publicado hace 4 días

¿Qué significa Matán Torá en tiempos de Coronavirus?

Estamos en un momento en el cual sentimos que todo lo que aprendimos de la tradición judía nos debe permitir ser más sabios. Cada uno de los días de Sfirat HaOmer recreamos nuestras cualidades humanas, nuestras midot, para llegar de la mejor manera a Matán Torá, la recepción de la Torá. Y la pregunta es: ¿qué significa este año, en medio de la pandemia, recibir nuestra Torá? Pésaj significó la libertad física y, a partir de esa libertad física, nos dirigimos al momento cúlmine de la fundación de nuestro pueblo, que es la recepción de los Diez Mandamientos. Pésaj es incompleto y es insuficiente sin la festividad de Shavuot. Pésaj es el comienzo y Shavuot es la meta. El objetivo de esa libertad es la ley. Una ley que nos permite desarrollar de una manera mucho más clara y contundente la libertad. Esta dicotomía entre libertad y responsabilidad está resuelta en la tradición judía. Este orden moral establecido en el Sinaí, nos permitió avanzar en diferentes momentos históricos de nuestra historia y de la Humanidad, sabiendo que tenemos una responsabilidad con el mundo. Y este tipo de sociedad que se estableció inicialmente en el Monte Sinaí, nos permite entender mucho mejor los desafíos que atravesamos en este tiempo de pandemia y de Coronavirus. Si algo entendimos de todo lo que nos está pasando, es que cuando ejercemos la responsabilidad de cuidar y cuidarnos, entonces la ley nos permite vivir de una manera mucho más equilibrada con nuestros prójimos. Por eso vivir y recibir la Torá en época de pandemia, significa tener la conciencia de que pertenezco a un núcleo, a una sociedad que quiere que ejerza libremente mi responsabilidad con los otros. El momento es ahora y es crucial. Pensar la libertad sin ley nos puede llevar las peores crisis. Esta crisis es una oportunidad de ejercer libremente nuestra responsabilidad con nuestros prójimos. Las sociedades democráticas tienen que conjugar continuamente la libertad individual con normas que nos permitan procesar la peor crisis que le ha tocado a nuestra generación. Nuestra responsabilidad como judíos, que habitamos un mundo global es: libremente acatar las normas de convivencia que nos van a permitir poder salir de esta crisis. Ejercemos nuestra libertad, para sujetarnos a una ley y esa ley es la que nos va a permitir en el futuro tener más márgenes de libertad. Cuando no internalizamos la ley, lo que estamos haciendo es justamente lo contrario al mensaje de Matán Torá. Matán Torá deberá ser el eje de todo nuestro pensamiento y su mensaje perdura hasta el día de hoy.

publicado hace 12 días

COVID como musa de narrativas en conflicto

Los Lyons, la familia protagonista de la serie británica “Years and Years”, se habían acostumbrado a convivir con una cotidiana incertidumbre. La misma incertidumbre que domina nuestras conversaciones hoy, tan opaca en su concepción que muchas veces nos paraliza y en el mejor de los casos nos hace avanzar a tientas. Las razones no son menores. Contracción de la economía China, alto desempleo en EE.UU. y una Europa pronosticando la peor recesión de su historia. Entre ellos, Chile, que se ve fuertemente amenazado. La dependencia externa de las cadenas de abastecimiento, el fuerte peso de las industrias de materias primas sobre nuestras exportaciones, el bajo nivel de inversión en I+D, ya nos ponía en una posición particularmente vulnerable. Sumado a ello nuestro debilitado tejido social, que nos anticipa un panorama difícil de poder remontar, al menos durante el 2020. En materia económica y según la Encuesta de Expectativas del Banco Central correspondiente al mes de mayo, se proyecta una caída de un 2,7% en el PIB del país para este año. Condiciones en las que el empleo se resentirá fuertemente, las empresas con problemas de liquidez la pasarán mal y donde las soluciones de mercado no serán suficientes. Para todos es claro que el Estado deberá involucrarse más aún. El escenario se vuelve keynesiano, al menos en el corto plazo. Ya el Financial Times lo advirtió en su editorial: “Los gobiernos deben aceptar un rol más activo en la economía”. Rodrigo Vergara ex presidente del instituto emisor chileno, concuerda, el Estado necesitará actuar rápido para apoyar a las empresas. Y en la misma línea el titular de Hacienda, Ignacio Briones, asegura estar analizando distintos mecanismos de ayuda para éstas. Hay consenso entonces. Será urgente priorizar la sobrevivencia de las empresas. Su fuerte impacto sobre el resto de la economía, sobre el empleo y el sistema financiero nos moverán a asegurar su estabilidad para en lo inmediato cuidar las fuentes laborales y posteriormente garantizar la reactivación económica. Pero no solo será el momento de conciliar la eficiencia privada, con la fortaleza del estado, será también el momento de repasar las acciones que vayan en pos de la reconstrucción de nuestro dañado tejido social. De no hacerlo el populismo nos pueda causar una mala jugada. La combinación estallido y pandemia nos deja vulnerables. Susceptibles ante nuestros temores, nuestros dolores y con la necesidad de buscar culpables. “Years and Years” es un retrato adelantado de aquello y de cómo la demagogia actúa conquistando espacios cuando nuestro mundo conocido en lo afectivo y en lo económico se nos derrumba. Por ello, no sólo la economía está en jaque. Hoy también es la narrativa la que entra en conflicto. Estamos en un momento en el que las narrativas sobre prosperidad, libertad y tecnocracia se están cuestionando. Y ante esto, más allá de solo salvar la economía, previo a superar la crisis sanitaria, la pregunta fundamental es: ¿Cuál es el mundo que se abre post pandemia? Asumir que ésta crisis requiere expertos, en salud, en ciencia, en economía es una obviedad que debe ser aceptada. Pero entender que en la crisis de narrativa estamos todos llamados a aportar, no es tan evidente. “Este es el mundo que construimos. Todos somos responsables, cada uno de nosotros”, dice la asertiva Muriel en el más notable monólogo de la serie británica. Implorándonos con ese llamado a que reflexionemos sobre nuestro actual desafío. No sólo en el ámbito de cómo recuperar empleos, levantar inversión, proteger empresas, sino también en la búsqueda de fórmulas para reconstruir nuestras relaciones y hacernos cargo de las amenazas que han puesto al mundo de cabeza alejado de nuestras antiguas certezas. Hoy entramos en un territorio nuevo, desconocido, cruzado por las grandes incertidumbres que amenazan al mundo y que vendrán a cuestionarnos si reforzar lo público, la cooperación multilateral, la solidaridad global o devaluar la globalización y las democracias. Espero que desde nuestras libertades escojamos sabiamente.

publicado hace 19 días

El desafío de hacer comunidad en tiempos de COVID19

Estamos ante un hecho sin precedentes en la historia reciente de la humanidad y por supuesto, de nuestra Comunidad. Nadie estaba preparado para una situación así de compleja, hemos logrado grandes cosas gracias al apoyo de todas las instituciones y un gran equipo multidisciplinario de voluntarios, cuyo trabajo, aporte, esfuerzo y dedicación nos llena de orgullo. Reconocemos a todos quienes han dado lo mejor de sí para ofrecer a los miembros de la Comunidad contención, apoyo, orientación, entretención y respaldo. En una primera etapa, junto a las instituciones comunitarias, decidimos activar el Plan de Emergencia Comunitario (PEC) conformado por voluntarios, de distintas especialidades, que de manera coordinada han estado supervisando aspectos de salud, logística, abastecimiento, seguridad, comunicaciones, soporte psicológico, legal y religioso. Además, creamos el Vaad Médico conformado por doctores que han sido fundamentales a la hora de tomar les mejores decisiones para el resguardo de la salud de la Comunidad. Sumado a esto, se creó un call center que funciona las 24 horas y presta asesoría sanitaria, asistencia, apoyo psicológico e información relacionada con el COVID-19 (56-2-26562200), el que nos ha permitido hacer seguimiento a casos positivos, y detectar focos de contagio para oportunas medidas de contención. Junto a esto, hemos distribuido contenido de apoyo emocional para niños, adultos mayores y familias- elaborado por el equipo de psicólogas del PEC-, y recomendaciones sanitarias supervisadas por el Vaad médico y voluntarios de Hatzalah. Los primeros momentos no fueron fáciles, decidir cerrar todas nuestras Instituciones, sinagogas, colegios, organizaciones y otros-incluso una semana antes de los decretado por la Autoridad Nacional- requirió el compromiso, apoyo y liderazgo de todos los Presidentes y Directores Ejecutivos, quienes desde el inicio han sido un apoyo fundamental. Una de las primeras, y tal vez más difíciles decisiones, fue la de suspender las visitas en nuestros Hogares de Ancianos e implementar estrictas medidas, con el apoyo férreo y liderazgo de los Presidentes de ambas instituciones. Debido a la sobre exigencia que esta medida conlleva en ambas residencias -Beit Israel y Cisroco- es que hemos lanzado una campaña de recolección de fondos para afrontar los gastos adicionales que esta pandemia: la mantención de personal 24 horas, compra de insumos, materiales y otros. Los adultos mayores son nuestra historia y como tal le debemos respeto y cuidado, hoy son el grupo de riesgo más vulnerable, y tenemos el deber ético y moral de cuidarlos, por eso esperamos contar con el apoyo de cada uno de los miembros de la comunidad en esta Campaña. También, estamos atentos a la labor que realiza Reshet que, entre otras, entrega de cajas de alimentos para las personas más vulnerables de nuestra Comunidad. Estamos conscientes de lo complejo que ha sido, pero ante la dificultad han surgido ideas creativas y entusiastas. Las Instituciones están ofreciendo día a día una parrilla impresionante de actividades online para todos los gustos, edades y temáticas. Han desplegado sus actividades virtuales para socios y no socios, acercándonos a pesar de la distancia, involucrando especialmente a las comunidades judías de regiones. Por otra parte, todos los rabinos, sin distinción, han sido un pilar fundamental de apoyo emocional, espiritual y contención para la Comunidad. Así también han surgido personas que de manera desinteresada y espontánea están generado redes de apoyo para, prestar asesorías empresariales y legales gratuitas para la toma de decisiones económicas y comerciales. En una mirada más hacia el exterior de la comunidad (Tikún Olam) hemos aportado, junto al Diputado Gabriel Silber, una importante donación de mascarillas para la comuna de Pudahuel. Además, en una acción coordinada con el Doctor Alfredo Misraji y la Sra. Embajadora de Israel en Chile, Marina Rosenberg, donamos 10.000 mascarillas a la Municipalidad de San Bernardo y se gestionó una campaña de recolección de alimentos para las familias del Jardin Infantil San Gabriel de la misma comuna. También, se ha tomado contacto con autoridades de Gobierno para ofrecer recintos comunitarios que para pudieran ser utilizados como centros de atención de salud (por ejemplo, Bikur, Policlínico Israelita, Comunidad de Temuco y Concepción y el Estadio Israelita de Viña del Mar) y, a su vez, el EIM ofreció sus instalaciones a la FACH. Y fuimos invitados por el Ministro Secretario General de la Presidencia, Felipe Ward, a ser parte de la Mesa Interreligiosa por el COVID-19. No tenemos claridad sobre el futuro, pero debemos mirarlo como una oportunidad para involucrarnos aún más en el quehacer comunitario, y más aún, aportar desde nuestra experiencia y conocimiento a la construcción de un nuevo mañana para nuestro país. Es el momento de decir “Ine Ani”, “Aquí estoy”. Han pasado más de 45 días desde el inicio de esta cuarentena, y ha sido una época de gran aprendizaje, tenemos certeza de que todos juntos somos una gran comunidad. Como CJCh hemos visto como las instituciones han logrado articularse ante la nueva realidad, y eso nos da la tranquilidad de saber que somos una comunidad viva y nos permite a todos reenfocar nuestros trabajos; particularmente a nosotros, como CJCh, nos permite retomar nuestros esfuerzos hacia el quehacer nacional. Tenemos fe de que cada día que pasa estamos un día más cerca de volver a vernos, por ahora te pedimos #quedateencasa, para que no falta nadie cuando nos volvamos a encontrar. ¡Es un orgullo ver todo lo que se ha hecho, gracias a todos por hacer esto posible! Am Israel Jai. #SomosComunidad

publicado 24 Abril 2020

¿Informarse? En tiempos de crisis

Lo importante era explicar el cómo, cuándo y por qué. Hoy eso ya no es así. El flujo de información es constante y se mezcla con todo tipo de comentarios, opiniones, discusiones e ideas. Las redes sociales claramente han sido el soporte que han acelerado este proceso, pero no son las únicas. Los medios tradicionales presionados por acercar las noticias a las personas y por la necesidad de obtener más rating o lectores, también han ido transitando a un contenido mixto y confuso entre noticias y notas de todo tipo. Esta transformación podría ser una más en el listado general de todo aquello que producto de la conectividad y la tecnología del siglo 21 han ido mutando y que necesitan un tiempo de ajuste y de adaptación del usuario. Pero la llegada del coronavirus junto con el quiebre de octubre que vivió nuestro país, demostraron la necesidad de acelerar un proceso de educación y adecuación para el consumo de estos medios. Es en estas crisis donde las falencias de los nuevos sistemas salen a flote y toman vida una serie de subproductos como la manipulación con testimonios falsos, publicación de hechos sin corroborar, estadísticas erróneas y mentiras creíbles, todo difundido siempre con algún interés particular o sectorial. Divulgación que se multiplica de una manera muy sencilla. Apelar a la emoción por negativa que sea, siempre es un combustible potente. Hay un estudio del MIT que muestra que las noticias altamente emocionales se esparcen mil veces más que los datos racionales. La emoción es un gancho y por eso la gente tiende a compartir esa información. Pero el gran problema con las redes sociales es que algo que una persona escribió sin pensarlo mucho, se ve y se lee igual que un reportaje preparado con mucho tiempo de investigación. Esto hace que publicaciones basadas solamente en rumores se vean tan creíbles como una historia bien investigada. La instantaneidad le ha quitado a la gente la capacidad de distinguir los rumores y noticias falsas que son siempre más emocionales y que en el fondo buscan provocar una sobre reacción. Imprimir análisis crítico hoy es más importante que nunca. No sólo para no difundir información incorrecta, sino también para lograr vivir con mayor tranquilidad personal situaciones complejas. Calma en medio de la tormenta. Un estado difícil de conseguir en este mundo hiperconectado, hiperexagerado, sin conciencia en que el uso indiscriminado de redes sociales y medios de comunicación produce daño. La sobre exposición a los medios aumenta la creencia y sensación que cualquier problema mundial o crisis particular es el fin del mundo. En circunstancias abrumadoras como las actuales exponerse a lecturas o videos sin ningún filtro personal provoca más pánico del necesario. Hay que saber medirse y no estar disponibles para el infinito arsenal de publicaciones, sabiendo que los datos y hechos a veces pasan a ser lo mínimo de todo lo presentado. Si hoy la manera de prevenir el contagio de un virus es con higiene de manos, entonces para poder sortear de la mejor manera esta extraordinaria situación es imprescindible tener higiene mental. Si hay que lavarse las manos, entonces hay que limpiar también la mente. Sabiendo lo que hay que hacer, no es necesario llenarse de todo lo publicado. Si se permite la entrada de todo lo que circula en las redes es lo mismo que tener un recipiente sucio que nunca se lava. Cada uno debe decidir dónde poner su lectura y reflexionar qué mérito tiene de ser compartido. Exponerse de manera indiscriminada hace que la mente de alguna manera colapse. No está hecha para ser abusada informativamente hablando. Esto es algo nuevo para ella. Nunca antes en la historia había estado tan expuesta a tanta información y relatos falaces, sin orden cronológico, sin principio, sin fin, sin fechas. Es como si ninguna historia terminara. Ningún conflicto concluyera. Está todo ahí circulando siempre. Cualquier cosa que ocurre o se comenta en algún rincón del planeta es como si pasara cerca. Todo está sucediendo todo el rato y la mente lo procesa sin capacidad de manejar esa infinita cantidad de flujo informativo. Se queda sin poder discriminar entre lo sustancial, lo urgente, una anécdota y más importante aún, una falsedad. No es capaz de hacer una escala, jerarquizar y luego borrar. Entonces adquirir madurez en el uso de la información y retomar la capacidad del pensamiento crítico y reflexivo terminan siendo fundamentales. No todo lo que llega debe ser leído, reenviado o compartido. ¿Ayuda en algo? ¿Es un dato nuevo? ¿De dónde viene esa información? Es de cada uno la responsabilidad de seleccionar lo que va a leer y lo que va a retransmitir. Simples actos que determinan algo no menor: El cómo exponerse a la información también definirá la actitud y postura que cada cual tendrá ante la situación que se está viviendo. Un momento histórico complejo que levanta pronósticos tales como que la sociedad no volverá a ser la misma. Temprano para saberlo, aunque a los historiadores les gusta decir que las crisis diseñan la historia. Pero lo importante aquí es que si ocurre algún tipo de transformación, por pequeña o grande que sea, tiene que derivar de la realidad, de un proceso natural de cambios y no de modificaciones inducidas por situaciones irreales o sobre reacciones. Eso sería terreno fértil para quienes buscan poder y usan la manipulación del contenido como una herramienta simple para adquirirlo. El poder ciudadano está de moda, pero para tenerlo no basta con expresar descontento en las redes o sumarse a un #hashtag. Se necesita una mente clara, no manipulable, que entienda que el único poder real es el que se acerca a la verdad de los hechos, aunque demore mucho más tiempo que reenviar, retwittear o decir Me Gusta.

publicado 24 Abril 2020

De la COP25 al COVID19

Aunque es algo temprano para predecir cómo será exactamente el mundo tras la crisis del coronavirus, no cabe duda que habrá fuertes cambios económicos, sociales, políticos, sanitarios y también medioambientales. Me quiero referir inclusive al tema medioambiental, que ha sido parte del discurso público durante los últimos años en el mundo y en Chile, país que encabezó la última COP25, trasladada de emergencia a Madrid. Lo primero que salta a la vista es que la paralización económica y la reducción en el uso del transporte aéreo, marítimo y terrestre han generado a una rebaja significativa en las emisiones globales de gases de efecto invernadero, es decir, el virus ha logrado en poco tiempo lo que no pudieron hacer los seres humanos en varios años. Pero dado que la reducción de emisiones obedece a una situación accidental, parece difícil que se pueda mantener en el tiempo cuando retorne la normalidad, pues la meta central de los líderes mundiales seguramente será rehabilitar la economía lo más rápido posible, incluso a costa de relajar la normativa ambiental. Peor aún podría ser un eventual retroceso en la financiación climática, que está relacionada en gran medida con la ayuda financiera por unos US$100 mil millones anuales que los países desarrollados brindan a los países en vías de desarrollo, y que en el actual escenario no sería extraño que concentre el interés de los países que necesitan capital para hacer rodar sus economías. Esta situación podría verse agravada por la incapacidad práctica de la comunidad internacional para continuar movilizándose en el esfuerzo conjunto de combatir la crisis climática, ya que varios tratados y acuerdos, incluido el Acuerdo de París, establecen calendarios que quedaron sobrepasados por la situación de facto y que serán difíciles de cumplir. Y las propias reuniones multilaterales para abordar la crisis climática, que probablemente son las que mayor número de participantes convocan, ahora quedarán en suspenso por la situación sanitaria, afectando la posibilidad de hacer coincidir en un espacio de información, conversación, debate y toma de decisiones a actores gubernamentales, privados, académicos, y sociedad civil. En todo caso, cabe destacar que el problema de la crisis climática ya está instalado, e incluso si mañana, por algún evento inesperado, las emisiones de gases de efecto invernadero se detuvieran por completo, la crisis climática continuará, porque la energía térmica almacenada después de años de emisiones incontroladas no se disipará en décadas. En otras palabras, vamos a superar la crisis que ahora está causando la epidemia de coronavirus, pero la crisis climática continuará e incluso empeorará. Por eso parece de primera importancia alentar una economía sostenible, energías renovables y eficiencia energética, protegiendo los ecosistemas y los espacios abiertos. Durante estas semanas se ha visto un profundo cambio de hábitos para adaptarnos a la crisis. Hemos bajado el consumo, nos estamos acostumbrando a trabajar desde casa, ya no viajamos o viajamos menos… En fin, una serie de conductas que también podríamos adoptar a cierto nivel en nuestras vidas, por el bien del medio ambiente. La actual crisis del coronavirus podemos verla también como una oportunidad para crear una realidad sustentable, que le dé espacio al ser humano y a sus necesidades, en coexistencia con la naturaleza y el medio ambiente. La humanidad está cambiando, y eso requiere una mirada más holística, que considere al ser humano y la naturaleza como partes de un solo todo. *Columna publicada en El Mostrador.

publicado 17 Abril 2020

Vamos a perder el tiempo

Cuando era chica, tendría unos 10 años, me perdí en Avenida Santa Fe, en Buenos Aires. Era una tarde de compras con mi madre, mirábamos las vitrinas de las tiendas, ella entró a una, yo no. Cuando levanté los ojos de las botas con flecos del escaparate, me encontraba sola en el mundo. ¿Cuánto tiempo pasó hasta que nos reencontramos? Depende. Para mí, unos minutos. Para mi mamá, un siglo y medio, un milenio, una eternidad. El tiempo es esa entidad escurridiza que cada uno mide a su manera. Es cierto, tenemos estándares y parámetros universales: horas, día y meses y años, e inclusive hoy uno puede llamar al 800 800 780 para escuchar la hora exacta en Chile. Pero acaso, ¿es el tiempo una unidad de medida universal? ¿Universalizable? ¿O es algo más íntimo, bordado entre esperas y desamores, entre ansias y angustias, entre resplandores de felicidad intermitentes? Cuando me preparaba para mi Bat Mitzvá nos ilustraron acerca de Abraham Y. Heschel y el concepto de la "santificación del tiempo". Heschel sostiene que el hombre, ante el temor que siente frente a lo inasible del tiempo, se lanza a conquistar el espacio, lo material, para evitar esa desesperación de lo etéreo. ¡Error!, nos dice el filósofo: el camino más satisfactorio sería persistir en el concepto de tiempo, siendo conscientes de su paso: "Efectivamente, sabemos qué hacer con el espacio pero no sabemos qué hacer con el tiempo, salvo subordinarlo al espacio. Muchos de nosotros nos afanamos en aras de conseguir cosas materiales. Como resultado, padecemos de un temor del tiempo profundamente enraizado y nos quedamos pasmados cuando nos vemos obligados a mirarlo a la cara... no podemos conquistar el tiempo a través del espacio. solo podemos dominar el tiempo en términos de tiempo". Yo tenía 12 años, mi entendimiento en ese momento fue limitado. Era un concepto abstracto que, evidentemente, tuvo que madurar unos cuantos años para que pudiera vislumbrar su maravilloso peso. Hoy se me viene a la mente Heschel, el tiempo, y el paso cadencioso de los días. Una palabra nos acompaña al amanecer y al anochecer, como señales sobre nuestra frente: cuarentena, ese tiempo tan particular y nuestro, y a la vez social y global. ¿Qué tan universal es el conteo del tiempo cuando de un día para otro, casi sin previo aviso, nos vimos obligados a cambiar rutinas y trayectos, abandonar lugares (físicos) de trabajo y permanecer en casa, junto a los nuestros? O tal vez solos. Con nosotros mismos. ¿Qué tan comparable es tu tiempo al mío, en épocas de la pandemia del Coronavirus? ¿Dura lo mismo mi día de 24 horas, en el confort de mi hogar con jardín, que el de un ser atrapado en un hogar hacinado, tal vez violento, sin bocanada de aire espiritual? Y además, ¿qué hago yo, desde mi jardín, a sabiendas de que otros tienen "otros tiempos" y otras realidades, para santificar el momento y poder "ser" un alguien valioso para el otro? Milan Kundera, el escritor checo que admiro profundamente, dice en una de sus novelas que un mismo acontecimiento que han vivido dos personas, será recordado más adelante con tan distinta intensidad -puede que hasta uno de los dos ni siquiera lo recuerde- que es allí donde se evidencia la experiencia personal. Seguramente les ha pasado: ustedes recuerdan algo con pelos y señales, y la otra persona ni siquiera tiene registro de lo acontecido. Nos frustramos (¡¿Cómo no lo recuerdas, tú me dijiste... y yo te contesté... y yo llevaba puesto...?!). Nos desencontramos. Porque las experiencias son personales. Sin embargo: la salvación es en comunidad. Nunca hemos tenido tanta necesidad de contacto, como estos días. No importa si es cocinando, estudiando, haciendo gym o una simple charla de zoom sin ningún motivo particular: necesitamos que el tiempo sea compartido. Precisamos del otro, en tiempo presente, para alivianar la carga. Aunque "perdamos el tiempo". Cuando mi hijo menor era chico, me preguntó si en mi época existían los limpiaparabrisas. Se imaginarán mi risa, mi coquetería, y mi respuesta. Pues bien: piensen que, en unos años más, la pregunta corriente será si tú existías en la época del Coronavirurs, y qué hacías con el tiempo libre... "Lo que el alma retiene es el momento del vislumbre interior, más que el lugar donde el acto se produce", dice Heschel. Yo lo entiendo como esa vivencia preciosa, íntima, única, dorada, en que nos damos cuenta del valor de un acto que, para nosotros, tiene un sabor absolutamente especial. A propósito: esas botas con flecos, mi mamá me las compró. Eran bellísimas. Duraron una eternidad... o al menos eso sentí yo.

publicado 08 Abril 2020

La actualidad del mensaje de Pésaj

La celebración Pésaj no puede tener más actualidad en su mensaje en este año especial, de grandes desafíos para el país y también para el Pueblo Judío. El mensaje de Pésaj es justamente el de la libertad, pero más allá del concepto amplio de la libertad, tiene que ver con la superación de aquellas dificultades que hacen que el ser humanos se esclavice constantemente. Porque esa tendencia a esclavizarnos, a someternos, hace que el concepto de esclavitud sea relevante en cada generación, en cada momento y en cada lugar. Nos esclavizamos a infinidad de cosas, desde modelos de Gobiernos hasta tendencias de la moda, hasta ideas sobre el cuerpo, que si bien son parte de la moda, a veces atentan contra nuestra salud, contra nuestra dignidad personal e incluso contra la continuidad. Las modas que tienden a la extrema delgadez o que indican el no tener hijos, las modas que miran solamente el goce instantáneo, esas -cuando las tomamos- nos esclavizan al igual que cadenas. Escuché del Rabino Marshall Meyer, Z.L., citando al Rabino Abraham Joshua Heschel, Z.L., que fue su maestro, decir que Heschel planteaba que ser esclavo no es tener las cadenas que aprisionan tu cuerpo. Sino que ser esclavo es no intentar quitártelas de encima. Entonces, la libertad y la esclavitud, se transforman desde un estado a una tendencia. Y cuando nos empecinamos en quitarnos cadenas aunque estemos totalmente inmovilizados, somos libres, mientras que cuando -enganchados en modas y en conceptos que no quieren cambiar, o que no estamos dispuestos a escuchar la posibilidad de repensarlos- ahí, aunque tengamos las manos y los pies libres, somos esclavos. La celebración de Pésaj debe conmovernos para que siga siendo vigente y relevante. Será vigente cuando tomemos todos sus ritos y los entendamos, los hagamos de corazón y los disfrutemos y los gocemos. Y será relevante cuando, como dice la Hagadá, todo aquel que abunda en discutir y recuperar la esencia del Séder y del relato de la salida de Egipto, será bendecido. Quisiera desear una gran bendición a la comunidad judía de Chile, toda, y muy especialmente a mí comunidad, al Círculo Israelita de Santiago. Y quisiera impregnarlos de la hermosa sensación que implica continuidad dándole vigencia a un Séder significativo con todos los pasos, donde hagamos a D-s presente entre nosotros, donde recordemos que Moshé no figura en la Hagadá para que sea nuestra tarea la de analizar y sentirnos que debemos salir de nuestros propios egiptos. Y quisiera desear una gran bendición a todos los judíos del mundo, en especial de Israel, para que podamos salir de viejos esquemas, que nos aprisionan. Y darle relevancia a ésta, que es una celebración muy antigua y profundamente moderna y actual. Moadim le Simjá. Jag Pésaj Sameaj.

publicado 27 Marzo 2020

Nuevas soluciones, mismos humanos

Hemos leído, escuchado, visto y pensado de todo en estos últimos días. El mundo entero está frente a uno de sus colapsos más evidentes desde hace mucho tiempo, y se hace cada minuto más inminente la necesidad de replantearnos cómo hemos llevado adelante nuestra manera de vivir y convivir como humanidad. Lo primero que amerita analizarse es cómo debemos enfrentar este desafío llamado COVID19. Para esto, creo que la reciente columna de Yuval Harari en el Financial Times da en el clavo respecto a las dos tensiones que tenemos a nivel mundial. Primero, relacionado a desde donde se enfrenta una crisis de esta naturaleza: desde el control puramente del Estado, tipo “Gran hermano”, o -por otro lado- desde potenciar el “civic engagement” y las posibilidades que nos dan las democracias en estos escenarios. Y segundo, tenemos el dilema las relaciones internacionales: colaboración global o aislamiento de cada país. Frente a estos dos dilemas, creo que aparece como evidente que ninguna postura radical sirve, ya que hay tantos factores nuevos en esta emergencia y sencillamente no controlamos varios, que extremar posiciones no parece prudente. En cambio, sí parece interesante que, dado el “experimento global” del cual todos estamos siendo parte, se abren múltiples y exponenciales espacios de innovación en todos los ámbitos de la vida humana, lo cual implica estar abierto a todas las posibilidad de como ir enfrentando el Coronavirus. Si es que algo bueno puede traer una emergencia sanitaria de estas magnitudes, es que nos obliga a romper muchísimos paradigmas que -sin una crisis de este tamaño- nos habríamos demorado años en romper. La implementación de la transformación digital del Estado, la masificación de la economía circular, la instalación del teletrabajo como estándar, la generación de nuevos modelos de logística y colaboración entre grande y pequeñas empresas, el establecimiento de nuevos modelos de educación, entre muchos otros. Pero quizás los que más van a sufrir cambios radicales son nuestros sistemas de salud, que claramente no están preparados para un enemigo de este nivel. Emociona ver como innovaciones locales, como la mascarilla con cobre que se imprime en 3D, se viralizan por el planeta, y este no será un caso aislado, es la punta del iceberg de un fenómeno extraordinario de desmonetización y democratización del conocimiento con fines públicos. Finalmente, si nos vamos al plano de lo que viene después de punto clímax de esta bien llamada “tormenta perfecta”, es como preguntarnos qué mundo queremos construir hacia adelante, qué tipo de sociedades emergerán, cómo serán las relaciones personales y profesionales, y -por sobre todas las cosas- qué habremos aprendido. En esa mirada de mediano y largo plazo, seguramente este virus nos habrá cambiado la manera de entender las cosas y, por ende, la manera de hacer. Y eso es lo que -profundamente- implica la innovación: más allá del tipo de soluciones que emerjan, tener la voluntad de mirar el mundo con un lente distinto, desafiando los status quo. Es claro para mí que ese “nuevo mundo” que nacerá cuando pase la pandemia, será un mundo donde tendremos que mirar con mayor coraje los desafíos estructurales que tenemos: Cambio climático, envejecimiento de la población, automatización y pérdida de empleos, entre los más relevantes. El pueblo judío sabe mucho de desafíos, crisis, guerras y caos. Es por eso que, como comunidad, debemos ser pioneros y sentirnos responsables de innovar en la construcción de ese futuro que se está generando todos los días, donde la combinación entre la ciencia y la solidaridad serán claves. Seamos responsables, seamos audaces y, por sobre todas las cosas, seamos muy humanos al enfrentar lo que viene.

publicado 20 Marzo 2020

Los más fuertes del Este ayudan a los más débiles del Oeste

China no es uno de los países que normalmente queramos tomar como ejemplo a seguir. No al menos desde un punto de vista de la defensa de los Derechos Humanos y las libertades. Menos en este momento, cuando miramos las noticias en la TV y no sabemos si vemos el reporte diario o si este año adelantaron la programación del Príncipe de Egipto. ¡Y pensar que todo este caos del coronavirus se debe a que uno de sus ciudadanos se empinó un platito con sopa de murciélago! Spoiler: el murciélago no es kosher. Entre todo el volumen de noticias e información, me gustaría relevar uno en particular que en las últimas semanas se ha desarrollado de manera bastante silenciosa. Algunos hablarán de una acción de relaciones internacionales, otros dirán que es de responsabilidad global y, para unos pocos, un blanqueamiento de imagen. De acuerdo a la Ley de Respuesta ante Emergencias de China, 10 de las provincias desarrolladas del Este están a cargo de asistir a 10 provincias y regiones autónomas del Oeste, donde viven las minorías étnicas y los sectores más pobres del país. Así, por ejemplo, Beijing asiste a la Región Autónoma de Mongolia Interior, Fujian asiste a Ningxia y a Dalián, o Tianjín asiste a Gansu. Lo interesante de este modelo es que China, una vez que vio que la curva de desarrollo del coronavirus dentro de sus fronteras estaba disminuyendo, ofreció ayuda con médicos e insumos inmediatamente a los vecinos y socios internacionales que en otras oportunidades les han tendido una mano. Un grupo de médicos de la provincia de Sichuán es el encargado de llevar las lecciones aprendidas hasta Italia junto a medicinas y hasta hospitales de campaña, mientras otro grupo de Shanghai trabaja en Irán. Anteriormente, Italia envió grupos de ayuda humanitaria y reconstrucción a Sichuán luego del terremoto de 2008, que dejó más de 69 mil muertos; de la misma forma, Irán -bueno, Irán- recibe ayuda porque hoy la necesita con suma urgencia. Pésaj es una de las fiestas de nuestro calendario que nos reúne para reflexionar sobre la inmediatez, sobre la urgencia y sobre el actuar sin meditar cuando nuestro pueblo estuvo en peligro. Algo que une la respuesta de China con la que se espera de los judíos es la preocupación para que todos salgamos de esta situación, sin importar nuestras diferencias: la solidaridad y el altruismo. La copa que dejamos junto a la puerta de calle abierta simboliza justamente eso: con ella esperamos que el profeta Eliahu se una a nuestra salida de Egipto en nuestra mesa. Por eso, de la misma manera en que nos preocupamos del bienestar general de nuestro Pueblo, y de manera idéntica a como le abrimos la puerta a quien lo necesita, esta víspera de Pésaj reflexionemos sobre los hábitos y rutinas que debemos cambiar, no sólo por nuestra propia salud, sino también por la de aquellos que nos rodean. Para que todos podamos salir de esta ‘plaga’ juntos y sanos. A nivel personal, aumente la frecuencia del lavado de las manos, no sólo antes de comer o después de usar el baño, evite salir de su casa, hágalo sólo en caso de emergencia, para comprar comida o medicamentos; evite acercarse a ancianos y enfermos crónicos, incluso si usted se siente sano no sabe si pudiera ser portador del virus y accidentalmente contagiar a otros; evite riesgos de accidentes domésticos, e incluso la gripe común, que pudieran hacerle visitar las salas de urgencia. Debemos descomprimir el sistema sanitario. Y a nivel social, fíjese si en su edificio o barrio hay ancianos o enfermos que necesiten comida o medicamentos, y voluntarícese para asistirlos; llame por teléfono a sus abuelos o a aquellos que están en aislamiento para que no se sientan tan solos; libere su conexión de Wifi en las tardes, después de trabajar, para que sus vecinos mayores también puedan comunicarse con sus seres queridos. Así, tomemos el ejemplo de China, y “los más fuertes del Este” cuidémonos y ayudemos a “los más débiles del Oeste” para que todos salgamos de esta crisis juntos y fortalecidos.

publicado 12 Marzo 2020

“Soy de la Generación Igualdad: Por los derechos de las mujeres”

Resulta muy sugerente la invitación procedente desde Naciones Unidas para conmemorar este 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer. Bajo el lema “Soy de la Generación Igualdad: Por los derechos de las mujeres”, se busca impulsar una campaña multigeneracional para conmemorar el 25 aniversario de la Declaración de Beijing y la Plataforma de Acción adoptada en 1995 en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer. Dicha Plataforma de Acción es reconocida como “la hoja de ruta más progresiva para el empoderamiento de las mujeres y las niñas en todas partes del mundo”. Se suman además este año significativos hitos: el vigésimo aniversario de la resolución 1325 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre “Mujeres, Paz y Seguridad” y el décimo aniversario de la creación de ONU Mujeres. Los acontecimientos que han tenido lugar en los últimos años, así como la emergencia de movimientos de denuncia del abuso y del acoso sexual en diferentes países, han relevado la demanda por mayor igualdad de género. Estas demandas han adquirido una dimensión global impensada tan solo unos pocos años atrás. Es así como son cada vez más enérgicas las voces por el reconocimiento de los derechos de las mujeres en materias tales como la corresponsabilidad y los trabajos de cuidado – usualmente no remunerados - cuya carga suele recaer en las mujeres. Estos aspectos que siguen siendo la base fundacional de muchas sociedades, establecen estructuras discriminatorias que terminan impactando en el bienestar general de las personas y la consecuente cohesión social. Tan emblemática fecha, como sabemos, fue instalada como una forma de rendir un homenaje a todas las mujeres en su condición de trabajadoras. Es por ello, que sigue siendo de absoluta necesidad darle prioridad a las condiciones laborales que viven las mujeres en todo el mundo, caracterizadas por un menor acceso al trabajo remunerado y a los lugares de toma de decisiones empresariales, así como a la desigualdad de remuneraciones que se expresa en la brecha salarial. La Organización Internacional del Trabajo (OIT), en su último informe de perspectivas sociales y del empleo en el mundo, indica como uno de los cuatro desafíos para el año 2020, la desigualdad en el acceso al trabajo, ya que la tasa de participación de la mujer en la fuerza laboral es de solo el 47% mientras que la del hombre es 74%. Agrega el informe que “los estereotipos de género que hacen hincapié en el papel de la mujer como principal cuidadora y en el hombre como principal sostén de la familia, siguen profundamente arraigados en algunas regiones”. La igualdad de género enfrenta además otro gran desafío: la incorporación plena de las mujeres a la revolución digital por medio, entre otras vías, de su incorporación profesional al estudio de carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). En muchas partes del mundo se despliegan múltiples esfuerzos para que niñas, jóvenes y mujeres se motiven, culminen y continúen carreras y estudios vinculados a estas disciplinas, así como por la creciente visibilización de mujeres pioneras en dichos campos que actúen como modelos de inspiración y acción para incorporarse a un ámbito donde las mejores remuneraciones permiten una reducción relativa de la brecha salarial de género. Sin embargo, se requiere al mismo tiempo romper con las barreras y discriminaciones. Es probable que se pueda incrementar el número de mujeres que estudian carreras STEM y que se sientan empoderadas, pero, si no se cambia al mismo tiempo la estructura laboral, se encontrarán con los mismos obstáculos que enfrentan actualmente. Lo anterior es particularmente relevante en el contexto de los desafíos que impone el futuro del trabajo, considerando que fenómenos tales como la automatización, según lo evidencian sendos estudios, impactará particularmente a las mujeres, a pesar de contar con las competencias y habilidades necesarias para enfrentar los retos de mundo del trabajo del S.XXI. El 25 aniversario de la Declaración de Beijing y las significativas fechas que celebramos este año, ofrecen un escenario para una reflexión honesta y profunda sobre la igualdad de género. Junto con reconocer los avances, es importante no perder de vista los obstáculos que para ello se levantan desde distintos ámbitos, tanto en materia cultural como normativa y, sobre todo, entender que el trabajo por la igualdad de género no se logra sin, por un lado, una evaluación permanente que permita la retroalimentación y la corrección y, por otro una necesaria coordinación entre los agentes involucrados en el desafío que se desprende de que la tarea por la igualdad es compleja y multidimensional. Lo anterior, lo hemos constatado en terreno desde el trabajo que venimos haciendo en WIZO por el mejoramiento del estatus de la mujer, tanto en Israel como en los distintos lugares donde existe una federación de nuestra organización, para no permitir que se abra la puerta para retrocesos en conquistas que no podemos darnos el lujo de perder.

Suspensión de la Asamblea General Anual de Socios de la Comunidad Israelita de Santiago

De acuerdo a los Estatutos Sociales, se citó a Asamblea General Ordinaria para el día 26 de Marzo de 2020 en Primera Citación y para el 20 de Abril de 2020 en Segunda Citación. Para ambas citaciones se realizaron las publicaciones que exige la ley. Dicha Asamblea no pudo llevarse a efecto en ninguna de las dos fechas de citación, atendida la contingencia sanitaria que afecta al país por la pandemia del COVID-19 y al estado excepcional actualmente vigente. Con el objeto de disminuir los riesgos de exposición de los socios y dar cumplimiento a las medidas restrictivas de aislamiento social impuestas por la autoridad sanitaria, el directorio de la Comunidad Israelita de Santiago ha decidido suspender la realización de la Asamblea Anual General de Socios de la Comunidad Israelita de Santiago hasta una nueva fecha que se informará oportunamente.

“Israel está entrando en una nueva normalidad”

Oscar Embón, médico israelí, brindó un panorama acerca de cómo está la situación con el COVID19 en aquel país. Embón señaló que “estamos viendo que las últimas semanas la curva va disminuyendo y el número de enfermos afectados y la mortalidad también” e hizo hincapié en que “tenemos una letalidad del virus de solamente 1,6%”. El médico comparó las cifras de Israel y Argentina: “El número de pacientes afectados por coronavirus en Israel es el doble que en Argentina, pero tenemos menor cantidad de muertes aquí que en el país sudamericano”. Embón explicó que “este virus es muy difícil de entender, no se sabe si va a desaparecer. Quizás cuando comience el otoño o el invierno vuelva y nos ataque con la gripe” y subrayó: “En Israel paulatinamente están volviendo los chicos a los colegios y ya se decidió que la semana que viene van a abrir los bares”. El médico hizo hincapié en que “las medidas que tomaron en Israel fueron muy severas y ahora tenemos más de un millón de desempleados con una población total de nueve millones” y enfatizó: “Hay mucha gente que está sufriendo, son tres meses sin ingresos o con sueldos muy bajos. Ahora tenemos que luchar en el asunto económico y social”. “En Israel no se tomaron riesgos con respecto a la salud y sí tomo un riesgo muy grande el términos económicos”, argumentó Embón.

Inventores israelíes crean una mascarilla que permite comer en restaurantes de forma segura

Los inventores israelíes han desarrollado una máscara de coronavirus con una abertura a control remoto que permite a los comensales comer sin tener que quitársela, un dispositivo que dicen que podría hacer menos arriesgada una visita a un restaurante. Al apretar una palanca, se abre una ranura en la parte delantera de la máscara, lo que permite ingresar el alimento sin tener que levantarla o bajarla, lo que reduciría la exposición a partículas de aire. «La máscara se abrirá mecánicamente por control remoto manual o automáticamente cuando el tenedor llegue cerca del rostro», dijo el lunes Asaf Gitelis (foto), vicepresidente de Patentes e Invenciones de Avtipus, mientras hacía una demostración del dispositivo en sus oficinas cerca de Tel Aviv. «Entonces puedes comer, disfrutar, beber y sacas el tenedor y se cerrará, y estarás protegido contra el virus», explicó. La compañía dijo que planea comenzar a fabricar la máscara en pocos meses y que ya había presentado una patente. Dijo que probablemente se vendería al costo de 3 a 10 shekel (0,85 a 2,85 dólares), ligeramente por encima del precio de las sencillas máscaras quirúrgicas de color azul. Israel ha reabierto en gran medida su economía después de una significativa caída en los casos del novedoso coronavirus. Los restaurantes están abiertos sólo para la comida para llevar por el momento.

El 70% de los casos de coronavirus en Israel provienen de Estados Unidos

Según un nuevo estudio de la Universidad de Tel Aviv, más del 70 por ciento de los pacientes con coronavirus COVID-19 en Israel fueron infectados por una cepa que se originó en los Estados Unidos. El estudio publicado el lunes muestra que el resto de las infecciones en Israel se importaron de Bélgica (8%), Francia (6%), Inglaterra (5%), España (3%), seguido de Italia, Filipinas y Rusia. El Dr. Adi Stern, de la Facultad de Biología Celular Molecular y Biotecnología de la Universidad de Tel Aviv, manifestó que los israelíes que regresaron de los Estados Unidos crearon “cadenas de transmisión”. Los investigadores llegaron a esta conclusión después de comparar secuencias genómicas de pacientes israelíes con 4.700 secuencias genómicas de diferentes áreas del mundo. Israel no tuvo ninguna infección importada de China, Corea del Sur o Singapur. El país comenzó a suspender vuelos desde Europa y otras naciones entre el 26 de febrero y el 4 de marzo. Sin embargo, las fronteras de Israel no se cerraron completamente hasta el 9 de marzo. El estudio también mostró que los “súper difusores”, personas que desobedecieron las pautas del Ministerio de Salud y asistieron a “eventos de súper difusión, como fiestas grandes u otras reuniones sociales”, contribuyeron a infecciones masivas, según el informe. En marzo, un grupo de 65 miembros del movimiento ortodoxo Jabad llegó de Nueva York después de un año de estudios en Crown Heights, y luego de confirmarse que habían sido infectados por COVID-19, fueron aislados en un hotel de Jerusalem. El Al comunicó que no sabían que había sospechosos portadores del virus entre sus pasajeros y que su avión no estaba preparado para esa eventualidad.

Nuevos descubrimientos arqueológicos

En la semana de Yom Yerushalaim, la Autoridad de Antigüedades de Israel y la Fundación del Patrimonio del Muro de los Lamentos han revelado nuevos e impresionantes descubrimientos arqueológicos descubiertos bajo el vestíbulo de los Túneles del Muro de los Lamentos. Según los arqueólogos: “Esta es la primera vez que se descubre un sistema de este tipo cerca del Muro de los Lamentos”. Este sistema, el primero de su tipo descubierto en el área del Muro de Los Lamentos, fue expuesto en excavaciones realizadas por la Autoridad de Antigüedades de Israel en el complejo “Beit Strauss”, debajo del vestíbulo de entrada a los Túneles del Muro Occidental. Las excavaciones en el sitio, renovadas hace aproximadamente un año, se están llevando a cabo como parte del trabajo para prepararse para un recorrido nuevo y fascinante, además del recorrido clásico de los Túneles del Muro de los Lamentos dirigido por la Fundación del Patrimonio de la Pared Occidental. Los investigadores suponen que el complejo fue utilizado por los residentes de Jerusalén durante el período romano temprano, antes de la destrucción de Jerusalén y el Segundo Templo. El sistema fue sellado debajo del piso de una estructura grande e impresionante del período bizantino, esperando que se descubrieran unos 2.000 años. El sistema de corte de roca estaba completamente cubierto por un piso de mosaico blanco liso de una estructura pública monumental y extremadamente impresionante construida al final del período bizantino hace aproximadamente 1.400 años, renovada durante el período Abasí hace aproximadamente 1.250 años.

¿Cómo transitar esta crisis?

La cuarentena nos presenta un escenario inédito. Todo lo que ocupaba nuestro tiempo, hoy se ve limitado. Hasta hace unos meses, la vida era predecible, o al menos eso creíamos. Vivíamos corriendo de un lado a otro, el tiempo no alcanzaba, anhelábamos días de 25 horas para lograr hacer todo lo que nuestras agendas exigían. Pero eso cambió. Las redes sociales intentan suplir la falta de contacto físico. Plataformas como Zoom, que ya existían pero que nunca habíamos ocupado, se nos presentan como alternativa a todo tipo de reuniones. Libros, museos, cursos y conferencias online se nos ofrecen en abundancia. Sin embargo, debemos reconocer que la sensación de no poder salir de nuestras casas genera cierta angustia. El silencio de la cuarentena nos fuerza a contactarnos con lo bueno y lo malo de nosotros mismos. Esto puede ser desesperante o puede transformarse en un desafío. Viktor Frankl, fundador de la logoterapia, basa su método terapéutico sobre la pregunta de cómo hacer que la vida tenga sentido. En esa lógica, podríamos intentar descubrir cómo hacer que esta crisis tenga sentido, que valga la pena haberla transitado. Quizá, la característica central de esta crisis, que es la obligación de permanecer con nosotros mismos, nos dé una pista. Todos tenemos aspectos valiosos y fortalezas muchas veces ocultas, y tal vez este silencio pueda ser una excelente oportunidad para que esos recursos salgan a la luz. La crisis puede abrir la posibilidad de poner en orden nuestras prioridades para discernir entre lo esencial y lo accesorio. Por otra parte, conectarnos con nuestras debilidades puede ser una oportunidad para aprender a pedir ayuda, hacer frente a nuestros problemas e intentar sobrellevarlos descubriendo nuestro enorme potencial. Siempre fue obvio poder salir a la calle y reunirnos con nuestros cercanos. Y cuando esto deja de serlo, tenemos dos opciones: lamentarnos o tomar conciencia de lo afortunados que somos de tenerlos en nuestra vida. Nunca antes tuvo más sentido la metáfora de ver el vaso medio lleno o medio vacío. Quizás la gratitud sea la herramienta más poderosa que poseemos para encontrarle sentido a esto. Estamos frente a un escenario complejo que exige respuestas creativas. La sensación de encierro debe hacernos más conscientes y agradecidos de lo que somos y de todo lo que tenemos. Y debe darnos la oportunidad de reconocer nuestras falencias para que podamos enfrentarlas y aprender de ellas. Permanecer con nosotros mismos nos dará el tiempo necesario para pensar, para mirarnos con detenimiento y entender que el mejor refugio lo llevamos dentro. Así, cuando todo esto acabe, seremos más resilientes y más capaces de seguir proyectando el futuro.

“Soy una persona muy práctica, y encuentro que la crítica vacía hacia mi país es contraproducente y daña nuestro proceso democrático y desarrollo. No así la crítica constructiva”.

Hen Mazzig es un escritor y conferencista israelí. Viaja (o viajaba) por el mundo hablando de Israel y de su identidad como un joven israelí de origen mizrají. Para Mazzig, su origen familiar, junto con su experiencia en las Fuerzas de Defensa de Israel, FDI, y su identidad sexual, no son asuntos meramente personales, sino que políticos. Como menciona en esta entrevista, un férreo defensor de Israel, progresista, gay y orgullosamente mizrají, es algo que lo ubica por fuera del mainstream político. La izquierda lo critica y la derecha no lo acepta. Da la impresión de que así le gusta. Has tenido algunas experiencias bastante incómodas con manifestantes en tus charlas, como el incidente en University College London (UCL). Tal vez ha habido otras. Los estudiantes chilenos judíos han enfrentado incidentes parecidos, con manifestantes del BDS tratando de avanzar con su agenda en Chile. ¿Cómo enfrentas esa oposición, desde un punto de vista personal y argumentativo? -Siempre divido a mi público en tres: aquellos que me apoyan a mí y a Israel (un 20%), los que se oponen a mí y a Israel (otro 20%), y los que están indecisos (60%). Siempre trato de apuntar hacia ese último grupo, tratar de convencerlos. Los dos primeros grupos probablemente no cambiarán de opinión (¡aunque a veces sí!), por lo que siempre trato de recordar que la gente indecisa juzga todo lo que hago y digo. Cuando uno de los grupos es más grande (como los 300 manifestantes en UCL), trato de hacer lo mejor de la situación. Es así como fui invitado de nuevo después del incidente por el presidente de la universidad para participar en otro evento, se tomaron medidas en contra de los manifestantes, y al final fui presentado como el que quiso dialogar y no ser violento. Creo que esta es una estrategia que todos debemos tomar. Es lo que mejor funciona para hacer un impacto positivo para Israel y los judíos. La historia de tu familia claramente ha contribuido a tu deseo de contar la historia mizrají, y a diferenciar entre las tradiciones mizrají y sefardí (para qué hablar de los ashkenazim). ¿Por qué es tan importante para ti personalmente y del punto de vista político? -Mi identidad mizrají influye en todo lo que hago. Junto con una resurgente política de identidad en el Occidente, ha habido una inclinación por enmarcar el conflicto israelí-palestino en términos raciales. Según esta narrativa, Israel fue establecido como un refugio para los judíos europeos blancos oprimidos, que después se convirtieron en los opresores de personas de color, los palestinos. Como israelí, hijo de una madre judía-irakí y un padre judío del Norte de África, es desgarrador ver este giro. Soy mizrají, como lo es hoy en día la mayoría de los judíos en Israel. Venimos del Medio Oriente y del norte de África. Solamente un 30% de los judíos en Israel son ashkenazí. No entiendo por qué los medios convencionales y los políticos en todo el mundo ignoran o tergiversan estos hechos y la historia mizrají. Tal vez es porque nuestra historia rompe los estereotipos sobre mi país y mi pueblo. Para muchos judíos en el occidente, el mundo judío esta centrado en Norteamérica, con sus orígenes en Europa. Ven a Israel y Jerusalem como su patria, pero presentan a la comunidad judía como perteneciente al Occidente, como si fueran los únicos que importaran. Mi historia, y la historia de casi un millón de judíos del Medio Oriente y el Norte de África, a menudo es ignorada o mirada en menos, de una forma que imita el enfoque post-colonial. Aunque algunos académicos han comenzado a darse cuenta de la diversidad de nuestra comunidad judía global, las voces principales, y la mayoría de las ideas señaladas por judíos anglófonos, se centran en la hegemonía europea-norteamericana. Los discursos sobre el significado del judaísmo, el pueblo judío, Israel y el Medio Oriente parecieran venir naturalmente de un punto de vista superior, el occidental, como si el conocimiento sobre las comunidades del Medio Oriente y África estuvieran siendo generadas no desde los hechos sino desde el paternalismo. Los arquetipos preconcebidos ven a los judíos del Oriente como todos parecidos los unos a los otros, y desconocidos a la comunidad occidental judía. Aunque difiero con mucho de la obra de Edward Said, sus descripciones de “orientalistas” siguen siendo válidas. Según Said, éstas serían personas que estudian el Oriente, no solamente como académicos que buscan entender otras culturas, porque mezclados con sus intereses académicos existen prejuicios políticos interesados que socavan las necesidades de las comunidades que estudian. El Orientalismo convirtió al “Oriente” en un campo legítimo de estudio, pero sobre el cual el Occidente inventó hechos. Según Said, el interés real de estos académicos es político. A través de sus discusiones sobre el Medio Oriente, se auto-nombraron representantes del Oriente. Tergiversaron el Medio Oriente y sus pueblos, creando estereotipos y perpetuando características falsas. La comunidad judía es diversa y multicultural. Solamente en Israel, casi un 60% somos descendientes de judíos del Medio Oriente y el norte de África. Sean cual sean nuestros orígenes, debemos estar unidos en la lucha por la igualdad y en contra del antisemitismo. Pero, también recordar que el mundo judío esta centrado en el Oriente. Esto cambiaría la conversación sobre Israel y sería un paso positivo en la lucha en contra del antisemitismo. Leyendo tus columnas o tu cuenta de Twitter, queda claro que eres un acérrimo defensor y, a la vez, crítico de Israel. Es una mezcla muy israelí, ¿pero es difícil mantener el equilibrio cuando sabes que enfrentas un público hostil? Por ejemplo, has criticado la política de Israel hacia los palestinos, lo que te ubicaría en el lado progresista. Pero también criticas la narrativa que presenta a Israel como un proyecto blanco, europeo y colonial, y rechazas la noción que muchos progresistas han presentado de “pinkwashing”, la idea que Israel utiliza su celebración de la diversidad sexual para desviar otras críticas. ¿Te sientes como un outsider político? -Efectivamente lo encuentro difícil. Soy un judío gay mizrají que apoya a Israel. Pero la izquierda me odia. Es una ironía. Soy la encarnación de la interseccionalidad. Soy hijo de una madre iraquí y un padre bereber-amaziguí. Crecí en una comunidad pobre, un niño gay del clóset que se convirtió en un hombre abiertamente gay. Me identifico como judío pero secular. Uno creería que como un judío de color gay y de orígenes humildes, la izquierda sería el lugar natural para mí. Pero desde el punto de vista de la izquierda estadounidense e israelí, hay un pecado que me mantiene excluido. Adicionalmente, serví en las FDI como un oficial humanitario. Creo firmemente en el derecho de Israel a existir. Soy un conferencista y escritor israelí, pero no concentro todo mi activismo en la crítica hacia mi país. No tengo otra nacionalidad, y no tengo intenciones de postular a la nacionalidad iraquí o tunecina. Como consecuencia, encuentro que la seguridad y futura existencia de mi país es algo crucial. Y, soy una persona muy práctica, y encuentro que la crítica vacía hacia mi país es contraproducente y daña nuestro proceso democrático y desarrollo. No así la crítica constructiva. Esto hace que sea intolerable para la izquierda. Aunque haya trabajado por varios años promoviendo los Derechos Humanos palestinos y aunque sea crítico del actual gobierno de derecha, y apoyo una solución de dos estados y aunque creo que deberíamos estar trabajando para encontrar un status permanente para los que piden asilo en Israel, oponiéndome a su deportación, si le preguntas a los activistas de izquierda en Norteamérica qué piensan de mi, dirán que soy un activista de hasbará de derecha y un progresista falso. Y, por supuesto que en la derecha tampoco me aceptan. Como progresista, mis valores no se alinean con los suyos. Activistas de derecha me critican por usar la palabra “ocupación”, aunque el control militar de una región es, por definición y por derecho, una ocupación. Y, por supuesto, esta la parte gay. Un activista de derecha me criticó por apoyar la marcha de orgullo en Jerusalem. O sea, soy alguien que nadie quiere que exista. Ser gay, mizrají y pro-Israel significa no tener hogar político. Y esa es la amenaza que represento. Como un judío gay mizrají los obligo a mirarse a sí mismos, increpo su enfoque singular sobre Israel. Cuando estos activistas u organizaciones dicen que no soy progresista, están proyectando cuestiones internas que ellos no pueden reconciliar. Sus creencias e identidades políticas son inherentemente contradictorias hacia todo lo que supuestamente apoyan. Como alguien tan difícil de precisar o identificar políticamente, ¿cómo describirías la política israelí hoy en día? ¿Eres optimista? -Soy muy optimista. Creo que el mundo está haciendo un giro hacia la derecha y se hace más nacionalista, e Israel no está inmune. Pero conozco a muchos activistas, una generación de israelíes jóvenes, que están comprometidos con hacer una diferencia. Soy uno de ellos, y no me voy a ningún lado.

Tributo para un genio de la comedia

De los estelares de TV, a los teatros de Broadway, a las sitcoms de los ’90 y al cine de Hollywood. Son pocos los comediantes que como Jerry Stiller (1927-2020), Z.L., han logrado tener éxito en todos los escenarios disponibles para la comedia, y además formar un sucesor tan potente como actor, director y productor, como su hijo Ben Stiller (1965-). Nacido en el seno de una familia judía en Broolyn, Nueva York, Gerald Isaac Stiller debutó en las pantallas en el año 1956, en la serie Studio One. Luego, se consagraría en la comedia formando un dúo con su esposa Anne Meara (fallecida en el año 2015), “Stiller and Meara”, en el famoso programa de Ed Sullivan, ícono de la televisión estadounidense. Luego de convertirse en un ícono de la comedia, Stiller participaría de diversas producciones cinematográficas, acompañando a actores de la talla de Charston Heston, Kevin Dillon, Jeff Bridges, Kim Bassinger y Elizabeth Hurley. Esta prolífica carrera en el cine lo llevaría a integrar elencos con su propio hijo, Ben, como el desopilante manager en la primera parte de “Zoolander” (2001), o como el deslenguado padre del protagonista de “The heartbreak kid” (2007). Pero sin embargo, fue en la década de los ’90 en que Jerry Stiller interpretó el papel cómico que, para muchos, es el más hilarante de su carrera: el del padre de George Costanza, Frank Costanza, una figura paterna incorrecta, delirante, deschavetada y un tanto histérica, causa relevante de la neurosis del mejor amigo de Jerry Seinfeld en la serie “Seinfeld”, que se transmitió entre 1993 y 1998. Haciendo gala de su falta de tacto, el Frank Costanza de Jerry Stiller no trepidaba en hostigar, humillar y poner a su hijo en las situaciones más incómodas y graciosas que se hayan visto en una serie de televisión, construyendo una figura de padre con todo lo cómico y políticamente incorrecto que se podía imaginar. “Lamento informar que mi padre, Jerry Stiller, murió de causas naturales”, escribió Ben en un tuit, el pasado 11 de mayo. “Era un gran padre y abuelo, y fue el esposo más dedicado para Anne por unos 62 años (…) Serás muy extrañado. Te amo, papá”. Así se despidió al actor titulado de la carrera de drama en la Universidad de Syracuse, que sirvió en la Segunda Guerra Mundial y que lanzó su carrera en la ciudad de Nueva York.

Historias de Jerusalem en primera persona

El 28 de Iyar se celebra, en el calendario judío, Iom Yerushalaim, el Día de Jerusalem. Esta fecha, celebra la reunificación de la ciudad en 1967, dividida después de la partición de la ONU de 1947 y conquistada para ser la capital reunificada del Estado de Israel en la Guerra de los Seis Días.. Jerusalem es el centro y corazón del judaísmo, y también es central para las religiones monoteístas, católica y musulmana, así como para otros credos y naciones. La piedra amarilla con la que reglamentariamente deben levantarse sus construcciones hace que, al chocar en sol a ciertas horas del día, se vea color de oro, de ahí su apodo de “Ciudad dorada”. La rodean siete colinas, y sus calles y recovecos relatan miles de años de historia. Además dicen que Jerusalem tiene una vibración especial, que transmite una energía particular, cosa que podrán testificar quienes la han visitado. Por eso le pedimos a cuatro judíos chilenos que viven o han vivido en la capital Israel que nos contaran por qué esta ciudad enamora, y cuáles son los espacios y lugares que hacen a los visitantes cautivarse. David Arias, rabino: “Vivir en Jerusalem es una bendición tremenda” David vivió en Jerusalem entre el 2014 y 2019, durante casi seis años. Llegó a Israel a la edad de 24 e hizo Aliá directo a la capital de Israel. Es músico de profesión y mientras cursó su Máster en Estudios Judaicos y los estudios rabínicos, trabajó como coordinador del programa de Shnat Hajshará, en el Majón LeMadrijim. “Viví, desde que hice Aliá hasta que me fui de Jerusalem, en el mismo barrio, no siempre en la misma casa porque llegué directo al Centro de Absorción, al Mercaz Klitá, que queda en Talpiot Mizraj, en el barrio Harmon HaNatziv. Básicamente me quedé en el mismo barrio durante muchos años porque fui parte de la Comunidad Eshet Abraham, ubicada en ese sector, y para mí era muy importante estar cerca de la kehilá. Y la oficina de Marom, donde trabajaba, también estaba ahí”. “Mi lugar favorito de la ciudad está también en el barrio donde yo viví, en Talpiot, que es la famosa Taleyet, que es uno de los miradores que tiene Jerusalem y que está ubicado en la parte Sur de la ciudad. Mira hacia la Ciudad Vieja y desde ahí se puede ver perfectamente la estructura de la ciudad, la parte nueva y la vieja, se puede apreciar el Mount Scopus -llamado en hebreo Har HaTzofim-, en los días de más visibilidad se pueden incluso ver las montañas de Jordania y desde algunos puntos del barrio se puede ver el Mar Muerto. Ese es mi lugar favorito, un lugar que se puede caminar, donde se puede hacer picnic, rezar, pasear, que inspira mucho, en el que desgraciadamente hace tres años hubo un atentado con un atropello y eso marcó la vida del barrio, pero es un lugar maravilloso que simboliza también la vida moderna de Jerusalem”. “Uno de los lugares pocos conocidos y que cuenta muy buen la historia de la renovación de Jerusalem y la salida de las murallas es la antigua estación de trenes, que está también ubicada cerca del barrio de Mishenot Sha’ananim (el primer barrio judío construido fuera de la Ciudad Vieja) y todavía guarda parte de las vías originales de trenes que construyeron los otomanos en el Siglo XIX. Hoy en día esa antigua estación se transformó en un lugar de restaurantes, hay un centro cultural y se hacen conciertos, hay mucha actividad, y creo que relata muy bien la historia de Jerusalem y el encuentro entre lo antiguo y lo nuevo”. “Me parece que lo que hace especial a Jerusalem es lo que representa para la historia, la cultura y la tradición del pueblo judío, la conexión con su tierra histórica, el lugar donde fue el sacrificio de Itzjak, donde estuvieron el Primer y el Segundo Templo, donde -de acuerdo a la tradición- D-s tomó tierra para crear al primer hombre. Es un lugar con mucho simbolismo y es un lugar con mucha modernidad. Y es una ciudad que genera mucha expectativa en lo político, estamos totalmente pendientes de lo que pasa, que se mueve una piedrita y ya se pueden escribir una decena de artículos en los diarios. Desde niños, en el Séder de Pésaj terminamos diciendo “El próximo año en Jerusalem reconstruida”, rezamos mirando hacia Jerusalem. Entonces, cuando finalmente podemos llegar y vivir ahí es una bendición tremenda”. Nicole Bitrán, guía de turismo: “Me encanta la Ciudad Vieja, sus recovecos y sus cosas escondidas” Aunque actualmente vive en Haifa, Nicole -hermana del Presidente de la Comunidad Judía de La Serena, Roger Bitrán- vivió en Jerusalem en dos períodos: entre el año 2005 y el 2008, y hace dos años atrás. Cuando hizo Aliá junto a otros 10 chilenos -entre ellos Mauricio Tassara (actualmente el rabino Mijael Even-David), Rocío Mendoza y Claudia Herrara- se instalaron en el Ulpán Etzión, que estaba en Jerusalem. Más adelante, Mauricio, Claudia y ella decidieron arrendar un departamento juntos en Jerusalem. “Me acuerdo que cuando vivíamos en el Ulpán no teníamos auto, y en Jerusalem no hay buses ni transporte en Shabat, entonces salíamos a caminar y nos íbamos a perder a la Ciudad Vieja. Eso era muy choro”. “A mí me encanta la Ciudad Vieja, me encantan sus recovecos y esas cosas que tiene escondidas. Hay un lugar que se llama el Hospicio Austriaco, y que es parte de la Vía Dolorosa, está justo en ese camino. Está al lado de un lugar donde ponen la basura, entonces nadie le presta atención. Pero si tocas el timbre, te abren. Y detrás de esta puerta se esconde lo que antiguamente era un hospital y hoy es un hostal para peregrinos, y que tiene en su terraza, en el techo del hostal, una de las mejores vistas de Jerusalem, donde se ve el Santo Sepulcro, la Cúpula dorada del Domo de la Roca, y todos los barrios: el cristiano, el judío, el musulmán. Para mí es una de las vistas más lindas y tiene ese secreto de que si no vas con alguien que sabe, no te imaginarías jamás lo que se esconde detrás de esa puerta”. “Ahora vivo en Haifa, y ésta es una de las ciudades más tolerantes y pro coexistencia que hay en Israel. El árabe de Haifa no es el árabe de Jerusalem. La sociedad judía de esta ciudad es distinta, y también los árabes de Jerusalem son distintos. Es una ciudad muy tensionada, primero a nivel laico y ultraortodoxo, y tensionada a nivel político, con el conflicto palestino-israelí, que yo creo que se siente en la calle esa tensión”. Ella participó y participa en el movimiento pro derechos de las minorías sexuales, LGBTQ+, y también cree que en Jerusalem este movimiento -que también desarrolla una marcha anual, el Gay Parade- es mucho más político que el de Tel Aviv, que es más festivo, reproduciendo la tensión que ella identifica en otros sectores de la sociedad. Andrés Meyer, ex Presidente del Consejo Chileno Israelí: “Es una ciudad incomparable” Andrés llegó a vivir a Israel a los 23 años, y permaneció en esta ciudad entre los años 2003 a 2007. Era Periodista y fue a estudiar su Máster en Ciencias Políticas en la Universidad Hebrea de Jerusalem. Vivió en Talpiot y Baka, “barrios preciosos, y llegué ahí pues estudié en Ulpan Etzión que quedaba en esa zona y me encantó, así que me quedé ahí por los cinco años que viví en Yerushalaim”. Luego de sus estudios, asumió como encargado del desk para América Latina en WUJS (World Union of Jewish Students). ¿Qué lugar es su favorito? “Emek Refaim. Es una calle llena de vida y colores, con restaurantes, centros culturales, etc. Nos quedaba cerca, por lo que íbamos mucho y la caminábamos entera. Premio para el campus de Har Hatzofim, que es realmente impresionante”. “Jerusalem es un centro, pues en una ciudad pequeña se ve una diversidad como en ningún lugar del mundo. Uno camina pocas cuadras y puede pasar de barrios religiosos, a barrios árabes, donde los rusos, la Tajaná Merkazit, todo con distintos colores, aromas, tradiciones y gente e historia. Eso la hace una ciudad incomparable”. Jaia Sara Rovner, enamorada de Jerusalem a primera vista “Después de que me convertí al judaísmo, me vine a estudiar acá a un seminario para mujeres que están haciendo Teshuvá (haciéndose ortodoxas) o que ya son ortodoxas”, nos cuenta Jaia Sara, casada con Yoram Rovner y madre de cinco hijos. “Y me acuerdo que cuando iba en el taxi, entrando a Jerusalem, pensé: “Yo no me muevo de aquí nunca más”. Volví a Chile a casarme, en diciembre de 2005, y después me vine a Jerusalem; hicimos Aliá en marzo de 2006. Nos instalamos acá porque, logísticamente, era mucho más fácil para nosotros, teníamos amigos y el Mercaz Klitá al que llegamos tenía el Ulpán en mismo lugar. Fue una buena decisión”. Actualmente vive en el barrio de Arnoff, pero -como los otros chilenos con los que conversamos- también llegó a Talpiot Mizraj. Le gustaba del barrio que era muy diverso y la convivencia era buena. Y en el Mercaz Klitá, que hoy es un albergue que recibe a jóvenes que hacen Aliá y quieren perfeccionar su hebreo para estudiar, habían familias de distintas nacionalidades, “rusas, iraníes, francesas, de todo. Fue bien interesante”. “Me acuerdo que lo primero que vi de Jerusalem fue el paisaje, se veía todo blanco porque las casas son de la misma piedra. Creo que la ciudad tiene una energía especial también, yo no siento lo mismo en otros lugares, y harta gente que ha venido acá, que no necesariamente es gente religiosa, siente lo mismo. Como estaba en la Midrashá, me llevaron a muchos tiulim dentro de Jerusalem para conocer la historia de la ciudad, lo que también me atrajo, porque siento que es el centro, la raíz judía. Y eso fue lo que me enamoró un poco y me hizo quedarme acá”. “Primero, me encanta la Ciudad Vieja, porque tiene un valor histórico. Podría ir 20 veces al mismo tour y seguro que voy a descubrir algo nuevo. Me encanta ir a los túneles y me gusta ir a la Ciudadela de David (donde se encontraba el palacio del Rey David). Y bueno, Yoram y yo somos bastante sibaritas, nos encanta ir a comer a restaurantes y tenemos algunos preferidos. Yo soy muy carnívora, eso no se me quitó después de la conversión, nada que hacer (bromea). Nací y crecí en Osorno, así que amo la carne. Pero acá descubrimos un restaurante “gringo”, muy especial, que se llama “Crave” y que hace unos sándwiches excelentes. Nosotros comemos kasher y yo nunca más comí un churrasco queso; ahí hacen esas cosas, todo kasher, y tiene cervezas caseras, es muy entretenido el lugar. Otro lugar que es bonito y que está cerca de la Ciudad Vieja es Mamila, también me gustan los museos y mi favorito es el Museo de Israel, me encanta la parte de las maquetas de distintas Batei Knesset (sinagogas) del mundo. Mi barrio es muy fome, es residencial, pero en el centro hay miles de cosas que ver, barrios para conocer, lugares históricos”.

Importante donación kits de higiene y mascarillas en campamento de Maipú

55 kits de higiene y 322 mascarillas fueron entregados por voluntarios de CADENA al campamento Vicente Reyes de Maipú, el pasado jueves 14 de mayo. Esto, con el motivo de apoyarlos en su preparación para enfrentar la pandemia del Coronavirus. “La misión nació de un contacto que realizamos a través de Techo como una misión piloto con la idea de seguir realizándola en otros campamentos en Santiago”, dijo Nicole Rezepka, encargada de la misión. La donación beneficiará directamente a 39 familias, lo que equivale a 161 personas. Indirectamente, 483 personas recibirán la ayuda. Adicionalmente, los cuatro voluntarios de CADENA que asistieron al campamento entregaron consejos sobre los cuidados y las precauciones necesarias para prevenir los contagios del Covid-19. “Al escuchar a las personas en terreno compruebas la profundidad de sus necesidades y preocupaciones y cómo estas pequeñas acciones pueden generar un cambio muy grande en la vida de cada familia”, dijo Rezepka. “Esperamos seguir con esta iniciativa y poder ayudar a más campamentos y comunidades a enfrentar la situación de emergencia que hoy nos afecta, en especial ahora cuando más se necesita”. CADENA Chile agradece a la empresa Virutex por aportar con los kits de higiene para los vecinos del campamento Vicente Reyes de Maipú. Para más información sobre campañas y misiones de CADENA, Chile inscríbete en el newsletter: https://bit.ly/boletinCADENA

Nuestros adultos mayores, nuestro compromiso y responsabilidad

El Coronavirus representa una especial amenaza para los adultos mayores y, por eso, desde el cierre de las instituciones comunitarias, a mediados del mes de marzo, las residencias CISROCO Y Beit Israel impusieron el cierre estricto de sus instalaciones para evitar, de la mejor manera posible, que se presentaran casos de COVID-19 entre sus residentes. Este plan ha implicado un sacrificio por parte de los residentes, que no han podido recibir visitas de sus familiares, y también un gran compromiso del personal de ambos hogares ya que cumplen turnos de siete o catorce días como internos, alejándose de su entorno personal y de sus propias familias. Conversamos con David Rozowski y Andrés Belfus, presidentes de los Directorios de CISROCO y Beit Israel, para conocer cuáles son las medidas que han adoptado y a qué se destinarán los fondos de la campaña conjunta que lanzaron con el apoyo de la Comunidad Judía de Chile, CJCh. ¿Cuál es el objetivo de la campaña que están realizando los hogares Beit Israel y CISROCO? David Rozowski: Nos vimos en la necesidad de invertir fondos especiales para prevenir, en la mayor medida posible, el ingreso del Coronavirus en los hogares. Y esto significó salir a buscar mayores recursos sólo para esto. El costo adicional para cada residencia es de $ 20 millones de pesos mensuales, debido a la contingencia que exige, entre otros, el pago de horas extras y alimentación del personal. En cada hogar tenemos entre 40 y 50 personas que están trabajando con turnos semanales, durmiendo en los hogares. Andrés Belfus: Como nunca antes vemos a ambos hogares comunitarios trabajando en conjunto, en una sola campaña, con el objetivo de obtener los recursos necesarios para controlar los contagios de COVID-19, en todos los ámbitos: insumos, horas de salud, especialistas y otros, que implican una gran cantidad de recursos extra. La meta total de la campaña es de $ 250 millones para ambos hogares para un periodo de seis meses. Contamos con el apoyo de la CJCh y, como líder de campaña, con Tomás Münzer, a quien le agradezco su apoyo y liderazgo. Estamos todos juntos comprometidos en esta campaña, que no busca otra cosa que salvar vidas. ¿Cómo ha afectado el Corona virus el funcionamiento diario de sus respectivos hogares? AB: Estamos funcionando con turnos de 7 días trabajados, por 14 días libres, pero teniendo al personal viviendo esos siete días de turno en el hogar. Esto implica habilitar dormitorios (camas, ropa de cama, etc.) que permitan mantener distancia entre los trabajadores y, además, tener trazabilidad, por lo que duermen en los mismos pisos en los que trabajan. Tener a los trabajadores viviendo en el hogar ha aumentado también los gastos en alimentación y en los servicios básicos. DR: En CISROCO hemos tenido que contratar mayor dotación de personal para poder dar este servicio y poder seguir con los estándares que exige, por un lado, el Ministerio de Salud, como también lo que nos hemos impuesto nosotros, basados en recomendaciones de expertos nacionales e internacionales. ¿Qué medidas especiales están tomando para proteger a los residentes? AB: Hemos tomado medidas basadas en las recomendaciones del gobierno y en la experiencia internacional. Prohibimos las visitas y el delivery y los apoderados no pueden llevar alimentos a los residentes, como acostumbraban a hacerlo. Habilitamos un ala del hogar como zona de aislamiento donde reubicamos a algunos residentes de mayor riesgo, para cumplir con todos los requerimientos de las normas vigentes. Hemos cambiado la forma de vida dentro del hogar, evitando aglomeraciones, al punto de no tener más de dos personas dentro del ascensor. Las actividades se restringen a no más de cinco residentes y las clases de gimnasia se realizan en el comedor principal porque es muy espacioso y ya no se ocupa para comer. Las peluqueras no van al hogar y esta atención la está cubriendo el personal de enfermería para mantener lindos y cuidados a nuestros residentes. Con el fin de resguardar el abastecimiento, mantenemos stock para dos meses en farmacia, enfermería, cocina y aseo. El personal trabaja con elementos de protección, tales como mascarillas, guantes y otros, que, tal como se ha mostrado en los noticiarios, han aumento sus precios en hasta 10 veces. Por otro lado, las comidas de los residentes y trabajadores se hacen con artículos desechables, por lo que estamos gastando gran cantidad de recursos en vasos, platos y cubiertos desechables. Nos estamos preocupando de lo técnico, pero también de lo humano, contener a los adultos mayores es fundamental para su salud mental, buscamos la forma de entretenerlos pese al evidente encierro y la precaución constante por la amenaza del virus. DR: Desde que comenzaron las medidas sanitarias impuestas por la autoridad en marzo pasado, implementamos medidas extremas en el hogar, con altos estándares, incluso mayores a los exigidos por el Ministerio de Salud, asesorados por expertos nacionales e internacionales. Además, contamos con el apoyo permanente de un equipo médico que trabaja con nosotros. El hogar está sellado para toda persona que no sea parte del personal autorizado. El personal, tal como lo mencioné, está viviendo en el hogar, algunos incluso pasan sus días libres en la residencia. El compromiso y el cariño de todos ellos es a toda prueba. En términos de implementos, se utilizan escudos faciales, mascarillas, delantales y guantes, entre otros. Cada vez que una persona sale de una habitación todo se desecha y se cambia por artículos nuevos. Estamos usando vasos, platos y cubiertos desechables. Hemos hecho una sanitización completa del hogar en dos ocasiones, tomando todos los resguardos necesarios para los residentes, además de una limpieza permanente de pasillos, manillas, pasamanos y de todo lo que esté expuesto y se toca. Todas estas medidas requieren un enorme sacrificio de todos y, sobre todo, de los residentes, que han tenido que cambiar sus rutinas, dejar de verse y mantenerse en sus piezas, con todo lo que significa el aislamiento. Por eso estamos siempre buscando la forma de distraerlos, regalonearlos y entretenerlos. ¿Qué invitación harían a la comunidad para que apoyara esta campaña? AB: Creo que, como nunca, el mensaje es uno solo: Estamos buscando salvar vidas y, en esto, estoy seguro que toda la comunidad nos apoya. Si bien hemos visto una buena campaña, que empezó a fines de abril, aún nos falta bastante para llegar a nuestra meta. DR: Todas las comunidades están cerradas físicamente, trabajando remotamente, haciendo telecomunidad. Nosotros somos los únicos que seguimos trabajando en su máxima capacidad para cuidar a nuestros adultos mayores, gracias a quienes tenemos la comunidad judía que hoy conocemos. Creemos que los hogares van a estar cerrados al menos hasta septiembre. Invitamos a toda la comunidad a seguir apoyando a nuestros adultos mayores, que hoy dependen de todos nosotros. Cuidarlos es responsabilidad de toda la comunidad.

Nuestra solidaridad nuevamente puesta en marcha

El año pasado, el equipo Contigo del Voluntariado del Mercaz -que tiene como objetivo tener un vínculo cercano y dignificante con los vecinos de Lo Barnechea- organizó una Cena de Navidad para la gente de la calle. En el momento, como relata Daniela Roitstein, las voluntarias dijeron “Nosotros que no celebramos Navidad, como judíos, podemos dar una mano”. En el lugar conocieron a Camilo, un joven de 25 años, que era de Lo Barnechea y que sigue en contacto con los vecinos. También conocieron a los voluntarios solidarios de Lo Barnechea, que es otra agrupación, y entre todos, en esa oportunidad, le brindaron “una Navidad preciosa a la gente de la calle. Nos habíamos conseguido donaciones de comida, fue muy bonito y nos quedamos en contacto con Camilo”. Ahora, frente a la crisis, Camilo contactó nuevamente a las voluntarias del Mercaz, debido a crisis económica tremenda que deja el Corona virus. La escuela de Lenguaje, Santa Blanca, que está frente a la comisaría de Lo Barnechea, atiende a 77 familias, que en este contexto “estaban pasando literalmente hambre, se les estaba acabando la comida”, explica Daniela. Entonces nació la idea de hacer algo en conjunto. “Nuestro objetivo principal, en “Contigo”, es generar dentro de los vecinos la motivación, obtener la propia luz ellos tienen, ayudarles a conseguir trabajo, a desarrollarse en sus emprendimientos, mejorar la calidad de vida sacando lo mejor de ellos mismos. Pero, es cierto que en este momento sobre todo es necesaria la ayuda concreta en canasta familiares, y eso lo que hicimos. Esta campaña consistió, entonces, en juntar ya sea en dinero o en aportes en productos de alimentación e higiene personal para estas 77 familias. Por la urgencia, decidimos hacer una campaña flash de siete días, y la llamamos “El lenguaje del amor”. La gente colaboró muchísimo, se sensibilizó un montón, recibimos aportes en dinero y en productos, de gente de dentro y fuera de la comunidad. El grupo Mujeres Mercaz se portó increíble. Y como se declaró la Cuarentena General, tuvimos que acortar la campaña a tres días. Contra viento y marea, logramos en tres días reunir la ayuda y llegar a la meta”. El aporte fue entregado por las voluntarias del Mercaz el viernes 15 de mayo. “Fue una campaña virtuosa, porque fortalecemos los vínculos con nuestros queridos vecinos de Lo Barnechea. Nos gustó que Camilo, que nos conocía, nos tuviera como referente”, señala Daniel Roitstein, quien destaca además que dentro del equipo de Contigo, está Bazar Tañi, otro grupo de voluntarias que se encarga de juntar fondos que se destinan a apoyar a adultos con discapacidad mental. De la misma forma, la voluntaria destaca estos grupos se capacitan permanentemente, teniendo como uno de sus mentores a Mauricio Rosenbluth, de la Fundación para la Superación de la pobreza, “que nos viene capacitando generosamente desde hace bastante y ha sido un pilar fundamental. También tenemos con charlas con gente de fundaciones similares de Argentina, reuniones con diversos actores para nutrirnos permanentemente”, agrega.

“La vida está llena de sorpresas”

Fue una oportunidad única y muy emotiva en el contexto que estamos viviendo. Desde su residencia en San Diego, California, la Doctora en Psicología y sobreviviente de Auschwitz, Edith Eger, a sus 97 años, relató con claridad y sensibilidad su vivencia en los campos de concentración, desde que fuera deportada -como una adolescente húngara- junto a sus hermanas y sus padres, a los que vio por última vez al bajar de los trenes, al llegar al campo. Esta traumática y horrorífica experiencia, que cuenta en su libro “La bailarina de Auschwitz” (publicado en inglés bajo el título de “The choice”, en el año 2017), fue parte del testimonio que compartió el martes 19 de mayo, vía Zoom y Facebook Live, gracias a la actividad organizada por el Círculo Israelita de Santiago, CIS; la Fundación León Avayú Beresi, y B’nai B’rith. Más de 600 personas se conectaron remotamente en ambas plataformas y pudieron conocer de primera fuente la historia de supervivencia y resiliencia de esta noble mujer. Por ejemplo, cómo el hecho de haber estudiado danza la llevó a salvarse de la muerte segura en los campos de exterminios nazis, gracias a que un día, mientras Joseph Mengele visitaba las barracas de los prisioneros, pidió que lo entretuvieran. Y ella bailó. También, como cada día que pasaba pensaba que no sobreviviría a esa experiencia, pero que la idea de permanecer con vida, cuidar a su hermana mayor y volver a ver a su novio, Eric, la mantenían con fuerza. “Nunca olvidaré tus manos y tus ojos”, le había dicho él al despedirse, y eso la hacía pensar que si lograba salir con vida de esa horrible experiencia, podrían volver a reunirse y concretar sus planes de hacer Aliá a lo que entonces todavía era la Palestina Británica. Pero Eric no lo logró: como relató Edith en la charla, fue acribillado un día antes de la liberación. “Nunca pudieron matar mi espíritu”, dijo la sicóloga y Best Seller -su libro ha sido recomendado por Bill Gates y fue entrevistada por Oprah Winfrey- desde su escritorio, en San Diego, agregando que “No puedo es algo que no está en mi vocabulario”, y que incluso el hecho de que su madre la molestara diciendo que por suerte tenía inteligencia, porque no era guapa, la hizo aprovechar su capacidad intelectual para llegar a ser una mujer con un alto nivel de formación académica. En la charla online, Edith Eger relató también cómo llego a conocer al sicólogo, creador de la logoterapia y también sobreviviente de la Shoá Viktor Frankl, autor de la obra fundamental “El hombre en busca de sentido”, en que relata su vivencia en campos de concentración y luego realiza un profundo análisis sicológico del comportamiento humano en contextos de sufrimiento. Ella sintió, al leer ese libro, que podía agregar 10 páginas más cada capítulo, y decidió escribir una carta a Frankl, que -para su sorpresa- le contestó. Y de la misma forma, la autora y sobreviviente quiso transmitir a su audiencia en la charla organizada por el CIS que toda su experiencia y formación la ha llevado a “haber hecho y a hacer todo lo que esté en mi poder para eliminar el odio”, recordando que el antisemitismo es un fenómeno vivo. “Sean ciudadosos, no corran, no peleen, pero enfrenten esta situación”, dijo, agregando que quería transmitir esa juzpá, esa actitud desafiante, que la había llevado a ella a la supervivencia. Y de la misma forma, habló del amor, de formar una familia y de la compasión, porque -como señaló- cuando ella pensaba en los guardias del campo, pensaba que “ellos eran los prisioneros, no yo, porque mi conciencia estaba libre. Mataban a niños, a mujeres embarazadas, cómo se puede vivir con eso. Por eso transformé el odio en lástima”. Con humor, señaló que atribuye el éxito de su libro en español al cambio de título de “La elección” a “La bailarina de Auchwitz”, y anunció la publicación de una nueva obra para septiembre de este año, que se titulará “The gift” (“El regalo”). Para el rabino del CIS Lucas “Pato” Lejderman, quien fue el encargado de presentar la charla, es destacable que “alguien a sus 93 años pueda seguir soñando y seguir pensando por qué pasan las cosas malas en su vida, y ahora que pasaron qué voy a hacer, cómo voy a seguir superando los obstáculos para seguir soñando y seguir realizando mis sueños. Creo que es alguien que estuvo en Auschwitz, luego enfrentó la enfermedad de un hijo y finalmente decidió no estar buscando las razones, sino pensando qué hacer para seguir adelante. Ella misma dijo, en una frase que me llamó mucho la atención, que los nazis la victimizaron, pero ella no es una víctima; eso quedó en el pasado. En este sentido, en el presente, ella es quien quiere ser. Eso es importantísimo: elegimos qué poner en nuestras cabezas, y eso es cómo vamos a construir y ver nuestra realidad”. Ciertamente, fue una hora y fracción en que Edith Eger nos dejó grandes lecciones para enfrentar el sufrimiento y la adversidad, realmente un honor.

Desconcertados

Vamos a planificar el camino del punto A hacia el B. Estamos en la etapa X del proceso y vamos a la etapa Y. Pololeamos y nos vamos a casar. Estamos educando a nuestros hijos y serán profesionales. Trabajamos y compraremos aquello que queremos. Somos sociables y siempre estarán los amigos presentes. Soy deportista sano y viviré largamente. Planificamos nuestras finanzas y no tendremos necesidades. Salgo de Egipto y entro a la Tierra Prometida. Sin embargo, todo eso que te ocurre entre medio, se llama desierto. Una escritora contemporánea, Avivah Zornberg, define en su libro Bewilderments la dificultad que plantean los mientras tanto en la vida. Dice el profeta Oshea 2:16 “Por lo tanto, he aquí, la seduciré, y la llevaré al desierto, y le hablaré tiernamente”. La interpretación ejemplifica: en lugar de convertirla en un ejemplo público de lo incorrecto, la toma en privado, habla y razona con ella. En la intimidad abre una puerta de esperanza y reconciliación, potencia la fe como un acto soberbio del deseo. El camino directo era de la esclavitud hacia la tierra que mana leche y miel. Sin embargo, ese mientras tanto, se estableció como realidad de cuarenta años. El desierto para el pueblo de Israel representa gritos, rebeldías, susurros, rabia y lamentos que vuelan por el aire, en una cacofonía que D-s describe como producto de la falta de fe. El desierto se transforma en la resistencia, la ambivalencia y el autoengaño. El desierto asusta a todos nuestros viejos fantasmas, porque nos deja a mitad de camino entre el trauma del pasado y la ilusión del futuro. El desierto se camina plasmando huellas en la arena, que pueden ser borradas por la brisa de la noche. Pero el desierto se asume, más allá de la indiferencia. Cambia una generación en ese desierto, ideas quedan sepultadas en arenas hostiles. Sólo quienes aún desean otra realidad, logran transformar el paisaje.