Foro Hemisférico para la Libertad Religiosa:

23 Octubre 2020, Santiago de Chile

“Demanda coraje y determinación convivir en forma pacífica”

Por Congreso Judío Latinoamericano, CJL

Claudio Epelman, director ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano, fue invitado a abrir el primer panel del Foro Hemisférico por la Libertad Religiosa, organizado por la Cancillería de Colombia y la Embajada de Estados Unidos en ese país.

Luego de la presentación a cargo de Carlos Baena, viceministro para la participación e igualdad de los Derechos de Colombia, comenzó el primer panél. Fue sobre “Desafíos en la promoción de la libertad religiosa o de creencias y el diálogo interreligioso”.

“Limitar la libertad de religión es limitar los derechos de una persona. Cuando trabajamos por la libertad religiosa, no lo hacemos por la propia, sino por la de cada individuo de la sociedad”, destacó Epelman.

Agregó luego conceptos y ejemplos de acciones para fomentar la convivencia y libertad religiosa junto a líderes de distintos credos que se conectaron desde distintas partes del continente. Epelman hizo énfasis en la importancia del trabajo en conjunto, ya que “cuando hay un ataque a una iglesia, como lo sucedido en Chile, es un ataque a la libertad religiosa de todos, no solo de los cristianos”. 

Epelman, quien además es comisionado del Congreso Judío Mundial para el diálogo interreligioso, destacó que todos los referentes religiosos deben ser quienes se pronuncien cuando cualquiera de ellas sufre algún ataque.

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    “Al tifrosh min hatzibur”: Nunca te separes de tu comunidad.

    Hay días en el año donde miramos hacia adelante. Y hay otros, como Iom Kipur, que nos invitan a mirar hacia adentro.A preguntarnos quiénes somos. Qué estamos haciendo con nuestra vida. Qué lugar ocupamos en la vida de los demás. Y, quizás, también qué estamos haciendo por aquello que queremos que permanezca cuando nosotros ya no estemos. Crecí en una familia en la que la comunidad nunca fue algo ajeno. Nunca fue simplemente “el lugar al que uno va”. La comunidad era, y sigue siendo, parte de nuestra identidad. Desde chica, mi padre me repetía una y otra vez una enseñanza de Pirkei Avot, que me acompañó toda la vida: “Al tifrosh min hatzibur” — “No te separes de tu comunidad.” Cuando llegamos con mi familia a Chile hace 15 años, dejamos lejos a gran parte de nuestra familia y llegamos al Mercaz… y en ese momento esa enseñanza cobro mas vida que nunca. La semana pasada en nuestra clase de Torah aprendimos otras enseñanzas del Pirkei Avot: “Im ein ani li, mi li?” — “Si yo no estoy para mí, ¿quién estará?” “Uksheani leatzmi, ma ani?” — “Pero si estoy solamente para mí, ¿qué soy?” Y finalmente: “Ve’im lo achshav, eimatai?” — “Y si no es ahora, ¿cuándo?” Hoy siento que todas estas enseñanzas apuntan hacia un mismo lugar. Nos recuerdan que tenemos una responsabilidad con nosotros mismos, sí. Pero que una vida construida solamente alrededor de uno mismo queda incompleta. Que necesitamos pertenecer a algo más grande. Y que pertenecer no significa solamente estar. Significa involucrarse. Significa hacerse responsable. Significa entregar una parte de uno mismo para construir algo que quizás disfrutarán otros. Creo que aprendí eso mucho antes de poder ponerlo en palabras. Mi bisabuelo fue presidente de la comunidad judía de Colonia, en Alemania, en uno de los momentos más oscuros de nuestra historia. Cuando el nazismo hizo imposible la vida judía allí, tuvo que escapar. Pienso muchas veces en lo que habrá significado para él dejar atrás no solamente una casa o un país, sino una comunidad que había ayudado a construir. Después, la historia de mi familia volvió a empezar del otro lado del mundo. Mis abuelos llegaron a Buenos Aires y fueron parte de la fundación de una nueva comunidad. Habían perdido un mundo, pero eligieron volver a construir otro. Años más tarde vi a mi padre dedicarle muchos años al crecimiento de Lamroth Hakol, la comunidad en la cual hice mi bat y años más tarde me casé con Dani. Distintos países. Distintas generaciones. Distintas circunstancias. Pero, de alguna manera, la misma elección. No separarse de la comunidad. Cuando pienso en nuestra historia, me queda bien claro que la continuidad judía nunca estuvo garantizada. No ocurrió sola. Existió porque, generación tras generación, hubo personas que decidieron que valía la pena dedicar tiempo, esfuerzo, energía y corazón para que algo continuara después de ellas. Personas que probablemente estaban ocupadas, que tenían familias, trabajos, preocupaciones y problemas. Personas que podrían haber pensado: “que lo haga otro”. Pero no lo hicieron. Y quizás ahí está una de las enseñanzas más poderosas de Iom Kipur. Hoy dedicamos tantas horas a preguntarnos qué hicimos bien y qué hicimos mal. Pedimos perdón por nuestras acciones, por nuestras palabras, incluso por nuestras omisiones. Pero tal vez también podríamos hacernos otra pregunta: ¿Qué estamos haciendo por aquello que decimos que nos importa? Porque es muy fácil querer que exista una comunidad judía fuerte. Es fácil querer que nuestros hijos tengan dónde celebrar las fiestas, dónde aprender, dónde encontrarse, dónde sentirse parte. Es fácil querer que nuestros nietos algún día entren a una sinagoga y sientan que están entrando a su casa. Lo difícil es preguntarnos: ¿Qué parte de mí estoy dispuesto a entregar para que eso ocurra?No todos tenemos que hacer lo mismo. Pero todos podemos hacer algo. Podemos venir. Podemos participar. Podemos enseñar. Podemos ayudar. Podemos acercar a alguien que se alejó. Podemos traer a nuestros hijos. Podemos dar nuestro tiempo. Podemos hacernos cargo. Porque una comunidad no es un edificio. Una comunidad son las personas que deciden que vale la pena seguir construyéndola. Hoy nos toca a nosotros. Y espero profundamente que algún día nuestros hijos puedan mirar hacia atrás y decir que cuando nos tocó nuestro turno, estuvimos. Que no nos separamos de nuestra comunidad. Que entendimos que estar solamente para nosotros mismos no era suficiente. Y que cuando llegó el momento de preguntarnos: “Ve’im lo achshav, eimatai?” — “Si no es ahora, ¿cuándo?” nuestra respuesta fue: Ahora. Gmar Jatimá Tová.

    Discurso de Yom Kipur de Miguel Infeld, presidente CIS

    Querida comunidad:Iom Kipur, sin duda, es el momento más sensible y significativo de nuestro calendario. Una noche para detenernos, mirar hacia adentro y preguntarnos quiénes somos, qué hemos hecho y, sobre todo, qué queremos construir hacia adelante.Y este año esa reflexión tiene para mí un significado especialmente profundo.Ser judío hoy, en Chile y en el mundo, no es exactamente lo mismo que hace algunos años.Hemos vuelto a encontrarnos con expresiones de antisemitismo que creíamos superadas. Muchos de nuestros jóvenes lo han vivido en sus universidades, en las redes sociales o simplemente en su vida cotidiana.Y frente a esa realidad, hemos sentido con más fuerza que nunca la necesidad de estar juntos, de defender nuestra identidad y de sentirnos parte de nuestro pueblo.Es precisamente en momentos como éste cuando entendemos el verdadero valor de tener una comunidad.El Círculo Israelita es nuestra casa.Es el lugar donde podemos vivir nuestra identidad judía con libertad y orgullo. Donde educamos a nuestros hijos, acompañamos a nuestros adultos mayores, celebramos nuestras alegrías y nos abrazamos en los momentos difíciles.Y es también el lugar desde donde podemos organizarnos, actuar y expresar con claridad nuestro compromiso con el pueblo judío y con el Estado de Israel.Quiero compartir con ustedes algunos números.No porque los números sean lo importante, sino porque detrás de cada uno de ellos hay personas.Hay vida judía.El Círculo Israelita nació como una pequeña comunidad en el centro de Santiago. En 2006 éramos 546 familias.Hoy somos más de 1.230 familias y nos hemos convertido en una comunidad líder de la vida judía en Latinoamérica.Pero hay otro número que a mí me emociona todavía más.Cada semana, 366 jóvenes participan en Kivún y BBYO, y otros 230 jóvenes en Bet-El. Son casi 600 jóvenes participando semanalmente en nuestra comunidad.Pensemos un momento lo que significa eso.

    Prédica del rabino Eduardo Waingortin en Yom Kipur: Kol Nidre: el Titanic y el arca de Noé

    1. El tripulante del TitanicCuentan que mientras el Titanic se hundía, un tripulante se puso a lustrar la platería: fuentes, candelabros, cubiertos. El agua entraba por los pasillos, la gente corría desesperada, pero él, concentrado, seguía sacando brillo.Un pasajero lo ve y le grita: “¡Corra, no sea insensato! ¿No ve que el barco se hunde?”. Pero él siguió en lo suyo.Aparece el capitán y le dice: “¿Qué hace lustrando plata? ¡Usted está loco! ¿No ve que nos vamos a ahogar?”.Y el tripulante lo mira y responde: “Mientras el barco no se hunda, todavía vale la pena seguir trabajando”.A veces, nuestro mundo se parece a ese Titanic. Parece que vamos directo hacia un iceberg. Miramos las noticias: tensiones geopolíticas, guerras desgarradoras, la amenaza constante contra el Estado de Israel y el rebrote del antisemitismo global. La inteligencia artificial, que avanza a pasos agigantados y nos hace preguntar qué lugar ocuparemos en el futuro (¡quizás el próximo año haya un robot acá dando la prédica, y ojalá sea más delgado y tenga más pelo que yo!).A nivel personal, la asimilación, la desconexión, la fatiga.Es muy fácil mirar afuera y sentir que estamos por hundirnos.2. La esperanza judíaPero hoy vine a hablarles de esperanza.Necesitamos ser como ese tripulante que no baja los brazos y sigue dando lo mejor de sí mientras el barco siga a flote. Aun cuando pareciera que todo anda mal.Od lo avdá tikvateinu. Aún no se ha perdido nuestra esperanza, dice nuestro himno de Israel. Y es que si hay algo profundamente judío, es mantener la tikvá: la fe obstinada de que podemos y debemos trabajar por un mundo mejor, aunque la realidad nos desafíe.Todos llegamos a esta noche de Iom Kipur cargados. Traemos en la espalda un año entero de desafíos y logros, de dolores y alegrías, de avances y pérdidas. Seguro que en tu año hubo momentos en que pensabas que tu Titanic se hundía. Pero estás acá. No te hundiste: seguiste dando lo mejor de ti, como ese tripulante.Y cuando pensaba en la imagen del Titanic, me di cuenta de que nosotros, como pueblo, no navegamos en un Titanic. Nosotros tenemos un símbolo mucho más potente: el arca de Noaj.3. El arca de NoéConocemos la historia: el mundo se había llenado de jamás: violencia, dolor, deshumanización, caos ¿Les suena conocido? El mundo colapsaba y D’s le pide a Noaj que construya un arca para salvar a la humanidad a través de su familia y de parejas de animales.Dice el midrash que mientras afuera había caos, adentro del arca había orden. Afuera hacía frío, pero adentro había calor. Afuera reinaba la oscuridad, pero adentro había luz.Yo siento que todos los que estamos hoy aquí buscamos exactamente eso: un espacio de calor, de orden y de luz. Un arca.Hoy, Iom Kipur nos trae un desafío.Si nos preguntamos ¿cómo sobrevivir al diluvio?, nos estamos haciendo la pregunta equivocada. El diluvio lo vamos a sobrellevar, porque somos el pueblo de la esperanza.Lo que nos tenemos que preguntar es ¿cómo se construye un arca? ¿Cómo transformamos nuestra vida en un refugio de paz en medio de la turbulencia?4. Los cuatro pilares del arcaSi vamos a construir un arca, tenemos que comenzar por cuatro pilares: la familia, nuestra identidad judía, nuestra comunidad y el mundo.Primer pilar: la familia arca¿Cómo se construye una familia que sea un arca? La familia, sea como sea que esté constituida, debe ser un refugio de amor y aceptación.• Pareja: busca espacios con tu pareja que estén libres de conflictos; vuelve a disfrutar. Cuando estés atravesando momentos difíciles, recuerda qué fue lo que te hizo enamorarte de esa persona y vuelve a eso. El otro día escuché a un psicólogo que decía algo muy interesante: que las parejas tienden a discutir siempre por los mismos temas, y que el éxito de una pareja no está en eliminar los conflictos, sino en cambiar la manera de enfrentarlos. Cambia la manera de hablar, de discutir; busca que tu pareja sea parte de esta arca.• Hijos: entre padres e hijos la relación debe ser un arca. El mundo ya es suficientemente exigente; padres e hijos deben regalarse aceptación y cariño. Y si hay críticas, que sean constructivas, que sumen y no que resten.• Adicciones: si a tu familia ha llegado el diluvio de las adicciones, busca reconstruir tu arca. Pide ayuda, se puede salir de ahí. No te acostumbres al diluvio, busca volver al arca.• Hermanos: conozco familias que eran un arca hermosa frente a los diluvios de la vida, hasta que comenzaron a pelear por dinero, herencias, envidias.Tenemos que trabajar en la construcción de familias arca. El judaísmo nos regala el Shabat, que es un tiempo en la semana para encontrarnos en familia, sin pantallas, sin distracciones. Solo estar y disfrutar. Vuelve a construir un arca para tu familia.Segundo pilar: el judaísmo arcaEl segundo pilar para construir nuestra arca es el judaísmo.¿Cómo se construye un judaísmo arca? Muchos me dicen: “Rabino, yo no soy religioso, pero soy tradicionalista”.El compositor Gustav Mahler decía: “La tradición no es la adoración de las cenizas, sino la preservación del fuego”.Si queremos construir un judaísmo arca, no podemos vivirlo como algo reactivo, que solo aparece frente al antisemitismo o que solo se alimenta de la memoria dolorosa.Es verdad, durante la historia nos han querido matar más de alguna vez, pero esa no es la razón por la cual somos judíos. Somos judíos porque amamos serlo, porque ser judíos nos da un sentido y un propósito. Porque ser judíos es un orgullo que no se puede explicar.Janusz Korczak, un gran educador que vivió en la época de la Shoá, decía: “Si hay algo por lo que darías la vida, entonces vive por ello”.Construyamos una identidad judía que sea un arca valórica en tiempos de relativismo. Vivamos un judaísmo que nos alimente el alma, que nos haga ser mejores personas, más empáticos, más humanos.La identidad judía como arca se construye cuando vienes a Shabat, cuando haces tzedaká y piensas en el prójimo, cuando comes kasher y mantienes prácticas que te unen a tu pueblo, cuando estudias y aprendes.¿Saben que en nuestra comunidad hay más de 200 adultos estudiando judaísmo cada semana? Sí, estamos construyendo un judaísmo arca.Para proteger esta identidad judía, formemos hogares judíos y cuidemos la continuidad con alegría y orgullo.Y a quienes han formado parejas mixtas, les digo con el corazón abierto: acérquense, caminen con nosotros, aquí hay un lugar para ustedes. No queremos perder a nadie.Tercer pilar: la comunidad arcaEl tercer pilar para nuestra arca es la comunidad.¿Cómo se construye una comunidad que sea un arca? Una comunidad arca nos abraza a todos. No hace diferencias de clases sociales ni distingue entre judíos de nacimiento o judíos por elección. Todos somos judíos, y es hora de enfocarnos en lo que nos une y no en las diferencias.Nuestra comunidad es un arca gracias a las decenas de personas que son voluntarias, que ayudan a los necesitados, que hacen tahará, que acompañan en la mikve, que nos reciben con una sonrisa en la puerta, que abren su mesa de Shabat a un desconocido.Construyamos juntos una comunidad arca. No seas espectador comunitario, esto no es un cine: sé protagonista, participa, involúcrate.El antisemitismo ha aumentado y nos tiene a todos preocupados. Ser comunidad arca es sentirnos en casa cuando estamos juntos, es saber que somos hermanos y sentir muy fuerte que Am Israel jai.Cuarto pilar: el mundo arcaYa tenemos el pilar de la familia, el del judaísmo y el de la comunidad, y nos falta el último pilar, que es el mundo.En Bereshit, D’s le entregó el mundo al ser humano leovdá uleshomrá, para trabajarlo y cuidarlo.¿Estamos cuidando la casa común o solo usufructuando de ella?Reciclemos, seamos conscientes de nuestro impacto en el mundo y seamos parte de la solución, no del problema. Construir un arca también es cuidar nuestro planeta para los hijos de nuestros hijos.Y construir un mundo arca significa ser refugio para cualquier ser humano. La Torá nos dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Y los sabios agregan: “Ama a tu prójimo aunque no sea como tú mismo”.Aceptar al diferente —sin importar su origen, orientación o condición— es el acto de amor y madurez más alto.Súmate a los voluntariados de acción social. ¿Sabías que cada domingo hay decenas de personas que ayudan en un comedor abierto de la Municipalidad de Lo Barnechea? Eso es jesed, amor desinteresado.El Rebe de Lubavitch decía que hay que imaginar el mundo como una balanza perfectamente equilibrada, y que cada pequeña acción tuya puede hacer la diferencia entre que se incline hacia el bien o hacia el mal.Construyamos un mundo que sea un arca de empatía y humanidad.5. La invitaciónEl Titanic se hundió. Pero el arca de Noé flotó, atravesó la tormenta y, cuando las aguas bajaron, sus puertas se abrieron para repoblar el mundo. Esa es la gran diferencia. Una verdadera arca no se construye para aislarse, sino para proteger la luz mientras afuera hay oscuridad, y luego salir a iluminar el mundo.Como pueblo debemos ser or lagoim, luz para las naciones. No porque seamos superiores (¡eso solo si fuéramos todos argentinos!), sino porque tenemos la responsabilidad moral de contagiar bendición.El Talmud es muy claro cuando dice: al tikrá banaij ela bonaij; no leas banaij, “mis hijos”, sino bonaij, “mis constructores”. D’s no nos llama simplemente sus hijos; nos llama sus constructores.Nuestra misión en este mundo es construir arcas que acojan, que salven, que sean luz.Y como decía el tripulante del Titanic: “Mientras sigamos a flote, vale la pena seguir trabajando”.En esta noche sagrada de Kol Nidre, cuando D’s abre el Libro de la Vida, la invitación es clara:• Sé el constructor de un arca de amor y conciliación en tu familia.• Sé el constructor de un arca de sentido y propósito en tu judaísmo.• Sé el constructor de un arca de pertenencia y acción en tu comunidad.• Y, por último, sé el constructor de un arca de responsabilidad e inclusión en el mundo.Que D’s nos regale un año más de vida para construir arcas llenas de luz. Y que muy pronto las tormentas del mundo se calmen y podamos ver juntos el arcoíris de la paz.Jatimá tová.

    Más de 3.600 personas vivieron Yom Kipur en el Mercaz

    En el día más importante del judaísmo, el Mercaz volvió a convertirse en un espacio para detenerse, conectar con lo esencial y estar en comunidad.Tres mil seiscientas personas pudieron ser parte de cada tefilá, cada silencio y cada canto en tres servicios paralelos.Quienes no pudieron estar físicamente tuvieron la posibilidad de conectarse a la transmisión online, desde distintos lugares, para ser parte de una misma emoción y un mismo sentido de comunidad.Yom Kipur es una experiencia que se construye entre todos.Jatimá tová y shaná tová.

    Reflexiones de Iom Kipur

    Este año, las prédicas de Iom Kipur en la sinagoga Ruaj tendrán un hilo conductor particular. Vamos a conversar con Yuval Noah Harari y su libro 21 lecciones para el siglo XXI. No porque allí estén las respuestas que buscamos, sino porque muchas de sus preguntas son también las nuestras: ¿qué ocurrirá con el trabajo en un mundo de inteligencia artificial? ¿Qué significa ser libre cuando algoritmos conocen nuestros gustos y deseos? ¿Cómo preservamos nuestra identidad en medio de tanta información? ¿Qué lugar tendrán la comunidad, la memoria y la responsabilidad en el mundo que viene?Harari plantea los desafíos. Nosotros intentaremos buscar respuestas en una tradición que lleva miles de años preguntándose qué significa ser humano.Y quizás una de las respuestas más importantes de Iom Kipur sea profundamente contracultural: nuestro valor no depende de nuestra productividad.Vivimos contando. Horas trabajadas, resultados obtenidos, dinero ganado, mensajes respondidos, objetivos alcanzados. Incluso el tiempo comenzó a ser evaluado según su rendimiento: decimos que una reunión “valió la pena”, que una conversación “no sirvió para nada”, que visitar a alguien nos “quitó” una tarde.Iom Kipur interrumpe esa lógica.Durante veinticinco horas dejamos de producir, comprar y vender. Nos alejamos de muchas de las cosas con las que habitualmente construimos nuestra importancia y nos presentamos ante Dios simplemente como seres humanos.El ejecutivo y el estudiante pronuncian el mismo Ashamnu. La persona exitosa y quien atraviesa una crisis dicen el mismo Al Jet. Frente a Dios desaparecen por algunas horas nuestros currículums.La Mishná enseña que quien salva una vida es considerado como quien salva un mundo entero. No pregunta cuánto produce esa persona, cuántos títulos posee ni cuánto aporta al producto interno bruto. Una vida contiene un mundo porque una persona posee un valor que no puede reducirse a un precio.Jonathan Sacks distinguía precisamente entre precio y valor. El mercado es extraordinariamente eficiente para determinar cuánto cuestan las cosas, pero existen dimensiones fundamentales de la existencia que se destruyen cuando intentamos convertirlas en mercancía: el amor, la amistad, la fidelidad, la familia, la comunidad.Por eso quizás una de nuestras grandes decisiones para 5787 sea aprender a “perder” un poco más.Perder una hora de trabajo para visitar a alguien enfermo. Perder una oportunidad para llegar a la cena de Shabat. Perder algunos minutos mirando a nuestros hijos a los ojos. Perder parte de lo que ganamos transformándolo en tzedaká. Perder comodidad para involucrarnos en nuestra comunidad.Desde la lógica de la eficiencia estaremos perdiendo.Desde la lógica judía, estaremos aprendiendo a vivir.Hay tres donaciones que todos podemos realizar este año: dinero, tiempo y presencia. El dinero puede convertirse en tzedaká. El tiempo puede convertirse en acompañamiento. Y la presencia puede convertirse en ese regalo cada vez más escaso de estar verdaderamente frente a otro ser humano, sin una pantalla reclamando nuestra atención.La inteligencia artificial podrá hacer innumerables cosas por nosotros. Probablemente muchas más de las que hoy imaginamos.Pero hay una decisión que ningún algoritmo podrá tomar en nuestro lugar:¿A quiénes y a qué estamos dispuestos a entregar nuestra vida?Iom Kipur nos recuerda que vivir no consiste solamente en aprovechar el tiempo.Consiste en decidir para qué vale la pena entregarlo.

    La identidad chilena también vive en Israel

    Alrededor del 18 de septiembre se juega la identidad chilena en el extranjero, es el momento en que, a imagen y semejanza de Chile, las diferencias parecen olvidarse en torno de una empanada y un vaso de vino.En Israel es también así, este año, como ya es tradicional, nos reuniremos un centenar de connacionales en el Kibutz Gezer, asociados a la Comunidad Chilena de Israel, en un día familiar de piscina, comida, música y baile.Pero también en otros lugares, otros grupos de chilenos celebrarán, en Naharía, en Tel Aviv y en Beer Sheva bailarán cueca y se vestirán con poleras de Chile.Este año además se dará un evento previo organizado por la embajada de Chile en el Centro Peres, un megaevento, sin precedentes que yo recuerde, en que se encontrarán innovadores israelíes, diplomáticos y organizaciones de chilenos, en honor a la fiesta nacional.Años de guerra, años sin embajador, no pasaron en vano, generaron un cambio en nuestra organización, en nuestro relato y en nuestra idea de lo que es ser chileno.Durante el acto del 18 entregaremos el premio Jaime Aron, Z”L, en honor del filántropo chileno fallecido hace unos años, que se otorga a connacionales que han hecho algo extraordinario en favor de la comunidad.Este año premiaremos a los psicólogos Gal Dvorquez y Daniel Eytan por su inquebrantable voluntad de asistir a nuestra comunidad en su salud mental en tiempos de guerra.También aprovecharemos la oportunidad para lanzar el Fondo de Solidaridad Social, pensado para apoyar a los inmigrantes que están llegando, especialmente gente de edad mayor, y que están encontrándose en serias dificultades sociales.Todo esto no es casual, la realidad nos ha obligado a pasar de ser una entidad centrada en el quehacer político a ser una entidad que también asume un rol solidario.Por último, quiero mencionar que nuestra idea de la identidad chilena ha evolucionado también y hoy investigamos las formas de mantenerla fuera de Chile. Fruto de ese trabajo nació el programa Cuentos desde la Memoria en el que rescatamos historias de connacionales, las novelizamos y convertimos en cuentos para niños, pues pensamos que en el relato a las nuevas generaciones hay una clave de permanencia.La nacionalidad es más que un territorio. Seguiremos trabajando para que nuestras dos patrias crezcan en amistad y cooperación.¡Viva Chile, Viva Israel!

    “Fauda” vuelve al caos: la temporada que Israel no podía contar como antes

    Hay temporadas que continúan una historia y otras que nacen porque la realidad obligó a cambiarla. La quinta temporada de Fauda, estrenada mundialmente en Netflix el 8 de septiembre, pertenece a la segunda categoría. La serie israelí creada por Lior Raz y Avi Issacharoff regresa después de casi cuatro años, pero lo hace a un mundo completamente distinto al que dejó en su cuarta entrega.El punto de partida es el 7 de octubre de 2023. Dos años después de la masacre perpetrada por Hamas, Doron Kavillio —interpretado por Raz— sigue cargando con las consecuencias psicológicas de aquel día. En paralelo, Eli y Salem, dos hombres que perdieron a sus familias, emprenden una misión de venganza que los lleva hasta Marsella, siguiendo el rastro de un terrorista de Hamas. Doron termina involucrándose para impedir que esa búsqueda personal desencadene algo todavía mayor.Lo más significativo es que esta historia no era la que originalmente habían escrito sus creadores. Después del 7 de octubre, Raz e Issacharoff decidieron descartarla y comenzar nuevamente. “No podíamos mantener el plan original”, explicó Raz en una conversación en Connecticut, donde contó que la magnitud de lo ocurrido había hecho imposible continuar como si nada hubiera sucedido.La decisión también abrió una de las principales polémicas de esta temporada. Fauda siempre ha provocado discusiones por su representación del conflicto israelí-palestino: mientras sus seguidores valoran el realismo y la complejidad de sus personajes, sus detractores la han acusado de glorificar las operaciones israelíes. En esta ocasión, algunas críticas apuntan a que la serie aborda con intensidad el ataque de Hamas, pero dedica menos espacio a las consecuencias de la guerra en Gaza.La controversia aumenta con los episodios 7 y 8, que recrean el 7 de octubre desde la perspectiva de sus protagonistas. Los productores emitieron una advertencia especial: las imágenes y sonidos podían resultar demasiado difíciles de ver, hasta el punto de recomendar a quienes lo necesitaran saltarse ambos capítulos.Y allí está, probablemente, el mayor mérito de esta temporada. Fauda sigue teniendo persecuciones, infiltraciones y tiroteos, pero el verdadero enemigo esta vez no siempre aparece con un arma. Es el trauma. La culpa. La necesidad de encontrar sentido después de una tragedia.La quinta temporada no intenta convertir el 7 de octubre en un simple recurso argumental. Intenta mostrar qué ocurre cuando una sociedad todavía está intentando comprender aquello que le pasó. Y quizá por eso Fauda vuelve más incómoda, más dolorosa y, también, más humana.

    Septiembre, el mes para celebrar a la Patria

    La semana pasada la comunidad judía de Chile celebró la Tefilá por Chile, espacio de encuentro interreligioso y cívico para orar por el bienestar, la paz y la unidad del país, que se realiza de forma anual durante septiembre, en el marco de las Fiestas Patrias. A la oración concurren autoridades de gobierno, parlamentarios, diplomáticos y líderes de diferentes credos religiosos, tal como lo hacen con el Te Deum Evangélico y Católico.Desde 2010 la comunidad judía organiza esta ceremonia como forma de expresar gratitud hacia un país que recibió a sus miembros desde el siglo XVI, cuando los primeros "cristianos nuevos" desembarcaron junto a los conquistadores españoles con un secreto: eran judíos que huían de la Inquisición, y en Chile, como en el resto del imperio, decir esa palabra en voz alta podía costar la vida. Durante casi cuatrocientos años esa gente rezó a puertas cerradas.A fines del siglo XIX y principios del XX, gracias al desarrollo del transporte, llegaron a Chile olas migratorias desde todo el globo: alemanes, croatas, palestinos e italianos, entre otros.Muchos judíos, motivados por la persecución y los pogromos, llegaron al Muelle Prat de Valparaíso desde Rusia, Polonia, Monastir, Salónica y Alemania, entre otros.En 1906, hace exactos 120 años, se registró el primer minyán. Los judíos chilenos tenían el quórum que exige la tradición para rezar.Nueve años después, en 1915, se registra la primera foto de Rosh Hashaná: un grupo numeroso posa frente a la cámara: un hito para los judíos de Chile. La imagen sobrevive gracias al Archivo Judío de Chile, que ha desempeñado un rol fundamental en la preservación de la memoria.De ahí en adelante la historia se aceleró. En 1916 nace en Valparaíso la Comunidad Israelita Max Nordau. Ese mismo año, en Temuco, los sefaradíes llegados de Monastir y Salónica levantaron la sinagoga más antigua del país. El minyán original se multiplicó de norte a sur.En 1970, plenamente integrados, resurge con fuerza la identidad. Ante el censo, se distribuye un afiche: "En la línea religión, coloque únicamente: judía". Ese volante, hoy también resguardado por el Archivo Judío de Chile, es prueba de que mantener la identidad e integrarse eran una necesidad.El compromiso con Chile sería absoluto y se profundizaría con iniciativas pensadas en colaborar con el desarrollo del país, tales como la red de "Escuelas República de Israel", conformada por 14 establecimientos educacionales desde Arica hasta Traiguén, patrocinada por la asociación de mujeres WIZO-CEFI, la Quinta Compañía de Bomberos de Ñuñoa "Bomba Israel" y la Decimoquinta Compañía de Bomberos de Valparaíso "Bomba Israel".Asimismo, el Centro Médico Israelita —creado por jóvenes médicos y dentistas judíos que querían retribuir al país que les abrió los brazos, y que funcionó por más de 100 años—, una ONG que apoya el empleo y el emprendimiento, Fundación Contigo del Círculo Israelita, que responde a las necesidades de personas vulnerables de Lo Barnechea, comuna donde se emplaza, Hatzalá, organización de rescatistas, B'nai B'rith , organización que entrega becas para educación superior, y la Sociedad de Damas Israelitas de Valparaíso de WIZO Viña del Mar, que apoya al Hospital Gustavo Fricke, entre otras iniciativas.También están aquellos que, como individuos, han hecho contribuciones al país, como Premios Nacionales, filántropos, científicos y comunicadores que aportan al "Tikún Olam" (mejorar el mundo).La comunidad es comprobadamente un colectivo interesado en el bienestar de las personas, que genera un impacto concreto en diversas áreas de la sociedad.En la reciente Tefilá por Chile, el rabino Eduardo Waingortin, capellán de La Moneda, recordó el inicio institucionalizado de la comunidad judía en Chile: "Se trata de una enorme declaración de esperanza y la voluntad de permanecer, formar familias, construir instituciones y ser parte del destino del país".Hace décadas, las familias judías disfrutan de las Fiestas Patrias mientras, en el dintel de sus puertas, se ubica la mezuzá. La bandera chilena convive con la menorá, y el asado con la jalá (pan trenzado de shabat). Nadie tiene que elegir.En septiembre se celebra a la patria, llevando a cada rincón la bandera, gastronomía, música y tradiciones chilenas, que reflejan la historia del país.Como dice el presidente de la Comunidad Judía de Chile (CJCH), Alfredo Misraji: "Chile es la patria cuyo destino sentimos como propio. Es la tierra por cuya prosperidad trabajamos, cuyos dolores son nuestros dolores y cuyo futuro estamos dispuestos a construir junto a otros. Somos judíos y somos chilenos. Esta es nuestra patria. Aquí queremos seguir construyendo nuestro futuro y el de nuestros hijos".Desde que llegaron los primeros conversos desde la Península Ibérica escapando de la Inquisición, pasando por aquel primer minyán y la institucionalización de la vida judía, que cumple 120 años, los judíos se han sentido chilenos con el deber de aportar a la construcción del país que acogió a sus antepasados y del cual son orgullosamente parte.

    Mois Navon: La pregunta detrás de la máquina

    Hay una pregunta que acompaña a Mois Navon desde niño. Tenía alrededor de ocho años cuando descubrió que las personas mueren y se preguntó, con la lógica implacable de un niño: si algún día todo termina, ¿para qué estamos aquí?Décadas después, esa pregunta sigue intacta. Solo cambió el escenario.Navon dedicó 35 años a la ingeniería, trabajando en hardware, software y computadores, y llegó a ser ingeniero jefe de Mobileye y responsable del desarrollo del chip que impulsó la revolución de los vehículos autónomos. Desde Israel, esa tecnología se convirtió en uno de los grandes hitos de la industria automotriz y llegó a millones de vehículos en todo el mundo. Pero mientras construía las máquinas que transformarían la manera de movernos, Navon seguía buscando respuestas sobre algo mucho más difícil de descifrar: el ser humano que las había creado.Estudió en una yeshivá en Jerusalem, obtuvo una maestría y un doctorado en Filosofía Judía y terminó dedicando su investigación doctoral al estatus moral de la inteligencia artificial.En Chile, invitado por Softpower Connections, esa historia volvió a aparecer detrás de cada respuesta.La charla que ofreció en Mercaz estuvo llena. Y cuando llegó el momento de las preguntas, muchos asistentes permanecieron esperando durante una larga ronda en la que la inteligencia artificial se convirtió, inevitablemente, en el centro de la conversación.Navon planteó que el verdadero desafío de la IA no consiste solamente en preguntarnos qué pueden hacer las máquinas, sino qué decisiones estamos dispuestos a entregarles. Ya existen algoritmos que intervienen en cuestiones financieras, médicas, laborales y de transporte. “Los juicios más importantes sobre la vida humana serán cada vez más reducidos a procedimientos algorítmicos”, explicó durante su exposición.Pero hay algo que, para Navon, todavía separa radicalmente a una máquina de una persona: la conciencia.Una máquina puede procesar información, reconocer patrones y llegar a conclusiones extraordinariamente sofisticadas. Incluso puede parecer que razona moralmente. Sin embargo, sostiene Navon, no siente, no tiene experiencia del mundo y no posee conciencia.Ahí aparece una de las preguntas centrales de su pensamiento: ¿puede la moral ser programada?Navon recordó que algunas empresas tecnológicas ya han intentado establecer “constituciones” morales para sus modelos de IA, documentos que buscan enseñarles principios sobre lo que deben y no deben hacer. Pero la tradición judía, explicó, ofrece una advertencia interesante: no existe un único libro capaz de contener todas las respuestas morales. Cada generación debe volver a estudiar, interpretar y aplicar esos principios frente a problemas nuevos.Por eso, su preocupación final no es que las máquinas piensen demasiado. Es que nosotros dejemos de hacerlo.“¿Vamos a usar las máquinas para ayudarnos a crecer o vamos a usar las máquinas para reemplazarnos?”, preguntó.Es una inquietud especialmente concreta cuando se piensa en niños y jóvenes. Navon contó que investigaciones ya muestran que delegar determinadas tareas cognitivas en buscadores o herramientas tecnológicas puede afectar el desempeño posterior: cuando dejamos que una máquina piense por nosotros, corremos el riesgo de ejercitar menos nuestra propia capacidad de pensar.Que esta conversación llegue a Chile responde también a una convicción de Jennyfer Salvo, CEO de Softpower Connections. “El conocimiento que va a definir nuestro futuro no puede ser un privilegio de la geografía”, con esas palabras Jenny introdujo la charla y el propósito de la gira de Navon por Sudamérica: traer a la región a quienes están pensando el futuro para que podamos participar de esas conversaciones mientras ocurren.Quizás por eso Navon resulta tan interesante. No viene solamente a explicar qué harán las máquinas. Viene a recordarnos qué podríamos perder si dejamos que hagan por nosotros aquello que durante siglos nos ha obligado a pensar, elegir y hacernos responsables. Navon viene a recordarnos que, mientras las máquinas aprenden a responder cada vez mejor, nosotros seguimos teniendo que hacernos las preguntas difíciles.Y algunas de ellas —como aquella que un niño de ocho años se hizo frente a la idea de la muerte— siguen sin poder programarse.

    IOM KIPUR: VOLVAMOS A CASA

    En toda buena casa hay algo que reparar.Una puerta que no cierra bien, una pared que necesita pintura, una ampolleta que lleva semanas esperando ser cambiada. También hay diferencias. Alguien quiere abrir la ventana y otro tiene frío. Uno necesita silencio mientras otro pone música. Convivir nunca significó estar siempre de acuerdo.Las familias lo saben. Las comunidades también.Una comunidad no es una casa perfecta. Es una casa a la que seguimos eligiendo volver, aun sabiendo dónde están sus grietas.Iom Kipur llega cada año para recordarnos precisamente eso: volver a casa, reparar nuestro hogar.En Rosh Hashaná decimos que D-s escribe y en Iom Kipur que D-s sella. BeRosh Hashaná ikatevún uveIom Tzom Kipur ieJatemún: en Rosh Hashaná será escrito y en Iom Kipur será sellado.Pero entre escribir y sellar todavía hay tiempo.Tiempo para volver. Para reparar. Para pedir perdón. Para llamar a alguien. Para escuchar una voz que durante demasiado tiempo evitamos. Para reconocer que quizás también nosotros rompimos algo que ahora nos corresponde ayudar a reconstruir.Por eso el Majzor de Iom Kipur resulta tan sorprendente. En el día más íntimo del calendario judío, casi nunca hablamos en singular.Ashamnu. Bagadnu. Hemos fallado. Hemos traicionado.No dice: él se equivocó. Ella debería cambiar. Ellos tienen la culpa.Dice: nosotros.Porque esta casa también es nuestra responsabilidad.Eso no significa esconder las diferencias. Una casa sana no es aquella donde nunca se discute. Es aquella donde una discusión no destruye el deseo de seguir viviendo juntos.Por eso pedimos selijá, mejilá vekapará. Perdonar. Reparar. Volver a comenzar. Hay grietas que se arreglan con una conversación. Otras necesitan tiempo. Algunas quizás nunca desaparezcan completamente, pero podemos aprender a no convertirlas en paredes que nos separen.Y cuando Iom Kipur comienza a terminar, después de tantas palabras, hacemos algo extraordinariamente sencillo: pronunciamos juntos Shemá Israel.Israel, escucha.Escuchemos.A D-s. Al otro. A quienes piensan diferente. A nuestra propia conciencia. A esta comunidad que construyeron quienes estuvieron antes y que algún día tendremos que entregar a quienes vengan después.D-s escribe. D-s sella.Pero mientras tanto, nosotros todavía podemos hacer algo.Volvamos a casa. Reparemos nuestro hogar.

    48ª Jornada Espiritual WIZO: Un Espacio de Reflexión, Resiliencia y Renovación

    El pasado lunes 7 de septiembre de 2026, el Departamento de Cultura WIZO Sima Nisis de Rezepka llevó a cabo la 48ª versión de la Jornada Espiritual 5787, una instancia concebida para la preparación interior e introspección de cara a los Iamim Noraim que se avecinan.Bajo el profundo y significativo lema "Un antes y un después del 7 oct: Identidad, resiliencia y visión a futuro", el encuentro propuso un espacio de pausa, balance y profunda reconexión. El trágico e impactante ataque perpetrado el 7 de octubre en Israel marcó un hito doloroso e imborrable que transformó a la sociedad israelí y a las comunidades judías en todo el mundo. Sin embargo, frente al dolor y la incertidumbre, la respuesta del pueblo judío ha sido la reafirmación de su dignidad, la fraternidad y la fuerza colectiva.Esta 48ª versión de la jornada abordó cómo la resiliencia no ha sido solo una capacidad de resistencia, sino una fuerza viva que ha renovado la identidad, redefinido prioridades y consolidado la unión comunitaria. En la antesala de un nuevo año judío, la introspección personal se entrelazó con el compromiso colectivo de honrar la memoria, transformar el impacto de la crisis en acción con sentido y mirar hacia el futuro con fe y determinación.Durante toda la jornada, rabinos y educadores de las distintas comunidades se reunieron para acompañar este proceso de preparación espiritual. Ari Sigal, rabino del Círculo Israelita de Santiago se refirió al poder de la Teshuvá, a la importancia de cerrar las ofensas pendientes y ser una fuente de Brajá. Daniel Zang, rabino de la Comunidad Israelita Sefaradí, hizo el recuento de las Seder ha Brajot, explicando los Simanin para la noche de Rosh Hashana. Aharón Benzadón, rabino de Aish Hatorah se refirió a la importancia del cumplimiento de las mitzvot, y a la transmisión de éstas de padres a hijos, sin esperar un despertar como el del 7 de octubre. La Seminarista Ruthy Libfrand se refirió al 7 de octubre como un silencio que era ruido y que derivó en mayor cohesión entre la gente, también habló de la importancia del judaísmo como una identidad y como un territorio que no tiene suelo. Yonatan Szewkis, rabino de Comunidad Israelita de Valparaíso-Viña del Mar hizo un llamado a pensar cuál será la tefilá de cada uno este año, y a través de la historia de Sara, Agar y Haná, recordó que para que exista el bien tiene que crearse el mal. Alan Geni, rabino de Makom Chile se refirió a la metáfora bíblica en relación con la decendencia judía “como las estrellas del cielo y la arena del mar”, señalando que si bien es importante seguir brillando también se debe acoger al de al lado, y ser como el Shamash. Martín Pusetto, rabino de la Comunidad NBI, haciendo referencia a citas bíblicas de Ezra y Jeremías y al violento despertar que fue el 7 de octubre, señaló la importancia de construir y reinventarse, pero sin olvidar. Cerró la jornada el Rabino Shmuel Szteinhendler de Beit Emunah, se refirió al cambio que significó el 7 de octubre y los tiempos tan difíciles que nos toca vivir, señalando la importancia de mantenernos erguidos, sin pedir perdón ni permiso, continuando la senda de la resiliencia de los que nos precedieron, transmitiendo ese legado a las futuras generaciones.Así la 48ª Jornada Espiritual concluyó reafirmando el compromiso histórico de WIZO con la cultura, la memoria y la vida comunitaria, dejando un mensaje de esperanza, unidad y resiliencia ante los tiempos por venir.

    En el Círculo Israelita: El presidente Kast encabezó la Tefilá por Chile Con la presencia del presidente de la República, José Antonio Kast, la comunidad judía de Chile realizó la tradicional ceremonia de oración por el país, destacando sus 120 años de vida institucionalizada. Los vitrales de la sinagoga del Círculo Israelita de Santiago volvieron a iluminar una de las ceremonias más significativas de la comunidad judía chilena. Después de cuatro años de ausencia de un Jefe de Estado, el presidente de la República, José Antonio Kast, encabezó la tradicional Tefilá por Chile, instancia de oración por el bienestar del país que reúne desde hace años a autoridades nacionales, representantes religiosos y miembros de la comunidad. Entre los asistentes estuvieron ministros de Estado, parlamentarios, diplomáticos, representantes de distintas confesiones religiosas y autoridades de diversas instituciones públicas. Fue el rabino Eduardo Waingortin, Capellán de La Moneda, quien dio inicio a la ceremonia: "Hoy agradecemos por Chile, nuestra patria, por la belleza de su tierra y especialmente por su gente. Este año se conmemoran 120 años de vida judía institucionalizada en Chile. Recordamos especialmente a quienes comenzaron a construir nuestra vida comunitaria en el país, cuando en 1906, un grupo de judíos se reunió en Santiago para formar un minyán, el quórum necesario para la oración. Este gesto sencillo contenía una enorme declaración de esperanza y la voluntad de permanecer, formar familias, construir instituciones y ser parte del destino de Chile. Son generaciones de vida compartida y una historia de gratitud hacia un país que recibió a nuestros antepasados y al que ellos buscaron retribuir con su trabajo, su cultura y su compromiso. Hoy nos corresponde seguir construyendo una comunidad plenamente judía y profundamente chilena, orgullosa de su identidad y comprometida con el bienestar de toda la sociedad", dijo. Libertad religiosa y compromiso con Chile En la ceremonia, el presidente José Antonio Kast señaló: "Mis padres también fueron acogidos aquí en Chile. Siempre la casa, la mesa estuvo abierta para el encuentro. Y es lo que hemos buscado también con nuestro gobierno, que este sea un lugar donde nos podamos encontrar”. Aludiendo a los 120 años de vida judía organizada, dijo sentirse honrado con esta comunidad arraigada y comprometida con el desarrollo del país, destacando, entre otras cosas, al Centro Oncológico Ambulatorio Infantil TROI —con presencia en Santiago—, a cuya inauguración en la Araucanía pudo asistir junto a la ministra de Salud, y que existe gracias al trabajo de la familia Rezepka. En esa línea también se refirió a la Teletón. Asimismo, el mandatario destacó la libertad religiosa como un principio del Estado de Chile, lo que significa "asegurar que la próxima generación también pueda crecer en Chile con la misma libertad con la que crecieron sus abuelos y sus padres". Finalmente, destacó: "En este año 2026, el año nuevo judío y el Día del Perdón coinciden con el mes de la patria. Septiembre reúne la historia milenaria de esta comunidad y la fiesta de una patria que es tan suya como la de cualquier chileno". Un gesto republicano Por su parte, el presidente de la Comunidad Judía de Chile (CJCh), Alfredo Misraji, también destacó los 120 años de vida judía institucionalizada en Chile y aseguró que "nuestra identidad judía y nuestra identidad chilena se enriquecen". Al mismo tiempo expresó inquietud: “Las minorías somos parte de la República, lo que hace especialmente preocupante el resurgimiento del antisemitismo. Combatirlo exige leyes eficaces, educación, memoria y una conducta inequívoca de quienes ejercen liderazgo". Misraji se dirigió a la máxima autoridad: "Señor presidente, su presencia esta noche constituye un gesto republicano y significativo para nuestra comunidad. Expresa que el Estado de Chile entiende que la diversidad enriquece a la nación". Plegarias por Chile Durante la ceremonia, los rabinos de Chile elevaron distintas plegarias. El rabino Daniel Zang se refirió al valor de la unidad; el rabino Yonatan Szewkis, a la solidaridad; el rabino Alejandro Bloch hizo una reflexión sobre la esperanza, mientras que el rabino Ari Sigal dedicó sus palabras a la paz. Tras las intervenciones, el presidente del Círculo Israelita de Santiago, Miguel Infeld, junto al presidente de la Comunidad Judía de Chile, Alfredo Misraji, entregaron al presidente de la República y a su esposa una obra de la artista Denise Portugueiz. La Tefilá por Chile concluyó con una oración ecuménica y el tradicional toque del shofar, dejando así una imagen cargada de simbolismo: una comunidad que, 120 años después de aquel primer minyán, continúa afirmando su identidad judía al mismo tiempo que reafirma su pertenencia y compromiso con Chile.

    Los vitrales de la sinagoga del Círculo Israelita de Santiago volvieron a iluminar una de las ceremonias más significativas de la comunidad judía chilena. Después de cuatro años de ausencia de un Jefe de Estado, el presidente de la República, José Antonio Kast, encabezó la tradicional Tefilá por Chile, instancia de oración por el bienestar del país que reúne desde hace años a autoridades nacionales, representantes religiosos y miembros de la comunidad.Entre los asistentes estuvieron ministros de Estado, parlamentarios, diplomáticos, representantes de distintas confesiones religiosas y autoridades de diversas instituciones públicas.Fue el rabino Eduardo Waingortin, Capellán de La Moneda, quien dio inicio a la ceremonia: "Hoy agradecemos por Chile, nuestra patria, por la belleza de su tierra y especialmente por su gente. Este año se conmemoran 120 años de vida judía institucionalizada en Chile. Recordamos especialmente a quienes comenzaron a construir nuestra vida comunitaria en el país, cuando en 1906, un grupo de judíos se reunió en Santiago para formar un minyán, el quórum necesario para la oración. Este gesto sencillo contenía una enorme declaración de esperanza y la voluntad de permanecer, formar familias, construir instituciones y ser parte del destino de Chile. Son generaciones de vida compartida y una historia de gratitud hacia un país que recibió a nuestros antepasados y al que ellos buscaron retribuir con su trabajo, su cultura y su compromiso. Hoy nos corresponde seguir construyendo una comunidad plenamente judía y profundamente chilena, orgullosa de su identidad y comprometida con el bienestar de toda la sociedad", dijo.Libertad religiosa y compromiso con ChileEn la ceremonia, el presidente José Antonio Kast señaló: "Mis padres también fueron acogidos aquí en Chile. Siempre la casa, la mesa estuvo abierta para el encuentro. Y es lo que hemos buscado también con nuestro gobierno, que este sea un lugar donde nos podamos encontrar”. Aludiendo a los 120 años de vida judía organizada, dijo sentirse honrado con esta comunidad arraigada y comprometida con el desarrollo del país, destacando, entre otras cosas, al Centro Oncológico Ambulatorio Infantil TROI —con presencia en Santiago—, a cuya inauguración en la Araucanía pudo asistir junto a la ministra de Salud, y que existe gracias al trabajo de la familia Rezepka. En esa línea también se refirió a la Teletón.Asimismo, el mandatario destacó la libertad religiosa como un principio del Estado de Chile, lo que significa "asegurar que la próxima generación también pueda crecer en Chile con la misma libertad con la que crecieron sus abuelos y sus padres". Finalmente, destacó: "En este año 2026, el año nuevo judío y el Día del Perdón coinciden con el mes de la patria. Septiembre reúne la historia milenaria de esta comunidad y la fiesta de una patria que es tan suya como la de cualquier chileno".Un gesto republicanoPor su parte, el presidente de la Comunidad Judía de Chile (CJCh), Alfredo Misraji, también destacó los 120 años de vida judía institucionalizada en Chile y aseguró que "nuestra identidad judía y nuestra identidad chilena se enriquecen". Al mismo tiempo expresó inquietud: “Las minorías somos parte de la República, lo que hace especialmente preocupante el resurgimiento del antisemitismo. Combatirlo exige leyes eficaces, educación, memoria y una conducta inequívoca de quienes ejercen liderazgo".Misraji se dirigió a la máxima autoridad: "Señor presidente, su presencia esta noche constituye un gesto republicano y significativo para nuestra comunidad. Expresa que el Estado de Chile entiende que la diversidad enriquece a la nación".Plegarias por ChileDurante la ceremonia, los rabinos de Chile elevaron distintas plegarias. El rabino Daniel Zang se refirió al valor de la unidad; el rabino Yonatan Szewkis, a la solidaridad; el rabino Alejandro Bloch hizo una reflexión sobre la esperanza, mientras que el rabino Ari Sigal dedicó sus palabras a la paz.Tras las intervenciones, el presidente del Círculo Israelita de Santiago, Miguel Infeld, junto al presidente de la Comunidad Judía de Chile, Alfredo Misraji, entregaron al presidente de la República y a su esposa una obra de la artista Denise Portugueiz.La Tefilá por Chile concluyó con una oración ecuménica y el tradicional toque del shofar, dejando así una imagen cargada de simbolismo: una comunidad que, 120 años después de aquel primer minyán, continúa afirmando su identidad judía al mismo tiempo que reafirma su pertenencia y compromiso con Chile.

    Múnich 1072: El deporte también excluye

    El 5 de septiembre de 1972, el deporte perdió para siempre su inocencia.Aquella madrugada, ocho terroristas de Septiembre Negro ingresaron a la Villa Olímpica de Múnich y atacaron a la delegación israelí. Dos de sus integrantes fueron asesinados de inmediato y otros nueve tomados como rehenes. Horas después, tras un fallido operativo de rescate, los once habían muerto.No eran soldados. Eran entrenadores, árbitros y deportistas. Hombres que habían llegado a Alemania para competir y representar a Israel en la mayor celebración deportiva del mundo.54 años después, sería irresponsable establecer equivalencias fáciles. Múnich fue terrorismo. Lo que ocurre hoy es otra cosa. Pero existe una pregunta incómoda que vuelve a aparecer: ¿qué sucede cuando un atleta deja de ser visto como deportista y comienza a ser castigado por su nacionalidad, su identidad judía o su vínculo con Israel?Desde el 7 de octubre de 2023, deportistas israelíes y judíos han enfrentado exclusiones, cancelaciones, protestas, presiones políticas y dificultades para competir. No existe una suspensión generalizada de Israel por parte del COI, FIFA o UEFA, pero los episodios se han acumulado.La selección israelí sub-20 de hockey sobre hielo fue excluida temporalmente de un torneo por “razones de seguridad”. Gimnastas israelíes, incluido el campeón olímpico Artem Dolgopyat, quedaron fuera del Mundial de Yakarta tras la negativa de Indonesia a otorgarles visados. El equipo Israel-Premier Tech ha enfrentado protestas e interrupciones en competencias internacionales.Pero el fenómeno tampoco se limita a quienes llevan una bandera israelí. El capitán judío sudafricano de cricket David Teeger perdió la capitanía tras expresar públicamente su apoyo a Israel. En Canadá, la conferencia de Leah Goldstein, ciclista judía y exintegrante de las Fuerzas de Defensa de Israel, fue cancelada por presiones relacionadas con su pasado militar.No es Múnich. Y nadie debería decir que lo es.Pero tampoco debería ser normal que un deportista tenga que explicar quién es antes de demostrar lo que puede hacer.La gran lección de 1972 fue que el odio puede atravesar incluso los espacios creados para unir al mundo. Hoy no hay terroristas escalando la reja de una villa olímpica. Hay otras formas de hostilidad: vetos, campañas, abucheos, cancelaciones y la pretensión de que algunos deportistas carguen individualmente con conflictos que exceden por completo una cancha.Recordar Múnich también significa defender algo elemental: que ningún judío, israelí o deportista debería quedar fuera del deporte por aquello que es.Porque cuando la identidad se convierte en motivo de exclusión, el problema ya no está en el deporte._________________________Los once de Múnich, Z"L Los miembros de la delegación israelí asesinados entre el 5 y 6 de septiembre de 1972 fueron: ● Moshe Weinberg Z"L, entrenador de lucha. ●  Yossef Romano Z"L, levantador de pesas. ●  David Berger Z"L, levantador de pesas. ●  Ze’ev Friedman Z"L, levantador de pesas. ●  Yossef Gutfreund Z"L, árbitro de lucha. ●  Eliezer Halfin Z"L, luchador. ●  Amitzur Shapira Z"L, entrenador de atletismo. ●   Kehat Shorr Z"L, entrenador de tiro. ●   Mark Slavin Z"L, luchador. ●   André Spitzer Z"L, entrenador de esgrima. ●   Yakov Springer Z"L, juez de levantamiento de pesas. Deportistas cancelados, excluidos o afectados desde el 7 de octubre Algunos de los casos más visibles: ● Selección israelí sub-20 de hockey sobre hielo: excluida temporalmente por la IIHF de un torneo en Bulgaria en 2024 por motivos de seguridad. La decisión posteriormente fue revertida. ● Artem Dolgopyat y la delegación israelí de gimnasia: quedaron fuera del Mundial de Yakarta 2025 después de que Indonesia negara visados a los atletas israelíes. ● Israel-Premier Tech: el equipo ciclista ha enfrentado protestas, interrupciones de etapas y presiones para eliminar la palabra “Israel” de su indumentaria. ● David Teeger: capitán judío del equipo sudafricano sub-19 de cricket, fue apartado de la capitanía tras sus declaraciones públicas de apoyo a Israel. ●  Leah Goldstein: ciclista canadiense judía y exintegrante de las FDI. Su conferencia principal en Canadá fue cancelada debido a su pasado militar en Israel. ● Tel Aviv Ibex: equipo de rugby inclusivo israelí, integrado por jugadores judíos y árabes, fue excluido de una competencia europea en Noruega en medio de presiones políticas. ●  Jugadores israelíes de bowls: tres deportistas fueron inicialmente retirados de un campeonato mundial tras protestas, aunque posteriormente la decisión fue revertida. Una diferencia importante: estos casos no constituyen una suspensión general de Israel del deporte internacional. Son episodios específicos de exclusión, cancelación o presión que, en conjunto, reflejan un clima especialmente hostil hacia deportistas israelíes y judíos desde el 7 de octubre.

    Rosh Hashaná. Cuando dejamos de contar

    Durante 843 días hubo una pregunta que acompañó a millones de judíos alrededor del mundo: ¿cuántos quedan?Contamos personas. Contamos días. Vimos sus rostros en fotografías, llevamos cintas amarillas, dejamos sillas vacías y repetimos sus nombres en nuestras comunidades. En enero de este año, con el regreso de Ran Gvili z”l, el último de los secuestrados fue finalmente devuelto a Israel. Por primera vez desde 2014, no quedó ningún israelí cautivo en Gaza.El contador llegó a cero.Pero descubrimos algo que quizás ya sabíamos: dejar de contar no significa que todo haya terminado.5786 fue un año intenso para el pueblo judío. Un año de alivios y dolores, de pérdidas que todavía necesitan tiempo para encontrar palabras. También fue un año en que volvimos a descubrir algo esencial: frente a la incertidumbre, los judíos buscamos estar juntos.Nos reunimos para rezar, para recordar, para discutir, para ayudar. A veces estuvimos de acuerdo y muchas otras no. Pero estuvimos.Y eso también es comunidad.Los Iamim Noraim llegan ahora con una pregunta diferente. Después de todo lo vivido, ¿qué hacemos con el año que comienza?Nuestra tradición podría habernos enseñado a comenzar el año celebrando nuestras certezas. Eligió algo mucho más humano: comenzarlo reconociendo nuestra fragilidad.Entramos a la sinagoga sabiendo que no controlamos lo que ocurrirá durante 5787. No sabemos qué noticias recibiremos, qué desafíos enfrentaremos ni qué puertas se abrirán.Pero sí podemos decidir cómo queremos atravesarlo.Podemos elegir una comunidad donde nadie tenga que enfrentar solo sus momentos difíciles. Podemos volver a sentarnos alrededor de una mesa de Shabat. Podemos llamar a quien hace tiempo no llamamos, estudiar algo nuevo, ayudar a alguien, cantar juntos, discutir sin rompernos y recuperar la alegría de pertenecer.Y podemos volver a creer.Creer no significa pensar que todo saldrá como esperamos. La fe judía nunca prometió una vida sin dificultades. Creer significa sostener que, incluso cuando todavía no vemos el camino completo, vale la pena seguir caminando.Quizás ese sea nuestro desafío para 5787.Después de años en que aprendimos a contar ausencias, comenzar nuevamente a contar presencias.Quién está a nuestro lado. A quién podemos acercar. Qué podemos construir juntos.El año nuevo no borra el que termina.Nos entrega algo mucho más importante: una nueva oportunidad para escribir lo que viene.¡Shana Tova, A gezunt Yiur, Añada Buena y Saludosa para esta amada Comunidad! 

    Yoel Levy: Seguir corriendo por los hermanos Bibas Z”L

    Cuando Yoel Levy cruza una meta vestido de Batman, las fotografías suelen mostrar una imagen poderosa: un corredor, una capa, el naranja convertido en símbolo y cientos de personas preguntándose quiénes eran esos dos niños que amaban al superhéroe.Pero detrás del personaje hay algo menos visible.“Después de una de mis carreras quise dejarlo todo”, reconoce Levy, conocido mundialmente como The Jewish Fitness Coach. Había pensado regresar a casa y poner fin a un proyecto que comenzó tras el 7 de octubre, cuando decidió correr en memoria de la familia Bibas y, especialmente, de Ariel y Kfir.Un mensaje inesperado cambió todo.Al llegar a su casa, recibió palabras de apoyo de Yarden Bibas. “Él no sabía que yo estaba pensando en abandonar, pero me dijo lo orgulloso que estaba del viaje que estaba haciendo. Sentí que alguien, desde arriba, me estaba diciendo que siguiera. Todavía hay personas que necesitan conocer esta historia”.Y siguió.El domingo 30 de agosto, Levy corrió la Media Maratón de Santiago, una nueva estación de una travesía que ya lo ha llevado por distintos países y continentes. En Chile fue invitado por Fobeju, institución dedicada a preservar y fortalecer el legado de la educación judía, y compartió con jóvenes y miembros de la comunidad en el Instituto Hebreo.Para Yael Korol, directora ejecutiva de Fobeju, su presencia representó precisamente esa capacidad de transformar una pasión personal en un mensaje colectivo.Levy entiende bien esa conexión. “Mi misión ha sido unir a las comunidades judías alrededor del mundo”, explica. “En momentos difíciles necesitamos recordar que nos tenemos unos a otros”.Su historia, sin embargo, no es solamente la de alguien que encontró una causa. Es también la de un joven que cambió después del 7 de octubre.“Yo era una persona antes y otra diferente después”, cuenta. El deporte se convirtió en una forma de procesar lo ocurrido y, al mismo tiempo, en una herramienta para no quedarse paralizado frente al dolor.Cada vez que se pone el traje de Batman, dice, sigue siendo emocional. “Nunca se hace fácil. Pero también representa que, cuando llegan tiempos difíciles, volvemos a levantarnos y seguimos adelante”.En sus carreras ha enfrentado apoyo, cariño y también comentarios antisemitas. Ha aprendido que no puede controlar todo. “Hay que concentrarse en lo que uno sí puede controlar”, señala. “Construir confianza, enfrentar los desafíos y no dejar que las opiniones de otras personas definan tu misión”.En Chile dejó un mensaje especialmente dirigido a los jóvenes: no esperar a tener poder o fama para generar un impacto.“Encuentren aquello que les apasiona y vean cómo pueden usarlo para ayudar a otros”, aconseja. “No se rindan cuando las cosas se pongan difíciles”.Quizás esa sea la verdadera razón por la que Yoel Levy sigue corriendo.No porque crea que puede cambiar el pasado. Tampoco porque una capa pueda protegerlo del odio.Corre porque entendió que algunas historias no pueden quedar quietas.Y porque, mientras alguien siga preguntando quiénes fueron Ariel y Kfir Bibas, habrá una respuesta corriendo hacia adelante.

    Alan Guendelman: Tecnología para dejar huella

    Hay personas que crean cosas porque detectan una oportunidad. Alan Guendelman Portugueis parece hacerlo por otra razón: porque algo le inquieta, le importa y siente que podría ser útil para alguien más.General Manager de Delabase Inmobiliarias y, desde hace nueve años, presidente del Estadio Israelita Macabi EIM —institución en cuya directiva lleva cerca de 16 años—, El Pollo, como lo llaman sus amigos, ha transformado inquietudes personales en proyectos tecnológicos con un denominador común: preservar vínculos.El primero nació en un lugar cargado de memoria.Durante años recorrió el Cementerio Israelita buscando familiares, leyendo lápidas y tomando fotografías. Sabía lo difícil que podía ser encontrar a una persona y, sobre todo, comprendió que detrás de cada nombre había una historia que no debía perderse.Así nació CIS, una aplicación que permite buscar personas enterradas en el cementerio, encontrarlas en el plano y generar rutas para visitarlas o recorrer las tumbas de distintos integrantes de una misma familia.“¿Qué pasa si yo no conozco mi familia y quiero saber dónde están?”, se preguntó mientras desarrollaba la herramienta. Esa pregunta terminó convirtiéndose en una de sus funciones más significativas.La aplicación hoy puede ser utilizada en el propio cementerio mediante un iPad que Alan donó e instaló para facilitar el acceso de los visitantes. Para él, el proyecto tiene un sentido que supera ampliamente lo tecnológico.“Respeto a nuestros muertos, hasta que la gente pueda ir a visitarlos”, explica. Y cuando recibe comentarios de personas agradecidas porque lograron encontrar a un familiar, siente que el esfuerzo ya tuvo recompensa.Después vino Leitpalel, una aplicación que busca acercar la oración judía a quienes quieren participar, pero no necesariamente saben cómo hacerlo.La idea surgió de una experiencia familiar. Alan, que no se define como una persona religiosa, observó que para muchos seguir un rezo podía resultar difícil. “¿Cómo puede ser que no exista una forma de aprender a rezar o de seguir el rezo?”, pensó.Leitpalel funciona como una especie de guía interactiva: permite seguir al jazán, leer en distintos idiomas y fonética, acceder a brajot, salmos, estudios semanales y versiones breves de algunas prácticas.“Una cuestión es no ser religioso y otra cuestión es no tener la posibilidad”, resume.Pero probablemente la clave para entender estos proyectos está en su labor como presidente del Estadio Israelita EIM.Para Guendelman, el Estadio nunca ha sido solamente infraestructura. Es el lugar donde generaciones crecieron, hicieron amigos y construyeron una identidad compartida. Por eso le preocupa cierta lógica individualista que, a su juicio, ha ido ganando espacio.“Si queremos seguir en comunidad, hay cosas que tenemos la responsabilidad de preservar”, afirma.Esa misma idea parece recorrer CIS y Leitpalel: una aplicación para no perder la memoria y otra para que la tradición no se vuelva inaccesible.Como una historia más íntima está Recetario del Pollo, una aplicación nacida originalmente de un libro de 600 páginas que preparó para sus cuatro hijos. Allí reunió recetas cocinadas durante más de 30 años, fotografías, recuerdos y cápsulas familiares. Incluso clonó su propia voz para que, algún día, sus hijos y nietos puedan escuchar las historias detrás de cada plato.Tres aplicaciones. Tres mundos aparentemente distintos. Pero una misma obsesión: que algo valioso no se pierda.Encontrar a quienes estuvieron antes. Dar herramientas para acercarse a la tradición. Dejar sabores, voces y recuerdos para quienes vendrán después.Para el Pollo, quizás esa sea finalmente la verdadera utilidad de la tecnología: no reemplazar los vínculos humanos, sino ayudar a que sobrevivan.

    Primer Congreso Sionista: el sueño de volver a nuestra tierra ancestral

    Hubo un momento, entre el 29 y el 31 de agosto de 1897, en que la palabra "sionismo" dejó de ser una idea dispersa y se convirtió en un plan de acción. En el casino municipal de Basilea, alrededor de doscientos delegados llegados de distintos países se sentaron a discutir algo que hasta entonces parecía impensable: cómo construir, desde la diáspora, un hogar nacional para el pueblo judío.El hombre detrás de la convocatoria era Theodor Herzl, periodista vienés de origen húngaro que, como corresponsal en París, cubrió el juicio contra Alfred Dreyfus, el capitán judío del ejército francés acusado injustamente de espionaje. Movido por el antisemitismo que rodeó el caso, diría después: “Fue ese juicio lo que me convirtió en sionista”.En 1896 publicó El Estado judío, el libro donde planteaba la idea de un territorio propio. Usó, sin éxito, su red de contactos periodísticos para buscar financiamiento. Fue entonces cuando decidió que movilizaría a las personas. De allí surgió la convocatoria a Basilea, realizada entre el 29 y el 31 de agosto de 1897, en donde se fundó formalmente la Organización Sionista Mundial, que aspiraba a establecer para el pueblo judío un hogar en su tierra ancestral.Al cerrar el Congreso, Herzl escribió en su diario: "En Basilea fundé el Estado judío". Aunque sonaba desmedido, cincuenta años después, en 1947, la ONU votaría la partición de Palestina, y en 1948 nacería el Estado de Israel.Una revolución que sigue vivaUna persona que puede hablar con propiedad del tema es el rabino Lucas "Pato" Lejderman, del Círculo Israelita, mashpia del Instituto Hebreo Dr. Chaim Weizmann y líder en Chile de Masortí/Mercaz en el Congreso Sionista.“El sionismo y el establecimiento del Estado de Israel es la mayor revolución del pueblo judío después de la creación del Talmud y el desarrollo del judaísmo rabínico. No sé si de acá a veinte, pero seguro de acá a cincuenta años, gran parte de lo que llamamos judaísmo en la modernidad o posmodernidad va a estar obligatoriamente relacionado con lo que vive y lo que pasa en el Estado de Israel”.Hoy, dice, ya es raro encontrar comunidades judías relevantes en el mundo que no se autodefinan como sionistas: Israel no es solo un centro físico —ya que allí vive la mayoría de los judíos del mundo—, sino "principalmente el centro espiritual y político del mundo judío", sostiene.El sueño de una abuela, cumplido dos generaciones despuésPara el rabino, el sueño de Herzl tiene un rostro familiar. Su abuela, sobreviviente de la Shoá, soñaba con emigrar a Israel y sumarse a los jalutzim, los pioneros que construyeron el país. La Segunda Guerra Mundial se lo impidió, y ese sueño quedó pendiente. En enero de 2007, cuando él hizo aliá, su abuela le dijo que, dos generaciones después, parte de ella estaba cumpliendo su anhelo."Eso es entender lo que significó el sionismo, esta vuelta a la tierra ancestral; es un sueño hecho realidad, es entender el Estado de Israel como el motor de la continuidad, el motor de las aspiraciones y anhelos más grandes que el pueblo judío tuvo por dos mil años", reflexiona.La voz masortí en el debate sionistaComo rabino masortí, se refiere al avance del fundamentalismo religioso en Israel, el freno a proyectos como el del Kotel igualitario —aprobado por la Knesset pero congelado en la práctica— y la creciente presencia de voces ultraortodoxas dentro del propio Congreso Sionista. "Nuestro desafío es mantener el sionismo desde un lugar plural, liberal, democrático, de respeto. Israel debe ser 'una luz para las naciones', que respete a sus minorías internas y que cada corriente judía se sienta parte de él, que sea la carpa abierta de Abraham: un lugar donde todos puedan entrar y sentirse parte", afirma.¿Qué pensaría Herzl hoy?Consultado sobre qué sentiría Herzl si hoy caminara por Tel Aviv o visitara el Kotel dice:“Creo que Herzl estaría muy orgulloso porque vería su sueño de un refugio nacional y el hogar nacional del pueblo judío en el lugar que siempre fue la cuna de la historia del pueblo judío. Seguramente estaría muy orgulloso de lo que hicimos como pueblo”.

    ¿Cuál es la labor de la Jevra Kedisha?

    La Jevrá Kedushá ocupa un lugar muy particular dentro de la vida de una comunidad judía. Su nombre significa literalmente “sociedad sagrada”, y no es casual: acompaña uno de los momentos más delicados de la existencia humana, cuando ya no queda nada por hacer por una persona salvo honrarla.Nuestros sabios llaman a esta tarea jesed shel emet, una bondad verdadera. Rashi explica que el acto de bondad realizado con quien ha fallecido es un jesed sin expectativa de devolución. Quien participa de la Jevrá hace algo que probablemente nadie verá, nadie aplaudirá y que la persona que recibe ese cuidado nunca podrá agradecer.En el Círculo Israelita de Santiago, la Jevrá está dividida en un equipo de hombres y otro de mujeres. Los hombres realizan la tahará de los hombres y las mujeres la de las mujeres, preservando así el principio de tzniut, pudor y dignidad, también después de la muerte.La tarea principal es la tahará, la preparación ritual del cuerpo para la sepultura. Incluye su limpieza y purificación, y luego la colocación de los tajrijim, las vestimentas blancas y sencillas con las que tradicionalmente somos enterrados. Allí desaparecen las diferencias sociales que tantas veces nos acompañan en vida: ricos y pobres, dirigentes y personas anónimas, todos regresamos de la misma manera.La halajá entiende que el cuerpo conserva su kavod, su dignidad, incluso después de la muerte. Por eso cada movimiento se realiza con cuidado, cada palabra importa y todo el procedimiento está rodeado de respeto.La Jevrá Kedushá nos recuerda algo esencial del judaísmo: una comunidad no sólo acompaña a sus miembros durante la vida. También sabe cómo acompañarlos hasta el final.

    Israel se acerca al primer implante de médula espinal

    Hay avances científicos que se miden en publicaciones, patentes o premios. Y hay otros que se miden en algo mucho más sencillo: la posibilidad de volver a ponerse de pie.Israel acaba de dar un nuevo paso hacia uno de ellos. Matricelf, empresa biotecnológica israelí, y el Centro Médico de Rehabilitación Loewenstein, de Clalit Health Services, firmaron un acuerdo para comenzar a identificar y evaluar pacientes con lesiones medulares que podrían convertirse en candidatos para el primer implante de una médula espinal diseñada mediante ingeniería de tejidos. Si se cumplen los hitos científicos y regulatorios, el tratamiento del primer paciente podría comenzar durante la primera mitad de 2027.La tecnología nació en el laboratorio del profesor Tal Dvir, de la Universidad de Tel Aviv, y busca fabricar para cada paciente una especie de “repuesto biológico” a partir de sus propias células. Para ello se obtiene una muestra de sangre, se generan células madre pluripotentes inducidas y se combinan con materiales biológicos del propio organismo. La apuesta es que el implante pueda reemplazar tejido dañado y favorecer la recuperación de funciones perdidas.El impacto potencial trasciende las fronteras de Israel. En Chile, la realidad de las lesiones medulares está lejos de ser menor, aunque el país no cuenta con estadísticas nacionales actualizadas que permitan conocer con precisión cuántas personas viven con esta condición. Un estudio realizado durante 20 años en el Hospital del Trabajador de Santiago registró 173 casos de lesión medular traumática vinculada a accidentes laborales, con una incidencia promedio de 7,8 casos por millón de trabajadores al año.Son 173 historias concretas detrás de una cifra fría: personas cuyas vidas cambiaron después de una caída, un accidente o un golpe. Y ese número representa solamente una parte del problema, porque no incluye todas las lesiones medulares ocurridas en Chile por accidentes de tránsito, deportes, caídas u otras causas.Los resultados preclínicos explican el interés. En modelos animales, el equipo de Dvir ha informado recuperación de la capacidad de caminar en una alta proporción de los casos. Pero todavía existe un largo trecho entre esos resultados y una terapia disponible para pacientes.La propia Universidad de Tel Aviv enfatiza que la selección de candidatos no significa que el ensayo clínico ni las implantaciones hayan sido aprobados. Todo dependerá de completar las etapas científicas y regulatorias y obtener la autorización final del Ministerio de Salud de Israel.Si finalmente ocurre, el primer procedimiento está previsto en el Centro Médico Sheba. Será un paso pequeño para un paciente, pero potencialmente enorme para miles de personas que esperan que algún día la palabra “irreversible” deje de ser una sentencia.

    Chile - Irán: Una relación de bajo perfil

    Universidad Alberto HurtadoEl 22 de agosto de 2026, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile anunció el cierre temporal de su Embajada en Teherán a partir del 31 de agosto de 2026. Esta medida responde a razones económicas y a la situación de seguridad por el conflicto bélico en Irán y el contexto regional. Sin embargo, la decisión no interrumpe las relaciones diplomáticas bilaterales, las cuales se han mantenido en un bajo perfil desde 2018 mediante encargados de negocios y no a nivel de embajadores.Los vínculos de Chile con Irán han pasado por diferentes momentos de acercamiento y contención. En 1980, un año después de la Revolución Islámica, Teherán rompió sus relaciones con Santiago, debido a la dictadura militar chilena, siendo reanudadas en 1991 con la vuelta a la democracia.  De 1999 a 2014, aunque existían relaciones, estas se caracterizaron por el cierre de la Embajada iraní en Santiago. La reapertura de la Embajada de Chile en Teherán y de la Embajada de Irán en Santiago se produjo en 2015. Durante este periodo, probablemente el de mayor intensidad en las relaciones bilaterales, existió una cumbre entre los cancilleres Heraldo Muñoz y Mohamed Zarif y se firmó un Memorándum de Entendimiento. La consolidación de estos lazos diplomáticos se sustentó, fundamentalmente, en el pacto denominado P5 + 1, suscrito entre Irán, los integrantes permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (EE.UU., Rusia, China, Francia y el Reino Unido) junto a Alemania. Dicho acuerdo buscaba fiscalizar el desarrollo nuclear iraní como contrapartida a la eliminación de las restricciones financieras. A partir del año 2017, la salida unilateral de la administración estadounidense del tratado provocó un nuevo distanciamiento en el diálogo bilateral entre Chile e Irán. A lo anterior, es preciso agregar que diferentes grupos de la sociedad civil tuvieron un rol crítico en las relaciones entre Chile e Irán, ejerciendo una postura contraria ante cualquier acercamiento. Algunos puntos críticos para una consolidación de la relación bilateral han estado vinculados con la alianza geopolítica de Teherán con los países del ALBA, su involucramiento en el atentado contra la AMIA (1994) en Argentina, y el apoyo al terrorismo internacional. Además de lo anterior, las reiteradas violaciones a los derechos humanos por parte del régimen iraní fueron denunciadas por el Estado chileno, independientemente del giro ideológico del gobierno chileno.  Tras la muerte de la joven Mahsa Amini en 2022, por parte de la policía moral del régimen, Santiago levantó la voz ante la comunidad internacional para condenar la represión desatada contra los y las manifestantes. En conclusión, el cierre temporal de la Embajada de Chile en Teherán es reflejo de una continuidad de una dinámica de bajo perfil que ha caracterizado la relación bilateral desde 2018, en la cual las aprehensiones sobre la situación de los derechos humanos en Irán y las presiones ejercidas por diversos actores de la sociedad civil chilena han marcado límites claros a un mayor acercamiento geopolítico. 

    La DAIA destacó la destitución del juez Alfredo López y afirmó que “marca un precedente” contra el antisemitismo

    La Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) consideró de “enorme relevancia institucional” la destitución del juez federal de Mar del Plata Alfredo López por mal desempeño en sus funciones y afirmó que la decisión constituye un precedente en la lucha contra el antisemitismo dentro de las instituciones judiciales.La entidad sostuvo que la decisión del Jurado de Enjuiciamiento no representa una sanción por las opiniones personales del magistrado, sino por una conducta que, según señaló, se caracterizó por la reiteración de expresiones de antisemitismo, hostilidad y deshumanización hacia la comunidad judía.“No se sanciona una opinión. Se sanciona una conducta reiterada de antisemitismo, hostilidad y deshumanización, incompatible con la imparcialidad, el decoro y la confianza que exige la función judicial”, afirmó la DAIA.López fue removido de su cargo luego de que el Jurado de Enjuiciamiento lo encontrara responsable de mal desempeño por una serie de publicaciones realizadas en la red social X. Durante el proceso fueron analizados 15 tuits y reposteos que, según la acusación, evidenciaron un patrón de hostilidad hacia los judíos, el sionismo y el Estado de Israel.En su pronunciamiento, la DAIA remarcó que la libertad de expresión continúa siendo un principio fundamental del sistema democrático, pero señaló que ese derecho no puede utilizarse para justificar expresiones de odio o discriminación.“La libertad de expresión es un pilar de la democracia, pero no puede utilizarse para legitimar el odio y la discriminación”, sostuvo la institución.Un precedente institucionalLa DAIA destacó especialmente el carácter histórico de su intervención en el proceso contra el magistrado y señaló que se trata de la primera vez en más de cien años que la entidad impulsa un procedimiento de estas características contra un juez.“Este hecho marca un precedente: por primera vez en más de cien años, la DAIA impulsó un procedimiento de esta naturaleza contra un magistrado”, afirmó.

    La estrategia detrás de Habibi City

    En 1654, 29 años después de que se estableciera Nueva Ámsterdam, llegaron a la ciudad 23 judíos sefardíes, refugiados de la reconquista portuguesa de Brasil y el retorno de la Inquisición. Fundaron la primera comunidad judía organizada en lo que sería Estados Unidos. Nueva York, entonces, no es cualquier ciudad. Ha sido un refugio judío desde su fundación. Durante siglos, y especialmente después de las grandes migraciones europeas, los judíos hicieron de Nueva York la ciudad más cosmopolita y liberal del mundo. Hoy ese cosmopolitismo y liberalismo están siendo utilizados para borrarlos. La semana pasada, New York Magazine dedica su portada a lo que llama “Habibi City”: el surgimiento en Nueva York de una nueva identidad cultural SWANA (Southwest Asian and North African) – orgullosa, políticamente movilizada y estrechamente ligada a la causa palestina. El alcalde Zohran Mamdani sería la máxima expresión política de ese cambio. El número reciente de la revista comparte algo importante y preocupante con Mamdani: el desplazamiento – para no decir anulación – de la experiencia judía. Hoy pareciera ser social y políticamente aceptable utilizar contra los judíos el propio vocabulario histórico con que estos explicaron su persecución y emancipación. El sionismo nació como movimiento de liberación nacional luchando en contra del poder colonial de los otomanos y después los británicos; ahora es “colonialismo”. Los judíos, pueblo originario de Judea y minoría durante siglos bajo imperios sucesivos, pasan a ser “colonizadores” (rodeados por 22 países de habla árabe gracias a su conquista por un poder colonizador). Las principales víctimas del Nacional Socialismo son tildados de Nazis. La derrota de 1948 se transforma en la Nakba, categoría que desplaza del relato la guerra que produjo aquel éxodo (otra palabra apropiada). La dispersión palestina se convierte en una “diáspora”. La masacre del 7 de octubre se invierte para transformarse en un “genocidio” de los autores. El éxito de políticos como Mamdani o Abdul el-Sayed es celebrado, mientras que los esfuerzos políticos de AIPAC son presentados como ilegítimos o interferencia extranjera. Vale la pena repetirlo: no se trata de negar el sufrimiento palestino. Ha sido enorme y merece reconocimiento y resolución, sean cual sean sus causas. Por eso mismo, este esfuerzo de sustituir una memoria por otra es tan innecesario, injusto e intelectualmente deshonesto. Y por eso mismo, la inversión de la experiencia judía es tan dañina. Ahí Nueva York adquiere una importancia simbólica gigantesca. Mucho antes de que el estado moderno de Israel fuera establecido como refugio físico del pueblo judío, estuvo Nueva York. Después de Tel Aviv es la ciudad que alberga la mayor población judía del mundo.Mamdani no está expulsando – todavía – a los judíos de Nueva York, pero su fenómeno político es más preocupante que su antisemitismo vulgar. En la nueva realidad dominante, los judíos pueden ser judíos, pero deben rechazar su movimiento de liberación nacional. La autodeterminación es válida sólo para los demás. Su refugio nacional constituye una injusticia histórica, pero sus refugios extranjeros ahora serán dominados por una narrativa persecutoria. La derrota de los últimos años no es militar – es hermeneútica. Perdimos el lenguaje con que hemos explicado nuestra propia historia.

    Cada 22 de agosto: el mundo recuerda a las víctimas de la violencia religiosa, en un contexto marcado por el alza del antisemitismo

    Cada 22 de agosto, Naciones Unidas conmemora el Día Internacional en Conmemoración de las Víctimas de Actos de Violencia Basados en la Religión o las Creencias. La fecha fue instaurada en 2019 por la Asamblea General mediante la resolución A/RES/73/296, a propuesta de Polonia. La conmemoración condena la violencia y el terrorismo dirigidos contra personas por su religión o creencias, y reafirma que ningún acto de esta naturaleza puede asociarse a una fe, nacionalidad o grupo étnico en particular.En 2026, esta jornada adquiere una relevancia especial para las comunidades judías del mundo. Casi tres años después del ataque terrorista de Hamás del 7 de octubre de 2023 —el mayor asesinato masivo de judíos desde el Holocausto—, distintos organismos internacionales han documentado un incremento sostenido de incidentes antisemitas a nivel global. Universidades, espacios públicos y plataformas digitales han sido escenario de una ola de hostilidad hacia personas e instituciones judías, muchas veces bajo la forma de discurso de odio, vandalismo o agresiones directas.Organizaciones como la Liga Antidifamación (ADL) y observatorios europeos han reportado cifras récord de denuncias por antisemitismo en los últimos años, en países tan diversos como Estados Unidos, Francia, Alemania y el Reino Unido. En América Latina, comunidades judías —incluida la de Chile— han expresado su preocupación por la normalización de expresiones de odio en redes sociales y por hechos puntuales de intimidación hacia instituciones y espacios comunitarios.El 22 de agosto es una oportunidad para visibilizar que la lucha contra el antisemitismo forma parte de una causa más amplia —la defensa de la libertad religiosa y de creencias para todas las minorías— y para reafirmar el llamado de la ONU a los Estados a proteger a las comunidades religiosas de la violencia y la discriminación.De la misma forma, esta conmemoración tiene un valor pedagógico, pues permite relevar estos temas ante la opinión pública y las instituciones del país, haciendo ver que el antisemitismo y todas las formas de violencia basadas en la religión y la identidad son actos de odio que se deben erradicar, para lo cual se requiere, entre otras cosas, herramientas legales que protejan a las minorías de forma efectiva.A propósito de este tema, en la próxima página encontrará un reporte de ADL que indica que 2025 fue el tercer año con mayor número de delitos de odio contra los judíos, según el FBI.

    Judíos que inspiran: lideres que están construyendo el futuro de Chile

    Hay quienes están definiendo el futuro desde nuestra comunidad en beneficio del país. Elegimos contar las historias de Miguel Kiwi Tichauer, Premio Nacional de Ciencias (88) y de Ariel Kauderer (27) y de Samuel Weinstein (28), ambos reconocidos por Forbes en la categoría “30 Under 30” que reconoce a los jóvenes más influyentes, innovadores y exitosos menores de 30 años en todo el mundo. Aunque separados por más de medio siglo de vida, los tres responden a una misma pregunta: qué significa construir algo propio, con raíces judías. Uno llegó de la mano de padres que huyeron del nazismo y dedicó su vida a la ciencia y a la enseñanza; los otros dos, nacidos en la Comunidad, están hoy levantando una empresa que lleva el nombre de Chile más allá de las fronteras. Entre ellos no hay una línea recta, sino un eco: la misma tenacidad, la misma pregunta por el legado, contada en dos tiempos distintos.Miguel Kiwi Tichauer: “Resolver los problemas que son imposibles"Premio Nacional de Ciencias, fundador de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, a sus 88 años sigue haciendo clases.Cuenta que en 1934 sus padres decidieron lo que toda su familia consideró una locura: dejar Alemania. Su padre, juez y doctor en Derecho, fue sacado a patadas por las S.A.  del Poder Judicial por ser judío el primero de abril de 1933. Llegaron a Chile sin oficio posible, pero su padre empezó pintando botones de madera en una feria, hasta levantar una fábrica “Casa Kiwi”; su madre, con su talento para la costura, construyó otra. Tuvo una infancia austera pero feliz, marcada por el Shabat de los viernes y las grandes fiestas.Es Ingeniero Civil Mecánico de la Universidad Técnica Federico Santa María y obtuvo su doctorado en la Universidad de Virginia, Estados Unidos, en 1967. Recibió el Premio Nacional de Ciencias Exactas en 2007 por su trayectoria de más de 40 años en el desarrollo de la física en Chile, el impacto internacional de sus investigaciones en magnetismo y su rol en la formación de nuevos científicos. Kiwi también es miembro de la Academia Chilena de Ciencias y dos veces presidente de la Sociedad Chilena de Física. También es miembro de la Sociedad Americana de Física. Habla con pasión, al igual que si estuviera frente a sus alumnos explicando porqué esta ciencia es tan determinante para el desarrollo de la humanidad. Al mismo tiempo lo hace con una modestia que sorprende, que conmueve, porque su trayectoria es nada menos que la de un hombre que ha sido reconocido a nivel nacional e internacional.¿Qué lo hizo enamorarse de la física?Estudié ingeniería mecánica pero no me gustó como profesión. La física me pareció fascinante: uno ve un fenómeno natural, lo describe con ecuaciones, y siempre funciona. Fui de los fundadores de la Facultad de Ciencias y hoy soy el único de esa generación que sigue haciendo clases. Siento que no le he trabajado nunca a nadie: me pagan por mi hobby. He sido muy afortunado.La física cambió el mundo de maneras que la gente no ve. Faraday inventó el motor eléctrico, y por eso existen las ciudades verticales — antes de él, todo era horizontal. Un físico del CERN, cansado de esperar que sus colegas leyeran sus trabajos, inventó la web casi por accidente. Hertz, que generó las primeras ondas electromagnéticas y murió a los 37 años, dijo que no servían para nada — y de ahí venimos hasta las videollamadas de hoy. La resonancia magnética que usamos en medicina viene de un problema que matemáticamente parecía insoluble, pero los físicos no sabían que era imposible, así que lo resolvieron igual. Sin ir más lejos, la fibra óptica me salvó la vida cuando tuve cáncer.¿Cómo hacemos de Chile un país desarrollado a través de la ciencia?Los países que han surgido tomaron una decisión de Estado. Israel invierte el 5% de su PIB en ciencia — nosotros el 0,34%, y lo siguen bajando. Este año, en plena guerra, Israel recibió 80 mil millones de dólares como resultado de vender productos generados por su inversión tecnológica. Corea, que hace sesenta años estaba peor que nosotros, hoy nos vende televisores; nosotros les vendemos cobre. La diferencia es que ellos pensaron a largo plazo. Acá los gobiernos duran cuatro años y no ven rédito en invertir en ciencia — al contrario, les puede quitar votos.El físico, que también fue reconocido en la primera edición de “100 Líderes Mayores 2021” de El Mercurio, la Fundación Conecta Mayor y la Pontificia Universidad Católica de Chile, sufrió en carne propia algunos hechos que hicieron patente el fenómeno del edadismo en nuestro país; uno de ellos fue la negación de su banco de renovarle la tarjeta de crédito debido a su edad, Así, se convirtió en la voz de los adultos mayores en Chile, a quienes denominó “los vejetes esforzados”.¿Es difícil ser adulto mayor en Chile?La tercera edad en Chile es súper ingrata. Yo soy uno de los privilegiados, pero la mayoría, con una jubilación de AFP, vive en situación miserable. El mercado siempre opta por lo más barato, no por lo mejor, y eso expulsa a la gente mayor del trabajo, aunque tenga toda la experiencia.¿Cómo ve a los jóvenes de hoy, y qué mensaje les daría?Antes el profesor era una autoridad; ahora muchos alumnos se sienten clientes. Pero también son más empoderados, se sienten más dueños del mundo, y eso es valioso. Mi mensaje es el mismo cartel que teníamos en el centro de estudiantes de mi facultad: “Los problemas difíciles los resolvemos de inmediato; los imposibles, nos demoramos un rato”, dice entre risas.Ariel Kauderer y Samuel Weinstein, The Growth Pro (TGP)¿De qué se trata TGP?AK: The Growth Pro (TGP) es una agencia de prospección B2B. Es decir, le generamos reuniones/oportunidades comerciales a nuestros clientes para que puedan vender su servicio. ¿Qué los condujo a la distinción?AK: Hoy somos la mayor agencia de prospección de Latinoamérica, con +150 clientes activos, entre ellos empresas grandes como Mercado Libre, Aramco y la Cámara Chilena de la Construcción.SW: La oportunidad surgió primero para mi socio, cuando una empresa extranjera sin idioma español necesitaba apoyo externo en ventas. De a poco esa oportunidad se convirtió en lo que es el servicio hoy en día. AK: Les armamos todo su esqueleto comercial. Ahí nos dimos cuenta de que había una oportunidad, no solo en empresas extranjeras, sino que también en empresas ya instaladas pero que les costaba tener buenos procesos comerciales. Todo esto lo hemos ido puliendo con nuestro know how y tecnología hasta llegar hoy día a tener una empresa muy eficiente y sólida  ¿Cómo te imaginas a TGP en 10 años?SW: Me gustaría que TGP pase de liderazgo latinoamericano a liderazgo mundial y seguir desarrollando nuestras líneas de negocio alternativas y complementarias para convertirnos en una consultora comercial B2B integral.AK: Queremos ser la empresa líder de ventas B2B en el mundo, ser los mayores referentes en todo el mundo comercial B2B, con muchas líneas de servicios y IA propia.¿Cuál es tu relación con la comunidad? AK: Fui al Hebreo y Maccabi. Hoy participo en Jbiz y Jhubs dos organizaciones ligadas al emprendimiento.SW: Hemos contratado a muchos miembros de la comunidad, alcanzando el 30% de las más de 100 personas que hoy trabajan en TGP. Nos encanta trabajar con gente de la comunidad e invitamos a todos los recién egresados a postular, además de quienes busquen oportunidades de práctica.Una comunidad al servicio del paísEntre un físico de 88 años que fundó una facultad y dos socios menores de 30 que están construyendo la mayor agencia de prospección B2B de Latinoamérica no parece haber nada en común. Pero lo hay: Kiwi ha dedicado su vida a la ciencia para el desarrollo del país; Ariel y Samuel están dando respuesta, a su manera, a esa misma pregunta. Distintas generaciones, una misma forma judía de mirar el mundo.

    Paul Greengard, Premio Nobel de Medicina

    Paul Greengard nació en Nueva York, hijo de Pearl Meister y Benjamín Greengard, un comediante de vodevil. Los padres eran judíos, pero al fallecer su madre su madrastra era episcopaliana, por lo que fue criado en la tradición cristiana. Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió en la Armada como técnico electrónico en el MIT, donde trabajó en un sistema de alerta temprana contra aviones kamikaze japoneses. Tras la guerra, estudió en el Hamilton College, donde se graduó en 1948 con una licenciatura en matemáticas y física. Decidió no cursar estudios de posgrado en física porque la mayor parte de la investigación en física de la posguerra se centraba en las armas nucleares, y en su lugar se interesó por la biofísica. Comenzó sus estudios de posgrado en la universidad Johns Hopkins donde trabajó en la función molecular y celular de las neuronas. Recibió su doctorado en 1953 y comenzó su trabajo postdoctoral en las universidades de Londres, Cambridge y de Amsterdam. Posteriormente, fue director del departamento de Bioquímica en los Laboratorios de Investigación Geigy. Tras dejar Geigy en 1967, trabajó brevemente en el Albert Einstein College de Medicina de la universidad Yeshiva y en la universidad Vanderbilt antes de incorporarse como profesor del departamento de Farmacología de la Universidad de Yale. En 1983 se unió al profesorado de la Universidad Rockefeller. Greengard fue miembro del Consejo de Gobernadores Científicos del Instituto de Investigación Scripps.Cuando Greengard comenzó su carrera de investigador en la década de 1950, los científicos creían que la transmisión nerviosa era puramente eléctrica, ya que se pensaba que las células nerviosas se comunicaban exclusivamente a través de neurotransmisores que provocaban impulsos eléctricos. En contra de sus colegas, Greengard decidió investigar los mecanismos moleculares subyacentes a la comunicación neuronal. A lo largo de 15 años, Greengard demostró que este método de señalización alternativo, ahora conocido como transmisión sináptica lenta, es de hecho el medio predominante por el cual las neuronas se comunican entre sí, y lo que le llevó a conseguir el Nobel. Greengard describió cómo las células reaccionan a la dopamina, un importante neurotransmisor en el cerebro relacionado con el placer y nuestros sentimientos felices. Su trabajo proporcionó la ciencia que sería la base para muchos fármacos antisicóticos, que modulan las señales químicas en el cerebro. “Paul era un científico icónico cuya extraordinaria carrera de siete décadas transformó nuestra comprensión de la neurociencia”, ha afirmado el presidente de Rockefeller. “Sus descubrimientos establecieron un nuevo paradigma que requiere la comprensión de la bioquímica de las células nerviosas en lugar de simplemente sus actividades eléctricas. Este trabajo ha tenido un gran impacto. Hoy en día, se reconoce que las anomalías en la señalización entre las neuronas son la base de muchos trastornos neurológicos y psiquiátricos, como la enfermedad de Parkinson, la esquizofrenia, la depresión, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad y el abuso de sustancias”, sentencia. En 1985, Greengard se casó con la escultora Ursula von Rydingsvard, con quien tuvo dos hijos. Murió el 13 de abril de 2019. No se le conoce haber practicado activamente el judaísmo ni por haber hecho del tema religioso un aspecto central de su vida pública o de su carrera científica. Su legado estuvo centrado en la neurociencia y en el estudio de la señalización neuronal. 

    Palabras del Presidente del Vaad Hajinuj

    Inicio estas líneas abordando dos ideas que atraviesan, de manera transversal, nuestra experiencia como Vaad Hajinuj.La primera es que quienes pasamos por el Hebreo —en cualquier cargo o rol— nos sumamos a una parte muy acotada de un camino largo, que se construye sobre lo que otros han avanzado antes que nosotros. Creo firmemente que parte de lo que nos hace exitosos como institución es contar con una estructura diseñada para que los progresos sean graduales, de modo que, con el trabajo de todos, exista evolución y nunca revolución.La segunda es que entiendo la tarea que nos corresponde como un constante ejercicio de balance entre el proyecto educativo institucional de nuestro Colegio y la realidad cotidiana de nuestra comunidad educativa.Desde esta mirada, trabajamos para combinar una identidad judeo-sionista profunda con el respeto por las diversas formas de vivir el judaísmo. Esto resulta, probablemente, más evidente para quienes somos orgullosos ex alumnos y, a la vez, apoderados del Hebreo: si nos remontamos 20, 30 o 40 años atrás, muchos de los elementos que hoy forman parte de nuestro día a día en el Colegio eran, sencillamente, inimaginables.Construimos una identidad que se profundiza sobre la base del pluralismo. Hoy contamos con mayor y mejor contenido judaico; nuestros talmidim tienen más instancias judaicas a lo largo de la semana y viven muchos más hitos judaicos durante su paso por el IH. Nuestro Colegio es reconocido globalmente por su liderazgo en educación judeo-sionista plural, y hacemos cada vez mayores esfuerzos por involucrar a los apoderados en el desarrollo de la identidad judía de sus hijos.Junto con lo anterior, buscamos combinar excelencia académica con vocación de inclusión. Desde hace ya algunos años, con variaciones menores, todos compartimos el orgullo comunitario de ver al IH en lo más alto del ranking PAES, fruto de un trabajo sistemático y riguroso liderado por nuestra Directora Académica, Rosita Medina.Pero esa excelencia académica ha avanzado hasta volverse absolutamente transversal en nuestro Colegio: desde el fuerte impulso al bilingüismo que comienza en Gan, hasta la implementación del programa IGCSE de la Universidad de Cambridge, reconocido internacionalmente por su excelencia.Sabemos que este esfuerzo colectivo por dar un salto de calidad genera nuevas exigencias para todos: profesores, alumnos y apoderados. Sin embargo, estamos plenamente convencidos de que, en el corto plazo, todos cosecharemos los frutos de lo que hoy estamos sembrando.También entendemos que la inclusión educativa no es solo un desafío propio de nuestra institución, sino un eje transversal a la educación de hoy en todo el mundo: exige poner la mirada en la personalización del proceso pedagógico, ofreciendo a cada talmid las oportunidades concretas para avanzar en sus propios aprendizajes, y requiere que la institución misma se flexibilice para alojar a todos en sus diferencias. Por ello hemos desplegado, de manera rigurosa, diversas estrategias de acompañamiento, reforzamiento y apoyos específicos, diseñadas institucionalmente para cada nivel. Confiamos en que el trabajo sistemático de nuestras morot y morim, sumado al compromiso de los estudiantes y de sus familias, es el camino para avanzar juntos hacia un mejor Colegio para todos.Desde hace ya algunos años, la apertura al mundo encaminando el proyecto más allá de las salas y el deporte se han convertido en nuevos pilares de nuestra institución. El IH participa con éxito en diversas competencias deportivas, concursos de inglés y olimpiadas de matemáticas y robótica. A esto se suman alianzas con el EIM y el Club de Golf, que permiten ampliar de forma importante la oferta deportiva para nuestros talmidim.Gracias al impulso de nuestra Rectora y al compromiso de algunos apoderados, hoy contamos también con programas de acercamiento al mundo del trabajo y al emprendimiento. En el ámbito artístico, el Music Kef del IH y Musical ya son citas imperdibles en nuestro calendario.Como Vaad Hajinuj, tenemos la convicción de contar con el mejor equipo directivo del país, liderado por nuestra Rectora, Ariela Judkovski, un equipo comprometido con la excelencia y la mejora continua. Estamos orgullosos de lo alcanzado y, a su vez, plenamente conscientes de que debemos seguir siempre avanzando, revisando y perfeccionando nuestro quehacer. Es por ello que hemos generado nuevas instancias para escuchar a los apoderados, que se suman al extraordinario trabajo que realiza el CGP para canalizar inquietudes e iniciativas.Reconocemos especialmente la labor de FOBEJU, organización que continúa moviendo las fronteras en cuanto a su apoyo para abrir oportunidades, acercar nuevas familias y permitir que más niños puedan ser parte de nuestro proyecto educativo. De esta manera, FOBEJU contribuye de forma concreta a construir una comunidad más fuerte, inclusiva y comprometida con su futuro. Quisiera concluir agradeciendo profundamente la labor y el compromiso de cada una de nuestras morot, morim, funcionarios, directivos y colaboradores del IH en general, que dedican su tiempo, esfuerzo y energía a formar talmidim capaces de llegar al máximo de su potencial: desarrollándose plenamente en el ámbito que decidan, siendo personas íntegras, judíos orgullosos de su identidad y un aporte a la sociedad.

    Generación del Cambio: una huella que permanece

    Cuando pienso en la Generación 2025, me viene inmediatamente a la mente el nombre con el que ellos mismos decidieron identificarse: la Generación del Cambio. Lo que comenzó como una consigna terminó convirtiéndose en una definición precisa de quienes fueron y de la huella que dejaron en el Instituto Hebreo.A lo largo de su trayectoria escolar, y especialmente durante sus últimos años, estos jóvenes demostraron una capacidad poco común para cuestionar aquello que parecía establecido, proponer nuevas formas de hacer las cosas y asumir el desafío de liderar transformaciones con responsabilidad. Comprendieron que cambiar no significa romper con la tradición, sino fortalecerla y proyectarla hacia el futuro.Con esta generación comenzaron iniciativas que hoy forman parte de la vida institucional del colegio. Fueron los primeros en participar del Programa de Aproximación al Mundo Laboral, una experiencia que permitió a los estudiantes conocer espacios reales de trabajo, dialogar con profesionales y comenzar a construir, desde la experiencia, sus propios proyectos de vida. Lo que nació como una innovación hoy se ha consolidado como una parte fundamental de la formación de nuestros estudiantes.También fueron protagonistas de la renovación de nuestro proyecto de emprendimiento. Lo que comenzó como una experiencia extracurricular impulsada por su entusiasmo y compromiso se transformó posteriormente en una asignatura electiva, incorporando al currículo una formación orientada a la creatividad, la innovación, la resolución de problemas y el trabajo colaborativo. En un mundo que exige iniciativa y capacidad de adaptación, esta generación ayudó a abrir un camino que seguirá beneficiando a quienes vengan después.Su liderazgo también se expresó en el fortalecimiento de la participación estudiantil. Promovieron nuevas formas de representación, impulsaron vínculos con organizaciones juveniles de la comunidad judía y contribuyeron a construir puentes entre la experiencia escolar y los desafíos que encontrarán en la vida universitaria y profesional. Entendieron que el liderazgo no consiste únicamente en ocupar espacios de representación, sino en generar oportunidades para otros.Quizás uno de sus aportes más significativos haya sido la manera en que comenzaron a transformar algunas prácticas culturales profundamente arraigadas en la vida escolar. Se atrevieron a revisar tradiciones, a preguntarse si seguían representando los valores que queremos transmitir y a proponer formas más respetuosas, conscientes y coherentes de construir comunidad. Demostraron que es posible honrar la historia sin dejar de mejorarla.Pero la Generación 2025 no será recordada únicamente por los cambios que impulsó. Será recordada por la forma en que los llevó adelante: con resiliencia, sensibilidad, compromiso y un profundo sentido de pertenencia. Supieron enfrentar momentos complejos, convivieron con desafíos que exigieron madurez y aprendieron que toda transformación significativa requiere diálogo, perseverancia y valentía.Este año también nos permitió reafirmar una convicción central para nuestro proyecto educativo. Vivimos tiempos de grandes transformaciones sociales, culturales y tecnológicas, y el desafío de la educación es preparar a nuestros jóvenes para desenvolverse en un mundo cada vez más complejo sin perder de vista quiénes son. Nuestra misión sigue siendo formar personas académicamente preparadas, profundamente conectadas con sus raíces judías, comprometidas con Medinat Israel, guiadas por valores sólidos y capaces de aportar positivamente a la sociedad.Al momento de leer estas páginas, muchos de los 92 estudiantes que egresaron en diciembre de 2025 ya estarán transitando nuevas etapas: algunos en Israel, otros iniciando estudios superiores o incorporándose a distintos proyectos personales y profesionales. Todos ellos llevan consigo una parte de esta comunidad que los acompañó durante años y que forma parte de su identidad.Existe una idea que me acompañó durante todo este año. Las comunidades perduran cuando logran transmitir su historia de generación en generación. Los colegios son uno de los espacios donde esa transmisión ocurre de manera más profunda. Cada estudiante que egresa del Instituto Hebreo se convierte en un nuevo eslabón de una cadena que comenzó mucho antes de nosotros y que continuará mucho después. Algunos de nuestros egresados representan la cuarta generación de sus familias en esta institución; otros son la primera. Todos, sin excepción, forman parte de una misma historia compartida.La Generación del Cambio deja un legado que trasciende sus años escolares. Deja nuevas tradiciones, nuevas oportunidades y nuevas formas de pensar el liderazgo y la vida comunitaria. Pero, por sobre todo, deja una enseñanza: que el cambio verdadero nace cuando las personas se animan a hacerse responsables del futuro que quieren construir.Felicitaciones, Generación 2025. Gracias por abrir caminos. Su huella permanecerá en la historia del Instituto Hebreo por muchos años más.Este año también quedará en nuestra memoria por la partida de nuestro querido Maxi Nagel Hirsch z”l, un acontecimiento que conmovió profundamente a toda la comunidad del Instituto Hebreo. Su ausencia nos enfrentó al dolor, pero también nos recordó la fortaleza que nace cuando una comunidad se reúne para acompañar, sostener y cuidar a quienes más lo necesitan. En medio de la tristeza, vimos desplegarse lo mejor de nuestros valores: la empatía, la solidaridad, el sentido de pertenencia y la responsabilidad mutua. Como educadores y como comunidad, aprendimos una vez más que la escuela es mucho más que un lugar de aprendizaje académico; es un espacio donde construimos vínculos significativos, donde encontramos contención en los momentos difíciles y donde aprendemos, juntos, a dar sentido incluso a las experiencias más dolorosas. El recuerdo de Maxi permanecerá siempre entre nosotros, como parte de la historia y del corazón de nuestra comunidad.Al mirar este año en perspectiva, queda la certeza de que una comunidad se construye tanto en los momentos de celebración como en aquellos que ponen a prueba nuestra fortaleza. La Generación 2025 deja un legado de liderazgo, iniciativa y capacidad de transformar la realidad, pero también nos deja el ejemplo de una generación que aprendió a acompañarse, a sostenerse y a crecer en comunidad.Cada estudiante que egresa del Instituto Hebreo se lleva una parte de esta historia, y al mismo tiempo deja una parte de sí para quienes vendrán después. Así se construye la continuidad: generación tras generación, persona tras persona, experiencia tras experiencia.Gracias, Generación del Cambio, por los caminos que abrieron, por las preguntas que se atrevieron a formular y por la huella que dejan en nuestra comunidad. Que los valores, aprendizajes y vínculos construidos en estos años los acompañen siempre. El futuro los espera; el Instituto Hebreo será para siempre parte de su historia, y ustedes serán para siempre parte de la nuestra.

    El niño que burló a la muerte: Joseph Schleifstein, símbolo de resistencia infantil

    La historia de Joseph Schleifstein comienza en Sandomierz, Polonia, donde nació en marzo de 1941. En 1942, su familia fue trasladada al gueto de Częstochowa. Ante la amenaza de que los niños eran considerados “inútiles” y enviados directamente a la muerte, sus padres lo ocultaron en sótanos húmedos, enseñándole a permanecer en silencio para evitar ser descubierto. En 1943 fueron deportados al campo de Buchenwald, donde las autoridades separaban a los prisioneros: los aptos para trabajar iban a la derecha y los niños pequeños a la izquierda, destinados a las cámaras de gas. En ese momento crítico, su padre encontró una gran bolsa, lo colocó dentro, advirtiéndole que guardara silencio. Así logró introducirlo inadvertidamente al campo, junto con sus herramientas de trabajo.Con ayuda de prisioneros antifascistas, lo mantuvieron oculto. Eventualmente fue descubierto por los guardias de las SS, quienes conmovidos lo adoptaron como una suerte de "mascota del campo". Le confeccionaron un uniforme infantil y lo hicieron participar en el apel matutino, donde debía declarar: “Todos los prisioneros están contabilizados”.Cuando llegaban inspecciones de altos mandos, Schleifstein era nuevamente ocultado, ya que los niños no debían aparecer. En una ocasión estuvo a punto de ser ejecutado, hasta que su padre volvió a intervenir. A pesar de todo, enfermó gravemente y fue internado en el hospital del campo, donde permaneció hasta que finalmente fue liberado.El 12 de abril de 1945, tropas estadounidenses liberaron Buchenwald. Schleifstein, entonces de cuatro años, fue fotografiado sentado en el escalón de un camión del UNRRA—una imagen que se convirtió en símbolo del horror infantil sobreviviente. Posteriormente, junto con su padre, fue llevado a Suiza para recuperarse. Más tarde lograron reencontrar a su madre en Dachau y en 1948 emigraron a Estados Unidos gracias al apoyo del Comité Judío Americano.Años después Schneiderstein, ya como adulto y habiendo trabajado en AT&T, emergió nuevamente en los medios. Su historia cobró visibilidad tras el estreno de la película La vida es bella (1997), ya que era una historia real que reflejaba lo mostrado en la pantalla. Llegó a ser entrevistado y testificó en el juicio de Buchenwald ante un tribunal militar estadounidense, donde varios oficiales del campo fueron condenados.El caso de Joseph Schleifstein es un testimonio excepcional: sobrevivir siendo el prisionero más joven en Buchenwald es casi un milagro. Su relato ilumina una de las facetas más estremecedoras del Holocausto: la infancia arrancada, el ingenio del amor paternal y la llamativa contradicción de una humanidad puntual en medio de la barbarie.Fuentes: • auschwitz.dk • Jugend im KZ (Buchenwald Memorial) • Aurora-Israel (Marcela Oviedo) 

    Los hutíes de Yemen:De la guerra civil a una amenaza regional

    La guerra civil en Yemen es un conflicto armado que lleva más de 12 años, que enfrenta al grupo rebelde de los hutíes con las fuerzas gubernamentales yemeníes. Más concretamente, tuvo un punto de inflexión en 2014 cuando los rebeldes tomaron Saná, la capital del país. Una de las principales particularidades de este conflicto radica en que los hutíes han sido apoyados por Irán, mientras que las fuerzas gubernamentales han recibido el sustento de Arabia Saudita. De este modo, al igual que en otros países árabes como Irak, Líbano y Siria, en Yemen existe un conflicto que refleja la pugna geopolítica y religiosa entre las dos ramas principales del islam: la chiita (representada por los hutíes y respaldada por Teherán) y la sunnita (gubernamental y respaldada por Riad). Esta confrontación se ha entrelazado con intereses hegemónicos regionales, transformando el mapa local en un escenario de guerra en el que ambos centros de poder se disputan el liderazgo de Medio Oriente. Con la guerra en Gaza, desde octubre de 2023, los hutíes volvieron a cobrar importancia. En señal de respaldo a la organización terrorista Hamás, el grupo rebelde yemení perpetró diversos ataques empleando drones y misiles contra territorio israelí. Asimismo, implementó un bloqueo en el Mar Rojo al tránsito de embarcaciones comerciales ligadas a intereses de Occidente e Israel, lo que motivó una reacción militar de Estados Unidos y el Reino Unido en contra de las fuerzas rebeldes.A partir de la guerra de Estados Unidos e Israel en contra de Irán, iniciada el 28 de febrero de 2026, los hutíes han entregado su firme respaldo a Teherán. Rompiendo un cese al fuego de cuatro años con Arabia Saudita, los rebeldes yemeníes declararon en julio del presente año un bloqueo marítimo en contra de Riad en el estrecho de Bab el-Mandeb, ubicado en el mar Rojo. De este modo, se amenazaba la provisión de petróleo y la libre navegación en momentos de fuerte volatilidad marítima por el cierre del estrecho de Ormuz. La rearticulación del grupo yemení ocurre en momentos en que otros importantes proxys y aliados de Irán han experimentado un significativo debilitamiento. Cabe mencionar los enfrentamientos militares de Israel con el movimiento islamista Hezbolá en el Líbano; las operaciones aéreas por las fuerzas de Estados Unidos en contra de milicias chiitas en Irak; y, el derrocamiento del gobierno de Bashar al-Assad en Siria en 2024, aliado estratégico de Teherán. Todo esto ha implicado un deterioro de la influencia iraní en el "Eje de la Resistencia", empujando a los hutíes a asumir un rol de mayor beligerancia en el teatro de operaciones regional. En definitiva, lo que inició como una guerra civil y una disputa por la hegemonía religiosa entre el chiísmo respaldado por Irán y el sunismo respaldado por Arabia Saudita, se ha consolidado como un factor que puede impactar en la seguridad israelí, en el comercio de Medio Oriente y en la estabilidad de toda la región. 

    Jessica Landes, la voz de Chile en la iniciativa del presidente Herzog: "Creamos un programa para pensar la continuidad del pueblo judío y de la comunidad judía"

    A la luz de la creciente polarización entre y dentro de las comunidades judías y del debilitamiento general de la identidad judía, en abril de 2023, el presidente de Israel, S.E. Isaac Herzog, anunció el lanzamiento de Voice of the People (VoP), en español “La Voz del Pueblo” que busca asegurar un futuro judío compartido. Entre más de 10.000 postulantes de todo el mundo, la Rebbetzin Jessica Landes fue una de las 150 personas elegidas para integrar la primera cohorte 2025-2026 — y la única en representar a Chile.Voice of the People trabaja para identificar, debatir y abordar de manera creativa los desafíos más urgentes que enfrenta el pueblo judío. Sus miembros se organizan en diez equipos temáticos que dedican dos años a investigar, analizar y desarrollar soluciones concretas; en marzo de 2025 el grupo completo se reunió en una convención presencial de cuatro días en Israel, con la participación del propio Herzog. Los eventos del 7 de octubre de 2023 le dieron a la iniciativa una relevancia adicional, en momentos en que el antisemitismo crece, las batallas se libran también en el terreno digital y una nueva generación se pregunta qué significa hoy la identidad judía.Jessica Landes, quien posee una maestría en educación de la Universidad Hebrea de Jerusalén y una en estudios judaicos de la Universidad Hebraica de México, es una figura reconocida en la comunidad tanto por su trabajo en el Instituto Hebreo como en el Círculo Israelita de Santiago, donde creó el programa "Travesías" —viajes de identidad judía a Polonia, España y Monastir-Salónica— además de programas de estudio para adultos.El primer informe de VoP "Jewish Landscape Report", identificó al antisemitismo como la mayor preocupación global entre las comunidades judías (76% de los encuestados). Este fenómeno genera un profundo impacto emocional pero, al mismo tiempo, ha fortalecido la solidaridad comunitaria, la conexión con Israel y el orgullo por la herencia judía. De La Voz del Pueblo a un programa propioDentro de VoP, Jessica integró el equipo temático dedicado justamente a la polarización, junto a otros 14 miembros del consejo. Fue ahí donde surgió, junto al brasileño Salomão Ioschpe, The Joint Leadership Learning Initiative (JLLI): un programa de formación para líderes comunitarios de Brasil, Chile, México, Argentina, del cual la Comunidad Judía de Chile (CJCh) es parte activa. "Es súper potente porque dentro de mi grupo de Voice of the People estamos avanzando con este programa de liderazgos locales. La idea es generar las discusiones y conversaciones necesarias para formar líderes en función de los desafíos del pueblo judío", cuenta Jessica.La pregunta que guía al programa es cómo sostener las diferencias que históricamente han sido fuente de resiliencia judía, sin perder el sentido de un propósito compartido. En lugar de buscar soluciones inmediatas a la polarización, JLLI invierte en quienes tienen la capacidad de moldear las conversaciones dentro de las comunidades: sus líderes. Más que un curso convencional, funciona como un laboratorio de aprendizaje colaborativo, donde los propios participantes evalúan y perfeccionan el modelo para su futura expansión a otras comunidades de la región.Precisamente esta semana se encuentra liderando el curso de la primera cohorte, lo que Jessica explica así: “Se trata de cinco encuentros con Marc J. Rosenstein, un rabino estadounidense que escribió el libro “Turning Points in Jewish History”; allí estudiamos los dilemas del pueblo judío hoy. Han sido jornadas muy potentes, con muchas discusiones impresionantes”.Para Jessica, el objetivo trasciende el aula: se trata de construir una red latinoamericana —y, con el tiempo, global— de líderes capaces de pensar colectivamente los desafíos del pueblo judío desde realidades diversas. “El objetivo es formar comunidad con la convicción de que el desacuerdo no tiene por qué paralizar a un pueblo que, durante más de tres mil años, nunca pensó igual y que, precisamente por eso, siguió construyendo junto”, concluye la única representante de Chile ante la Voz del Pueblo.    ------------------------------------¿Qué es Voice of the People? • Lanzamiento: abril de 2023, por el presidente de Israel, Isaac Herzog. • Estructura: consejo de 150 miembros — 50 de Israel, 50 de Estados Unidos y Canadá, y 50 del resto del mundo — con mandatos de dos años, más un programa de fellowship con 10 becarios. • Organización: diez equipos temáticos, cada uno con un facilitador asignado. • Cronograma: lanzamiento virtual a comienzos de 2025; convención presencial de cuatro días en Israel en marzo de 2025; luego dos años de trabajo por equipos, desde la investigación hasta el desarrollo y prueba de soluciones. • Socios: la Presidencia de Israel, la Organización Sionista Mundial y la Agencia Judía para Israel, con el respaldo filantrópico de la Fundación Azrieli, las Fundaciones de la Familia Wilf y la Fundación Patrick y Lina Drahi.