La France Juive fue uno de los libros antisemitas más vendidos en Francia a finales de 1800 y tuvo una gran influencia en el desarrollo del antisemitismo en dicho país. Fue publicado por Edouard Drumond en 1886 y de inmediato se vendieron mas de 150.000 copias, cifra exorbitante para la época. Posteriormente se han impreso mas de 200 ediciones en distintos años, siendo la versión en alemán una de las más exitosas.
El libro expone que los judíos han conspirado en forma secreta con masones y jacobinos, para crer el sistema político republicano, con el objetivo de someter y judaizar los pueblos cristianos.
Drumond menciona que los judios tienen parásitos e infecciones que les son propias y que se transmiten en forma de epidemia a las razas nobles como los celtas, normandos y germanos. Tambien repite la vieja acusación del asesinato de Jesús, a la que agrega la muerte de los líderes francos e incluso de Carlomango.
En el libro se señala que los judíos son responsables de todos los problemas de Francia y de Europa cristiana, especialmente de la depresión moral y la crisis económica, esta última debido a las actuaciones de los empresarios judíos como Rothschild, Naka, Fryer y otros.
En 1889, Drumont fundó la Ligue Nationale Antisémitique de France, la que proponía expulsar a todos los judíos de la sociedad francesa. Dada la enorme cantidad de lectores y el gran éxito comercial que tuvo su libro, en 1892 fundó el periódico La Libre Parole, publicación política pseudo socialista, caracterizada por un marcado discurso anticapitalista, en que se atribuía todo el capital a los judíos. Este fue el primer periódico satírico antisemita ilustrado en Francia y fue emblemático cómo usó el dibujo en la lucha contra los judíos, en momentos en que la prensa francesa estaba casi desprovista de caricaturas antisemitas.
Drumond populariza las bases de la doctrina antisemita sustentada en las tres más importantes corrientes: el catolicismo, el socialismo y el antirrepublicanismo. El periódico tenía un discurso antisemita virulento y diariamente denunciaba supuestas conspiraciones judías contra los intereses de Francia. Su lema era: “¡Francia a los franceses!”. El periódico tambien fue inicialmente muy exitoso y alcanzó una tirada de 200.000 ejemplares semanales.
En esa época se hizo público el escandalo del Canal de Panamá ,que fue un caso de corrupción relacionado con el intento fallido de construcción del Canal de Panamá, el que salpicó a muchos políticos e industriales franceses durante la Tercera República Francesa y arruinó a decenas de miles de ahorradores. Como entre decenas de involucrados habían dos judíos, Cornelius Herz y Jacques de Reinach, La Libre Palole aprovecho a ensañarse con ellos, como si fueran los únicos responsable del acto. Reinach terminó suicidándose luego de entregar a la prensa la lista de parlamentarios involucrados en el escándalo, quienes le presionaban a encubrir su participación en el asunto.
Como forma de resaltar el papel de los judíos en la economía francesa, era frecuente involucrar a conocidos banqueros o insustriales judíos en cualquier acto de corrupción. Uno de los aludidos con mas frecuencia era el barón Alphonse de Rothschild, miembro directivo del Banco de Francia, de quien en una oportunidad el diario informó que había sobornado un conocido diputado llamado August Birdo. La acusación, como todas, era falsa, pero en este caso el diputado frances aludido comprobó púbicamente la falsedad y persiguió judicialmente a Drumond hasta hacerlo pagar con varios meses en la cárcel. Esto no era posible de hacer cuando el acusado en falso era judío.
La Libre Parole fue el primer periódico frances que publicó el arresto del capitan Dreyfus, acusado falsamente de haber traicionado a la patria y haber entregado documentos ultrasecretos a Alemania. Poseriormente el diario se convirtió en la principal plataforma de propaganda antisemita, intentando demostrar que Francia había caído definitivamente en manos de los judíos. Durante toda la evolución del caso Dreyfus, el periódico publicó a diario reportajes falsos incriminándolo y, luego de la famosa carta al Presidente de la República en que Emile Solá, denunciaba la falsedad de las acusaciones contra Dreyfus y lo injusto que había sido el juicio, Drumond hizo una campaña campaña para que no se repitiera el juicio, la que no tuvo éxito.
No hubo ninguna edición en que no se escribiera algo en contra de los judíos, intentando dar la impresión de que estos dominaban todos los aspectos de la vida francesa, política, militar, artística, etc.
Cuando comenzó la revolución rusa, el periódico atribuyó su responsabilidad a una nueva conspiración judía, pero esta vez no capitalista y cada vez que publicaba el nombre de algún dirigente comunista, ponía a su lado la aclaración que era judío.
Finalmente, el periódico fue adquirido por un grupo financiero católico, que destituyó a Drumond de su administración, pero continuó con su propaganda antisemita y xenófoba, pero con resultados económicos pobres, hasta que cerró en 1924.
Drumont se jactó hasta su muerte de haberse convertido en el “papa del antisemitismo”. Sus puntos de vista resonaron más allá de las fronteras de Francia e influyeron en la política del régimen de Vichy y los colaboradores de los nazis en Francia durante la Segunda Guerra Mundial.