Por su aporte a la disciplina:
Eric Maskin nació en Nueva York el 12 de diciembre de 1950 en el seno de una familia judía. Se graduó de la escuela secundaria Tenafly en 1968. En 1972 se graduó de Harvard con una licenciatura en matemáticas. En 1974 obtuvo una maestría en matemáticas aplicadas y en 1976 obtuvo un doctorado en matemáticas aplicadas, ambos en Harvard. En 1975-76, fue estudiante visitante en la Universidad de Cambridge. En 1976, tras obtener su doctorado, fue investigador asociado en la Universidad de Cambridge. Al año siguiente, se unió al profesorado del MIT. En 1985 regresó a Harvard como Profesor de Economía, donde permaneció hasta 2000. Durante la década de 1990 asesoró al Banco de Italia sobre el funcionamiento de sus subastas de bonos. En 2000 se trasladó al Instituto de Estudios Avanzados en Princeton. En 2010, recibió un doctorado honoris causa en economía de la Universidad de Camboya. En 2011, Maskin regresó a Harvard como profesor de economía y matemáticas. Fue galardonado con el Premio Nobel de Economía de 2007 “por haber sentado las bases de la teoría del diseño de mecanismos”. Maskin ha trabajado en diversas áreas de la teoría económica, como la teoría de juegos, la economía de los incentivos y la teoría de contratos. Es especialmente conocido por sus artículos sobre diseño e implementación de mecanismos y juegos dinámicos. Sus proyectos de investigación incluyen la comparación de diferentes reglas electorales, el análisis de las causas de la desigualdad y el estudio de la formación de coaliciones. Es miembro de la Academia Estadounidense de Artes y Ciencias, la Sociedad Econométrica, la Asociación Económica Europea, y miembro correspondiente de la Academia Británica. Fue presidente de la Sociedad Econométrica en 2003. En 2014, fue nombrado profesor visitante en la Universidad Covenant de Nigeria. En 2017, recibió el título de Profesor Honoris Causa de HEC Paris. Además, es presidente del consejo asesor de la Olimpiada Internacional de Economía. En 2026 se convirtió en presidente de la Asociación Económica Internacional. Maskin ha propuesto el uso del método de votación "Total Vote Runoff", como una forma de solucionar los problemas de la segunda vuelta instantánea en las jurisdicciones estadounidenses que lo utilizan, asegurando el apoyo mayoritario del ganador y eligiendo candidatos más ampliamente aceptables. En 2024, 16 premios Nobel de Economía, entre ellos Maskin, firmaron una carta abierta argumentando que las políticas fiscales y comerciales de Donald Trump, junto con los esfuerzos por limitar la independencia de la Reserva Federal, reactivarían la inflación en Estados Unidos. Maskin sugirió que las patentes de software inhiben la innovación en lugar de estimular el progreso. Argumentó que las industrias del software, los semiconductores y la informática han sido innovadoras a pesar de la histórica debilidad de la protección de patentes. La innovación en estas industrias ha sido secuencial y complementaria, por lo que la competencia puede aumentar las ganancias futuras de las empresas. En una industria tan dinámica, "la protección de patentes puede reducir la innovación general y el bienestar social". Maskin es de origen judío y participa en algunas instituciones académicas vinculadas a Israel, como la Escuela de Verano de Teoría Económica en Jerusalém. No hay evidencia pública de que sea un judío observante ni de que haya hecho declaraciones detalladas sobre sus creencias religiosas personales. Está casado con Gayle Sklaren, con quien tiene un hijo.
Uno de los versículos más conocidos de la parashá Ekev afirma: “Comerás, te saciarás y bendecirás al Eterno tu Dios por la buena tierra que te ha dado” (Devarim 8:10). De aquí nace la mitzvá del Birkat Hamazón, pero nuestros sabios entendieron que este mandato es mucho más que una bendición después de comer. Es una manera de aprender a vivir.Comer es uno de los actos más instintivos del ser humano. Tenemos hambre y buscamos saciarnos. Compartimos ese impulso con todos los seres vivos. Sin embargo, la Torá introduce una pausa. Nos pide agradecer. Nos recuerda que incluso aquello que parece automático puede convertirse en un acto de conciencia.Esa es una de las grandes revoluciones del judaísmo: descubrir que lo sagrado no pertenece únicamente a la sinagoga o a las grandes fechas del calendario. También puede encontrarse alrededor de una mesa, en una palabra de gratitud, en un gesto de generosidad o en una decisión cotidiana.Esta semana nuestra comunidad despide con profundo cariño a José “Pepe” Codner. Quienes tuvimos el privilegio de conocerlo sabemos que su legado no se construyó únicamente en las grandes obras que ayudó a levantar, entre ellas nuestro querido Mercaz. Se construyó, sobre todo, en miles de pequeños actos de bondad, compromiso y responsabilidad. Supo formar una familia hermosa, tender la mano con humildad y comprender que una vida significativa se edifica día tras día.Quizás esa sea la enseñanza más profunda de Ekev. La santidad no se alcanza solamente en los momentos extraordinarios. Se construye cuando elegimos vivir cada instante con gratitud, cada vínculo con amor y cada acción con responsabilidad. Así, poco a poco, toda una vida termina convirtiéndose en una verdadera bendición.
Hay personas que enseñan a través de grandes discursos. Otras lo hacen con una frase dicha en el momento justo. Para mí, Pepe Codner fue una de esas personas.En 2012, mientras comenzaba el proceso para incorporarme al Círculo Israelita de Santiago, atravesaba una duda muy profunda: no sabía si Chile sería realmente mi destino. Había conversaciones sobre contratos, responsabilidades y aspectos administrativos, pero Pepe llevó la discusión a otro lugar. Recuerdo que dijo, en esencia: "Más que crearle cláusulas a Ari para que cumpla, tenemos que darle oportunidades para que sueñe. Si él sueña, y la institución acompaña ese sueño, entonces tendremos muchas más posibilidades de construir continuidad judía y proyección".No sé si él alcanzó a dimensionar el impacto de esas palabras. Yo sí. Fueron determinantes para mi decisión de elegir Chile. En ese instante comprendí que estaba frente a una institución que entendía que el judaísmo no se sostiene únicamente con reglamentos, cargos o estructuras, sino con personas inspiradas, capaces de soñar y de contagiar esos sueños a otros.Con el paso de los años descubrí que aquella frase no hablaba solamente de mí. Expresaba una filosofía de liderazgo. La continuidad judía no depende únicamente de programas o instituciones sólidas. Depende, sobre todo, de comunidades que sepan despertar vocaciones, confiar en las personas y acompañarlas para que desarrollen todo su potencial al servicio del pueblo judío.Cada vez que vuelvo a ese recuerdo entiendo que Pepe no me estaba ofreciendo simplemente un trabajo; me estaba invitando a construir un proyecto de vida. Esa confianza marcó mi camino, fortaleció mi convicción y me dio la certeza de que hacer judaísmo y vivir judaísmo no eran un detalle técnico, sino una manera de latir al unísono con una comunidad.Si hoy me preguntaran cuál es el elemento más determinante para la continuidad judía, respondería sin dudar: líderes capaces de inspirar sueños y comunidades capaces de sostenerlos. Yo elegí Chile por eso. Y esa es, quizás, la enseñanza más profunda que Pepe me dejó.
Hay personas cuya huella no se mide por los cargos que ocuparon, sino por el futuro que ayudaron a construir. José "Pepe" Codner fue una de ellas.Su compromiso con el judaísmo organizado trascendió cualquier responsabilidad institucional. Allí donde había un desafío para fortalecer la vida judía, allí estaba él, aportando su tiempo, su experiencia, su capacidad de convocar y, sobre todo, su profunda convicción de que las comunidades no se heredan: se construyen cada día.Tuve el privilegio de compartir con Pepe muchos años de trabajo, de conversaciones, de proyectos y también de decisiones difíciles. Siempre encontré en él a un dirigente que sabía escuchar, que respetaba las distintas miradas y que nunca perdía de vista el objetivo superior: asegurar la continuidad y el crecimiento del Círculo Israelita de Santiago y de la vida judía en nuestro país.Su nombre quedará unido para siempre a uno de los hitos más trascendentes de nuestra historia institucional: la construcción del Mercaz. Muchos podrán admirar la belleza del edificio, pero quienes conocimos ese proceso sabemos cuánto esfuerzo, perseverancia, responsabilidad y visión fueron necesarios para hacerlo realidad. Pepe comprendió que levantar una sinagoga era mucho más que construir un espacio físico; era crear un hogar donde generaciones enteras pudieran rezar, estudiar, celebrar, educarse y encontrarse como pueblo.Cuando instalamos el Sefer Torá dedicado en reconocimiento a su trayectoria y a su labor, compartí una reflexión que hoy cobra todavía más sentido. Dije entonces que los milagros no ocurren por sí solos. Los milagros necesitan personas que se animen a empujarlos, que crean en ellos antes de que existan y que trabajen incansablemente hasta convertirlos en realidad. Pepe fue una de esas personas.Su compromiso con la tarea judía no conoció límites institucionales. Supo colaborar, tender puentes y comprender que, por encima de las diferencias, existe una responsabilidad común hacia el pueblo judío. Nunca buscó protagonismo personal; encontraba su mayor satisfacción en ver crecer las instituciones y en saber que contribuía a un futuro mejor para las próximas generaciones.En lo personal, siempre agradeceré su amistad, su lealtad y la confianza con la que acompañó mi labor rabínica. Compartimos alegrías y también momentos complejos, y en todos ellos encontré a un hombre íntegro, respetuoso y profundamente comprometido con aquello en lo que creía.Nuestros Sabios enseñan que la verdadera grandeza de una persona se reconoce por las obras que continúan dando fruto aun después de su partida. Basta recorrer hoy nuestro Mercaz, ver a los niños en Bet El y en Talmud Torá, a las familias reunidas en Shabat, a las parejas que construyen allí su hogar judío y a tantas personas que encuentran en nuestra comunidad un espacio de pertenencia, para comprender que el legado de Pepe sigue vivo.Las generaciones futuras quizás no conozcan todas las decisiones que él tomó ni las incontables horas de trabajo silencioso que dedicó a nuestra comunidad. Pero disfrutarán de los frutos de su visión. Y esa es, probablemente, la forma más elevada de trascendencia.Que el recuerdo de José "Pepe" Codner sea siempre una bendición para su querida familia y para toda la comunidad judía de Chile. Que el ejemplo de su vida nos inspire a seguir construyendo, con la misma generosidad, responsabilidad y amor por nuestro pueblo.
Hay vidas que se leen en tres actos: la del hombre que soñó y construyó una empresa innovadora; la del padre y abuelo que sostuvo y enseñó; y la de líder comunitario que donó su tiempo, su prestigio y sus recursos para que otros pudieran crecer. La vida de nuestro querido José Codner Chijner, que hoy recordamos con infinito cariño en el mes de su partida, fue exactamente eso: una trilogía tejida con rigor empresarial, calor familiar y un compromiso judío profundo que dejó huella en generaciones enteras.Codner será recordado por muchos como el fundador de Farmacias Ahumada, una historia de emprendimiento que transformó el comercio farmacéutico en Chile y marcó una pauta en la modernización del rubro en la región. Su nombre aparece hoy asociado a la expansión y profesionalización de un negocio que llegó a tocar la vida cotidiana de millones de personas, y su legado innovador quedó consignado en la historia empresarial chilena y de Latinoamérica. Más allá de balances y cifras, su sello fue la mezcla de visión comercial y una ética del trabajo que impulsó equipos, abrió espacios y dejó una empresa con arraigo nacional y regional.Quienes lo conocieron en confianza hablan de un hombre de familia que supo equilibrar la intensidad del negocio con la paciencia del afecto. No es extraño, en los homenajes, encontrar imágenes de un padre que dialogaba con sus hijos y nietos con la misma lucidez con que debatía una estrategia corporativa: curiosidad por aprender, respeto por las ideas ajenas y un humor cálido que desarmaba cualquier solemnidad. Esas anécdotas, contadas por familiares y amigos, dibujan a alguien cuya grandeza pública nunca borró la ternura privada; un hombre que celebraba los logros con los suyos y que enseñó, con el ejemplo, la responsabilidad y la lealtad.Si su huella en la economía es notoria, su compromiso con la vida judía en Chile fue igual de potente y profunda. Pepe mantuvo un vínculo incondicional con el Círculo Israelita de Santiago y asumió un rol activo en iniciativas que fortalecieron las instituciones comunitarias en general. Fue impulsor y líder en proyectos comunitarios significativos como el Gan Chile durante su presidencia de Keren Hayesod o la modernización de FOBEJU, también bajo su liderazgo. Con una generosidad que no se limitó a la filantropía discreta sino que se tradujo en acciones concretas: donaciones, liderazgo en campañas y la convicción de que invertir en infraestructura comunitaria es invertir en futuro. Su paso dejó marcas físicas y simbólicas; entre ellas, su liderazgo en la construcción de la sede del Mercaz junto con la generación del Plan de Continuidad Judía del CIS, que siguen impactando hasta la fecha como la mayor inversión en educación, juventud y continuidad judía en las últimas décadas.Hablar del legado de Pepe es hablar de transmisión: del respeto por la tradición combinado con la apertura al diálogo moderno. Su compromiso con el judaísmo conservador y con el sionismo no fue retórico; fue práctico y orientado a las próximas generaciones. Por eso puso recursos y energía en escuelas, espacios comunitarios y proyectos culturales que aseguran que la identidad no sea sólo memoria, sino también proyecto. En su visión, sostener una comunidad era también renovar su capacidad de adaptarse y aportar a la sociedad más amplia.Las mejores biografías no están hechas sólo de hitos públicos sino de momentos pequeños. En los recuerdos que circulan, aparece la imagen de un hombre que recibía a jóvenes emprendedores en su oficina con la misma disposición con que escuchaba a un dirigente comunitario o a un nieto que quería contarle un descubrimiento. Puedo dar fé de aquello, ya que durante 5 años tuve el privilegio de ir bastante seguido a su oficina a revisar el avance de un ambicioso portafolio de proyectos del ciclo de vida llamado “Plan de Continuidad Judía”, y pude ver cómo se fijaba hasta en el más mínimo detalle, cómo revisaba de manera rigurosa la evolución de las cifras de niños estudiando en Talmud Torá o cuando universitarios habíamos mandado a capacitarse a Israel en un periodo versus el otro. Recuerdo bien que siempre preguntaba por la familia y descubrimos que conocía bien a mi abuelo Martín. Y me marcó mucho que siempre preguntaba genuinamente por como estaba uno a nivel profesional, y como yo justo tenía un startup con varios socios, me daba consejos al respecto.Hoy, al recordar a José Codner Chijner, no sólo evocamos al empresario que marcó una era en la farmacia chilena ni al donante que levantó instituciones: honramos a un hombre que entendió que crear significa también custodiar —custodiar la memoria familiar, custodiar las instituciones que nutren la identidad y custodiar las futuras voces de una comunidad viva. Su nombre descansa ya en el recuerdo colectivo y en lugares concretos donde su liderazgo quedó materializado, pero su influencia se multiplicará en cada sala de clase, en cada reunión comunitaria y en cada empresa que decida poner a las personas al centro.Que su ejemplo inspire a las nuevas generaciones a combinar ambición con servicio, negocio con comunidad, tradición con renovación. Así como levantó muros que hoy resguardan la convivencia, su verdadero edificio —el de las relaciones, la enseñanza y la entrega— permanecerá, firme y luminoso, en quienes siguieron su huella. En ese legado está la eternidad de su obra: un testimonio vivo de que cuando el éxito se acompaña de generosidad, la vida de una persona se convierte en patrimonio común.
David Baltimore nació el 7 de marzo de 1938 en Nueva York, hijo de Gertrude Lipschitz y Richard Baltimore. Su padre fue criado como judío ortodoxo y su madre era atea; Baltimore observaba las festividades judías y asistía a la sinagoga con su padre hasta su Bar Mitzvah. Se graduó de la escuela secundaria Great Neck North en 1956 y atribuyó su interés por la biología al Programa de Estudiantes de Verano del Laboratorio Jackson en Maine. Fue en este programa donde conoció a Howard Temin, con quien más tarde compartiría el Premio Nobel. Baltimore obtuvo su licenciatura en química con honores en el Swarthmore College en 1960. El futuro prometedor de Baltimore se hizo evidente cuando ingresó al programa de posgrado en biología del MIT en 1960. Su interés inicial en la genética de fagos pronto dio paso a una pasión por los virus animales. Se trasladó a la Universidad Rockefeller para completar su investigación doctoral sobre virología animal. Allí realizó descubrimientos fundamentales sobre la replicación viral y su efecto en el metabolismo celular, incluyendo la primera descripción de una replicasa de ARN, terminando su doctorado en solo dos años. Después de su doctorado, Baltimore regresó al MIT para realizar una investigación postdoctoral en 1963. Continuó su trabajo sobre la replicación viral utilizando el poliovirus y se formó en enzimología en el Albert Einstein College of Medicine en 1964. En 1965, Baltimore se fue al Instituto Salk de Estudios Biológicos en La Jolla. Ahí conoció a su futura esposa, Alice Huang. Juntos, llevaron a cabo experimentos clave sobre partículas defectuosas interferentes y pseudotipos virales. En 1968, llegó al departamento de biología del MIT como profesor asociado de microbiología. Alice también se trasladó al MIT para continuar su investigación; se convirtieron en pareja y se casaron en octubre de 1968. Baltimore descubrió la transcriptasa inversa, la enzima que polimeriza el ADN a partir del ARN. Al hacerlo, descubrió una clase distinta de virus, llamados retrovirus, que utilizan al ARN para catalizar la síntesis de ADN viral. Esto cambió la versión simplificada del dogma central de la biología molecular que establecía que la información genética fluye unidireccionalmente del ADN al ARN y a las proteínas. La transcriptasa inversa es esencial para la reproducción de los retrovirus, permitiendo que estos virus conviertan las cadenas de ARN viral en cadenas de ADN viral. Los virus que entran en esta categoría incluyen el virus del sida. El descubrimiento de la transcriptasa inversa, fue realizado simultáneamente con Howard Temin. Este descubrimiento facilitó el aislamiento y la reproducción de genes individuales, y fue aclamado como evidencia de que los enfoques moleculares y virológicos para comprender el cáncer darían lugar a nuevos tratamientos oncológicos. En 1972, a los 34 años, Baltimore obtuvo la titularidad como profesor de biología en el MIT, cargo que ocupó hasta 1997. Recibió el Premio Nobel de Medicina de 1975 a los 37 años, "por sus descubrimientos sobre la interacción entre los virus tumorales y el material genético de la célula". David Baltimore tuvo una conexión cultural y espiritual con el judaísmo a través de su familia, aunque se identificó personalmente como secular; celebró festividades judías en su infancia y asistió a la escuela hebrea. Murió de cáncer el 6 de septiembre de 2025, a los 87 años.
“106 años de un sueño que continúa caminando”.Con profunda gratitud y orgullo, este mes de Julio conmemoramos los 106 años de WIZO Mundial (Women's International Zionist Organization), una organización nacida de la visión de mujeres extraordinarias que comprendieron que contribuir a la construcción de la sociedad en la Tierra de Israel era una responsabilidad compartida de todo el pueblo judío.El legado de nuestras pionerasEn 1920, en Londres, un grupo de mujeres visionarias preocupadas por el bienestar de la mujer y la infancia, encabezadas por Rebecca Sieff, Vera Weizmann, Edith Eder y Romana Goodman, transformó esa convicción en una realidad que, más de un siglo después, continúa cambiando vidas.Ellas comprendieron que construir el futuro significaba invertir en las personas: en la educación, la salud, el desarrollo social y el fortalecimiento del liderazgo femenino.Bajo el liderazgo de Rebeca Sieff, quien presidió WIZO Mundial entre 1949 y 1963, la organización impulsó la creación de las primeras guarderías infantiles, centros de capacitación para mujeres y programas de bienestar familiar. Desde la época del Mandato Británico hasta el desarrollo del Estado de Israel, su visión combinó el ideal sionista con un profundo compromiso por la justicia social y el voluntariado.“Educar, apoyar y empoderar a las mujeres y a la infancia es construir el futuro de una nación.” (Rebecca Sieff)De la historia global al corazón de WIZO Chile“Los grandes legados no se construyen en un solo momento, se construyen generación tras generación.”Hace solo un año celebrábamos con emoción el Centenario de WIZO Chile. Hoy, con el mismo orgullo, nos unimos a WIZO Mundial para honrar 106 años de liderazgo, servicio y entrega, reafirmando que somos parte de un movimiento global dinámico y transformador.Este legado vive en miles de voluntarias que, en decenas de países, continúan sembrando esperanza a través del servicio y la solidaridad cotidiana.En WIZO Chile nos sentimos profundamente orgullosas de ser parte de esta historia. Honramos a quienes nos precedieron y renovamos nuestro compromiso de seguir trabajando con los mismos pilares que inspiraron a nuestras fundadoras: solidaridad, liderazgo, educación, voluntariado, responsabilidad y un profundo amor por Israel y el pueblo judío.El mayor homenaje a nuestras fundadoras no es recordar su historia, es continuar su obra.Al celebrar estos 106 años, rendimos homenaje a todas las mujeres que hicieron posible este camino y renovamos nuestra convicción de seguir construyendo un futuro más fuerte, inclusivo y solidario para las próximas generaciones.¡Mazal Tov a WIZO Mundial por sus 106 años de liderazgo, servicio y compromiso!
Hay hallazgos que ocurren por azar y terminan explicando una forma de entender la vida. Eso le sucedió a Debbie Koifman con una palabra desconocida: Filipendulina. El nombre de una flor terminó convirtiéndose en el título de la exposición que desde el 30 de julio estará en el Hall de las Sinagogas del Mercaz, una invitación a recorrer un universo construido a partir de papeles, texturas, colores y pequeños elementos que, unidos, adquieren un significado completamente nuevo.La exhibición reúne una selección de collages realizados durante los últimos años, donde la artista transforma recortes cotidianos en composiciones llenas de movimiento, color y sensibilidad. El recorrido culminará con una visita guiada el sábado 23 de agosto, instancia en la que compartirá con el público los secretos de su trabajo y el diálogo que cada creación establece con quien la observa.Diseñadora gráfica de formación, Koifman descubrió hace más de dos décadas que el collage era el lenguaje que mejor representaba su necesidad de crear con las manos. "Lo que más me atrae del collage es la idea de tomar algo que ya existe y darle otro contexto. Un fragmento, un recorte de papel, trae consigo una historia, una textura, un color o una intención original. Pero, al sacarlo de su contexto, puede adquirir un sentido completamente distinto", explica.Cada una de sus piezas nace de un trabajo completamente manual. Papeles, imágenes y materiales diversos son intervenidos posteriormente con pintura acrílica hasta encontrar el equilibrio buscado. "Es un proceso que exige destreza manual, técnica, oficio, paciencia y dedicación; o sea, concentración total. Eso me encanta", cuenta.El título de la exposición resume, de alguna manera, esa forma de crear. "Me pasó con la palabra 'Filipendulina' —que es el nombre de una flor— algo muy parecido a lo que me ocurre con los recortes. La escuché por casualidad y de inmediato me llamó la atención. La capturé tal como capturo un pedacito de papel. El título funciona como una extensión de mi proceso creativo: encontrar algo, mirarlo desde otro lugar y darle una nueva vida".Sin proponérselo, sus composiciones también reflejan una manera muy personal de relacionarse con el mundo. "Mi trabajo habla de una forma de observar: rescatar aquello que me conmueve y encontrar un orden sensible dentro de un aparente caos", dice.En ese camino ha sido fundamental la guía de la artista María Elena Naveillán confiesa la artista, nos cuenta que “uno de sus mayores aportes ha sido enseñarme a mirar de verdad: detenerme, observar con paciencia y escuchar lo que la obra pide. Me ha ayudado a confiar más en el proceso, a conocer nuevos referentes y a encontrar en su maravilloso taller un espacio de crecimiento sostenido”.Su identidad judía también aparece de forma natural entre las capas de papel y color. "Creo que en mi trabajo hay una necesidad de recoger, conservar y transformar. En ese gesto puede haber una relación con algo muy propio del judaísmo: la memoria no entendida como nostalgia, sino como una fuerza viva que se transmite, se reinterpreta y vuelve a tomar sentido en cada generación".Presentar esta colección en Mercaz tiene para ella un significado especial. "Me da mucha alegría. Es un contexto familiar y cercano, y sé que muchas de las personas que vendrán son conocidos, amigos o parte de una comunidad con la que comparto una historia. Eso hace que la experiencia sea mucho más íntima".Más que entregar respuestas, Koifman espera despertar curiosidad. "Me interesa que las personas sientan intriga, sorpresa y ganas de mirar más de cerca. Cada uno puede descubrir algo diferente en una misma pieza, y eso me parece muy valioso".Esa conversación continuará durante la visita guiada del 23 de agosto, una instancia que la artista espera con especial entusiasmo. "No solo quiero compartir cómo nacen estas creaciones; también me interesa escuchar lo que otros descubren. Muchas veces aparecen relaciones o detalles que yo misma no había visto, y esa interacción termina siendo parte de la experiencia".Porque, al final, esa parece ser la esencia de Filipendulina: demostrar que incluso aquello que parece disperso puede encontrar un lugar donde cobrar una nueva vida.
Regresaron los bombardeos norteamericanos a Irán, después que se firmara un Memorándum de Entendimiento, el cual ya había generado un distanciamiento con Israel. La decisión de negociar fue motivada por la cercanía con las elecciones de medio término, que tendrán lugar en noviembre de este año, con encuestas que favorecen a los demócratas, por lo que se buscó una salida que estabilizara el mercado del petróleo, reabriendo el estrecho de Ormuz, acuerdo que fue casi inmediatamente violado por Teherán, donde para paralizar ese estrecho, más que una marina de guerra solo necesita del funcionamiento habitual de los seguros, ya que basta cualquier incidente o la simple amenaza, para que se paralice la cobertura, tal como ocurriera en años anteriores con los Hutíes en el mar Rojo.En todo caso, la negociación y su posterior fracaso demostró el insuficiente conocimiento que tiene EE. UU. de la región a pesar de su ya larga presencia, toda vez que victoria y derrota no significan lo mismo que en occidente, y Washington simplemente se equivocó al suponer que la superioridad militar y económica se traduciría en una ventaja diplomática o negociadora, y por ello, fue superado en la mesa de negociación por un país mucho más débil, lo que se notó desde la forma como se impuso el estilo iraní, aun antes que empezaran las negociaciones en Ginebra. Sus términos fueron los de la cultura del bazar que es mucho más que una tradición comercial, representando toda una escuela de negociación, paciente, compleja, atenta a las señales psicológicas de la contraparte, incluyendo el lenguaje no verbal. EE. UU. ingresó con objetivos claros y un cronograma, demostrando que mucha información tiene, pero como otras veces, su fracaso se debe no a la falta de datos sino lo que significan, la falta de comprensión de esa cultura, que especial atención le prestó al calendario electoral.Al final se debió reconocer el fracaso, que lo registrado en el papel nada significaba para Teherán, la razón que se ha repetido por 47 años, que no son interlocutores confiables. Este cambio en EE. UU. ha tenido consecuencias, ya que los distintos actores se adaptaron al nuevo escenario de distintas formas, por lo que ha habido modificaciones en su posición hacia Irán, tanto en los países árabes como en el propio EEUU. Es decir, como los vacíos de poder no se mantienen en la realidad geopolítica del mundo, ante el hecho que Irán se ha debilitado y ya no produce el temor que generaba en la región como tampoco dispone de la red de proxis que había creado en varios países, salvo Hezbolá y los Hutíes, es Turquía quien se ha fortalecido para llenar ese vacío en representación del islamismo, por lo que Israel ya ha comenzado a prepararse para un escenario de creciente probabilidad.
El calendario comunitario tiene una fecha marcada con especial fuerza: el domingo 2 de agosto. Ese día se realizará la novena edición de Iom Limud Chile, una jornada que, desde hace una década, se ha consolidado como uno de los principales espacios de aprendizaje, reflexión y encuentro de la comunidad judía del país.Más que un ciclo de conferencias, Limud propone una experiencia en la que cada participante diseña su propio recorrido entre decenas de charlas, paneles y talleres sobre Israel, actualidad, historia, pensamiento judío, cultura, arte, música, gastronomía y espiritualidad.Esa diversidad también se refleja en las personas a las que convoca. Según Eduardo Weinstein, presidente de Limud Chile, el objetivo es que el encuentro se transforme en un verdadero Festival de Cultura Judía: donde la diversidad judía se encuentra; donde un joven dialoga con una persona mayor; donde quien posee una vasta trayectoria continúa aprendiendo y donde alguien que pensaba que no tenía nada que enseñar descubra que su propia historia también tiene valor. "En tiempos en que el mundo parece empujarnos a separarnos, a etiquetarnos y a encerrarnos en nuestras propias certezas, Limud propone algo muy judío: sentarnos alrededor de una misma mesa, hacernos preguntas y escucharnos"."Todos tenemos algo que enseñar y todos tenemos algo que aprender", resume Eduardo al explicar el espíritu que inspira este encuentro internacional presente en más de 80 ciudades del mundo. En Chile, la iniciativa comenzó en 2015 gracias al trabajo de voluntarios y, desde entonces, ha crecido hasta transformarse en una verdadera celebración de cultura judía compartida. Para Weinstein, el momento que vive el pueblo judío hace que instancias como esta sean especialmente necesarias. "No podemos construir Limud 2026 como si nuestra comunidad estuviera viviendo tiempos normales. Israel ocupa hoy un lugar muy sensible en nuestras conversaciones y emociones; muchas personas enfrentan preguntas sobre identidad, pertenencia, antisemitismo, seguridad, memoria y futuro", afirma. En ese contexto, sostiene que el propósito del encuentro no es entregar respuestas únicas ni borrar las diferencias, sino ofrecer "un espacio seguro y respetuoso donde podamos aprender, escuchar distintas perspectivas y convertir ese día, en un espacio de encuentro comunitario". A su juicio, esa mirada forma parte de la tradición judía. "Nuestra tradición no teme al desacuerdo; lo que nos enseña es a discutir sin romper el vínculo".La edición 2026 contará con una programación especialmente atractiva gracias a la presencia del embajador de Israel en Chile, Peleg Lewi e invitados nacionales e internacionales.Desde Argentina llegará además el Rabino Alejandro Avruj de la comunidad AMIJAI, una de las voces más reconocidas del judaísmo latinoamericano, quien participará acompañado por sus cantantes en una de las actividades más esperadas de la jornada.Recibirán también a Fanny Ribak, representante de Hadassah Internacional, quien presentará un proyecto educativo desarrollado tras la masacre del 7 de octubre, para ayudar a educadores y familias a explicar la guerra a sus niños pequeños desde una perspectiva adecuada para su edad.Otro de los paneles que promete generar gran interés será el del profesor de historia y columnista de opinión Rodrigo Ojeda, quien abordará el impacto del 7 de octubre y el aumento del antisemitismo en Chile, analizando cómo el conflicto de Medio Oriente ha influido en el debate público nacional. A ellos se sumarán el economista Sergio Lehmann; los rabinos Pato Lejderman y Mike Bengio, además del psicoanalista Juan Flores, entre otros expositores.La diversidad de la programación responde a una convicción que Weinstein considera central: cada asistente debe poder construir su propia experiencia. "Lo más importante no cabe en una parrilla de actividades: queremos que cada persona que llegue, sienta que Limud también le pertenece".Detrás de esta jornada hay un trabajo silencioso que pocas veces se ve: el de decenas de voluntarios que durante meses donan su tiempo, energía y dedicación para cuidar cada detalle y hacer posible Limud. Eduardo no duda en reconocer que son el verdadero corazón del encuentro y agradece profundamente su compromiso. "Hay nervios, cansancio, desafíos de último minuto, ansiedad por el inicio y deseos de que todo resulte perfecto. Pero también hay una energía muy especial: decenas de personas regalando su tiempo para que otros puedan aprender, encontrarse y disfrutar". Horas después, cuando comienzan a llegar las familias al Instituto Hebreo (que ha sido nuestra casa desde el primer año), los jóvenes, los expositores y las personas mayores, ese esfuerzo cobra sentido. "Los espacios se llenan de voces y uno ve cómo algo que durante meses existió solamente en reuniones, planillas y conversaciones empieza a cobrar vida. Ese instante demuestra que cuando una comunidad trabaja unida puede transformar una idea en un lugar de pertenencia".Para quienes aún no conocen Limud, Eduardo insiste en que no se requieren conocimientos previos ni pertenecer a una institución determinada. "Vengan como son. A vivir un judaísmo activo. Porque todos formamos parte de Limud".Con una oferta de contenidos pensada para distintas edades e intereses, la organización espera volver a reunir a cientos de personas en una jornada donde el aprendizaje se convierte también en una oportunidad para fortalecer los vínculos comunitarios. La invitación ya está hecha y el tiempo corre: el próximo domingo 2 de agosto, Limud Chile volverá a abrir sus puertas para ofrecer un día de ideas, conversaciones y encuentros que difícilmente encuentran un espacio similar en el calendario comunitario. Como resume su presidente, el verdadero propósito del encuentro va mucho más allá de las conferencias: lograr que cada persona que cruce la puerta sienta que ha llegado al Festival de Cultura Judía, 9na versión de Limud Chile.
Herbert Hauptman nació el 14 de febrero de 1917 en una familia judía en la ciudad de Nueva York, siendo el hijo mayor de Leah Rosenfeld e Israel Hauptman. Desde temprana edad se interesó por la ciencia y las matemáticas, las cuales estudió en la escuela secundaria Townsend Harris, se graduó del City College de Nueva York y obtuvo una maestría en matemáticas de la Universidad de Columbia en 1939. Después de la guerra, comenzó una colaboración con Jerome Karle en el Laboratorio de Investigación Naval en Washington, y al mismo tiempo se matriculó en el programa de doctorado en la Universidad de Maryland, y obtuvo su doctorado en 1955 en matemáticas con una disertación en la clasificación de la teoría de números. Esta combinación de conocimientos en matemáticas y química física les permitió abordar de frente el problema de fase de la cristalografía de rayos X. Su trabajo sobre este problema fue criticado porque, en ese momento, se creía que el problema era irresoluble. Para 1955, Hauptman y Karle idearon ecuaciones matemáticas para extraer información de fase a partir de la intensidad de los puntos resultantes de la difracción de rayos X reflejados por los cristales. Sus ecuaciones permitieron determinar la ubicación de los átomos dentro de las moléculas del cristal mediante el análisis de la intensidad de los puntos. Su método fue ignorado durante varios años, pero gradualmente los cristalógrafos comenzaron a utilizarlo para determinar la estructura tridimensional de miles de pequeñas moléculas biológicas, incluidas las de muchas hormonas, vitaminas y antibióticos. Antes de que ellos desarrollaran su método, se tardaba cerca de dos años en deducir la estructura de una molécula simple, pero en la década de 1980, utilizando poderosos computadores para realizar los complejos cálculos, se podía hacer en unos dos días.Fue la aplicación de este método matemático a una amplia variedad de estructuras químicas lo que llevó a la Real Academia Sueca de Ciencias a nombrar a Herbert Hauptman y a Jerome Karle ganadores del Premio Nobel de Química de 1985. Hauptman fue autor de más de 170 publicaciones. En 1970, se unió al grupo de cristalografía del Instituto de Investigación Médica Hauptman-Woodward (anteriormente Fundación Médica de Buffalo), del cual se convirtió en director de investigación en 1972. Hasta su fallecimiento, se desempeñó como presidente del Instituto de Investigación Médica Hauptman-Woodward, así como profesor de investigación en el departamento de ciencias biofísicas y profesor adjunto en el departamento de informática de la Universidad de Buffalo. Antes de llegar a Buffalo, trabajó como matemático y supervisor en varios departamentos del Laboratorio de Investigación Naval desde 1947. Estuvo casado con Edith Citrynell desde el 10 de noviembre de 1940, con quien tuvo dos hijas, Barbara y Carol. En su vida adulta no practicó el judaísmo como religión. En diversas ocasiones se declaró ateo y sostuvo que la ciencia y la religión eran incompatibles. Estas ideas quedaron reflejadas especialmente en su autobiografía “On the Beauty of Science: A Nobel Laureate Reflects on the Universe, God, and the Nature of Discovery” de 2008, donde defendió una visión naturalista del universo y el pensamiento crítico. En 2003, fue uno de los 22 premios Nobel que firmaron el Manifiesto Humanista. En 2006, la Asociación Humanista Estadounidense le otorgó el Premio Científico Isaac Asimov.
Cuarenta años después, es Inglaterra-Argentina de nuevo. En la segunda semifinal del Mundial estadounidense, el mito del “gol del siglo” marcado en Ciudad de México por Diego Armando Maradona pocos minutos después del igualmente famoso gol con su mano contra el portero inglés Peter Shilton, aún furioso por la burla, se mantiene suspendido sobre la segunda semifinal del Mundial estadounidense. Y si hace 40 años el pase a semifinales estaba en juego, esta vez el gol es la final contra el ganador de Francia-España.Volviendo al “gol del siglo”, ¿quién nunca ha visto estos legendarios once segundos, quizá con la crónica trascendental del comentarista argentino Víctor Hugo Morales de fondo? Incluso en el mundo judío, hay quienes han atribuido significados de otro mundo a esa acción. “Ver jugar a Maradona me hizo creer”, escribió el periodista israelí Liel Leibovitz en la web de la revista Tablet hace unos años. Leibovitz explicó que tuvo una crisis teológica tras el primer gol contra los ingleses, el que le dio la mano, porque “si Dios permitió que Maradona marcara impunemente, entonces Dios es injusto”, pero que cambió de opinión con el segundo gol poco después porque, aprendió ese día, “la traición y la trascendencia suelen estar a solo unos minutos de distancia”.Un mito a pesar de todoCuarenta años después, y seis años después de su muerte, la popularidad de Maradona en Israel sigue siendo notable a pesar de sus gastos a veces excesivos en la causa del propalestina. En 2024, por ejemplo, el estadio Bloomfield de Tel Aviv acogió una exposición titulada “Diego vive” con la intención de celebrar su saga y su capacidad para influir en la vida de los demás. Sin olvidar que, en su querida Nápoles, su segunda casa, Maradona había llegado dos veranos antes del “objetivo del siglo” para sellar una operación mediática planeada por su mánager y amigo de la infancia Jorge Cyterszpiler, hijo de dos refugiados judíos de origen polaco, que se quitó la vida hace unos años. Maradona en Israel entre metas, genealogía y políticaMaradona visitó Israel tres veces, con su selección nacional, cerca de tantas Copas del Mundo. En mayo de ese año de gloria de 1986, que terminó en la cima del mundo, Argentina ganó un amistoso contra los anfitriones con un marcador de 7 a 2. Y Diego Armando marcó dos veces, como poco más de un mes después contra Inglaterra. Curiosamente, para justificar la “sacralidad” del momento, un gol para Israel fue marcado por un futbolista con el desafiante nombre de Moshe Sinai.El segundo partido entre las dos selecciones nacionales en mayo de 1990 fue más equilibrado, terminando 2-1 a favor de los visitantes con goles de Maradona y Caniggia para Argentina y un gol para Israel de Tal Banin, que siete años después, con la camiseta del Brescia, se convertiría en el primer israelí en jugar en la Serie A del fútbol Italiano. Como es bien sabido, Argentina también será la protagonista del próximo Mundial italiano, perdiendo en la final contra Alemania tras eliminar a los Azzurri en semifinales.En 1994, el último acto del “israelí” Maradona. Argentina volverá a vencer a Israel, esta vez 3-0. El Pibe de Oro se conectó a internet, pero aun así dio la mano al primer ministro israelí Yitzhak Rabin, quien sería asesinado al año siguiente por un extremista. Maradona, por su parte, “morirá” deportivamente ese mismo verano, siendo descalificado por dopaje en la primera parte del Mundial estadounidense, mientras que su Argentina será tristemente eliminada en octavos de final.En sus viajes por Israel, Maradona también viajó al Kotel. En internet hay algunas fotos suyas con la kipá en la cabeza y, al parecer, el lugar no le dejó indiferente. Hasta el punto de que alguien ha ido más allá en la yuxtaposición entre Maradona y los acontecimientos judíos e israelíes. En la web de San Diego Jewish World – cuyo subtítulo es “¡Hay una historia judía en todas partes!’ – incluso se afirma que los antepasados de Maradona eran judíos de Toledo que se convirtieron al cristianismo durante la Inquisición.El campeón se enteró de ello en 1990, durante una visita al museo del pueblo judío en Tel Aviv, donde genealogistas le mostraron documentos que atestiguaban la historia de su familia. ¿Historia o mito, quién sabe? Diego, sin embargo, “vive”. Incluso en Israel.
A mediados de junio de 2026, Estados Unidos e Irán firmaron en Suiza un memorándum de entendimiento o acuerdo de paz preliminar destinado a poner fin a una guerra que llevaba tres meses y medio de duración. El memorándum, que cuenta con 14 puntos, estipula que Irán y Estados Unidos, así como sus aliados, declaran el fin definitivo de la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano. El acuerdo también establece el compromiso de ambas partes a negociar un tratado definitivo en un plazo de 60 días. Entre los puntos clave destacan el levantamiento del bloqueo naval del estrecho de Ormuz, el fin de todo tipo de sanciones estadounidenses en contra de Irán, el compromiso de Teherán de no fabricar armas nucleares y la posterior ratificación del pacto mediante una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU.A pesar de este memorándum de entendimiento, los ataques mutuos entre las partes continuaron y el 8 de julio, desde la cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía, el presidente Trump dio por terminado el acuerdo de alto al fuego. Este anuncio se dio en el contexto de una escalada de ataques, que se caracterizó por el bombardeo iraní a buques en el estrecho de Ormuz, acciones militares estadounidenses en contra de más de 80 objetivos iraníes, ataques de la Guardia Revolucionaria de Irán contra Bahréin y Kuwait. Estas nuevas acciones militares se dan en un contexto nacional iraní marcado por un hito emblemático en la historia moderna de Irán: el 3 de julio se dio inicio a una larga ceremonia fúnebre de siete días para despedir los restos del ayatolá Alí Jamenei, quien fuera asesinado el 28 de febrero en el marco de los ataques realizados por Estados Unidos e Israel en contra de Irán. La reanudación de las operaciones militares es la demostración más directa de la fragilidad que tiene el acuerdo alcanzado el 17 de junio, mostrando que las diferencias entre las partes son altamente significativas. Tres son los escenarios que se vislumbran como posibles en el frágil contexto actual. Primero, el regreso a un realismo ofensivo, esto es a una guerra total o regionalización del conflicto. Este escenario puede implicar una intensificación de la guerra que amenaza con arrastrar de forma abierta a actores claves como Israel y las monarquías del Golfo, transformando este conflicto de tres meses en una guerra regional.Un segundo escenario nos lleva a un conflicto que ha entrado en una fase de "caos dinámico" donde los incidentes tácticos, como ataques a buques, represalias contra Bahréin o Kuwait por parte de Irán, controlan la agenda, haciendo imposible que los líderes políticos cumplan los acuerdos firmados en el papel.Finalmente, el tercer escenario conduce a la parálisis multilateral y el dilema nuclear, puesto que se centra en el fracaso de las instituciones internacionales y el peligro inminente de que Irán reactive su programa atómico al caerse las promesas de levantar las sanciones.
Rabino Ari Sigal, Guía religioso del viaje:El diseño del recorridoDurante meses trabajamos junto a Vivi Kremer, Jessica Landes, Manuel Aizing, grandes travesistas de experiencias anteriores, además de los directores del Círculo Israelita de Santiago y de la Comunidad Sefaradí para llevar a cabo este viaje de continuidad. Estudiamos historia, testimonios, literatura, pensamiento rabínico y archivos locales, pero siempre con una pregunta de fondo: ¿qué queremos que una persona sienta cuando pisa estos lugares? Así fue tomando forma el recorrido. La espiritualidad de Meteora. La continuidad de Ioannina. La barbarie de Veria. El esplendor de Salónica. La pertenencia de Monastir. La esperanza de Ohrid. La responsabilidad de Skopje.Cada lugar tenía una misión dentro de una misma historia: comprender de dónde venimos, qué fuimos capaces de construir, qué fuimos capaces de perder y cuál es la responsabilidad que tenemos hoy de seguir construyendo judaísmo.Lo que enseña la memoriaMientras más estudiaba, menos me interesaban las estadísticas y más me conmovían las historias como las de cinco participantes que pudieron tocar las paredes y golpear las puertas de las casas donde habían vivido sus propios antepasados.Ahí entendí que la memoria no vive en los monumentos. Vive en las personas. Y creo que ese fue el secreto de esta travesía. No fuimos a recorrer lugares donde ocurrió la historia. Fuimos a encontrarnos con personas que siguen escribiéndola. Porque la memoria judía no consiste solamente en recordar cómo murieron nuestros antepasados. Consiste, sobre todo, en seguir viviendo aquello por lo que ellos vivieron. Esa, para mí, fue la mayor enseñanza del viaje.La transformación del grupoLo que más me emocionó fue ver cómo el viaje iba transformando a las personas. Los primeros días había curiosidad; hacia el final había pertenencia. Empezaron sacando fotografías y terminaron abrazándose, cantando, haciendo preguntas, escribiendo testimonios y sintiendo que esa historia también les pertenecía.Creo que eso es lo más valioso de estas experiencias: volver a casa con más ganas de participar, construir comunidad y transmitir el judaísmo a la siguiente generación. La travesía no termina cuando uno vuelve a Chile: ahí recién empieza.Jessica Landes: Fundadora y guía de los viajes “Travesía”El origen de la ideaEl año pasado, durante Travesía Polonia, Andrés Nahmias me comentó su deseo de crear un viaje similar a Grecia y Macedonia del Norte. Esa propuesta me entusiasmó aún más, porque muchas familias de la comunidad judía chilena tienen sus raíces en Salónica y Monastir. Sentí de inmediato que era un proyecto con un enorme valor histórico, identitario y emocional.Durante el vuelo de regreso a Chile, Andrés y yo ya estábamos diseñando el itinerario. Apenas aterricé, llamé a Manuel Azyn, un amigo de muchos años quien organizó conmigo Travesía Sefarad, y le propuse que construyéramos juntos este nuevo recorrido. De la idea al recorridoEn el equipo de Travesía del Mercaz hubo una convicción compartida de que este proyecto respondía a la necesidad de seguir ampliando los espacios de encuentro con nuestra memoria, nuestra identidad y nuestro patrimonio colectivo.Junto a Manuel Azyn revisamos bibliografía, analizamos distintas rutas, contactamos especialistas locales y buscamos aquellos lugares e historias que permitieran comprender no solo el pasado de las comunidades judías de Grecia y Macedonia del Norte, sino también su legado y su relevancia para nuestra identidad actual.Una travesía que ya tiene lista de esperaHaber desarrollado este proyecto en conjunto con la comunidad sefaradí fue, sin duda, uno de los grandes aciertos porque las diferencias enriquecen nuestra identidad colectiva y nos hacen mucho más fuertes cuando trabajamos juntos.El resultado superó todas nuestras expectativas. Lo que vivimos durante el recorrido fue más emocionante de lo que imaginábamos. Muchos participantes encontraron documentos con los nombres de sus antepasados, visitaron las ciudades donde habían vivido sus familias e, incluso, pudieron conocer las casas en las que ellos habían nacido o crecido. Esos momentos transformaron el viaje en una experiencia profundamente personal e inolvidable.Hoy contamos con una lista de espera para la próxima Travesía Monastir–Salónica 2027.
VOCES DE QUIENES PERDIERON A UN SER QUERIDOMarcelo AlgueaHermano de Silvana Alguea de Rodríguez“Cansa el remar permanentemente, pero cuando lo veo a mi hijo y pienso el día de mañana, me pregunto: ¿y vos qué hiciste? Y vuelven las fuerzas, y pensar que él o mis sobrinas son los que tienen que tomar la posta de algo que tendría que estar terminado hace muchos años recarga energías.”Sergio GinsbergHermano de “Kuky” Ginsberg“Se siente, pero nunca me paralicé. Porque si algo me enseñó el atentado, es que hay que seguir viviendo, luchando, pudiendo disfrutar de las pequeñas cosas, porque hoy estamos, mañana no sé. A partir del atentado, ese fue mi lema.”Omar MirochnikHijo de Naón Bernardo Mirochnik“Al principio fue muy duro. Muy traumático. Inaceptable. Y después de un tiempo la intensidad va bajando. Uno va aceptando. No entendiendo; va aceptando que la realidad es la que te toca vivir y, año a año, vas superando de alguna forma.”Marianella KreimanHija de Julia Susana Wolynski de Kreiman "Al oír la explosión y entender que había sido un atentado, su padre, el rabino Ángel Kreiman, salió corriendo hacia la AMIA desesperado, gritando: ‘¡Susi está adentro!’. Marianella recuerda: “Recorrimos todos los hospitales pensando que quizás estaba herida. Teníamos la esperanza de que estuviera viva, pero el domingo a la tarde nos comunicaron que habían encontrado su cuerpo. Cuando cumplí 48 años, la edad que ella tenía cuando murió, me di cuenta de que tenía una larga vida por delante y decidí empezar a vivir doble, por mí y por ella, por todo lo que no alcanzó a hacer”.Ariela TreibmanHermana de Marta Treibman“Simplemente, seguí para adelante. Fue muy difícil al principio y después se fue mechando con momentos más felices. Me enamoré, me casé, tuve mis hijos, y la vida sigue, pero de fondo está la tristeza, el dolor, extrañarla siempre.”La historia del chileno Carlos Avendaño Bobadilla Carlos Avendaño trabajaba como electricista en la AMIA. Vivía hace 34 años en Argentina, adonde lo siguió su hermano Luis, quien recuerda: “Yo pensaba que mi hermano era Rambo, que se iba a salvar. No perdí las esperanzas hasta último momento, creí que estaría escondido detrás de una caldera, que iba a salir”.VOCES DE QUIENES SOBREVIVIERON PARA CONTARLORosa BarreirosMadre de Sebastián Barreiros, la víctima fatal más joven del atentado, a los 5 años“Teníamos que salir y le digo: ‘Sebi, vamos en colectivo’. Me dijo ‘No, yo quiero ir en subte porque me dijeron que los túneles son como los de las Tortugas Ninjas’.Así que fuimos en subte. En un negocio antes de AMIA me paré a mirar algo y volvimos a caminar. Tras unos pasos, un ruido muy fuerte, un viento muy fuerte nos levantó y me arrancó al nene de las manos.Empecé a buscar a mi hijo. Cuando lo vi, no lo podía levantar. Empecé a gritar y un muchacho agarró al nene y se lo llevó al hospital. Esa fue la última vez que vi a Sebastián.Cada 18 de julio es otra bomba porque siguen pasando los años, y yo sigo igual que en el '94.”La historia del rabino Eduardo WaingortinEl lunes 18 de julio a las 10 de la mañana, el rabino Eduardo Waingortin tenía agendada una reunión con Ramón Goodman, director de servicios sociales de la AMIA, pero en la madrugada lo llamó su hermana para conversar: ella solo podía ese día a las 9:00. El rabino llamó a Goodman y pospusieron el encuentro. Fue su salvación.“Estábamos en la cafetería con mi hermana, a 10 cuadras de la AMIA, cuando escuchamos un tremendo temblor. Al llegar, la escena era fantasmagórica: una nube de polvo que todavía no bajaba, gente herida que salía del edificio y se abrazaba de nosotros. Comencé a sacar piedras, que venían con pedazos de vidrio. Fueron días identificando cuerpos y asistiendo emocionalmente a las familias. Durante días y días no pude dejar de llorar en privado.”Gabriel León RoffeComerciante, 32 años, tenía su oficina en Pasteur 611, octavo piso“Estaba atendiendo mi negocio y sentí que me levantaban del piso y que volaba.Al salir vi cosas que nunca pensé en mi vida que iba a ver. Fue un antes y un después en mi vida. Ver pedazos de cuerpos, ver brazos.”Daniel SaraviaPeatón, 22 años“Pasaba por delante de la AMIA cuando caí al piso, con mucho polvo, mucho humo, muy aturdido.Creí que se había caído un pedazo de balcón. Traté de moverme y una de las piernas me dolía muchísimo. En el hospital pregunto ‘¡Qué pasó!’ Ahí anuncian: ‘lo perdemos’; me ponen una máscara y me desperté un par de meses después.Un médico me dijo ‘No vas a volver a caminar’. Dos semanas después estaba caminando normal.”
Invitadas por la Embajada de Israel en Chile para conocer de primera mano la realidad del país y compartir experiencias, María Jesús Ponce, exdirectora de la Escuela Israel de Santiago, y Ruth Dini Valenzuela, directora de la Escuela República de Israel de Arica —ambas de la red WIZO - CEFI—, recorrieron universidades, centros de innovación, sitios históricos y comunidades. A su regreso, coinciden: el país sorprende por sus avances tecnológicos, pero sobre todo por la fortaleza humana que sustenta su desarrollo.En apenas unos kilómetros conviven la espiritualidad de Jerusalem, la energía de Tel Aviv, la vanguardia científica y comunidades que intentan reconstruirse tras la tragedia del 7 de octubre de 2023. La ruta de las educadoras incluyó el Instituto Weizmann, el Technion, el Centro Peres para la Paz y la Innovación, el kibutz Nir Oz y el sitio del festival Nova, además de reuniones con la Cancillería israelí.Entre la historia y el futuroUno de los aspectos que más impactó a ambas fue el contraste entre la profundidad histórica de Jerusalem y el dinamismo de Tel Aviv. Para María Jesús Ponce, recorrer Jerusalem significó encontrarse con escenarios que solo habitaban en los relatos bíblicos que estudió desde niña. "Caminar por las calles donde ocurrieron hechos fundamentales de la historia espiritual de la humanidad fue un hito inolvidable", señala, destacando la capacidad del país para proyectarse al futuro sin renunciar a sus raíces.Ruth Dini describe la experiencia desde la clásica máxima local: "En Jerusalem se reza; en Tel Aviv se disfruta; en Haifa se trabaja". Una convivencia con maticesEl viaje derribó visiones simplificadas sobre la zona. Ponce recuerda especialmente una conversación en Jerusalem con ciudadanos palestinos. Una frase quedó grabada en su memoria: "Esto no es Israel contra Palestina; es Israel contra un grupo terrorista". Este encuentro le permitió entender los matices de una realidad que se muestra en blanco y negro.Asimismo, Ruth Dini observó que la convivencia cotidiana se da con total naturalidad en universidades, centros de investigación y en las calles, donde personas de diferentes orígenes comparten el mismo espacio urbano.Lecciones para las aulas chilenasComo líderes educativas, la observación del sistema escolar y académico fue prioritaria. María Jesús Ponce destaca la articulación entre el mundo académico, el sector privado y el Estado. "La innovación no depende únicamente de la tecnología; depende de una actitud frente al error y al aprendizaje", afirma. Su meta ahora es promover en Chile el pensamiento crítico y una cultura escolar orientada a la investigación desde edades tempranas.Ruth Dini subraya el énfasis que Israel otorga a la formación ciudadana, la responsabilidad comunitaria y el pensamiento crítico. A su regreso, asegura que buscará reforzar en su establecimiento de Arica valores como el respeto, la resiliencia y la libertad, además de apuntalar las áreas de lectura, matemáticas y ciencias.Trascendencia y gratitudAl sintetizar la experiencia, Ponce elige la palabra "trascendencia" y evoca la imagen de una calle donde conviven la piedra milenaria y la tecnología del mañana. Dini se queda con la sensación de haber descubierto algo inalcanzable desde la distancia: "Ningún video o película retrata la belleza del país".Ponce concluye con un profundo agradecimiento a WIZO por abrirles esta oportunidad estratégica con la embajada: "Esta experiencia transformó mi perspectiva personal y profesional. Regresé con la mente colmada de ideas innovadoras y el firme compromiso de honrar esta oportunidad a través de una gestión educativa con sentido de trascendencia, que enriquezca el futuro de los estudiantes en la comunidad que me toque liderar".Entrevista a Evelyn Schatloff G., presidenta WIZO Chile¿Qué es lo que más destaca de la red “Escuelas República de Israel”?Se trata de uno de los proyectos más significativos que WIZO Chile ha desarrollado a lo largo de su historia con cerca de seis mil alumnos en la actualidad. WIZO - CEFI (PASI), creada en 1974, ha permitido a nuestra institución amadrinar 14 establecimientos educacionales ubicados desde Arica hasta Traiguén, construyendo un vínculo permanente entre Chile e Israel a través de la educación. ¿Qué programas podría destacar?Desde hace más de dos décadas, WIZO - CEFI (1974-2026) desarrolla el Seminario ‘Sembrando Educación’, Rene Cogan Z"L, que reúne anualmente a directivos y docentes de la Red, promoviendo la innovación pedagógica, el liderazgo educativo y el intercambio de experiencias. Además, estos tres últimos años comenzamos el programa de WIZO - CEFI, LEGO Challenge – SparkTalents, que busca acercar a los estudiantes de las Escuelas República de Israel al mundo de la educación STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) mediante una metodología práctica, creativa y colaborativa basada en la robótica educativa con LEGO. ¿Cómo surge este viaje? Este viaje surge de la Embajada de Israel en Chile y WIZO CEFI, que cumple un rol importante en promover una visión amplia y auténtica de Israel, basada en el diálogo y la educación.Premiar a estas dos directoras refleja el espíritu que inspira a WIZO Chile: construir puentes, promover la educación y contribuir a un mundo mejor para las futuras generaciones, realizando Tikun Olam.
Zhores Alferov nació el 15 de marzo de 1930 en Vítebsk, de la Unión Soviética; era hijo de Ivan Karpovich Alferov y de su madre judía Anna Vladimirovna Rosenblum. En 1952, Alferov se graduó del Instituto Electrotécnico Ulyanov de Leningrado. Al año siguiente, se incorporó al personal del Instituto Ioffe, del que se convirtió en director en 1987. Obtuvo el Doctorado en Ciencias Físicas y Matemáticas en 1970, ambos del Instituto Ioffe. Fue elegido miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética en 1972 y miembro de pleno derecho en 1979. Desde 1989, fue vicepresidente de la Academia de Ciencias de la URSS y presidente de su Centro Científico de San Petersburgo. Alferov trabajó en transistores y en diodos de germanio para su uso como rectificadores. Los transistores de heterounión permitieron un uso de frecuencia más alta que sus predecesores de homounión, y esta capacidad juega un papel clave en las comunicaciones modernas de telefonía móvil y satélital. Un enfoque particular fue el uso de heterouniones para crear láseres semiconductores capaces de emitir láser a temperatura ambiente. Fue por este trabajo que Alferov recibió el Premio Nobel de Física de 2000 "por el desarrollo de heteroestructuras semiconductoras utilizadas en la electrónica de alta velocidad y la optoelectrónica". El desarrollo de las heteroestructuras semiconductoras revolucionó el diseño de semiconductores y tuvo una serie de aplicaciones comerciales inmediatas, incluyendo LED, lectores de códigos de barras y CD. Según la Real Academia Sueca de Ciencias “Sin Alferov, no sería posible transferir toda la información de los satélites a la Tierra ni tener tantas líneas telefónicas entre ciudades”. En 1989, Alferov fue presidente del Centro Científico de Leningrado, una organización general que comprende 70 instituciones, organizaciones, empresas y sociedades científicas. En la década del 2000, a través de su papel en la administración académica y en el parlamento, Alferov abogó por el avance del sector de la nanotecnología en Rusia y trabajó para impulsarlo. Recibió numerosos premios y membrecías de academias, tanto rusas como internacionales.Alferov fue elegido diputado del Parlamento ruso, en 1995 por el partido político Nuestro Hogar – Rusia , generalmente considerado afín a las políticas del presidente Boris Yeltsin. En 1999, fue reelegido, esta vez en la lista del Partido Comunista. Fue reelegido en 2003 y nuevamente en 2007. Alferov era ateo y expresó objeciones a la educación religiosa. Fue uno de los firmantes de la carta abierta al presidente Vladimir Putin de miembros de la Academia Rusa de Ciencias contra la clericalización de Rusia. Desde noviembre de 2018, Alferov padecía una crisis hipertensiva . Falleció el 1 de marzo de 2019 en San Petersburgo a la edad de 88 años. Su esposa fue Tamara Darskaya. Juntos tuvieron un hijo, Ivan, y una hija, Olga. Su madre provenía de una familia judía. Su padre, era bielorruso de origen ortodoxo. Por tanto, Alferov tenía ascendencia judía por línea materna. Sin embargo, Alferov no practicaba el judaísmo. En entrevistas y biografías se describió como ateo. Desde el punto de vista de la ley religiosa judía tradicional (halajá), una persona nacida de madre judía es considerada judía, independientemente de si practica la religión. No obstante, en términos de creencias personales, Alferov se identificaba como ateo y no como practicante del judaísmo.
Mientras las mejores selecciones del mundo disputan el Mundial de 2026 en Estados Unidos, Canadá y México, Israel también forma parte del torneo, aunque no figure en el fixture. Su influencia se despliega lejos del césped, en una red de tecnologías que hoy resulta indispensable para que el campeonato funcione con los estándares que exige un evento seguido por miles de millones de personas.La ausencia de la selección israelí contrasta con el protagonismo alcanzado por las empresas del país en áreas tan diversas como la inteligencia artificial, la ciberseguridad, el análisis de datos, la producción audiovisual y la accesibilidad. En el fútbol moderno, la innovación también gana partidos.Tecnología al servicio del mayor Mundial de la historiaEl torneo más grande organizado por la FIFA, con 48 selecciones participantes, depende de soluciones capaces de procesar enormes volúmenes de información en tiempo real y de garantizar la seguridad de millones de espectadores.En ese escenario destaca Sentrycs, compañía nacida en Tel Aviv que aporta sistemas para detectar, rastrear y neutralizar drones no autorizados mediante tecnología Cyber-over-RF, una herramienta que protege estadios y zonas de aficionados sin interferir con las comunicaciones ni las transmisiones televisivas.La experiencia de quienes siguen el Mundial desde cualquier parte del planeta también lleva sello israelí. WSC Sports, una de las empresas líderes del ecosistema tecnológico del país, utiliza inteligencia artificial para generar automáticamente resúmenes, clips personalizados y contenido para redes sociales apenas ocurren las jugadas más importantes, revolucionando la forma en que los fanáticos consumen fútbol.A ello se suma LSports, responsable de suministrar estadísticas y datos en vivo a medios de comunicación, plataformas digitales y operadores especializados, mientras SeatPick facilita la búsqueda y comparación de entradas para reducir fraudes y mejorar la experiencia de los aficionados.El compromiso con una competencia más inclusiva también tiene origen israelí. Por cuarto Mundial consecutivo, Sign Now ofrece interpretación en lengua de señas para los partidos, permitiendo que millones de personas sordas puedan seguir el torneo con mayor accesibilidad.Una historia de innovación que cambió el fútbolLa presencia israelí en el deporte no comenzó con esta Copa del Mundo. Desde principios de la década de 2010, Israel se consolidó como uno de los polos mundiales del sports-tech, impulsando desarrollos que hoy forman parte del fútbol profesional.Empresas como Pixellot revolucionaron las transmisiones mediante cámaras automatizadas con inteligencia artificial; Replay Technologies, posteriormente adquirida por Intel, llevó las repeticiones en 360 grados a las principales competiciones internacionales; y PlaySight desarrolló sistemas de análisis de rendimiento y revisión de jugadas que acercaron herramientas similares al VAR a ligas y academias de todo el mundo.Este crecimiento responde a un ecosistema de innovación que combina inteligencia artificial, visión computacional, sensores y ciberseguridad. Con un mercado interno reducido, las startups israelíes nacen con una vocación global, lo que explica su rápida inserción en ligas, federaciones y grandes eventos deportivos.Hoy, cuando el Mundial entra en su fase decisiva, Israel sigue sin estar entre los equipos que buscan levantar la copa. Sin embargo, está presente en cada transmisión, en cada estadística, en la seguridad de los estadios y en buena parte de las herramientas que hacen posible el espectáculo. Porque en el fútbol del siglo XXI, la influencia ya no se mide únicamente por los goles: también se mide por la capacidad de innovar.
Las “Travesías” del Círculo Israelita de Santiago son viajes de inmersión cultural que han incluido destinos como España, Polonia e Israel. En junio se realizó la Travesía Monastir–Salónica, en colaboración con la Comunidad Sefaradí. Andrés Nahmías, quien propuso la ruta, nos contó detalles de la planificación y de su experiencia.¿Cómo surgió esta Travesía inédita?Todo se gestó cuando fui por primera vez a un viaje a Polonia, en el que sentimos la experiencia de nuestros antepasados que estuvieron y sufrieron en la Segunda Guerra Mundial. Ahí conocí a Jessica y le planteé: "¿Por qué no hacemos una travesía a Monastir?". Ella misma contactó a su amigo uruguayo, Manu, quien vive en Israel y conocía la ruta. Así empezamos a planificar los tres. Manu y Jessi con su experiencia armaron el grueso del viaje y yo aporté con lugares que tienen mucho significado para las familias que llegaron de esa región, como el lago Ohrid. Muchos teníamos parientes que escaparon justo un día antes de la deportación en Monastir, donde se llevaron al 98% de la población judía; ese es el caso de una tía abuela mía y otros judíos sefaradíes que están en Chile, como las familias Cohen y Pardo Telias, cuya madre también escapó por ahí. Era fundamental conocer ese punto.Luego, abrimos las inscripciones y en la noche de degustación sefaradí, que es en noviembre, anuncié este viaje: al día siguiente, ya había 26 inscritos solo por el lado sefaradí, más otros 14 o 15 que venían del Mercaz. Finalmente viajamos 47 personas, un éxito total para esta primera Travesía.¿Cómo fueron las reacciones del grupo ante esta experiencia compartida?Si bien era un grupo muy diverso de varias edades, la experiencia para todos fue fantástica y, hasta el día de hoy, están súper motivados. Quiero destacar a dos personas muy importantes: a Manu, nuestro guía, y al Rabino Ari. Ambos, además de relatar en cada punto la importancia histórica del lugar, nos hicieron sentir con mucho sentimiento esos espacios que visitamos.¿Qué significó esta vivencia a nivel personal, especialmente al visitar los lugares de origen de sus familias?Fue muy emocionante. Cuando estábamos en Monastir recorriendo las calles, de repente, parábamos frente a una casa y nos decían: "Esta es la casa de la familia Pardo", por ejemplo. Caminábamos otro par de cuadras y señalaban: "Esta es la casa de la familia Levy", y finalmente llegamos a la casa de mi familia, la familia Nahmias.Fue tremendamente emocionante conocer el lugar donde nació mi papá, mis tíos y mis abuelos. También logramos permiso para ingresar, y hubo momentos muy conmovedores que, como dije, emocionaron a muchos de los que asistimos a este viaje.
A dos semanas de haberse firmado el memorándum de entendimiento entre EEUU e Irán, el flujo de buques a través del estrecho de Ormuz comienza a normalizarse de forma gradual. De todos modos, se reconoce un acuerdo en extremo frágil, en medio de ataques esporádicos de Irán y la respuesta consecuente de EEUU. Por lo mismo, se anticipa que la volatilidad y ansiedad de los mercados financieros se mantendrá hacia los próximos meses. De cualquier forma, se reconoce un fuerte retroceso en el precio del petróleo, ubicándose en lo último en torno a 74 US$/b, tras superar los 110 US$/b en marzo pasado, cuando comenzaba la guerra. A pesar de los vaivenes, los mercados incorporan que hacia los próximos meses las presiones inflacionarias irán cediendo. Las preocupaciones en torno a una inflación muy persistente, que hasta hace poco se leía, ha dado paso a una mirada más favorable, lo que se ha reflejado en tasas de interés más bajas a nivel global.Es importante consignar que la dinámica del lado de la actividad económica en medio de la guerra no se vio mayormente afectada, contrario a lo que se podría haber considerado. En primer término, porque se asumía que la acción bélica era transitoria, producto de los incentivos que existían hacia todos los lados involucrados. En segundo término, porque hoy la inteligencia artificial (IA) ha comenzado a jugar un rol fundamental a nivel global, pero especialmente en EEUU. En la primera economía del mundo sus efectos se leen desde dos ángulos principales. En primer lugar, la inversión crece con fuerza, muy concentrada en las nuevas tecnologías que se han desarrollado: Centros de Datos, sistemas vinculados a la IA, insumos tecnológicos y nuevas herramientas. Estos factores determinan que en la actualidad en torno al 80% de la dinámica de crecimiento de EEUU viene desde esta dimensión. Desde el lado de los factores productivos que explican la actividad económica, se advierte un aporte relevante de la productividad, reconociendo los efectos de la IA sobre la eficiencia y modernización de procesos. En menor medida, esto se ha visto también en otras economías, llevando al mundo a una posición relativamente robusta, a pesar de la incertidumbre y la tensión que provocó la guerra.En el caso de Israel, las nuevas tecnologías también juegan un rol clave. Bien sabemos de sus enormes potencialidades y desarrollos de punta, lo que, sumado a un país resiliente y bien preparado para enfrentar las tensiones de la guerra, ha llevado a contener de buena manera los enormes impactos sobre su economía. Si bien el crecimiento de su producto se ha recortado algo más de 1% para este año, sigue apuntando a una dinámica positiva, con un crecimiento cercano a 3,5% y sobre 4% el próximo año. Para esos efectos, el mayor gasto público derivado de la guerra y las políticas de apoyo desde el Estado han jugado un rol importante. El Banco Central de Israel, además, recogiendo que la inflación irá descendiendo, derivado del retroceso en el precio de combustibles, ha rebajado la tasa de interés de política monetaria, de forma de dar mayor fuerza a la recuperación.En Chile, en tanto, vemos que la economía ha tenido un muy débil comienzo de año, marcado por caídas en la producción de minería y una desaceleración relevante en comercio y servicios. Hacia el segundo semestre se espera un repunte, reconociendo algunos factores transitorios detrás de ese pobre desempeño. Las menores presiones inflacionarias que comienzan a verse, de la mano con el retroceso de precios de combustibles, contribuye a esa mirada más favorable. En caso de que se avance en reformas estructurales, en donde la Megarreforma que impulsa el Gobierno juega un rol clave, esa perspectiva positiva se fortalece, llevando a que hacia los próximos años el crecimiento se acerque a cifras en torno a 3%.
Los viajes educativos del Círculo Israelita de Santiago han logrado que decenas de participantes comprendan la historia judía, y su propia historia, reconectando con sus raíces. La Travesía Monastir–Salónica, que se realizó en colaboración con la Comunidad Sefaradí por primera vez en junio de 2026, trajo un nuevo punto de partida para muchas familias que llegaron a Chile provenientes de esa región.Myriam Telias Pardo nos contó en primera persona de esta Travesía, que realizó junto a sus hermanas Ketty y Mónica.¿Qué la motivó a sumarse al viaje?Todo empezó con una llamada de mi hermana Ketty, contándome que el Mercaz organizaba un viaje a Grecia y Macedonia. Desde el primer momento la idea me entusiasmó: nuestra madre, Tina Pardo, había nacido en Monastir (hoy Bitola) en 1934, y un día antes de que los nazis llegaran para deportar a la comunidad judía hacia los campos de exterminio de Treblinka, había logrado escapar a Albania junto a nuestros abuelos y otros parientes.Pronto se sumaron mi otra hermana, Mónica, y algunos descendientes de aquel grupo de once personas que protagonizó la huida. Creíamos estar preparados para esta aventura, pero nunca imaginamos que sería un antes y un después en nuestras vidas.¿Hay algún lugar que la haya emocionado especialmente? A medida que nos acercábamos a Monastir, la emoción crecía. Al llegar visitamos el cementerio judío, hoy completamente abandonado: la maleza devora las lápidas de nuestros antepasados, y el deterioro nos hace estremecer. Nos hablaron de un proyecto de reconstrucción: “El Parque de la Vida”, que por ahora quedó solo en eso: un proyecto.Recorrer las calles de Monastir, cruzar el puente sobre el río Dragor —el mismo que mencionaba nuestra madre en su libro—, caminar por el viejo bazar y respirar ese aire cargado de historia fue una experiencia que excede cualquier descripción. Dos guías locales excepcionales nos llevaron además al Archivo Judío de Monastir, donde se conservan carpetas del censo de 1930. Ver los nombres, las fotografías, los documentos —incluso el cuaderno de notas de la hermana de nuestro abuelo— fue uno de los momentos más conmovedores del viaje. Entre esos papeles encontramos también las direcciones de las casas familiares, que pudimos visitar y fotografiar, reconectándonos una vez más con nuestra historia.¿Cuál es el lugar con mayor significado que visitaron? Nos alojamos junto al lago Ohrid, donde nuestra madre solía pasar los veranos y guardaba hermosos recuerdos en familia, hasta que el 10 de marzo de 1943 -ese invierno-, fue distinto: desde esas orillas partieron en dos botes once personas, enfrentando el frío, el miedo y la persecución, para escapar hacia Albania. Estar en ese mismo lugar y contemplar ese lago tan bello y sereno, tantos años después, resultó casi surreal.¿Cuál es el mayor sentimiento que despertó ese lugar?Día a día crecía en nosotros la necesidad de honrar la memoria de nuestra madre, y el viaje nos enseñó, una vez más, la fortaleza de nuestro pueblo. Nos acompañó el Rab Ari Sigal, cuya entrega y palabras profundas fueron una guía espiritual constante, y Manu, nuestro guía principal, que con enorme sensibilidad le dio sentido y emoción a cada paso de la memoria histórica.¿Cómo evalúa el itinerario, las visitas, los guías y el viaje en general?El viaje fue maravilloso en todos los sentidos: la organización, el itinerario, los temas abordados, los lugares visitados y los guías. Todo fue mágico y estuvo profundamente bien pensado. Un viaje con sentido, que permanecerá en nuestros corazones para siempre.
Roger Myerson nació el 29 de marzo de 1951 en Boston en el seno de una familia judía. Estudió en la Universidad de Harvard , donde obtuvo su licenciatura summa cum laude , y su maestría en matemáticas aplicadas en 1973. Completó su doctorado en matemáticas aplicadas en la Universidad de Harvard en 1976. Su tesis doctoral se tituló “Una teoría de los juegos cooperativos”. De 1976 a 2001, Myerson fue profesor de economía en la Kellogg School of Management de la Universidad Northwestern, donde realizó gran parte de su investigación galardonada con el Premio Nobel. De 1978 a 1979, fue investigador visitante en la Universidad de Bielefeld . Fue profesor visitante de economía en la Universidad de Chicago de 1985 a 1986 y de 2000 a 2001. Se convirtió en profesor de economía en Chicago en 2001. Actualmente, es el primer Profesor Distinguido David L. Pearson de Estudios de Conflictos Globales en la Universidad de Chicago. Myerson fue uno de los tres ganadores del Premio Nobel de Economía de 2007 por sus contribuciones a la teoría del diseño de mecanismos. Myerson realizó una contribución pionera a la teoría del diseño de mecanismos al descubrir una conexión fundamental entre la asignación que se debía implementar y las transferencias monetarias necesarias para inducir a los agentes informados a revelar su información con veracidad. La teoría del diseño de mecanismos permite distinguir entre las situaciones en las que los mercados funcionan bien y aquellas en las que no. Esta teoría ha ayudado a los economistas a identificar mecanismos de negociación, esquemas de regulación y procedimientos de votación eficientes. Hoy en día, la teoría desempeña un papel central en muchas áreas de la economía y en algunos campos de la ciencia política. En 1991 escribió un libro de texto general sobre teoría de juegos, y también ha escrito sobre la historia de la teoría de juegos, incluyendo su revisión de los orígenes y la importancia de la teoría de juegos no cooperativos. Hay tres conceptos que llevan su nombre: Teorema de Myerson-Satterthwaite, Mecanismo de Myerson, y Planchado de Myerson.Myerson es miembro de la Academia Estadounidense de Artes y Ciencias, la Academia Nacional de Ciencias, el Consejo de Relaciones Exteriores y la Sociedad Filosófica Estadounidense. Es miembro de la Sociedad de Teoría de Juegos, y forma parte del consejo asesor del International Journal of Game Theory. Myerson recibió un doctorado honoris causa de la Universidad de Basilea en 2002 y el Premio Jean-Jacques Laffont en 2009. También formó parte del jurado de Ciencias Sociales del Premio Infosys en 2016. En 1980, Myerson se casó con Regina Weber y la pareja tuvo dos hijos, Daniel y Rebecca. Su hija, Rebecca es economista de la salud en la Universidad de Wisconsin-Madison. En junio de 2024, 16 premios Nobel de Economía , entre ellos Myerson, firmaron una carta abierta argumentando que las políticas fiscales y comerciales de Donald Trump, junto con los esfuerzos por limitar la independencia de la Reserva Federal, reactivarían la inflación en Estados Unidos. A nivel académico y personal, mantiene una conexión activa con la comunidad y el mundo académico judío. Ha colaborado estrechamente con centros de investigación en instituciones clave de Israel, como el Center for Rationality de la Universidad Hebrea de Jerusalén.
Hace algunos años nuestra comunidad comenzó a organizar viajes con contenido histórico y cultural. Primero fue Polonia, luego Sefarad y, recientemente, Monastir y Salónica. Hace unas semanas tuve la oportunidad de participar en esta última travesía junto a un grupo de 47 personas, muchas de ellas descendientes de familias originarias de esa región.Antes de partir recibimos una preparación que nos permitió comprender mejor la vida judía en estas ciudades y la magnitud de una Shoá mucho menos conocida que la ocurrida en Europa Central. Ya en terreno, las cifras cobraron vida: en Salónica, donde los judíos representaban cerca del 60% de la población, sobrevivió apenas el 2%; en Monastir, ninguno de los 3.276 deportados regresó.Lo que más me impactó no fueron los números, sino los silencios. Sinagogas vacías, libros, Sifrei Torá y objetos que aún permanecen como testigos mudos de comunidades que alguna vez fueron vibrantes. En Salónica sobrevivió una sola de las 60 sinagogas que existían; en Monastir no quedó ninguna.Para mí, el momento más emotivo fue recorrer las calles donde nacieron mis padres y mis abuelos. Escuchar durante años sus historias en ladino y luego caminar por esos mismos lugares fue una experiencia difícil de describir. Por momentos sentí que el tiempo se había detenido.También me impresionó el abandono de antiguos cementerios judíos, especialmente el de Monastir, fundado en 1497. Sin una comunidad que los cuide, estos lugares corren el riesgo de desaparecer. Esto me llevó a pensar en Temuco, ciudad que acogió a cerca de mil inmigrantes provenientes de Monastir (un tercio de los deportados en 1943) y donde se levantó la primera sinagoga de Chile, un lugar donde solo quedan algunas decenas de judíos que luchan por preservar y cuidar este legado para las futuras generaciones.Regresé con una mezcla de tristeza, orgullo y gratitud. Tristeza por todo lo que se perdió, orgullo por la riqueza de la vida judía que floreció en estas tierras y gratitud por haber podido conectar con una parte tan importante de mi historia familiar. Fue sin duda, una travesía inspiradora.
Hay historias que parecen cerrar un círculo.La de Claudio Kohn es una de ellas.Nacido en Chile, hizo Aliá junto a su familia cuando era adolescente, Kohn regresó este mes al país para participar en Exponor 2026 y sostener reuniones con especialistas y autoridades vinculadas a la infraestructura y la gestión del agua. Lo hizo convertido en una voz reconocida internacionalmente en materia hídrica, con una carrera construida entre Israel y Australia, dos países que han debido aprender a convivir con la escasez de agua y transformar ese desafío en una oportunidad de innovación.Su visita fue organizada por la consultora Softpower Connections, cuya labor consiste en acercar a Chile experiencias, tecnologías y expertos de clase mundial. “Lo que hacemos es ayudar a ampliar la conciencia sobre los desafíos del futuro, trayendo tecnologías y personas que nos permiten entender hacia dónde van las tendencias mundiales y las mejores prácticas”, explicó su CEO, Jennyfer Salvo al referirse a la invitación realizada a Claudio.La presencia del especialista tuvo dos hitos principales: una exposición en Exponor, la tercera feria minera más importante del mundo, realizada en Antofagasta, y una mesa técnica en Santiago junto al Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), reconocido centro de estudios que asesora al Estado en materias de planificación estratégica.Pero detrás del experto existe también una historia personal de crecimiento. Kohn recordó que su experiencia escolar en el país estuvo lejos de ser sencilla. Incluso llegó a ser expulsado de su colegio. Sin embargo, el cambio de vida que significó emigrar a Israel transformó completamente su trayectoria.Allí encontró oportunidades, desarrolló una carrera científica y profesional de alto nivel y terminó convirtiéndose en un referente internacional en tratamiento de aguas, reutilización hídrica y tecnologías de ósmosis inversa. Actualmente es candidato a doctorado en la Universidad Tecnológica de Sídney (UTS), en Australia, además de poseer un Máster en Ciencias Ambientales de la Universidad Hebrea de Jerusalem.Lo que Australia puede enseñarle a ChileEn Exponor, Kohn centró gran parte de su presentación en las similitudes entre Chile y Australia.Ambos países dependen fuertemente de la minería, poseen extensas zonas áridas y enfrentan crecientes restricciones hídricas. Sin embargo, explicó que Australia ha desarrollado herramientas de planificación que permiten administrar mejor sus recursos. “Australia tiene una muy buena administración de aguas”, señaló durante una entrevista realizada en el marco de su visita.Uno de los elementos que destacó fue el manejo de las cuencas hidrográficas. “Allá se administra la cuenca completa. No importa dónde están los límites políticos o municipales. Primero se determina cuánta agua necesita el ecosistema para sobrevivir, después cuánto requiere la población y recién entonces se asigna lo demás a la agricultura o la industria”, explicó.También destacó que los derechos de agua australianos son dinámicos y pueden ajustarse según las condiciones reales de disponibilidad hídrica. “Los modelos que existen hoy son muchísimo mejores que los de hace cincuenta años. El problema es que los ríos cambian y la realidad climática varía también”, sostuvo.La comparación con Chile surgió de manera natural. “El río ya no entrega la misma cantidad de agua que antes, pero los derechos de agua siguen siendo los mismos. Ese es uno de los mayores desafíos que enfrenta Chile”, comentó.Israel: convertir la escasez en una fortalezaSi Australia representa un modelo de gobernanza, Israel encarna para Kohn el ejemplo más notable de innovación tecnológica aplicada al agua.“Israel se basa en una estrategia totalmente diferente. Es tremendamente agresivo en tecnología”, afirmó.Recordó que las políticas de reutilización de aguas nacieron por una necesidad urgente. “Simplemente no había suficiente agua para todos”, relató.Según explicó, el reciclaje de aguas residuales comenzó hace décadas enfrentando una fuerte resistencia cultural. “La mayoría de los agricultores no quería usar agua reciclada. Hoy la piden y pagan por ella porque es agua de excelente calidad”, señaló.Israel complementó esa estrategia con la construcción de grandes plantas desalinizadoras. “Llegó un momento en que no quedó otra opción”, explicó.Actualmente, la combinación entre reutilización, desalinización y eficiencia tecnológica ha convertido al país en una referencia global en seguridad hídrica.Tecnología, minería y futuroLa exposición en Exponor también abordó uno de los temas que más interés generó entre los asistentes: la incorporación de nuevas tecnologías a la industria minera.Kohn presentó casos australianos donde la automatización ya es parte de la operación diaria. “Hay minas donde los camiones son operados desde centros de control ubicados a cientos de kilómetros de distancia”, explicó.También mostró avances en robótica, inteligencia artificial y sistemas de monitoreo remoto. “Lo que estamos viendo es una transformación completa de la minería”, afirmó.Uno de los conceptos que más llamó la atención fue el de los llamados “gemelos digitales”, modelos virtuales que replican procesos reales para anticipar problemas y optimizar operaciones. “Tú puedes simular lo que ocurrirá en el futuro antes de que ocurra en la planta real”, contó.Asimismo, destacó el potencial de la inteligencia artificial para optimizar el uso del agua, mejorar procesos industriales y aumentar la eficiencia operacional.Debate estratégico para ChileTras su paso por Antofagasta, Kohn viajó a Santiago para participar en una mesa técnica organizada junto al Consejo de Políticas de Infraestructura, CPI.En la reunión participaron representantes del mundo público, privado y académico, como Juan Carlos Latorre, Estefanía Rodríguez, Felipe Garrido, Reinaldo Fuentealba, Rachel Bernardin, Pamela Libedinsky y Patricio Poblete, quienes analizaron experiencias internacionales aplicables a la realidad chilena.La conversación se centró en cómo adaptar experiencias internacionales a la realidad chilena. Uno de los principales focos fue el fortalecimiento de los Sistemas Sanitarios Rurales (SSR), antiguos APR, considerados una prioridad para garantizar acceso seguro al agua en distintas zonas del país.Durante el encuentro, Kohn compartió experiencias desarrolladas en Australia e Israel y planteó la necesidad de pensar el agua como una política de Estado.Kohn presentó modelos australianos de gestión de cuencas y también la experiencia israelí en tratamiento centralizado de aguas residuales, planteando que el agua debe ser entendida como un activo estratégico nacional y no únicamente como un recurso disponible y sostuvo la necesidad de “pensar el agua como una política de Estado”.Un regreso con significadoAl finalizar su agenda, Claudio Kohn valoró especialmente la posibilidad de contribuir al debate chileno sobre agua, minería e innovación. También destacó el rol de quienes hicieron posible el encuentro. “Jennyfer Salvo fue un puente estratégico para conectar experiencias globales con las necesidades reales de Chile”, señaló.Más allá de las conferencias y reuniones, su visita tuvo un componente simbólico difícil de ignorar.Décadas después de dejar Chile siendo un adolescente, regresó convertido en un especialista reconocido internacionalmente. Un profesional formado en Israel, consolidado en Australia y hoy dedicado a investigar cómo asegurar el acceso al agua en un mundo cada vez más exigente.Y en un país donde la sequía, el crecimiento de la minería y el cambio climático obligan a tomar decisiones de largo plazo, su mensaje fue claro: las soluciones existen, pero requieren visión, innovación y la capacidad de aprender de quienes ya enfrentaron los mismos desafíos.
Cada cuatro años, la Copa Mundial de Fútbol paraliza al planeta. Es una fiesta de banderas y hermandad ajena a los dolores del mundo. Sin embargo, el deporte nunca es neutral; está indisolublemente ligado al devenir de la humanidad, y el fútbol tiene una memoria oculta que no debe ser olvidada.Bajo esta premisa la muestra "No Fue un Juego: el fútbol durante el Holocausto", presentada por el Museo Judío de Chile en el Centro Cultural Carabineros hasta el próximo 26 de julio, recuerda -precisamente cuando todas las miradas se dirigen al Mundial de Fútbol- que la exclusión, los prejuicios y el antisemitismo lograron permear este deporte de las formas más inimaginables.Una investigación de alcance internacionalIdeada por el periodista argentino Leonardo Albajari, la muestra revela la perversa utilización del deporte como una eficaz herramienta de propaganda nazi, y por otro lado, revela que el fútbol fue un espacio de resistencia espiritual a la vez que una dramática cuestión de vida o muerte.La propuesta cuenta con un indiscutible valor educativo que ha sido reconocido y premiado internacionalmente.El camino de la segregación: De las canchas a la exclusiónUno de los hitos documentados en la muestra aborda la velocidad con la que el nazismo contaminó el tejido deportivo germano. Corría el año 1933 cuando, mediante la tristemente célebre Declaración de Stuttgart, los principales clubes alemanes decidieron, por iniciativa propia y antes de que las leyes del Estado los obligaran formalmente, excluir a todos sus jugadores, entrenadores y comisiones directivas de origen judío.La población judía solo podría practicar este deporte dentro de sus propios clubes comunitarios y ligas segregadas, como la Maccabi o la Schild. Este último bastión de identidad deportiva sirvió como refugio frente a la hostilidad exterior, hasta que en 1938 las autoridades del Tercer Reich prohibieron definitivamente cualquier tipo de actividad deportiva judía, completando el ciclo de aislamiento social previo a las deportaciones masivas.La frágil línea de la supervivencia en los camposQuizás el aspecto más estremecedor del proyecto de Albajari radica en retratar el fútbol en las fronteras de la muerte. En campos de concentración y exterminio como Auschwitz, existieron campos de juego improvisados o deliberadamente construidos a escasos metros de las cámaras de gas y los crematorios, donde los oficiales de las SS obligaban a los prisioneros a disputar partidos para su propio entretenimiento dominical.En ese entorno, las habilidades con el balón trazaban una frontera invisible pero real entre la vida y la ejecución inmediata. Un guardameta ágil o un delantero habilidoso que lograba impresionar a los guardias podía conseguir pequeñas raciones extra de sopa, un trozo de pan adicional o ser reubicado en trabajos menos desgastantes. Aquellos minutos ganados en el campo de juego no eran deporte; eran una tragedia de resistencia física y mental donde el balón se transformaba en una herramienta para intentar sobrevivir.Un llamado al presenteEn momentos donde los discursos de odio, el racismo y la xenofobia reaparecen con fuerza inusitada, "No Fue un Juego" propone mirar el pasado no solo con dolor, sino como una advertencia para el presente. Nos insta a cuidar el deporte como un espacio sagrado de inclusión, resiliencia e identidad.Porque recordar lo ocurrido durante la Shoá a través del fútbol nos enseña que el deporte nunca está verdaderamente aislado de los peligros del extremismo. La exposición alienta a combatir los prejuicios tanto dentro como fuera de la cancha, recordándonos que, incluso en sus momentos más oscuros, el fútbol fue muchísimo más que un juego.
Cada 30 de junio celebramos el Día del Bombero para honrar su labor, valentía y entrega. Es por eso que hoy queremos destacar que la institucionalidad judía en Chile ha aportado con cuarteles de bomberos en Ñuñoa y Valparaíso. La participación en la creación o funcionamiento de instituciones civiles que nada tienen de religioso, es un orgullo para nuestra comunidad.Ñuñoa, 1954: la pioneraLa primera y más antigua es la Quinta Compañía de Bomberos de Ñuñoa, conocida desde su origen como Bomba Israel. El 5 de agosto de 1954, un grupo de voluntarios —entre ellos León Kleinkopf, Oscar Klein y Adolfo Waissbluth— renunció a la Cuarta Compañía, que había adoptado el nombre de Bomba Árabe, para fundar una compañía propia de la colonia judía. Tras superar los exámenes exigidos por la Comandancia, la Quinta fue reconocida oficialmente el 17 de marzo de 1955 y se incorporó en pleno al Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa el 17 de abril de ese año.Desde entonces, la compañía ha llevado el lema "Superación" y ha hecho del Tikún Olam —la reparación del mundo— su principio de servicio. En 1967 dio un paso pionero en el país: creó la Brigada Juvenil Bomba Israel, la primera de su tipo en Chile, modelo que luego se replicó en decenas de compañías a nivel nacional. Valparaíso, de brigada forestal a Bomba IsraelLa historia de la Decimoquinta Compañía de Valparaíso sigue un camino distinto. Nació en 1971 en el cerro Rodelillo como Brigada N°5. El vínculo con la colectividad judía llegó más de tres décadas después de su fundación. Valparaíso había firmado un convenio de hermandad con la ciudad israelí de Bat Yam, y en 2005 el entonces embajador de Israel en Chile, Josef Regev, visitó la compañía invitado por el alcalde porteño. De ese acercamiento surgió la propuesta de adoptar el pabellón y el nombre de Bomba Israel, decisión que la compañía tomó por consenso, incorporando además el himno y la historia de Israel a su identidad. Ambas compañías atienden emergencias en sus comunas y las aledañas pero, además, se suman a combatir incendios de gran magnitud como los ocurridos en las regiones de Maule y Valparaíso durante las últimas temporadas.Una misma vocación de servicioÑuñoa y Valparaíso demuestran que la presencia judía en Chile no se sostiene en un solo tipo de institución, sino en una red diversa que se adapta a cada ciudad y época para aportar a una sociedad mejor haciendo eco del Talmud: "Quien salva una vida, salva al mundo entero".
Sydney Altman nació el 7 de mayo de 1939 en Montreal. Su madre, trabajadora textil, provenía de Polonia, y pertenecía a una familia con gran tradición religiosa, en la que su abuelo era un estudioso del Talmud; su padre era originario de Ucrania, trabajó en granjas colectivas en Canadá y posteriormente fue propietario de una pequeña tienda de comestibles. Se licenció en el MIT antes de comenzar su posgrado en física en la Universidad de Columbia. Abandonó dicho programa tras 18 meses y posteriormente se matriculó en el Centro Médico de la Universidad de Colorado para estudiar biofísica. Tras trabajar en la Universidad de Vanderbilt y en la Universidad de Harvard, Altman se trasladó al Laboratorio de Biología Molecular del MRC en Cambridge, Inglaterra, para realizar una estancia postdoctoral. Luego consiguió un puesto de profesor en la Universidad de Yale en 1971, donde permaneció el resto de su vida. Fue jefe de departamento y decano de Yale College. En Yale, Altman continuó sus estudios sobre la ribonucleasa P, demostrando que la subunidad de ARN de la enzima era responsable de su actividad enzimática. Fue la primera ribozima conocida, y la idea resultó algo controvertida. Las enzimas son sustancias que aceleran los procesos químicos en las células de los organismos sin consumirse. Durante mucho tiempo se creyó que todas las enzimas eran proteínas. Sidney Altman y Thomas Cech demostraron que el ARN también puede funcionar como enzima. Altman estudió una enzima con la capacidad de escindir el ARN. Esta enzima era una combinación de proteína y ARN. Altman descubrió que la enzima perdía su capacidad de escisión si se eliminaba el ARN de la proteína. Posteriormente, también logró demostrar que el ARN por sí solo tenía la misma capacidad de escisión que la enzima. Altman escribió que “muchos de los experimentos que realizamos fueron sencillos desde un punto de vista bioquímico. Lo que no pude aprender de nadie fue la amplia gama de reacciones ante una idea novedosa: una enzima con una subunidad catalítica de ARN”. No obstante, su investigación en Yale le valió a Altman el Premio Nobel de 1989, que compartió con Thomas CechAdemás del Premio Nobel, Altman recibió el Premio Rosenstiel de la Universidad de Brandeis y la Medalla de Oro Lomonosov de la Academia Rusa de Ciencias. Fue elegido miembro de la Academia Estadounidense de Artes y Ciencias y fue miembro tanto de la Academia Nacional de Ciencias como de la Sociedad Filosófica Estadounidense. En 2014, Yale lo nombró profesor emérito de biología molecular, celular y del desarrollo. Aunque se había jubilado oficialmente, el laboratorio de Altman continuó su investigación hasta 2021.Si bien Sidney Altman desarrolló una carrera científica laica y universal, su conexión con el judaísmo trascendió lo cultural y se hizo presente en momentos históricos cruciales. En la Segunda Guerra Mundial, mientras se desempeñaba como oficial en la Marina, Altman organizó y dirigió servicios religiosos de Rosh Hashanah supliendo la falta de rabinos militares. A lo largo de su vida, fue un defensor activo de la libertad académica y científica, expresando su postura en contra de boicots internacionales dirigidos a instituciones académicas de Israel. Viudo de su esposa Ann, falleció el 5 de abril 2022. A Altman le sobreviven sus dos hijos, Daniel y Leah, y cuatro nietos.
En el imaginario colectivo, The Devil Wears Prada (2006) es una oda al exceso, la alta costura y la tiranía estética. Sin embargo, para quienes conocen la urdimbre de Manhattan, la película es, en esencia, una narrativa profundamente judía que ha permanecido oculta bajo capas de seda y satén. Con el anuncio de una esperada secuela, la industria vuelve la mirada hacia el origen de este universo que no nació en las pasarelas de París, sino en las raíces de una comunidad que transformó el Garment District en el epicentro del mundo.El génesis de la ficciónLa arquitectura de la historia se apoya en dos pilares de nuestra herencia. Primero, su autora, Lauren Weisberger, quien creció en una familia de firmes valores en Scranton y Allentown antes de graduarse en Cornell. Weisberger no solo aportó su experiencia como asistente de Anna Wintour, sino que inyectó en el personaje de Andy Sachs la clásica lucha de la joven intelectual que debe navegar un entorno que parece rechazar su esencia.Pero el vínculo más fascinante reside en el guion. Aline Brosh McKenna, hija de sobrevivientes del Holocausto e inmigrantes israelíes, fue la encargada de traducir la novela a la pantalla. En una reciente reflexión para el podcast The Mash-Up Americans, Brosh McKenna confesó la verdad que el cine de la época no se atrevía a explicitar: "Andy Sachs es ciertamente judía. Sachs es el nombre de mi abuela... Es una historia sobre una mujer judía, pero eso nunca se mencionaba hace doce años".Miranda Priestly: El secreto de Miriam PrinchekAunque la cultura popular asocia a Miranda Priestly exclusivamente con Wintour, el canon literario de Weisberger revela una verdad mucho más compleja y simbólica. En la novela original, la mujer más poderosa de la moda nació como Miriam Princhek, en el seno de una humilde familia judía ortodoxa.La historia de Miranda es la historia del ascenso y la asimilación: una mujer que debió "limar" sus raíces para conquistar una industria que, históricamente, ha tenido una relación ambivalente con la identidad externa. Miranda no es solo una villana; es el reflejo de la resiliencia y la reinvención necesaria para liderar un mundo donde el apellido y la procedencia solían dictar el límite del éxito.El Manhattan que cosieron nuestros abuelosNo se puede entender el éxito de la revista Runway sin reconocer que la industria editorial y de confección en Nueva York fue levantada por manos judías. Desde los sastres que llegaron de Europa del Este a finales del siglo XIX hasta los grandes magnates de la actualidad, la moda neoyorquina es, por definición, un legado de nuestra diáspora.La participación judía en esta industria no es tangencial; es estructural. Como señaló la Dra. Lorynn Divita en una reciente conferencia sobre el espíritu de la época en la moda: "La necesidad de autenticidad implica un toque humano, empatía y verdad", elementos que la comunidad ha aportado al negocio desde la época de los talleres de costura en el Lower East Side hasta las juntas directivas de los grandes conglomerados de lujo actuales.Hoy, mientras esperamos el regreso de estos personajes a la pantalla grande, la industria ya no oculta sus nombres. La historia detrás de El Diablo viste de Prada nos recuerda que, debajo del cerúleo y las pieles, late el corazón de una cultura que no solo viste a Nueva York, sino que la diseñó desde sus cimientos. La secuela no solo traerá nuevas tendencias, sino que enfrentará a un mundo que, finalmente, parece listo para reconocer quiénes son los verdaderos arquitectos del estilo.
En las relaciones internacionales, más que promesa moral hay un cálculo continuo, que produce ajustes cuando los costos superan los beneficios o interfieren con los objetivos. En el caso de una potencia, se comete un error cuando se ignora la presencia del cálculo, error que también cometen quienes confunden lo que es solo una fase con algo permanente.Es lo que está hoy pasando con las relaciones entre EE. UU. e Israel que aparece con problemas, por algo que hemos insistido en esta columna, la presión ejercida por una elección, la de medio término en noviembre, que hoy la Casa Blanca está perdiendo y que tendría consecuencias tales como un juicio político al presidente y el adelantamiento de la campaña presidencial del 2028.No creo que haya habido traición, sino que operó una situación donde en periodo electoral Washington es notoriamente infiel, y a Israel y en particular, a Netanyahu le pasó algo similar a lo que tuvo lugar cuando Biden los detuvo en las puertas de la ciudad de Rafah en Gaza, motivado por una campaña presidencial que de todas maneras perdió, solo que ahora, con Trump, fue a una escala mayor, y sobre todo, inesperado, por la relación que se había establecido, un costo también ocasionado por la indebida personalización de una alianza entre Estados.No hay duda de que el Memorándum de Entendimiento es entre malo y muy malo para Israel, cuyas demandas de seguridad no aparecen mencionadas, pero equivocadamente en Jerusalén se confundió una etapa con lo permanente. Sin embargo, creo que se va a encontrar como otras veces un acomodo, y, para que este mal momento quede atrás, hay que esperar el resultado de las elecciones que tendrán lugar en ambos países, octubre en Israel y noviembre en EE. UU.