realizaron las publicaciones que exige la ley. Dicha Asamblea no pudo llevarse a efecto en ninguna de las dos fechas de citación, atendida la contingencia sanitaria que afecta al país por la pandemia del COVID-19 y al estado excepcional actualmente vigente. Con el objeto de disminuir los riesgos de exposición de los socios y dar cumplimiento a las medidas restrictivas de aislamiento social impuestas por la autoridad sanitaria, el directorio de la Comunidad Israelita de Santiago ha decidido suspender la realización de la Asamblea Anual General de Socios de la Comunidad Israelita de Santiago hasta una nueva fecha que se informará oportunamente.

“Israel está entrando en una nueva normalidad”

Oscar Embón, médico israelí, brindó un panorama acerca de cómo está la situación con el COVID19 en aquel país. Embón señaló que “estamos viendo que las últimas semanas la curva va disminuyendo y el número de enfermos afectados y la mortalidad también” e hizo hincapié en que “tenemos una letalidad del virus de solamente 1,6%”. El médico comparó las cifras de Israel y Argentina: “El número de pacientes afectados por coronavirus en Israel es el doble que en Argentina, pero tenemos menor cantidad de muertes aquí que en el país sudamericano”. Embón explicó que “este virus es muy difícil de entender, no se sabe si va a desaparecer. Quizás cuando comience el otoño o el invierno vuelva y nos ataque con la gripe” y subrayó: “En Israel paulatinamente están volviendo los chicos a los colegios y ya se decidió que la semana que viene van a abrir los bares”. El médico hizo hincapié en que “las medidas que tomaron en Israel fueron muy severas y ahora tenemos más de un millón de desempleados con una población total de nueve millones” y enfatizó: “Hay mucha gente que está sufriendo, son tres meses sin ingresos o con sueldos muy bajos. Ahora tenemos que luchar en el asunto económico y social”. “En Israel no se tomaron riesgos con respecto a la salud y sí tomo un riesgo muy grande el términos económicos”, argumentó Embón.

Inventores israelíes crean una mascarilla que permite comer en restaurantes de forma segura

Los inventores israelíes han desarrollado una máscara de coronavirus con una abertura a control remoto que permite a los comensales comer sin tener que quitársela, un dispositivo que dicen que podría hacer menos arriesgada una visita a un restaurante. Al apretar una palanca, se abre una ranura en la parte delantera de la máscara, lo que permite ingresar el alimento sin tener que levantarla o bajarla, lo que reduciría la exposición a partículas de aire. «La máscara se abrirá mecánicamente por control remoto manual o automáticamente cuando el tenedor llegue cerca del rostro», dijo el lunes Asaf Gitelis (foto), vicepresidente de Patentes e Invenciones de Avtipus, mientras hacía una demostración del dispositivo en sus oficinas cerca de Tel Aviv. «Entonces puedes comer, disfrutar, beber y sacas el tenedor y se cerrará, y estarás protegido contra el virus», explicó. La compañía dijo que planea comenzar a fabricar la máscara en pocos meses y que ya había presentado una patente. Dijo que probablemente se vendería al costo de 3 a 10 shekel (0,85 a 2,85 dólares), ligeramente por encima del precio de las sencillas máscaras quirúrgicas de color azul. Israel ha reabierto en gran medida su economía después de una significativa caída en los casos del novedoso coronavirus. Los restaurantes están abiertos sólo para la comida para llevar por el momento.

El 70% de los casos de coronavirus en Israel provienen de Estados Unidos

Según un nuevo estudio de la Universidad de Tel Aviv, más del 70 por ciento de los pacientes con coronavirus COVID-19 en Israel fueron infectados por una cepa que se originó en los Estados Unidos. El estudio publicado el lunes muestra que el resto de las infecciones en Israel se importaron de Bélgica (8%), Francia (6%), Inglaterra (5%), España (3%), seguido de Italia, Filipinas y Rusia. El Dr. Adi Stern, de la Facultad de Biología Celular Molecular y Biotecnología de la Universidad de Tel Aviv, manifestó que los israelíes que regresaron de los Estados Unidos crearon “cadenas de transmisión”. Los investigadores llegaron a esta conclusión después de comparar secuencias genómicas de pacientes israelíes con 4.700 secuencias genómicas de diferentes áreas del mundo. Israel no tuvo ninguna infección importada de China, Corea del Sur o Singapur. El país comenzó a suspender vuelos desde Europa y otras naciones entre el 26 de febrero y el 4 de marzo. Sin embargo, las fronteras de Israel no se cerraron completamente hasta el 9 de marzo. El estudio también mostró que los “súper difusores”, personas que desobedecieron las pautas del Ministerio de Salud y asistieron a “eventos de súper difusión, como fiestas grandes u otras reuniones sociales”, contribuyeron a infecciones masivas, según el informe. En marzo, un grupo de 65 miembros del movimiento ortodoxo Jabad llegó de Nueva York después de un año de estudios en Crown Heights, y luego de confirmarse que habían sido infectados por COVID-19, fueron aislados en un hotel de Jerusalem. El Al comunicó que no sabían que había sospechosos portadores del virus entre sus pasajeros y que su avión no estaba preparado para esa eventualidad.

Nuevos descubrimientos arqueológicos

En la semana de Yom Yerushalaim, la Autoridad de Antigüedades de Israel y la Fundación del Patrimonio del Muro de los Lamentos han revelado nuevos e impresionantes descubrimientos arqueológicos descubiertos bajo el vestíbulo de los Túneles del Muro de los Lamentos. Según los arqueólogos: “Esta es la primera vez que se descubre un sistema de este tipo cerca del Muro de los Lamentos”. Este sistema, el primero de su tipo descubierto en el área del Muro de Los Lamentos, fue expuesto en excavaciones realizadas por la Autoridad de Antigüedades de Israel en el complejo “Beit Strauss”, debajo del vestíbulo de entrada a los Túneles del Muro Occidental. Las excavaciones en el sitio, renovadas hace aproximadamente un año, se están llevando a cabo como parte del trabajo para prepararse para un recorrido nuevo y fascinante, además del recorrido clásico de los Túneles del Muro de los Lamentos dirigido por la Fundación del Patrimonio de la Pared Occidental. Los investigadores suponen que el complejo fue utilizado por los residentes de Jerusalén durante el período romano temprano, antes de la destrucción de Jerusalén y el Segundo Templo. El sistema fue sellado debajo del piso de una estructura grande e impresionante del período bizantino, esperando que se descubrieran unos 2.000 años. El sistema de corte de roca estaba completamente cubierto por un piso de mosaico blanco liso de una estructura pública monumental y extremadamente impresionante construida al final del período bizantino hace aproximadamente 1.400 años, renovada durante el período Abasí hace aproximadamente 1.250 años.

¿Cómo transitar esta crisis?

La cuarentena nos presenta un escenario inédito. Todo lo que ocupaba nuestro tiempo, hoy se ve limitado. Hasta hace unos meses, la vida era predecible, o al menos eso creíamos. Vivíamos corriendo de un lado a otro, el tiempo no alcanzaba, anhelábamos días de 25 horas para lograr hacer todo lo que nuestras agendas exigían. Pero eso cambió. Las redes sociales intentan suplir la falta de contacto físico. Plataformas como Zoom, que ya existían pero que nunca habíamos ocupado, se nos presentan como alternativa a todo tipo de reuniones. Libros, museos, cursos y conferencias online se nos ofrecen en abundancia. Sin embargo, debemos reconocer que la sensación de no poder salir de nuestras casas genera cierta angustia. El silencio de la cuarentena nos fuerza a contactarnos con lo bueno y lo malo de nosotros mismos. Esto puede ser desesperante o puede transformarse en un desafío. Viktor Frankl, fundador de la logoterapia, basa su método terapéutico sobre la pregunta de cómo hacer que la vida tenga sentido. En esa lógica, podríamos intentar descubrir cómo hacer que esta crisis tenga sentido, que valga la pena haberla transitado. Quizá, la característica central de esta crisis, que es la obligación de permanecer con nosotros mismos, nos dé una pista. Todos tenemos aspectos valiosos y fortalezas muchas veces ocultas, y tal vez este silencio pueda ser una excelente oportunidad para que esos recursos salgan a la luz. La crisis puede abrir la posibilidad de poner en orden nuestras prioridades para discernir entre lo esencial y lo accesorio. Por otra parte, conectarnos con nuestras debilidades puede ser una oportunidad para aprender a pedir ayuda, hacer frente a nuestros problemas e intentar sobrellevarlos descubriendo nuestro enorme potencial. Siempre fue obvio poder salir a la calle y reunirnos con nuestros cercanos. Y cuando esto deja de serlo, tenemos dos opciones: lamentarnos o tomar conciencia de lo afortunados que somos de tenerlos en nuestra vida. Nunca antes tuvo más sentido la metáfora de ver el vaso medio lleno o medio vacío. Quizás la gratitud sea la herramienta más poderosa que poseemos para encontrarle sentido a esto. Estamos frente a un escenario complejo que exige respuestas creativas. La sensación de encierro debe hacernos más conscientes y agradecidos de lo que somos y de todo lo que tenemos. Y debe darnos la oportunidad de reconocer nuestras falencias para que podamos enfrentarlas y aprender de ellas. Permanecer con nosotros mismos nos dará el tiempo necesario para pensar, para mirarnos con detenimiento y entender que el mejor refugio lo llevamos dentro. Así, cuando todo esto acabe, seremos más resilientes y más capaces de seguir proyectando el futuro.

“Soy una persona muy práctica, y encuentro que la crítica vacía hacia mi país es contraproducente y daña nuestro proceso democrático y desarrollo. No así la crítica constructiva”.

Hen Mazzig es un escritor y conferencista israelí. Viaja (o viajaba) por el mundo hablando de Israel y de su identidad como un joven israelí de origen mizrají. Para Mazzig, su origen familiar, junto con su experiencia en las Fuerzas de Defensa de Israel, FDI, y su identidad sexual, no son asuntos meramente personales, sino que políticos. Como menciona en esta entrevista, un férreo defensor de Israel, progresista, gay y orgullosamente mizrají, es algo que lo ubica por fuera del mainstream político. La izquierda lo critica y la derecha no lo acepta. Da la impresión de que así le gusta. Has tenido algunas experiencias bastante incómodas con manifestantes en tus charlas, como el incidente en University College London (UCL). Tal vez ha habido otras. Los estudiantes chilenos judíos han enfrentado incidentes parecidos, con manifestantes del BDS tratando de avanzar con su agenda en Chile. ¿Cómo enfrentas esa oposición, desde un punto de vista personal y argumentativo? -Siempre divido a mi público en tres: aquellos que me apoyan a mí y a Israel (un 20%), los que se oponen a mí y a Israel (otro 20%), y los que están indecisos (60%). Siempre trato de apuntar hacia ese último grupo, tratar de convencerlos. Los dos primeros grupos probablemente no cambiarán de opinión (¡aunque a veces sí!), por lo que siempre trato de recordar que la gente indecisa juzga todo lo que hago y digo. Cuando uno de los grupos es más grande (como los 300 manifestantes en UCL), trato de hacer lo mejor de la situación. Es así como fui invitado de nuevo después del incidente por el presidente de la universidad para participar en otro evento, se tomaron medidas en contra de los manifestantes, y al final fui presentado como el que quiso dialogar y no ser violento. Creo que esta es una estrategia que todos debemos tomar. Es lo que mejor funciona para hacer un impacto positivo para Israel y los judíos. La historia de tu familia claramente ha contribuido a tu deseo de contar la historia mizrají, y a diferenciar entre las tradiciones mizrají y sefardí (para qué hablar de los ashkenazim). ¿Por qué es tan importante para ti personalmente y del punto de vista político? -Mi identidad mizrají influye en todo lo que hago. Junto con una resurgente política de identidad en el Occidente, ha habido una inclinación por enmarcar el conflicto israelí-palestino en términos raciales. Según esta narrativa, Israel fue establecido como un refugio para los judíos europeos blancos oprimidos, que después se convirtieron en los opresores de personas de color, los palestinos. Como israelí, hijo de una madre judía-irakí y un padre judío del Norte de África, es desgarrador ver este giro. Soy mizrají, como lo es hoy en día la mayoría de los judíos en Israel. Venimos del Medio Oriente y del norte de África. Solamente un 30% de los judíos en Israel son ashkenazí. No entiendo por qué los medios convencionales y los políticos en todo el mundo ignoran o tergiversan estos hechos y la historia mizrají. Tal vez es porque nuestra historia rompe los estereotipos sobre mi país y mi pueblo. Para muchos judíos en el occidente, el mundo judío esta centrado en Norteamérica, con sus orígenes en Europa. Ven a Israel y Jerusalem como su patria, pero presentan a la comunidad judía como perteneciente al Occidente, como si fueran los únicos que importaran. Mi historia, y la historia de casi un millón de judíos del Medio Oriente y el Norte de África, a menudo es ignorada o mirada en menos, de una forma que imita el enfoque post-colonial. Aunque algunos académicos han comenzado a darse cuenta de la diversidad de nuestra comunidad judía global, las voces principales, y la mayoría de las ideas señaladas por judíos anglófonos, se centran en la hegemonía europea-norteamericana. Los discursos sobre el significado del judaísmo, el pueblo judío, Israel y el Medio Oriente parecieran venir naturalmente de un punto de vista superior, el occidental, como si el conocimiento sobre las comunidades del Medio Oriente y África estuvieran siendo generadas no desde los hechos sino desde el paternalismo. Los arquetipos preconcebidos ven a los judíos del Oriente como todos parecidos los unos a los otros, y desconocidos a la comunidad occidental judía. Aunque difiero con mucho de la obra de Edward Said, sus descripciones de “orientalistas” siguen siendo válidas. Según Said, éstas serían personas que estudian el Oriente, no solamente como académicos que buscan entender otras culturas, porque mezclados con sus intereses académicos existen prejuicios políticos interesados que socavan las necesidades de las comunidades que estudian. El Orientalismo convirtió al “Oriente” en un campo legítimo de estudio, pero sobre el cual el Occidente inventó hechos. Según Said, el interés real de estos académicos es político. A través de sus discusiones sobre el Medio Oriente, se auto-nombraron representantes del Oriente. Tergiversaron el Medio Oriente y sus pueblos, creando estereotipos y perpetuando características falsas. La comunidad judía es diversa y multicultural. Solamente en Israel, casi un 60% somos descendientes de judíos del Medio Oriente y el norte de África. Sean cual sean nuestros orígenes, debemos estar unidos en la lucha por la igualdad y en contra del antisemitismo. Pero, también recordar que el mundo judío esta centrado en el Oriente. Esto cambiaría la conversación sobre Israel y sería un paso positivo en la lucha en contra del antisemitismo. Leyendo tus columnas o tu cuenta de Twitter, queda claro que eres un acérrimo defensor y, a la vez, crítico de Israel. Es una mezcla muy israelí, ¿pero es difícil mantener el equilibrio cuando sabes que enfrentas un público hostil? Por ejemplo, has criticado la política de Israel hacia los palestinos, lo que te ubicaría en el lado progresista. Pero también criticas la narrativa que presenta a Israel como un proyecto blanco, europeo y colonial, y rechazas la noción que muchos progresistas han presentado de “pinkwashing”, la idea que Israel utiliza su celebración de la diversidad sexual para desviar otras críticas. ¿Te sientes como un outsider político? -Efectivamente lo encuentro difícil. Soy un judío gay mizrají que apoya a Israel. Pero la izquierda me odia. Es una ironía. Soy la encarnación de la interseccionalidad. Soy hijo de una madre iraquí y un padre bereber-amaziguí. Crecí en una comunidad pobre, un niño gay del clóset que se convirtió en un hombre abiertamente gay. Me identifico como judío pero secular. Uno creería que como un judío de color gay y de orígenes humildes, la izquierda sería el lugar natural para mí. Pero desde el punto de vista de la izquierda estadounidense e israelí, hay un pecado que me mantiene excluido. Adicionalmente, serví en las FDI como un oficial humanitario. Creo firmemente en el derecho de Israel a existir. Soy un conferencista y escritor israelí, pero no concentro todo mi activismo en la crítica hacia mi país. No tengo otra nacionalidad, y no tengo intenciones de postular a la nacionalidad iraquí o tunecina. Como consecuencia, encuentro que la seguridad y futura existencia de mi país es algo crucial. Y, soy una persona muy práctica, y encuentro que la crítica vacía hacia mi país es contraproducente y daña nuestro proceso democrático y desarrollo. No así la crítica constructiva. Esto hace que sea intolerable para la izquierda. Aunque haya trabajado por varios años promoviendo los Derechos Humanos palestinos y aunque sea crítico del actual gobierno de derecha, y apoyo una solución de dos estados y aunque creo que deberíamos estar trabajando para encontrar un status permanente para los que piden asilo en Israel, oponiéndome a su deportación, si le preguntas a los activistas de izquierda en Norteamérica qué piensan de mi, dirán que soy un activista de hasbará de derecha y un progresista falso. Y, por supuesto que en la derecha tampoco me aceptan. Como progresista, mis valores no se alinean con los suyos. Activistas de derecha me critican por usar la palabra “ocupación”, aunque el control militar de una región es, por definición y por derecho, una ocupación. Y, por supuesto, esta la parte gay. Un activista de derecha me criticó por apoyar la marcha de orgullo en Jerusalem. O sea, soy alguien que nadie quiere que exista. Ser gay, mizrají y pro-Israel significa no tener hogar político. Y esa es la amenaza que represento. Como un judío gay mizrají los obligo a mirarse a sí mismos, increpo su enfoque singular sobre Israel. Cuando estos activistas u organizaciones dicen que no soy progresista, están proyectando cuestiones internas que ellos no pueden reconciliar. Sus creencias e identidades políticas son inherentemente contradictorias hacia todo lo que supuestamente apoyan. Como alguien tan difícil de precisar o identificar políticamente, ¿cómo describirías la política israelí hoy en día? ¿Eres optimista? -Soy muy optimista. Creo que el mundo está haciendo un giro hacia la derecha y se hace más nacionalista, e Israel no está inmune. Pero conozco a muchos activistas, una generación de israelíes jóvenes, que están comprometidos con hacer una diferencia. Soy uno de ellos, y no me voy a ningún lado.

Historias de Jerusalem en primera persona

El 28 de Iyar se celebra, en el calendario judío, Iom Yerushalaim, el Día de Jerusalem. Esta fecha, celebra la reunificación de la ciudad en 1967, dividida después de la partición de la ONU de 1947 y conquistada para ser la capital reunificada del Estado de Israel en la Guerra de los Seis Días.. Jerusalem es el centro y corazón del judaísmo, y también es central para las religiones monoteístas, católica y musulmana, así como para otros credos y naciones. La piedra amarilla con la que reglamentariamente deben levantarse sus construcciones hace que, al chocar en sol a ciertas horas del día, se vea color de oro, de ahí su apodo de “Ciudad dorada”. La rodean siete colinas, y sus calles y recovecos relatan miles de años de historia. Además dicen que Jerusalem tiene una vibración especial, que transmite una energía particular, cosa que podrán testificar quienes la han visitado. Por eso le pedimos a cuatro judíos chilenos que viven o han vivido en la capital Israel que nos contaran por qué esta ciudad enamora, y cuáles son los espacios y lugares que hacen a los visitantes cautivarse. David Arias, rabino: “Vivir en Jerusalem es una bendición tremenda” David vivió en Jerusalem entre el 2014 y 2019, durante casi seis años. Llegó a Israel a la edad de 24 e hizo Aliá directo a la capital de Israel. Es músico de profesión y mientras cursó su Máster en Estudios Judaicos y los estudios rabínicos, trabajó como coordinador del programa de Shnat Hajshará, en el Majón LeMadrijim. “Viví, desde que hice Aliá hasta que me fui de Jerusalem, en el mismo barrio, no siempre en la misma casa porque llegué directo al Centro de Absorción, al Mercaz Klitá, que queda en Talpiot Mizraj, en el barrio Harmon HaNatziv. Básicamente me quedé en el mismo barrio durante muchos años porque fui parte de la Comunidad Eshet Abraham, ubicada en ese sector, y para mí era muy importante estar cerca de la kehilá. Y la oficina de Marom, donde trabajaba, también estaba ahí”. “Mi lugar favorito de la ciudad está también en el barrio donde yo viví, en Talpiot, que es la famosa Taleyet, que es uno de los miradores que tiene Jerusalem y que está ubicado en la parte Sur de la ciudad. Mira hacia la Ciudad Vieja y desde ahí se puede ver perfectamente la estructura de la ciudad, la parte nueva y la vieja, se puede apreciar el Mount Scopus -llamado en hebreo Har HaTzofim-, en los días de más visibilidad se pueden incluso ver las montañas de Jordania y desde algunos puntos del barrio se puede ver el Mar Muerto. Ese es mi lugar favorito, un lugar que se puede caminar, donde se puede hacer picnic, rezar, pasear, que inspira mucho, en el que desgraciadamente hace tres años hubo un atentado con un atropello y eso marcó la vida del barrio, pero es un lugar maravilloso que simboliza también la vida moderna de Jerusalem”. “Uno de los lugares pocos conocidos y que cuenta muy buen la historia de la renovación de Jerusalem y la salida de las murallas es la antigua estación de trenes, que está también ubicada cerca del barrio de Mishenot Sha’ananim (el primer barrio judío construido fuera de la Ciudad Vieja) y todavía guarda parte de las vías originales de trenes que construyeron los otomanos en el Siglo XIX. Hoy en día esa antigua estación se transformó en un lugar de restaurantes, hay un centro cultural y se hacen conciertos, hay mucha actividad, y creo que relata muy bien la historia de Jerusalem y el encuentro entre lo antiguo y lo nuevo”. “Me parece que lo que hace especial a Jerusalem es lo que representa para la historia, la cultura y la tradición del pueblo judío, la conexión con su tierra histórica, el lugar donde fue el sacrificio de Itzjak, donde estuvieron el Primer y el Segundo Templo, donde -de acuerdo a la tradición- D-s tomó tierra para crear al primer hombre. Es un lugar con mucho simbolismo y es un lugar con mucha modernidad. Y es una ciudad que genera mucha expectativa en lo político, estamos totalmente pendientes de lo que pasa, que se mueve una piedrita y ya se pueden escribir una decena de artículos en los diarios. Desde niños, en el Séder de Pésaj terminamos diciendo “El próximo año en Jerusalem reconstruida”, rezamos mirando hacia Jerusalem. Entonces, cuando finalmente podemos llegar y vivir ahí es una bendición tremenda”. Nicole Bitrán, guía de turismo: “Me encanta la Ciudad Vieja, sus recovecos y sus cosas escondidas” Aunque actualmente vive en Haifa, Nicole -hermana del Presidente de la Comunidad Judía de La Serena, Roger Bitrán- vivió en Jerusalem en dos períodos: entre el año 2005 y el 2008, y hace dos años atrás. Cuando hizo Aliá junto a otros 10 chilenos -entre ellos Mauricio Tassara (actualmente el rabino Mijael Even-David), Rocío Mendoza y Claudia Herrara- se instalaron en el Ulpán Etzión, que estaba en Jerusalem. Más adelante, Mauricio, Claudia y ella decidieron arrendar un departamento juntos en Jerusalem. “Me acuerdo que cuando vivíamos en el Ulpán no teníamos auto, y en Jerusalem no hay buses ni transporte en Shabat, entonces salíamos a caminar y nos íbamos a perder a la Ciudad Vieja. Eso era muy choro”. “A mí me encanta la Ciudad Vieja, me encantan sus recovecos y esas cosas que tiene escondidas. Hay un lugar que se llama el Hospicio Austriaco, y que es parte de la Vía Dolorosa, está justo en ese camino. Está al lado de un lugar donde ponen la basura, entonces nadie le presta atención. Pero si tocas el timbre, te abren. Y detrás de esta puerta se esconde lo que antiguamente era un hospital y hoy es un hostal para peregrinos, y que tiene en su terraza, en el techo del hostal, una de las mejores vistas de Jerusalem, donde se ve el Santo Sepulcro, la Cúpula dorada del Domo de la Roca, y todos los barrios: el cristiano, el judío, el musulmán. Para mí es una de las vistas más lindas y tiene ese secreto de que si no vas con alguien que sabe, no te imaginarías jamás lo que se esconde detrás de esa puerta”. “Ahora vivo en Haifa, y ésta es una de las ciudades más tolerantes y pro coexistencia que hay en Israel. El árabe de Haifa no es el árabe de Jerusalem. La sociedad judía de esta ciudad es distinta, y también los árabes de Jerusalem son distintos. Es una ciudad muy tensionada, primero a nivel laico y ultraortodoxo, y tensionada a nivel político, con el conflicto palestino-israelí, que yo creo que se siente en la calle esa tensión”. Ella participó y participa en el movimiento pro derechos de las minorías sexuales, LGBTQ+, y también cree que en Jerusalem este movimiento -que también desarrolla una marcha anual, el Gay Parade- es mucho más político que el de Tel Aviv, que es más festivo, reproduciendo la tensión que ella identifica en otros sectores de la sociedad. Andrés Meyer, ex Presidente del Consejo Chileno Israelí: “Es una ciudad incomparable” Andrés llegó a vivir a Israel a los 23 años, y permaneció en esta ciudad entre los años 2003 a 2007. Era Periodista y fue a estudiar su Máster en Ciencias Políticas en la Universidad Hebrea de Jerusalem. Vivió en Talpiot y Baka, “barrios preciosos, y llegué ahí pues estudié en Ulpan Etzión que quedaba en esa zona y me encantó, así que me quedé ahí por los cinco años que viví en Yerushalaim”. Luego de sus estudios, asumió como encargado del desk para América Latina en WUJS (World Union of Jewish Students). ¿Qué lugar es su favorito? “Emek Refaim. Es una calle llena de vida y colores, con restaurantes, centros culturales, etc. Nos quedaba cerca, por lo que íbamos mucho y la caminábamos entera. Premio para el campus de Har Hatzofim, que es realmente impresionante”. “Jerusalem es un centro, pues en una ciudad pequeña se ve una diversidad como en ningún lugar del mundo. Uno camina pocas cuadras y puede pasar de barrios religiosos, a barrios árabes, donde los rusos, la Tajaná Merkazit, todo con distintos colores, aromas, tradiciones y gente e historia. Eso la hace una ciudad incomparable”. Jaia Sara Rovner, enamorada de Jerusalem a primera vista “Después de que me convertí al judaísmo, me vine a estudiar acá a un seminario para mujeres que están haciendo Teshuvá (haciéndose ortodoxas) o que ya son ortodoxas”, nos cuenta Jaia Sara, casada con Yoram Rovner y madre de cinco hijos. “Y me acuerdo que cuando iba en el taxi, entrando a Jerusalem, pensé: “Yo no me muevo de aquí nunca más”. Volví a Chile a casarme, en diciembre de 2005, y después me vine a Jerusalem; hicimos Aliá en marzo de 2006. Nos instalamos acá porque, logísticamente, era mucho más fácil para nosotros, teníamos amigos y el Mercaz Klitá al que llegamos tenía el Ulpán en mismo lugar. Fue una buena decisión”. Actualmente vive en el barrio de Arnoff, pero -como los otros chilenos con los que conversamos- también llegó a Talpiot Mizraj. Le gustaba del barrio que era muy diverso y la convivencia era buena. Y en el Mercaz Klitá, que hoy es un albergue que recibe a jóvenes que hacen Aliá y quieren perfeccionar su hebreo para estudiar, habían familias de distintas nacionalidades, “rusas, iraníes, francesas, de todo. Fue bien interesante”. “Me acuerdo que lo primero que vi de Jerusalem fue el paisaje, se veía todo blanco porque las casas son de la misma piedra. Creo que la ciudad tiene una energía especial también, yo no siento lo mismo en otros lugares, y harta gente que ha venido acá, que no necesariamente es gente religiosa, siente lo mismo. Como estaba en la Midrashá, me llevaron a muchos tiulim dentro de Jerusalem para conocer la historia de la ciudad, lo que también me atrajo, porque siento que es el centro, la raíz judía. Y eso fue lo que me enamoró un poco y me hizo quedarme acá”. “Primero, me encanta la Ciudad Vieja, porque tiene un valor histórico. Podría ir 20 veces al mismo tour y seguro que voy a descubrir algo nuevo. Me encanta ir a los túneles y me gusta ir a la Ciudadela de David (donde se encontraba el palacio del Rey David). Y bueno, Yoram y yo somos bastante sibaritas, nos encanta ir a comer a restaurantes y tenemos algunos preferidos. Yo soy muy carnívora, eso no se me quitó después de la conversión, nada que hacer (bromea). Nací y crecí en Osorno, así que amo la carne. Pero acá descubrimos un restaurante “gringo”, muy especial, que se llama “Crave” y que hace unos sándwiches excelentes. Nosotros comemos kasher y yo nunca más comí un churrasco queso; ahí hacen esas cosas, todo kasher, y tiene cervezas caseras, es muy entretenido el lugar. Otro lugar que es bonito y que está cerca de la Ciudad Vieja es Mamila, también me gustan los museos y mi favorito es el Museo de Israel, me encanta la parte de las maquetas de distintas Batei Knesset (sinagogas) del mundo. Mi barrio es muy fome, es residencial, pero en el centro hay miles de cosas que ver, barrios para conocer, lugares históricos”.

Importante donación kits de higiene y mascarillas en campamento de Maipú

55 kits de higiene y 322 mascarillas fueron entregados por voluntarios de CADENA al campamento Vicente Reyes de Maipú, el pasado jueves 14 de mayo. Esto, con el motivo de apoyarlos en su preparación para enfrentar la pandemia del Coronavirus. “La misión nació de un contacto que realizamos a través de Techo como una misión piloto con la idea de seguir realizándola en otros campamentos en Santiago”, dijo Nicole Rezepka, encargada de la misión. La donación beneficiará directamente a 39 familias, lo que equivale a 161 personas. Indirectamente, 483 personas recibirán la ayuda. Adicionalmente, los cuatro voluntarios de CADENA que asistieron al campamento entregaron consejos sobre los cuidados y las precauciones necesarias para prevenir los contagios del Covid-19. “Al escuchar a las personas en terreno compruebas la profundidad de sus necesidades y preocupaciones y cómo estas pequeñas acciones pueden generar un cambio muy grande en la vida de cada familia”, dijo Rezepka. “Esperamos seguir con esta iniciativa y poder ayudar a más campamentos y comunidades a enfrentar la situación de emergencia que hoy nos afecta, en especial ahora cuando más se necesita”. CADENA Chile agradece a la empresa Virutex por aportar con los kits de higiene para los vecinos del campamento Vicente Reyes de Maipú. Para más información sobre campañas y misiones de CADENA, Chile inscríbete en el newsletter: https://bit.ly/boletinCADENA

Nuestros adultos mayores, nuestro compromiso y responsabilidad

El Coronavirus representa una especial amenaza para los adultos mayores y, por eso, desde el cierre de las instituciones comunitarias, a mediados del mes de marzo, las residencias CISROCO Y Beit Israel impusieron el cierre estricto de sus instalaciones para evitar, de la mejor manera posible, que se presentaran casos de COVID-19 entre sus residentes. Este plan ha implicado un sacrificio por parte de los residentes, que no han podido recibir visitas de sus familiares, y también un gran compromiso del personal de ambos hogares ya que cumplen turnos de siete o catorce días como internos, alejándose de su entorno personal y de sus propias familias. Conversamos con David Rozowski y Andrés Belfus, presidentes de los Directorios de CISROCO y Beit Israel, para conocer cuáles son las medidas que han adoptado y a qué se destinarán los fondos de la campaña conjunta que lanzaron con el apoyo de la Comunidad Judía de Chile, CJCh. ¿Cuál es el objetivo de la campaña que están realizando los hogares Beit Israel y CISROCO? David Rozowski: Nos vimos en la necesidad de invertir fondos especiales para prevenir, en la mayor medida posible, el ingreso del Coronavirus en los hogares. Y esto significó salir a buscar mayores recursos sólo para esto. El costo adicional para cada residencia es de $ 20 millones de pesos mensuales, debido a la contingencia que exige, entre otros, el pago de horas extras y alimentación del personal. En cada hogar tenemos entre 40 y 50 personas que están trabajando con turnos semanales, durmiendo en los hogares. Andrés Belfus: Como nunca antes vemos a ambos hogares comunitarios trabajando en conjunto, en una sola campaña, con el objetivo de obtener los recursos necesarios para controlar los contagios de COVID-19, en todos los ámbitos: insumos, horas de salud, especialistas y otros, que implican una gran cantidad de recursos extra. La meta total de la campaña es de $ 250 millones para ambos hogares para un periodo de seis meses. Contamos con el apoyo de la CJCh y, como líder de campaña, con Tomás Münzer, a quien le agradezco su apoyo y liderazgo. Estamos todos juntos comprometidos en esta campaña, que no busca otra cosa que salvar vidas. ¿Cómo ha afectado el Corona virus el funcionamiento diario de sus respectivos hogares? AB: Estamos funcionando con turnos de 7 días trabajados, por 14 días libres, pero teniendo al personal viviendo esos siete días de turno en el hogar. Esto implica habilitar dormitorios (camas, ropa de cama, etc.) que permitan mantener distancia entre los trabajadores y, además, tener trazabilidad, por lo que duermen en los mismos pisos en los que trabajan. Tener a los trabajadores viviendo en el hogar ha aumentado también los gastos en alimentación y en los servicios básicos. DR: En CISROCO hemos tenido que contratar mayor dotación de personal para poder dar este servicio y poder seguir con los estándares que exige, por un lado, el Ministerio de Salud, como también lo que nos hemos impuesto nosotros, basados en recomendaciones de expertos nacionales e internacionales. ¿Qué medidas especiales están tomando para proteger a los residentes? AB: Hemos tomado medidas basadas en las recomendaciones del gobierno y en la experiencia internacional. Prohibimos las visitas y el delivery y los apoderados no pueden llevar alimentos a los residentes, como acostumbraban a hacerlo. Habilitamos un ala del hogar como zona de aislamiento donde reubicamos a algunos residentes de mayor riesgo, para cumplir con todos los requerimientos de las normas vigentes. Hemos cambiado la forma de vida dentro del hogar, evitando aglomeraciones, al punto de no tener más de dos personas dentro del ascensor. Las actividades se restringen a no más de cinco residentes y las clases de gimnasia se realizan en el comedor principal porque es muy espacioso y ya no se ocupa para comer. Las peluqueras no van al hogar y esta atención la está cubriendo el personal de enfermería para mantener lindos y cuidados a nuestros residentes. Con el fin de resguardar el abastecimiento, mantenemos stock para dos meses en farmacia, enfermería, cocina y aseo. El personal trabaja con elementos de protección, tales como mascarillas, guantes y otros, que, tal como se ha mostrado en los noticiarios, han aumento sus precios en hasta 10 veces. Por otro lado, las comidas de los residentes y trabajadores se hacen con artículos desechables, por lo que estamos gastando gran cantidad de recursos en vasos, platos y cubiertos desechables. Nos estamos preocupando de lo técnico, pero también de lo humano, contener a los adultos mayores es fundamental para su salud mental, buscamos la forma de entretenerlos pese al evidente encierro y la precaución constante por la amenaza del virus. DR: Desde que comenzaron las medidas sanitarias impuestas por la autoridad en marzo pasado, implementamos medidas extremas en el hogar, con altos estándares, incluso mayores a los exigidos por el Ministerio de Salud, asesorados por expertos nacionales e internacionales. Además, contamos con el apoyo permanente de un equipo médico que trabaja con nosotros. El hogar está sellado para toda persona que no sea parte del personal autorizado. El personal, tal como lo mencioné, está viviendo en el hogar, algunos incluso pasan sus días libres en la residencia. El compromiso y el cariño de todos ellos es a toda prueba. En términos de implementos, se utilizan escudos faciales, mascarillas, delantales y guantes, entre otros. Cada vez que una persona sale de una habitación todo se desecha y se cambia por artículos nuevos. Estamos usando vasos, platos y cubiertos desechables. Hemos hecho una sanitización completa del hogar en dos ocasiones, tomando todos los resguardos necesarios para los residentes, además de una limpieza permanente de pasillos, manillas, pasamanos y de todo lo que esté expuesto y se toca. Todas estas medidas requieren un enorme sacrificio de todos y, sobre todo, de los residentes, que han tenido que cambiar sus rutinas, dejar de verse y mantenerse en sus piezas, con todo lo que significa el aislamiento. Por eso estamos siempre buscando la forma de distraerlos, regalonearlos y entretenerlos. ¿Qué invitación harían a la comunidad para que apoyara esta campaña? AB: Creo que, como nunca, el mensaje es uno solo: Estamos buscando salvar vidas y, en esto, estoy seguro que toda la comunidad nos apoya. Si bien hemos visto una buena campaña, que empezó a fines de abril, aún nos falta bastante para llegar a nuestra meta. DR: Todas las comunidades están cerradas físicamente, trabajando remotamente, haciendo telecomunidad. Nosotros somos los únicos que seguimos trabajando en su máxima capacidad para cuidar a nuestros adultos mayores, gracias a quienes tenemos la comunidad judía que hoy conocemos. Creemos que los hogares van a estar cerrados al menos hasta septiembre. Invitamos a toda la comunidad a seguir apoyando a nuestros adultos mayores, que hoy dependen de todos nosotros. Cuidarlos es responsabilidad de toda la comunidad.

Nuestra solidaridad nuevamente puesta en marcha

El año pasado, el equipo Contigo del Voluntariado del Mercaz -que tiene como objetivo tener un vínculo cercano y dignificante con los vecinos de Lo Barnechea- organizó una Cena de Navidad para la gente de la calle. En el momento, como relata Daniela Roitstein, las voluntarias dijeron “Nosotros que no celebramos Navidad, como judíos, podemos dar una mano”. En el lugar conocieron a Camilo, un joven de 25 años, que era de Lo Barnechea y que sigue en contacto con los vecinos. También conocieron a los voluntarios solidarios de Lo Barnechea, que es otra agrupación, y entre todos, en esa oportunidad, le brindaron “una Navidad preciosa a la gente de la calle. Nos habíamos conseguido donaciones de comida, fue muy bonito y nos quedamos en contacto con Camilo”. Ahora, frente a la crisis, Camilo contactó nuevamente a las voluntarias del Mercaz, debido a crisis económica tremenda que deja el Corona virus. La escuela de Lenguaje, Santa Blanca, que está frente a la comisaría de Lo Barnechea, atiende a 77 familias, que en este contexto “estaban pasando literalmente hambre, se les estaba acabando la comida”, explica Daniela. Entonces nació la idea de hacer algo en conjunto. “Nuestro objetivo principal, en “Contigo”, es generar dentro de los vecinos la motivación, obtener la propia luz ellos tienen, ayudarles a conseguir trabajo, a desarrollarse en sus emprendimientos, mejorar la calidad de vida sacando lo mejor de ellos mismos. Pero, es cierto que en este momento sobre todo es necesaria la ayuda concreta en canasta familiares, y eso lo que hicimos. Esta campaña consistió, entonces, en juntar ya sea en dinero o en aportes en productos de alimentación e higiene personal para estas 77 familias. Por la urgencia, decidimos hacer una campaña flash de siete días, y la llamamos “El lenguaje del amor”. La gente colaboró muchísimo, se sensibilizó un montón, recibimos aportes en dinero y en productos, de gente de dentro y fuera de la comunidad. El grupo Mujeres Mercaz se portó increíble. Y como se declaró la Cuarentena General, tuvimos que acortar la campaña a tres días. Contra viento y marea, logramos en tres días reunir la ayuda y llegar a la meta”. El aporte fue entregado por las voluntarias del Mercaz el viernes 15 de mayo. “Fue una campaña virtuosa, porque fortalecemos los vínculos con nuestros queridos vecinos de Lo Barnechea. Nos gustó que Camilo, que nos conocía, nos tuviera como referente”, señala Daniel Roitstein, quien destaca además que dentro del equipo de Contigo, está Bazar Tañi, otro grupo de voluntarias que se encarga de juntar fondos que se destinan a apoyar a adultos con discapacidad mental. De la misma forma, la voluntaria destaca estos grupos se capacitan permanentemente, teniendo como uno de sus mentores a Mauricio Rosenbluth, de la Fundación para la Superación de la pobreza, “que nos viene capacitando generosamente desde hace bastante y ha sido un pilar fundamental. También tenemos con charlas con gente de fundaciones similares de Argentina, reuniones con diversos actores para nutrirnos permanentemente”, agrega.

“La vida está llena de sorpresas”

Fue una oportunidad única y muy emotiva en el contexto que estamos viviendo. Desde su residencia en San Diego, California, la Doctora en Psicología y sobreviviente de Auschwitz, Edith Eger, a sus 97 años, relató con claridad y sensibilidad su vivencia en los campos de concentración, desde que fuera deportada -como una adolescente húngara- junto a sus hermanas y sus padres, a los que vio por última vez al bajar de los trenes, al llegar al campo. Esta traumática y horrorífica experiencia, que cuenta en su libro “La bailarina de Auschwitz” (publicado en inglés bajo el título de “The choice”, en el año 2017), fue parte del testimonio que compartió el martes 19 de mayo, vía Zoom y Facebook Live, gracias a la actividad organizada por el Círculo Israelita de Santiago, CIS; la Fundación León Avayú Beresi, y B’nai B’rith. Más de 600 personas se conectaron remotamente en ambas plataformas y pudieron conocer de primera fuente la historia de supervivencia y resiliencia de esta noble mujer. Por ejemplo, cómo el hecho de haber estudiado danza la llevó a salvarse de la muerte segura en los campos de exterminios nazis, gracias a que un día, mientras Joseph Mengele visitaba las barracas de los prisioneros, pidió que lo entretuvieran. Y ella bailó. También, como cada día que pasaba pensaba que no sobreviviría a esa experiencia, pero que la idea de permanecer con vida, cuidar a su hermana mayor y volver a ver a su novio, Eric, la mantenían con fuerza. “Nunca olvidaré tus manos y tus ojos”, le había dicho él al despedirse, y eso la hacía pensar que si lograba salir con vida de esa horrible experiencia, podrían volver a reunirse y concretar sus planes de hacer Aliá a lo que entonces todavía era la Palestina Británica. Pero Eric no lo logró: como relató Edith en la charla, fue acribillado un día antes de la liberación. “Nunca pudieron matar mi espíritu”, dijo la sicóloga y Best Seller -su libro ha sido recomendado por Bill Gates y fue entrevistada por Oprah Winfrey- desde su escritorio, en San Diego, agregando que “No puedo es algo que no está en mi vocabulario”, y que incluso el hecho de que su madre la molestara diciendo que por suerte tenía inteligencia, porque no era guapa, la hizo aprovechar su capacidad intelectual para llegar a ser una mujer con un alto nivel de formación académica. En la charla online, Edith Eger relató también cómo llego a conocer al sicólogo, creador de la logoterapia y también sobreviviente de la Shoá Viktor Frankl, autor de la obra fundamental “El hombre en busca de sentido”, en que relata su vivencia en campos de concentración y luego realiza un profundo análisis sicológico del comportamiento humano en contextos de sufrimiento. Ella sintió, al leer ese libro, que podía agregar 10 páginas más cada capítulo, y decidió escribir una carta a Frankl, que -para su sorpresa- le contestó. Y de la misma forma, la autora y sobreviviente quiso transmitir a su audiencia en la charla organizada por el CIS que toda su experiencia y formación la ha llevado a “haber hecho y a hacer todo lo que esté en mi poder para eliminar el odio”, recordando que el antisemitismo es un fenómeno vivo. “Sean ciudadosos, no corran, no peleen, pero enfrenten esta situación”, dijo, agregando que quería transmitir esa juzpá, esa actitud desafiante, que la había llevado a ella a la supervivencia. Y de la misma forma, habló del amor, de formar una familia y de la compasión, porque -como señaló- cuando ella pensaba en los guardias del campo, pensaba que “ellos eran los prisioneros, no yo, porque mi conciencia estaba libre. Mataban a niños, a mujeres embarazadas, cómo se puede vivir con eso. Por eso transformé el odio en lástima”. Con humor, señaló que atribuye el éxito de su libro en español al cambio de título de “La elección” a “La bailarina de Auchwitz”, y anunció la publicación de una nueva obra para septiembre de este año, que se titulará “The gift” (“El regalo”). Para el rabino del CIS Lucas “Pato” Lejderman, quien fue el encargado de presentar la charla, es destacable que “alguien a sus 93 años pueda seguir soñando y seguir pensando por qué pasan las cosas malas en su vida, y ahora que pasaron qué voy a hacer, cómo voy a seguir superando los obstáculos para seguir soñando y seguir realizando mis sueños. Creo que es alguien que estuvo en Auschwitz, luego enfrentó la enfermedad de un hijo y finalmente decidió no estar buscando las razones, sino pensando qué hacer para seguir adelante. Ella misma dijo, en una frase que me llamó mucho la atención, que los nazis la victimizaron, pero ella no es una víctima; eso quedó en el pasado. En este sentido, en el presente, ella es quien quiere ser. Eso es importantísimo: elegimos qué poner en nuestras cabezas, y eso es cómo vamos a construir y ver nuestra realidad”. Ciertamente, fue una hora y fracción en que Edith Eger nos dejó grandes lecciones para enfrentar el sufrimiento y la adversidad, realmente un honor.

¿Qué significa Matán Torá en tiempos de Coronavirus?

Estamos en un momento en el cual sentimos que todo lo que aprendimos de la tradición judía nos debe permitir ser más sabios. Cada uno de los días de Sfirat HaOmer recreamos nuestras cualidades humanas, nuestras midot, para llegar de la mejor manera a Matán Torá, la recepción de la Torá. Y la pregunta es: ¿qué significa este año, en medio de la pandemia, recibir nuestra Torá? Pésaj significó la libertad física y, a partir de esa libertad física, nos dirigimos al momento cúlmine de la fundación de nuestro pueblo, que es la recepción de los Diez Mandamientos. Pésaj es incompleto y es insuficiente sin la festividad de Shavuot. Pésaj es el comienzo y Shavuot es la meta. El objetivo de esa libertad es la ley. Una ley que nos permite desarrollar de una manera mucho más clara y contundente la libertad. Esta dicotomía entre libertad y responsabilidad está resuelta en la tradición judía. Este orden moral establecido en el Sinaí, nos permitió avanzar en diferentes momentos históricos de nuestra historia y de la Humanidad, sabiendo que tenemos una responsabilidad con el mundo. Y este tipo de sociedad que se estableció inicialmente en el Monte Sinaí, nos permite entender mucho mejor los desafíos que atravesamos en este tiempo de pandemia y de Coronavirus. Si algo entendimos de todo lo que nos está pasando, es que cuando ejercemos la responsabilidad de cuidar y cuidarnos, entonces la ley nos permite vivir de una manera mucho más equilibrada con nuestros prójimos. Por eso vivir y recibir la Torá en época de pandemia, significa tener la conciencia de que pertenezco a un núcleo, a una sociedad que quiere que ejerza libremente mi responsabilidad con los otros. El momento es ahora y es crucial. Pensar la libertad sin ley nos puede llevar las peores crisis. Esta crisis es una oportunidad de ejercer libremente nuestra responsabilidad con nuestros prójimos. Las sociedades democráticas tienen que conjugar continuamente la libertad individual con normas que nos permitan procesar la peor crisis que le ha tocado a nuestra generación. Nuestra responsabilidad como judíos, que habitamos un mundo global es: libremente acatar las normas de convivencia que nos van a permitir poder salir de esta crisis. Ejercemos nuestra libertad, para sujetarnos a una ley y esa ley es la que nos va a permitir en el futuro tener más márgenes de libertad. Cuando no internalizamos la ley, lo que estamos haciendo es justamente lo contrario al mensaje de Matán Torá. Matán Torá deberá ser el eje de todo nuestro pensamiento y su mensaje perdura hasta el día de hoy.

Desconcertados

Vamos a planificar el camino del punto A hacia el B. Estamos en la etapa X del proceso y vamos a la etapa Y. Pololeamos y nos vamos a casar. Estamos educando a nuestros hijos y serán profesionales. Trabajamos y compraremos aquello que queremos. Somos sociables y siempre estarán los amigos presentes. Soy deportista sano y viviré largamente. Planificamos nuestras finanzas y no tendremos necesidades. Salgo de Egipto y entro a la Tierra Prometida. Sin embargo, todo eso que te ocurre entre medio, se llama desierto. Una escritora contemporánea, Avivah Zornberg, define en su libro Bewilderments la dificultad que plantean los mientras tanto en la vida. Dice el profeta Oshea 2:16 “Por lo tanto, he aquí, la seduciré, y la llevaré al desierto, y le hablaré tiernamente”. La interpretación ejemplifica: en lugar de convertirla en un ejemplo público de lo incorrecto, la toma en privado, habla y razona con ella. En la intimidad abre una puerta de esperanza y reconciliación, potencia la fe como un acto soberbio del deseo. El camino directo era de la esclavitud hacia la tierra que mana leche y miel. Sin embargo, ese mientras tanto, se estableció como realidad de cuarenta años. El desierto para el pueblo de Israel representa gritos, rebeldías, susurros, rabia y lamentos que vuelan por el aire, en una cacofonía que D-s describe como producto de la falta de fe. El desierto se transforma en la resistencia, la ambivalencia y el autoengaño. El desierto asusta a todos nuestros viejos fantasmas, porque nos deja a mitad de camino entre el trauma del pasado y la ilusión del futuro. El desierto se camina plasmando huellas en la arena, que pueden ser borradas por la brisa de la noche. Pero el desierto se asume, más allá de la indiferencia. Cambia una generación en ese desierto, ideas quedan sepultadas en arenas hostiles. Sólo quienes aún desean otra realidad, logran transformar el paisaje.

Lag Baómer: La fiesta de la diversidad

La semana pasada hemos vivido la festividad de Lag Baómer, el día 33 de la cuenta de 49 días que separan Pésaj de Shavuot. Sefirat Haómer es una escalera ascendente entre ambas festividades. Pésaj, la fiesta de la libertad, consagra la capacidad del ser humano de modificar su realidad. El ejemplo de un pueblo de esclavos que se libera de su opresor genera un paradigma de por sí liberador: no estamos condenados a repetir errores ni a eternizar angustias. Pésaj nos enseña que el mundo puede mejorar. Así, al decir de Irving Greenberg, Pésaj se convierte en el motor filosófico del judaísmo. Si quienes nacieron esclavos pueden alcanzar la libertad, entonces, por extensión, todo lo que está mal se puede corregir. El concepto de Tikún Olam, la necesidad y la posibilidad de mejorar el mundo, nace de la festividad de Pésaj. Pero la libertad de Pésaj es una libertad sin límites. Nos liberamos de la opresión del Faraón, pero nos quedamos en el desierto. Los esclavos recién liberados necesitan esta libertad absoluta, sin limitaciones. Que nadie les diga lo que deben hacer. Las siete semanas del Ómer simbolizan el tiempo que aporta la madurez necesaria para percibir la necesidad de una ley que enmarque esa libertad. Sin ese período de transición, la ley podría sentirse como una imposición que oprime y cercena la libertad. Estas siete semanas sirven para que la ley se convierta en algo compatible con la vida en sociedad. Por eso contamos, día a día, como los presos que cuentan el tiempo que falta para su liberación: la verdadera libertad solo tiene sentido cuando la ley la regula. Pésaj es impensable sin Shavuot. Shavuot no tiene sentido sin Pésaj. La cuenta del Ómer es una escalera ascendente, pero es también un período de semiduelo. La causa: la muerte de los 12.000 pares de alumnos de Rabi Akiva durante la revuelta contra Roma quienes, según el Talmud, fueron diezmados por una plaga. El carácter festivo de Lag Baómer se debe, por una parte, a que en ese día cesó la mortandad. Pero hay otra razón: el místico Rabí Shimon bar Yojai murió ese día y la tradición afirma que pidió ser recordado con alegría y no con llanto, idea que todos deberíamos sopesar muy seriamente. La Mishná se desarrolla a la sombra de la destrucción del Segundo Templo. En un intento por preservar el orden cósmico, nuestros sabios establecen que todo lo que sucede debe, necesariamente, ser voluntad divina, y las tragedias que nos ocurren son el castigo por nuestros pecados. Sentir que si modificamos nuestra conducta la situación se podría revertir, otorga una cierta sensación de control. Así, la Mishná asigna una causa a cada tragedia: el Primer Templo fue destruido como castigo por el pecado de idolatría; el Segundo Templo, por el odio gratuito entre hermanos. Los alumnos de Rabí Akiva murieron por no respetarse entre ellos. (Hay que aclarar que esta teología de retribución ha sido revisada por el pensamiento judío y no es la única explicación a las tragedias de la vida). Es notable la razón que establece la Mishná para la muerte de los 12.000 pares de estudiosos. Según Bereshit Rabá 24:7 Rabí Akiva afirma que la mitzvá “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18) es “Klal gadol baTorá”, la regla principal de la Torá. ¿Cómo se explica, entonces, que justamente los discípulos de Rabí Akiva no se hayan respetado entre ellos? Aprendí una vez que la dificultad no estuvo en “ama a tu prójimo” (eso lo entendieron) sino en “como a ti mismo”: creyeron que amar al prójimo como a uno mismo significa pretender que el otro sea como uno mismo. Una concepción así olvida que cada persona es única, no solo en su aspecto físico, sino en su manera de interpretar la realidad. Al negar esto, cada discípulo de Rabí Akiva sentía que sus 23.999 compañeros estaban equivocados. La falta de respeto mutuo se debió a que ignoraron la importancia de la diversidad. En cuanto a Rabí Shimon bar Yojai, según la leyenda narrada por el Talmud (Shabat 33 b) fue condenado a muerte por la administración romana y salvó la vida escondido en una cueva. Allí vivió junto a su hijo por 12 años. Durante su encierro, alimentado milagrosamente por un arroyo y un algarrobo, Rabí Shimon bar Yojai escribió el Zohar (aunque académicamente se sabe que éste fue escrito por Moisés de León en el siglo XIII). La leyenda afirma que Eliahu Hanaví le anunció que había muerto el emperador que lo perseguía. Pero, al salir de la cueva en un extraordinario estado de elevación mística, no pudo aceptar que hubiera judíos dedicados a la agricultura, a la vida mundana. Y tal fue su ira que sus ojos quemaban todo aquello donde se posaban. D´s, entonces, lo condenó a volver a la cueva por 12 meses adicionales, hasta que fue capaz de aceptar que hay diferentes maneras de honrar a D´s. Logró entender que se puede alabar a D´s no solo a través de la mística sino también mediante el trabajo cotidiano, la tefilá sincera, las mitzvot, la vida simple y honrada. Estamos en presencia de dos historias aparentemente desconectadas entre sí, salvo por el detalle no menor de que Rabí Shimon bar Yojai era uno de los discípulos de Raví Akiva. Uno que comienza sintiendo que solo su propio y personal acercamiento al judaísmo es el adecuado, pero que finalmente logra aceptar que hay diferentes formas y todas pueden ser válidas. Lag Baómer se transforma así en la fiesta de la diversidad, del respeto mutuo, de la exaltación de las diferencias y la riqueza de la pluralidad. Un judaísmo monolítico jamás habría generado el Talmud ni la creatividad y adaptabilidad que nos caracterizan. El judaísmo siempre ha sido evolutivo y diverso. Lag Baómer nos enseña que así debe seguir siendo.