publicado 30 Enero 2020

Presidente Comunidad Judía de Chile

Cuando en 2005 la Asamblea General de las Naciones Unidas, designó al día 27 de enero como Día Internacional de Recordación de las Víctimas del Holocausto, estableció el imperativo ético y moral para todas las naciones del mundo de luchar contra el antisemitismo, el racismo y toda forma de intolerancia. El día no fue escogido al azar, sino que un 27 de enero de 1945, las tropas soviéticas lograron liberar el campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau. Hoy se conmemoran 75 años de esa fecha histórica, significativa y conmovedora, que abrió una puerta de esperanza en medio de las horas más oscuras de la humanidad. Recordar es un deber porque con memoria construimos futuro, y perpetuar la memoria permite asegurar ese mismo futuro. En este Día Internacional se honra a los más de 15 millones de hombres, mujeres, ancianos, jóvenes y niños asesinados, porque no sólo fueron 6 millones de judíos masacrados, sino también millones de gitanos, minorías sexuales, discapacitados, entre muchos otros considerados en aquel entonces una lacra para el régimen nazi. Por todos ellos es que este dolor es histórico y universal. Quienes sobrevivieron al Holocausto y dedicaron su vida a transmitir los horrores vividos, nos recuerdan que es en los jardines más oscuros donde se siembran las semillas más brillantes de la esperanza. Como país no podemos estar ausente del debate mundial en torno al aumento de los actos de odio, discriminación y el resurgimiento del antisemitismo. Si queremos ser un modelo para el continente y un faro de luz, debemos ser parte de la construcción de sociedades más respetuosas y tolerantes. Nos hubiese gustado que nuestro país haya sido miembro del International Holocaust Remembrance Alliance (IHRA), para haber estado presente en Jerusalem donde más de 50 líderes mundiales se dieron cita en el V Foro Mundial del Holocausto - un hecho sin precedentes en la historia de Israel - desde el Presidente de Rusia, Francia, Alemania, Grecia, hasta los Reyes de España, Holanda, el príncipe Carlos y Presidentes latinoamericanos se reunieron con la promesa de recordar, la lucha contra la negación del holocausto y combatir el odio. En la misma línea, el 22 de enero recién pasado, el concejo de Ministros de IHRA conformado por 35 países, firmó en Bruselas una declaración para comprometerse a luchar contra la distorsión del Holocausto, el antisemitismo y otras formas de discriminación. El Holocausto determinó la pauta del mal absoluto, por tanto, pertenece al legado universal de todos los seres civilizados. Las lecciones históricas del Holocausto debieran convertirse en un código cultural que promueva la enseñanza de valores humanísticos, la democracia, los derechos humanos, la tolerancia, la condena al racismo y las ideas totalitarias. Como dijo el Rey Felipe VI de España esta semana desde Israel “nadie está a salvo, no podemos mirar hacia otro lado”. *Columna publicada en Cooperativa.cl el 24 de enero de 2020.

publicado 24 Enero 2020

5 AÑOS SIN NISMAN: REFLEXIONES DESPUÉS DEL DOCUMENTAL

Algunas reflexiones después de ver el documental sobre la muerte de Alberto Nisman en Netflix, a cinco años del crimen. La primera es que, después de haberlo visto, sigue siendo obvio que lo asesinaron, que fue la víctima 86 del atentado a la AMIA, que se politizó el homicidio en lugar de investigarlo, y que la discusión del suicidio es una “discusión argentina”, que no resistiría el menor análisis en ninguna otra parte del mundo. Sin embargo, el documental, para alegría de Cristina, que lo ha elogiado emocionada, legitima la discusión: suicidio u homicidio. Esa (y no quién lo mató ni por qué) es la cuestión. Como mucho, se habló de “suicidio inducido”, pero eso es también homicidio: no constituye la resolución del caso, sino una hipótesis inicial. Si fue inducido, la pregunta sigue siendo quién lo indujo, y se debe investigar. En lugar de eso, se concluye en el documental que hay “tres teorías”: suicidio, suicidio inducido, homicidio. La primera tranquiliza; las otras dos interpelan, desafían, dan miedo. En ningún programa de TV reflejado allí se hace la pregunta obvia: si fue asesinado, ¿quién fue? Si no fueron los K, si “les tiraron un muerto”, ¿quién se los tiró? Parrilli es el único que va más allá en el análisis (bueno, no tanto más allá): el mayor perjudicado, dijo, es el gobierno de Cristina. Ponele, pero ¿entonces? Conclusión: no sabemos si fueron los K o los anti-K, y tampoco sabremos nunca si Lagomarsino fue asesino, cómplice o fusible, porque nadie parece tener fuerza (ni, parece, voluntad política) contra aquellos a los que les conviene que no se resuelva. Segunda reflexión: no se investiga, como no se investiga el atentado a la AMIA, porque cualquiera que se meta, sabe que alguien (los K, los Stiuso, “el poder” o el que sea) lo tendrá agarrado de los huevos. Y los que agarren huevos, estarán a su vez agarrados por otros. Es la ley de la selva, literal. O, mejor dicho, la ley de los carpetazos. El próximo crimen sin resolver está a la vuelta de la esquina. Las organizaciones terroristas que han penetrado en América Latina, comenzando por Hezbollah y sus amos iraníes, lo saben bien. La “mano de obra desocupada” en la Argentina, también. Es debido a este festival de impunidad, precisamente, que la Argentina sigue siendo blanco potencial y fácil del terrorismo internacional. Tercera reflexión: ¿De verdad pusieron a una funcionaria judicial como Viviana Fein al frente del caso? ¿En qué estaban pensando? ¿Esos son los detectives que hay en la Argentina? ¿Cómo puede funcionar una justicia penal donde los jueces son los detectives, y donde su investigación consiste en citar testigos o expertos a declarar? ¿Cómo puede ser que sea una fiscal la que entra a la escena del crimen y la dirige (y la contamina) como si fuera el detective Starsky o una científica forense de CSI? ¿Cómo puede ser que diga: “el que dice que fue asesinato que traiga pruebas”? ¿Para qué la mandaron a usted, entonces, señora? ¿Cómo puede decir que “los que dicen que contaminé la escena no vieron que primero se filmó y fotografió todo”? ¿Ese es el nivel? Descubrió decenas de llamadas extrañas entre agentes de inteligencia durante toda la jornada previa al asesinato. ¡Muy bien! ¿Y? Dele, siga. Pero no: “no hay suficientes pruebas de homicidio” y punto. Ahí se quedó lo más tranquila la buena funcionaria. O alguien la “tranquilizó”. Sobre todo, funcionarios o jueces, ¿no deberían actuar en el tribunal, en base a las evidencias recogidas por detectives y forenses? Si jueces o fiscales son los que investigan, ¿a qué se dedica la policía? Un juez o un fiscal que investiga, ¿no se transforma en parte, en lugar de estar por encima, en lugar de ser neutral a la hora de juzgar? Y ser parte, en la Argentina, además de viciar el juicio, ¿no lo hace sujeto a presiones y sobornos? Galeano fue posible porque era “juez investigador”, un invento absurdo. ¿Quién diseñó el aparato de justicia penal en la Argentina? Me dirán, como siempre: no entendés. Es cierto, es tan absurdo que es incomprensible. Además, como lo dijo un entrevistado de la CIA: “Nos encontramos con un aproach según el cual primero hay una hipótesis y después se buscan evidencias que las sostengan, en lugar de ver qué evidencias hay, y luego trazar hipótesis”. Ah, pero lo dice alguien de la CIA, entonces no sirve. Sepan disculpar. Y la última: la Argentina se ha convertido, a fuerza de grieta, en el país donde la justicia no existe, donde las evidencias nunca son tales, porque depende de quién las encargue, de quién las presente y de quién las reciba, las escuche y las vea. Es un país donde después de que investigan jueces, fiscales, la SIDE, hay que traer también a la Gendarmería, porque la Argentina es un Estado enfermo. Es un país donde Maldonado fue “desaparecido y asesinado” porque lo dicen algunos, aunque se pruebe en quince peritajes que murió ahogado, en lugar de llorar su muerte cuando protestaba por una causa justa (flaco favor se le hace así a la causa justa); y donde un fiscal que estaba por presentar la acusación de su vida y aparece muerto unas horas antes, en realidad “se suicidó”. Muy parejo ese sentido común. Todo eso, en lugar de reclamar la verdad y hacerse cargo de ella, como gente adulta. Incluso los K, que dicen “nos tiraron un muerto” (sin siquiera advertir que eso contradice la infantilidad del “suicidio”), debían haber sido los primeros, precisamente por eso, en impulsar, ordenar, ¡imponer! la resolución del caso a la semana de ocurrido. En fin, suerte con eso. El documental de Netflix es la ilustración de un país en el que no hay justicia, en el que la verdad siempre es relativa, en el que nadie confía ya en nadie, un país irreconciliable, un país desquiciado. Un país que da miedo.

publicado 17 Enero 2020

Vivir la película

Cuando ingresamos al cine y nos disponemos a ver una película de ciencia ficción, si buscamos disfrutar durante dos horas entre pochoclos y gaseosas, debemos desactivar por un tiempo nuestra mente crítica y racional. Si cuando vemos Superman vamos a estar todo el tiempo sosteniendo que es imposible que alguien vuele o cuando vemos los X-Men todo el tiempo pensamos que no tiene sentido que alguien saque fuego por sus ojos, no disfrutaremos ni un instante de la película. Aparte de ingresar al cine debemos meternos en el paradigma de la ciencia ficción para poder disfrutar. Lo mismo debe ocurrirnos cuando nos invitamos a descubrir o redescubrir el judaísmo, la Torá y las historias del Talmud. Cuando ingresamos a la sinagoga para hacer Tefilá, para disponernos a rezar, debemos dejar por unos minutos nuestra mente occidental y racional afuera para poder vivenciar una plegaria autentica. Para elevarnos con sus melodías o para conmovernos con su liturgia. Lo mismo ocurre cuando estudiamos Torá, si cada historia que leemos la miramos con la mente critica occidental todo nos parecerá una fantasía infantil y nos perderemos las maravillosas enseñanzas que la tradición de Israel nos legó. Si cada vez que escuchamos la historia de la apertura del mar de los juncos diremos “es imposible que las aguas se abran mágicamente”, nos perderemos el mensaje eterno en el cual Dios clama por la libertad del ser humano. Abraham Ioshua Heschel enseñaba que uno no puede juzgar a la cultura judía con la óptica heredada de la filosofía griega, para vivir el judaísmo debemos evaluarlo y experimentarlo por sus propios cánones. Tal como para disfrutar de una buena película debemos ingresar en los paradigmas que el director nos propone, para vivenciar un judaísmo significativo debemos disponernos a abandonar nuestros prejuicios, aunque sea por un rato, para poder disfrutar. Sin embargo, no es bueno vivir en un mundo de películas y fantasías, cuando salimos del cine podemos (y muchas veces debemos) reflexionar críticamente lo que acabamos de ver. Lo mismo ocurre con el judaísmo. En las aulas universitarias o durante los estudios avanzados podemos poner en duda los mitos y las historias “fantásticas” del Tanaj o del Talmud pero para poder vivenciarlo debemos sumergirnos en sus textos y en sus enseñanzas. Debemos vivir la película y no mirarla de afuera. El judaísmo puede ser la más hermosa de las películas, siempre y cuando nos atrevamos a vivirla. *Las opiniones de la editorial no necesariamente representan la opinión de La Palabra Israelita.

publicado 10 Enero 2020

¿5780 o 2020? ¿La Torá es Verdad?

¿Por qué algunos judíos y judías consideran que la Torá es mentira? Quizás vos también ves cosas contrarias a la razón, como la creación del mundo en 7 días, una burra que habla, las 10 plagas o el cruce del Mar Rojo. Te quiero decir que la Torá no es un libro de historia, no es un texto racional ni nunca pretendió serlo. (Cómo nació el texto que hoy llamamos Torá, es un tema genial, podemos dejarlo para otro momento). Los judíos contamos 5780 años desde la creación del mundo. Si para ser judío yo tuviera que negar el Big Bang porque contradice a la Torá, sinceramente no me interesaría una cultura así. Por eso te quiero contar por qué amo ser judío. ¿Bereshit o Big Bang? Si piensas que el judaísmo afirma que esta es la edad del universo, presta atención a lo siguiente. En la Torá no aparece la fecha de la creación del mundo, ni tampoco en el Tanaj. Esta datación fue hecha en el siglo II e.c. por Rabi Yosi ben Jalafta en su libro Séder Olam Rabá (Gran Orden del Mundo). A principios de la Edad Media, una parte del pueblo judío empezó a usar como punto cero la creación del mundo. En el siglo XII Maimónides ordenó generalizar esta cuenta, pero recién en el siglo XVI Rabi David ben Zimra, logró su uso global. ¿Por qué contamos los años? Hay dos conceptos: Calendario y Cuenta de Años. Calendario es la herramienta humana que usamos para administrar el tiempo. Se basa en los ciclos de la naturaleza, como el Sol o la Luna. Sirve para establecer fechas, como tu nacimiento. La Cuenta de Años sirve para medir los tiempos en el calendario, por ejemplo, establecer tu Bar o Bat Mitzvá. Se basa en puntos de referencia compartidos, eventos tan importantes como para ser considerados “punto cero”. La importancia de una cuenta unificada ¿Cuándo hice mi Bar Mitzvá? En el año 23 desde el casamiento de mis papás. O en el año 9 de mi primer teclado, o el año 1 del segundo, que me acompaña hasta hoy. Estos momentos son importantes en mi vida, pero para nadie más. Mejor decir que mi Bar Mitzvá fue el 9 de marzo de 2002. Queda claro que es importante tener una cuenta de años en común, para poder entendernos. En cuanto a la elección del “punto cero”, todos tenemos fechas importantes en la vida. La Torá cuenta los años en relación con la salida de Egipto (Éxodo 19:1 “En el segundo año de la salida…). El Tanaj contará desde cada rey, como David o Salomón. Cuando Babilonia destruye el Primer Templo, perdemos la autonomía y pasamos a contar como los demás imperios (Daniel 7:4 con los persas). Alejandro Magno estableció una cuenta de años globalizada que los judíos adoptamos como propia por más de 2000 años: la Cuenta Seléucida, en hebreo “Minian Hashtarot” (Cuenta de los Documentos). Recién en 1550 el rabino Ben Zimra en Egipto ordenó que los judíos sefaradim y de países árabes dejaran de usarla. Los ashkenazim, no. La destrucción del Segundo Templo significó un golpe para nuestro pueblo, que seguimos llorando cada año en Tishá Beav. “Minian Hajurban”, la cuenta desde aquella tragedia, fue usada para asuntos comunitarios como casamientos o divorcios, mientras que en lo civil y comercial usábamos la Cuenta Seléucida. Los judíos yemenitas usaron Minian Hashtarot hasta su Aliá masiva a Israel en 1949. Curiosidades Hoy decimos que el Segundo Templo fue destruido por Roma en el 70 desde el nacimiento de Jesús. Para eso Jesús debió nacer en el año 1. Pero, si existiese, la “partida de nacimiento” de Jesús diría “25 de diciembre del año 753 desde la fundación de Roma”. ¡Sí, otro punto cero! Siglos después, Dionisio el Exiguo fechó este evento fundacional para el cristianismo, logrando “mover” el punto cero hacia ahí, “retro fechando” el nacimiento de Jesús y ubicándose a sí mismo en el año 525. Así es como tú y yo terminamos el 2019 y brindamos por el 2020. En todo caso, por más que el Vaticano impuso la cuenta en 525, recién en 731 se llegó a usar en toda Europa. ¿Escuchaste bien? Al principio los cristianos no contaban los años desde Jesús, aunque suene raro. Y los judíos tampoco contábamos desde la creación del mundo. De hecho, desde que usamos la Cuenta Seléucida o Minian Hashtarot, surgieron muchas cuentas paralelas según los liderazgos temporales: los Macabeos, Yojanan Hirkanus, el rey Herodes, los combatientes de Masada, la misma revuelta de Bar Kojba, entre otros. Sabemos esto por restos como monedas o inscripciones: “Año 2 de Bar Kojba”. Como has visto, la etiqueta “el judaísmo cree que el mundo tiene 5 mil años” es infantil para los judíos modernos como tú y como yo. ¡Gracias a Dios no es así! No hay motivo para creerlo, ya viste que no hace falta “cuestionar” la edad del mundo “según la Torá”, porque es indefendible conociendo la historia judía. Creo de corazón que dejar de pensar en esta frase como un dogma puede despertar en nosotros los jóvenes un reencuentro con la Torá, a la que muchas veces descartamos como “cuento de niños”. Entiendo el descreimiento de muchos y muchas por la Torá, si es que la ven así. Judaísmo Humanista Detalle importante: Los cristianos cuentan los años desde el nacimiento de su Salvador. Los musulmanes desde la Hégira, inicio del islam. Los judíos teníamos mucho para elegir, como Abraham o la salida de Egipto, y elegimos empezar a contar nuestro tiempo desde algo que es común para todos: la creación simbólica del primer ser humano. Amo ser judío, amo la Torá, porque el judaísmo me sorprende al descubrir esto y me interpela para compartir y ser cada día más pensante, más cuestionador, más humano y más feliz. Feliz año nuevo, para el mundo entero.

publicado 03 Enero 2020

Guerra civil en Libia

Libia es un país árabe, productor y exportador de petróleo, ubicado en el norte de África, perteneciente al Magreb, donde también se incluyen a Argelia, Marruecos, Túnez y Mauritania. De estos países, especialmente dos, Túnez y Libia, tuvieron cambios importantes durante la denominada Primavera Árabe registrada entre 2010 y 2012, y que también impactó a muchos otros Estados árabes, como Egipto, Siria y Yemen. En algunos casos, como en Egipto, Túnez y Yemen, se terminó con los gobiernos de Mubarak, Ben Ali y Saleh, respectivamente, los que llevaban décadas en el poder. En lo que respecta a Siria, se inició una guerra civil en contra del presidente Assad, la que aun continua vigente, y ha llevado a uno de los desplazamientos de migrantes más importantes desde la Segunda Guerra Mundial. Finalización/cambio de regímenes dictatoriales y/o guerras civiles ha sido por lo tanto la consecuencia más importante de la Primavera Árabe. En el caso de Libia, tenemos una situación muy particular: junto con darse término a un gobierno liderado por Muamar el Kadafi durante 42 años, se da inicio a una guerra civil, que se ha visto agravada desde abril de 2019, con la intervención explícita de potencias regionales y extra regionales. El desarrollo del Estado de Libia desde 1969 hasta 2011 estuvo fuertemente relacionado con el liderazgo de Kadafi, quien fuera reiteradamente acusado por los países occidentales de apoyar el terrorismo. Es emblemático el caso del avión Pan Am, en un itinerario de Frankfort a Detroit, derribado en la localidad británica de Lockerbie, el 21 de diciembre de 1988, provocando la muerte de más de 250 personas. Las investigaciones apuntaron a que el propio Kadafi estaba directamente involucrado en el atentado. La Primavera Árabe que se desarrolló desde principios del 2011, en Trípoli y otras ciudades libias, y que llevó a fuertes manifestaciones contrarias al régimen de Kadafi, fueron apoyadas por la comunidad internacional, especialmente por el mundo occidental, que recordaba el rol del líder libio en su apoyo al terrorismo. En marzo de 2011, el Consejo de Seguridad de la ONU estableció una zona de exclusión aérea que permitió una intervención de la OTAN contra objetivos militares libios defendidos por las tropas de Kadafi. Las operaciones militares duraron hasta octubre de 2011, cuando Kadafi fue capturado y ejecutado por los rebeldes libios. Tras la desaparición del legendario líder libio, las disputas internas se consolidaron, dando paso a una guerra civil que continúa hasta la actualidad. A pesar de la formación de un Consejo Nacional de Transición y de un Congreso General Nacional, no se logró formar una transición pacífica, sino que por el contrario emergieron diversos enfrentamientos entre grupos rivales, dando lugar a dos gobiernos. Uno, reconocido por la ONU con sede en Trípoli, encabezado por el presidente del gobierno de “unidad nacional”, Fayes al Sarraj. Otro, liderado por el general Jalifa Haftar, comandante del autoproclamado Ejército Nacional Libio, quien ha conducido un gobierno paralelo en la zona de Cirenaica, en el oeste del país. A partir de 2015 la situación empeoró con la llegada de milicias del Estado Islámico, las que fueron exitosamente combatidas por el comandante Haftar, de donde deriva parte de su “prestigio internacional”. En abril de 2019, el general Haftar se colocó como misión capturar Trípoli, lo que ha profundizado las divisiones y enfrentamientos entre las distintas milicias. El conflicto libio ha tenido fuertes implicancias en el mundo árabe, en Turquía y en las potencias mundiales. Uno de los países que ha dado un mayor apoyo al gobierno de Haftar ha sido Egipto, contribuyendo con equipamiento y asesores militares. El general libio ha recibido el respaldo directo del presidente egipcio Al Sisi, quien lo ha recibido en Cairo en varias oportunidades. El apoyo egipcio se explica, en gran parte, debido al fuerte combate que ha librado Haftar en contra de los grupos terroristas y, en especial, en contra de los Hermanos Musulmanes, con presencia en Libia, y que están proscritos en Egipto desde el golpe de Estado de 2013. Arabia Saudita es otro de los grandes países árabes que ha mostrado su firme respaldo al líder del Ejército Nacional Libio. De hecho, diversos informes señalan que los ataques realizados por las fuerzas leales a Haftar en Trípoli han sido financiados por Riad, al tiempo que Haftar era recibido por el rey Salman en el mes de abril de 2019. También los Emiratos Árabes Unidos han dado un fuerte respaldo al líder libio. Este apoyo árabe radica, como se ha señalado, en que se considera a Haftar como un hábil combatiente del Estado Islámico y de los Hermanos Musulmanes. Por el contrario, las potencias regionales que apoyan al gobierno de Sarraj son principalmente Turquía y Qatar. En el caso de Turquía, el gobierno de Erdogan, partidario del islam político, ha entregado un apoyo absoluto al régimen establecido en Trípoli, lo que incluye armamento, drones y aviones. En diciembre de 2019, Erdogan declaró que enviaría fuerzas militares en apoyo a Sarrai, basándose en que este tendría el reconocimiento internacional. Detrás del apoyo turco, está el acuerdo marítimo firmado con Libia, que permite a Ankara derechos marítimos sobre vastas zonas del Mediterráneo oriental, y que busca minimizar el acuerdo firmado por Grecia, Israel y Chipre, en diciembre de 2019. A la intervención de Turquía en Siria e Irak se suma ahora su presencia en Libia. También Qatar, que ha apoyado a los Hermanos Musulmanes libios, y que actualmente tiene un fuerte enfrentamiento político y diplomático con Arabia Saudita, ha sido un sostén del gobierno de Trípoli. En el ámbito extra-regional, algunas de las principales potencias se han inclinado hacia su apoyo a Haftar, aunque algunas de ellas oficialmente apoyen al régimen reconocido por la ONU. Desde julio de 2019, Estados Unidos, cambiando su tradicional postura neutral, ha dado su respaldo al comandante Haftar, debido al rol que éste ha tenido en la lucha contra el terrorismo y la protección de los recursos petroleros. El Gobierno francés, por su parte, ha reconocido haber entregado informaciones al comandante Haftar, al cual considera como un aliado importante en la lucha antiterrorista y antiyihadista. El apoyo a Haftar también ha provenido de Rusia, que ha evitado en la ONU cualquier resolución que limite su poder militar. Otro actor extra regional de considerable importancia es Italia, la antigua potencia colonial, la que ha mantenido su neutralidad debido a sus importantes intereses petroleros en Libia. En definitiva, un nuevo enfrentamiento se consolida a partir de la guerra civil en Libia, la de aquellos países que apoyan al régimen establecido, representados principalmente por Turquía y Qatar, y la de los que prefieren sostener al comandante de Cirenaica, como Egipto y Arabia Saudita, bajo el convencimiento de que aquel ha jugado un rol importantísimo en el combate a la Hermandad Musulmana y al Estado Islámico. Los grandes Estados occidentales y Rusia, a pesar de su reconocimiento oficial al régimen con base en Trípoli, crecientemente empiezan a manifestar su simpatía por el liderazgo de Haftar. Cualquiera sea el desenlace, parece que estamos en presencia de un conflicto que todavía tomara algún tiempo en resolverse.

publicado 26 Diciembre 2019

La historia de Januca y sus lecciones

Pese a que Januca tiene un sello más alegre y jovial que la mayoría de las festividades judías, no es menos cierto que de todas formas nos vincula con asuntos que desafían nuestra identidad. Porque sumergidos entre velas, janukiot y sevivonim, no debemos olvidar que el milagro de la liberación de Janucá se dio como respuesta a la dominación helenística, la cual trató de restringir la vida judía como tal. En otras palabras, hablamos, nuevamente, de antisemitismo, un flagelo que nos ha perseguido por siglos y que sigue vigente y en permanente evolución, incluso aquí en Chile. Por lo mismo, resulta indispensable actualizar la definición de antisemitismo a los tiempos que corren y enfrentar este fenómeno con los estándares actuales. En este contexto, resulta de gran utilidad la definición adoptada en 2015 por la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA, por sus siglas en inglés), la cual señala: “El antisemitismo es una cierta percepción de los judíos, que puede expresarse como odio hacia los judíos. Las manifestaciones retóricas y físicas del antisemitismo se dirigen hacia individuos judíos o no judíos y / o a sus propiedades, a las instituciones de la comunidad judía y a sus centros religiosos”. Cabe señalar que algunas actitudes o acciones antisemitas pueden estar dirigidas además al Estado de Israel, concebido como un colectivo judío. Bajo la definición del IRHA, algunos ejemplos de antisemitismo serían los siguientes: formular acusaciones falsas, deshumanizadas, perversas o estereotipadas sobre los judíos; propagar teorías sobre el poder de los judíos como colectivo, por ejemplo, el mito sobre la conspiración judía mundial o el control judío de los medios de comunicación; negar la ocurrencia de la Shoá, o acusar a los judíos como el pueblo responsable de un perjuicio, real o imaginario, cometido por un judío en particular. En la definición del IRHA, también se consideran los intentos de vincular malintencionadamente a los judíos con su patria histórica, Israel. En ese sentido, también se considera antisemitismo acusar a los ciudadanos judíos de ser más leales a Israel; establecer comparaciones entre la política israelí actual y la de los nazis; y considerar a los judíos como responsables de las acciones del Estado de Israel, atacar a los judíos por defender la legitimidad de Israel, entre otros ejemplos. Si bien es cierto que denunciar estas actitudes o conductas puede ser considerado exagerado por quienes no conocen las implicancias del antisemitismo, es indispensable sostener una posición firme y sólida en la defensa de nuestros derechos. En tal sentido, la memoria y la resiliencia han sido desde siempre los conceptos fundamentales para nuestra supervivencia como Pueblo. Sin embargo, y a propósito de las enseñanzas de Januca, pareciera que la memoria y la resiliencia requieren de un catalizador adicional: la unidad. En efecto, tras su victoria inicial, los hijos de Matitiahu el Maccabeo asumieron el liderazgo judío, pero con el correr del tiempo extraviaron el rumbo cayeron en disputas internas, lo que determinó el fracaso de su proyecto nacional. Por eso, en este fin de año, el mensaje que nos debe convocar es la unidad para la acción. Es que solo unidos y fieles a lo que somos, podremos enfrentar con éxito los grandes desafíos que tenemos como pueblo y concentrarnos en nuestra tarea de ser una luz para las naciones. *Las opiniones de la editorial no necesariamente representan la opinión de La Palabra Israelita.

publicado 19 Diciembre 2019

Una nueva arquitectura internacional

El mundo vive la paradoja que su arquitectura internacional corresponde a otra época. En efecto, hoy vivimos la globalización mientras que la mayoría de los organismos que gobiernan el planeta fueron creados al fin de la segunda guerra mundial y la posterior guerra fría. Es lo que ocurre con las propias Naciones Unidas y sus organismos territoriales (ejemplo, la CEPAL) y temáticos (Cultura, Agricultura, otros). La misma composición de su Asamblea General ha variado enormemente desde su primera reunión. En ese entonces, eran pocos los países africanos independientes, cuando hoy son 54. Su Consejo de Seguridad que es la institución de mayor poder, tiene el anacronismo que aquellas potencias con derecho a veto representan a los ganadores de la segunda guerra, lo que explica que ni Alemania ni Japón lo integren. El propio poder de veto lleva a que las grandes potencias se lo salten con frecuencia. La situación anterior también se refleja en organizaciones que agrupan países por afinidad o región. Es el caso de la Organización de Estados Americanos, OEA (1948), la Unión Africana, la Liga Árabe, y la actual Unión Europea, cuyos orígenes se remontan a los 50’s. Las Naciones Unidas no solo tienen un componente político, sino también uno económico, ya que aún antes que terminara la segunda guerra se dio el punto de partida al Banco Mundial y al FMI, que surgieron como instituciones a las cuales acudían los países, pero que han perdido protagonismo en un mundo en que los capitales se mueven con velocidad apretando la tecla de un computador. Evidencia que refleja otra época está en sus estatutos, donde todavía aparece Bélgica con mayores derechos accionarios que la muy potente China. Por último, lo anterior también se aplica a alianzas militares como la OTAN que nació para enfrentar a un país que ya no existe como lo fue la desaparecida URSS, y que desde su derrumbe busca sin encontrarlo un sentido a su objetivo militar. De hecho, como organización tiene pocas respuestas para el mundo de hoy. En efecto, ¿a qué guerra irían juntos Francia, Turquía y Estados Unidos? El resultado es en general irrelevancia y muchas críticas a una burocracia excesiva, costosa y en general ineficiente. A lo anterior, hay que agregar el sesgo creciente en instituciones que debieran carecer de él como la UNESCO y sobre todo la vinculada al tema de los Derechos Humanos, que concentra su atención en forma obsesiva en Israel y no en violadores sistemáticos de estos derechos universales. Además, su Consejo ha estado integrado por países como Pakistán, la Libia de Gaddafy, la Siria de Assad, Arabia Saudita, Cuba o Venezuela. Esta burocracia que estuvo muy contenida durante la guerra fría se ha convertido en una alternativa de poder, que en general no rinde cuentas a sus mandantes (los países), y que ha dado muestras de buscar imponer una visión casi única de los valores bajo los cuales debiera organizarse el mundo. De hecho, la crítica a esta arquitectura internacional es un elemento común en este fenómeno de líderes políticos que han sido electos con la promesa de poner a sus países “primero”. No solo Trump o Bolsonaro, sino también Hungría, Polonia, Filipinas, y por cierto, el muy poderoso Putin. Lo anterior es un reflejo más que la caída del Muro de Berlín no fue el “fin de la historia” como lo postuló equivocadamente Fukuyama, sino el origen de una nueva etapa, donde la política se hace presente como siempre lo ha hecho bajo la forma de selección entre alternativas. En resumen, la arquitectura de las organizaciones internacionales no es adecuada al mundo del s XXI. Es un sistema ineficiente y obsoleto y se necesita una nueva institucionalidad que refleje en lo económico y en lo político, la actual diversidad. ¿Se puede hacer? Ahí se complica el panorama, ya que solo un país todavía está en condiciones de hacerlo, además de seguir siendo su financista: el que lo originó, es Estados Unidos, pero como tantas otras veces, su debate presidencial está enfocado en disputas internas, y dada la actual polarización en nada están de acuerdo demócratas y republicanos, por lo que tampoco se puede obtener el apoyo de otros dos actores claves del mundo de hoy, China y Rusia.

publicado 12 Diciembre 2019

Kislev: mes de lluvias, luces y arqueros

El jueves 28 de noviembre comenzamos el mes de Kislev. Kislev (noviembre-diciembre), según la cronología bíblica, sería el noveno mes del calendario comenzando en Nisán (actualmente es el tercer mes si comenzamos la cuenta en Tishrei). Su nombre, como el de todos los meses del calendario hebreo, proviene del acadio: “kislimu” (hinchado o engrosado por las intensas lluvias que comienzan a caer en la tierra de Israel a finales del mes de Marjeshvan y durante el mes de Kislev). Tan es así que si para Rosh Jodesh Kislev aún no caían lluvias en la tierra de Israel las plegarias públicas y los ayunos se intensificaban (m. Taanit 1:5) Existe también una etimología más popular y rabínica que conecta el término Kislev con la término Kesel que significa “esperanza”. Algunos incluso la conectan con Ksil, término bíblico (ej: Job 9:9) para hacer referencia a la constelación de Orión que es especialmente visible en la época invernal en el hemisferio Norte (sólo para sumar un dato de color: ksil es orión, pero también tonto en hebreo). Kislimu, Kesel, Ksil. Algo de todo esto es el mes de Kislev. Intentemos darle un poco más de sentido a todas estas palabras. En el Tanaj (Biblia hebrea) en los libros pre-exílicos este mes es simplemente llamado “el noveno mes” (Jer. 36:9). Luego del exilio de Babilonia, donde los judíos adoptan los nombres de los meses del acadio, este mes comienza a ser llamado Kislev. Por ejemplo, en el libro de Zejaría (7:1) D-s comienza a hablarle a este profeta al cuarto día del mes de Kislev, le habla sobre la futura redención de Jerusalem y reconstrucción del Templo. En el libro de Ezra (10:9) durante el mes de Kislev, bajo intensas lluvias, Ezra lidera el divorcio masivo de los israelitas de las mujeres gentiles que habían tomado en Babilonia. Kislev, sin embargo, comienza a tener un rol más prótagonico en el año judío, y es especialmente conocido, por ser el mes de la festividad de Janucá. La festividad de las luces y de la victoria de los macabeos contra los griegos (167 a 164 a.e.c). Según el libro I Macabeos dos grandes provocaciones de desatan la rebelión macabea contra los helenos. Ambas suceden en Kislev. Durante el año 167 a.e.c, el 15 del mes de Kislev Antiocos Epifanes IV ordenó la colocación de “una abominación” sobre el altar del Templo (I Macabeos 1:54) y el 25 de aquel mes ofrecieron un sacrificio pagano en el altar (Ibíd, 59). Es por esta razón que tres años después, el día 25 del mes de Kislev del 164 a.e.c, cuando los macabeos derrotaron y expulsaron a los helenos de Judea que eligeron este día para la re-innaguración (lit. Janucá). El mismo día que fue profanado fue purificado. Más allá de Janucá, la principal “atracción” del mes de Kislev, encontramos un pasaje muy interesante en el Sefer HaYetzirá: “Produjó la letra Samaj, predominante en sueño, coronó, combinó y formó sagitario en el mundo, y Kislev en el año, y el estómago en el hombre” (cáp. 5). Sefer HaYetzirá es una de las obras más antiguas de esoterismo judío (siglo II-II e.c.?) y enseña, como luego el Arizal profundizará, que cada uno de los meses del año tiene una esencia y corresponde a uno de los signos del zodiaco (entre otras cosas). Presten atención que interesante ya que los rabinos conectan a el mes de Kislev con la constelación de Orión cuya figura es un cazador mientras que la constelación de Sagitario es un arquero que según la astrología protégé a Orión. Será quizás por esa razón, o quizás por otro motivo, que los rabinos identifican también al mes de Kislev con la tribu de Biniamim (Benjamín). Según diversas fuentes rabínicas cada uno de los meses del calendario hebreo no solo corresponde con un signo del zodiaco sino también con una de las doce tribus de Israel. Y a Kislev le corresponde la tribu más pequeña de todas, la de Benjamín. ¿Y por qué? Porque Benjamín es representado como un hábil arquero (¡recuerden las formas de las constelaciones de Sagitario y Orión ambas conteniendo un arco!). Más allá de la relación astrólogica la identificación de Benjamín con Kislev bien puede estar relacionada con los macabeos siendo estos también, como la tribu de Benjamín, conocidos por ser grandes y hábiles guerreros y ¡arqueros! (II Cronicas 14:7). Por otro lado, Jánuca es la festividad más conectada con Jerusalem y con el Templo en particular y la misma estaba ubicada en el territorio asignado a la tribu de Benjamín. Estamos prontos a comenzar el mes de Kislev. Mes de lluvias, mes de arcos y flechas, mes de los macabeos, mes de sagitario, mes de la constelación de Orión, mes de la luz y de la esperanza. ¡Que pueda este nuevo mes llenarnos a todos de luz y esperanza! (Artículo original para Ynet Español 25.11.2019: https://www.ynetespanol.com/actualidad/judaismo/article/HkuVjDK2r)

publicado 05 Diciembre 2019

Se nos olvidó que somos seres humanos

La pregunta constante que he recibido de amigos, familiares y colegas en los últimos días de conmoción social es: ¿Qué está pasando en Chile? Por supuesto que la explicación es multifactorial y las causas de larga data. La situación social en Chile no se puede expresar solamente por factores como el alza en 30 pesos del transporte, la inequidad en el acceso a la educación, la mala calidad de la salud pública, el precio excesivo de los medicamentos, las escuálidas pensiones, o el costo en general de la vida en nuestro país. Tampoco involucra exclusivamente a las desafortunadas declaraciones de los ministros en las últimas semanas. Hay una respuesta adicional y que atraviesa las demás: se nos olvidó que somos seres humanos. Escribo esta columna desde la comodidad de mi escritorio. Tengo el privilegio de que no me falte nada y de que una de mis máximas preocupaciones es llegar a mi casa para pasear a mi perro. Vivo en una burbuja, y como probablemente muchos otros más de nosotros, siento estabilidad y seguridad en mi vida. En muchos modos, pertenezco a la élite de este país, y por lo mismo una de mis tareas es redistribuir ese privilegio. El profesor canadiense Fred H. Knelman hablaba en 1981 de la ‘miopía social’ que la vida moderna –¡en ese entonces!– estaba generando, explayándose en un canon sociológico abordado por Marx, Weber y Durkheim, la ‘miopía política’: los tomadores de decisiones se alejan físicamente de los grupos sociales menos privilegiados dado el contexto natural de sus vidas. Con ello, se pierde la visión de los problemas que afectan a la ciudadanía y se percibe la realidad como si la viéramos a través de un monóculo. Para resolver esto, contamos con mecanismos en casi todas las democracias que ayudan a mantener ese vínculo: la posibilidad de contratar asesores que se mantengan en contacto con las personas, la imposibilidad de reelegirse indefinidamente, plataformas de participación ciudadana, o sistemas de inteligencia interna, por ejemplo. No obstante, como cualquier enfermo que no ve, es preciso tener un diagnóstico para poder mejorar. El dolor que siente Chile en estos días es porque nuestro país miope no quiere ir al oculista. Vivimos muy pendientes de cuándo se lanza el nuevo teléfono de moda, de conseguir como sea las nuevas zapatillas de marca, de mandar a nuestros hijos al colegio en el cerro más encumbrado de la cordillera, de reservar pasajes de avión en el próximo cyberday a un destino lo más exótico posible, y de la fecha de la preventa en blanco de las entradas a Lollapalooza. Mientras, dejamos de preguntarnos cómo se llama el vecino, de saludar en el ascensor, de darle las gracias a quien nos ayuda a estacionar, de considerar que si un empleado o empleada llega tarde es debido a que debe cruzar la ciudad completa para llegar a trabajar, de agradecerle a la secretaria por preocuparse de los detalles. Lo que hoy está pasando en Chile, esta ‘revuelta social’, no es más que los síntomas de una miopía social aguda que está reclamando por ir al doctor. En una de las noches de protesta, se proyectó la palabra ‘Dignidad’ sobre uno de los lados del edificio Telefónica en Plaza Italia. No era un llamado por más dinero, ni a convertirse en Robbin Hood, ni a comenzar la revolución. Era un clamor por un simple trato justo, un grito a no olvidar que el homo económicus es también un ser humano. Si queremos sanar, y construir una sociedad mejor, debemos empezar por observar con atención a quienes nos rodean.

publicado 21 Noviembre 2019

Noticias viejas

La actualidad israelí es tal cual el chiste de Roberto Moldavsky: si no leíste el diario de ayer no entendiste lo que está pasando hoy. El viernes 15 comenzó Shabat en medio de una gran tensión y escalada de violencia en Gaza y el domingo 17 amanecimos con que eso “ya no era noticia” y nuevamente los titulares hablaban de las tratativas de acuerdo electoral, midiendo el agua a las protestas en Irán y otros conflictos en política interna. Nada de los más de 500 misiles que cayeron en los últimos días. Escalada no menor. Un conflicto con la Jihad Islámica en Gaza que pasó absolutamente desapercibido para Chile producto que todos estábamos atentos al estallido social, pero que durante largas noches puso en amenaza, como hacía muchos años no se veía a la gran mayoría de los ciudadanos de Israel, con misiles atacando la zona de Tel Aviv y largos días de civiles refugiados en piezas antimisiles. Es verdad, en Chile la mente estaba en otra parte, pero en el mundo tampoco pareció importar, principalmente por esa “terrible eficacia” que tiene Israel de proteger a su población: si no hay muertos no es noticia. La empatía del mundo se detiene cuando se refiere al Estado de Israel ultimando recursos por proteger a su población civil. El doble estándar sobre Derechos Humanos en su máxima expresión. Parece historia conocida, la violencia en Gaza reaparece cada cierto tiempo, pero no debe dejar de ser preocupante, quizás lo distintivo de esta escalada es que durante gran parte del conflicto Israel no responsabilizó a Hamás como controlador del territorio y, de esa forma, su respuesta fue solo contra objetivos de la Jihad. No es primera vez que terroristas de Jihad son los que comienzan con los ataques, pero antes la respuesta era a toda la infraestructura terrorista, esta vez Hamás gran parte del tiempo, fue sólo un observador (con todas las conclusiones que se puedan sacar de eso…). Pero como siempre esto no se resolvió “por las buenas voluntades de las partes”, las revueltas en Irán por mayores aperturas y mejores condiciones de vida hicieron cambiar el foco y que el régimen iraní se concentrara en su tema interno. Bajando la tensión en Gaza. Israel también volvió a lo interno y su tema más importante: Evitar las terceras elecciones. Tanto Netanyahu como Gantz volvieron con todo a concentrarse en las discusiones políticas diarias y -como tantas otras veces- los cientos de misiles, las noches de terror de muchos ciudadanos, las escenas de estrés de niños y escuelas ante el sonido de las alarmas pararon a ser otra anécdota y a guardarse en el cajón con las fotos viejas, pues la vida debe seguir, aunque suene trágico.

Mantener la memoria de los sobrevivientes y de la Shoá, nuestro deber

Como todos los años, desde que el año 2005 la Organización de Naciones Unidas, ONU, estableciera el 27 de enero como el Día Internacional de Recordación del Holocausto, en recuerdo de la liberación del campo de concentración de Auschwitz, sucedido en esa fecha, el Ministerio de Relaciones Exteriores del Gobierno de Chile, la Comunidad Judía de Chile y B’nai B’rith Chile, con el apoyo de la Fundación Memoria Viva, el Museo Interactivo Judío y el Archivo del Judaísmo Chileno, realizaron la ceremonia en recuerdo de los seis millones de víctimas de la máquina de exterminio nazi, en el genocidio acaecido durante la Segunda Guerra Mundial. Encabezó la ceremonia de este año, que además marcó el 75° Aniversario de la liberación de Auschwitz por parte de los Aliados, el Ministro de RR.EE., Teodoro Ribera, que en su discurso señaló: Hoy recordamos los guetos, el trabajo forzado y los campos de concentración y de exterminio; a las más de seis millones de personas a quienes les fue cruelmente arrebatada la vida, entre ellos, a cerca de un millón de niños. Rememoramos, también, a aquellos hombres y mujeres que muchas veces, de manera anónima, estuvieron dispuestos a arriesgar su propia vida para salvar la de los demás", aseguró el Canciller Ribera. Recordó entonces a los chilenos María Edwards McClure y Samuel del Campo, "reconocidos como 'Justos entre las naciones', quienes con excepcional valentía y desinteresadamente salvaron tantas vidas inocentes". En tanto, el Presidente de la CJCh, Gerardo Gorodischer, hizo un homenaje a Elie Alevy, Z.L., y David Feuerstein, Z.L., sobrevivientes de la Shoá fallecidos en el último año. Además, planteó que debemos “asumir la responsabilidad colectiva de educar y fortalecer la resiliencia contra las ideologías del odio. Recordar también es transmitir. Pensar en el pasado es proteger el futuro. La historia es algo que debe contarse siempre. La cadena nunca debe romperse. Nuestros hijos y nietos deberán guardar en lo más profundo de su corazón la conciencia de ocurrido. Somos la última generación que podrá escuchar el testimonio en vida de los sobrevivientes y la primera generación que deberá educar sin ellos (…) Es necesario enseñar, reflexionar, aprender, trabajar con la conciencia social y la responsabilidad civil, aprender a convivir y a resolver situaciones sin apelar a la violencia”. Luego del encendido de las seis velas en honor a los seis millones de víctimas judías del Holocausto, se encendió una séptima luminaria en memoria de los grupos étnicos y minorías que también fueron víctima de los nazis, como masones, gitanos y diversidades sexuales, y los rabinos Gustavo Kelmeszes, del Círculo Israelita de Santiago; Daniel Zang, de la Comunidad Israelita Sefaradí, y Pablo Gabe, de la Comunidad NBI, pronunciaron la tefilá El Maalé Rajamim. A continuación, se escuchó el testimonio de Marta Neuwirth, sobreviviente de Auschwitz y Bergen-Belsen. Con sentidas palabras, Marta recordó la traumática vivencia de los campos de concentración, el trabajo asignado, la pérdida de su madre y hermano, y la liberación y posterior llegada a Chile. Luego de la liberación, relató, “me enfermé y me llevaron al hospital. Cuando desperté, una enfermera con una gran capa me atendía en mi cama, una cama con sábanas. Hablaba un idioma que no conocía, hoy sé que es inglés. Me entrego un huevo, en ese momento pensé que era el manjar más grande que había comido en vida. Completamente sola, me llevaron en un barco de la Cruz Roja a Suecia. Desnuda, cubierta de una frazada y cubierta en un grueso polvo blanco. Nos atendieron y cuidaron. Por primera vez en mucho tiempo fui al colegio, me alimenté de a poco, hice amistades. Hasta que un día dos hombres de una organización judía, pasaron recopilando nombres de familiares que alguna de nosotras tuviese en algún país del mundo para poder contactar. Fue así como en una radio chilena leyeron el nombre de un tío mío que había emigrado muchos años antes para acá. Mi tío se convirtió en un nuevo padre para mí, y Chile en mi nuevo país. Un país que me recibió con los brazos abiertos, y que me permitió construir una vida y una familia”. Al finalizar la ceremonia, se entregó el Premio Luz y Memoria al actor y director teatral, Nissim Sharim, fundador de la compañía Teatro ICTUS, en virtud de su trabajo por la cultura y los Derechos Humanos, en especial durante los oscuros días del régimen militar en Chile. “Esto honra e ilumina mi existencia”, señaló Sharim, emocionado, y destacó la inspiración profundamente judía de su carrera en las artes escénicas.

Casi 1.000 personas disfrutaron del “Bustán Sefaradí”

Con una asistencia de 420 personas en la primera noche y 450 en la segunda, se presentó la obra “Bustán Sefaradí”, de Yitzjak Navón, los días 15 y 16 de enero, en la Sinagoga Maguén David de la Comunidad Israelita Sefaradí de Santiago. La obra más representada de la historia del teatro en Israel volvió a presentarse en Chile, después de 12 años desde su primer estreno en el país. Si bien las funciones estaban originalmente programadas para el mes de noviembre, en el marco de la Semana Sefaradí, la contigencia nacional obligó a cancelar la actividad y reagendar la presentación de la obra. En esta pieza del renombrado dramaturgo israelí, relata la historia de Mushón y su regreso a Jerusalem, específicamente a su barrio sefaradí de la infancia, después de muchos años de lejanía. Este regreso marca el reencuentro con las historias de su familia, vecinos, amigos, las kantikas, pero sobre todo con un cruel secreto enterrado hace muchos años. En el montaje realizado por la Comunidad Sefaradí de Chile, el elenco estuvo compuesto por actores que son miembros de la kehilá y del ishuv, que deslumbraron con su talento, y se ganaron los aplausos y las felicitaciones del público.

Año Nuevo de los Árboles, con la naturaleza y en camaradería

Hasta el lunes 3 de febrero están abiertas las inscripciones para ser parte de la celebración de Tu BiShvat comunitario, en el que participan las comunidades Sefaradí, Israelita de Viña del Mar, NBI y el Círculo Israelita de Santiago, y que se llevará a cabo el domingo 9 de febrero, desde las 9.30 hrs. La actividad se desarrollará en el Estadio Israelita de Reñaca, para lo cual partirán buses climatizados desde la Comunidad Sefaradí, que trasladarán a destino a los asistentes que podrán participar de una jornada de charlas y otras entretenciones, además de contar con la posibilidad de disfrutar de un almuerzo buffet y, por supuesto, disfrutar la naturaleza en este Tu BiShvat, Año Nuevo de los Árboles. Para más informaciones y consultas sobre valores, escribir al correo electrónico asistente@sefaradies.cl.

Una molécula logra destruir células malignas

Una pequeña molécula llamada PJ34 puede hacer que las células cancerosas se autodestruyan. Así lo afirma un estudio realizado en Israel por científicos de la Universidad de Tel Aviv y publicado recientemente en la revista biomédica Oncotarget. La profesora Malka Cohen-Armon y su equipo de la Facultad de Medicina Sackler experimentaron con el uso de xenoinjertos: trasplantaron cáncer de páncreas humano en ratones. El sistema inmunitario de los ratones estaba comprometido para que sus cuerpos no rechazaran las células trasplantadas. Durante dos semanas, y junto al equipo de la doctora Talia Golan del Centro de Investigación del Cáncer del Centro Médico Sheba, los científicos inyectaron la molécula PJ34 en los roedores. Originalmente, la PJ34 fue desarrollada para tratar accidentes cerebrovasculares pero luego pronto se descubrió que teñía un poderoso efecto sobre las células cancerígenas humanas. Es que la molécula genera errores durante la duplicación celular, lo que lleva a la muerte rápida de las células malignas. «En una investigación publicada en 2017, descubrimos un mecanismo que causa la autodestrucción de las células cancerosas humanas durante su duplicación (lo que se conoce como mitosis), sin afectar a las normales», explicó Cohen-Armon. Y añadió: «Ahora aprovechamos esta información para erradicar con eficiencia las células de cáncer de páncreas humano en xenoinjertos». Un mes después de que la molécula fue inyectada a los ratones, los científicos hallaron que la cantidad de células cancerígenas en los tumores de los roedores se había reducido entre un 80 y un 90 por ciento. Incluso hubo casos en que el tumor desapareció por completo. Cohen-Armon señaló que los ratones tratados no sufrieron efectos adversos tras recibir la molécula PJ34 ni experimentaron cambios en su peso o comportamiento. También fue significativo que la molécula interrumpiese exclusivamente la duplicación de células cancerosas humanas dejando vivas solo a las sanas. Profesora Malka Cohen-Armon (izquierda), de la Universidad de Tel Aviv, y doctora Talia Golan del Centro Médico Sheba. Foto cortesía de la Universidad de Tel Aviv. Aunque PJ34 podría funcionar contra otros tipos de células cancerosas, el cáncer de páncreas es algo apremiante. Es el duodécimo cáncer más común del mundo y el cuarto entre los más mortales. Es que este tipo de la enfermedad es, a menudo, resistente a los tratamientos existentes. Diagnosticar de forma temprana el cáncer de páncreas es algo difícil porque no suele haber síntomas. De esta forma, cerca del 80 por ciento de los pacientes son diagnosticados en la etapa metastásica. Lo más grave es que menos del tres por ciento de los pacientes en esa fase sobreviven más de cinco años después de ser diagnosticados. La investigación tiene potencial para desarrollar un nuevo tratamiento contra este cáncer tan agresivo en los humanos. Y también podría resultar eficaz contra cánceres de mama, pulmón, cerebro y ovarios. Por estos días, la molécula PJ34 ahora se está probando en ensayos preclínicos de acuerdo con las regulaciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA). Pronto llegarán las pruebas en animales más grandes y luego se podrá comenzar los exámenes clínicos en humanos. En junio pasado, un estudio de investigación internacional dirigido por Golan demostró la efectividad del nuevo régimen de medicamentos para el cáncer de páncreas en personas con Mutaciones BRCA.

“Me gustaría poder decir que los alemanes hemos entendido el Holocausto”

El presidente de Alemania confesó en un importante discurso el miércoles que no estaba convencido de que su país hubiera captado las lecciones del Holocausto. Hablando en una sesión del Bundestag, el parlamento federal de Alemania, para conmemorar el 75 aniversario de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz, Frank-Walter Steinmeier advirtió que “los espíritus malignos del pasado ahora aparecen con un nuevo disfraz“, informó The Algemeiner. Entre los asistentes al evento del Bundestag se encontraba el presidente israelí, Reuven Rivlin. Al reconocer la presencia de Rivlin en la audiencia, Steinmeier comentó: “Me gustaría poder decir hoy con convicción, especialmente frente a nuestro invitado de Israel: los alemanes lo hemos entendido“. Continuó: “Pero, ¿cómo puedo decir esto cuando el odio y la agitación se están extendiendo, cuando el veneno del nacionalismo se está filtrando nuevamente en los debates, incluso en nuestro país?“ Steinmeier luego recurrió al fuerte aumento de los ultrajes antisemitas en Alemania durante el año pasado. “¿Cómo puedo decir esto cuando usar la kipá se convierte en un riesgo personal, o cuando los judíos retiran su menorá cuando llega el lector del medidor de electricidad?“, comentó un emotivo Steinmeier. “¡¿Cómo puedo decir esto cuando un terrorista de derecha en Halle en Yom Kipur asesina a dos personas y la pesada puerta de madera de la sinagoga sola evita una masacre de hombres, mujeres y niños judíos?!“ Al igual que con Steinmeier, Rivlin enfatizó la importancia del pasado como guía para el presente, destacando la amenaza que representa Irán para Israel. “Los iraníes tienen la aspiración de destruir la existencia del Estado de Israel, nuestra destrucción es para ellos un objetivo político y estratégico“, dijo Rivlin a los parlamentarios alemanes. En cuanto al tema del antisemitismo persistente en Alemania, mientras tanto, Rivlin fue igualmente directo. “Alemania no debe fallar aquí“, dijo. En ese sentido, Rivlin declaró: “Estoy aquí para decirles que el Estado de Israel y Alemania son socios verdaderos“.

Marruecos alaba el plan de paz de Trump

El gobierno de Marruecos alabó hoy el plan de paz del presidente estadounidense Donald Trump para el conflicto palestino por ser "convergente" con su visión del conflicto israelí-palestino, y añadió que "aprecia los esfuerzos constructivos por la paz de la Administración Trump". La opinión del gobierno marroquí fue expresada en una declaración del ministro de Exteriores Naser Burita, que se suma así a mensajes similares de otros países árabes como Egipto, Arabia Saudita o Emiratos Árabes Unidos, en contraste con la opinión de Turquía, que calificó el plan de "inaceptable". El gobierno de Rabat asegura que el plan de Trump incluye "elementos de convergencia con los principios que (Marruecos) siempre ha defendido", y cita concretamente la idea de una solución de dos estados, la defensa del diálogo entre las dos partes (israelíes y palestinos) y la dimensión política y económica del plan. Marruecos añade que un proceso de paz constructivo debe incluir una solución "realista, aplicable, equitativa y duradera" y debe "satisfacer los derechos legítimos del pueblo palestino a un estado viable y soberano con Jerusalén Este como capital", pese a que el plan excluye este último detalle y deja a Jerusalén como "capital indivisible de Israel". Mientras tanto, la clase política marroquí -tradicionalmente pro palestina- ha guardado silencio, y solamente el grupo islamista de Justicia y Caridad, ilegal pero tolerado, condenó el plan de Trump argumentando que equivale a "una nueva agresión contra Palestina, que consolida la ocupación sionista".

Putin otorgó el perdón a la joven israelí encarcelada en Rusia

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, otorgó hoy el perdón a la joven israelí encarcelada en su país, Naama Issachar, según informó la agencia de noticias rusa Interfax. Issachar, de 27 años, fue sentenciada por Rusia a 7,5 años de prisión después de que se encontraron casi 10 gramos de marihuana en su equipaje durante una escala en un aeropuerto de Moscú en abril. Ella negó el contrabando de drogas, señalando que no había intentado ingresar a Rusia durante la escala en su camino a Israel desde la India, y no tuvo acceso a su equipaje durante su breve estadía en el aeropuerto ruso. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, voló a Moscú hoy, en un viaje sin previo aviso, luego de su reunión en la Casa Blanca con Donald Trump, por lo que ya se especulaba con la posibilidad de la liberación de Issachar. El martes, el gobernador regional de Moscú, Andrei Vorobyev, firmó su solicitud de indulto, el último paso necesario antes de que Putin pudiera abordar el asunto.

La enseñanza del Holocausto en la era post moderna

El 27 de enero de 1945 el Ejército Rojo liberó a los últimos 7.000 prisioneros que quedaban en el campo de concentración y exterminio de Auschwitz. Los alemanes sabían que estaban por perder la guerra, por lo que justo antes de su huida, hicieron estallar las cámaras de gas y los crematorios que seguían funcionando. Quienes sobrevivieron a Auschwitz, el campo que resumió la maldad nazi, se transformaron en la voz de aquellos que no tuvieron la misma suerte. A medida que el fenómeno de la post modernidad se hace más evidente y se comienza la era “sin sobrevivientes”, la educación sobre el Holocausto y la lucha contra todo tipo de discriminación se volverá una tarea más difícil. En ese contexto, los museos aparecen como una herramienta eficaz para complementar la enseñanza formal. De hecho, un estudio recientemente publicado por el centro de investigación estadounidense Pew Research reveló que los adultos que habían visitado un monumento o museo del Holocausto (el 27% de los 10.971 encuestados) respondieron correctamente 2,9 de las cuatro preguntas de opción múltiple planteadas sobre el tema. En comparación, aquellos que nunca habían visitado un monumento o museo del Holocausto respondieron correctamente a solo 2 preguntas en promedio. Respondiendo a esta evidencia y al creciente interés por conocer sobre estos temas y vincularlos con la formación ciudadana, el Museo Interactivo Judío de Chile (MIJ) está desarrollando una nueva muestra sobre el Holocausto. El proyecto, que honra tanto a las víctimas como a los sobrevivientes y héroes de este periodo, contempla agregar 80 metros cuadrados de una exhibición permanente al memorial actual, la que contendrá documentos, objetos de la época y testimonios de los sobrevivientes que llegaron a Chile después de la Segunda Guerra Mundial. Es un proyecto ambicioso que permitirá incrementar el número de visitas al recorrido del Holocausto y que responde a la misión del MIJ de llegar a la sociedad chilena con un mensaje de respeto por los Derechos Humanos y la valoración de la diversidad. En tiempos donde los únicos testimonios de los sobrevivientes estarán en los museos y en los libros de historia, el deber de los educadores y de los museos es encontrar nuevos métodos para transmitir a las futuras generaciones los horrores del Holocausto, los peligros del racismo y de los discursos de odio. Y justamente en Chile el MIJ es uno de los más importantes aliados en esta tarea al poner a disposición diversos recursos educativos que aprovechan la tecnología para aprender las lecciones del pasado. Fijar una fecha para la conmemoración también es una ayuda para universalizar ciertos valores, como el respeto por la democracia y los Derechos Humanos, pero además responde a que los países pertenecientes a la ONU adhieran al esfuerzo de transmitir el “Nunca más” por todos los medios posibles.

¿Tiene sentido traer hijos al mundo?

¿Tiene sentido traer hijos al mundo? Algunos creen que no. El impacto de las crisis sociales, ambientales, políticas o económicas hace que muchos jóvenes decidan que, no solo no vale la pena hacerlo, sino que, traerlos a esta realidad es un acto de crueldad hacia los niños. Simplemente, no es justo. El judaísmo tiene mucho que decir al respecto. La primera mitzvá que D´s entrega al ser humano es “Pru urvú”, sean fructíferos y multiplíquense (Bereshit 1:28). El Talmud se preocupa de legislar esta orden divina. ¿Cuándo se puede dar por cumplida esta mitzvá? La idea general es cuando cada progenitor se reemplaza a sí mismo, es decir que cada pareja debería tener al menos dos hijos. Mientras Beit Shamai plantea que una pareja debe tener dos hijos varones, Beit Hilel considera que se cumple la mitzvá con un hijo y una hija (Yebamot 6:6). Algunas autoridades modernas, entre ellas el rabino Moshé Tuttnauer, proponen que, después de la Shoá, en la cual fue asesinada la tercera parte de nuestro pueblo, deberíamos tener tres hijos: dos para reemplazarnos a nosotros mismos y uno adicional para reemplazar a los fallecidos en ese horrendo período. La preservación de la especie y la supervivencia de nuestro pueblo son imperativos fundamentales. La Torá narra el nacimiento de Moshé diciendo que “un hombre de la tribu de Leví tomó a una mujer de la tribu de Leví” (Shemot 2:1) lo que parecería indicar que se trata de una pareja recién formada. Sin embargo, algunos versículos más adelante se nos cuenta que Miriam, la hija mayor del matrimonio, cuida la canasta en la cual espera que su pequeño hermano se salve. Y años más tarde, cuando Moshé vuelve a Egipto a liberar al pueblo hebreo, su hermano mayor, Aarón, sale a su encuentro para ayudarlo. El midrash (Sotá 12a) se hace cargo de la evidente contradicción explicando que, ante el decreto que exigía arrojar al Nilo a los varones hebreos recién nacidos, los hombres resolvieron separarse de sus mujeres para evitar tener más hijos. Sin embargo, las mujeres decidieron afrontar el riesgo y seducir nuevamente a sus esposos. Desde una mirada racional, podríamos tender a empatizar con los hombres. ¿Qué sentido tendría traer niños al mundo en esa situación? Los varones serían asesinados al nacer y, al no haber hombres hebreos, las niñas se casarían necesariamente con egipcios. Por eso el Talmud declara que la liberación de Egipto se debió al mérito de las mujeres justas de aquella generación (Sotá 12a) que apostaron por un futuro que, de tan incierto, parecía inexistente. No solo apostaron por la salvación, hicieron que la salvación fuera posible. El rito del Brit Milá tiene un simbolismo muy fuerte en este sentido: antes de su incorporación al Pacto de Abraham, el niño es colocado por unos instantes en la silla del profeta Eliahu. Según el Tanaj (II Reyes 2:11) Eliahu no murió, sino que fue llevado al cielo para que pueda anunciar, cuando llegue el momento, la venida del Mashíaj. Al poner a nuestros hijos en la silla de Eliahu, estamos tomando conciencia de que este niño podría llegar a ser el Mashíaj; y estamos expresando nuestro deseo, nuestra esperanza, de que pueda ser un agente de cambio que nos ayude a alcanzar un mundo mejor. Cada niño y cada niña que nace llega con un propósito: ayudar a los adultos que lo reciben a mejorar el mundo, unirse a ellos en la cadena de buenas acciones que aporten a la creación de una sociedad más justa y amigable. Negarse a que se sumen a la tarea es darla por perdida antes de comenzarla. Si Moshé no hubiera nacido, no habría habido éxodo de Egipto, no habría habido salvación. Si multiplicamos esta idea por todos los seres humanos, lograríamos ver a cada persona como una apuesta por el éxito de la misión de tikún olam. Pirkei Avot 2:21 nos dice: “No estás obligado a concluir la tarea, pero no estás exento de la obligación de comenzarla”. Al focalizarnos en la magnitud de las falencias de nuestra sociedad, podríamos caer en el desánimo. Sin embargo, el judaísmo nos dice que el intento vale la pena. ¿Da miedo el futuro? A veces sí. Como todos los miedos, el miedo al futuro nos ofrece dos caminos alternativos. Podemos rendirnos ante él, decidir que el mundo está irremediablemente perdido, bajar los brazos y dejar que la desesperanza se apodere de todo. Pero también existe la otra opción. Asumir que siempre persiste una chispa de esperanza, aun dentro de la desesperanza. No podemos darles a nuestros hijos un mundo perfecto, una sociedad ideal. Pero sí podemos hacerlos crecer dentro de una comunidad acogedora que les provea de un marco valórico cercano a esa sociedad ideal a la que aspiramos. Podemos enseñarles un estilo de vida acorde a estos valores. Como judíos, tenemos claro el camino. Podemos educar a nuestros hijos en una vida de mitzvot, donde cada acción esté imbuida de respeto hacia todos los seres humanos; una vida de tradiciones que nos recuerden que debemos plasmar esos valores en la vida cotidiana. Y, sin dejar de estar conectados con quienes son diferentes, podemos rodearnos de gente con la que compartamos valores y así unirnos en un proyecto comunitario que haga la tarea más fácil y más grata. Cada persona debe ser un agente de cambio para el bien. Cada niño que nace trae la esperanza de que la tarea es posible. El judaísmo nos impone la obligación de convertirnos en socios de D´s en la creación, aportando al proyecto de tikún olam. Todos, tanto nosotros como nuestros hijos, debemos impulsar el cambio y ser un aporte fundamental en la dirección correcta.

Lleno de idolatría

Cambiar hábitos, introducir nuevas rutinas y lograr la motivación adecuada siempre es una tarea difícil. Requiere un proceso de aprendizaje a partir de un estímulo activador, una acción concreta y una recompensa que mejora el primer momento. En la historia de Egipto, el estímulo viene por parte de D-s y su servidor Moshé, pero no es argumento suficiente para generar un cambio de paradigma. Aduce Moshe: “ellos no me creerán, ni oirán mi voz” - Shmot 4:1. La Mejilta Pisha 5, entiende la razón por la que el Pueblo no está en condiciones de escuchar las palabras de libertad que trae Moshé y la esperanza de redención que aporta D-s. Rab Iehuda ben Bateira dice: Se afirma que “ellos no escuchaban a Moshé a causa de la congoja de espíritu, y de la dura servidumbre” Shmot 6:9. ¿Hay alguien que no se alegraría al recibir buenas noticias? Si a uno le dicen: “¡Te ha nacido un hijo!” ¿acaso uno no se alegra? ¡Tu maestro te ha emancipado! ¿No se alegraría uno? Si es así, ¿qué significa cuando dice “ellos no escuchaban a Moisés a causa de la congoja de espíritu, y de la dura servidumbre”? Más bien significa que les fue difícil contemplar abandonar la adoración de ídolos. En hebreo la palabra “avodah”, traducido como "trabajo", también significa “adoración”. Como está escrito: “También les dije: Desechen, cada uno de ustedes, las cosas detestables que los atrajo y no se contaminen con los ídolos de Egipto” Pero me desafiaron y rechazaron escucharme. No arrojaron lo detestable de lo que se sintieron atraídos, ni renunciaron a los ídolos de Egipto” - Iejezkel 20:7-8. Así está escrito después de esto, “entonces el Señor habló a Moshé y a Aarón y les ordenó acerca de los israelitas ..." - Shmot 6:13, determinando que se separen de la adoración de ídolos. Israel estaba inmerso en la adoración de ídolos en Egipto y la adoración de ídolos es equivalente a todos los mandamientos de la Torá. Alguien que adora ídolos rompe el yugo de la Torá, anula el pacto y falsifica la Torá. El diseño del nuevo patrón de los hábitos siempre debe incluir resignar viejas prácticas. El pueblo no puede alegrarse por la buena noticia de la libertad, hasta que resigna ídolos. Así también, debemos estar atentos a abandonar prácticas para expandir nuestras fronteras.