publicado hace 9 días

Celebramos un Purim increíble en nuestra Kehilá.

Celebramos un Purim en el Mercaz.Fue una tarde llena de movimiento donde grandes y chicos disfrutaron de las distintas estaciones: desde los pinta caritas para los más pequeños hasta un shuk con muchísima variedad.El momento central fue, por supuesto, la lectura de la Meguilat Ester, donde escuchamos juntos nuestra historia de valentía. Pero no todo fue escucha; también nos pusimos manos a la masa para preparar Oznei Hamán, compartiendo recetas y risas entre todas las edades.Además, durante la jornada también tuvimos la oportunidad de cumplir la mitzvá de Matanot LaEvionim, a través del stand de Fundación Contigo, transformando la alegría de Purim en un acto concreto de tzedaká y compromiso con quienes más lo necesitan.Queremos agradecer especialmente a las voluntarias de Sababa por su dedicación y compromiso, a toda nuestra comunidad por habernos acompañado en este encuentro. Reafirmamos una vez más que la mayor fuerza de nuestro pueblo es celebrar juntos nuestra identidad.      

publicado 29 Enero 2026

¿Por qué se asocia la costumbre de no silbar de noche con la Shoá?

La pregunta suena a superstición, pero su origen combina sensibilidad religiosa antigua y trauma moderno. Desde el punto de vista halájico, no existe ninguna prohibición explícita de silbar de noche. Ni el Shulján Aruj ni los grandes códigos normativos lo mencionan. Sin embargo, el judaísmo clásico sí atribuye a la noche un carácter particular: el Talmud Bavli (Berajot 3a) describe las horas nocturnas como un tiempo de mayor vulnerabilidad, donde se recomienda moderación en la conducta y el lenguaje. No se trata de miedo mágico, sino de una ética de cautela.La mística judía reforzó esta idea. Textos cabalísticos presentan la noche como un espacio donde se intensifican fuerzas desordenadas (dinim), y ciertos sonidos innecesarios podían ser vistos como perturbadores del equilibrio espiritual. De allí surgieron costumbres populares que desaconsejaban ruidos agudos o vacíos de intención, como el silbido. Costumbre, no ley.Pero la frase adquirió un peso mucho más fuerte tras la Shoá. Testimonios reales de sobrevivientes, archivados en Yad Vashem, relatan que guardias nazis solían silbar durante patrullajes nocturnos en guetos y campos. El sonido se volvió una señal anticipatoria del horror: redadas, castigos, selecciones. Para muchos, el silbido ligero e indiferente resultaba más aterrador que un grito.Así, en la posguerra, numerosas familias judías europeas transmitieron una consigna simple: “no silbes, especialmente de noche”. No como mandato religioso, sino como memoria corporal heredada. La halajá nunca lo prohibió mientras que la historia lo cargó de sentido.

publicado 22 Enero 2026

27 de enero: Conmemoramos el fin del mayor genocidio de la historia

El 27 de enero de 1945 marca uno de los hitos más significativos del siglo XX: la liberación del campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau, por parte del Ejército Rojo soviético. Esta fecha no solo simboliza el fin de una de las etapas más oscuras de la Segunda Guerra Mundial, sino que ha sido oficialmente designada por la Asamblea General de las Naciones Unidas como el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto, para recordar a las millones de personas asesinadas por el nazismo y destacar la importancia de educar para prevenir este tipo de hechos.Durante el Holocausto, el régimen nazi asesinó a seis millones de judíos y a millones de personas pertenecientes a otros grupos perseguidos: el pueblo romaní, personas con discapacidad, minorías sexuales, opositores políticos y prisioneros de guerra. En total, cerca de 15 millones de seres humanos —hombres, mujeres, ancianos y niños— perdieron la vida. Por ello, este dolor es una herida histórica y universal.Con la designación de este día de recordación, el mundo asumió un imperativo ético y moral de luchar contra el antisemitismo, el racismo y toda forma de intolerancia.Auschwitz-Birkenau, ubicado en la Polonia ocupada por la Alemania nazi, fue el mayor complejo de campos de concentración y exterminio construido por el régimen de Adolf Hitler. Allí fueron asesinadas más de 1,1 millones de personas entre 1940 y 1945, la mayoría judías, muchas de ellas gaseadas poco después de llegar en tren. Marchas de la muerte y llegada del Ejército RojoA medida que el avance del Ejército Rojo soviético se aproximaba al este de Europa en enero de 1945, los nazis intentaron borrar las huellas de sus crímenes. Entre los días 17 y 21 de enero, obligaron a unos 60.000 prisioneros —aquellos que aún podían caminar— a marchar hacia el oeste en lo que se conoció como “marchas de la muerte”, una evacuación brutal que causó miles de muertes por agotamiento, frío extremo, hambre y ejecuciones sumarias.Cuando las tropas soviéticas finalmente entraron en el complejo de Auschwitz el 27 de enero de 1945, encontraron un escenario espeluznante: alrededor de 7.000 prisioneros, extremadamente débiles y enfermos, permanecían en los barracones, junto con evidencia física incontestable del genocidio perpetrado allí —montañas de ropa, zapatos, gafas y hasta toneladas de cabello humano que los nazis habían arrancado a sus víctimas y preparado para su venta o reutilización—. La gran mayoría de los demás prisioneros había sido evacuado o asesinado en los días previos a la llegada soviética. Para muchos de esos sobrevivientes, la llegada de los soldados soviéticos representó el fin de una pesadilla insoportable, aunque no el fin del sufrimiento: muchos morían poco después por desnutrición y enfermedades. Para los soldados y oficiales que llegaron, el horror fue igualmente impactante; algunos describieron su conmoción al ver a seres humanos reducidos prácticamente a esqueletos, rodeados de los restos materiales de millones de vidas destruidas. Cada 27 de enero, países de todo el mundo y organizaciones internacionales rinden homenaje a las víctimas del Holocausto. Las ceremonias incluyen discursos, exposiciones, marchas y actos educativos, convocando a gobiernos, sobrevivientes —cuyos números se reducen rápidamente con el paso de los años— y jóvenes generaciones comprometidas con mantener viva la memoria. En Chile también se realizará un acto conmemorativo.Chile y la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto Como parte de la misión de recordar, luchar contra el negacionismo y combatir el antisemitismo, surgió la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA, por sus siglas en inglés), una organización intergubernamental conformada por 35 países, que han adoptado una definición de antisemitismo como herramienta para identificarlo y combatirlo.Como país, Chile no debe estar ausente del imperativo de educar en respeto, tolerancia, no discriminación, inclusión y diversidad, ya que ahí es donde radica la construcción de sociedades más pluralistas, respetuosas de los derechos humanos y que garanticen el pleno desarrollo de todos sus habitantes.El nazismo asesinó a dos tercios de los judíos de Europa, una pérdida demográfica tan profunda que solo recientemente ha comenzado a ser revertida. Se trató de la expresión del mal absoluto, la demostración de adónde puede llegar la deshumanización sistemática. Por ello, sus lecciones deben llevar a la enseñanza de valores y a la condena del racismo y las ideas totalitarias. Ante el aumento de antisemitismo “Recordar” y “Nunca más” no deben ser solo un deseo, sino un compromiso activo frente a los discursos de odio actuales.

publicado 16 Enero 2026

Exitoso bingo de la Fundación Contigo Tzedaká

Desde 2014, el voluntariado Contigo Tzedaká —nacido al alero del Círculo Israelita— ha construido una relación profunda, basada en la cercanía y el cariño, con los vecinos de la comuna de Lo Barnechea.A partir de entonces, organiza diferentes proyectos que van en apoyo de las necesidades de adultos mayores, emprendedores, mujeres, niños, niñas y adolescentes, inspirándose en el valor del acompañamiento, la solidaridad y el Tikún Olam, la reparación del mundo.Desde hace tres años, un domingo al mes, la Fundación Contigo Tzedaká organiza Comedores Solidarios para entre 200 y 220 vecinos, lo que implica un esfuerzo significativo para los voluntarios, quienes reúnen y aportan aproximadamente $600.000 por encuentro.Para asegurar la continuidad de esta iniciativa y alivianar estos esfuerzos individuales, la Fundación organizó el primer Bingo Solidario en el Mercaz, que fue todo un éxito tanto por la alta convocatoria, el gran ambiente festivo, como por la cifra recaudada, que permitirá cubrir aproximadamente la mitad de los comedores proyectados para 2026.De esta forma, se mantendrá la tradición mensual de compartir un almuerzo nutritivo y sin costo con quienes deseen participar: no solo personas con dificultades económicas, sino también aquellos que buscan un espacio de descanso, compañía y encuentro comunitario.Allí, vecinos, organizaciones sociales y personas de distintas realidades comparten la mesa en un ambiente de respeto y cercanía, que además busca ser un espacio de intercambio cultural. En ese contexto, se transmite a los asistentes el significado de alguna festividad judía próxima, junto a una costumbre o alimento simbólico, como los sufganiot durante Janucá.El éxito del bingo permitirá que los comedores sigan siendo una práctica viva que refuerza el vínculo construido con los vecinos en torno a una mesa compartida.

publicado 25 Diciembre 2025

Renacer en casa: la Aliá de Ari Agosin, un acto de amor, coraje y pertenencia

Hacer Aliá nunca es solo mudarse de país. Es una decisión que nace del corazón, que se construye con renuncias y que se sostiene con convicción. La historia de Ari Agosin es una de esas Aliot que no siguen el manual, pero que encarnan el sentido más profundo de volver a casa.Durante años, Ari vivió en Chile, donde fundó Yad Experience, una empresa dedicada al transporte premium de niños y familias, además de turismo especializado y gestión de viajes personalizados, trabajando estrechamente con extranjeros judíos que visitan el país para matrimonios, celebraciones y experiencias comunitarias. Yad Experience sigue funcionando y Ari la continúa manejando a distancia, demostrando que la Aliá también puede dialogar con la continuidad laboral y el emprendimiento. Pero su vida no se definía solo por el trabajo: era, ante todo, padre de Yair, un niño de 11 años que estudió en el Colegio Hebreo y que es —en sus palabras— “un niño hermoso”.La vida de Ari cambió radicalmente cuando Yair se fue a vivir con su madre a Matanzas. Hasta entonces, había construido una rutina marcada por la presencia: llevarlo al colegio todos los días, compartir fines de semana alternos, jaguim y vacaciones. La distancia transformó ese vínculo en algo fragmentado y agotador: viajes cortos, encuentros cansados, despedidas demasiado frecuentes. “Finalmente entendí que así no podía ser”, dice. Y entonces tomó la decisión más importante de su vida: cumplir un sueño que llevaba años postergando y hacer Aliá, no solo por sí mismo, sino además para entregar esa experiencia a Yair.Yair vendrá dos veces al año, en vacaciones de invierno y verano. Ari, en cambio, decidió renacer en Israel.Aunque había visitado el país en su juventud, nunca había vivido la experiencia completa. En febrero de este año regresó gracias a Taglit, el voluntariado. Esa estadía fue decisiva. “La felicidad que sentí estando acá, en nuestra casa, fue indescriptible”, recuerda. Su llegada coincidió con un alto al fuego por la entrega de rehenes. También fue testigo directo de la historia reciente: estuvo en Kikar HaJatufim, la Plaza de los Secuestrados, durante una liberación, viviendo en carne propia la emoción colectiva, el silencio contenido, los abrazos y las lágrimas compartidas. Sin internet en el celular, caminó sin rumbo por las calles, observando rascacielos en construcción, grúas gigantes, el tren aéreo avanzando en plena guerra. Lloró. De emoción, de pertenencia, de verdad. Y también de incredulidad frente a las mentiras: “El apartheid no existe. Vi gente de todos los colores, de todas las culturas, viviendo juntos”.Ari hizo Aliá el 4 de septiembre. Lo hizo solo, sin red, sin Mercaz Klitá. No por elección ideológica, sino por realidad económica y cultural. Pasó por Haifa, por hostales, por días difíciles, por fiestas importantes en soledad —Rosh Hashaná, Yom Kipur, incluso su cumpleaños—, sosteniéndose con fe y determinación. Buscó trabajo sin dirección fija, sin hebreo fluido, sin garantías.Y entonces, como suele pasar en Israel, apareció la vida. Una conversación casual, una recomendación, una oportunidad inesperada. Hoy Ari trabaja en un gan, rodeado de niños, aprendiendo otra cultura, otro ritmo, otra forma de educar y de vivir. No fue fácil. Fue intenso. Fue real.Israel también le regaló algo inesperado: el amor. Ari conoció a Emmanuel, su pololo. “Otra de las razones por las que me vine es que acá el mundo gay es mucho más amplio, con más posibilidades”. Se conocieron a través de una aplicación, poco después de Yom Kipur. Emmanuel, de 26 años, es licenciado en lenguaje, habla cerca de diez idiomas. La relación creció con naturalidad, hasta que Ari fue invitado a pasar Shabat con su familia.Emmanuel ha sido un apoyo clave en su proceso de arriendo y asentamiento, una compañía amorosa que marcó su experiencia reciente.Actualmente está a punto de firmar por su propio departamento: pequeño, en un sótano, pero suyo. A una cuadra del trabajo. Un comienzo humilde y profundamente significativo.“La Aliá está pensada de manera inteligente”, reflexiona, “pero para seguirla como está diseñada se necesitan recursos que muchos no tenemos”. Su historia es distinta. No idealizada. No cómoda. Pero profundamente verdadera.La Aliá de Ari Agosin no es solo un cambio de país. Es un acto de amor por su hijo, un compromiso con su identidad y una declaración silenciosa pero firme: incluso en la dificultad, Israel sigue siendo casa.

publicado 12 Diciembre 2025

Janucá: se acerca la Fiesta de las Luminarias

Janucá es la Fiesta de las Luminarias, por un lado, por la historia del cántaro encontrado en un templo profanado, un pequeño cántaro que alcanzaba para un día, pero duró para ocho días, permitiendo que se fabrique nuevo aceite para que la luz eterna pueda estar encendida.Según otras fuentes, se debe a que ocho lanzas fueron encendidas y colocadas en el Templo oscuro al momento de su reconquista. Pero más allá de ello, Janucá es la Fiesta de las Luminarias porque la luz de esta historia trasciende a la anécdota histórica y se transforma en un paradigma de la respuesta judía frente a la crisis.Cuando analizamos Janucá, tenemos que verlo desde varias ópticas.Por un lado, el intento del pueblo judío por tener su autonomía religiosa e ideológica. Por otro, el aspecto militar, que relata cómo un pueblo se levanta en armas bajo el liderazgo de Matitiahu, y de sus cinco hijos.Pero Janucá también representa un ascenso espiritual.Hay una discusión en el Talmud, en Masejet Shabbat, donde se pregunta “¿Qué es Janucá?”, y la respuesta recuerda el milagro, y no la gesta militar. En el párrafo siguiente se describe una discusión entre las casas de Hillel y Shamai sobre cómo debía encenderse la Janukía. Shamai planteaba que la sorpresa mayor del milagro se daba en el primer día, por lo tanto, en el primer día debían encenderse ocho velas e ir disminuyendo hasta llegar a una el último día. Hillel en cambio, decía, “maalim vakodesh ve lo moridim”, se crece en santidad y no se debe decrecer. Esa idea - no sé si la más lógica pero sí la con mayor sentido- es la que prosperó y llegó hasta nuestros días. Por eso en el primer día encendemos una vela y así sucesivamente hasta que en el último encendemos la Janukía completa. Entonces Janucá representa no solamente una anécdota en la historia del pueblo judío, que tiene varias fuentes, como el libro de los “Macabeos”, “Antigüedades Judías”, e incluso “La Guerra de los Judíos” de Flavio Josefo, sino que simboliza un arquetipo que se repite en la historia del pueblo judío. Ante una crisis, la respuesta judía es el atrevimiento. Así como los Macabeos se atrevieron a encender una luz, sabiendo que no era suficiente el aceite, y después se produjo el milagro, así el pueblo de Israel sigue creando milagros. Como decía David Ben-Gurión: "En Israel, para ser realista, debes creer en los milagros". Y así se estableció el Estado de Israel. Cuando se declaró la independencia no había suficiente “aceite” como para resguardar las fronteras y crear un Estado. Sin embargo, cuando se tomó la iniciativa, se produjo el milagro.No siempre el milagro fue fácil de alcanzar.En los guetos, el milagro consistía en salvaguardar la honra del pueblo judío. Así, los héroes de las revueltas, de guetos y campos de exterminio quedaron en la memoria colectiva como un antecedente vital de que la sangre de Israel no debe fluir como el agua. En síntesis, la Fiesta de las Luminarias —Jag Urim— así se la denomina en hebreo (de muchos “or”, de muchas luces), tiene distintas facetas y acá describimos solamente una parte de ellas.El resto aparecerá durante la historia de nuestro pueblo. Que siempre sean para bendición, para resguardar la identidad judía, para preservar nuestra particularidad y para que la honra de Israel sea eterna.Jag Urim Sameaj. Una hermosa y significativa celebración de Janucá para toda nuestra comunidad y para todo el pueblo de Israel.

publicado 05 Diciembre 2025

Eric Kandel, Premio Nobel de Medicina

Eric Kandel nació en Viena el 7 de noviembre de 1929, antes de la Segunda Guerra Mundial. Sus padres eran comerciantes y se aseguraron de que recibiera una sólida educación primaria. A medida que la influencia nazi crecía, también lo hacía la persecución de la población judía de Austria, que entonces incluía a muchos líderes en ciencia y medicina. Su familia se mudó a los Estados Unidos justo después de la anexión nazi. Asistió a la Yeshiva de Flatbush y se hizo fluente en hebreo y Jumash, además de una educación secular de primera clase. A lo largo de su vida, atribuyó esto como la base de su curiosidad intelectual. Kandel se sintió atraído por la Historia, y obtuvo su primer título en la Universidad de Harvard con una disertación sobre la actitud ante el nacional socialismo de tres escritores alemanes: Carl Auckmayer, Hans Carossa y Ernst Jünger. Bajo la influencia de una compañera de estudios y de los padres de ella, ambos psicoanalistas, Kandel se interesó por la biología de la motivación y por los procesos conscientes e inconscientes de la memoria. Luego fue a la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York. Tenía la intención de practicar psicoanálisis, pero su carrera dio un giro cuando se inscribió en un laboratorio que trabajaba en neurociencia celular. Luego fue al NIH, a las universidades de Nueva York y Columbia, investigando la base biológica del aprendizaje y la memoria. Se dio cuenta de que para hacerlo necesitaba el modelo animal más simple y básico y eligió el caracol marino Aplysia Su formación posterior se repartió entre la Neurofisiología y la Psiquiatría en las universidades de Massachusetts, Harvard y París. En 1965 fue nombrado director del Centro de Neurobiología de la Universidad Columbia, en cuyo laboratorio concentró su actividad investigadora sobre neurotransmisores.El cerebro está compuesto por numerosas células nerviosas que se comunican entre sí mediante el envío de señales eléctricas y químicas, las que controlan nuestro cuerpo y nuestro comportamiento. Eric Kandel estudió cómo se almacenan los recuerdos en estas células nerviosas. Su descubrimiento más importante se produjo en 1970, mientras estudiaba el Aplysia, con un sistema nervioso simple, en que, a medida que el caracol aprendía, las señales químicas modificaba la estructura de las sinapsis, donde se envían y reciben dichas señales. Posteriormente, demostró que la memoria a corto y largo plazo se forma mediante señales diferentes. Esto se cumple en todos los animales que aprenden, desde los moluscos hasta el ser humano. Kandel relaciona algunos de sus hallazgos con las ideas básicas acerca del conocimiento propuestas por el empirismo y por el racionalismo durante el siglo XVII. Así, mientras Locke sostenía que no había conocimiento innato y que todo se debía al aprendizaje, Kant sostenía que nacemos con ciertos esquemas innatos. La realidad les da la razón en parte a los dos. La anatomía del circuito neural es un ejemplo sencillo del conocimiento a priori kantiano, mientras que las modificaciones de las conexiones particulares dentro de ese circuito reflejan la influencia de la experiencia.Miembro de numerosas academias, Kandel recibió el Premio Nobel de Medicina el año 2000. A lo largo de su carrera, identificó su experiencia con el antisemitismo y su educación judía como un componente formativo de su vida. De 96 años, está casado con Denise y tienen dos hijos.

publicado 05 Diciembre 2025

Jánuca en la Municipalidad de Lo Barnechea

Lo Barnechea es una comuna caracterizada por su diversidad y por la convivencia armoniosa de distintas tradiciones religiosas. En sus calles conviven sinagogas, iglesias y templos de distintas denominaciones, todos acompañados por una municipalidad que promueve activamente la libertad de culto y el respeto entre comunidades.Con este espíritu nació la Oficina Municipal de Asuntos Religiosos (OMAR), encargada de gestionar y fortalecer las políticas comunales en materia religiosa, brindando asesoría técnica para la obtención de personalidad jurídica, acompañando a líderes comunitarios, orientando postulaciones a fondos concursables y actuando como puente entre las entidades religiosas locales y la Oficina Nacional de Asuntos Religiosos. También lidera y apoya la realización de celebraciones y eventos religiosos que requieren coordinación con el municipio, espacios públicos u otras instituciones del Estado.La OMAR de Lo Barnechea es la única en el país dirigida por una persona de la comunidad judía, lo que ha permitido fortalecer el diálogo interreligioso. Este año se han realizado dos desayunos de encuentro, encabezados por el alcalde Felipe Alessandri y representantes de todas las religiones, incluidos rabinos del Círculo Israelita y de Aish HaTorá.En este contexto, se celebrará por segunda vez Jánuca en Lo Barnechea, una festividad que convoca tanto a vecinos judíos como no judíos en un gesto de luz, encuentro y comunidad. Este evento refleja el compromiso permanente del municipio, de la OMAR y del alcalde con crear las condiciones necesarias para que cada vecino pueda vivir su fe con tranquilidad, respeto y plena libertad, avanzando en temas prácticos como el uso del espacio público, estacionamientos y otras gestiones que mejoran la vida religiosa de todos.Invitamos a toda la comunidad a participar en esta ceremonia para compartir y encender juntos la luz de la diversidad y la amistad.Jueves 18 de diciembre a las 18:30 hrs.

publicado 21 Noviembre 2025

Nombres que nos cuentan: Raíces, identidad y memoria judía

El nombre es mucho más que una designación: es herencia, pacto y memoria. En la tradición judía, lleva la fuerza de generaciones, el eco de los antepasados y la conexión con D-os. Sin embargo, la historia muestra que los nombres también han debido transformarse, adaptarse y, a veces, ocultarse. A lo largo de los siglos, millones de judíos —desde los conversos de la España medieval hasta las familias en la diáspora moderna— debieron negociar entre la identidad espiritual y las exigencias sociales o legales de su entorno.Hoy, en comunidades como la chilena, esa dualidad sigue viva: nombres que cambian de idioma, apellidos que conservan historias de exilio y decisiones que, más allá del sonido, hablan de pertenencia.El origen sagrado del nombreDesde las primeras generaciones bíblicas, el cambio de nombre tuvo un sentido espiritual. Abram pasó a ser Abraham, Sarai se transformó en Sara y Jacob se convirtió en Israel. En todos esos casos, el nuevo nombre representaba un pacto, una misión, una identidad renovada ante D-os. No era un simple gesto lingüístico: era una transformación del ser.Esa importancia trascendental se mantuvo en los siglos siguientes. Los nombres hebreos —Moshé, Rivka, Yaakov, Sarah— se acompañaban con “ben” o “bat”, marcando la filiación: Yaakov ben Yosef, Rivka bat Leah. Cada nombre era un puente entre lo individual y lo colectivo, entre la persona y su linaje.Sin embargo, con la diáspora y la dispersión del pueblo judío, los nombres comenzaron a convivir con otros idiomas y culturas. Surgió así la costumbre de tener un nombre hebreo y otro secular, adaptado al contexto local. En la comunidad se usaba el hebreo; afuera, el nombre que permitía integrarse. Esa dualidad se convirtió en una estrategia de supervivencia identitaria.La doble onomástica: entre la fe y la necesidadEl fenómeno de la “doble onomástica” —el uso simultáneo de un nombre judío y otro público o local— fue una herramienta de adaptación ante presiones políticas, religiosas y sociales. Ya en tiempos antiguos, Saulo se hacía llamar Pablo para moverse entre comunidades romanas. En la Europa medieval, Moshé podía figurar como Moses en los documentos latinos, o como Maurice en Francia. No era sólo una traducción: era, muchas veces, un acto de protección.En la península ibérica, durante los siglos de persecución, los judeoconversos se vieron obligados a adoptar nombres cristianos para sobrevivir. Esa doble identidad —un nombre para la comunidad, otro para el registro civil— era un delicado equilibrio entre memoria y adaptación. El cambio no significaba olvido, sino resistencia silenciosa.El mismo fenómeno se observó en el Imperio Otomano, donde los sefardíes adaptaron sus nombres según el idioma que usaran. Un hombre podía ser Yitzhak en hebreo, Ishak en turco e Isaac en ladino. Según estudios históricos, era común que una persona tuviera hasta cuatro nombres distintos, dependiendo de si hablaba con su rabino, un comerciante o un funcionario estatal. En todos los casos, el nombre hebreo quedaba reservado para el espacio íntimo, comunitario o espiritual.Apellidos impuestos: control estatal y pérdida de elecciónDurante siglos, los judíos no usaron apellidos fijos como los que hoy conocemos. Eso cambió a fines del siglo XVIII, cuando varios gobiernos europeos —entre ellos el del emperador José II en el Imperio Austriaco— decretaron que todos los judíos debían adoptar un apellido permanente. Fue un cambio forzado, parte de un proceso de control administrativo y fiscal.Algunos eligieron nombres poéticos o naturales —Rosenbaum (“árbol de rosa”), Goldstein (“piedra de oro”)—, mientras que otros recibieron apellidos impuestos, a veces ridículos o despectivos, asignados por burócratas que no comprendían la dimensión identitaria del acto. La onomástica se convirtió así en un instrumento de registro y también de subordinación.Identidad, leyes y discriminaciónEn la España cristiana, el cambio de nombre fue una condición necesaria —aunque nunca suficiente— para acceder a derechos legales o sociales. Los estatutos de “limpieza de sangre” excluían a los conversos y sus descendientes de cargos públicos, universidades y órdenes religiosas, incluso si llevaban nombres plenamente cristianos. El nuevo nombre abría puertas, pero no borraba la sospecha.Los problemas iban más allá de lo simbólico. En testamentos y documentos legales, los nombres múltiples o cambiantes causaban confusión. Había disputas hereditarias, propiedades sin sucesión reconocida, e incluso familias perseguidas por usar nombres “ambiguos”. La Inquisición vigilaba de cerca a quienes, pese a su nombre cristiano, mostraban signos de judaizar. Cambiar de nombre era, en muchos casos, cuestión de vida o muerte.Esa tensión entre la identidad íntima y la identidad pública acompañó a generaciones. Muchos conversos conservaron nombres hebreos en secreto, transmitidos de padres a hijos, mientras en la esfera oficial usaban otros. La historia del pueblo judío está llena de esa dualidad: sobrevivir sin renunciar del todo.Migraciones y nuevas adaptacionesCon las grandes migraciones judías hacia América —desde fines del siglo XIX—, los nombres viajaron, se transformaron y, en algunos casos, se simplificaron. En puertos de entrada como Ellis Island en Estados Unidos, muchos judíos optaron voluntariamente por adaptar sus nombres: Shlomo se volvió Sam, Yitzhak se transformó en Isaac, Katznelson se acortó a Katz.Contrario al mito popular, las investigaciones de la Biblioteca Pública de Nueva York demuestran que los funcionarios no “cambiaban” apellidos al azar. Fueron los propios inmigrantes quienes decidieron adaptarse para integrarse mejor, buscando una pronunciación más simple o una grafía más cercana al idioma local.Esos cambios, sin embargo, no significaron pérdida de identidad. En los nuevos países, los nombres judíos siguieron siendo una marca de pertenencia y un puente con la tradición.Hebraización: volver al origenCon la creación del Estado de Israel en 1948, muchos judíos decidieron hebraizar sus nombres como acto de orgullo nacional. Fue una inversión simbólica de siglos de ocultamiento. David Grün se convirtió en David Ben-Gurión; Golda Mabovitch en Golda Meir; Yitzhak Rabinovich en Yitzhak Rabin. Renombrarse ya no era una imposición externa, sino una elección voluntaria: un retorno al idioma del Tanaj y a la raíz ancestral.Esa tendencia continúa hasta hoy, especialmente entre quienes hacen aliá. Adoptar un nombre hebreo no implica renegar del pasado, sino reconectarse con la historia colectiva del pueblo judío.Nombres como memoria y resistenciaCambiar o mantener un nombre nunca ha sido una decisión trivial en la historia judía. A veces fue una cuestión legal; otras, un acto espiritual; muchas, una estrategia de supervivencia. Pero siempre, en el fondo, un recordatorio de pertenencia.Cuando en Chile escuchamos apellidos como Perelmuter, Toiber, Mizrahi o Benarroch, escuchamos más que fonemas extranjeros: escuchamos ecos de exilio, de fe, de adaptación y de continuidad. Cada nombre guarda una historia de desplazamiento y arraigo, de persecución y esperanza.Los nombres —como los pueblos— evolucionan. Algunos cambian de idioma, otros de sonido; algunos se esconden, otros se proclaman con orgullo. Pero todos cuentan lo mismo: la capacidad infinita del pueblo judío para sostener su identidad, aun cuando el mundo le exigió transformarla.Porque cada nombre, en hebreo o en español, en la calle o en la sinagoga, dice quiénes somos, de dónde venimos y, sobre todo, hacia dónde queremos seguir caminando.----Apellido Origen / SignificadoCohen: “Sacerdote” (linaje levítico bíblico)Levy: Tribu de Leví, también sacerdotalGoldberg: Alemán, “montaña de oro” (posible descripción geográfica o prestigio)Mizrahi: “Oriental” o “del este”, usado para judíos de Medio Oriente / norte de ÁfricaAl-Fassi: Alude a Fez (ciudad en Marruecos), típico en comunidades Magrebíes----¡Historias, secretos y curiosidades que esconden siglos de identidad!1. “Ben” y “Bat” siguen vivosAún hoy, en ceremonias religiosas, se mantiene la fórmula ancestral: David ben Yosef o Lea bat Miriam. Es un eco directo de cómo se nombraban los antepasados hace más de 2.000 años.2. Apellidos que nacieron por decretoMuchos “apellidos típicamente judíos” —como Rosenberg, Goldstein o Katz— no son bíblicos. Fueron impuestos en el siglo XVIII por los gobiernos del Imperio Austriaco y Ruso para registrar y controlar a las comunidades.3. Un mismo nombre, muchos idiomasUn mismo judío podía tener varios nombres según el idioma del lugar:Moshe → Moses → MauriceYitzhak → Ishak → IsaacRivka → Rebecca → Rebeca¡Una identidad políglota antes de que existiera el pasaporte!4. En América, el cambio fue elecciónEl mito dice que los funcionarios de Ellis Island “anglicanizaban” los nombres, pero no es cierto: la mayoría eligió voluntariamente adaptarlos al llegar, buscando oportunidades o evitar discriminación.5. Hebraizar: un acto de orgulloCon el nacimiento del Estado de Israel, muchos adoptaron nombres hebreos para reconectar con sus raíces:David Grün → David Ben-GuriónGolda Mabovitch → Golda MeirYitzhak Rabinovich → Yitzhak Rabin¡No fue moda, fue identidad nacional!6. Doble nombre, doble vidaDurante siglos, los judíos mantuvieron un nombre “externo” y uno “interno”. En los registros podía decir Juan Pérez, pero en casa seguía siendo Yojanán ben Itzjak. Una forma silenciosa de resistencia cultural. 7. El nombre como herencia espiritualEn la tradición ashkenazí se acostumbra poner el nombre de un familiar fallecido; en la sefardí, de uno vivo. Ambas formas honran la continuidad familiar, una manera simbólica de decir: “tu historia sigue conmigo”.8. En Chile, una identidad pluralEn la comunidad judía chilena actual es común usar un nombre hebreo dentro de la sinagoga y otro español o inglés en la vida civil. Esa dualidad mantiene viva la tradición, adaptada al contexto moderno.9. Nombres con historia, no modasLo que hoy suena “típicamente judío” en realidad es fruto de siglos de exilio, adaptación y resistencia. Cada nombre cuenta una travesía, un hogar perdido y otro reconstruido.----Recuadro destacado:“Los nombres no eran solo algo que llevamos: son ventanas al exilio, a la adaptación, a la forma en que fuimos vistos por otros… y cómo nos vimos nosotros.” — reflexión de @UnpackedMedia

publicado 31 Octubre 2025

Vitaly Lazarevich Ginzburg, Premio Nobel de Física

Vitaly Lazarevich Ginzburg nació en Moscú el 4 de octubre de 1916 en una familia judía. Su padre era ingeniero y su madre médica. Cuando Vitaly cumplió 11 años, fue enviado a una escuela francesa. En 1931, cuando terminaba su séptimo curso, fue enviado a escuelas de formación profesional, pero renunció a incorporarse. A sus 15 un amigo consiguió entrar como ayudante de un laboratorio de rayos X. En 1933 decidió presentarse a la Universidad Estatal de Moscú, pero tendría que completar los tres cursos de enseñanza secundaria que no había estudiado, que completó en tres meses, pero no fue admitido porque no era miembro de la Liga de Jóvenes Comunistas, ni obrero, ni sus padres eran proletarios. Vitaly tuvo que asistir como oyente a las clases de Ciencias Físicas. Al año siguiente consiguió incorporarse como alumno regular, pero fueron capacitados como oficiales. En 1937 se casó con una compañera de estudios, con quien tuvo una hija; en 1946 la pareja se divorció. En el cuarto curso Ginzburg eligió Óptica. En 1940 defendió su tesis de grado y, en calidad de posgraduado, fue admitido en el Instituto Lébedev de Física. El 22 de junio de 1941 los nazis invadieron Rusia y el Instituto Lébedev fue evacuado a Kazan. En 1942 defendió su tesis doctoral en la Facultad de Ciencias Físicas de la Universidad de Moscú. Cuando los nazis alcanzaron el Volga, se afilió al Partido Comunista. En 1945, la Universidad de Gorki propuso a Ginzburg como profesor invitado, lo que aceptó. Enseñó propagación de ondas de radio en la ionosfera. Ese año conoció a Nina Ermakova, con quien se casó en 1946. Ginzburg deseaba ser profesor en la Universidad Estatal de Moscú y enviaba frecuentes solicitudes, que siempre fueron denegadas al provenir de un judío casado con una contrarrevolucionaria. En 1947, dentro de la campaña antisemita del gobierno, el Ministerio de Educación anuló su nombramiento en la Universidad de Gorki. Paradójicamente, sería la bomba de hidrógeno la que le salvaría la vida. En 1948 se creó un grupo de alta seguridad con la misión de fabricar una bomba termonuclear. Las primeras propuestas fueron de Sájarov y Ginzburg, consistentes en el uso de Litio-6 como combustible, lo que haría posible la bomba de hidrógeno soviética. Ginzburg formuló también la teoría de la propagación de ondas electromagnéticas en plasmas, la del origen de la radiación cósmica, la de emisión de radio de los púlsares y la de la superconductividad.En 1953 Ginzburg fue elegido miembro de la Academia de Ciencias de la URSS, recibió los Premios Estatal y Lenin y entre 1989 y 1991 fue diputado del Soviet Supremo. En 1991 la Real Sociedad de Astronomía le otorgó una Medalla de Oro. Fue galardonado con el Premio Wolf y la Medalla de Oro Lomonósov. Fue también elegido miembro extranjero de nueve Academias de Ciencias. En noviembre de 2001, Ginzburg se jubiló y en 2003 recibió el Premio Nobel de Física por sus contribuciones a la teoría de los superconductores y superfluidos. Ginzburg escribió centenares de artículos científicos y más de una docena de libros. Formó parte del Congreso Ruso-Judío, combatiendo el antisemitismo y defendiendo el Estado de Israel. Falleció el 8 de noviembre de 2009 en Moscú y fue sepultado donde reposan los restos de ilustres políticos, escritores y científicos rusos.

Elinor Ostrom, Premio Nobel de Economía

Elinor Ostrom nació en California el 7 de agosto de 1933, hija de Adrian Awan, judío, diseñador, y Leah Hopkins, música, protestante, que se separaron cuando Elinor era niña. Nació, creció y vivió junto a su madre en la pobreza durante la Gran Depresión Económica de 1929. De su madre aprendió a cultivar hortalizas y a preparar conservas para ahorrar dinero. Pudo asistir a una escuela secundaria en Beverly Hills y recibir una buena educación; participó en el equipo de debate, lo cual favoreció su habilidad en la argumentación, la crítica y a superar su tartamudez. Aunque no tenía apoyo económico de su madre, Ostrom consiguió un B.A. con honores en ciencia política en la UCLA en 1954. Fue la primera en su familia en tener un título universitario. En esa época, una mujer no tenía grandes aspiraciones laborales; sin embargo, logró ser contratada a los 21 años en una empresa que exportaba productos electrónicos.En 1957 regresó a la UCLA para cursar un posgrado, mientras trabajaba en una oficina de personal de dicha universidad. Durante el posgrado cursó un seminario que era supervisado por Vincent Ostrom, con quien contrajo matrimonio en 1963. Recibió un M.A. en 1962 y el doctorado en 1965, ambos en la UCLA en ciencia política. En 1965, Elinor y Vicent se mudaron a Bloomington, Indiana. Ahí se convirtió en catedrática. Junto a su esposo comenzó un coloquio informal que se convirtió en el Taller de Teoría Política y Análisis de Políticas, que atraería a muchos investigadores. A comienzos de los años 70, su equipo comenzó a estudiar la organización policial en 80 áreas metropolitanas, en los que hacían recorridos con patrulleros de la policía, recogiendo datos y entrevistando a peatones. El estudio concluyó que contar con un gran volumen de efectivos no hace que el trabajo sea mejor. Ostrom fue una de las más destacadas en el área de recursos compartidos o bienes comunes, en particular, cómo los seres humanos interactúan para mantener a largo plazo bosques, pesca, sistemas de irrigación, pastizales, etc. Ostrom estudió la manera como las comunidades han instituido prácticas que han permitido la preservación de recursos comunes y evitado la degradación del entorno.En 2009 se convirtió en la primera mujer en ganar el Premio Nobel de Economía, lo  que significó un homenaje público al rigor, la trayectoria y la creatividad intelectual de una mujer que era politóloga, además de su enfoque interdisciplinario y su impresionante producción de cientos de publicaciones que divulgaban sus investigaciones sobre los bienes comunes. Además, editó numerosos libros de ciencia política y administración pública. En el momento de su muerte, en 2012, se desempeñaba como Investigadora Senior y directora del Taller que creó.Elinor tuvo una relación compleja y bicultural con la religión debido a su origen familiar mixto. Durante su infancia, asistía a una iglesia protestante con su madre, pero pasaba los fines de semana con la familia judía de su padre. Ostrom recordaba con afecto las cenas de Shabat en casa de su tía judía, quien mantenía un hogar kosher. Ostrom sufrió acoso antisemita durante su etapa escolar. Relató que otros niños la rodeaban y le gritaban insultos por el origen de su padre. Estas experiencias de discriminación influyeron en su enfoque hacia el estudio de comunidades locales y grupos marginados. 

Cambio de ciclo y normalización de relaciones

Los cambios de gobierno siempre representan una oportunidad para mirar el futuro con una perspectiva renovada, particularmente cuando las relaciones entre los países han pasado momentos complejos. Producto de una serie de acciones en el plano bilateral y ciertos alineamientos multilaterales adoptados por Chile, las relaciones con Israel pasaron por un paréntesis alejado de su historia y tradición.No es el momento de ahondar en las desavenencias pasadas, sino de trabajar por la normalización de las relaciones, pensando especialmente en los desafíos que tienen ambos países y en las necesidades e intereses de sus pueblos. Israel y Chile comparten una historia de cooperación de casi ocho décadas, que se ha caracterizado por la amistad diplomática, el intercambio de conocimiento, el respeto a la democracia y los derechos humanos, y una vocación común por innovar para un mundo mejor.Aunque geográficamente distantes, Israel y Chile comparten rasgos que han marcado su desarrollo: aislamiento geográfico, territorios con condiciones climáticas desafiantes, procesos migratorios complejos, desafíos de seguridad, vocación por la ciencia y la tecnología, y sociedades activas en causas de equidad, educación, justicia social y conservación ambiental.De esta forma, el camino ya recorrido, puede ser una base sólida para seguir avanzando en los desafíos comunes. Por ejemplo, la cooperación tecnológica ha sido uno de los pilares del vínculo. Israel es reconocido mundialmente por su ecosistema de investigación, desarrollo e innovación, y existen amplias posibilidades de ampliar programas conjuntos entre instituciones científicas y organismos dedicados al fomento de la innovación.En otro ámbito, la experiencia israelí en gestión eficiente del agua, integración de energías renovables y desarrollo de soluciones tecnológicas para la agricultura han sido durante años un puente para el desarrollo y el progreso, constituyendo elementos claves frente a la crisis hídrica que no da tregua.Algo similar ocurre en el mundo de la minería, donde la integración de tecnologías de gestión hídrica, energías solares y sistemas avanzados de tratamiento de agua ofrece una solución ampliamente apreciada en la mayor industria chilena.En el sector de la salud pública y la gestión de emergencias, la cooperación también tiene un enorme historial y potencial. Israel ha desarrollado capacidades relevantes en telemedicina y en medicina de catástrofes, áreas particularmente importantes para países que enfrentan emergencias naturales con frecuencia, desde terremotos hasta incendios forestales.La cooperación también se extiende a áreas como seguridad pública y ciberseguridad, la cooperación puede contribuir al fortalecimiento de capacidades frente a desafíos globales cada vez más complejos, como el narcotráfico y el crimen organizado.La relación entre Israel y Chile no se limita a la diplomacia tradicional. Es, sobre todo, una relación de cooperación práctica, basada en la convicción de que el intercambio de conocimientos, experiencias, modelos y tecnologías puede generar beneficios concretos para ambas sociedades.En un mundo marcado por cambios acelerados, transformaciones tecnológicas, y desafíos climáticos, migratorios y de seguridad, las alianzas basadas en la innovación y el desarrollo adquieren un valor especial. El nuevo ciclo político que se abre en Chile puede ofrecer una oportunidad propicia para profundizar las relaciones con Israel, retomar con fuerza los canales de cooperación internacional y explorar nuevas áreas de trabajo conjunto.

Día de la mujer intercomunitario

Como cada año, en el Día Internacional de la Mujer, la comunidad judía se reunió para celebrar, reconocer y valorar el aporte de las mujeres que, desde distintos ámbitos, hacen contribuciones al país y a la vida comunitaria.El rabino Eduardo Waingortin y Ezequiel Klas representaron al Círculo Israelita de Santiago (Mercaz) en este encuentro que reunió a distintas instituciones judías, y que además tuvo a dos protagonistas. Se trata de María del Pilar Cruz, directora de Extensión Cultural del Mercaz, quien junto a Sharoni Rosenberg, ofrecieron una inspiradora charla sobre liderazgo, compromiso y el rol de la mujer en la construcción de comunidad.Además, Ely Rothfeld, perteneciente al voluntariado “TuComunidad”, y fundadora de “Contigo” —hoy Fundación Contigo Tzedaká—, recibió un reconocimiento como una de las Mujeres Destacadas 2026.Tauba Müller, Sarah Russo y Olga Báscoli también fueron reconocidas por su trabajo y dedicación. Por su parte, Mery Nachari, presidenta de la Comunidad Sefaradí, fue distinguida por su liderazgo y por impulsar durante años esta instancia intercomunitaria que refleja un espíritu de unidad.La jornada concluyó con un momento de celebración y alegría, acompañado por las voces de María José Lechuga y Sandra Verdugo, cerrando así un encuentro marcado por la emoción, el reconocimiento y el fortalecimiento de nuestros vínculos comunitarios.-----------Recuadro 1Entrevista a Ely Rothfeld, mujer destacada por su liderazgo solidario¿Qué significa este reconocimiento para ti? Estoy súper contenta y agradecida que me hayan premiado, pero siento que es como producto del trabajo de un super equipo: todas mujeres de la directiva, y un equipo grande que está detrás, que hace mucho, y que además tiene la mejor voluntad y se deja liderar. Entonces estoy súper contenta; recibo el premio en lo personal, y un poco en reconocimiento de todo el trabajo que hizo mi mamá, que yo siento que seguí su posta, y también en representación de todo el equipo.¿Fue Sorpresa el Premio?Sí, fue sorpresa, yo no pensé que me iban a distinguir a mí. Pensé que nos iban a mencionar a nosotras como Fundación Contigo y que íbamos a subir, no todas, pero las que podíamos llegar. La Andrea Arueste me insistió mucho en que yo fuera; como yo coordino el equipo no me pareció que fuera tan raro que me insistiera. Ahí nos sentamos todas juntas y de repente empiezan a nombrar de a una y ¡wow! Claro que fue sorpresa.¿Algo que quieras compartir?Estoy súper contenta, súper agradecida del Mercaz que me nominó. Pensábamos que éramos invisibles y en realidad no, no lo éramos, entonces es lindo tener ese reconocimiento. Ojalá que esto también nos dé visibilidad como fundación y podamos seguir creciendo y haciendo más proyectos que nos traigan alegría y acercamiento a la comunidad de Lo Barnechea.Recuadro 2Palabras de Vivian Kremer, Directora del Voluntariado del Círculo Israelita para Ely RothfeldEn el marco del Día Internacional de la Mujer, reconocimos a Ely Rothfeld, perteneciente al voluntariado “TuComunidad”, y fundadora de “Contigo”, hoy Fundación Contigo Tzedaká. Gracias a su liderazgo visionario y profundamente humano, el proyecto se consolidó, y adquirió relevancia.Cada proyecto que ha liderado se ha transformado en una inspiración y en un aporte concreto para mejorar este mundo.Desde “Años Dorados” en tiempos de pandemia, acompañando con cercanía y constancia a adultos mayores frágiles, hasta el actual Comedor Abierto mensual junto a la Fundación Barnechea.Su sensibilidad especial hacia las personas en situación de vulnerabilidad, su preocupación genuina y personalizada por cada historia, sus innumerables visitas al albergue para personas en situación de calle, llevando comida casera y su dedicación para que también, quienes viven en situación de calle puedan celebrar Navidad, reflejan una manera de hacer comunidad que nos acerca a una humanidad más amplia y solidaria. Eli no solo creó proyectos: sembró conciencia, compromiso y esperanza.Su liderazgo nos inspira, y hace de este mundo, un lugar mejor.Viviana Kremer Directora del Voluntariado 

El conflicto con Irán en la voz de los chilenos en Israel

A propósito del conflicto con Irán, entrevistamos a chilenos que viven en Israel. Se los escucha tranquilos, totalmente adaptados a un país que siempre se ubica en el top 10 en los rankings de felicidad, pese a tener este tipo de episodios. Débora Sigloff habla desde la profundidad del corazón, Pamela Werbin destaca la seguridad de su ciudad, Netanya, Alejandro Krausz está tranquilo y Ari Agosin dice que “no hay un país más seguro que Israel”.Acá sus testimonios.DÉBORA SIGLOFF BRODSKYEstamos agotados. Esta guerra es de un calibre mayor y desgraciadamente se unió El Líbano, que en mi caso es muy mala noticia, porque vivo en Nahariya, y acá tenemos 15 segundos para reaccionar una vez que suena la sirena.Pero desde mi trabajo son solo 8 segundos porque estoy a 2,5 kilómetros de la frontera, y por lo tanto, en camino al resto de las ciudades. Entonces estás todo el día viendo misiles y drones pasar, y escuchando bombazos y explosiones. Te acostumbras a eso, pero lo más importante es que valoras la confianza: no creo que haya otro país que pueda enfrentar una guerra como lo estamos haciendo acá. Tienes que confiar en que estás protegido por la mejor tecnología, literalmente. Se complica mucho cuando tienes hijos, sobre todo cuando son hijos pequeños. Yo tengo 4 hijos; 3 están acá, dos son jayalim y mi hijo chico tiene 9 años. Es difícil para los niños y como padres porque no podemos quedarnos en la casa, tratamos de hacer la vida lo más normal posible para no parar la economía, porque si eso pasa, significa que ellos ganan la guerra, y eso no lo vamos a permitir. Eso es lo maravilloso: ver cómo el pueblo se une en esta instancia, ese es el lado que me gusta a mí.Aprendes a valorar todos esos clichés que uno publica en Instagram, realmente cuando vives en situación de guerra, los entiendes y los aplicas. “Gracias por salir al trabajo”, “Gracias por volver del trabajo”. Te das cuenta de lo que realmente vale el tiempo, la tranquilidad, darte una ducha larga, poder comer tranquilo, abrazar a los que quieres, reírte en una mesa. Son cosas que uno da por hecho, y en momentos de guerra, entiendes su valor. ¡Dormir! ¡Dormir toda una noche de corrido! La lección es: ¡Vive, vive la vida lo más que puedas, vive a concho, porque todo es tan frágil!Hay algo del Hatikva, que realmente tiene un sentido súper profundo, que es la esperanza de que todo mejore, de que vamos a estar bien, de que el país va a prevalecer.PAMELA WERBIN ROSENBERGSiento que los israelíes están muy acostumbrados a esto y nadie se lo toma tanto la tragedia sino como algo que hay que manejar con cuidado. Cuando suena una alarma, todos entran al refugio tranquilos, conversan, y al terminar, también salen en calma.Yo vivo en Netanya, que es bastante tranquilo, a diferencia de otras ciudades más al norte, que tienen a veces un minuto para llegar a un refugio. Eso es muy complicado.Pese al cansancio yo te diría que me siento segura, poco a poco se ha ido abriendo el comercio y eso te permite hacer un poco de vida normal. ALEJANDRO KRAUSZ BITRÁNVivo en Nahariya, cerca de la frontera con el Líbano, desde junio de 2023. El primer conflicto que me tocó enfrentar fue el 7 de octubre, que en esta zona se volvió más complejo hacia 2024 con el involucramiento activo de Hezbolá.Tengo la suerte de tener refugio al lado de mi casa, pero hay algo distinto en esta guerra: el nuevo sistema de alarma. Es un ruido insoportable para avisarte que un misil viene en camino, otra para que entres al refugio y otra para salir. Eso es agotador.En todo caso, yo pienso en la ley de los grandes números; es decir, con un sistema de defensa antiaérea que tiene 95% de efectividad, puedes seguir funcionando como lo hace toda la sociedad israelí.Es importante desmentir las fake news que circulan sobre la segregación racial para ingresar a los refugios. Me consta que no es así, porque me encierro con ellos - 3 o más veces al día- son mis compañeros de trabajo y amigos. Además, los refugios evidentemente están abiertos para todos. Cuando hay una alarma mientras estás en la calle, hay refugios públicos, y también puedes entrar a edificios que tienen espacios abiertos a todos. A nivel domiciliario están los mamad, que son las piezas seguras en edificios o casas.Estoy tranquilo y me siento seguro. A los israelíes les aterran los terremotos; a nosotros los chilenos nos aterran las guerras.ARI AGOSIN WEISZCuando empezó esto, mi pololo me pasó a buscar para irnos adonde su mamá, que tiene un refugio en su casa, y así no pasara solo este periodo. Es algo cultural: se sabe que cuando vienen estas situaciones, es mejor estar acompañados. Yo lo relaciono mucho con el COVID o cuando hay huracanes en Estados Unidos.  Personalmente estaba preparado para que me tocara esto, así que no estaba asustado. No hay país más seguro en el mundo. La primera noche fue un “ir y venir” todo el rato.  El primer día, decíamos: “Ya me voy a hacer un café” y no alcanzabas a hacerte el café y teníamos que volver al refugio.  ¡Y es obvio que cuando te vas a sentar al baño te suena la alarma! Una de las novedades es una aplicación que dice qué posibilidades hay de que te toque una alarma mientras te duchas. Dentro de todo hay harta tranquilidad. De hecho, los papás del gan donde trabajo dicen que los niños están disfrutando el tiempo en familia. También hay cosas cómicas. Por ejemplo, uno se despide diciendo: “Nos vemos en la próxima alarma”.

La guerra en Medio Oriente evoluciona entre operaciones en curso y señales de desenlace

Tras más de dos años de guerra en múltiples frentes, la población civil israelí enfrenta otra vez una dinámica conocida, aunque con una intensidad inusual y desgastante.Las alarmas anti-misiles vuelven a marcar el ritmo de los días. En prácticamente todo el país y sobre todo en la zona centro y norte, las rutinas se quiebran sin previo aviso y las noches son fragmentadas por alertas que irrumpen en la madrugada. Una y otra vez, millones de israelíes repiten un gesto aprendido: correr hacia el refugio más cercano. Los números reflejan esa presión cotidiana. En casi dos semanas, ciudades del centro como Tel Aviv, Bnei Brak, Rishon Letzion y Lod han superado las 70 alarmas. En el norte, localidades como Haifa, Metula y Kiriat Shmona sobrepasan las 40. Los proyectiles son lanzados en oleadas que, en ocasiones, se presentan de manera cruzada y coordinada entre el régimen iraní y Hezbolá (que ha intensificado sus ataques sobre todo contra el norte de Israel). Mientras los ataques provenientes de Irán incluyen una alerta anticipada en los celulares de la ciudadanía, los disparos desde el Líbano activan las alarmas de forma inmediata y sin advertencia previa.Hasta ahora, el episodio más reciente con víctimas fatales se registró el lunes 9 de marzo. En Jolón, el impacto de esquirlas de un misil con municiones de racimo dejó dos muertos y elevó a doce el total de fallecidos en Israel desde el inicio de la Operación “León Rugiente”.Según el Comando del Frente Interno, el 50% de los misiles balísticos disparados por Irán contra Israel en la guerra actual portan ojivas de racimo, que se abren en el aire y dispersan múltiples explosivos sobre zonas densamente pobladas.Mientras tanto, las restricciones a la vida civil continúan vigentes, con ciertas flexibilizaciones graduales pese a las incesantes alarmas anti-misiles. De acuerdo con las directrices impuestas, está prohibido realizar actividades educativas presenciales y las actividades laborales están permitidas únicamente en lugares desde los que se pueda llegar a un espacio protegido estándar dentro del tiempo de respuesta. Las reuniones y servicios se autorizan hasta un máximo de 50 personas, siempre bajo la misma condición de acceso inmediato a un refugio. La evolución de la ofensiva militarMientras la población se adapta a una nueva rutina bajo amenaza constante, el plano militar avanza hacia una nueva etapa operativa. Tras un inicio de operaciones con objetivos de alto impacto —entre ellos, la eliminación del Líder Supremo Alí Jameneí—, la denominada “fase 2” de la guerra apunta ahora, según las FDI, a consolidar la destrucción de infraestructura nuclear y militar. El objetivo: desestabilizar al régimen iraní y limitar su capacidad ofensiva.Un comunicado oficial de las FDI señaló que “el esfuerzo combinado para seguir degradando las capacidades de lanzamiento y las capacidades de defensa del régimen continúa”, junto con “la expansión continua de los ataques contra la infraestructura de producción de misiles balísticos en todo Irán”. La formulación describe una campaña sostenida orientada tanto a neutralizar sistemas operativos como a afectar la base industrial que permite su reposición.Fuentes militares estiman que cerca del 75% de los lanzadores de misiles iraníes han sido eliminados. Sin embargo, ese avance no neutraliza la amenaza para la población civil israelí y en el resto de Medio Oriente. El régimen asegura que aún podría sostener ataques durante un período prolongado, mientras que las FDI han señalado que la neutralización de lanzadores restantes se vuelve progresivamente más compleja en un territorio extenso y con infraestructura dispersa. Se perfilan estrategias de salida El conflicto, no obstante, trasciende el frente estrictamente militar. En el plano político interno iraní, Mojtaba Jamenei, hijo de Alí Jameneí, fue designado como nuevo Líder Supremo. Informes afirman que fue hospitalizado tras ataques aéreos y todavía no hace apariciones públicas en su nuevo cargo. La transición abre interrogantes sobre la continuidad y debilitación del régimen en Teherán, en medio de presiones externas y reconfiguraciones internas.Las lecturas sobre el estado de la guerra también divergen en el escenario internacional. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que “está prácticamente terminada” y que se encuentra “muy adelantada respecto al cronograma”, que previamente la Casa Blanca había estimado de una duración de cuatro a seis semanas.En entrevista con CBS News el lunes 9 de marzo, Trump agregó: “No tienen marina, no tienen comunicaciones, no tienen fuerza aérea. Sus misiles están dispersos. Sus drones están siendo destruidos por todas partes, incluida su fabricación de drones. Si uno observa, no les queda nada. No queda nada en sentido militar”.Desde Teherán, el mensaje es distinto. “Somos nosotros lo que determinaremos el fin de la guerra”, señaló la Guardia Revolucionaria Iraní, subrayando que la conducción del conflicto no se rige por evaluaciones externas. Al mismo tiempo, el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, señaló en su cuenta de X que “al hablar con los líderes de Rusia y Pakistán, reafirmé que (…) la única manera de poner fin a esta guerra, es reconocer los derechos legítimos de Irán, el pago de reparaciones y garantías internacionales firmes contra futuras agresiones”. Asimismo, el Primer Ministro Netanyahu se dirigió nuevamente de forma directa al pueblo iraní a través de su cuenta de X, indicando que “en los próximos días crearemos las condiciones para que puedan alcanzar su destino [eliminar al régimen de los ayatolás]. Cuando llegue el momento adecuado, y ese momento se acerca rápidamente, les pasaremos la antorcha. ¡Prepárense para aprovechar el momento!”En medio de esa creciente pugna por imponer la narrativa del cierre del conflicto, el Estrecho de Ormuz aparece como punto crítico: es una de las rutas petroleras más importantes del mundo, y las advertencias iraníes de impedir el tránsito de crudo mientras continúen los ataques de Estados Unidos e Israel elevan el temor a interrupciones en el suministro energético internacional, lo que podría afectar la toma de decisiones en Washington.La combinación de factores militares, políticos y económicos dificulta cualquier pronóstico. Por ahora, la duración de la guerra permanece incierta.La redacción de este artículo concluyó el miércoles 11 de marzo a las 23:59 (hora de Israel).

EEUU e Irán atacaron: ¿qué viene después de Irán para Trump?

Al igual que el año pasado, al cumplirse el plazo de 15 días dado por Trump, EEUU e Israel bombardearon en forma coordinada. Al parecer, el presidente estadounidense no quiso continuar “negociando” con un régimen que estaba haciendo lo mismo que ha hecho en toda ocasión desde 1979, es decir, simplemente dilatando, buscando el paso del tiempo y el aburrimiento del interlocutor. ¿Cuánto durará la ofensiva esta vez? No lo sabemos, ya que la guerra de 12 días de Israel o el ataque de entrada y salida de EE. UU. no sirve de referencia, ya que esta vez, Trump ha reconocido que se busca el cambio de régimen.Irán parece aún más débil, aunque esta vez mejor preparado para absorber los golpes y reaccionar, aunque sin duda el objetivo expresado por Trump es más ambicioso, toda vez que habla del fin de la República Islámica (difícil a mi juicio), al mismo tiempo que llama al pueblo a rebelarse una vez que se detengan las bombas. Israel declaró el estado de emergencia, el cierre de su espacio aéreo y pidió a sus ciudadanos que se dirigieran al sistema de refugios que ha salvado tantas vidas. Netanyahu habló en términos de una lucha existencial para su país.El 2024 cuando Irán atacó y el 2025 cuando reaccionó a la ofensiva israelí, los daños causados fueron menores, ya que no solo la inmensa mayoría fueron interceptados por el sistema de defensa que Israel posee, sino que también, como gran novedad, varios países árabes colaboraron para interceptar misiles iraníes, además que el año pasado, los aviones israelíes cruzaron territorio árabe en su camino a Teherán. La duda es si esta vez Irán utilizará carga química o biológica, con lo que la destrucción que causarían los que logren pasar, será incomparablemente mayor.En todo caso, Irán no dejó alternativa, recordando las muchas veces que en Venezuela Maduro rechazó ofertas muy convenientes para su persona. Esta vez, todo indica que el líder supremo, el ayatollah Khamenei, prefirió el martirio de su pueblo, un poco lo de Hitler cuando los soviéticos ya habían llegado a Berlín. En todo caso, mi impresión es que por ahora sobrevive la República Islámica, aunque no sabemos si lo hará la voluntad de continuar con los restos del programa atómico, aunque por la superioridad aérea que Israel demostró e impuso, con cierta seguridad se encargará de destruir el programa de drones y el de misiles que podrían llegar incluso a Europa. Todo apunta a otra paliza humillante para Irán, aunque solo una negociación podría ponerle fin al programa atómico, por debilitados que estén los ayatollahs.En un nuevo escenario, Israel se podría mover también contra Hamas, o al menos asegurarse que se consolide la línea amarilla que hoy divide en dos a Gaza, con la casi totalidad de la población todavía bajo control del grupo terrorista, y así darle una oportunidad a la segunda etapa del único plan de paz que existe, el de Trump por muchas críticas que reciba, ya que de otra manera muchos países árabes no enviarán tropas de paz mientras exista esa amenaza terrorista, como tampoco habrá reconstrucción.

Roger David Kornberg, Premio Nobel de Química

Roger David Kornberg nació el 24 de abril de 1947 en San Louis, Missouri en el seno de una familia judía,  hijo mayor del bioquímico Arthur Kornberg, ganador del Premio Nobel de Medicina de 1959, y de la bioquímica Sylvy Kornberg. Obtuvo su licenciatura en Química en Harvard en 1967 y su doctorado en Físicoquímica en Stanford en 1972. Kornberg fue investigador postdoctoral en el Laboratorio de Biología Molecular en Cambridge, Inglaterra, profesor asistente de Química Biológica en la Facultad de Medicina de Harvard en 1976, y luego profesor de Biología Estructural en la Facultad de Medicina de Stanford en 1978. A finales de la década de 1960, durante su estancia de posgrado en Stanford, estudió las membranas celulares, que están constituidas por proteínas y fosfolípidos ordenados como bicapas.  Kornberg descubrió el fenómeno de "flip-flop", movimiento transversal de una molécula de fosfolípido de una monocapa de la membrana a la otra, y la difusión lateral de los fosfolípidos en las membranas celulares.En la década de 1970, Kornberg descubrió el nucleosoma, un complejo proteico básico que encapsula el ADN cromosomático en el núcleo de las células eucariotas, (células que tienen un núcleo). Dentro del nucleosoma, encontró que aproximadamente 200 pares de bases de ADN se enrollan alrededor de un octámero de proteínas histonas, con lo que el nucleosoma impide el inicio de la transcripción, por lo que sirve como represor general de genes. Además, identificó el papel de la ARN polimerasa II y otras proteínas en la transcripción del ADN, creando imágenes tridimensionales del grupo de proteínas utilizando cristalografía de rayos X. Kornberg dedicó dos décadas al desarrollo de métodos para visualizar la estructura atómica de la ARN polimerasa y sus componentes proteicos asociados. Kornberg pudo utilizar la cristalografía de rayos X para resolver la estructura tridimensional de la ARN polimerasa con resolución atómica. Recientemente ha ampliado estos estudios para obtener imágenes estructurales de la ARN polimerasa asociada con proteínas accesorias.  A través de estos estudios, Kornberg ha creado una imagen real de cómo funciona la transcripción a nivel molecular. Kornberg recibió el Premio Nobel de Química en 2006 por sus estudios sobre el proceso mediante el cual la información genética del ADN se copia al ARN , la base molecular de la familia judía vinculada a la tradición intelectual y académica. Está casado con Yahli Lorch y tiene tres hijos.

Noa Brodsky: El color como pausa, el gesto como presencia

Hay artistas cuya obra parece pedir silencio. No un silencio vacío, sino uno atento, casi respirado. Así se siente el trabajo de Noa Brodsky, una creadora joven pero profundamente reflexiva, cuya práctica se mueve entre la abstracción, el minimalismo y una investigación constante sobre el color, la percepción y los límites. Desde el 11 de marzo y hasta el 9 de abril, su obra podrá verse en El Mercaz, en la exposición Encuentros Parciales, organizada por el Departamento de Extensión Cultural.El vínculo de Noa con el arte no comenzó con una epifanía, sino con una atmósfera cotidiana. “El arte siempre fue importante en mi vida”, recuerda. Creció rodeada de talleres, historias familiares y materiales creativos. La construcción del taller de su madre en la primera casa familiar es uno de sus recuerdos más vívidos, así como los cuadros de su abuela colgados en las paredes y la experiencia de haber pintado su primer cuadro “serio” junto a su bisabuelo. “Me enseñaba detalles simples, como no pintar todos los pétalos del mismo color, sino atreverme a jugar con los tonos”, cuenta. Más que una vocación temprana, fue una forma natural de habitar el mundo.La formación universitaria le permitió ordenar esa intuición inicial. “Necesitaba una guía que me ayudara a aterrizar mis intereses y darles forma”, explica. La academia no solo amplió su manejo técnico, sino que la empujó fuera de su zona de confort y la puso en diálogo con otros artistas. Sin embargo, Noa reconoce que una parte esencial de su aprendizaje ha sido autodidacta. “Lo más importante que he aprendido es no dejar nunca de experimentar”, afirma. Probar, insistir, llevar los materiales al límite ha sido clave para encontrar su lenguaje.Un punto decisivo en ese camino fue su reciente residencia artística en Francia, en octubre de 2025, la primera de su carrera. “Fue la experiencia más significativa hasta ahora”, dice sin dudar. Vivir y trabajar en un contexto internacional le permitió ampliar su mirada y repensar su lugar como artista. “Volví con una perspectiva distinta sobre mi carrera: más clara, más enfocada y, sobre todo, más motivadora”, agrega. Esa experiencia marcó un antes y un después, no solo en lo profesional, sino también en su confianza creativa.Su proceso de trabajo alterna entre la planificación y la intuición. “A veces parto desde una idea muy clara, con bocetos previos; otras veces empiezo eligiendo un color y dejando que el trabajo se desarrolle casi sin plan”, explica. Este segundo camino, más emocional, suele aparecer cuando se siente bloqueada. “Muchas de mis obras favoritas han surgido desde esa intuición inicial”, confiesa.El material es un eje central en su obra. Trabaja principalmente con pastel seco, pero no de manera tradicional. Al raspar la barra y convertirla en polvo, descubrió una técnica que transformó su práctica. “Ese gesto marcó un punto de inflexión”, cuenta. El proceso lento, repetitivo y frágil se volvió casi meditativo. En 2024, su búsqueda minimalista la llevó a experimentar con vidrio como soporte. “En el vidrio el color queda suspendido, en un estado intermedio entre presencia y desaparición”, explica. Hoy conviven papel y vidrio, cada uno proponiendo una relación distinta con el gesto y la materia.Conceptualmente, su obra explora el color como energía, el límite como campo de tensión y la percepción como experiencia parcial. “Creo que la vida se construye a partir de percepciones individuales, de experiencias únicas e irrepetibles”, reflexiona. Desde la abstracción y la reducción formal, Noa no busca respuestas, sino abrir preguntas. “El color, en mis obras, no es decorativo ni simbólico: es energía contenida, vibración. No representa algo externo, simplemente es”.Encuentros Parciales propone justamente eso: una pausa. “Me interesa que la obra funcione como un espacio de contemplación activo”, dice. La muestra no exige entender, sino sentir. Formas definidas y difusas, silencios visuales y gestos mínimos invitan a una observación lenta, donde cada espectador completa la obra desde su propia experiencia.Exponer en El Mercaz tiene para ella un significado especial. “Esta vez no es invitar a la gente a acercarse al arte, sino que soy yo la que se acerca a las personas”, afirma. El contexto comunitario transforma la experiencia: el arte se integra a la vida cotidiana y se convierte en un punto de encuentro.Hoy, Noa Brodsky atraviesa un momento creativo intenso y consciente. Tras años combinando docencia y producción artística, decidió priorizar su práctica. “Quiero explorar qué pasa cuando concentro toda mi energía creativa en mi trabajo artístico”, dice. Y concluye con una certeza simple y profunda: “Sigo creando porque me hace sentido. Es la forma que tengo de pensar, de cuestionar y de relacionarme con el mundo”.

Eliminado Ali Jameneí: un punto de quiebre histórico en Medio Oriente.

La mañana del sábado 28 de febrero comenzó en Israel con una notificación de alarma en los teléfonos de millones de civiles, que instruía a habilitar los refugios anti-misiles en todo el país. En paralelo, pasadas las 8:00 de la mañana, aviones de la Fuerza Aérea israelí bombardeaban Teherán, donde más de 40 altos mandos de la Guardia Revolucionaria se reunían, incluyendo al dictador Ali Jameneí, hoy confirmado muerto. Así comenzó la operación conjunta entre Israel y Estados Unidos contra el régimen de los ayatolás en Irán. La confrontación continúa hasta hoy y podría durar varias semanas. Tras más de un mes de especulaciones y preparativos —incluyendo el despliegue visible de cientos de aeronaves y recursos de artillería hacia Medio Oriente— ambos países iniciaron lo que describieron como una acción “preventiva”. El objetivo declarado no se limita a neutralizar la amenaza nuclear o degradar infraestructura militar específica. La ambición es directamente desmantelar el régimen.El presidente Donald Trump, en su primera declaración pública tras iniciada la operación, se dirigió directamente a la sociedad civil iraní: “Cuando terminemos, tomen el control de su Gobierno. Será suyo para que lo tomen. Esta será probablemente su única oportunidad durante generaciones”.Asimismo, el Primer Ministro Netanyahu justificó la acción militar declarando que “no se debe permitir que este régimen terrorista asesino se arme con armas nucleares que le permitan amenazar a toda la humanidad”, e hizo un llamamiento similar al de su par estadounidense: “Ha llegado el momento de que todos los sectores del pueblo iraní —persas, kurdos, azeríes, baluchis y ahwazis— se liberen del yugo de la tiranía y construyan un Irán libre y pacífico”.El golpe inicial fue contundente. En cuestión de horas, las FDI y el ejército estadounidense atacaron infraestructura militar estratégica, bases de la Guardia Revolucionaria, centros de comando, lanzadores de misiles y varias instalaciones gubernamentales clave en Teherán y otras ciudades. La apuesta, desde el primer momento, es alterar el equilibrio político interno de la República Islámica.La Revolución de 1979 y el régimen puertas adentroHace 47 años, la instauración de la República Islámica transformó a Irán en un sistema de poder teocrático que consolidó un modelo de gobierno con severas restricciones a las libertades civiles. La imposición obligatoria del código de vestimenta para las mujeres, la represión sistemática de la disidencia política y la censura a la prensa son algunas de las más denunciadas.Ese malestar se volvió particularmente visible en las últimas semanas, en las que distintas ciudades iraníes y universidades han sido escenario de manifestaciones contra el régimen, reprimidas con dureza por las fuerzas de seguridad.Las estimaciones sobre el número de víctimas varían considerablemente, en parte debido a las restricciones informativas y cortes de internet impuestos en el país. El gobierno iraní ha reconocido más de 3.000 muertos, mientras que la organización Human Rights Activists in Iran (HRANA) asegura haber verificado más de 6.000 fallecidos y mantiene otros 17.000 casos bajo investigación, lo que podría elevar el total a más de 22.000. La situación generó condenas internacionales y, el mismo día de lo comienzo de la operación conjunta entre Israel y EE.UU., los gobiernos de Francia, Alemania y el Reino Unido instaron al régimen iraní a “poner fin a la violencia y la represión contra su propio pueblo”.Exportación de terrorismoEl régimen, de orientación islamista radical, no solo estructuró un modelo autoritario hacia adentro, sino que también proyectó su influencia hacia el exterior mediante la exportación de redes y operaciones vinculadas al terrorismo. Esa proyección alcanzó incluso a América Latina, a través de atentados perpetrados en Buenos Aires en la década de 1990 y en Panamá, contra el vuelo 901 de Alas Chiricanas en 1994, atribuido a Hezbolá. Pero el punto de inflexión no fue el respaldo a milicias regionales ni las operaciones encubiertas en el extranjero, sino el avance sostenido del programa nuclear iraní. Para Israel, la combinación entre una ideología abiertamente hostil y la capacidad potencial de producir armas nucleares altera de manera irreversible el equilibrio estratégico.Según el embajador de Estados Unidos en Israel, Steve Witkoff, en una entrevista con Fox News, durante la primera ronda de negociaciones previos a la guerra actual, los representantes iraníes reconocieron poseer 460 kilogramos de uranio enriquecido al 60%, aseverando que “eran conscientes de que eso podría producir 11 bombas nucleares”.La respuesta iraní El régimen lanzó ataques contra Israel y varios países de la región, entre ellos Jordania, Arabia Saudita, Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Chipre. Incluso, el miércoles 4 de marzo, se reportó un ataque contra Turquía, interceptado por la OTAN.Hacia Israel se han lanzado cientos de misiles balísticos, de los cuales alrededor de un cuarto entran en el espacio aéreo israelí. Entre ellos, una gran mayoría han sido interceptados por la Cúpula de Hierro, pero algunos han alcanzado zonas urbanas en el norte y centro del país.Impactos directos se reportaron en Tel Aviv, Beit Shemesh y Beersheva, dejando una decena de fallecidos —todos civiles— y más de mil heridos. Además, en las últimas jornadas Hezbolá se ha sumado a los ataques contra Israel desde el Líbano.Con esta multiplicidad de frentes, Teherán parece buscar convertir la guerra en un problema regional compartido. Al atacar territorios de terceros Estados, el cálculo podría ser que estos gobiernos presionen a Estados Unidos para frenar la ofensiva. En otras palabras, transformar la campaña militar en un dilema político para la Casa Blanca.El riesgo de escalada es evidente. A diferencia del conflicto previo, en julio del 2025, donde era posible una salida diplomática y un acuerdo del cese al fuego, la eliminación del liderazgo iraní y la intención final de la operación modifican la ecuación. La pregunta central ya no es únicamente si la amenaza nuclear y balística puede ser contenida, sino qué arquitectura política podría emerger en Irán tras una operación de esta magnitud. La historia regional ofrece advertencias claras: la remoción de un régimen no garantiza estabilidad inmediata ni transición ordenada. El desafío no es sólo militar, sino político.

Enero 1980, Israel y Egipto inician relaciones diplomáticas

Tras la creación del Estado de Israel en 1948, el proceso de paz con Egipto es uno de los hitos más relevantes del siglo XX pues fue dicha nación árabe una de las que se opuso más firmemente a la existencia de un Estado judío. De hecho, el país de las monumentales pirámides fue parte de múltiples conflictos armados, incluyendo las guerras de 1948, 1956, 1967 y la guerra del Yom Kipur en 1973. El paso hacia la paz comenzó a gestarse con una audaz decisión del presidente egipcio Anwar el-Sadat de visitar Jerusalem en noviembre de 1977, algo nunca antes visto por parte de un líder árabe. Esta visita fue percibida como una señal clara de que Egipto estaba dispuesto a explorar conversaciones, aun cuando la mayoría de los países árabes se mantenían firmes en su rechazo a reconocer de manera formal la soberanía de Israel.  Los Acuerdos de Camp David y el Tratado de PazLa firma de los Acuerdos de Camp David (septiembre de 1978), negociados bajo la mediación del presidente estadounidense Jimmy Carter, entre el líder egipcio Sadat y el primer ministro israelí Menájem Begin, estableció un marco para la paz en el que, por primera vez, Egipto reconoció formalmente la existencia de Israel como Estado soberano y se comprometió a negociar un tratado de paz definitivo. Dieciséis meses después, el 26 de marzo de 1979, se firmó el tratado de paz que puso fin al estado de guerra entre ambos países, dio pie a la normalización diplomática. Por una parte, se estableció la retirada de Israel de la Península del Sinaí —bajo control israelí desde la Guerra de los Seis Días en 1967— mientras que Egipto aceptó mantener la zona desmilitarizada. Por otra, se garantizaron derechos de navegación para barcos israelíes a través del Canal de Suez y la libertad de paso por los estrechos estratégicos de Tirán y el Golfo de Aqaba. Normalización y consecuenciasLas relaciones formales entre Egipto e Israel comenzaron oficialmente el 26 enero de 1980 -que es lo que conmemoramos esta semana- cuando se intercambiaron embajadores y se comenzaron a establecer canales políticos, económicos y de cooperación entre ambas naciones. Sin embargo, esta paz no estuvo exenta de controversias. Egipto fue expulsado de la Liga Árabe y gran parte del mundo árabe consideró la decisión de Sadat como una traición a la causa palestina y a la unidad árabe frente a Israel. La tensión interna culminó con el asesinato de Sadat en 1981 por extremistas contrarios al tratado. Una paz duradera, aunque complejaHoy, más de cuatro décadas después, la paz entre Israel y Egipto sigue vigente. Pese que a menudo ha sido descrita como una “paz fría”, ha evitado conflictos armados directos y ha permitido que canalicen esfuerzos diplomáticos hacia otros asuntos regionales. Este hecho marcó el reconocimiento formal de su derecho a existir por parte de un vecino árabe y abrió el camino para futuras conversaciones de paz, lo que se cristalizó en 1994 con el Tratado de Paz con Jordania, firmado por el primer ministro Itzjak Rabin y el Rey Hussein.El avance de los Acuerdos de AbrahamCuarenta años después, la situación con algunos países vecinos ha evolucionado. En 2020 se firmaron una serie de tratados diplomáticos para normalizar relaciones entre Israel Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Sudán y Marruecos, todo ello bajo mediación de EE.UU. En 2025 se anunció que Kazajstán se unirá a los Acuerdos de Abraham.Lo que partió con Egipto hoy se proyecta en nuevas alianzas que buscan fomentar la convivencia y el entendimiento mutuo, y la cooperación comercial, tecnológica y de seguridad (especialmente frente a Irán).En 1978 Sadat y Begin iniciaron un camino que podría convertirse en la base de un cambio histórico en Medio Oriente.

Gerty Cori, Premio Nobel de Medicina

Gerty Theresa Radnitz nació el 15 de agosto de 1896 en Praga, en el seno de una familia de origen judío. Su padre, Otto Radnitz, era un químico y gerente de una refinería de azúcar. Gerty recibió formación en su casa con profesores particulares hasta que ingresó en el Liceo Femenino cuando tenía diez años. Pronto sintió interés por la medicina. En 1914 aprobó el examen de acceso a la Facultad de Medicina de la Universidad de Praga donde inició su formación universitaria. Seis años después obtenía su título.Fue en sus años universitarios cuando Gerty conoció al que sería su marido y compañero en el mundo de la investigación médica, Carl Cori. Gerty y Carl se casaron en 1920 y se fueron a vivir a Viena. En su nuevo hogar, Gerty empezó a trabajar en el Children’s Carolinen Hospital en la especialidad de pediatría y su marido en un laboratorio. Ya en aquellos años Gerty empezó también a introducirse en el mundo de la investigación, analizando la temperatura de la tiroides, y publicó algunos artículos relacionados con la sangre. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, la pareja vivió momentos de escasez y miedo. En 1922 decidieron emigrar a los Estados Unidos donde Carl consiguió un empleo en el Instituto Estatal para el Estudio de Enfermedades Malignas de Búfalo, en el estado de Nueva York. Seis años después se convertirían en ciudadanos norteamericanos y donde nació Thomas, su único hijo.A pesar de las críticas de sus colegas, Carl insistía en investigar junto a su mujer, a la que consideraba igualmente capacitada que un hombre. En aquellos años publicaron decenas de artículos relacionados con sus estudios, algunos firmados por él y otros, más escasos, firmados por ella. En 1931 Carl aceptó un trabajo como investigador en la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington. Carl pidió para su esposa un puesto similar, avalando su petición con toda la experiencia y todas las publicaciones de Gerty, pero al final ella tuvo que aceptar un puesto de investigador asociado, cobrando bastante menos que Carl. Gerty no se rindió y continuó con sus investigaciones al lado de Carl. Su tesón y determinación dieron sus frutos cuando en 1943, casi diez años después, conseguía un puesto como profesora asociada y poco después el de profesora titular.En 1947 el trabajo de ambos se vio reconocido con el Premio Nobel de Fisiología/ Medicina, compartido con el fisiólogo argentino Bernardo Houssay, por haber descubierto el mecanismo de transformación del glucógeno en ácido láctico, un proceso conocido como el “Ciclo de Cori”. Gerty se convertía en la tercera mujer en recibir el Premio Nobel y la primera en recibirlo en la especialidad de Fisiología/Medicina. Gerty Cori trabajó hasta el final de sus días investigando y descubriendo nuevos datos en el campo de la bioquímica, a pesar de padecer mieloesclerosis, una enfermedad mortal que le fue detectada diez años antes de su muerte, acaecida en 26 de octubre de 1957. Años después, su legado continuó siendo galardonado con distintos premios y reconocimientos públicos. Incluso un cráter de la luna recibió el nombre de Cori en honor a su trabajo y a una vida dedicada a la investigación, junto a su esposo, quien fue el puntal de su vida personal y profesional.

Acto Día del Holocausto 2026

Con sentidos llamados a fortalecer la memoria histórica de la Shoá y compartir su mensaje universal, la Cepal, la Embajada de Israel y la Embajada de Alemania conmemoraron el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto.Ante más de 200 personas, entre ellas autoridades políticas, diplomáticas y miembros de la comunidad judía, hicieron uso de la palabra el embajador Peleg Lewi, la embajadora Suzanne Fries-Gaier y la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Gloria de la Fuente. Adicionalmente, durante el acto se leyó el mensaje del secretario general de ONU, António Guterres, y el presidente de la comunidad judía de Chile, Alfredo Misraji, encendió un cirio en memoria de los 6 millones de judíos asesinados en la Shoá. También se realizó una presentación sobre el rol de la diplomacia durante el Holocausto, a cargo de Michelle Reich, del Museo Judío de Chile.En sus palabras, el embajador Lewi destacó que el Holocausto no es propiedad del pueblo judío ni del Estado de Israel. “El Holocausto es patrimonio de la humanidad entera. Es la lección más dolorosa que ha recibido la civilización sobre hasta dónde puede llegar el odio, cuando se vuelve política de Estado, cuando la indiferencia se convierte en complicidad”.El diplomático agregó que en los últimos dos años se ha observado un fenómeno preocupante de banalización del Holocausto por parte de quienes no comprenden qué es realmente un genocidio. “Hemos visto cómo el término genocidio se arroja con ligereza en debates políticos, en redes sociales, en manifestaciones. Se comparan situaciones también complejas y dolorosas, pero que no se acercan a la dimensión y particularidades de la Shoá, diluyendo así su significado, vaciándolo de contenido”.Finalmente, Lewi enfatizó que el Holocausto tiene un valor universal que no se puede comparar con nada. “No porque los judíos tengamos el monopolio del sufrimiento, sino porque la Shoá representa un punto de quiebre en la historia humana. Fue el momento en que la modernidad, la ciencia, la burocracia y el Estado se pusieron al servicio del exterminio total de un pueblo”.En su mensaje de este año, el secretario general de la ONU, António Guterres, destacó que el Holocausto no fue inevitable. “Quienes lo idearon manifestaron sus intenciones con claridad; su odio y violencia estaban a la vista de todos. Los hechos son innegables. Sin embargo, hoy en día vemos avanzar las fuerzas de la distorsión y la negación. El antisemitismo, la intolerancia, el racismo y la discriminación son avivados por la retórica deshumanizadora y facilitados por la indiferencia. Debemos adoptar una postura firme, en la que honremos a las víctimas del pasado y evitemos nuevas atrocidades. Debemos renunciar al odio y a la injusticia dondequiera que aparezcan”.Por su parte, la embajadora de Alemania destacó la importancia de los actos de memoria, porque permiten reconocer a tiempo las señales históricas que pueden llegar a convertirse en un horror como el Holocausto, sentenciando que no hay justificación alguna para estos crímenes.Por su parte, la subsecretaria de RREE, puso énfasis en los alcances éticos de carácter universal que deja la Shoá, destacando que el Holocausto no comenzó en los campos de concentración, sino mucho antes, a través de la promoción del odio.

El “último secuestrado”: El hijo que todo un pueblo esperaba

Con la identificación y recuperación de Ran Gvili, Israel cerró el capítulo de los secuestros iniciados el 7 de octubre de 2023. Por primera vez desde la guerra de 2014, no quedan ciudadanos israelíes cautivos en Gaza, un hecho que marca un hito nacional, aunque no alivie el dolor de quienes perdieron a los suyos. Pero para su familia, sus compañeros y todo un país que aprendió a llamarlo “el último secuestrado”, el verdadero legado de Ran está en las decisiones que tomó el 7 de octubre y en la forma en que su nombre se transformó en símbolo de responsabilidad, coraje y amor por Am Israel.Cuando empezaron a llegar las noticias de los ataques en el sur ese fatídico 7 de octubre, Ran Gvili estaba en su casa, en Meitar, de licencia médica y esperando una cirugía por una lesión en el hombro. No estaba obligado a salir. Tenía un justificativo perfecto para quedarse: el dolor físico, el permiso médico, el miedo legítimo. Pero, según contó su padre, Itzik, Ran le dijo que no pensaba dejar a sus compañeros luchar solos, que con la fractura igual podía sostener un arma corta. Esa frase, y la mirada que la acompañó, quedaron grabadas en la memoria de la familia como el momento en que su hijo eligió, conscientemente, ponerse de pie para defender a otros.Ran tenía 24 años y era voluntario de la unidad Yasam del Negev, fuerzas especiales de la Policía de Israel entrenadas para situaciones de alto riesgo. Quienes lo conocieron lo describen como el que siempre iba adelante, el que no dudaba en tomar la delantera cuando había que entrar a una zona peligrosa, pero que al mismo tiempo sabía detenerse a atender a un herido, ofrecer una palabra de calma o un vaso de agua. En las fotos que su madre, Talik, compartió en redes, se lo ve joven, con uniforme, pero también rodeado de amigos y familia, sonriendo, como cualquier muchacho de 24 años con toda la vida por delante.Aquel sábado, Ran decidió presentarse en la comisaría de Beerseba, sumarse a su equipo y dirigirse hacia el área del festival Nova y de los kibutzim atacados. En el camino, el grupo se topó con terroristas en las cercanías de Kibutz Alumim. Un compañero recuerda que Ran fue el primero en reaccionar, que tiró de la anilla de una granada y abrió fuego, arrastrando con su decisión al resto del equipo, que hasta ese segundo todavía luchaba contra el shock de estar viendo terroristas cara a cara por primera vez. “Su calma me dio la fuerza para levantarme”, contó ese policía, que sobrevivió gracias a ese gesto y a esa voz que lo sacó de la parálisis.La batalla en torno al cruce de Alumim fue feroz. Ran resultó herido en el brazo y en la pierna, pero aun así logró seguir luchando y evacuar junto a un compañero hacia una zona con vegetación al lado del camino. Habían pasado antes por una estación de servicio para asistir a los heridos; sus padres conservan una foto suya ayudando en ese improvisado puesto de primeros auxilios, otra imagen que condensa quién era: un combatiente que también sabía agacharse junto a los caídos. Las fuerzas israelíes encontraron luego catorce cuerpos de terroristas en el lugar del secuestro; sus compañeros hablan de algo “de película”, de una resistencia casi imposible para alguien joven, herido y con un hombro roto.En algún punto de ese combate, Ran fue capturado y llevado a Gaza. Desde entonces, durante más de un año, su nombre dejó de ser sólo el de un hijo, un hermano, un amigo, para convertirse en “el último secuestrado”. Su madre repetía que para ellos era natural que él fuera “el primero en ir y el último en volver”, una frase que mezcla dolor y orgullo y que resonó con fuerza en una sociedad entera pendiente del destino de sus rehenes. Israel se transformó en una especie de vigilia colectiva, con rostros de secuestrados en banderas, murales, plazas y sinagogas, y en ese mosaico el de Ran ocupaba un lugar particular: era el recordatorio de que la historia aún no estaba cerrada.La noticia de la recuperación de sus restos, localizados en un cementerio de Gaza durante una operación militar, llegó acompañada de un mensaje claro del ejército: todos los rehenes israelíes han sido ya repatriados. Para la opinión pública, eso marca un hito y despeja un obstáculo en el camino hacia la siguiente fase del cese el fuego; para la familia Gvili, en cambio, significa algo más íntimo y a la vez muy judío: poder hacer levaiá, poder llorar y honrar a Ran con el ritual y las palabras que merece.Dirigentes israelíes subrayaron que Ran “fue el primero en ir a pelear y el último en regresar”, prometiendo que su nombre no será olvidado. Pero la memoria judía no se sostiene sólo en discursos oficiales, sino en la forma en que una historia entra en el relato de un pueblo. La de Ran Gvili dialoga con un hilo muy antiguo de nuestra tradición: el del joven que decide hacerse responsable, que sale al encuentro del peligro porque sabe que del otro lado hay judíos en riesgo, que entiende que “kol Israel arevim ze bazé”, que todos somos responsables unos de otros.En las comunidades de la diáspora, también en América Latina, el nombre de Ran se suma ahora a la larga lista de nombres que pronunciamos en Iom Hazikarón, en los rezos por los caídos y en las tefilot por la paz de Israel. Al recordar su historia, no hablamos sólo de una tragedia lejana, sino de un muchacho de 24 años que podría haber sido parte de cualquiera de nuestras kehilot: que tenía padres que se preocupaban, amigos con quienes salir, planes que ya no se cumplirán. Contar su vida, poner rostro y biografía allí donde durante meses escuchamos sólo “el último secuestrado”, es también un acto de justicia y de humanidad: devolverle a Ran lo que jamás debió perder, ni en manos de Hamas ni en el ruido de la política, su condición de persona única, de hijo de am Israel.Tenía 24 años. Tenía planes, amigos, padres que lo esperaban. Hoy su nombre se suma a los que pronunciamos en los días de memoria, pero también a los que nos recuerdan quiénes somos cuando llega el momento de elegir. Ran fue el último secuestrado. Y tal vez por eso, su historia no es solo la del final de una guerra, sino la de una responsabilidad que no se abandona.Cómo lo encontraron y cómo volvió a IsraelTras meses de incertidumbre y búsquedas infructuosas, los servicios de inteligencia israelíes lograron concentrar la atención en un cementerio de Gaza, gracias a información obtenida tanto en interrogatorios a milicianos como a partir de indicios entregados por mediadores y confirmados por Hamas y la Yihad Islámica.Durante el fin de semana, unidades del ejército, junto a especialistas forenses y odontólogos militares, exhumaron e inspeccionaron cientos de cuerpos hasta hallar el de Ran, que fue identificado mediante registros dentales y otras pruebas forenses.Una vez confirmada la identidad, sus restos fueron trasladados por una ruta militar segura desde el cementerio en el norte de Gaza hasta territorio israelí, cruzando la línea amarilla que separa las zonas bajo control de Israel en la Franja.En Israel, el cuerpo fue recibido por la Policía, la Rabanut Militar y el Instituto Nacional de Medicina Forense, que completaron el proceso de identificación y prepararon todo para entregarlo a su familia y permitirle finalmente un entierro digno en su país.

David Politzer, Premio Nobel de Física

Hugh David Politzer nació en Nueva York el 31 de agosto de 1949 en una familia de origen judío. Sus padres, ambos inmigrantes judíos húngaros, emigraron hacia los Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial. Politzer mostró desde joven una fuerte inclinación por las matemáticas y las ciencias. Estudió en la Universidad de Míchigan, donde obtuvo su licenciatura en 1969, y posteriormente realizó su doctorado en Física en la Universidad de Harvard, completándolo en 1974 bajo la supervisión de una de las figuras centrales de la física teórica moderna. Durante su etapa doctoral, Politzer abordó el problema del comportamiento de las interacciones fuertes a altas energías.  En su primer artículo, publicado en 1973, Politzer describió el fenómeno de la libertad asintótica: cuanto más próximos estén los quarks (partículas elementales y  componentes fundamentales de la materia), menor es la interacción fuerte entre ellos;  cuando los quarks están extremadamente próximos la interacción nuclear entre ellos es tan débil que se comportan casi como partículas libres. La libertad asintótica, fue importante para el descubrimiento de la cromodinámica cuántica, la teoría de las interacciones nucleares fuertes. Este resultado aportó una base teórica que consolidó uno de los pilares fundamentales del Modelo Estándar de la física de partículas. y ofreció explicación al fenómeno complementario del confinamiento de quarks a bajas energías. Con Thomas Appelquist, Politzer jugó un rol importante al predecir la existencia del charmonium, una partícula elemental compuesta de un quark encanto (charm) y su antiencanto. Su tesis doctoral, concluida en 1974, se inscribe así en uno de los momentos de mayor transformación conceptual de la física de partículas del siglo XX. Tras completar el doctorado, Politzer se incorporó al California Institute of Technology (Caltech), institución en la que ha desarrollado la totalidad de su carrera académica y donde ha ocupado diversos cargos docentes y de investigación. Su labor combina investigación teórica, formación de estudiantes de posgrado y participación activa en la comunidad internacional de físicos de altas energías. A lo largo de su trayectoria, Politzer ha contribuido también a debates metodológicos y epistemológicos en torno a la teoría cuántica de campos, manteniendo una producción académica centrada en problemas conceptuales de la física fundamental. En 1977 obtuvo una beca de la Fundación Alfred P. Sloan, En 1986 obtuvo el Premio J. J. Sakurai de la Sociedad Estadounidense de Física, Obtuvo una beca de la Fundación Guggenheim en 1997 en física, en 2003 obtuvo el Premio de física de partículas y alta energía de la Sociedad Europea de Física, en 2004 le fue otorgado el Premio Nobel de Física “por el descubrimiento de la libertad asintótica en la Teoría de las Interacciones Fuertes”, y en 2011 fue elegido miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias.  Entre sus intereses y facetas menos conocidas, cabe mencionar que Politzer también ha mostrado interés por la cultura y las artes, e incluso realizó una breve aparición cinematográfica en la serie “The Big Bang Theory”, reflejando su cercanía con la comunidad científica popular; trabajó como actor secundario en la película Fat Man and Little Boy en el rol de un físico del Proyecto Manhattan, toca el banjo y ha explorado la física del instrumento; lideró una banda llamada “Professor Politzer and the Rho Mesons”.

Volver a casa: La Aliá como acto de valentía y pertenencia

La aliá no siempre comienza con una convicción absoluta. A veces nace del cansancio, del quiebre de certezas, o de un mundo que deja de sentirse seguro. Para Sharon Pollack, su llegada a Israel el 27 de enero de 2022 fue justamente eso: una decisión tomada en medio del ruido de la pandemia, del estallido social en Chile y de una pregunta que se volvió inevitable para muchas familias judías: ¿dónde empezar de nuevo?Casada con Marcelo Schwarc y madre de cuatro hijos —hoy de 23, 20, 18 y 16 años—, Sharon vive actualmente en Nahariya, al norte de Israel. Su aliá fue, en muchos sentidos, empujada por el contexto, pero sostenida por algo mucho más profundo: la familia y el sentido de pertenencia. Sus padres y su hermano mayor ya habían hecho aliá, y fue su madre quien le dijo una frase que terminó marcándolo todo: “Si van a empezar de cero, empiecen de cero acá”.Ella lo reconoce con honestidad: no quería irse de Chile. Fue Marcelo quien tomó las riendas del proceso. “Yo no hice nada”, dice, casi con humor. Mientras él se encargaba de trámites, papeles y gestiones, ella solo acompañó a sus hijos a sacarse la foto del pasaporte. Pero aun sin quererlo del todo, Sharon ya estaba cruzando un umbral.El proceso fue complejo. Hacer aliá en pandemia significó mudanzas, esperas eternas, incertidumbre y cuarentenas. Pero una vez en Israel, algo comenzó a acomodarse. No fue inmediato ni fácil, pero fue real.Lo que más la ha marcado desde su llegada es la gente. El israelí, dice, “es duro por fuera”, pero absolutamente confiable. No hay máscaras ni clases sociales, no hay distancia artificial. Si alguien necesita ayuda, aparece. Siempre. Esa honestidad brutal —a veces incómoda— terminó siendo un refugio.Ver a sus hijos crecer en Israel es, para Sharon, la mayor recompensa. La independencia que han desarrollado no tiene comparación. Se mueven por el país con seguridad, trabajan, sirven en el ejército. La mayor ya terminó su servicio, la segunda lo está haciendo ahora. “Esa independencia es impagable”, afirma. Siente que ellos han crecido más que nadie, y con ellos, también ella.Los desafíos existen y no se esconden. El idioma fue —y sigue siendo— uno de los más grandes. Llegó sin saber hebreo y, aun después de cuatro años, siente que le falta mucho. Cambiar de trabajo, reinventarse profesionalmente después de los 50, adaptarse a una comida que no siente propia, convivir con una cultura poco amiga del reciclaje. Todo eso ha sido parte del camino.Pero nada de eso eclipsa la certeza que hoy la sostiene: Israel es su casa. Aquí no se es minoría. Aquí la identidad no se explica, se vive. “Este es nuestro país”, dice Sharon. “Y acá es donde debemos estar”.Su mensaje para quienes piensan en hacer aliá es claro y honesto: prepararse, aprender hebreo, trabajar la paciencia y asumir que la guerra —como los temblores— puede ocurrir. Pero también entender que pedir ayuda no es debilidad, y que Israel, con toda su crudeza y belleza, recibe a quienes llegan dispuestos a adaptarse.La aliá de Sharon Pollack no es una historia idealizada. Es real, compleja, imperfecta. Y justamente por eso, profundamente verdadera.