publicado hace 3 días

Hablando de inclusión

El tema de la inclusión es muy actual en nuestra sociedad. La gran conectividad que nos dan las redes sociales permitió dar mayor visibilidad a grupos excluidos desde siempre, que hoy se sienten con el derecho de ser respetados, reconocidos, tenidos en cuenta. La exclusión, y con ella el abuso, llegó al punto de ser tan natural que nadie notaba que hubiera algo especial en ello. Así, el acoso sexual o el abuso de poder se asumían como algo que había que tolerar como parte obvia del camino para ser ascendido o apreciado. El judaísmo siempre intentó una mirada inclusiva y nuestras fuentes nos ofrecen muchos mensajes en ese sentido. Cuando el pueblo de Israel estaba en el desierto, D-s indicó a Moshé que realizara un censo. Los hijos de Israel, que habían llegado a Egipto siendo una familia de 70 personas, se convirtieron en pueblo tras sufrir el proceso de esclavitud y liberación. Ahora debían construir un santuario y conquistar la tierra prometida; para ello, debían saber cuántos eran. El mero hecho de que D-s indicara la realización de un censo es notable: D-s sabía perfectamente cuántos eran. Pero D-s entiende también que esos exesclavos habían sido tratados como objetos durante toda su vida. Desde que tenían memoria no habían sido más que herramientas reemplazables en proyectos ajenos. Era imprescindible que se sintieran tomados en cuenta, que sintieran que cada uno contaba y que su aporte individual era parte esencial del éxito de este proyecto que era de todos y de cada uno. Por eso, había que contarlos. Pero la forma en la cual lo harían debía ser extremadamente cuidadosa. El mecanismo que establece D-s es peculiar: el censo se realizaría a través de la recaudación de medio shékel por persona mayor de veinte años. Ni el rico podía dar más, ni el pobre debía dar menos. Así, en lugar de contar personas, se contaría la cantidad de plata recaudada la cual, multiplicada por dos, daría el número de personas. La primera reflexión que surge es que los seres humanos no somos números. De ahí, la prohibición de contar personas que llega a conductas judías tan simpáticas como contar: “no uno, no dos, no tres” o recitar un versículo de diez palabas para comprobar si hay minián antes de rezar. Cuando la Torá instruye sobre el medio shékel utiliza el verbo “venatnú” (darán). En hebreo, la palabra es un palíndromo, se lee igual de derecha a izquierda y de izquierda a derecha. De esto enseñan nuestros sabios que, cuando damos, siempre es más lo que recibimos. Cuando Gil Sinai z´l celebró sus 100 años, lo dijo muy bellamente: “Recibí del pueblo judío más de lo que yo le entregué”. Pero hay otra cosa. Si solo se trataba de no contar personas, habría sido más fácil que cada uno diera un shékel. ¿Por qué medio shékel? Dar medio shékel implica recordar que, siendo un pueblo, una comunidad, nadie está completo sin el otro. Mi prójimo es la parte que me falta, siempre necesitamos al otro porque nos complementa. Esta interconexión no sólo abarca a nuestros pares, nuestra familia, nuestros amigos. También a los que son diferentes, los que necesitan de nuestra generosidad. En una sociedad sana nadie está de más, todos somos igualmente necesarios. Entre las instrucciones para construir el santuario, encontramos la fórmula para fabricar el incienso necesario para realizar los ritos. Mirra, cardamomo, canela, eran algunos de los ingredientes aromáticos. Pero en la lista aparece también el “gelvoná” que, según nuestros sabios, era un ingrediente que tenía mal olor. Es la idea de inclusión. Algunas personas pueden no resultarnos agradables, pero no por eso podemos dejarlos de lado. Todos tienen su manera de aportar, D-s sí los necesita y también debemos tenerlos presentes. El “aroma grato” a D-s debe contener toda la gama posible de fragancias. Encontramos más señales sobre la importancia de la inclusión en la construcción del santuario. La Torá narra que D-s designa a Betzalel y Oholiav para que dirijan el proyecto. Betzalel pertenece a la tribu de Yehudá, que era una de las tribus más grandes. Oholiav, por su parte, pertenecía a Dan, la tribu más pequeña. Así, simbólicamente, todo el pueblo podía sentirse representado. Dios les entrega jojmá, tevuná, dáat, jojmat leb, usando distintas palabras para decir inteligencia. Los sabios explican que no hay un solo tipo de capacidad. Es lo que hoy denominamos inteligencias múltiples. Existe la inteligencia artística, intelectual, espacial, sensorial. Se trata de incorporar todos los tipos de inteligencia, todas las sensibilidades, todas las habilidades. Nuestra sociedad tiende a valorar más las capacidades científicas o matemáticas que las artísticas o humanistas. Para construir santidad debemos potenciar cada una de las capacidades individuales, ser inclusivos, incorporar a todos. Pero, lo más importante, acá la Torá introduce el concepto de Jojmat Leb, inteligencia del corazón. De nada sirve poseer inteligencia matemática o artística, si carecemos de inteligencia emocional. La inteligencia emocional es la capacidad de manejar las relaciones humanas, de sentir empatía, comprender los sentimientos de los demás, poder hablar y llegar al corazón de las personas. La inteligencia emocional, Jojmat Leb, es la que nos permite ser inclusivos, estar dispuestos a abrazar a los otros sin temor a ser desplazados, ni sentirnos amenazados. Porque una de las razones que subyacen a la exclusión es un poderoso sentimiento de inferioridad. La falta de seguridad es la mayor plataforma desde donde se lanzan el odio y la desconfianza. Solo quien se siente seguro de sí mismo puede abrazar la inclusión. En estas semanas en las que recordamos la peor de las tragedias de nuestro pueblo, Iom Hashoá, y el mayor de nuestros logros, Iom Haatzmaut, no podemos dejar de tener en cuenta los costos de la exclusión y los beneficios de la inclusión. Como judíos sabemos, porque lo hemos vivido en carne propia, lo que siente el excluido. Debemos ser extremadamente cuidadosos con esto. 

publicado hace 3 días

¿Para qué estamos aquí?

Nada de lo que tenemos es nuestro. Ni lo material ni otras personas nos pertenecen. Es más, nuestra propia vida tampoco nos pertenece en su totalidad, ya que todos sabemos que fuimos traídos a este mundo sin pedirlo y nos iremos algún día sin tener opción de elegir cuándo, cómo ni dónde estaremos al momento de ser llamados. En el fondo, no poseemos realmente nada. Pero esto no debe deprimirnos. Muy por el contrario, esto debe inspirarnos.La parashá que leemos este Shabat posee dos versículos que nos recuerdan estas ideas. D-s dice: “La tierra no se venderá en forma permanente, pues la tierra es Mía; porque ustedes son solo extranjeros”. Y luego dice, más adelante: “Ellos son Mis siervos, los cuales saqué de la tierra de Egipto; no serán vendidos en venta de esclavos” (Levítico 25:23-23:42). En palabras más simples, nada es verdaderamente nuestro. Pero esto no debe angustiarnos. Muy por el contrario, debe guiarnos.El primer paso en el camino espiritual es aceptar que no somos dueños de absolutamente nada. El segundo paso es agradecer lo que temporalmente nos viene prestado por un tiempo en forma material y en las otras personas que nos acompañan a lo largo de la vida. El paso final es el más elevado y es el que resulta de ofrendar hacia una causa más grande y trascendente lo que nos ha tocado del destino. Es tomar todo lo material que “poseemos” y en lugar de dejarlo estancado en un banco, gastarlo en cosas que tienen un goce de corto plazo o invertirlo en más materia que no llevaremos a ningún lado, lo hacemos fluir hacia causas que dejan un legado y una historia. Se trata al fin de cuentas de reubicar aquello que tenemos para capitalizarlo en una huella que quedará para quienes nos sigan del mismo modo que nuestros padres y abuelos lo hicieron con nosotros. Pero no solo lo material puede ser transformado en algo que deje un legado, sino también nuestras relaciones más queridas. De eso se trata construir y vivir en comunidad. Es permitir que nuestra comunidad continúe floreciendo gracias a nuestra inversión en aquello que celebra la vida y nos acompaña en el dolor para no estar solos. Es traer amigos y familia para que también tengan la posibilidad de dar sentido a sus vidas. Nada de lo que tenemos es nuestro. Pero todo lo que hacemos o dejamos de hacer es nuestra responsabilidad.     

publicado hace 10 días

Shirat Haiam

Uno de los pasajes bíblicos con más presencia en nuestro sidur, después del Shemá Israel, es Shirat Haiam, el Cántico de la Mar, que se lee cada mañana al terminar Pesukei Dezimrá. Tras el recitado de los salmos que componen esta parte del servicio y antes de Ishtabaj, plegaria de cierre que conecta con Shajarit propiamente tal, cantamos con su entrañable melodía el agradecimiento del pueblo Israel a D’s cuando finaliza el cruce del Mar de las Cañas.La lectura está precedida por dos textos de alabanza a D’s de los libros de Crónicas I y Nehemia.Nos ponemos de pie para leer el agradecimiento del rey David cuando lleva el Arca de la Alianza a Jerusalem. Se trata del principio de la concreción de su gran anhelo: ver en Jerusalem, su ciudad capital, una Casa para D’s. El gran Templo no será obra suya sino de su hijo Salomón, pero que el Tabernáculo esté en Jerusalem es un paso importantísimo en ese sentido.El rey David agradece por el honor de estar entrando a Jerusalem con el Arca de la Alianza. Es cierto que su meta final es otra, pero se siente agradecido por ese importante paso. Las palabras que usa en su agradecimiento a D’s nos resultan conocidas: “Lejá Adon-ai haguedulá, vehaguevurá vehatiféret, vehanétzaj vejaod”. Tuya es, D’s, la grandeza, la fortaleza, el esplendor, la gloria y el honor. Con estas palabras acompañamos nosotros al Séfer Torá en su paseo por la sinagoga antes de comenzar la lectura ritual. El segundo párrafo previo a Shirat Haiam es del libro de Nehemia y relata con gratitud la apertura de las aguas con una perspectiva histórica que va desde la creación del mundo.Finalmente, llegamos al Cántico de la Mar: el pueblo de Israel ha presenciado las diez plagas que asolaron a Egipto, ha obtenido la libertad de la esclavitud, pero aún no ha agradecido. Recién cuando el mar se cierra sobre el ejército del Faraón el pueblo agradece a D’s. La forma misma del poema tal como está escrito en la Torá es un mensaje en sí mismo: las estrofas forman una estructura que podría verse como una escalera o como una pared de ladrillos alternados. Es que el agradecimiento construye, ya sea protección, ya sea una plataforma para que podamos elevarnos.El texto del poema, escrito en un lenguaje muy complejo, tiene algunas cosas notables. Por ejemplo, el versículo que dice “Ze Eli veanvehu”, este es mi D’s y Lo alabaré. El Midrash plantea que ellos vieron efectivamente a D’s y por eso dicen “ze Eli”, lo que nos lleva a los versículos previos al Cántico que también leemos en nuestro Sidur. Estos versículos ofrecen el contexto histórico diciendo que en aquel día Israel vio la muerte de los egipcios en la orilla del mar. Y viendo la mano poderosa de D’s sobre los egipcios, creyeron en D’s y aceptaron a Moshé como su líder. Según Neil Gilman, esta es la base de la visión de mundo judía. Porque mientras cualquier observador externo ve solamente soldados egipcios ahogados a la orilla del mar, Israel ve también la mano de D’s sobre el opresor. Así interpretamos la Historia. Sin desconocer los factores geopolíticos o de cualquier índole que gatillan los acontecimientos, los judíos no podemos dejar de ver la mano de D’s. Esta es la base fundamental del agradecimiento. Otro comentario al versículo se refiere a la palabra “anvehu”, traducida como “Lo alabaré”. La pregunta del Talmud es acerca de cómo se puede alabar a D’s. ¿Cómo es posible que un ser humano limitado y falible pueda alabar a D’s, que es eterno y perfecto? Una de las respuestas se basa en un juego de palabras, diciendo que “anvehu” debe leerse como “aní vehú”. Es decir, una manera de alabar a D’s es a través de nuestras relaciones personales de respeto mutuo.Pero volvamos al hecho mismo de la apertura del mar. Hay dos enfoques posibles para analizarlo. Por una parte, podemos ver un acto milagroso. Más allá de las explicaciones naturales que muchos hemos leído, que intentan justificar los relatos bíblicos y alinearlos con la física, la climatología, etc. se trata de un hecho maravilloso que ocurrió exactamente en el momento preciso. La salvación del pueblo de Israel siempre es un milagro, con o sin fundamento natural. Como ya dijimos, así es como vemos la historia.Sin embargo, hay otra manera de valorar este acontecimiento. Porque la salida de Egipto no es un fin en sí mismo, sino apenas un paso en el camino a la tierra de Canaán, la tierra prometida. Nosotros sabemos que Moshé no entrará a la Tierra. Más aún, la Torá terminará en el desierto, dejando al pueblo acampado en Moab, frente a Jericó. Por lo tanto, desde el punto de vista de la Torá, podríamos decir que el cruce del Iam Suf fue totalmente irrelevante: si la meta final no fue alcanzada, nada del trayecto tuvo sentido.Quizás por eso el Sidur nos hace leer el agradecimiento del rey David y la alabanza del libro de Crónicas antes de Shirat Haiam. Para recordarnos que David tampoco cumplió su sueño, pero el himno de gratitud por el logro de una meta parcial forma parte esencial de nuestra liturgia actual.Es lo que Irving Greenberg llama la exaltación de los resultados parciales, que según él es el motor esencial del judaísmo. Esto valida cada esfuerzo que hagamos, por pequeño que sea, para concretar el tikún olam, la reparación del mundo.  Algunos desesperan de la tarea decidiendo que no hay nada que hacer. Otros emprenden el camino de la revolución que, lo sabemos, suele traer más dolor que lo que se deseaba corregir. El judaísmo exalta los resultados parciales, considerando que cada paso en el sentido correcto es valioso y debe ser agradecido. Es por eso que repetimos cada mañana Shirat Haiam, el agradecimiento del pueblo de Israel por aquel primer paso en el largo proceso de su liberación, proceso en el cual todos y cada uno de nosotros estamos comprometidos.

publicado hace 10 días

Shirat Haiam

Uno de los pasajes bíblicos con más presencia en nuestro sidur, después del Shemá Israel, es Shirat Haiam, el Cántico de la Mar, que se lee cada mañana al terminar Pesukei Dezimrá. Tras el recitado de los salmos que componen esta parte del servicio y antes de Ishtabaj, plegaria de cierre que conecta con Shajarit propiamente tal, cantamos con su entrañable melodía el agradecimiento del pueblo Israel a D’s cuando finaliza el cruce del Mar de las Cañas.La lectura está precedida por dos textos de alabanza a D’s de los libros de Crónicas I y Nehemia.Nos ponemos de pie para leer el agradecimiento del rey David cuando lleva el Arca de la Alianza a Jerusalem. Se trata del principio de la concreción de su gran anhelo: ver en Jerusalem, su ciudad capital, una Casa para D’s. El gran Templo no será obra suya sino de su hijo Salomón, pero que el Tabernáculo esté en Jerusalem es un paso importantísimo en ese sentido.El rey David agradece por el honor de estar entrando a Jerusalem con el Arca de la Alianza. Es cierto que su meta final es otra, pero se siente agradecido por ese importante paso. Las palabras que usa en su agradecimiento a D’s nos resultan conocidas: “Lejá Adon-ai haguedulá, vehaguevurá vehatiféret, vehanétzaj vejaod”. Tuya es, D’s, la grandeza, la fortaleza, el esplendor, la gloria y el honor. Con estas palabras acompañamos nosotros al Séfer Torá en su paseo por la sinagoga antes de comenzar la lectura ritual. El segundo párrafo previo a Shirat Haiam es del libro de Nehemia y relata con gratitud la apertura de las aguas con una perspectiva histórica que va desde la creación del mundo.Finalmente, llegamos al Cántico de la Mar: el pueblo de Israel ha presenciado las diez plagas que asolaron a Egipto, ha obtenido la libertad de la esclavitud, pero aún no ha agradecido. Recién cuando el mar se cierra sobre el ejército del Faraón el pueblo agradece a D’s. La forma misma del poema tal como está escrito en la Torá es un mensaje en sí mismo: las estrofas forman una estructura que podría verse como una escalera o como una pared de ladrillos alternados. Es que el agradecimiento construye, ya sea protección, ya sea una plataforma para que podamos elevarnos.El texto del poema, escrito en un lenguaje muy complejo, tiene algunas cosas notables. Por ejemplo, el versículo que dice “Ze Eli veanvehu”, este es mi D’s y Lo alabaré. El Midrash plantea que ellos vieron efectivamente a D’s y por eso dicen “ze Eli”, lo que nos lleva a los versículos previos al Cántico que también leemos en nuestro Sidur. Estos versículos ofrecen el contexto histórico diciendo que en aquel día Israel vio la muerte de los egipcios en la orilla del mar. Y viendo la mano poderosa de D’s sobre los egipcios, creyeron en D’s y aceptaron a Moshé como su líder. Según Neil Gilman, esta es la base de la visión de mundo judía. Porque mientras cualquier observador externo ve solamente soldados egipcios ahogados a la orilla del mar, Israel ve también la mano de D’s sobre el opresor. Así interpretamos la Historia. Sin desconocer los factores geopolíticos o de cualquier índole que gatillan los acontecimientos, los judíos no podemos dejar de ver la mano de D’s. Esta es la base fundamental del agradecimiento. Otro comentario al versículo se refiere a la palabra “anvehu”, traducida como “Lo alabaré”. La pregunta del Talmud es acerca de cómo se puede alabar a D’s. ¿Cómo es posible que un ser humano limitado y falible pueda alabar a D’s, que es eterno y perfecto? Una de las respuestas se basa en un juego de palabras, diciendo que “anvehu” debe leerse como “aní vehú”. Es decir, una manera de alabar a D’s es a través de nuestras relaciones personales de respeto mutuo.Pero volvamos al hecho mismo de la apertura del mar. Hay dos enfoques posibles para analizarlo. Por una parte, podemos ver un acto milagroso. Más allá de las explicaciones naturales que muchos hemos leído, que intentan justificar los relatos bíblicos y alinearlos con la física, la climatología, etc. se trata de un hecho maravilloso que ocurrió exactamente en el momento preciso. La salvación del pueblo de Israel siempre es un milagro, con o sin fundamento natural. Como ya dijimos, así es como vemos la historia.Sin embargo, hay otra manera de valorar este acontecimiento. Porque la salida de Egipto no es un fin en sí mismo, sino apenas un paso en el camino a la tierra de Canaán, la tierra prometida. Nosotros sabemos que Moshé no entrará a la Tierra. Más aún, la Torá terminará en el desierto, dejando al pueblo acampado en Moab, frente a Jericó. Por lo tanto, desde el punto de vista de la Torá, podríamos decir que el cruce del Iam Suf fue totalmente irrelevante: si la meta final no fue alcanzada, nada del trayecto tuvo sentido.Quizás por eso el Sidur nos hace leer el agradecimiento del rey David y la alabanza del libro de Crónicas antes de Shirat Haiam. Para recordarnos que David tampoco cumplió su sueño, pero el himno de gratitud por el logro de una meta parcial forma parte esencial de nuestra liturgia actual.Es lo que Irving Greenberg llama la exaltación de los resultados parciales, que según él es el motor esencial del judaísmo. Esto valida cada esfuerzo que hagamos, por pequeño que sea, para concretar el tikún olam, la reparación del mundo.  Algunos desesperan de la tarea decidiendo que no hay nada que hacer. Otros emprenden el camino de la revolución que, lo sabemos, suele traer más dolor que lo que se deseaba corregir. El judaísmo exalta los resultados parciales, considerando que cada paso en el sentido correcto es valioso y debe ser agradecido. Es por eso que repetimos cada mañana Shirat Haiam, el agradecimiento del pueblo de Israel por aquel primer paso en el largo proceso de su liberación, proceso en el cual todos y cada uno de nosotros estamos comprometidos.

publicado hace 10 días

Parashá Emor

Confieso que cuando era chico una de las películas que más marcaran mi infancia fue "El rey León". Incluso, cuando madrij, en mi movimiento juvenil, arme todo un majané para niños chicos basado en la película. Quedaba impactado con los personajes, con la historia de superación, los altos y bajos de la trama y obviamente con el mensaje profundo que nos deja. Hoy puedo decir que gracias a la película uno podría entender los mensajes de la parashá Emor. Levítico 21:1 1 “Dijo Adonai a Moshé: Habla a los cohaním hijos de Aharón y habrás de decirles: por persona muerta no habrá de impurificarse, en su pueblo”.2 “Excepto por su consanguíneo, el que está cercano a él: por su madre y por su padre, y por su hijo y por su hija, y por su hermano...”.3 “... y por su hermana virgen, la que está cercana a él, que no ha sido desposada por hombre, por ella habrá de impurificarse”.4 “No habrá de impurificarse, él, señor en su pueblo para profanarse”.Más de una vez uno podría cuestionarse porque en la misma parashá están dos temas que a primera vista son opuestos. Lo sagrado\puro y la muerte con los jaguim, alegría y la celebración del tiempo y de la propia vida. ¿Qué mensajes se puede extraer de esa dicotomía de juntar la vida y la alegría con la tristeza y la muerte? En la novela de Aldous Huxley "Un mundo feliz", cuentan de una sociedad futurística que para mantener el orden y los ciudadanos tranquilos y que no se rebelen en contra la elite del poder, el gobierno distribuía de forma gratuita una droga llamada SOMA. Cuando cada ciudadano se sentía un poco para bajo o con emociones etiquetadas como negativas, tomaba la droga y automáticamente se sentía alegre. Obviamente, que algo sale mal y la estructura de "constante alegría pierde su sentido y de ahí se desarrolla toda la historia". Me imagino que más de una vez cada uno de nosotros pensó en esta posibilidad de estar siempre felices. Incluso en la sociedad que vivimos somos presionados a demostrar felicidad todo el tiempo. Las fotos en redes sociales casi nos obligan a parecer vivir en la novela de Huxley. Sonreír, fotografiarse... estar feliz. Pero dicha presión carga un enorme peso en la espalda de aquellas personas normales que no siempre están felices. Más de una vez somos compelidos a no vivir todos los sentimientos, o que las emociones de tristeza, pena... son catalogadas como algo a suprimir y quitar de nuestras vidas. La tradición judía es opuesta a esta práctica de la sociedad moderna. El judaísmo prima por buscar vivir todas las emociones posibles. Importante hay que aclarar que es vivir con ellas y no ser controlado por ellas. Como dice Kohelet  3.1-3: "Todo tiene su tiempo y hay un momento apropiado para todo propósito bajo el cielo. Tiempo de nacer y tiempo de morir. Tiempo de plantar y tiempo de cosechar. Tiempo de matar y tiempo de curar". Justamente, entender que la vida guarda sus altos y bajos, momentos de alegría y tristeza... Eso nos da perspectiva, nos genera la verdadera sensación del vivir. Cada día o momento guarda una emoción que nos generara un recuerdo, una enseñanza y una memoria. Una vida plana de constante "lo mismo" no generará felicidad. Y si un eterno déjà vu que hoy es igual al ayer y que será igual a mañana, entonces, ¿para qué empezar el día?. Tal cual la película infantil "intensamente", nuestra tradición desde parashá Emor nos viene enseñar que la vida y nuestras memorias son compuestas por todas las emociones. Necesitamos de eso para tomar perspectiva, para poder valorar y agradecer por el ciclo de vida. En Emor aprendemos la necesidad de vivir este ciclo, ser parte es lo natural y necesario. Como dice Simba es "el ciclo sin fin" y vivirlo es que nos trae la verdadera felicidad. 

publicado hace 18 días

Santos seréis

 Se relata en una Hagadá que cuando llegó el momento de entregar la Torá, los malajim (ángeles) no aceptaban que D-s confiase en los seres humanos. Los ángeles le preguntaron a D-s por que les estaría proporcionando tremendo regalo celestial a un grupo de seres humanos. “Ellos seguramente la profanarán, ¡no la merecen!”, dijeron los ángeles. D-s les respondió “¿Qué dice la Torá?”. “Honrarás a tu padre y a tu madre”, respondieron. “¿Tienen ustedes un padre y una madre que les permita cumplir esta orden? ¿Qué más dice?”. “No codiciarás”. “¿Tienen los ángeles posesiones sobre las cuales deben ser advertidos de no ambicionarlas? ¿Qué más dice la Torá?”. “No cometerás adulterio”, dijeron los ángeles…La Torá fue entregada a Moshé y Moshé se la entregó a los ancianos, y los ancianos al pueblo, y henos aquí leyendo y estudiando para ser dignos de esta entrega-recepción.En el tiempo entre Pésaj y Shavuot, que llamamos Sfirat haomer y que comprendemos como una propuesta para prepararnos a recibir la Torá, nos encontramos con el manual de cómo ser dignos: Parashat Kedoshim.En esta Parashá hay una gran cantidad de leyes que explican como comportarnos como personas dignas,como mensch. Nos invita a desafiar nuestros estándares de comportamiento e intentar elevarlos. En la Parashá se habla de cómo relacionarse con el prójimo, con el otro, con tu igual, tu parecido y con el extraño para ti y al mismo tiempo sobre cuidar el Shabat y no caer en idolatría. Todo esto junto, el ritual y la conducta social, es lo que debemos hacer para ser “Santos”. Y cuando hablamos de santos, no nos referimos a alguien que no hace nada y excluido del diario vivir, si no de aquel que se conduce “Como D-s manda”: respetuoso, atento, justo, buen comerciante, empleador, buen hijo, etc.Las prácticas rituales están basadas en la profunda ética y esta misma se asegura en la práctica ritual. El ritual sin ética se vuelve esclavizante y cruel y la ética sin ritual es plausible de ser olvidada, si entendemos que los rituales son recordatorios del buen comportamiento. Al combinar el ritual y la ética, encontramos un equilibrio y nos acercamos al enfoque de la Parashá, de la Torá: “Sed santos, porque yo, el Señor vuestro D-s, soy santo”. Y si esto de la santidad resulta muy difícil, el versículo 18 del capítulo 19 de Vaykra (Levítico) que dice “Y amarás a tu prójimo como a ti mismo“, lo que viene a definir esta ética, esta forma de convivir. Claro que hay muchas formas de entender este versículo, desde de la interpretación de Hillel que lo explicaba diciendo no le hagas al otro lo que no te gusta que te hagan o de otra manera, quizás quiera decir que, así como te quieres a ti, estás mandatado a querer a tu prójimo. Cualquiera sea la forma de leer este texto (quizás tú que lees lo entiendas de otra manera), este versículo que sintetiza, a mi modo de ver, la conducta esperada de nosotros, los que estudiamos, leemos y aprendemos Torá: conducirnos con amor y reconocimiento al otro, dándole entidad, validando su derecho a vivir con dignidad.Con esto vuelvo al principio: en la Hagadá, los ángeles desconfiaban que los hombres fueran capaces de honrar la Torá. Sin embargo, solo la humanidad es la indicada para cumplir con las leyes, mandatos y rituales, porque son una necesidad para la construcción de sociedades sanas.En épocas donde las instituciones, las tradiciones y las ideas de lo bueno y lo malo están poniéndose en duda, es bueno que le demos una releída a esta Parashá para que seamos merecedores de la Torá y buenos gestores de ese mandato de ser mejores cada día, de ser kedoshim, “santos”.

publicado hace 18 días

Más popular y más universal

Los Rabinos del Talmud a veces suelen interpretar de manera literal los versículos. Rav Jisda enseñó de Vaikrá 19:18 la prohibición de entablar relaciones matrimoniales durante el día. Abaye explicó que esto se debía a que uno podría observar algo que torne a su cónyuge repulsivo — M. Niddah 17a. Sin embargo, frente a esta idea minoritaria y superficial, el judaísmo discute profundamente el sentido de amar al prójimo como a uno mismo.El Midrash explicó que Rabi Akiva enseñó que las palabras de Vaikrá 19:18, “amarás a tu prójimo como a ti mismo”, establecen el principio general de la Torá. Pero Ben Azzai enseñó que las palabras de Bereshit 5:1, “Este es el libro de las generaciones de Adán”, marca un principio aún más abarcador — Sifra, Kedoshim, Perek 4.De manera similar, un Midrash enseñó que Ben Azzai tomaba las palabras de “Este es el libro de los descendientes de Adán”, para manifestar un principio general de la Torá. Pero Rabi Akiva respondió que las palabras de “amarás a tu prójimo como a ti mismo”, enseñan un principio aún mayor. Por lo tanto, uno no debe decir: “Ya que he sido avergonzado, que mi prójimo sea avergonzado”. Rav Tanjuma enfatizó que aquellos que lo hacen deben saber a quién ponen en vergüenza, como dice Bereshit 1:27 “a semejanza de D-s la hicieran” (a la condición de la humanidad) — Bereshit Rabah 24:7.La discusión en las parábolas judías se sitúa entre “a ti mismo” y “las generaciones de Adán”. Así, cada uno debe reflejarse en una porción de Adán y toda la humanidad debe manifestar un fragmento del amor por mí mismo. “Tu prójimo” no es selectivo, sino que forma parte de los descendientes de Adán. A la vez que Adán, no es un otro desconocido. Ben Azzai y Rabi Akiva buscan un principio universal que sea más amplio, y así forzarnos a buscar un nuevo horizonte cuando sentimos demasiada comodidad en nuestra red y nuestra gente.

publicado 29 Abril 2022

El perdón en la era de la inmediatez

La Parashá Ajarei Mot nos plantea un proceso que ese establecía en la Torá, en el que el sacerdote, el cohen, tenía la capacidad de expiar los pecados, suyos como de su familia y del Pueblo de Israel, a través del envío de un macho cabrío al desierto. Y en esa Parashá se plantea, precisamente, la expiación como el método en el cual el sacerdote extendía sus manos y transformaba todo aquello que había sido pecado en un envío hacia este animal que portaba los pecados de todo el Pueblo de Israel. Esta metodología que se estableció en la Parashá es la que recordamos en Iom Kipur y luego quedó planteado en el antiguo templo de Jerusalem, en la avodá. La pregunta es cómo se ha transformado este proceso de expiar los pecados, a lo largo del tiempo. En nuestra tradición, como conocemos su dinamismo, sabemos que los conceptos o los ideales siguen siendo los mismos, que son pedir perdón y ser perdonados. Pero la metodología que se emplea a lo largo de la historia va variando con los diferentes contextos. En el caso de la Parashá, la metodología tenía que ver con algo bien real y objetivo de enviar físicamente los pecados a un animal, que los llevaba afuera de un campamento. Y esa era la manera de expirar y dejar afuera el pecado, los errores y las transgresiones. En el caso del judaísmo tradicional, una vez que Iom Kipur fue instituido, y esta metodología de los cabritos que expiaban el pecado y con los que se hacía tambien el sacrificio, ya no fue posible de hacer, aparecieron diferentes etapas, empezando por el ayuno y luego con el concepto del perdón, que se deriva de la expiación del pecado pero que no exactamente de la misma manera. El sabio que objetivó este proceso y que nos permitió entender este camino desde el judaísmo bíblico a un judaísmo rabínico posterior hasta el día de hoy, es Maimónides. Él nos plantea las etapas del pedido del perdón y de ser perdonados. Y, en resumen, lo que plantea el gran sabio es que nada es inmediato y que todo tiene un proceso. Al igual que en el judaísmo bíblico, en que el pedido del perdón a través de la expiación no era inmediato, sino que a través de un proceso determinado para ir elaborando cada una de las etapas, hasta alejar el pecado. Maimónides nos plantea también que, inicialmente, tenemos que tener conciencia de aquello en lo que fuimos pecando. Luego de la toma de conciencia viene el pedido de perdón a través de enunciar ese pedido de perdón. A continuación de ese enunciado, aparecen aquellos que son perdonados y los que perdonan. Y la última etapa de la Teshuvá Guemurá, que es la nueva manera de decir el perdón, siendo el arrepentimiento completo, es cuando nos hemos equivocado, hemos pedido perdón, hemos hecho todo el proceso, y en ese caso, nuevamente, ante una situación de pecado o transgresión, reconozcon aquello por lo que he pedido perdón y asumo el compromiso de no volver a actuar de la misma manera, y cambio mi conducta. El cambio de conducta es la etapa final de la Teshuvá, del reconocimiento de esas cosas que no debemos volver a hacer y un camino nuevo que se plantea desde la visión de Maimónides. Qué es lo que nos ocurre en este tiempo. En un tiempo de inmediatez, en el que prácticamente no hay tiempo para elaborar procesos de perdón, de ser luego perdonados y de cambio de conducta, en ambas etapas, la bíblica, la de Maimónides y la actual, en todas esas etapas aparecen diferentes pasos que nos van permitiendo llegar a la meta. Lo que nos está diciendo la tradición judía es que hay elemento centrales, valores, ideales, que permanecen, pero que la metodología puede variar y que ese dinamismo nos plantea también la vigencia de nuestro judaísmo, pero ese dinamismo a su vez nos hace pensar acerca de cómo se originaron estos conceptos. Y en este caso, para este Shabat, la propuesta es: salgamos de la inmediatez, de las soluciones rápidas, de pensar que todo puede ser cambiado en un segundo y démonos el tiempo para elaborar y llegar a las metas. Entonces, el antiguo concepto de expiación, de Kapará, y el concepto de Teshuvá, que se fue renovando, el arrepentimiento, tendrán un valor central para nuestra tradición. Shabat shalom Umeboraj.

publicado 29 Abril 2022

Judith

El libro de Judith es un libro apócrifo. Eso significa que no forma parte del Tanaj. De hecho, solo lo encontramos en la Biblia católica, ni siquiera en las de otras denominaciones cristianas. El origen del libro es oscuro; algunos académicos creen que efectivamente se trata de un texto israelita, pero que el original hebreo se perdió y solo quedó la traducción al griego. Pese a no estar en nuestra literatura sagrada, el personaje de Judith es amado y valorado en nuestro pueblo. No solo es un nombre muy común; entre los judíos del norte de África, por ejemplo, existe una fiesta dedicada a Judith llamada Jag Habanot (fiesta de las mujeres) y en muchas comunidades se acostumbra a leer su historia durante Janucá. La conexión de Judith con Jánuca se basa en diversos detalles. El más notable es que tanto el libro de Judith como los libros de Macabeos I y II -que dan origen a la festividad- son apócrifos. Además, ambos relatan victorias militares tan heroicas como milagrosas. Algunas versiones de la historia la sitúan en la época de los Jashmoneos, identificando a Judith como la hija del sumo sacerdote, Finalmente, Jánuca es una festividad con gran presencia femenina. Recordemos la historia de Jana y sus siete hijos y la costumbre de que las mujeres no trabajen mientras arden las velas en la janukiá. La historia parece ser más una ficción que un relato histórico; de hecho, se desconoce la ciudad de Betulia, en la cual suceden los acontecimientos -aunque en algunas versiones, como la antes mencionada, se ubica la acción en Jerusalem-. El ejército asirio, al mando del general Holofernes, mantiene un estricto sitio a Betulia, hasta el punto de que la ciudad está al borde de la hambruna. Los habitantes se enfrentan a sus dirigentes exigiendo la rendición de la ciudad. Los culpan de haber insistido demasiado en promover las plegarias, pero sin haber hecho los esfuerzos suficientes para alcanzar un acuerdo de paz. Saben que, si se rinden, serán vendidos como esclavos; pero si no lo hacen, todos morirán de hambre, de sed o asesinados durante la inminente toma de la ciudad. La respuesta de los gobernantes es sorprendente: piden al pueblo que recen otros cinco días más, y si al cabo de ese lapso la ayuda divina no llega, entonces se entregarán al ejército enemigo. Una mujer interpela a los dirigentes. Es Judith, una joven muy piadosa, bella, adinerada y viuda desde hace tres años. Ella habla con los ancianos: encuentra que es una negociación perversa, no es correcto que el ser humano le imponga un ultimátum a D´s. Cuando se le pide que rece para que la ciudad se salve, ella responde que hará algo más que eso. Después de rezar y ayunar durante tres días, se quita sus ropas de viuda, se engalana con vestidos y joyas y se dirige con su doncella al campamento enemigo. Allí le ofrece a Holofernes quesos y vino. Holofernes come y bebe hasta que se queda dormido, momento que Judith aprovecha para decapitarlo. Cuando, a la mañana siguiente, los soldados ven la cabeza de su general colgada de un mástil, abandonan el sitio y la ciudad se salva.Judith no se limita a rezar con palabras, reza también con sus acciones. Abraham Joshúa Heschel dijo que, cuando caminaba junto a Martin Luther King en Selma en 1965, sentía que sus pies estaban rezando. Judith obra un milagro típicamente judío: los milagros son una empresa conjunta entre lo humano y lo divino donde cada una de las partes confía en la otra para poder concretarlos. Judith nos enseña que los humanos debemos actuar para que D´s pueda actuar. Quizás este sea otra de las conexiones de Judith con Jánuca, ya que el milagro del aceite se dio porque los macabim encendieron la menorá el primer día.Judith concibe una estrategia audaz y creativa. Ella es una mujer piadosa e inteligente. Sabe que, al ser joven y hermosa, su destino como cautiva se presenta extremadamente duro. Podríamos pensar que su triste realidad le da el pie para resignificar su situación; lo que tres años atrás fue un inmenso dolor, hoy le da una ventaja sobre otras personas de su ciudad. Ella es viuda, no tiene hijos; su estrategia podría no funcionar, pero ella no tiene nada que perder. Judith nos recuerda, entonces, que siempre podemos encontrar fortalezas en nuestras debilidades, siempre podemos y debemos crecer por sobre nuestros problemas. Judith nos enseña que debemos rezar actuando y actuar rezando. Nos enseña a hallar lo positivo en cada situación que la vida nos presenta. Y que debemos usar todas nuestras herramientas para conseguir nuestras aspiraciones.*Los artículos de esta serie están basados en los textos de Alicia Jo Rabins, que se abordan en las clases por Zoom los lunes a las 9 de la mañana. Quedan todos y todas cordialmente invitados.

publicado 22 Abril 2022

Hablando de inclusión

El tema de la inclusión es muy actual en nuestra sociedad. La gran conectividad que nos dan las redes sociales permitió dar mayor visibilidad a grupos excluidos desde siempre, que hoy se sienten con el derecho de ser respetados, reconocidos, tenidos en cuenta. La exclusión, y con ella el abuso, llegó al punto de ser tan natural que nadie notaba que hubiera algo especial en ello. Así, el acoso sexual o el abuso de poder se asumían como algo que había que tolerar como parte obvia del camino para ser ascendido o apreciado. El judaísmo siempre intentó una mirada inclusiva y nuestras fuentes nos ofrecen muchos mensajes en ese sentido. Cuando el pueblo de Israel estaba en el desierto, D-s indicó a Moshé que realizara un censo. Los hijos de Israel, que habían llegado a Egipto siendo una familia de 70 personas, se convirtieron en pueblo tras sufrir el proceso de esclavitud y liberación. Ahora debían construir un santuario y conquistar la tierra prometida; para ello, debían saber cuántos eran. El mero hecho de que D-s indicara la realización de un censo es notable: D-s sabía perfectamente cuántos eran. Pero D-s entiende también que esos exesclavos habían sido tratados como objetos durante toda su vida. Desde que tenían memoria no habían sido más que herramientas reemplazables en proyectos ajenos. Era imprescindible que se sintieran tomados en cuenta, que sintieran que cada uno contaba y que su aporte individual era parte esencial del éxito de este proyecto que era de todos y de cada uno. Por eso, había que contarlos. Pero la forma en la cual lo harían debía ser extremadamente cuidadosa. El mecanismo que establece D-s es peculiar: el censo se realizaría a través de la recaudación de medio shékel por persona mayor de veinte años. Ni el rico podía dar más, ni el pobre debía dar menos. Así, en lugar de contar personas, se contaría la cantidad de plata recaudada la cual, multiplicada por dos, daría el número de personas. La primera reflexión que surge es que los seres humanos no somos números. De ahí, la prohibición de contar personas que llega a conductas judías tan simpáticas como contar: “no uno, no dos, no tres” o recitar un versículo de diez palabas para comprobar si hay minián antes de rezar. Cuando la Torá instruye sobre el medio shékel utiliza el verbo “venatnú” (darán). En hebreo, la palabra es un palíndromo, se lee igual de derecha a izquierda y de izquierda a derecha. De esto enseñan nuestros sabios que, cuando damos, siempre es más lo que recibimos. Cuando Gil Sinai z´l celebró sus 100 años, lo dijo muy bellamente: “Recibí del pueblo judío más de lo que yo le entregué”. Pero hay otra cosa. Si solo se trataba de no contar personas, habría sido más fácil que cada uno diera un shékel. ¿Por qué medio shékel? Dar medio shékel implica recordar que, siendo un pueblo, una comunidad, nadie está completo sin el otro. Mi prójimo es la parte que me falta, siempre necesitamos al otro porque nos complementa. Esta interconexión no sólo abarca a nuestros pares, nuestra familia, nuestros amigos. También a los que son diferentes, los que necesitan de nuestra generosidad. En una sociedad sana nadie está de más, todos somos igualmente necesarios. Entre las instrucciones para construir el santuario, encontramos la fórmula para fabricar el incienso necesario para realizar los ritos. Mirra, cardamomo, canela, eran algunos de los ingredientes aromáticos. Pero en la lista aparece también el “gelvoná” que, según nuestros sabios, era un ingrediente que tenía mal olor. Es la idea de inclusión. Algunas personas pueden no resultarnos agradables, pero no por eso podemos dejarlos de lado. Todos tienen su manera de aportar, D-s sí los necesita y también debemos tenerlos presentes. El “aroma grato” a D-s debe contener toda la gama posible de fragancias. Encontramos más señales sobre la importancia de la inclusión en la construcción del santuario. La Torá narra que D-s designa a Betzalel y Oholiav para que dirijan el proyecto. Betzalel pertenece a la tribu de Yehudá, que era una de las tribus más grandes. Oholiav, por su parte, pertenecía a Dan, la tribu más pequeña. Así, simbólicamente, todo el pueblo podía sentirse representado. Dios les entrega jojmá, tevuná, dáat, jojmat leb, usando distintas palabras para decir inteligencia. Los sabios explican que no hay un solo tipo de capacidad. Es lo que hoy denominamos inteligencias múltiples. Existe la inteligencia artística, intelectual, espacial, sensorial. Se trata de incorporar todos los tipos de inteligencia, todas las sensibilidades, todas las habilidades. Nuestra sociedad tiende a valorar más las capacidades científicas o matemáticas que las artísticas o humanistas. Para construir santidad debemos potenciar cada una de las capacidades individuales, ser inclusivos, incorporar a todos. Pero, lo más importante, acá la Torá introduce el concepto de Jojmat Leb, inteligencia del corazón. De nada sirve poseer inteligencia matemática o artística, si carecemos de inteligencia emocional. La inteligencia emocional es la capacidad de manejar las relaciones humanas, de sentir empatía, comprender los sentimientos de los demás, poder hablar y llegar al corazón de las personas. La inteligencia emocional, Jojmat Leb, es la que nos permite ser inclusivos, estar dispuestos a abrazar a los otros sin temor a ser desplazados, ni sentirnos amenazados. Porque una de las razones que subyacen a la exclusión es un poderoso sentimiento de inferioridad. La falta de seguridad es la mayor plataforma desde donde se lanzan el odio y la desconfianza. Solo quien se siente seguro de sí mismo puede abrazar la inclusión. En estas semanas en las que recordamos la peor de las tragedias de nuestro pueblo, Iom Hashoá, y el mayor de nuestros logros, Iom Haatzmaut, no podemos dejar de tener en cuenta los costos de la exclusión y los beneficios de la inclusión. Como judíos sabemos, porque lo hemos vivido en carne propia, lo que siente el excluido. Debemos ser extremadamente cuidadosos con esto. 

Emocionante reencuentro en Israel

Fue la primera vez que se reunían en Israel. Después de todos estos años, un grupo de los que fueron los niños y niñas del Hogar de Niños de la B’nai B’rith, que funcionó entre las décadas del ‘70 y el ‘80 en Santiago, se encontraron en su actual país de residencia. Ellos y ellas, junto a quienes aún viven en Chile, se habían mantenido en contacto por Whatsapp durante los últimos años. La visita de Gabriela Yudelevich a Israel motivó la reunión. La tía Gaby, como la llaman ellos, de quien durante años recibieron amor y cuidados, igual como lo hace una mamá. La encargada de organizar el encuentro fue Gisela Flores. Israelí desde hace 19 años, Gisela tiene 50 años de edad, tres hijos y trabaja con estudiantes con capacidades diferentes. Su departamento en Afula fue el lugar donde los hombres y mujeres, nueve en total, que alguna vez fueron los niños y niñas del hogar, se encontraron. Nunca habían estado todos juntos, a pesar de vivir en el mismo país. En el caso de Gisela, había emigrado a Israel siguiendo a su hermana, Tamara, que también se crió en el hogar. Ella fue una de las niñas más pequeñas que estuvo en el hogar: entró a los cuatro, en 1976, estuvo hasta los 12 años de edad. Recuerda con detalles la vida en la institución. Dice que algunos de los niños iban al Instituto Hebreo y otros colegios públicos cerca de la casa ubicada en calle Maira. Del colegio volvían al hogar y hacían sus tareas. La tía Gaby los ayudaba en todo lo que ella podía. También tenían clases de hebreo y celebraban las fiestas judías. Los fines de semanas podían ver a sus padres o a sus abuelos. Sus padres estaban separados, y para ella y su hermana era difícil visitarlos. Gisela recuerda que, además salir en paseos, a veces iban a Algarrobo los fines de semana, también para las vacaciones de verano, donde podían ir también a Quintero o Coquimbo. El período en que Gisela vivió en el Hogar de Niños coincidió con el tiempo en que Gabriela Yudelevich fue motor del lugar. “Gaby era un amor, siempre ha sido así. Ella nos dio todo sin pedir nada a cambio, no recibió un peso del hogar ni del directorio, porque ella nunca lo quiso, ni aunque se lo hubieran ofrecido. Todo lo que hacía lo hacía por amor a nosotros y le gustaba ayudarnos. Ella estuvo al pie del cañón, nos ayudaba a hacer tareas, nos traía ropa para ponernos bonitos. Siempre tuvo esas ganas de tirarnos para arriba y, que como niños, estuviéramos contentos. Estuvo preocupada de nosotros, incluso iba a nuestras reuniones de colegio como apoderada. Estaba muy pendiente de todo, si faltaba algo ella iba, sin importar dónde, pero lo buscaba. Nosotros éramos sus hijos en esos momentos”. Por estas razones es que se reunieron especialmente para encontrarse con Gabriela en Israel, que se encontraba en un viaje familiar.  En la reunión, conversaron, compartieron, comieron juntos y recordaron anécdotas de su niñez. Cantaron todos juntos “Hine ma tov umanaim”, la canción que cantaban con Gaby para la celebración de cada Shabat y cada jag. Fue como un encuentro familiar. “Somos todos como hermanos, si nos criamos todos juntos”, señala Gisela. De asistente social a mamá“Soy asistente social por vocación, desde que tengo uso de razón, porque mi papá -que era médico- me presentó desde muy niña asistentes sociales en los hospitales, que me cautivaron. Cuando adolescente, una de mis tías paternas, Mariana Roizblatt, que era una de las fundadoras del Hogar de Niños de B’nai B’rith, me invitó a dejar enseres a este lugar. El amor con el hogar fue a primera vista y apenas me casé, hace 54 años, decidí colaborar como voluntaria ahí. Estuve 18 años de mi vida. Mi marido me decía “Pero Gaby, lo único que te falta es llevarte la cama al hogar”, por que estaba casi viviendo allá. Pero soñé con que en mi vejez vería cada niño con su propia familia, con éxito, y mi sueño de manera muy inesperada se cumplió hace pocas semanas en Israel”. Así recuerda Gabriela Yudelevich su voluntariado en el Hogar de Niños y el encuentro con quienes fueron como sus hijos, realizado unas semanas atrás. Un sueño cumplido, como explicó, en especial porque ella, muy sionista, siempre les habló de la posibilidad de hacer una vida en Israel. Porque no solo los acompañaba y aconsejaba, “era como una mamá para ellos, los acompañaba al dentista, era su apoderada en el colegio, los llevaba al doctor, organizaba los bar y bat mitzvá”. De la misma forma, se preoupaba de reunir los fondos para financiar las diversas actividades y cubrir distintas necesidades. “Fueron 18 años maravillosos, de amor, de cariño, de cariño mutuo, junto a un directorio que necesito destacar. El presidente era don Pincus Goldblum; como vicepresidente don Abraham Kohan; como Secretario don Egon Rosenfeld, un hombre brillante; como tesoreras Mansi Rosenfeld, Carlota Lasser y Gerda Wolff, que llevaban las cuentas de manera maravillosa y voluntaria. Tengo que destacar también a la tía Teresita, porque ella tenía que ver con la ropa de los niños, y se preocupaba de la vestimenta de cada uno, era una mujer buenísima”.“También quiero destacar, de manera muy notoria, la labor de la tía Marina. Ella era la mamá de los niños en el hogar, fue la que dio sus noches y sus días, sus cumpleaños, sus días sábado y domingo a los niños. Nunca nadie supo su apellido, seguramente estaba registrado en alguna parte, pero nunca le pregunté porque era como un ángel que vivía en el hogar. De la misma forma, quiero destacar también la labor de las profesoras de judaísmo, como Rosita Schaulsohn, y la labor de las psicólogas Ety, Brenda y Gaby. El cantante Pablo Trebistch también iba a amenizar, y de quien los niños se acuerdan mucho es de Simón Keller y de su acordeón. Es importante mencionar al Dr. Balassa, que iba a atender a los niños al hogar, y al Dr. Klorman, que los atendía en su consulta. Y a los dentistas del policlínico israelita, hoy CMI, que se portaron estupendo”.“En el hogar formé muchos grupos que me encantaba organizar, grupos para aportar plata, señoras que ayudaban a hacer las tareas, grupos de señoras que iban en Shabat para estar con los niños. Estas últimas estaban relacionadas con la WIZO, y quiero destacar a Margot Gutmann, que era la que muchas veces agrupaba a las señoras y organizaba lo que iban a traer. También organicé grupos con señoras que jugaban naipes, a las que les pedí que pusieran $ 5.000 pesos por cada vez que se juntaban a jugar, y con eso se podía ir a comprar cosas de almacén para los niños. Ellas aceptaron encantadas. La despensa del hogar estuvo siempre repleta. También organicé desfiles de moda y rifas, y siempre la gente colaboraba, porque las cuentas siempre cuadraban”. La recaudación de donaciones era una de las labores más desafiantes que Gabriela debía realizar para el hogar. Sin embargo, dice que debe agradecer a muchas personas, “porque puerta que se golpeada era puerta que se abría. Eran muy pocas veces la puerta que nos abrieron”. Sin embargo, la empresa más grande que le tocó enfrentar fue el cambio de casa para el hogar. “Cuando yo entré por primera vez al hogar como voluntaria, la casa era oscura, triste, con grietas y con cables eléctricos oxidados a la vista. Era una casa horrible, y tenían una figura en el living que aterrorizaba a los niños, les daba susto. Entonces yo me propuse una meta, me dije “Yo aquí me quedo hasta lograr una casa buena para los niños”, y lo logré golpeando puertas. No fue fácil, pero a veces de quien uno menos espera pone el doble. También agradezco a la comunidad húngara, a los que visité y decidieron nombrar una representante, la señora Yosif, que llegó al hogar e hizo que todos se cuadraran con el proyecto. Fui puerta por puerta golpeando y logré que la casa se comprara. Fue Don Víctor Grinstein quien me ayudó a recorrer los corredores de propiedades para encontrarla. Había una herencia de 10 mil dólares que tenía el hogar de reserva, y yo conseguí otros 50 mil. Y se compró una casa en calle Maira, que existe hasta hoy”. “Yo llevaba a los niños al cine, al zoológico, al circo, los invitaba a mi casa. Vivimos muchas anécdotas. Por ejemplo, una vez yo necesitaba un aporte de una gente muy importante, que yo sabía que podía colaborar. Era la fiesta de Shavuot. Estas personas iban a venir a las siete de la tarde al hogar. Llamé a la Mónica Weber para que les enseñara unos bailes, a Simón Keller para que tocara el acordeón. A los niños les mandamos a hacer trajecitos tenía sus canastos con frutas y estamos todos listos para recibir a nuestros potenciales donantes. Y llegó el día, el asunto es que eran las siete, las siete y media, las ocho, y la gente no llegaba. Entonces le dije a los niños “Saben qué, vamos hacer toda la fiesta nosotros no más”. Los niños tenían hambre y estaban esperando que llegaran estas personas, pero si no llegaban, no llegaban. Así que los niños hicieron la fiesta, bailaron, cantaron, dijeron lo que tenían que decir,. Terminamos la fiesta y apareció la gente que iba a hacer la donación. Entonces les dije “Niños, todo de nuevo” y ellos, tan amorosos, repitieron todo lo que habían preparado, y nadie se quejó. Y, lo más importante, es que las personas hicieron su aporte”. “En esos 18 años, vi niños que llegaron al hogar y otros que se fueron cuando ya eran grandes. No recuerdo exacto el número de niños, pero el promedio cada año era alrededor de 23. Eran niños a los que me nacía proteger. Los abrazaba, les daba cariño. Yo soy una persona de dar, de compartir amor, y eso lo aprendí de mi papá, que iba los días domingo a los cerros de Valparaíso a atender a pacientes sin cobrar un peso”.“Después 18 años y cuando ya estaba en la casa, mi marido me dijo “Mira Gaby, tú ya has dado mucho para el hogar y la verdad es que ya se compró en la casa, los niños están bien”, y también se compró una casa para adolescentes, con un aporte que hizo un señor de Canadá, y en el alhajamiento de esa casa ayudó Ula Kychenthal”. Fue ahí cuando decidió retirarse, dice Gabriela, pero no perdió contacto con los niños y niñas del hogar. Se encontraron, contactaron y finalmente se reunieron en Israel. “Este reencuentro ha sido uno de los premios mas lindos que he recibido en mi vida y me ha dado mucha felicidad”, comenta Gaby, con emoción. “Me gustaría agregar un reconocimiento a mis dos hijas, que muchas veces me acompañaron junto a los niños del hogar. Y un gran reconocimiento a tantas personas que, de buena voluntad, colaboraron por amor y sin esperar agradecimiento o retribución alguna”.

Hermoso reecuentro masivo en Iom Haatzmaut

Acompañados de un clima primaveral, tres mil quinientas personas, se reunieron el domingo en el Estadio Israelita para participar del homenaje al 74° aniversario del Estado de Israel. Música, canciones, bailes, discursos, videos y un mensaje del Presidente de Israel, Isaac Herzog a la Comunidad Judía de Chile y sus miembros, constituyeron parte del programa, que también incluyó  un minuto de silencio por Iom Hazicarón, una Birkat Shalom haMediná de los rabinos, palabras del Presidente de la Comunidad Judía, Gerardo Gorodischer y de la Embajadora de Israel en Chile, Marina Rosenberg (vía video), junto a una masiva participación de los movimientos juveniles comunitarios, Hatzalá y la Bomba Israel. Todo lo anterior, en el marco de medio centenar de stands con todo tipo de productos, así como de comunidades que quisieron dar a conocer su trabajo a los asistentes.En el acto central, representantes de todas las instituciones encendieron doce antorchas, tal como se hace en Israel, para recordar a nuestras Doce Tribus.En todos los rincones del Estadio se veían abrazos, demostraciones de cariño de quienes no se encontraban hace años y conversaciones de personas que pueden dejar de estar en contacto pero que mantienen el vínculo de una identidad común.El evento terminó en un punto alto con Nicole Shirel Davidovich, finalista de The Voice Chile 2016, hoy convertida en una gran artista, quien cerró la jornada con su hermosa voz y gran talento.No hay palabras para agradecer a los asistentes, las instituciones judías del país que se unieron en torno a la organización y convocatoria de Iom Haatzmaut y a todos quienes que hicieron posible esta re-unión. ¡Revisa las fotos de la celebración!https://www.flickr.com/photos/195624774@N05/albums/72177720299031099—-Suplemento en El MercurioLa Comunidad Judía de Chile y la Embajada de Israel en Chile, prepararon un Suplemento que fue publicado por El Mercurio con ocasión de los 74 años de Israel y que este año tuvo como eje central, la innovación y sustentabilidad aplicada a todos los ámbitos de la vida.Haz click para ver la publicación. https://mcusercontent.com/aa60184a90b84cc2036065728/files/182be063-84c7-131f-2069-a32588e2ae5d/Suplemento_74_años_de_Israel._El_Mercurio_15_de_mayo_2022.pdf Te recomendamos tener a mano tu celular para escanear los códigos QR y abrir hermosos videos asociados a cada tema: Arrecife de Delfines en Eilat, hermosas grutas de Rosh Hanikra, desierto de Judea florece, Reserva natural Hai-Bar Yotvata, Tecnologías de agua: cada gota cuenta, Israel, de Startup-Nation, a Impact-Nation, la innovación israelí al servicio de la Agenda 2030 de la ONU, Tel Aviv, la ciudad del mundo más amigable para perros, entre muchos otros.

Carta para Suecia

Distinguido señor Nobel:Solicito humildemente que me sea concedido el premio que lleva su nombre.Mis motivos son los siguientes:Trabajo como contable en una oficina estatal y, en el ejercicio de mis funciones, he escrito unos cuantos libros, a saber: el Libro de entradas y salidas, el Libro de balances y el Libro mayor. Además, en colaboración con el almacenero, he escrito una novela fantástica titulada Inventario.Creo que le gustarían porque son libros escritos con imaginación y tienen mucha gracia (son auténticas sátiras). Si deseara leerlos, podría prestárselos, aunque por poco tiempo, porque están muy solicitados. Quien tiene más interés es el inspector de Hacienda, ya puedo oír su voz en el despacho de al lado.Hablando del inspector, preveo que tendré ciertos gastos porque me temo que los libros no van a ser de su agrado. Precisamente le escribo a usted esta carta para que el premio me permita sufragarlos. Por favor, mande el giro a mi domicilio. Dejaré una autorización a nombre de mi mujer, por si yo no estuviera ya en casa el día que venga el cartero. En tal caso, el dinero servirá para pagar al abogado o… Espere un momento, señor Nobel, acaba de entrar el inspector.Ya se ha marchado. ¿Sabe qué le digo, señor Nobel? Mándeme mejor dos premios. No tiene usted idea de cómo se han disparado los precios.FIN

Novedades Biblioteca CIS

Yo voy, tú vas, él va, por Jenny ErpenbeckA Richard, profesor universitario alemán con una exitosa carrera profesional a sus espaldas, le ha llegado el momento de la jubilación. Desde el escritorio de su casa, mientras contempla el lago tras la ventana, se pregunta cómo llenar todo el tiempo libre del que dispondrá. Se entera entonces de la existencia de un campamento de refugiados en Berlín y decide echar una mano. Allí escuchará historias desgarradoras y esperanzadas de jóvenes llegados desde países lejanos, que vienen huyendo de la guerra y la miseria. Pero la comunicación no siempre es fácil, y en más de una ocasión se producen malentendidos o directamente choques culturales, mientras las autoridades se limitan a aplicar la ley con fría determinación. Esta es una novela que aborda sin maniqueísmos, sensiblería o tópicos fáciles una tragedia candente de la Europa actual. Pero no es solo eso: es también el potente retrato de un grupo de seres humanos, cada uno con sus cuitas, en cuyo centro se sitúa el recién jubilado Richard. Y a través de su peripecia personal emergen en el libro otros temas de calado: cómo afrontar la vejez, la soledad y las heridas abiertas del pasado –la desaparición de la mujer con la que compartió su vida, fallecida hace años–, pero también cómo convivir con el deseo que pervive, y que le despierta una etíope mucho más joven que enseña a los refugiados alemán y los rudimentos de las formas verbales: Yo voy, tú vas, él va... Una novela forjada con la suma de muchas pequeñas historias personales que se entrecruzan y dan forma al gran drama del presente. 

Carta abierta a un padre

Abogado y profesor universitario, Carlos Reusser tuitea: “Encontré a mi hija con una expresión entre cómica y afligida. Me dijo que había inventado un chiste, pero que no se atrevía a decirlo. Tras mucho tira y afloja, accedió a contármelo: -Un chico judío me pidió mi número. –Le dije que en esta época usábamos nombres.”Tratándose de un docente universitario, del que se presupone que su actividad es educar donde está el bien y donde el mal, más aún si es abogado, se espera que el fin del tuit continúe con una enseñanza a su hija sobre lo que significa el buen gusto, ausente en este caso. O de la empatía, es decir, aprender a ponerse en lugar de otro que sufre o ha sufrido para entenderlo, acompañarlo, confortarlo, lo que tampoco se ve en este caso.Terminarlo allí, sin otro comentario indica que quiere festejar el humor y ocurrencia de su hija, que por supuesto, aprendió de él, en su función de educador hogareño. Es más, su hija aún tenía dudas si era algo que provocaba humor o era algo que no solo no era gracioso sino que provocaría aflicción.Y publicarlo implica un cierto orgullo al contar lo bien que su hija aprendió de su sentido del humor. Entendemos entonces que liberó a su hija de la aflicción que podía sentir.El tuit no se presenta como una pretensión de contagiar odio hacia los judíos, por lo que frente a la acusación de antisemitismo, seguramente exhibirá algún palmarés de amigos judíos o sentirse ofendido porque jamás se ha considerado como tal.Posiblemente, en lugar de pedir disculpas, insistirá por lo bajo sobre el alto nivel de sensibilidad de quienes estamos ofuscados con su tuit, de poca comprensión y de que “Al fin y al cabo nunca se puede decir nada de uds porque siempre lo toman a mal”.Sr. Reusser, todavía hay sobrevivientes coexistiendo con nosotros (por suerte) de una época en que cuando alguien hacía esos presuntos chistes festejaba que La Solución Final era posible. Nosotros aprendimos que cuando alguien amenaza con nuestra destrucción debemos tomarlo en serio. Y si eso implica tener un nivel alto de alerta, pues bien. No para enojarlo por ello, sino para que reflexione Ud. que su nivel de agresión es alto y su nivel de empatía es inexistente.Nos lleva a otro planteo. Si es Ud. docente universitario, ¿Cuál es la calidad de educación que brinda?No me refiero a cantidades de información, sino el verdadero contenido.A menudo, frente a manifestaciones antisemitas, la primera reacción es sostener que se trata de ignorantes que necesitan corregirse mediante educación.En su caso, profesor universitario, descuento que no es ignorancia, sino el contenido de la educación. Sin pretender ofenderlo, lo muestra al festejar la ocurrencia de su hija en lugar de hacerle entender que su parte de aflicción era la correcta. Si así lo hubiera Ud narrado, otra habría sido la reacción ante su publicación.Insisto que no se trata de ignorantes. Al fin y al cabo, el pueblo alemán de la década del `30 era el más culto de la historia. De lo que hablamos es que profesores universitarios prioricen la calidad de educación, contenido y valores en un solo envase. Solo esos trabajarán por una sociedad rica, diversa, en la que sería muy bueno contar con hijas como la suya, que sentían una cuota de aflicción, con un padre que haya aprovechado ese sentimiento para hacer lo que se espera de un padre educador y docente. Enseñarle valores.

El estadio y la comunidad, entrelazados

Hace justamente tres años, en estas fechas, como directiva del Estadio Israelita Maccabi nos encontrábamos felices, motivados y muy optimistas en el futuro, ya que seguíamos creciendo hacia nuestro objetivo de ser el centro deportivo y social de la comunidad; teníamos un estadio fuerte, lleno de vida, y nos preparábamos para partir nuestro viaje a los XIV Juegos Maccabeos Panamericanos en México, con la mayor delegación chilena de la historia a unos juegos macabeos. Lo vivido fue increíble, una gran delegación, comprometida, jugada y solidaria, una verdadera marea roja. Por eso volvimos aún más energizados con lo vivido, listos para seguir creciendo y para comenzar la preparación de nuestro siguiente gran desafío, la XXI Maccabiah en Israel el año 2021. Pero, como sabemos, poco después todo cambió. Llegó la pandemia, debimos permanecer encerrados en nuestras casas por largos períodos de tiempo, sufrimos pérdidas en nuestra comunidad, pudimos vernos solo vía remota y no nos quedó más alternativa que aprender a trabajar, estudiar e, incluso, a entrenar en nuestras casas. Dijimos adiós a las salidas y a los partidos, y vimos de manera incrédula como el mundo parecía haberse detenido, postergando la vida para ese lejano futuro “post-pandemia”. Por supuesto, la XXI Maccabiah de Israel también fueron postergadas, pasando de 2021 a 2022, pero siendo realistas, veíamos poco probable que llegaran a realizarse.Pero como buena comunidad judía, que por historia sabemos de sobra lo que es la resiliencia, mantuvimos el contacto, apoyamos a nuestras instituciones para mantenerlas fuertes, acompañamos a nuestros socios en sus casas, adaptamos nuestras dependencias para recibirlos de manera segura cuando fue posible y, por sobre todo, siempre trabajamos para mantener el espíritu de comunidad muy alto. Es por eso que hoy estamos saliendo de la pandemia más fuertes que nunca, ya que hemos vuelto a entender lo valioso que es cada momento que pasamos con nuestros amigos y en comunidad, y lo importante que es nuestro Estadio Israelita como centro deportivo y social de manera transversal, para hombres y mujeres, para niños, jóvenes y adultos, para laicos y religiosos, para deportistas y para los que no somos tanto, para todos. Cada uno tiene su espacio propio y para cada uno el estadio puede y debe tener un gran valor. La típica frase que escuchamos “No soy socio porque no lo uso” es solo una excusa de quienes no ven el valor de crecer, desarrollarse en comunidad y aportar su granito de arena para que futuras generaciones tengan la posibilidad de hacerlo. Por suerte, cada día somos más los que así lo entendemos.Es por todo lo anterior, y por esas vueltas de la vida, que volvemos a donde comenzamos estas líneas… Nos encontramos felices, motivados y muy optimistas del futuro, ya que nuestro estadio está radiante, lleno de socios, lleno de niños y, al igual que hace tres años, nos estamos preparando para partir a Israel en julio próximo, para representar a Chile en la XXI Maccabiah, con una delegación de 210 personas, por lejos la mayor delegación chilena a unos juegos macabeos de Israel, con gran presencia de niños, jóvenes, mujeres y masters, lo que dice mucho sobre la continuidad de nuestro querido Estadio Israelita y de la comunidad judía de Chile, que están fuertemente entrelazados.

Estrenan documental sobre el embajador de Israel que dio asilo a presidente de la Coalición Unidad Popular

Llamadas anónimas a media noche, documentación sin identidad, traslados encubiertos y oficinas convertidas en dormitorios. Estos son parte de los ingredientes del corto documental “Embajador Moshé Tov: podemos y debemos”, que revela los entretelones del trabajo realizado por la Embajada de Israel en Santiago entre 1973 y 1975 para dar asilo político a unos 300 chilenos, entre ellos el entonces presidente de la coalición de partidos de la Unidad Popular, Benjamín Teplizky.La investigación del realizador Raúl Gamboni se estrenó el jueves 12 de mayo, en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, con el patrocinio de dos instituciones locales, B’nai B’rith y Centro Progresista Judío.Según los reportes de prensa rescatados en la investigación, de los aproximadamente 300 asilados en Israel, hubo al menor 30 que iniciaron el proceso refugiándose en las dependencias de la sede diplomática israelí en Santiago, ubicada en aquel entonces en un edificio de oficinas frente al Parque Forestal.Según el testimonio de Rivka Bercovich, una ex funcionaria de la Embajada, el embajador Tov instruyó acomodar a los refugiados en las oficinas de la sede diplomática y hacerse cargo rápidamente de sus necesidades, especialmente leche y pañales para los más pequeños.En el documental, la historiadora Valeria Navarro explica que los diplomáticos y funcionarios de la embajada pusieron en riesgo sus propias vidas para evitar que se violara la inmunidad de sede diplomática y actuaron coordinadamente con legaciones de otros países para salvar las vidas de los perseguidos políticos.En el caso de Benjamín Teplizky, de acuerdo al relato de su hijo Daniel, una vez finalizada su reclusión en Isla Dawson, el Gobierno de Israel fue el primero en llegar con toda la documentación y logística para darle asilo, lo que se concretó a fines de 1974, sumándose el resto de la familia pocos meses después.Cabe señalar que la proeza diplomática del embajador Moshé Tov contó con el apoyo del entonces primer secretario Benjamín Orón y se realizó bajo las instrucciones de los cancilleres israelíes Abba Eban, primero, e Yigal Alon, después.En forma póstuma, en septiembre de 2015, el Gobierno de Chile realizó un reconocimiento público y entregó una distinción a la familia de Moshé Tov, “por su valiente y desinteresada ayuda humanitaria, que contribuyó a salvar la vida de miles de chilenos y extranjeros perseguidos por la dictadura”.Para ver el documental, hacer click en este link: https://www.youtube.com/watch?v=s-fEdAt4ah0

Israel dejará de exigir el uso de mascarilla en vuelos internacionales

El ministro de Salud israelí, Nitzan Horowitz, anunció ayer que dejará de ser obligatorio que los viajeros usen mascarilla en vuelos internacionales a partir del 23 de mayo.El Ministerio de Salud agregó que, a partir del 24 de mayo, no se requerirá que los arribos israelíes e internacionales que viajen a Israel se sometan a una prueba de antígeno o PCR antes de abordar un avión al aeropuerto Ben Gurión.El ministerio agregó que aquellos que reservan cruceros desde Israel ya no tendrán que someterse a ningún tipo de prueba de COVID, pero los viajeros aún tendrán que completar una declaración jurada antes de abordar un vuelo o un crucero.Ante la disminución de los casos de coronavirus, el Ministerio de Salud incluso debate si terminar por completo con el requisito de cuarentena para los pacientes confirmados con el virus.De acuerdo con las pautas actuales del Ministerio de Salud, las personas que dan positivo por coronavirus deben estar en cuarentena durante al menos cinco días, independientemente del estado de vacunación, e incluso si no muestran ningún síntoma.Los funcionarios del ministerio estiman que la última restricción inducida por la pandemia de Israel se cancelará después de que el número de casos diarios se estabilice en unos pocos cientos.

Miles asisten al monte Merón en Lag Baomer

Los devotos judíos regresaron al monte Merón en el norte de Israel este miércoles para las celebraciones de Lag Baomer, un año después de que 45 personas murieran por un tapón humano que se convirtió en el peor desastre civil en la historia del país, informó The Times of Israel.Se registraron enfrentamientos menores entre elementos de seguridad y extremistas que amenazaron con irrumpir en el área alrededor de la tumba del rabino Shimon Bar Yojai en el lugar.Antes del evento, varios peregrinos fueron arrestados luego de que se les encontrara equipo de sabotaje, aparentemente con el objetivo de descarrilar los esfuerzos para limitar el evento.Se desplegaron aproximadamente 8 000 policías en el área alrededor de la tumba para garantizar la seguridad de los asistentes.Reportes indicaron que se mantuvo el orden, a pesar de las grandes multitudes esperadas y las nuevas reglas. A algunos que intentaron ingresar al sitio con boletos cronometrados se les dijo que debían esperar hasta que su boleto fuera válido, lo que generó cierta aglomeración y confusión en la entrada, informó el Canal 13.Las autoridades han instituido varias medidas de seguridad destinadas a evitar que se repita el año pasado.La entrada al sitio se ha limitado a 120 000 personas en total, con solo 16 000 permitidos en el recinto de la tumba en un momento dado, aunque se han planteado dudas sobre la aplicación del límite.El formato del evento también ha cambiado, con una gran hoguera reemplazando a seis ligeramente más pequeñas encendidas en años anteriores. El gobierno también ha reparado escaleras y otra infraestructura alrededor del complejo para aumentar la seguridad. Además, la policía revisó los autobuses que salieron el miércoles de las ciudades ultraortodoxas en busca de entradas para el evento.

Grandes tormentas de arena en varios países de Medio Oriente

Una oleada de tormentas de arena se registraron en los últimos días en Emiratos Árabes Unidos, Irak, Siria, Kuwait, Irán, Arabia Saudita y otros países de Medio Oriente; situación que provocó cierres y hospitalizaciones.Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo (828 metros de altura), “desapareció” del paisaje de Dubai debido a la fuerte neblina que lo cubrió durante el miércoles. Los residentes de Emiratos Árabes Unidos fueron advertidos sobre los peligros de visibilidad en las carreteras. Según estimó el servicio meteorológico local, las tormentas de arena afectaron a casi todo el país y las ráfagas de viento superaron los 60 kilómetros por hora.En Arabia Saudita los hospitales de la capital, Riad, debieron internar a 1.285 personas con dificultades respiratorias provocadas por la arena. El servicio meteorológico informó sobre severos problemas de visibilidad en regiones del oeste y sur, y estimó que otra tormenta azotará al país la semana que viene.El gobierno de Irán determinó el cierre de escuelas y oficinas gubernamentales por las tormentas de arena que provocaron un “clima insalubre”, según reportaron las autoridades. Es la tercera vez desde mediados de abril que una fuerte tormenta de arena afecta al país. El martes fueron cancelados decenas de vuelos debido a las condiciones de visibilidad.En Irak la arena pintó de naranja el cielo de Bagdad. Las autoridades estimaron que al menos 4 mil personas fueron derivadas a hospitales por problemas respiratorios provocados por la tormenta de arena, la octava que sufre el país desde mediados de abril. La situación provocó el cierre de escuelas, aeropuertos y oficinas del gobierno.En Siria, en tanto, se registraron tormentas en el este del país, cerca de la frontera con Irak. Según la agencia de noticias AFP, al menos tres personas murieron por dificultades derivadas del fenómeno climático.

Gantz viaja a Estados Unidos con el acuerdo nuclear iraní en la agenda

El programa nuclear iraní centra la visita a EEUU del ministro israelí de Defensa, Benny Gantz, quien llega hoy a Washington para reunirse con su homólogo estadounidense, Lloyd Austin, y con el asesor nacional de seguridad, Jake Sullivan.“Discutiré el refuerzo de la cooperación conjunta en seguridad y el tratamiento de los desafíos regionales, entre ellos Irán, contra el cual todos los actores moderados en la región deben unirse”, afirmó Gantz anoche poco antes de iniciar rumbo a EEUU.Gantz también tratará con Austin y Sullivan, además de Irán, la guerra de Ucrania, y los riesgos que entraña para la alianza geoestratégica de Israel con Rusia en Siria, donde ambos países se coordinan para llevar a cabo bombardeos pese a estar en bandos opuestos.“También discutiremos Ucrania y otros asuntos importantes para la seguridad mundial, regional e israelí”, agregó Gantz al respecto.Gantz advirtió ayer en una conferencia sobre seguridad que Irán está a “unas pocas semanas” de acumular suficiente material fisionable para una bomba atómica y que está trabajando para terminar la producción e instalación de 1.000 centrífugas avanzadas para enriquecer uranio.“Tiene 60 kilos de material enriquecido al 60 %, produce uranio metálico al nivel de enriquecimiento del 20 % e impide que el OIEA (Organismo Internacional de la Energía Atómica) acceda a su instalaciones”, apuntó durante una conferencia en la Universidad Reichman de Herzliya.Las conversaciones entre Irán y las potencias mundiales en Viena para revivir el acuerdo nuclear de 2015 se han estancado y existe la preocupación de que Irán podría estar más cerca de poder construir un arma atómica.

La novela satírica de Joshua Cohen ‘The Netanyahus’ gana el premio Pulitzer de ficción

El Premio Pulitzer de ficción 2022 fue para “The Netanyahus”, una novela mordaz y satírica de Joshua Cohen, escritor de Brooklyn,  que imagina una visita de la familia del exprimer ministro israelí a una ciudad universitaria estadounidense a principios de la década de 1960.El comité del premio calificó la novela como “una novela histórica mordaz y lingüísticamente hábil sobre las ambigüedades de la experiencia judío-estadounidense, que presenta ideas y disputas tan volátiles como su trama cerrada”.Joshua Cohen, de 41 años, basó la novela en una visita real de Benzion Netanyahu, historiador y padre de Benjamin Netanyahu, a la Universidad de Cornell, donde el anciano Netanyahu se desempeñó como profesor de estudios judaicos entre 1971 y 1975. Cohen dijo que la historia de la visita inicial de los Netanyahu al campus se la contó el difunto crítico literario Harold Bloom.TribalismoEn la novela, el narrador judío asimilado alberga a la familia y se enfurece ante la cosmovisión ferozmente nacionalista de Benzion. “Quería escribir algo sobre la política de identidad y la política del campus que nos rodea”, dijo Cohen a Hey Alma, sitio hermano de JTA. “Hay mucho en Benzion Netanyahu que realmente trata sobre el tribalismo que ocurre cuando estos grandes colectivos étnicos o raciales colapsan, estos imperios colapsan y colapsan en el tribalismo”.Las críticas fueron en gran medida positivas para la novela; The Guardian lo llamó “una fantasía histórica cómica: una gama vertiginosa de aprendizaje libresco y conocimientos mundanos se expresa de manera rica e ingeniosa”. La novela ganó el premio de ficción del Jewish Book Council en 2021.Pero hubo detractores. Jewish Currents criticó la novela por ser un derivado tanto de Philip Roth como de Saul Bellow, y Jewish Review of Books dijo que la novela incluye “una historia resumida del sionismo que es una distorsión tan flagrante que simplemente me rendí”.“The Netanyahus” es la sexta novela de Cohen.Uno de los finalistas del premio de ficción fue “Monkey Boy”, de Francisco Goldman, basada en parte en los antecedentes del propio Goldman como hijo de padre judío y madre católica guatemalteca.

Todas las preguntas sobre judaísmo, en un solo lugar

Ya está disponible en el canal de Youtube del Círculo Israelita de Santiago, CIS (https://m.youtube.com/user/CISraelita) el nuevo proyecto sobre cultura y educación judía “Mercaz Talks”. Se trata de una serie de videos cortos, en formato de charla TED, en los que el Rabino Diego Edelberg, del CIS, explica aquellos temas sobre los que usualmente tenemos dudas y resuelve preguntas sobre Ley Judía y tradición que no sabríamos cómo responder. ¿Qué lo motivó a hacer esta serie, por qué se eligió el formato de video y qué contenidos se podrán ver? Le toca ahora al Rabino Diego responder estas preguntas para la comunidad. Rab Diego, ¿cómo nació la idea de hacer la serie de videos de Mercaz Talks?-La idea de Mercaz Talks nace para ofrecer a todos nosotros -quienes creemos que uno debe vivir el judaísmo del tiempo que a uno le corresponde del mismo modo que hicieron nuestros antepasados en cada período- un sentimiento de orgullo y certeza en lo que hacemos, en lo que vivimos y en lo que sentimos, en lo que significa ser un judío o una judía que vive comprometido seriamente con su tradición en la realidad que D-s dispone ante nosotros hoy. Por lo tanto, ofrece respuestas desde la tradición misma a interrogantes sobre qué significa ser un judío o una judía masortí-conservador. ¿Por qué se optó por formato video y no una clase, por ejemplo?-Elegimos el formato video porque el mundo en el que vivimos es el de la inmediatez y la distracción continua en mensajes y notificaciones. Y, si algo es muy largo, finalmente no lo miramos o en la excesiva explicación hace que se entienda menos. Por eso la idea del proyecto es exponer, en menos de dos minutos, una práctica profunda sobre nosotros, sobre qué creemos, cómo actuamos y el por qué de la justificación de dónde surge esta tradición. De todas maneras, para quien quiera seguir indagando, se agrega en un texto todas las fuentes completas de la Torá, el Talmud, las responsas y otros textos de nuestra tradición para explicar de dónde viene lo que hacemos y el por qué. Sugiero tomarse el tiempo de revisar esos textos porque fundamentan las ideas centrales que se explican brevemente en el video.Por eso el formato de video es para compartir, para poder tener una respuesta rápida, y esto porque muchas de las personas de nuestra comunidad -muchos de nuestros “mitpalelim”- a veces no saben responder cosas como por qué la mujer sí puede ser contada para el minián según el Talmud; por qué rezamos sin separación entre hombres y mujeres, ya que la mejitzá es una costumbre que nunca se formalizó en la Halajá, y por qué ambos sexos pueden subir a la lectura de la Torá, si consideramos que ya no es una humillación para los hombres que una mujer sepa leer. En esencia, es responder por qué ninguna de esas cosas y muchas otras van en contra de la Halajá, la ley judía o incluso la tradición misma. A veces encontramos prácticas judías que se creen ancestrales y tienen menos de un siglo, como -por ejemplo- la prohibición de escuchar a una mujer cantar, que no aparece sino como una innovación del Siglo XIX en un grupo minoritario de nuestro pueblo.  ¿Cómo se seleccionan los temas que abordas en cada video de Mercaz Talks? -La selección de temas está asociada, principalmente, a situaciones en las que nuestros mitpalelim, nuestros congregantes, se encuentran con alguien que tiene una práctica judía distinta y esto pone en duda sus propias interpretaciones, creencias y prácticas. El encuentro con otro hermano o hermana judía que tiene una práctica distinta (algo que siempre ha existido en nuestro pueblo) nos confronta con nuestras propias decisiones. El ver a otro judío haciendo algo diferente a nosotros o que nos cuestiona cómo vivimos nuestro judaísmo, nos invita a reflexionar si lo que nosotros creemos o hacemos es tradicionalmente judío, si está bien, si es una innovación o si en realidad es el otro quien ha innovado. Al fin de cuentas se trata de entender mejor cuándo empezó la práctica que hacemos. El Rab Golinkin enseña que el hecho de que un rabino o un grupo de rabinos legisle de una determinada manera no significa que todos los judíos hagan o deban hacer lo que dicen. A lo largo de la historia judía, las reglamentaciones halájicas contradictorias coexistieron una al lado de la otra. En el Talmud encontramos expresiones como "En Sura siguieron a Mareimar, pero Av Shisha el hijo de Rav Idi siguió a Abaye".  En el período Gaónico, encontramos una serie de desacuerdos halájicos entre las yeshivot de Sura y Pumbedita.  En la época medieval, había cientos de diferencias entre los Ashkenazim y los Sefaradim. Por ejemplo, los sefaradim practicaban yibum (levirato) mientras que los Ashkenazim practicaban jalitzah (cancelación del levirato); los Sefaradim permitían la bigamia mientras que los Ashkenazim la prohibían sobre la base del decreto de Rabeinu Gershom. En los tiempos modernos, hubo muchos desacuerdos halájicos entre jasidim y mitnagdim, entre las diversas dinastías jasídicas y entre varios grupos étnicos sefardíes. Un judío sefardí que desobedecía a un rabino ashkenazi no era un "pecador", simplemente confiaba en un rabino y una costumbre diferente. Así, muchas veces descubrimos estudiando con sinceridad y profundidad que la práctica original era diferente a lo que otros están haciendo hoy asumiendo que “siempre fue así” y no necesariamente es la correcta ni la única posible. Frente a esto, los videos explican muchas de las prácticas que ya hacemos, es decir, no se trata de lo que queremos hacer algún día, sino que es una explicación halájica, tradicional y con fuentes que muestran de dónde surge aquello que ya está sucediendo en la vida de quienes son parte de nuestra comunidad y quieren vivir un judaísmo orgulloso masortí-conservador, lo que significa como aprendí de mis maestros: vivir con el Tanaj y la tradición judía en una mano, y el diario en la otra mano. ¿Cuál es la motivación de abordar estos temas?-Son temas sobre los cuales recibimos preguntas frecuentes o cuestionamiento de nuestras prácticas que son juzgadas como innovaciones o como no tradicionales, pero descubrimos, como mencioné, al estudiar seriamente que a veces la tradición más antigua es la que hacemos nosotros. Pero la motivación principal es dar un sentimiento de orgullo y certeza a quienes vienen a nuestra comunidad.¿A quién están dirigidos los videos? -Los videos están dirigidos especialmente a las y los miembros de nuestra comunidad que quieren entender aún más, poder profundizar, explicar y sentir -nuevamente- orgullo por el judaísmo que viven y eligen, respetando a los que eligen vivir su judaísmo de forma diferente. Es importante estar educado en lo que uno vive y decidir desde ese lugar ser parte de un grupo que quiere vivir -como enseñó Maimónides- siempre en el punto medio y equilibrado. Además, sirven también para quienes quieran saber cuál es la visión del judaísmo masortí, en general, y la del Círculo Israelita de Santiago, en particular. ¿Qué esperas con Mercaz Talks, es decir, cuál es el objetivo de esta iniciativa?-Como ya lo expresé, el objetivo principal es que las personas que forman parte de nuestra comunidad sientan orgullo del judaísmo que viven, practican y entienden. Que comprendan qué es una interpretación dentro de la ley judía, cuál de todas las posibles interpretaciones es la que elegimos nosotros y por qué debería resultarles la más tradicional, la más cercana, la más coherente con sus principios y fiel a lo que las fuentes originales quieren con respecto al judaísmo que uno debe vivir en honor a D-s y sus antepasados. Esta decisión no solo contempla el sentimiento de pueblo y las costumbres tradicionales (minhaguim) que heredamos incluso en el folklore familiar, sino también la honestidad en la práctica religiosa de los textos autoritativos halajicos. En la totalidad e integridad de la vida judía no existe una verdadera separación del ser judío en compartimentos. Por eso debemos alcanzar una relación profunda en la forma en que vivimos cada día en tándem con nuestra milenaria tradición heredada. ¿Se pueden sugerir temas? ¿Dónde?-De todas maneras, y es fundamental que eso suceda, porque mientras más tengamos temas que son cuestionados o que no se sabe cómo responder, qué mejor que tener a la mano una respuesta. Se reciben todos los temas que quieran preguntar, pueden escribir a diego@cis.cl.------Algunos de los temas que vendrán en “Mercaz Talks”Las Mujeres, el Talit y el Tefilín.Ingreso a Iglesias, Mezquitas y otros lugares de rezo no judío (sobre el diálogo interreligioso).Baruj Shepetarani para Bat Mitzvá.Repetición de palabras, anuncios de páginas y kavanot durante la tefilá.Sobre la participación de mujeres y de familiares cercanos en el cementerio. ¿Es la electricidad un fuego? Sobre el uso de electricidad en Shabat y Iom Tov. Mujeres y la recitación del Kadish Iatom (Kadish de duelo).Sobre el uso del Talit katán.Sobre los vinos y quesos.Tzniut, recato y sobre la vestimenta de las mujeres (pantalones y polleras).El uso de instrumentos musicales en Shabat y Iom Tov.Qué hace que una conversión judía sea incuestionablemente halájica.Qué hace que una jupá sea incuestionablemente halájica.El estatus de Cohen, Levi e Israel.Covid y Zoom: sobre las transmisiones en Shabat, contar Minian virtual y Divrei shebikedushá.

“Como sigo enseñando, sigo aprendiendo; y si aprendo, entonces escribo”

El próximo miércoles 25 de mayo, a las 19.30 hrs., en el Mercaz, se lanza el nuevo libro de Gachi Waingortin, titulado “Pirkei Avot. Un comentario reflexivo”. Esta es la primera vez que Gachi hace un evento de lanzamiento de una de sus publicaciones, y por tanto, está toda la comunidad invitada. Conversamos con ella para conocer más de esta publicación, de qué la motivó a escribirla y qué viene para más adelante. Gachi, eres una colaboradora habitual de La Palabra Israelita, y en tus columnas has abordado una gran diversidad de temas, ¿qué te hizo ahora elegir este para tu libro? ¿Por qué escribir sobre Pirkei Avot?-En realidad, esta es la primera vez que hago un lanzamiento de un libro. Encuentro muy emocionante compartir este logro con mi comunidad, que es mi familia. Pero este no es mi primer libro. Sin contar las cuatro "Invitaciones" (los de Shabat y Pésaj coautorados con Margot Rauch, y luego los de Janucá y Vida Judía) tengo "Mensajes para el alma" de 2007, con reflexiones sobre parashat hashavúa. Y, además, "Mañana Sigo" y "Miedo a Vivir" que son relatos inspiracionales. ¿Por qué escribir sobre Pirkei Avot? En realidad, este libro de alguna manera se escribió solo. Empecé a enseñar Pirkei Avot en 2008. De repente salían ideas preciosas y decidí escribir un resumen de cada clase para que no se perdieran. Y cuando me quise dar cuenta, solo me quedaba armar el material. Pirkei Avot es hermoso, pero tiene partes muy difíciles, y me costó hallar explicaciones amigables en español. Así que pensé que podía ser un aporte útil para poder aprovechar tanta sabiduría milenaria. En estos tiempos de tiempos cortos, lecturas rápidas y mensajes en línea, un libro que llama a una reflexión más profunda sobre nuestras fuentes es una interesante propuesta, pero al mismo tiempo un gran desafío. ¿Qué esperas con este libro? ¿Cuál es tu objetivo, si se pudiera decir así, como autora?-Es verdad, todos vivimos corriendo y pocos nos hacemos el tiempo para leer. Por eso, mi libro está organizado con dos modalidades de lectura. Puedes abordarlo como un libro de texto tradicional y leerlo de principio a fin. Pero está escrito en párrafos cortos y como cada mishná es independiente, puedes abrirlo donde sea y siempre hallarás alguna reflexión interesante. Mi idea es que sea un libro de consulta, de leer y releer, de subrayar y compartir. ¿Qué aspectos destacarías del texto que presentas el 25 de mayo en el Mercaz? ¿Qué secciones o contenidos podrías resaltar?-Pirkei Avot es una guía de vida. Habla de ética, de sentido, de prioridades, establece las directrices,  los fundamentos de nuestras relaciones humanas y divinas. En una época en la que muchos buscamos caminos significativos, es bueno saber que nuestro judaísmo tiene este tesoro esperando ser descubierto. ¿Se viene un próximo libro? ¿Piensas seguir con este tipo de publicaciones?-Sí, los proyectos siguen. Durante muchos años publiqué en La Palabra Israelita una sección de preguntas. Mi próximo libro será, D-s mediante, una recopilación, orientada al lector no judío, de los mejores artículos de esa serie. Lo demás son ideas. Como sigo enseñando, sigo aprendiendo; y si aprendo, entonces escribo. Es mi manera de compartir sabiduría, reflexiones y crecimiento. Eso nunca termina.