Israel en viaje: Cuando la experiencia desarma los prejuicios
Llegaron con expectativas distintas, historias personales diversas y miradas formadas desde Chile. Se fueron con algo en común: la convicción de que Israel no se entiende desde lejos. Durante una intensa semana, Rodrigo Ojeda, José Ignacio Concha y Marjorie Salazar participaron de un viaje organizado por la Embajada de Israel que buscó, deliberadamente, ir más allá del turismo y mostrar las múltiples capas de un país complejo, diverso y profundamente humano.La invitación fue clara desde el inicio: ver Israel en sus distintas dimensiones, sin esquivar el dolor ni las discrepancias, pero también sin reducirlo al conflicto. El programa incluyó ciencia, salud, educación, innovación, espiritualidad, memoria, convivencia interreligiosa y encuentros con la comunidad chilena residente en Israel.Seguridad, pluralismo y vida cotidianaEl primer impacto fue Tel Aviv. Para Rodrigo Ojeda, uno de los prejuicios que más rápido se desmoronó fue el de la inseguridad permanente. “Uno llega pensando que va a estar rodeado de controles, de militares, de tensión constante. Nada de eso fue así”, relata. Lo que encontró fue una ciudad viva, abierta, cosmopolita, donde la seguridad existe, pero no paraliza ni militariza la vida diaria.Marjorie Salazar coincide. Llegaron en Shabat y se sorprendió por la tranquilidad de una ciudad que, aun siendo moderna y vibrante, sabe detenerse. “Me impactó la convivencia: un hotel a una cuadra de una mezquita, personas haciendo deporte a cualquier hora, respeto por los ritmos de cada uno”, recuerda. La pluralidad no es un discurso, es una práctica cotidiana.José Ignacio Concha, por su parte, reconoce que nunca tuvo prejuicios negativos hacia Israel, pero sí temores transmitidos por terceros. “Decían que era un país cerrado, poco abierto al turismo. Apenas aterrizas te das cuenta de que es exactamente lo contrario”.Las cenas con miembros de la comunidad chilena en Israel revelaron algo profundo: el vínculo emocional es real y cotidiano. “El 7 de octubre hubo chilenos que no durmieron porque tenían familia aquí”, recuerda José Ignacio. Israel no es lejano cuando hay rostros, nombres y afectos de por medio.Ciencia, innovación y coexistenciaEl recorrido por el Peres Center for Peace and Innovation, el Weizmann Institute y el Technion mostró otra faceta del país: la apuesta permanente por el conocimiento, incluso en contextos adversos. En el Technion, el foco estuvo puesto en la coexistencia: estudiantes de distintos orígenes, religiones y visiones compartiendo aulas, investigación y futuro.Esa lógica de preparación y resiliencia se volvió tangible en el Hospital Rambam, donde conocieron el hospital subterráneo capaz de duplicar su capacidad en situación de emergencia. “La logística, la planificación, la capacidad de reacción es impresionante”, señala Marjorie. Para ella, es un modelo que Chile debería observar con atención, especialmente frente a catástrofes naturales.Isfiya: hospitalidad y lealtadUno de los momentos más significativos fue el almuerzo en Isfiya, en una casa drusa. Para los tres, fue un descubrimiento. Una comunidad árabe, con identidad propia, que mantiene una relación de lealtad con el Estado de Israel, sin renunciar a su cultura. “Nuevamente aparece la integración, el respeto, la convivencia”, resume Marjorie.Memoria que duele, pero educaEl viaje no evitó los lugares más difíciles. Kibutz Nir Oz y el sitio de Nova marcaron un antes y un después. Allí, los testimonios personales reemplazaron cualquier narrativa política. Rodrigo lo explica con claridad: “No hay análisis conceptual posible cuando estás en un lugar que fue violentado. El dolor humano lo ocupa todo”.El memorial de Nova reúne los rostros de jóvenes diversos, cosmopolitas, congregados por la música y la libertad. Fotografías, piedras colocadas como señal de memoria, testimonios de sobrevivientes. Israel no esconde la herida: la muestra, la explica y la transforma en aprendizaje. “Es imposible quedar al margen del horror”, coincide el grupo. Pero también destacan algo clave: la memoria no paraliza al país. Convive con la vida, con la reconstrucción, con la educación.Jerusalem: espiritualidad, diversidad y respetoEn Jerusalem, recorrieron la Ciudad Vieja y sus cuatro barrios. Para Marjorie, fue una de las experiencias más potentes: “Desde fuera se habla de conflicto permanente, pero adentro se ve convivencia, espiritualidad, respeto”. Caminar de noche por el barrio musulmán, sin guía, y sentirse seguros, fue revelador.La visita a Yad Vashem fue otro punto de inflexión. José Ignacio Concha destaca que allí se comprende por qué la existencia del Estado de Israel es vital. “El antisemitismo no empezó con los nazis. Es una persecución histórica. El Estado judío no es un capricho, es una necesidad”.Agua, diplomacia y futuroEn Ashkelon, la planta desaladora abrió una reflexión inevitable sobre Chile y la crisis hídrica. Rodrigo fue categórico: “Israel tiene la fórmula. Esto debería replicarse mediante alianzas públicas y privadas. No podemos seguir improvisando”.Las reuniones en el Ministerio de Relaciones Exteriores, la Universidad Hebrea, el Magen David Adom y el Israel Museum completaron una visión amplia: un país que discute, discrepa, se tensiona, pero no se detiene.Volver distintosLos tres coinciden en que regresan distintos. Con más información, sí, pero sobre todo con experiencia vivida. “Israel transforma”, resume José Ignacio. Marjorie habla de convertirse en “pequeños embajadores” de lo visto. Rodrigo, escritor de columnas, lo dice sin rodeos: “Ahora opino con conocimiento de causa”.Este viaje no buscó convencer, sino mostrar. Y en ese ejercicio honesto, Israel apareció con todas sus contradicciones, dolores y virtudes. Un país seguro, diverso, resiliente, que no teme a la discrepancia y que sigue viviendo, incluso cuando le duele.-------Rodrigo Ojeda● Profesor de Historia y columnista de opinión● Colaborador en iniciativas de diálogo, educación y combate al antisemitismo● Autor de columnas publicadas sobre Israel, antisemitismo y democraciaJosé Ignacio Concha● Abogado, profesional del ámbito académico y social● Analista en temas políticos, sociales y de actualidad● Interlocutor activo con la comunidad judía y con la Embajada de IsraelMarjorie Salazar● Profesional del área de la salud● Directora General en Fundación CISROCO, institución vinculada al trabajo comunitario con personas mayores.● Con casi 10 años de experiencia en trabajo comunitario, acompañamiento familiar y vida institucional

