publicado hace 4 días

Desconcertados

Vamos a planificar el camino del punto A hacia el B. Estamos en la etapa X del proceso y vamos a la etapa Y. Pololeamos y nos vamos a casar. Estamos educando a nuestros hijos y serán profesionales. Trabajamos y compraremos aquello que queremos. Somos sociables y siempre estarán los amigos presentes. Soy deportista sano y viviré largamente. Planificamos nuestras finanzas y no tendremos necesidades. Salgo de Egipto y entro a la Tierra Prometida. Sin embargo, todo eso que te ocurre entre medio, se llama desierto. Una escritora contemporánea, Avivah Zornberg, define en su libro Bewilderments la dificultad que plantean los mientras tanto en la vida. Dice el profeta Oshea 2:16 “Por lo tanto, he aquí, la seduciré, y la llevaré al desierto, y le hablaré tiernamente”. La interpretación ejemplifica: en lugar de convertirla en un ejemplo público de lo incorrecto, la toma en privado, habla y razona con ella. En la intimidad abre una puerta de esperanza y reconciliación, potencia la fe como un acto soberbio del deseo. El camino directo era de la esclavitud hacia la tierra que mana leche y miel. Sin embargo, ese mientras tanto, se estableció como realidad de cuarenta años. El desierto para el pueblo de Israel representa gritos, rebeldías, susurros, rabia y lamentos que vuelan por el aire, en una cacofonía que D-s describe como producto de la falta de fe. El desierto se transforma en la resistencia, la ambivalencia y el autoengaño. El desierto asusta a todos nuestros viejos fantasmas, porque nos deja a mitad de camino entre el trauma del pasado y la ilusión del futuro. El desierto se camina plasmando huellas en la arena, que pueden ser borradas por la brisa de la noche. Pero el desierto se asume, más allá de la indiferencia. Cambia una generación en ese desierto, ideas quedan sepultadas en arenas hostiles. Sólo quienes aún desean otra realidad, logran transformar el paisaje.

publicado hace 4 días

Lag Baómer: La fiesta de la diversidad

La semana pasada hemos vivido la festividad de Lag Baómer, el día 33 de la cuenta de 49 días que separan Pésaj de Shavuot. Sefirat Haómer es una escalera ascendente entre ambas festividades. Pésaj, la fiesta de la libertad, consagra la capacidad del ser humano de modificar su realidad. El ejemplo de un pueblo de esclavos que se libera de su opresor genera un paradigma de por sí liberador: no estamos condenados a repetir errores ni a eternizar angustias. Pésaj nos enseña que el mundo puede mejorar. Así, al decir de Irving Greenberg, Pésaj se convierte en el motor filosófico del judaísmo. Si quienes nacieron esclavos pueden alcanzar la libertad, entonces, por extensión, todo lo que está mal se puede corregir. El concepto de Tikún Olam, la necesidad y la posibilidad de mejorar el mundo, nace de la festividad de Pésaj. Pero la libertad de Pésaj es una libertad sin límites. Nos liberamos de la opresión del Faraón, pero nos quedamos en el desierto. Los esclavos recién liberados necesitan esta libertad absoluta, sin limitaciones. Que nadie les diga lo que deben hacer. Las siete semanas del Ómer simbolizan el tiempo que aporta la madurez necesaria para percibir la necesidad de una ley que enmarque esa libertad. Sin ese período de transición, la ley podría sentirse como una imposición que oprime y cercena la libertad. Estas siete semanas sirven para que la ley se convierta en algo compatible con la vida en sociedad. Por eso contamos, día a día, como los presos que cuentan el tiempo que falta para su liberación: la verdadera libertad solo tiene sentido cuando la ley la regula. Pésaj es impensable sin Shavuot. Shavuot no tiene sentido sin Pésaj. La cuenta del Ómer es una escalera ascendente, pero es también un período de semiduelo. La causa: la muerte de los 12.000 pares de alumnos de Rabi Akiva durante la revuelta contra Roma quienes, según el Talmud, fueron diezmados por una plaga. El carácter festivo de Lag Baómer se debe, por una parte, a que en ese día cesó la mortandad. Pero hay otra razón: el místico Rabí Shimon bar Yojai murió ese día y la tradición afirma que pidió ser recordado con alegría y no con llanto, idea que todos deberíamos sopesar muy seriamente. La Mishná se desarrolla a la sombra de la destrucción del Segundo Templo. En un intento por preservar el orden cósmico, nuestros sabios establecen que todo lo que sucede debe, necesariamente, ser voluntad divina, y las tragedias que nos ocurren son el castigo por nuestros pecados. Sentir que si modificamos nuestra conducta la situación se podría revertir, otorga una cierta sensación de control. Así, la Mishná asigna una causa a cada tragedia: el Primer Templo fue destruido como castigo por el pecado de idolatría; el Segundo Templo, por el odio gratuito entre hermanos. Los alumnos de Rabí Akiva murieron por no respetarse entre ellos. (Hay que aclarar que esta teología de retribución ha sido revisada por el pensamiento judío y no es la única explicación a las tragedias de la vida). Es notable la razón que establece la Mishná para la muerte de los 12.000 pares de estudiosos. Según Bereshit Rabá 24:7 Rabí Akiva afirma que la mitzvá “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18) es “Klal gadol baTorá”, la regla principal de la Torá. ¿Cómo se explica, entonces, que justamente los discípulos de Rabí Akiva no se hayan respetado entre ellos? Aprendí una vez que la dificultad no estuvo en “ama a tu prójimo” (eso lo entendieron) sino en “como a ti mismo”: creyeron que amar al prójimo como a uno mismo significa pretender que el otro sea como uno mismo. Una concepción así olvida que cada persona es única, no solo en su aspecto físico, sino en su manera de interpretar la realidad. Al negar esto, cada discípulo de Rabí Akiva sentía que sus 23.999 compañeros estaban equivocados. La falta de respeto mutuo se debió a que ignoraron la importancia de la diversidad. En cuanto a Rabí Shimon bar Yojai, según la leyenda narrada por el Talmud (Shabat 33 b) fue condenado a muerte por la administración romana y salvó la vida escondido en una cueva. Allí vivió junto a su hijo por 12 años. Durante su encierro, alimentado milagrosamente por un arroyo y un algarrobo, Rabí Shimon bar Yojai escribió el Zohar (aunque académicamente se sabe que éste fue escrito por Moisés de León en el siglo XIII). La leyenda afirma que Eliahu Hanaví le anunció que había muerto el emperador que lo perseguía. Pero, al salir de la cueva en un extraordinario estado de elevación mística, no pudo aceptar que hubiera judíos dedicados a la agricultura, a la vida mundana. Y tal fue su ira que sus ojos quemaban todo aquello donde se posaban. D´s, entonces, lo condenó a volver a la cueva por 12 meses adicionales, hasta que fue capaz de aceptar que hay diferentes maneras de honrar a D´s. Logró entender que se puede alabar a D´s no solo a través de la mística sino también mediante el trabajo cotidiano, la tefilá sincera, las mitzvot, la vida simple y honrada. Estamos en presencia de dos historias aparentemente desconectadas entre sí, salvo por el detalle no menor de que Rabí Shimon bar Yojai era uno de los discípulos de Raví Akiva. Uno que comienza sintiendo que solo su propio y personal acercamiento al judaísmo es el adecuado, pero que finalmente logra aceptar que hay diferentes formas y todas pueden ser válidas. Lag Baómer se transforma así en la fiesta de la diversidad, del respeto mutuo, de la exaltación de las diferencias y la riqueza de la pluralidad. Un judaísmo monolítico jamás habría generado el Talmud ni la creatividad y adaptabilidad que nos caracterizan. El judaísmo siempre ha sido evolutivo y diverso. Lag Baómer nos enseña que así debe seguir siendo.

publicado hace 12 días

Behar Bejukotai

La lectura de la Torá que corresponde a esta semana es Behar Bejukotai, y abarca las dos últimas parshiot de Séfer Vaikrá. El libro Vaikrá, Levítico, es un texto peculiar que entrega pautas acerca de la ubicación del ser humano en la realidad. Comienza hablando sobre cómo relacionarnos con D´s; sigue con las relaciones con nuestro prójimo y concluye enseñándonos a funcionar como sociedad. Los primeros capítulos de Vaikrá nos dicen que la comunicación con D´s sí es posible. Pese a que hoy son extemporáneos, los sacrificios nos dicen que podemos reparar nuestros errores y pedir perdón. Que debemos estar dispuestos a agradecer por lo bueno de la vida y que todos estos actos (pedir perdón, agradecer) exigen algún tipo de sacrificio, exigen que entreguemos algo de nosotros mismos. Hoy, quizás, nuestro impulso por dar Tzedaká en esas circunstancias podría enraizarse en esa memoria colectiva. Vaikrá continúa con leyes que nos enseñan a comportarnos éticamente. No maldecir al sordo ni poner tropiezo frente al ciego, pagar los sueldos a tiempo, ayudar a quien nos necesita, aunque sea nuestro enemigo, devolver objetos perdidos, no engañar en nuestras relaciones comerciales. Vaikrá nos impele a regular nuestros impulsos a través de la Kashrut y de la ética sexual. Autocontrol, preocupación por el otro, empatía, nos hacen mejores. Queda claro que un estilo de vida que promueva conductas individuales correctas ayudará a generar una sociedad más sana. Pero las dos últimas parshiot de Vaikrá se dedican especialmente al diseño de la paz y el crecimiento de la sociedad. Behar propone un sistema económico que combina la libertad de mercado con la protección social. Durante seis años deberemos trabajar la tierra como si fuera nuestra, pero el séptimo es año sabático (Shnat Shmitá) y nos recuerda que la tierra es de D´s. Debemos dejar de trabajar la tierra y consumir lo que crezca espontáneamente de ella. Y cada cuarenta y nueve años (siete veces siete) tendremos el año del jubileo (Shnat Haiovel) en el cual toda la propiedad volverá a sus dueños primitivos, los esclavos serán liberados, todas las deudas serán condonadas y todos los recursos se barajarán de nuevo. ¿De qué se trata todo esto? El primer mensaje nos pide cuidar la ecología. Al pedirnos que dejemos de trabajar la tierra, el año sabático nos recuerda que la naturaleza no está tan plenamente a nuestra disposición como solemos creer. No somos amos y señores, ni de la naturaleza ni de nada. Por su parte, el año del jubileo nos invita a desacoplarnos del aparato productivo, volver a lo simple, recuperar la armonía con el entorno. Nos recuerda que los humanos debemos estar al servicio de la naturaleza, y no al revés. Que no podemos explotarla a nuestro antojo, debemos respetarla si queremos que ella nos respete. Shnat Haiovel nos recuerda, a la vez, que debemos resguardar la dignidad del ser humano. La preocupación por la pobreza es transversal a toda la Torá, escrita y oral, pero en Behar es explícita: “Si alguno de tus hermanos israelitas empobrece y no es capaz de mantenerse, ayúdalo como lo harías con un extranjero o un desconocido, así podrá continuar viviendo cerca de ti” (25:35). El jubileo impide que la pobreza se haga estructural y hereditaria, permitiendo que cada familia recupere la propiedad de la tierra que pudo haber perdido por malas decisiones tomadas durante los cincuenta años anteriores. Finalmente, Bejukotai nos dice que nuestras conductas tienen consecuencias. Pero no se trata solo de las consecuencias individuales de nuestras conductas individuales. Como sociedad también podemos acarrear sobre nosotros la bendición o la maldición a nivel global. Todos somos responsables de ello. El judaísmo nos da estrategias para intentar no caer en este tipo de desmesura. Una de ellas es el Shabat, que nos devuelve a nuestro lugar en el mundo. Nos dice que debemos trabajar seis días como si fuéramos dueños del tiempo; pero el séptimo día debemos recordar que el tiempo es de D´s. Así, en Shabat debemos dejar de intervenir en la naturaleza, descansar y dejarla descansar. Del mismo modo, cada siete años Shnat Shmitá nos dice que dejemos descansar a la tierra para que vuelva a darnos toda su bondad. Y cada cuarenta y nueve años, Shnat Haiovel nos pide que volvamos a equilibrar la balanza de la sociedad, para que todos tengamos igualdad de oportunidades. Imposible no pensar en nuestra situación actual. Muchos ven la crisis del coronavirus como una crisis planetaria causada por nuestro afán desmedido por controlarlo todo. Queremos controlar la naturaleza, la genética, queremos controlar el futuro. Como parte de la maldición, el versículo 26:35 dice: “Y, en su desolación, la tierra descansará por todo lo que no descansó en vuestros sábados cuando vosotros habitabais en ella”. Esta crisis viene a recordarnos que no controlamos nada. No manejamos lo material, mucho menos el tiempo. Planificar se volvió un lujo que antes dábamos por sentado. Parecería ser que el mundo se tomó un año sabático. Nuestros cielos están menos contaminados, hay más pájaros, hay más silencio. Quizás también nuestros mares dejen de acumular plástico. Este año sabático forzado nos está ayudando a expresar más respeto, más solidaridad, más preocupación por el otro. Estamos viviendo un año sabático en el que deberemos aprender a valorar lo que tenemos en casa, volver a contactarnos con las cosas más básicas de la vida. Son tiempos difíciles y vendrán más difíciles todavía. Pero si, como humanidad, somos capaces de aprender la lección, tendremos herramientas para lidiar con la crisis que se avecina a causa de la crisis. Es innegable que estamos siendo más solidarios, más respetuosos de la naturaleza, más responsables, que estamos tomando más conciencia. Si estas conductas se quedan con nosotros cuando la crisis termine, podremos decir que hemos salido de ella fortalecidos. Es una oportunidad que no podemos darnos el lujo de perder.

publicado hace 12 días

Sobreviviendo dije

En términos lineales bendiciones por obediencia y maldiciones por desacato. Esto es sinónimo de una vida predecible que no conlleva sobresaltos. Pero esta definición resulta en la imaginación y en la teoría, pero jamás en la práctica. Dice la Torá, incluso en las maldiciones y en manos de enemigos, “no los despreciaré ni los rechazaré” Vaykrá 26:44. Existe un sentido causal entre lo que haces y lo que ello provoca. Pero aún con errores, D-s no termina de alejarse por completo. Hay veces que con obediencia, las bendiciones no llegan. Otras veces que sin desacato, las maldiciones llueven. Es probable que la recompensa, buena o mala, no es lo que nos incita a actuar. Es ahí, cuando el texto sagrado, nos invita a acercarnos a D-s. Incluso, en el peor escenario, D-s estará contigo. Si encuentras que la vida tiene un significado, si tu propia vida tiene un propósito, si hay una tarea que aún tienes que cumplir, entonces algo dentro tuyo te da la fuerza para sobrevivir al sufrimiento y la tristeza. Actúas y provocas por convicción, que tal vez eso signifique bendición. Simon Sinek dirá que si tienes un ¿por qué? encontrarás pronto un ¿cómo? para ponerlo en práctica en un ¿qué?. El Rey Salomón en su ancianidad resaltó su libro de Kohelet –Eclesiastés- que no hay nada nuevo bajo el sol. Pero, para los entendidos del texto, no termina en un pesado mensaje de negatividad. No hay nada nuevo bajo el sol que sea ajeno a reconocer la presencia de D-s en el mundo. En lo bueno y en lo malo, en la maldición y bendición, buscaremos siempre sobrevivir.

publicado hace 19 días

Distribución de talentos

Los talentos no están distribuidos de manera ordenada. Aunque lo más grave es la interpretación y lectura que hacemos de talentos. En el Israel bíblico, los sacerdotes acumulaban privilegios y talentos. No viudas, no divorciadas, no rameras. Sin defectos en sus cuerpos. Debían ser fuertes, bonitos, con poder material, sabios y dignos. Cualquier condición anterior, invalidaba la ofrenda de los descendientes de Aharón frente al Altar. Así de distinguido se volvía el Sacerdote: “Y el sumo sacerdote entre sus hermanos” Vaykrá 21:10. La fábula cuenta, “Ocurrió con un sacerdote llamado Pinjas que era albañil profesional y fue elegido para convertirse en Sumo Sacerdote. Cuando sus compañeros sacerdotes llegaron a la cantera de la que se ganaba la vida, la llenaron con piezas de oro para hacerlo financieramente independiente” Vaykrá Rabbá 26:9. Hay un indicio. Si el Sacerdote era pobre, en la palabra “entre sus hermanos”, comprendemos que su riqueza podía originarse en conjunto con sus hermanos. La fuerza enseña el Tratado de Principios, es dominar el instinto. La belleza es ser reconocido como agradable frente a los ojos de los demás. La sabiduría es la acumulación de experiencias en años, quien aprende de cada oportunidad y ser humano. La dignidad, es saber elegir para la vida y elevarla. No hay condiciones congénitas pero si virtudes por mejorar. Las cualidades y talentos, no son innatos sino un desafío para convertirte en la mejor expresión del alma. Los esfuerzos son individuales por mejorarnos. Las lecturas de terceros, que validan o rechazan habilidades, necesitan incorporar más sensibilidad, más caricias y pronoia. Tenemos incertidumbres en clasificar sacerdotes hoy en día, pero conocemos el camino que nos dejaron del virtuosismo.

publicado hace 19 días

Aislamiento social: Un largo Shabat, un Iom Kipur extendido

En un hermoso artículo publicado en el sitio del Instituto Schejter, la rabina Irina Gritsevskaya (directora de Midreshet Schejter y de Midreshet Yerushalaim) hace un notable alcance de las parshiot Ajarei Mot-Kedoshim, cuya lectura correspondió la semana pasada. La parashá Ajarei Mot incluye la lectura de la mañana de Iom Kipur, en la cual se describe el rito correspondiente al día sagrado. Se trata de los dos machos cabríos, ambos idénticos, que debían ser presentados ante Aarón, el Sumo Sacerdote. Aarón debía echar suertes para determinar cuál de los animales sería sacrificado para purificar al pueblo por sus pecados, y cuál sería enviado vivo a un lugar del desierto llamado Azazel, para expiar por las transgresiones de los hijos de Israel. Explica la rabina Gritsevskaya que el Midrash, el Zohar y el comentarista español Abarbanel (siglo XV) notan impresionantes paralelos entre estos dos animales y la historia de Jacob y Esav. En ambos casos tenemos seres idénticos, pero que enfrentan destinos muy diferentes. La palabra hebrea seir (macho cabrío) es la misma que da origen al nombre Esav (Gen 25:25) y al lugar donde este vivirá su vida adulta. Esav también es conocido como Edom, debido al color rojo (adom) que tuvo al nacer y el del guiso de lentejas que intercambia con su hermano Jacob. Y, según el Talmud, al seir destinado a Azazel se le amarraba un hijo rojo al cuello, justamente para diferenciarlo del que habría de ser sacrificado en el altar. Las similitudes no terminan acá. Así como hay dos cabritos en el ritual, hay dos cabritos en la vida de Jacob: cuando su madre, Rivka, se da cuenta de que Itzjak está por bendecir a Esav, le ordena a Jacob: “Anda y tráeme dos cabritos del rebaño y los cocinaré para tu padre” (Gen 27:9). Finalmente, la palabra central de nuestra lectura, repetida 23 veces, es kapará, expiación. Y la única vez que esta palabra aparece en la Torá con el mismo significado es cuando Jacob está por reencontrarse con Esau tras años de ausencia: “Apaciguaré su ira (ajapra panav) con el obsequio que va delante de mí. Después veré su rostro, quizás me perdone.” (Gen 32:21) Enseña Gritsevskaya que el rabino Jonathan Sacks ofrece una fascinante explicación a la conexión entre ambas historias. El ritual de los dos cabritos idénticos, uno de los cuales debía cargar con nuestros pecados, simboliza las dos identidades que conviven en un corazón angustiado: uno es la persona que queremos ser, nuestro yo auténtico; el otro es aquello que está dentro nuestro, pero que nos hace mal. El ritual de Iom Kipur descrito en Ajarei Mot nos muestra la manera de alcanzar la expiación a través del acto simbólico de dejar partir al macho cabrío que iba a Azazel. Si logramos dejar partir a aquello que nos daña, encontraremos paz interior y podremos estar en paz con el mundo. El rito expresa, simbólicamente, el resultado de la lucha interior que cada uno debe librar para desarraigar esos rasgos de carácter que nos impiden realizarnos en plenitud. El patriarca Jacob lo hizo cuando luchó con un extraño durante toda una noche (Bereshit 32:25-33) ya que, según el Midrash, el contrincante era Esav, su hermano mellizo. El rabino Sacks une así las dos historias: el macho cabrío que se mandaba al desierto es el Esav que vivía dentro de la mente de Jacob. Jacob aprendió a dejarlo partir y en ese acto se convirtió en Israel, el padre del pueblo judío. No debemos olvidar la manera como termina la lucha de Jacob con el ángel. Leemos en el versículo 27 que el ángel pide: “Déjame ir, que está rayando el alba”. A lo que Jacob contesta: “No te dejaré ir hasta que me hayas bendecido”. Esta es la clave de todo el episodio: no podemos dejar partir a nuestras dificultades hasta que nos entreguen su bendición, hasta que hayamos aprendido y crecido a causa de ellas. En el simbolismo que nos entrega la rabina Gritsevskaya, dejar partir a lo que nos boicotea desde nuestro interior es lo que nos hace crecer y mejorar. Ser uno mismo significa tomar conciencia de nuestras propias bendiciones y dejar de aspirar a las bendiciones de los demás. Si revisamos la historia de Jacob, veremos que ese fue su gran problema. Deseó la primogenitura y la bendición de su hermano, sin darse cuenta, quizás, de que él tenía valores suficientes como para adquirir la bendición sin tener que robarla ni engañar a nadie. Cuando deja partir al Esav que lleva dentro, Jacob logra reconciliarse consigo mismo. Deja de buscar la identidad o la bendición de otros. La rabina Irina Gritsevskaya une estas enseñanzas con la situación de aislamiento social que estamos viviendo. Ella propone que la crisis del coronavirus nos fuerza a reconsiderar nuestras prioridades, a preguntarnos qué es lo verdaderamente importante para nosotros, ver qué es lo que realmente somos y deseamos ser. Y nos pide considerar si la humanidad ha entrado en este largo Shabat, este receso de nuestras actividades cotidianas, para que podamos revisar nuestras vidas, valorar lo que somos y reformular nuevos rumbos. Sugiere, también, que aprovechemos este tiempo como un Iom Kipur extendido. Un paréntesis que nos permita analizar a qué clase de persona aspiramos. La crisis del coronavirus es la oportunidad de dejar partir aquello que no queremos ser, luchar con ello cara a cara y enfrentarnos a nosotros mismos.

publicado 30 Abril 2020

El Coronavirus y la Torá

Empecemos con el NO. En las últimas semanas han abundado en las redes sociales decenas de mensajes donde rabinos oportunistas intentan “mostrar la veracidad de la Torá” demostrando como la actual pandemia se encuentra ya “escrita” en nuestra Torá. Tres son sus métodos (falaces e infantiles) para probar su punto: La Guematria “Corona tiene el valor númerico de 358 al igual que la palabra Mashiaj”. O algunos escriben Corona de otra forma por lo cual el número que llegan es 361 pero siempre tienen una forma de arreglarla ya que aquellos que llegan a este valor dicen que suma igual que “Mashiaj Ba (el Mesías viene)”. Incluso hay algunos que como escriben Corona de una forma diferente les da 357, pero no se preocupen, ellos también encontraron que “Ajal Ever Min HaJai (comer de un animal vivo)” también tiene el mismo valor númerico. Demás está decir que la Guematria siempre te va a dar lo que quieras que te de, y con un poco de ingenio, buena voluntad, vas a lograr siempre el resultado que quieras. Para los que quieran divertirse con otras posibilidades:https://www.gimatria.co.il/?word=קורונה Los códigos secretos de la Biblia El rabino Matityahu Glazerson (https://www.jpost.com/judaism/Secret-Bible-codes-allegedly-predict-worldwide-coronavirus-outbreak-616048) siempre esta ahí preparado frenta a su computadora para cuando una nueva enfermedad, tragedia, muerte o un gran fenomeno mundial o en Israel ocurre para comprobar que “todo está en la Torá” en uno de sus famosos “códigos secretos de la Biblia”. Claro que siempre lo hace con “el diario del lunes” o mejor dicho en judío “con el diario de Motzaei Shabbat”. Me parece casi rídiculo en el 2020 tener que estar refutando esta pseudo-ciencia sobre los “códigos secretos de la Biblia” pero al parecer muchos siguen creyendo en esto o lo encuentran fascinante. Acá dos buenos artículos, uno con más sentido del humor que el otro, que destruyen y muestran la mentira de los “códigos secretos de la Biblia”.

publicado 30 Abril 2020

Leer Tazría Metzorá en tiempos de Coronavirus

Cada año, la Torá nos sorprende con nuevos mensajes. Cada año, al llegar a las parshiot Tazría Metzorá (que suelen leerse juntas) encontramos mensajes éticos fundamentales para la vida en sociedad. Ambas parshiot tratan de una enfermedad cutánea llamada tzaraat. Si bien suele ser traducida como lepra, los dermatólogos afirman que esa enfermedad no existe. El diagnóstico incluye llagas profundas o superficiales, que se extienden sobre la piel sana o sobre cicatrices, con pelos que surgen de ellas y cambian de color de negro a amarillento o blanco y manchas verduzcas, rojizas o blancas. Es más, el tzaraat no solo atacaba la piel sino también la ropa, los utensilios y las paredes de las casas. La exégesis tradicional equipara la palabra metzorá (que podríamos traducir como “leproso”) con “motzí shem ra”, maledicencia. De ahí que esta extraña enfermedad se relaciona con “lashón hará”. La misma Torá confirma esta idea: cuando Miriam habla mal de su hermano Moshé, enferma de tzaraat (Bemidvar 12:10). Efectivamente, el hablar mal de otros puede asimilarse perfectamente a una enfermedad contagiosa: daña a quien lo hace y a la víctima de la calumnia, pero también a quien lo escucha, quien puede a su vez propagar a terceras personas que pueden multiplicar el efecto hasta el infinito. Una calumnia sale de una boca, pero es imprevisible a cuántos oídos puede llegar. No solo infecta a quien habla, sino a todo su medio familiar y social, hasta su casa se ensucia. Y el daño puede llegar a ser tan mortal como una enfermedad física. Las parshiot Tazría y Metzorá nos recuerdan cada año la importancia de cuidar nuestras palabras, de no hablar de más. No olvidemos los tres filtros que debemos aplicar antes de hablar: verdad, utilidad y bondad. Solo debemos decir lo que nos consta que es cierto, necesario y beneficioso. Si es verdad y es necesario, pero es dañino, podemos hablarlo con las personas involucradas en privado o eventualmente recurrir a un Beit Din, pero jamás propagar maledicencia. Este año, sin embargo, la lectura de Tazría Metzorá fue diferente. Este año leímos sobre personas que padecían una enfermedad contagiosa, que debían aislarse de la sociedad. Debían guardar cuarentena y depender de alguien que iría cada siete días a inspeccionar las llagas, para determinar si ya podían regresar al campamento o si tenían que permanecer recluidas otros siete días, hasta la siguiente inspección. Este año hemos sentido empatía con aquellos enfermos que esperaban estar sanos para volver a abrazar a los suyos. Este año, Tazría Metzorá nos habló de nosotros mismos. También este año recibimos mensajes relevantes. El primer mensaje tiene que ver con la persona que entraba al sector de los contagiados para revisar las heridas. El encargado de verificar si las llagas se habían extendido era el Sumo Sacerdote. Para ponerlo en términos modernos: no era un médico del staff, no era el jefe del servicio: era el Ministro de Salud. Esto nos enseña la importancia que la sociedad debe darle, no solo a la salud pública, sino a la dignidad del enfermo. Es la persona más importante del orden social la encargada de visitar, diagnosticar, atender a los que padecen una enfermedad grave. El miedo al contagio puede paralizar a todos, salvo a quienes tienen la capacidad de ayudar. Y esto nos lleva a la siguiente enseñanza: si el que atendía a los enfermos era el Sumo Sacerdote, necesariamente se trata de una tarea sagrada. Hoy estamos rodeados de personas que han asumido sobre sus hombros la tarea sagrada del Sumo Sacerdote. Personas que abandonan la seguridad de sus hogares para permitir que la sociedad siga funcionando. Médicos, enfermeros, paramédicos, hacen una tarea sagrada. Pero no son los únicos. Dependientes de farmacias, supermercados, bombas de bencina, hacen una tarea sagrada. Repartidores, policías, recolectores de basura, hacen una tarea sagrada. Todos somos conscientes de ello y les estamos profundamente agradecidos. Pero hay algo más. Como sabemos, cada parashá está dividida en siete aliot, para cuya lectura de Shabat son llamadas siete personas. Y es tradicional que una aliá nunca termina con algo malo. Sin embargo, en este caso hay dos aliot que terminan diciendo que, si el Sumo Sacerdote observa que las llagas no remitieron, el enfermo debe permanecer en cuarentena otra semana más. ¿Por qué por nuestros sabios habrían dividido así estas aliot? ¿Qué puede tener de bueno que te condenen a otra semana de reclusión? Si el gobierno establece una semana adicional de cuarentena en nuestra comuna, ¿es eso una buena noticia? Quedarnos en casa nos permite cuidarnos y cuidar a los otros. Si siempre soñaste con ser un héroe y salvarle la vida a alguien, quedarte en casa te ofrece esa oportunidad. Una semana más de cuarentena son siete días adicionales de altruismo, de postergar gratificaciones personales en aras del bien común. Cuando todos lo hacemos, estamos informando a nuestros vecinos que nos importan y ellos nos lo hacen saber a nosotros. En una sociedad tan individualista, quedarse en casa es una tarea sagrada. Pero hay más. Suspender nuestras actividades fuera de casa nos da la oportunidad única de transitar tiempos y espacios inexplorados. Si te toca estar solo, puede ser una oportunidad de encontrarte a ti mismo. Si estás en pareja o con tus hijos, la convivencia puede ofrecer instancias de compartir que no se daban habitualmente. Parar la máquina puede ser un pretexto para crecer, para encontrar sentido en lo esencial, para entender que podemos vivir con muchas menos cosas de lo que creíamos. La cuarentena puede ayudarnos a ordenar nuestras prioridades para que, cuando todo esto termine, tengamos más claro en qué y con quién queremos ocupar nuestro tiempo. Cuando todo esto termine, dudo que lloremos de emoción al volver a entrar a una tienda. Pero con toda seguridad lloraremos cuando abracemos a nuestros seres queridos. Si salimos de esta emergencia fortalecidos, habrá sido una tarea sagrada.

publicado 30 Abril 2020

Las conclusiones COVID-19

Ya pasó la cuarentena, pero seguimos en cuarentena. Podemos tener algunas conclusiones. Nos enseñó que todos podemos vivir con mucho menos. Que saber priorizar nos puede traer tranquilidad. Que trabajar no es un mal necesario, sino una bendición. Que lo importante siempre seguirán siendo la salud. La familia, que estén y que D-s siempre los proteja. Los amigos, en sus palabras y abrazos, nos transmitían seguridad que alejaba la soledad. Ver crecer a tus hijos segundo a segundo, sin perderte los horarios que dedicaban a educación lejos de ti, no tiene precedentes. Los padres, dejarlos rezagados y sentir abandono, lidiar con esa idea en tu cabeza que es la misma de la muerte. Vendrá un día que, en verdad, ya no podremos hacerlo. Ese día no podremos cambiar la realidad, no habrá retorno. Seguimos en casas intentando sobrevivir, pero ninguna plataforma virtual reemplazará nuestra humanidad. Un beso y un abrazo que no se entregó, entonces es una oportunidad que se voló. Así con los hijos, con los padres, con tu equipo de trabajo, con tu cuerpo. Nos cuentan en la Torá que había dos cabras, una dedicada a D-s y otra a Azazel como ritual de expiación por Iom Kipur. Tres posturas diferentes dan sentido a Azazel. Rashi s.XI, dice que es “un lugar quebrado, rocoso o duro". Según la Torá, la cabra es enviada “a un lugar desolado” -eretz gezerah- Vaykrá 16:22. Los sabios mencionan que es conducida a un barranco donde cae a su muerte. Azazel es una fuerza hostil, contraria al deseo de salvación. En Azazel todos vemos cómo los sueños y oportunidades se desvanecen. En Iom Kipur, el Sumo Sacerdote confesaba los pecados del pueblo con el animal que no fue sacrificado, el chivo expiatorio que era enviado, “llevando todas sus iniquidades” -Vaykrá. 16: 21-22-. Y así, volvemos al trasfondo más elemental de la vida. Si no caíste en esta, no estás libre de caer la próxima. El poder transitivo de Azazel es ver que lo malo, feo y triste es parte de nuestra condición. Pero las conclusiones deben sacarnos de la Muerte –Ajarei Mot- para potenciar nuestra existencia en Santidad –Kedoshim-.

Suspensión de la Asamblea General Anual de Socios de la Comunidad Israelita de Santiago

De acuerdo a los Estatutos Sociales, se citó a Asamblea General Ordinaria para el día 26 de Marzo de 2020 en Primera Citación y para el 20 de Abril de 2020 en Segunda Citación. Para ambas citaciones se realizaron las publicaciones que exige la ley. Dicha Asamblea no pudo llevarse a efecto en ninguna de las dos fechas de citación, atendida la contingencia sanitaria que afecta al país por la pandemia del COVID-19 y al estado excepcional actualmente vigente. Con el objeto de disminuir los riesgos de exposición de los socios y dar cumplimiento a las medidas restrictivas de aislamiento social impuestas por la autoridad sanitaria, el directorio de la Comunidad Israelita de Santiago ha decidido suspender la realización de la Asamblea Anual General de Socios de la Comunidad Israelita de Santiago hasta una nueva fecha que se informará oportunamente.

“Israel está entrando en una nueva normalidad”

Oscar Embón, médico israelí, brindó un panorama acerca de cómo está la situación con el COVID19 en aquel país. Embón señaló que “estamos viendo que las últimas semanas la curva va disminuyendo y el número de enfermos afectados y la mortalidad también” e hizo hincapié en que “tenemos una letalidad del virus de solamente 1,6%”. El médico comparó las cifras de Israel y Argentina: “El número de pacientes afectados por coronavirus en Israel es el doble que en Argentina, pero tenemos menor cantidad de muertes aquí que en el país sudamericano”. Embón explicó que “este virus es muy difícil de entender, no se sabe si va a desaparecer. Quizás cuando comience el otoño o el invierno vuelva y nos ataque con la gripe” y subrayó: “En Israel paulatinamente están volviendo los chicos a los colegios y ya se decidió que la semana que viene van a abrir los bares”. El médico hizo hincapié en que “las medidas que tomaron en Israel fueron muy severas y ahora tenemos más de un millón de desempleados con una población total de nueve millones” y enfatizó: “Hay mucha gente que está sufriendo, son tres meses sin ingresos o con sueldos muy bajos. Ahora tenemos que luchar en el asunto económico y social”. “En Israel no se tomaron riesgos con respecto a la salud y sí tomo un riesgo muy grande el términos económicos”, argumentó Embón.

Inventores israelíes crean una mascarilla que permite comer en restaurantes de forma segura

Los inventores israelíes han desarrollado una máscara de coronavirus con una abertura a control remoto que permite a los comensales comer sin tener que quitársela, un dispositivo que dicen que podría hacer menos arriesgada una visita a un restaurante. Al apretar una palanca, se abre una ranura en la parte delantera de la máscara, lo que permite ingresar el alimento sin tener que levantarla o bajarla, lo que reduciría la exposición a partículas de aire. «La máscara se abrirá mecánicamente por control remoto manual o automáticamente cuando el tenedor llegue cerca del rostro», dijo el lunes Asaf Gitelis (foto), vicepresidente de Patentes e Invenciones de Avtipus, mientras hacía una demostración del dispositivo en sus oficinas cerca de Tel Aviv. «Entonces puedes comer, disfrutar, beber y sacas el tenedor y se cerrará, y estarás protegido contra el virus», explicó. La compañía dijo que planea comenzar a fabricar la máscara en pocos meses y que ya había presentado una patente. Dijo que probablemente se vendería al costo de 3 a 10 shekel (0,85 a 2,85 dólares), ligeramente por encima del precio de las sencillas máscaras quirúrgicas de color azul. Israel ha reabierto en gran medida su economía después de una significativa caída en los casos del novedoso coronavirus. Los restaurantes están abiertos sólo para la comida para llevar por el momento.

El 70% de los casos de coronavirus en Israel provienen de Estados Unidos

Según un nuevo estudio de la Universidad de Tel Aviv, más del 70 por ciento de los pacientes con coronavirus COVID-19 en Israel fueron infectados por una cepa que se originó en los Estados Unidos. El estudio publicado el lunes muestra que el resto de las infecciones en Israel se importaron de Bélgica (8%), Francia (6%), Inglaterra (5%), España (3%), seguido de Italia, Filipinas y Rusia. El Dr. Adi Stern, de la Facultad de Biología Celular Molecular y Biotecnología de la Universidad de Tel Aviv, manifestó que los israelíes que regresaron de los Estados Unidos crearon “cadenas de transmisión”. Los investigadores llegaron a esta conclusión después de comparar secuencias genómicas de pacientes israelíes con 4.700 secuencias genómicas de diferentes áreas del mundo. Israel no tuvo ninguna infección importada de China, Corea del Sur o Singapur. El país comenzó a suspender vuelos desde Europa y otras naciones entre el 26 de febrero y el 4 de marzo. Sin embargo, las fronteras de Israel no se cerraron completamente hasta el 9 de marzo. El estudio también mostró que los “súper difusores”, personas que desobedecieron las pautas del Ministerio de Salud y asistieron a “eventos de súper difusión, como fiestas grandes u otras reuniones sociales”, contribuyeron a infecciones masivas, según el informe. En marzo, un grupo de 65 miembros del movimiento ortodoxo Jabad llegó de Nueva York después de un año de estudios en Crown Heights, y luego de confirmarse que habían sido infectados por COVID-19, fueron aislados en un hotel de Jerusalem. El Al comunicó que no sabían que había sospechosos portadores del virus entre sus pasajeros y que su avión no estaba preparado para esa eventualidad.

Nuevos descubrimientos arqueológicos

En la semana de Yom Yerushalaim, la Autoridad de Antigüedades de Israel y la Fundación del Patrimonio del Muro de los Lamentos han revelado nuevos e impresionantes descubrimientos arqueológicos descubiertos bajo el vestíbulo de los Túneles del Muro de los Lamentos. Según los arqueólogos: “Esta es la primera vez que se descubre un sistema de este tipo cerca del Muro de los Lamentos”. Este sistema, el primero de su tipo descubierto en el área del Muro de Los Lamentos, fue expuesto en excavaciones realizadas por la Autoridad de Antigüedades de Israel en el complejo “Beit Strauss”, debajo del vestíbulo de entrada a los Túneles del Muro Occidental. Las excavaciones en el sitio, renovadas hace aproximadamente un año, se están llevando a cabo como parte del trabajo para prepararse para un recorrido nuevo y fascinante, además del recorrido clásico de los Túneles del Muro de los Lamentos dirigido por la Fundación del Patrimonio de la Pared Occidental. Los investigadores suponen que el complejo fue utilizado por los residentes de Jerusalén durante el período romano temprano, antes de la destrucción de Jerusalén y el Segundo Templo. El sistema fue sellado debajo del piso de una estructura grande e impresionante del período bizantino, esperando que se descubrieran unos 2.000 años. El sistema de corte de roca estaba completamente cubierto por un piso de mosaico blanco liso de una estructura pública monumental y extremadamente impresionante construida al final del período bizantino hace aproximadamente 1.400 años, renovada durante el período Abasí hace aproximadamente 1.250 años.

¿Cómo transitar esta crisis?

La cuarentena nos presenta un escenario inédito. Todo lo que ocupaba nuestro tiempo, hoy se ve limitado. Hasta hace unos meses, la vida era predecible, o al menos eso creíamos. Vivíamos corriendo de un lado a otro, el tiempo no alcanzaba, anhelábamos días de 25 horas para lograr hacer todo lo que nuestras agendas exigían. Pero eso cambió. Las redes sociales intentan suplir la falta de contacto físico. Plataformas como Zoom, que ya existían pero que nunca habíamos ocupado, se nos presentan como alternativa a todo tipo de reuniones. Libros, museos, cursos y conferencias online se nos ofrecen en abundancia. Sin embargo, debemos reconocer que la sensación de no poder salir de nuestras casas genera cierta angustia. El silencio de la cuarentena nos fuerza a contactarnos con lo bueno y lo malo de nosotros mismos. Esto puede ser desesperante o puede transformarse en un desafío. Viktor Frankl, fundador de la logoterapia, basa su método terapéutico sobre la pregunta de cómo hacer que la vida tenga sentido. En esa lógica, podríamos intentar descubrir cómo hacer que esta crisis tenga sentido, que valga la pena haberla transitado. Quizá, la característica central de esta crisis, que es la obligación de permanecer con nosotros mismos, nos dé una pista. Todos tenemos aspectos valiosos y fortalezas muchas veces ocultas, y tal vez este silencio pueda ser una excelente oportunidad para que esos recursos salgan a la luz. La crisis puede abrir la posibilidad de poner en orden nuestras prioridades para discernir entre lo esencial y lo accesorio. Por otra parte, conectarnos con nuestras debilidades puede ser una oportunidad para aprender a pedir ayuda, hacer frente a nuestros problemas e intentar sobrellevarlos descubriendo nuestro enorme potencial. Siempre fue obvio poder salir a la calle y reunirnos con nuestros cercanos. Y cuando esto deja de serlo, tenemos dos opciones: lamentarnos o tomar conciencia de lo afortunados que somos de tenerlos en nuestra vida. Nunca antes tuvo más sentido la metáfora de ver el vaso medio lleno o medio vacío. Quizás la gratitud sea la herramienta más poderosa que poseemos para encontrarle sentido a esto. Estamos frente a un escenario complejo que exige respuestas creativas. La sensación de encierro debe hacernos más conscientes y agradecidos de lo que somos y de todo lo que tenemos. Y debe darnos la oportunidad de reconocer nuestras falencias para que podamos enfrentarlas y aprender de ellas. Permanecer con nosotros mismos nos dará el tiempo necesario para pensar, para mirarnos con detenimiento y entender que el mejor refugio lo llevamos dentro. Así, cuando todo esto acabe, seremos más resilientes y más capaces de seguir proyectando el futuro.

“Soy una persona muy práctica, y encuentro que la crítica vacía hacia mi país es contraproducente y daña nuestro proceso democrático y desarrollo. No así la crítica constructiva”.

Hen Mazzig es un escritor y conferencista israelí. Viaja (o viajaba) por el mundo hablando de Israel y de su identidad como un joven israelí de origen mizrají. Para Mazzig, su origen familiar, junto con su experiencia en las Fuerzas de Defensa de Israel, FDI, y su identidad sexual, no son asuntos meramente personales, sino que políticos. Como menciona en esta entrevista, un férreo defensor de Israel, progresista, gay y orgullosamente mizrají, es algo que lo ubica por fuera del mainstream político. La izquierda lo critica y la derecha no lo acepta. Da la impresión de que así le gusta. Has tenido algunas experiencias bastante incómodas con manifestantes en tus charlas, como el incidente en University College London (UCL). Tal vez ha habido otras. Los estudiantes chilenos judíos han enfrentado incidentes parecidos, con manifestantes del BDS tratando de avanzar con su agenda en Chile. ¿Cómo enfrentas esa oposición, desde un punto de vista personal y argumentativo? -Siempre divido a mi público en tres: aquellos que me apoyan a mí y a Israel (un 20%), los que se oponen a mí y a Israel (otro 20%), y los que están indecisos (60%). Siempre trato de apuntar hacia ese último grupo, tratar de convencerlos. Los dos primeros grupos probablemente no cambiarán de opinión (¡aunque a veces sí!), por lo que siempre trato de recordar que la gente indecisa juzga todo lo que hago y digo. Cuando uno de los grupos es más grande (como los 300 manifestantes en UCL), trato de hacer lo mejor de la situación. Es así como fui invitado de nuevo después del incidente por el presidente de la universidad para participar en otro evento, se tomaron medidas en contra de los manifestantes, y al final fui presentado como el que quiso dialogar y no ser violento. Creo que esta es una estrategia que todos debemos tomar. Es lo que mejor funciona para hacer un impacto positivo para Israel y los judíos. La historia de tu familia claramente ha contribuido a tu deseo de contar la historia mizrají, y a diferenciar entre las tradiciones mizrají y sefardí (para qué hablar de los ashkenazim). ¿Por qué es tan importante para ti personalmente y del punto de vista político? -Mi identidad mizrají influye en todo lo que hago. Junto con una resurgente política de identidad en el Occidente, ha habido una inclinación por enmarcar el conflicto israelí-palestino en términos raciales. Según esta narrativa, Israel fue establecido como un refugio para los judíos europeos blancos oprimidos, que después se convirtieron en los opresores de personas de color, los palestinos. Como israelí, hijo de una madre judía-irakí y un padre judío del Norte de África, es desgarrador ver este giro. Soy mizrají, como lo es hoy en día la mayoría de los judíos en Israel. Venimos del Medio Oriente y del norte de África. Solamente un 30% de los judíos en Israel son ashkenazí. No entiendo por qué los medios convencionales y los políticos en todo el mundo ignoran o tergiversan estos hechos y la historia mizrají. Tal vez es porque nuestra historia rompe los estereotipos sobre mi país y mi pueblo. Para muchos judíos en el occidente, el mundo judío esta centrado en Norteamérica, con sus orígenes en Europa. Ven a Israel y Jerusalem como su patria, pero presentan a la comunidad judía como perteneciente al Occidente, como si fueran los únicos que importaran. Mi historia, y la historia de casi un millón de judíos del Medio Oriente y el Norte de África, a menudo es ignorada o mirada en menos, de una forma que imita el enfoque post-colonial. Aunque algunos académicos han comenzado a darse cuenta de la diversidad de nuestra comunidad judía global, las voces principales, y la mayoría de las ideas señaladas por judíos anglófonos, se centran en la hegemonía europea-norteamericana. Los discursos sobre el significado del judaísmo, el pueblo judío, Israel y el Medio Oriente parecieran venir naturalmente de un punto de vista superior, el occidental, como si el conocimiento sobre las comunidades del Medio Oriente y África estuvieran siendo generadas no desde los hechos sino desde el paternalismo. Los arquetipos preconcebidos ven a los judíos del Oriente como todos parecidos los unos a los otros, y desconocidos a la comunidad occidental judía. Aunque difiero con mucho de la obra de Edward Said, sus descripciones de “orientalistas” siguen siendo válidas. Según Said, éstas serían personas que estudian el Oriente, no solamente como académicos que buscan entender otras culturas, porque mezclados con sus intereses académicos existen prejuicios políticos interesados que socavan las necesidades de las comunidades que estudian. El Orientalismo convirtió al “Oriente” en un campo legítimo de estudio, pero sobre el cual el Occidente inventó hechos. Según Said, el interés real de estos académicos es político. A través de sus discusiones sobre el Medio Oriente, se auto-nombraron representantes del Oriente. Tergiversaron el Medio Oriente y sus pueblos, creando estereotipos y perpetuando características falsas. La comunidad judía es diversa y multicultural. Solamente en Israel, casi un 60% somos descendientes de judíos del Medio Oriente y el norte de África. Sean cual sean nuestros orígenes, debemos estar unidos en la lucha por la igualdad y en contra del antisemitismo. Pero, también recordar que el mundo judío esta centrado en el Oriente. Esto cambiaría la conversación sobre Israel y sería un paso positivo en la lucha en contra del antisemitismo. Leyendo tus columnas o tu cuenta de Twitter, queda claro que eres un acérrimo defensor y, a la vez, crítico de Israel. Es una mezcla muy israelí, ¿pero es difícil mantener el equilibrio cuando sabes que enfrentas un público hostil? Por ejemplo, has criticado la política de Israel hacia los palestinos, lo que te ubicaría en el lado progresista. Pero también criticas la narrativa que presenta a Israel como un proyecto blanco, europeo y colonial, y rechazas la noción que muchos progresistas han presentado de “pinkwashing”, la idea que Israel utiliza su celebración de la diversidad sexual para desviar otras críticas. ¿Te sientes como un outsider político? -Efectivamente lo encuentro difícil. Soy un judío gay mizrají que apoya a Israel. Pero la izquierda me odia. Es una ironía. Soy la encarnación de la interseccionalidad. Soy hijo de una madre iraquí y un padre bereber-amaziguí. Crecí en una comunidad pobre, un niño gay del clóset que se convirtió en un hombre abiertamente gay. Me identifico como judío pero secular. Uno creería que como un judío de color gay y de orígenes humildes, la izquierda sería el lugar natural para mí. Pero desde el punto de vista de la izquierda estadounidense e israelí, hay un pecado que me mantiene excluido. Adicionalmente, serví en las FDI como un oficial humanitario. Creo firmemente en el derecho de Israel a existir. Soy un conferencista y escritor israelí, pero no concentro todo mi activismo en la crítica hacia mi país. No tengo otra nacionalidad, y no tengo intenciones de postular a la nacionalidad iraquí o tunecina. Como consecuencia, encuentro que la seguridad y futura existencia de mi país es algo crucial. Y, soy una persona muy práctica, y encuentro que la crítica vacía hacia mi país es contraproducente y daña nuestro proceso democrático y desarrollo. No así la crítica constructiva. Esto hace que sea intolerable para la izquierda. Aunque haya trabajado por varios años promoviendo los Derechos Humanos palestinos y aunque sea crítico del actual gobierno de derecha, y apoyo una solución de dos estados y aunque creo que deberíamos estar trabajando para encontrar un status permanente para los que piden asilo en Israel, oponiéndome a su deportación, si le preguntas a los activistas de izquierda en Norteamérica qué piensan de mi, dirán que soy un activista de hasbará de derecha y un progresista falso. Y, por supuesto que en la derecha tampoco me aceptan. Como progresista, mis valores no se alinean con los suyos. Activistas de derecha me critican por usar la palabra “ocupación”, aunque el control militar de una región es, por definición y por derecho, una ocupación. Y, por supuesto, esta la parte gay. Un activista de derecha me criticó por apoyar la marcha de orgullo en Jerusalem. O sea, soy alguien que nadie quiere que exista. Ser gay, mizrají y pro-Israel significa no tener hogar político. Y esa es la amenaza que represento. Como un judío gay mizrají los obligo a mirarse a sí mismos, increpo su enfoque singular sobre Israel. Cuando estos activistas u organizaciones dicen que no soy progresista, están proyectando cuestiones internas que ellos no pueden reconciliar. Sus creencias e identidades políticas son inherentemente contradictorias hacia todo lo que supuestamente apoyan. Como alguien tan difícil de precisar o identificar políticamente, ¿cómo describirías la política israelí hoy en día? ¿Eres optimista? -Soy muy optimista. Creo que el mundo está haciendo un giro hacia la derecha y se hace más nacionalista, e Israel no está inmune. Pero conozco a muchos activistas, una generación de israelíes jóvenes, que están comprometidos con hacer una diferencia. Soy uno de ellos, y no me voy a ningún lado.

Tributo para un genio de la comedia

De los estelares de TV, a los teatros de Broadway, a las sitcoms de los ’90 y al cine de Hollywood. Son pocos los comediantes que como Jerry Stiller (1927-2020), Z.L., han logrado tener éxito en todos los escenarios disponibles para la comedia, y además formar un sucesor tan potente como actor, director y productor, como su hijo Ben Stiller (1965-). Nacido en el seno de una familia judía en Broolyn, Nueva York, Gerald Isaac Stiller debutó en las pantallas en el año 1956, en la serie Studio One. Luego, se consagraría en la comedia formando un dúo con su esposa Anne Meara (fallecida en el año 2015), “Stiller and Meara”, en el famoso programa de Ed Sullivan, ícono de la televisión estadounidense. Luego de convertirse en un ícono de la comedia, Stiller participaría de diversas producciones cinematográficas, acompañando a actores de la talla de Charston Heston, Kevin Dillon, Jeff Bridges, Kim Bassinger y Elizabeth Hurley. Esta prolífica carrera en el cine lo llevaría a integrar elencos con su propio hijo, Ben, como el desopilante manager en la primera parte de “Zoolander” (2001), o como el deslenguado padre del protagonista de “The heartbreak kid” (2007). Pero sin embargo, fue en la década de los ’90 en que Jerry Stiller interpretó el papel cómico que, para muchos, es el más hilarante de su carrera: el del padre de George Costanza, Frank Costanza, una figura paterna incorrecta, delirante, deschavetada y un tanto histérica, causa relevante de la neurosis del mejor amigo de Jerry Seinfeld en la serie “Seinfeld”, que se transmitió entre 1993 y 1998. Haciendo gala de su falta de tacto, el Frank Costanza de Jerry Stiller no trepidaba en hostigar, humillar y poner a su hijo en las situaciones más incómodas y graciosas que se hayan visto en una serie de televisión, construyendo una figura de padre con todo lo cómico y políticamente incorrecto que se podía imaginar. “Lamento informar que mi padre, Jerry Stiller, murió de causas naturales”, escribió Ben en un tuit, el pasado 11 de mayo. “Era un gran padre y abuelo, y fue el esposo más dedicado para Anne por unos 62 años (…) Serás muy extrañado. Te amo, papá”. Así se despidió al actor titulado de la carrera de drama en la Universidad de Syracuse, que sirvió en la Segunda Guerra Mundial y que lanzó su carrera en la ciudad de Nueva York.

Historias de Jerusalem en primera persona

El 28 de Iyar se celebra, en el calendario judío, Iom Yerushalaim, el Día de Jerusalem. Esta fecha, celebra la reunificación de la ciudad en 1967, dividida después de la partición de la ONU de 1947 y conquistada para ser la capital reunificada del Estado de Israel en la Guerra de los Seis Días.. Jerusalem es el centro y corazón del judaísmo, y también es central para las religiones monoteístas, católica y musulmana, así como para otros credos y naciones. La piedra amarilla con la que reglamentariamente deben levantarse sus construcciones hace que, al chocar en sol a ciertas horas del día, se vea color de oro, de ahí su apodo de “Ciudad dorada”. La rodean siete colinas, y sus calles y recovecos relatan miles de años de historia. Además dicen que Jerusalem tiene una vibración especial, que transmite una energía particular, cosa que podrán testificar quienes la han visitado. Por eso le pedimos a cuatro judíos chilenos que viven o han vivido en la capital Israel que nos contaran por qué esta ciudad enamora, y cuáles son los espacios y lugares que hacen a los visitantes cautivarse. David Arias, rabino: “Vivir en Jerusalem es una bendición tremenda” David vivió en Jerusalem entre el 2014 y 2019, durante casi seis años. Llegó a Israel a la edad de 24 e hizo Aliá directo a la capital de Israel. Es músico de profesión y mientras cursó su Máster en Estudios Judaicos y los estudios rabínicos, trabajó como coordinador del programa de Shnat Hajshará, en el Majón LeMadrijim. “Viví, desde que hice Aliá hasta que me fui de Jerusalem, en el mismo barrio, no siempre en la misma casa porque llegué directo al Centro de Absorción, al Mercaz Klitá, que queda en Talpiot Mizraj, en el barrio Harmon HaNatziv. Básicamente me quedé en el mismo barrio durante muchos años porque fui parte de la Comunidad Eshet Abraham, ubicada en ese sector, y para mí era muy importante estar cerca de la kehilá. Y la oficina de Marom, donde trabajaba, también estaba ahí”. “Mi lugar favorito de la ciudad está también en el barrio donde yo viví, en Talpiot, que es la famosa Taleyet, que es uno de los miradores que tiene Jerusalem y que está ubicado en la parte Sur de la ciudad. Mira hacia la Ciudad Vieja y desde ahí se puede ver perfectamente la estructura de la ciudad, la parte nueva y la vieja, se puede apreciar el Mount Scopus -llamado en hebreo Har HaTzofim-, en los días de más visibilidad se pueden incluso ver las montañas de Jordania y desde algunos puntos del barrio se puede ver el Mar Muerto. Ese es mi lugar favorito, un lugar que se puede caminar, donde se puede hacer picnic, rezar, pasear, que inspira mucho, en el que desgraciadamente hace tres años hubo un atentado con un atropello y eso marcó la vida del barrio, pero es un lugar maravilloso que simboliza también la vida moderna de Jerusalem”. “Uno de los lugares pocos conocidos y que cuenta muy buen la historia de la renovación de Jerusalem y la salida de las murallas es la antigua estación de trenes, que está también ubicada cerca del barrio de Mishenot Sha’ananim (el primer barrio judío construido fuera de la Ciudad Vieja) y todavía guarda parte de las vías originales de trenes que construyeron los otomanos en el Siglo XIX. Hoy en día esa antigua estación se transformó en un lugar de restaurantes, hay un centro cultural y se hacen conciertos, hay mucha actividad, y creo que relata muy bien la historia de Jerusalem y el encuentro entre lo antiguo y lo nuevo”. “Me parece que lo que hace especial a Jerusalem es lo que representa para la historia, la cultura y la tradición del pueblo judío, la conexión con su tierra histórica, el lugar donde fue el sacrificio de Itzjak, donde estuvieron el Primer y el Segundo Templo, donde -de acuerdo a la tradición- D-s tomó tierra para crear al primer hombre. Es un lugar con mucho simbolismo y es un lugar con mucha modernidad. Y es una ciudad que genera mucha expectativa en lo político, estamos totalmente pendientes de lo que pasa, que se mueve una piedrita y ya se pueden escribir una decena de artículos en los diarios. Desde niños, en el Séder de Pésaj terminamos diciendo “El próximo año en Jerusalem reconstruida”, rezamos mirando hacia Jerusalem. Entonces, cuando finalmente podemos llegar y vivir ahí es una bendición tremenda”. Nicole Bitrán, guía de turismo: “Me encanta la Ciudad Vieja, sus recovecos y sus cosas escondidas” Aunque actualmente vive en Haifa, Nicole -hermana del Presidente de la Comunidad Judía de La Serena, Roger Bitrán- vivió en Jerusalem en dos períodos: entre el año 2005 y el 2008, y hace dos años atrás. Cuando hizo Aliá junto a otros 10 chilenos -entre ellos Mauricio Tassara (actualmente el rabino Mijael Even-David), Rocío Mendoza y Claudia Herrara- se instalaron en el Ulpán Etzión, que estaba en Jerusalem. Más adelante, Mauricio, Claudia y ella decidieron arrendar un departamento juntos en Jerusalem. “Me acuerdo que cuando vivíamos en el Ulpán no teníamos auto, y en Jerusalem no hay buses ni transporte en Shabat, entonces salíamos a caminar y nos íbamos a perder a la Ciudad Vieja. Eso era muy choro”. “A mí me encanta la Ciudad Vieja, me encantan sus recovecos y esas cosas que tiene escondidas. Hay un lugar que se llama el Hospicio Austriaco, y que es parte de la Vía Dolorosa, está justo en ese camino. Está al lado de un lugar donde ponen la basura, entonces nadie le presta atención. Pero si tocas el timbre, te abren. Y detrás de esta puerta se esconde lo que antiguamente era un hospital y hoy es un hostal para peregrinos, y que tiene en su terraza, en el techo del hostal, una de las mejores vistas de Jerusalem, donde se ve el Santo Sepulcro, la Cúpula dorada del Domo de la Roca, y todos los barrios: el cristiano, el judío, el musulmán. Para mí es una de las vistas más lindas y tiene ese secreto de que si no vas con alguien que sabe, no te imaginarías jamás lo que se esconde detrás de esa puerta”. “Ahora vivo en Haifa, y ésta es una de las ciudades más tolerantes y pro coexistencia que hay en Israel. El árabe de Haifa no es el árabe de Jerusalem. La sociedad judía de esta ciudad es distinta, y también los árabes de Jerusalem son distintos. Es una ciudad muy tensionada, primero a nivel laico y ultraortodoxo, y tensionada a nivel político, con el conflicto palestino-israelí, que yo creo que se siente en la calle esa tensión”. Ella participó y participa en el movimiento pro derechos de las minorías sexuales, LGBTQ+, y también cree que en Jerusalem este movimiento -que también desarrolla una marcha anual, el Gay Parade- es mucho más político que el de Tel Aviv, que es más festivo, reproduciendo la tensión que ella identifica en otros sectores de la sociedad. Andrés Meyer, ex Presidente del Consejo Chileno Israelí: “Es una ciudad incomparable” Andrés llegó a vivir a Israel a los 23 años, y permaneció en esta ciudad entre los años 2003 a 2007. Era Periodista y fue a estudiar su Máster en Ciencias Políticas en la Universidad Hebrea de Jerusalem. Vivió en Talpiot y Baka, “barrios preciosos, y llegué ahí pues estudié en Ulpan Etzión que quedaba en esa zona y me encantó, así que me quedé ahí por los cinco años que viví en Yerushalaim”. Luego de sus estudios, asumió como encargado del desk para América Latina en WUJS (World Union of Jewish Students). ¿Qué lugar es su favorito? “Emek Refaim. Es una calle llena de vida y colores, con restaurantes, centros culturales, etc. Nos quedaba cerca, por lo que íbamos mucho y la caminábamos entera. Premio para el campus de Har Hatzofim, que es realmente impresionante”. “Jerusalem es un centro, pues en una ciudad pequeña se ve una diversidad como en ningún lugar del mundo. Uno camina pocas cuadras y puede pasar de barrios religiosos, a barrios árabes, donde los rusos, la Tajaná Merkazit, todo con distintos colores, aromas, tradiciones y gente e historia. Eso la hace una ciudad incomparable”. Jaia Sara Rovner, enamorada de Jerusalem a primera vista “Después de que me convertí al judaísmo, me vine a estudiar acá a un seminario para mujeres que están haciendo Teshuvá (haciéndose ortodoxas) o que ya son ortodoxas”, nos cuenta Jaia Sara, casada con Yoram Rovner y madre de cinco hijos. “Y me acuerdo que cuando iba en el taxi, entrando a Jerusalem, pensé: “Yo no me muevo de aquí nunca más”. Volví a Chile a casarme, en diciembre de 2005, y después me vine a Jerusalem; hicimos Aliá en marzo de 2006. Nos instalamos acá porque, logísticamente, era mucho más fácil para nosotros, teníamos amigos y el Mercaz Klitá al que llegamos tenía el Ulpán en mismo lugar. Fue una buena decisión”. Actualmente vive en el barrio de Arnoff, pero -como los otros chilenos con los que conversamos- también llegó a Talpiot Mizraj. Le gustaba del barrio que era muy diverso y la convivencia era buena. Y en el Mercaz Klitá, que hoy es un albergue que recibe a jóvenes que hacen Aliá y quieren perfeccionar su hebreo para estudiar, habían familias de distintas nacionalidades, “rusas, iraníes, francesas, de todo. Fue bien interesante”. “Me acuerdo que lo primero que vi de Jerusalem fue el paisaje, se veía todo blanco porque las casas son de la misma piedra. Creo que la ciudad tiene una energía especial también, yo no siento lo mismo en otros lugares, y harta gente que ha venido acá, que no necesariamente es gente religiosa, siente lo mismo. Como estaba en la Midrashá, me llevaron a muchos tiulim dentro de Jerusalem para conocer la historia de la ciudad, lo que también me atrajo, porque siento que es el centro, la raíz judía. Y eso fue lo que me enamoró un poco y me hizo quedarme acá”. “Primero, me encanta la Ciudad Vieja, porque tiene un valor histórico. Podría ir 20 veces al mismo tour y seguro que voy a descubrir algo nuevo. Me encanta ir a los túneles y me gusta ir a la Ciudadela de David (donde se encontraba el palacio del Rey David). Y bueno, Yoram y yo somos bastante sibaritas, nos encanta ir a comer a restaurantes y tenemos algunos preferidos. Yo soy muy carnívora, eso no se me quitó después de la conversión, nada que hacer (bromea). Nací y crecí en Osorno, así que amo la carne. Pero acá descubrimos un restaurante “gringo”, muy especial, que se llama “Crave” y que hace unos sándwiches excelentes. Nosotros comemos kasher y yo nunca más comí un churrasco queso; ahí hacen esas cosas, todo kasher, y tiene cervezas caseras, es muy entretenido el lugar. Otro lugar que es bonito y que está cerca de la Ciudad Vieja es Mamila, también me gustan los museos y mi favorito es el Museo de Israel, me encanta la parte de las maquetas de distintas Batei Knesset (sinagogas) del mundo. Mi barrio es muy fome, es residencial, pero en el centro hay miles de cosas que ver, barrios para conocer, lugares históricos”.

Importante donación kits de higiene y mascarillas en campamento de Maipú

55 kits de higiene y 322 mascarillas fueron entregados por voluntarios de CADENA al campamento Vicente Reyes de Maipú, el pasado jueves 14 de mayo. Esto, con el motivo de apoyarlos en su preparación para enfrentar la pandemia del Coronavirus. “La misión nació de un contacto que realizamos a través de Techo como una misión piloto con la idea de seguir realizándola en otros campamentos en Santiago”, dijo Nicole Rezepka, encargada de la misión. La donación beneficiará directamente a 39 familias, lo que equivale a 161 personas. Indirectamente, 483 personas recibirán la ayuda. Adicionalmente, los cuatro voluntarios de CADENA que asistieron al campamento entregaron consejos sobre los cuidados y las precauciones necesarias para prevenir los contagios del Covid-19. “Al escuchar a las personas en terreno compruebas la profundidad de sus necesidades y preocupaciones y cómo estas pequeñas acciones pueden generar un cambio muy grande en la vida de cada familia”, dijo Rezepka. “Esperamos seguir con esta iniciativa y poder ayudar a más campamentos y comunidades a enfrentar la situación de emergencia que hoy nos afecta, en especial ahora cuando más se necesita”. CADENA Chile agradece a la empresa Virutex por aportar con los kits de higiene para los vecinos del campamento Vicente Reyes de Maipú. Para más información sobre campañas y misiones de CADENA, Chile inscríbete en el newsletter: https://bit.ly/boletinCADENA

Nuestros adultos mayores, nuestro compromiso y responsabilidad

El Coronavirus representa una especial amenaza para los adultos mayores y, por eso, desde el cierre de las instituciones comunitarias, a mediados del mes de marzo, las residencias CISROCO Y Beit Israel impusieron el cierre estricto de sus instalaciones para evitar, de la mejor manera posible, que se presentaran casos de COVID-19 entre sus residentes. Este plan ha implicado un sacrificio por parte de los residentes, que no han podido recibir visitas de sus familiares, y también un gran compromiso del personal de ambos hogares ya que cumplen turnos de siete o catorce días como internos, alejándose de su entorno personal y de sus propias familias. Conversamos con David Rozowski y Andrés Belfus, presidentes de los Directorios de CISROCO y Beit Israel, para conocer cuáles son las medidas que han adoptado y a qué se destinarán los fondos de la campaña conjunta que lanzaron con el apoyo de la Comunidad Judía de Chile, CJCh. ¿Cuál es el objetivo de la campaña que están realizando los hogares Beit Israel y CISROCO? David Rozowski: Nos vimos en la necesidad de invertir fondos especiales para prevenir, en la mayor medida posible, el ingreso del Coronavirus en los hogares. Y esto significó salir a buscar mayores recursos sólo para esto. El costo adicional para cada residencia es de $ 20 millones de pesos mensuales, debido a la contingencia que exige, entre otros, el pago de horas extras y alimentación del personal. En cada hogar tenemos entre 40 y 50 personas que están trabajando con turnos semanales, durmiendo en los hogares. Andrés Belfus: Como nunca antes vemos a ambos hogares comunitarios trabajando en conjunto, en una sola campaña, con el objetivo de obtener los recursos necesarios para controlar los contagios de COVID-19, en todos los ámbitos: insumos, horas de salud, especialistas y otros, que implican una gran cantidad de recursos extra. La meta total de la campaña es de $ 250 millones para ambos hogares para un periodo de seis meses. Contamos con el apoyo de la CJCh y, como líder de campaña, con Tomás Münzer, a quien le agradezco su apoyo y liderazgo. Estamos todos juntos comprometidos en esta campaña, que no busca otra cosa que salvar vidas. ¿Cómo ha afectado el Corona virus el funcionamiento diario de sus respectivos hogares? AB: Estamos funcionando con turnos de 7 días trabajados, por 14 días libres, pero teniendo al personal viviendo esos siete días de turno en el hogar. Esto implica habilitar dormitorios (camas, ropa de cama, etc.) que permitan mantener distancia entre los trabajadores y, además, tener trazabilidad, por lo que duermen en los mismos pisos en los que trabajan. Tener a los trabajadores viviendo en el hogar ha aumentado también los gastos en alimentación y en los servicios básicos. DR: En CISROCO hemos tenido que contratar mayor dotación de personal para poder dar este servicio y poder seguir con los estándares que exige, por un lado, el Ministerio de Salud, como también lo que nos hemos impuesto nosotros, basados en recomendaciones de expertos nacionales e internacionales. ¿Qué medidas especiales están tomando para proteger a los residentes? AB: Hemos tomado medidas basadas en las recomendaciones del gobierno y en la experiencia internacional. Prohibimos las visitas y el delivery y los apoderados no pueden llevar alimentos a los residentes, como acostumbraban a hacerlo. Habilitamos un ala del hogar como zona de aislamiento donde reubicamos a algunos residentes de mayor riesgo, para cumplir con todos los requerimientos de las normas vigentes. Hemos cambiado la forma de vida dentro del hogar, evitando aglomeraciones, al punto de no tener más de dos personas dentro del ascensor. Las actividades se restringen a no más de cinco residentes y las clases de gimnasia se realizan en el comedor principal porque es muy espacioso y ya no se ocupa para comer. Las peluqueras no van al hogar y esta atención la está cubriendo el personal de enfermería para mantener lindos y cuidados a nuestros residentes. Con el fin de resguardar el abastecimiento, mantenemos stock para dos meses en farmacia, enfermería, cocina y aseo. El personal trabaja con elementos de protección, tales como mascarillas, guantes y otros, que, tal como se ha mostrado en los noticiarios, han aumento sus precios en hasta 10 veces. Por otro lado, las comidas de los residentes y trabajadores se hacen con artículos desechables, por lo que estamos gastando gran cantidad de recursos en vasos, platos y cubiertos desechables. Nos estamos preocupando de lo técnico, pero también de lo humano, contener a los adultos mayores es fundamental para su salud mental, buscamos la forma de entretenerlos pese al evidente encierro y la precaución constante por la amenaza del virus. DR: Desde que comenzaron las medidas sanitarias impuestas por la autoridad en marzo pasado, implementamos medidas extremas en el hogar, con altos estándares, incluso mayores a los exigidos por el Ministerio de Salud, asesorados por expertos nacionales e internacionales. Además, contamos con el apoyo permanente de un equipo médico que trabaja con nosotros. El hogar está sellado para toda persona que no sea parte del personal autorizado. El personal, tal como lo mencioné, está viviendo en el hogar, algunos incluso pasan sus días libres en la residencia. El compromiso y el cariño de todos ellos es a toda prueba. En términos de implementos, se utilizan escudos faciales, mascarillas, delantales y guantes, entre otros. Cada vez que una persona sale de una habitación todo se desecha y se cambia por artículos nuevos. Estamos usando vasos, platos y cubiertos desechables. Hemos hecho una sanitización completa del hogar en dos ocasiones, tomando todos los resguardos necesarios para los residentes, además de una limpieza permanente de pasillos, manillas, pasamanos y de todo lo que esté expuesto y se toca. Todas estas medidas requieren un enorme sacrificio de todos y, sobre todo, de los residentes, que han tenido que cambiar sus rutinas, dejar de verse y mantenerse en sus piezas, con todo lo que significa el aislamiento. Por eso estamos siempre buscando la forma de distraerlos, regalonearlos y entretenerlos. ¿Qué invitación harían a la comunidad para que apoyara esta campaña? AB: Creo que, como nunca, el mensaje es uno solo: Estamos buscando salvar vidas y, en esto, estoy seguro que toda la comunidad nos apoya. Si bien hemos visto una buena campaña, que empezó a fines de abril, aún nos falta bastante para llegar a nuestra meta. DR: Todas las comunidades están cerradas físicamente, trabajando remotamente, haciendo telecomunidad. Nosotros somos los únicos que seguimos trabajando en su máxima capacidad para cuidar a nuestros adultos mayores, gracias a quienes tenemos la comunidad judía que hoy conocemos. Creemos que los hogares van a estar cerrados al menos hasta septiembre. Invitamos a toda la comunidad a seguir apoyando a nuestros adultos mayores, que hoy dependen de todos nosotros. Cuidarlos es responsabilidad de toda la comunidad.

Nuestra solidaridad nuevamente puesta en marcha

El año pasado, el equipo Contigo del Voluntariado del Mercaz -que tiene como objetivo tener un vínculo cercano y dignificante con los vecinos de Lo Barnechea- organizó una Cena de Navidad para la gente de la calle. En el momento, como relata Daniela Roitstein, las voluntarias dijeron “Nosotros que no celebramos Navidad, como judíos, podemos dar una mano”. En el lugar conocieron a Camilo, un joven de 25 años, que era de Lo Barnechea y que sigue en contacto con los vecinos. También conocieron a los voluntarios solidarios de Lo Barnechea, que es otra agrupación, y entre todos, en esa oportunidad, le brindaron “una Navidad preciosa a la gente de la calle. Nos habíamos conseguido donaciones de comida, fue muy bonito y nos quedamos en contacto con Camilo”. Ahora, frente a la crisis, Camilo contactó nuevamente a las voluntarias del Mercaz, debido a crisis económica tremenda que deja el Corona virus. La escuela de Lenguaje, Santa Blanca, que está frente a la comisaría de Lo Barnechea, atiende a 77 familias, que en este contexto “estaban pasando literalmente hambre, se les estaba acabando la comida”, explica Daniela. Entonces nació la idea de hacer algo en conjunto. “Nuestro objetivo principal, en “Contigo”, es generar dentro de los vecinos la motivación, obtener la propia luz ellos tienen, ayudarles a conseguir trabajo, a desarrollarse en sus emprendimientos, mejorar la calidad de vida sacando lo mejor de ellos mismos. Pero, es cierto que en este momento sobre todo es necesaria la ayuda concreta en canasta familiares, y eso lo que hicimos. Esta campaña consistió, entonces, en juntar ya sea en dinero o en aportes en productos de alimentación e higiene personal para estas 77 familias. Por la urgencia, decidimos hacer una campaña flash de siete días, y la llamamos “El lenguaje del amor”. La gente colaboró muchísimo, se sensibilizó un montón, recibimos aportes en dinero y en productos, de gente de dentro y fuera de la comunidad. El grupo Mujeres Mercaz se portó increíble. Y como se declaró la Cuarentena General, tuvimos que acortar la campaña a tres días. Contra viento y marea, logramos en tres días reunir la ayuda y llegar a la meta”. El aporte fue entregado por las voluntarias del Mercaz el viernes 15 de mayo. “Fue una campaña virtuosa, porque fortalecemos los vínculos con nuestros queridos vecinos de Lo Barnechea. Nos gustó que Camilo, que nos conocía, nos tuviera como referente”, señala Daniel Roitstein, quien destaca además que dentro del equipo de Contigo, está Bazar Tañi, otro grupo de voluntarias que se encarga de juntar fondos que se destinan a apoyar a adultos con discapacidad mental. De la misma forma, la voluntaria destaca estos grupos se capacitan permanentemente, teniendo como uno de sus mentores a Mauricio Rosenbluth, de la Fundación para la Superación de la pobreza, “que nos viene capacitando generosamente desde hace bastante y ha sido un pilar fundamental. También tenemos con charlas con gente de fundaciones similares de Argentina, reuniones con diversos actores para nutrirnos permanentemente”, agrega.

“La vida está llena de sorpresas”

Fue una oportunidad única y muy emotiva en el contexto que estamos viviendo. Desde su residencia en San Diego, California, la Doctora en Psicología y sobreviviente de Auschwitz, Edith Eger, a sus 97 años, relató con claridad y sensibilidad su vivencia en los campos de concentración, desde que fuera deportada -como una adolescente húngara- junto a sus hermanas y sus padres, a los que vio por última vez al bajar de los trenes, al llegar al campo. Esta traumática y horrorífica experiencia, que cuenta en su libro “La bailarina de Auschwitz” (publicado en inglés bajo el título de “The choice”, en el año 2017), fue parte del testimonio que compartió el martes 19 de mayo, vía Zoom y Facebook Live, gracias a la actividad organizada por el Círculo Israelita de Santiago, CIS; la Fundación León Avayú Beresi, y B’nai B’rith. Más de 600 personas se conectaron remotamente en ambas plataformas y pudieron conocer de primera fuente la historia de supervivencia y resiliencia de esta noble mujer. Por ejemplo, cómo el hecho de haber estudiado danza la llevó a salvarse de la muerte segura en los campos de exterminios nazis, gracias a que un día, mientras Joseph Mengele visitaba las barracas de los prisioneros, pidió que lo entretuvieran. Y ella bailó. También, como cada día que pasaba pensaba que no sobreviviría a esa experiencia, pero que la idea de permanecer con vida, cuidar a su hermana mayor y volver a ver a su novio, Eric, la mantenían con fuerza. “Nunca olvidaré tus manos y tus ojos”, le había dicho él al despedirse, y eso la hacía pensar que si lograba salir con vida de esa horrible experiencia, podrían volver a reunirse y concretar sus planes de hacer Aliá a lo que entonces todavía era la Palestina Británica. Pero Eric no lo logró: como relató Edith en la charla, fue acribillado un día antes de la liberación. “Nunca pudieron matar mi espíritu”, dijo la sicóloga y Best Seller -su libro ha sido recomendado por Bill Gates y fue entrevistada por Oprah Winfrey- desde su escritorio, en San Diego, agregando que “No puedo es algo que no está en mi vocabulario”, y que incluso el hecho de que su madre la molestara diciendo que por suerte tenía inteligencia, porque no era guapa, la hizo aprovechar su capacidad intelectual para llegar a ser una mujer con un alto nivel de formación académica. En la charla online, Edith Eger relató también cómo llego a conocer al sicólogo, creador de la logoterapia y también sobreviviente de la Shoá Viktor Frankl, autor de la obra fundamental “El hombre en busca de sentido”, en que relata su vivencia en campos de concentración y luego realiza un profundo análisis sicológico del comportamiento humano en contextos de sufrimiento. Ella sintió, al leer ese libro, que podía agregar 10 páginas más cada capítulo, y decidió escribir una carta a Frankl, que -para su sorpresa- le contestó. Y de la misma forma, la autora y sobreviviente quiso transmitir a su audiencia en la charla organizada por el CIS que toda su experiencia y formación la ha llevado a “haber hecho y a hacer todo lo que esté en mi poder para eliminar el odio”, recordando que el antisemitismo es un fenómeno vivo. “Sean ciudadosos, no corran, no peleen, pero enfrenten esta situación”, dijo, agregando que quería transmitir esa juzpá, esa actitud desafiante, que la había llevado a ella a la supervivencia. Y de la misma forma, habló del amor, de formar una familia y de la compasión, porque -como señaló- cuando ella pensaba en los guardias del campo, pensaba que “ellos eran los prisioneros, no yo, porque mi conciencia estaba libre. Mataban a niños, a mujeres embarazadas, cómo se puede vivir con eso. Por eso transformé el odio en lástima”. Con humor, señaló que atribuye el éxito de su libro en español al cambio de título de “La elección” a “La bailarina de Auchwitz”, y anunció la publicación de una nueva obra para septiembre de este año, que se titulará “The gift” (“El regalo”). Para el rabino del CIS Lucas “Pato” Lejderman, quien fue el encargado de presentar la charla, es destacable que “alguien a sus 93 años pueda seguir soñando y seguir pensando por qué pasan las cosas malas en su vida, y ahora que pasaron qué voy a hacer, cómo voy a seguir superando los obstáculos para seguir soñando y seguir realizando mis sueños. Creo que es alguien que estuvo en Auschwitz, luego enfrentó la enfermedad de un hijo y finalmente decidió no estar buscando las razones, sino pensando qué hacer para seguir adelante. Ella misma dijo, en una frase que me llamó mucho la atención, que los nazis la victimizaron, pero ella no es una víctima; eso quedó en el pasado. En este sentido, en el presente, ella es quien quiere ser. Eso es importantísimo: elegimos qué poner en nuestras cabezas, y eso es cómo vamos a construir y ver nuestra realidad”. Ciertamente, fue una hora y fracción en que Edith Eger nos dejó grandes lecciones para enfrentar el sufrimiento y la adversidad, realmente un honor.

¿Qué significa Matán Torá en tiempos de Coronavirus?

Estamos en un momento en el cual sentimos que todo lo que aprendimos de la tradición judía nos debe permitir ser más sabios. Cada uno de los días de Sfirat HaOmer recreamos nuestras cualidades humanas, nuestras midot, para llegar de la mejor manera a Matán Torá, la recepción de la Torá. Y la pregunta es: ¿qué significa este año, en medio de la pandemia, recibir nuestra Torá? Pésaj significó la libertad física y, a partir de esa libertad física, nos dirigimos al momento cúlmine de la fundación de nuestro pueblo, que es la recepción de los Diez Mandamientos. Pésaj es incompleto y es insuficiente sin la festividad de Shavuot. Pésaj es el comienzo y Shavuot es la meta. El objetivo de esa libertad es la ley. Una ley que nos permite desarrollar de una manera mucho más clara y contundente la libertad. Esta dicotomía entre libertad y responsabilidad está resuelta en la tradición judía. Este orden moral establecido en el Sinaí, nos permitió avanzar en diferentes momentos históricos de nuestra historia y de la Humanidad, sabiendo que tenemos una responsabilidad con el mundo. Y este tipo de sociedad que se estableció inicialmente en el Monte Sinaí, nos permite entender mucho mejor los desafíos que atravesamos en este tiempo de pandemia y de Coronavirus. Si algo entendimos de todo lo que nos está pasando, es que cuando ejercemos la responsabilidad de cuidar y cuidarnos, entonces la ley nos permite vivir de una manera mucho más equilibrada con nuestros prójimos. Por eso vivir y recibir la Torá en época de pandemia, significa tener la conciencia de que pertenezco a un núcleo, a una sociedad que quiere que ejerza libremente mi responsabilidad con los otros. El momento es ahora y es crucial. Pensar la libertad sin ley nos puede llevar las peores crisis. Esta crisis es una oportunidad de ejercer libremente nuestra responsabilidad con nuestros prójimos. Las sociedades democráticas tienen que conjugar continuamente la libertad individual con normas que nos permitan procesar la peor crisis que le ha tocado a nuestra generación. Nuestra responsabilidad como judíos, que habitamos un mundo global es: libremente acatar las normas de convivencia que nos van a permitir poder salir de esta crisis. Ejercemos nuestra libertad, para sujetarnos a una ley y esa ley es la que nos va a permitir en el futuro tener más márgenes de libertad. Cuando no internalizamos la ley, lo que estamos haciendo es justamente lo contrario al mensaje de Matán Torá. Matán Torá deberá ser el eje de todo nuestro pensamiento y su mensaje perdura hasta el día de hoy.