El Arte de Escuchar Atentamente
Por Diego Edelberg
tenemos la bendición de oír, entonces oímos. Pero eso no garantiza que
escuchamos. De hecho, se dice que los judíos nunca escuchamos del todo, sino
que esperamos que el otro termine de hablar para decirle “Sí, pero…” lo cual
significa “No a todo lo que acabas de decirme y ahora yo te voy a decir cómo
son las cosas y qué deberías hacer”. Cada vez que decimos “Sí, pero…” estamos
diciendo en realidad “no”. Por eso es fundamental entender la diferencia entre
oir sonidos y escuchar de verdad lo que nos dicen.
la porción semanal de la Torá nos encontramos frente a un episodio en el cual
el pueblo de Israel está a punto de emprender la guerra para cumplir su
herencia de la Tierra Prometida. De repente emerge el desaliento en Moisés
cuando dos de las tribus parecen retroceder y dicen que quieren quedarse donde
están, en el lado este del Río Jordán. Moisés teme que esta noticia pueda
causar una gran pérdida de ánimo entre la gente y reprende a estas tribus con
bastante severidad. Pero Moisés no está escuchando lo que le dicen. Los está
oyendo desde su prejuicio.
comentarista Or Hajaim, Moisés interrumpe el discurso de las tribus antes que
están le puedan explicar que están completamente preparados para luchar con sus
hermanos y no van a abandonarlos, pero quieren asentar primero a sus mujeres,
sus niños y su ganado en el lado Este, ya que esa tierra es muy adecuada para
las necesidades agrícolas. No están rechazando el proyecto ni negando ser parte
de Am Israel. Están funcionando como guardaespaldas en la región fronteriza.
Moisés finalmente escucha el mensaje completo y acepta la propuesta.
nosotros existe sin un esquema de referencia de aquellas cosas que hemos
experimentado en la vida. La forma en que escuchamos a las personas está
determinada por nuestros propios miedos y preocupaciones. Escuchamos lo que
queremos escuchar o lo que más tememos. Quizás en una conversación nos dicen
muchas cosas pero una palabra que nos causa miedo, rechazo o prejuicio es
mencionada y ya todo el mensaje queda limitado a esa palabra. Así nos perdemos
de aprender cosas nuevas, revisar nuestras creencias y crecer en nuestra
espiritualidad. No poder escuchar es una falta de humildad.
cosas a través de los ojos del otro. De esa manera podemos discernir la
verdadera intención y evitar malentendidos. No es suficiente simplemente oír.
Necesitamos escuchar realmente lo que se está transmitiendo, ya que las
palabras por sí solas podrían no transmitir la intención completa.
continuar practicándolo toda la vida. A medida que vamos creciendo más difícil
se torna. Llega un momento con nuestros hijos y con las generaciones más
jóvenes que como nosotros creemos que ya tenemos nuestras ideas bien claras
dejamos de escuchar las nuevas propuestas. En lugar de darnos el espacio para
preguntarle al otro qué quiere, qué imagina o qué le gustaría, nos dedicamos a
decirle cómo son las cosas y qué es lo que debería hacer.
mundo moderno en el cual estamos rodeados de música y sonidos por todos lados.
Quedarnos callados. Permanecer en silencio hasta que el otro concluya su idea,
escucharlo atentamente y desde ahí responder.
unión con D-s y Su unicidad se exprese a través de una palabra que significa
exactamente eso: Shemá Israel, “Escucha pueblo de Israel”. No se espera que
oigamos a D-s sino que podamos escucharlo dentro nuestro. Esa es una verdadera
comprensión.