05 Diciembre 2019, Santiago de Chile

Se nos olvidó que somos seres humanos

Las opiniones de la editorial no necesariamente representan la opinión de La Palabra Israelita.

Por Matt Erlandsen, MA Estudios Internacionales y PhD(c) en Comunicaciones

La pregunta constante que he recibido de amigos, familiares y colegas en los últimos días de conmoción social es: ¿Qué está pasando en Chile? Por supuesto que la explicación es multifactorial y las causas de larga data. La situación social en Chile no se puede expresar solamente por factores como el alza en 30 pesos del transporte, la inequidad en el acceso a la educación, la mala calidad de la salud pública, el precio excesivo de los medicamentos, las escuálidas pensiones, o el costo en general de la vida en nuestro país. Tampoco involucra exclusivamente a las desafortunadas declaraciones de los ministros en las últimas semanas.

Hay una respuesta adicional y que atraviesa las demás: se nos olvidó que somos seres humanos.

Escribo esta columna desde la comodidad de mi escritorio. Tengo el privilegio de que no me falte nada y de que una de mis máximas preocupaciones es llegar a mi casa para pasear a mi perro. Vivo en una burbuja, y como probablemente muchos otros más de nosotros, siento estabilidad y seguridad en mi vida. En muchos modos, pertenezco a la élite de este país, y por lo mismo una de mis tareas es redistribuir ese privilegio.

El profesor canadiense Fred H. Knelman hablaba en 1981 de la ‘miopía social’ que la vida moderna –¡en ese entonces!– estaba generando, explayándose en un canon sociológico abordado por Marx, Weber y Durkheim, la ‘miopía política’: los tomadores de decisiones se alejan físicamente de los grupos sociales menos privilegiados dado el contexto natural de sus vidas. Con ello, se pierde la visión de los problemas que afectan a la ciudadanía y se percibe la realidad como si la viéramos a través de un monóculo. Para resolver esto, contamos con mecanismos en casi todas las democracias que ayudan a mantener ese vínculo: la posibilidad de contratar asesores que se mantengan en contacto con las personas, la imposibilidad de reelegirse indefinidamente, plataformas de participación ciudadana, o sistemas de inteligencia interna, por ejemplo. No obstante, como cualquier enfermo que no ve, es preciso tener un diagnóstico para poder mejorar.

El dolor que siente Chile en estos días es porque nuestro país miope no quiere ir al oculista. Vivimos muy pendientes de cuándo se lanza el nuevo teléfono de moda, de conseguir como sea las nuevas zapatillas de marca, de mandar a nuestros hijos al colegio en el cerro más encumbrado de la cordillera, de reservar pasajes de avión en el próximo cyberday a un destino lo más exótico posible, y de la fecha de la preventa en blanco de las entradas a Lollapalooza. Mientras, dejamos de preguntarnos cómo se llama el vecino, de saludar en el ascensor, de darle las gracias a quien nos ayuda a estacionar, de considerar que si un empleado o empleada llega tarde es debido a que debe cruzar la ciudad completa para llegar a trabajar, de agradecerle a la secretaria por preocuparse de los detalles.

Lo que hoy está pasando en Chile, esta ‘revuelta social’, no es más que los síntomas de una miopía social aguda que está reclamando por ir al doctor.

En una de las noches de protesta, se proyectó la palabra ‘Dignidad’ sobre uno de los lados del edificio Telefónica en Plaza Italia. No era un llamado por más dinero, ni a convertirse en Robbin Hood, ni a comenzar la revolución. Era un clamor por un simple trato justo, un grito a no olvidar que el homo económicus es también un ser humano. Si queremos sanar, y construir una sociedad mejor, debemos empezar por observar con atención a quienes nos rodean.

El milagro del agua israelí se presenta en el Congreso del Futuro

Invitada por la Comunidad Judía de Chile y la Embajada de Israel, la ingeniera senior de la empresa nacional de agua de Israel, Mekorot, Galit Sassón, llegó a Chile en el marco de la realización del Congreso del Futuro, en el que se presentó el miércoles 15 de enero, en el panel “Valorar”, en el que expuso sobre la experiencia de Israel en tecnologías y cuidado del agua, lo que popularmente se ha llamado “El milagro israelí del agua”. Relatando cómo un país tan pequeño, ubicado en una zona tan desértica y con tan sólo 71 años de historia, se había convertido en el líder mundial de la reutilización del agua de desecho, había desarrollado tecnologías como la desalinización y el riego por goteo, y era considerado a nivel mundial un ejemplo en el manejo de la crisis del agua, en especial cuando las condiciones medioambientales arrastran año a año a países que -como Chile-sufren los estragos de la sequía, esta especialista dio algunas clave de cómo el uso eficiente de los recursos ya existente permiten superar la crisis de la falta del recurso hídrico. En el marco de esta visita -la segunda que realiza a Chile, luego de que el año 2018 llegara a la región de Antofagasta a presentar una conferencia magistral en el lanzamiento de un proyecto pionero en la reutilización de aguas de desecho en el país- Sassón conversó con La Palabra Israelita sobre la experiencia de Israel y de cómo esta expertise se transmite en el mundo para llevar a los países a optimizar su y reuso del agua. ¿Puede describirnos cuál es el trabajo que realiza en la empresa Mekorot? -Vengo del mundo del tratamiento de aguas, entonces he trabajado con muchos tipos de plantas de tratamiento de aguas en mi carrera, tratamiento de agua de desechos, reuso, operación, diseño, supervisión, etc. Hoy también trabajo en el área de desalinización. En una entrevista que concedió en su anterior visita a Chile, dijo que el primer paso para la solución de una crisis del agua era identificar que se tenía una crisis… -Por supuesto. En Chile estos días circuló la información de que el país es parte de la lista de los 10 países con los mayores índices de crisis del agua, o sea, es indudable que estamos frente a una crisis. -Bueno, revisé el informe de la Organización de Naciones Unidas, ONU, y vi que el mapa de Chile, estando coloreado con distintos colores, en que ciertos colores representan la falta de agua, y vi que el país tiene un problema. Desconozco cuál es el origen de ese problema, pero sé hay un problema, y vine a escuchar cuál es el problema y ver cómo podemos ayudar. Quizás con soluciones rápidas, quizás con algunos cambios en el sistema vigente. Luego de que se identifica que hay un problema con el agua, ¿cuál es el paso a seguir? -Una de las fórmulas principales usadas por Israel para superar su problema con el agua fue exactamente el buscar fuentes de agua alternativas, artificiales, quizás. Y una de ellas de la desalinización, que es tomar agua salada y acondicionarla para el uso doméstico, a través de un sistema de osmosis revertido, y la segunda fórmula fue a través de la reutilización masiva del agua de desecho. Actualmente reutilizamos el 87% del agua que se desecha, y esto junto con la desalinización nos permitió superar nuestro problema de escasez de agua. Al hablar de tecnologías del agua, como desalinización y la reutilización de aguas, una de las piedras de tope es el costo elevado de éstas. ¿Es esa una realidad o una excusa? -La desalinización es un proceso intenso en términos de energía, esa es la realidad, pero se puede hacer realmente eficiente, depende directamente de cómo se opera el sistema. Lo que he visto cuando me ha tocado recorrer distintos países del mundo es que la desalinización es operada de una manera tan ineficiente, que puedes ahorrar casi 50% el del costo haciéndolo eficiente. No va a ser barato, pero va a ser mucho mejor. De la misma forma, depende del costo de la energía de cada país. La desalinización, además, es muy accesible, es verdad que es una tecnología intensiva en uso de energía, pero es factible de hacer que no sea tan costosa como parece. Y respecto de la reutilización del agua de desecho, creo que eso incluso en Chile está regulado, el agua tiene que tener cierta calidad al ser desechada, entonces sólo tienes que elevar su calidad para ser reutilizada en riego, etc. Ese es un proceso relativamente económico, entonces el tema presupuestario es significativo, pero es algo manejable. Qué hay de las políticas públicas, ¿cuánto deben comprometerse los gobiernos en el uso de estas tecnologías? -No es fácil que los gobiernos inviertan en tecnología del agua. Un paso crucial que Israel tomó para invertir en infraestructura fue cambiar las tarifas del agua, hacia un sistema cerrado de agua, de manera que la gente tuvo que pagar más por el agua, es un agua cara la de Israel, pero eso hace que sea un buen incentivo cuidar el agua. Y en segundo lugar, todos los ingresos que llegan a través de este sistema, se reinvierten en infraestructura. No hay subsidios y es un sistema muy estable. Y qué hay de la educación, para algunos expertos la solución está en la educación a las nuevas generaciones respecto del uso del agua. -Eso es definitivamente real, es algo muy arraigado en nosotros, porque desde que Israel fue fundado, se estableció en la Ley Básica del Agua que se debe conservar y cuidar el agua. Y nosotros crecimos con eso. Y mis hijos crecen con eso. Está muy internalizado. Nosotros cerramos la llave si no estamos usando el agua. Y eso se puede ver en la cantidad de agua que consumen las personas en Israel, es mucho más bajo que el promedio mundial.

“Hay que repensar que la cultura chilena no es única, forma parte de un proceso diverso y heterogéneo”

Porteño de nacimiento, se licenció en Castellano de la Universidad Católica de Valparaíso, luego se doctoró en Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra (España). Actualmente es profesor de neurolingüística, docente de la Universidad Andrés Bello, miembro del Consejo Nacional de las Culturas, las Artes y el Patrimonio en representación de comunidades migrantes y es director de la Sociedad Israelita de Cultura de Viña del Mar y Valparaíso. El profesor Augusto Sarrocchi accedió dar una entrevista exclusiva a LPI para hablarnos de su trayectoria profesional y del porqué se convirtió al judaísmo por una convicción personal. -¿Cómo fue crecer en Valparaíso? ¿Y cómo lo compararía con el Valparaíso de hoy? -Yo crecí en un Valparaíso muy diferente al actual, tanto en la realidad como ciudad como en el Valparaíso interior que se replicaba en mí. Mi infancia y juventud la pasé en la calle Rodríguez, en pleno centro de Valparaíso, vivía a dos cuadras de mi colegio que amaba profundamente, los Padres Franceses, que se ubicaba en la calle Independencia. Era una ciudad limpia, donde vivía rodeado de personas agradables, la gran mayoría de mis compañeros de colegio vivían al igual que yo, en los alrededores del mismo. Ahí transcurría mi infancia protegida y luego mi juventud en la Universidad Católica de Valparaíso donde se prolongaba la vida escolar. Una vida bastante idílica, un mundo de cristal donde todos nos conocíamos, ahora comprendo que había en Valparaíso una pobreza soterrada que yo no veía por mi incapacidad de verla como hijo de la clase media acomodada de la época, o bien porque la gente de menores recursos vivía en otros barrios y no bajaba al plan. Tiempo después me fui dando cuenta de las consecuencias del desaparecimientos de las fábricas (Costa, Hucke, Chilena de Tabacos) y de los problemas en el puerto con la llegada de las grandes grúas y la tecnología que dejaba a miles de personas cesantes. Ahora, observando el estallido social y las consecuencias en la ciudad, creo que esa vida que gocé es parte de la discriminación de las clases bajas, no verlas y no palpar las injusticias sociales, son parte del estallido que ha llevado a la ciudad al deterioro ruinoso en que se encuentra hoy. ¿Qué vio en el judaísmo que lo hizo convertirse ya hace un poco más de dos décadas? -Vi la posibilidad de vivir en una filosofía de construcción de mi vida mejorando el mundo en que me tocó vivir; la posibilidad maravillosa de discutirlo todo y repensarlo todo; alejarme de la sacralización para quedarme con la humanización; sentir que no se puede amar a Dios sin antes amar al ser humano; incorporarme a una comunidad de seres muy pensantes que pueden analizar las escrituras desde los más diversos puntos de vista; tener rabinos sabios y estudiosos que tienen esposa e hijos y que viven la realidad diaria de compartir la vida con esas personas, y asumir las responsabilidades que ello conlleva. Yo escribí sobre mi proceso de conversión en la novela que lleva de título: “De La Cruz a la Estrella”. Usted tiene ascendencia italiana y española. ¿Cómo marca eso en su vida? -De ambos heredé el amor por la reflexión, por buscar las causas y los efectos, el agrado por participar en grupos y colectividades y la sensibilidad social que se despertó en mí ya avanzada la juventud. ¿Por qué decide estudiar Filosofía y Letras en la Universidad de Navarra? ¿Qué le llamó la atención de dicha institución? -Nunca pensé en estudiar en la Universidad de Navarra, fue algo fortuito. Cuando me correspondía salir a doctorarme como parte de un programa de la Universidad Católica para especializar a sus docentes jóvenes, el Vicerrector Académico de la universidad, don Raúl Bertelsen Repetto, miembro del Opus Dei y destacado ex alumno de la Universidad de Navarra, me mandó a llamar para ofrecerme que estudiara en esa universidad que yo desconocía totalmente, y me habló maravillas de la vida universitaria en esa institución. Le dije que lo pensaría. Al mes fue nombrado Rector de la universidad y me insistió en el interés que tenía la universidad de enviar a sus académicos a Navarra. Así llegué a Pamplona acompañado de mi esposa, mi hijo y mi madre. Cultura - ¿Cómo ha sido su experiencia de formar parte del Consejo Nacional de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, en representación de comunidades migrantes? -Desde todo punto de vista ha sido enriquecedora, he aprendido mucho de todos los miembros del Consejo, de la exquisita cultura de todos ellos, de la diversidad, profunda preocupación, respeto y afán por desarrollar las diferentes manifestaciones culturales que tenemos hoy en nuestro país. La situación por la que estamos viviendo nos ha obligado a todos a repensar la realidad cultural de Chile, ya no como una única “cultura chilena”, sino como un proceso cultural diverso, en constante evolución, y de gran riqueza, en la que los migrantes tienen un rol muy importante que vivenciamos constantemente en el uso del lenguaje, la variedad y riqueza gastronómica, la práctica de nuevos deportes; aporte de nuevas visiones académicas; diversidad religiosa; aportes a la danza y la música, tanto folclórica como clásica; nuevas visiones de la realidad plasmadas en el quehacer diario, etc. Usted también es director de Cultura de la Sociedad Israelita de Valparaíso y Viña del Mar. ¿Cómo ha sido su experiencia? -Una experiencia de orgullo, trabajo y preocupación. Orgullo por cuanto una comunidad tan pequeña como la nuestra trabaja constantemente para desarrollar la cultura, principalmente judía, a costa de mucho esfuerzo. Tenemos un colegio hebreo, sin duda motor en el desarrollo del judaísmo. Semanalmente editamos un boletín informativo que llamamos Kol, que contiene información comunitaria pero también notas sobre literatura judía y grandes personajes de la historia cultural de los judíos, obviamente que también con artículos sobre religión y mensajes de nuestro rabino; el año pasado adquirimos una “Torá ilustrada”, la primera de Sudamérica, que hemos puesto al servicio de los estudiantes de la región y de todos los que vengan a nuestra comunidad a leerla; tenemos un grupo de cine que presenta un cine foro una vez al mes; durante el año programamos diversas conferencias, y tenemos una temporada de verano que se caracteriza por la reflexión profunda sobre problemáticas judías. Educación - ¿Cuál es el principal problema que enfrentamos los chilenos hoy en día en el tema educacional? ¿Usted cómo pedagogo cómo lo observa? Considero que en todo el sistema educacional chileno desde el pre-escolar hasta el universitario enfrentamos diversos problemas que podemos resumir en políticas educacionales mercantilistas; se ha desarrollado la educación como un negocio, y ello ha acentuado las diferencias sociales, y problemas valóricos como la falta de empatía, la segregación social y racial, y un empobrecimiento cultural y profesional a todo nivel. Además, prácticas pedagógicas que no están a la altura de los tiempos en términos tanto tecnológicos como de planes y programas de estudios, notándose un empobrecimiento cultural y mínimo desarrollo de pensamiento crítico. A esto se agrega una formación deficiente de profesionales de la educación y sistemas escolares que pretenden seguir haciendo lo mismo en jornadas repetitivas, desechando actividades al aire libre, o más originales y creativas. Los intentos individuales o de algunas instituciones, no bastan, es necesario un compromiso del estado para cambiar la situación, realizando nuevos y representativos aportes económicos para efectuar modificaciones substanciales en todo el espectro educacional. Además, obviamente, de un cambio radical en la filosofía educacional, señalándola como un derecho de todos los individuos e individuas y no un privilegio de algunos. Tener claro que mejorar la educación es la única manera de sacar adelante nuestro país y tener la voluntad y generar las acciones para hacerlo. Así como la creación de un sistema de protección de la infancia y la juventud en sectores de riesgo social, que les aseguré una manutención digna y la posibilidad real de acceder a la educación tanto formal como informal.

Vivir la película

Cuando ingresamos al cine y nos disponemos a ver una película de ciencia ficción, si buscamos disfrutar durante dos horas entre pochoclos y gaseosas, debemos desactivar por un tiempo nuestra mente crítica y racional. Si cuando vemos Superman vamos a estar todo el tiempo sosteniendo que es imposible que alguien vuele o cuando vemos los X-Men todo el tiempo pensamos que no tiene sentido que alguien saque fuego por sus ojos, no disfrutaremos ni un instante de la película. Aparte de ingresar al cine debemos meternos en el paradigma de la ciencia ficción para poder disfrutar. Lo mismo debe ocurrirnos cuando nos invitamos a descubrir o redescubrir el judaísmo, la Torá y las historias del Talmud. Cuando ingresamos a la sinagoga para hacer Tefilá, para disponernos a rezar, debemos dejar por unos minutos nuestra mente occidental y racional afuera para poder vivenciar una plegaria autentica. Para elevarnos con sus melodías o para conmovernos con su liturgia. Lo mismo ocurre cuando estudiamos Torá, si cada historia que leemos la miramos con la mente critica occidental todo nos parecerá una fantasía infantil y nos perderemos las maravillosas enseñanzas que la tradición de Israel nos legó. Si cada vez que escuchamos la historia de la apertura del mar de los juncos diremos “es imposible que las aguas se abran mágicamente”, nos perderemos el mensaje eterno en el cual Dios clama por la libertad del ser humano. Abraham Ioshua Heschel enseñaba que uno no puede juzgar a la cultura judía con la óptica heredada de la filosofía griega, para vivir el judaísmo debemos evaluarlo y experimentarlo por sus propios cánones. Tal como para disfrutar de una buena película debemos ingresar en los paradigmas que el director nos propone, para vivenciar un judaísmo significativo debemos disponernos a abandonar nuestros prejuicios, aunque sea por un rato, para poder disfrutar. Sin embargo, no es bueno vivir en un mundo de películas y fantasías, cuando salimos del cine podemos (y muchas veces debemos) reflexionar críticamente lo que acabamos de ver. Lo mismo ocurre con el judaísmo. En las aulas universitarias o durante los estudios avanzados podemos poner en duda los mitos y las historias “fantásticas” del Tanaj o del Talmud pero para poder vivenciarlo debemos sumergirnos en sus textos y en sus enseñanzas. Debemos vivir la película y no mirarla de afuera. El judaísmo puede ser la más hermosa de las películas, siempre y cuando nos atrevamos a vivirla. *Las opiniones de la editorial no necesariamente representan la opinión de La Palabra Israelita.

Un llamado a la memoria

El 27 de enero se conmemora el Día Internacional de Recordación de las Víctimas del Holocausto, establecido por la Organización de Naciones Unidas, ONU, en el año 2005 y que recuerda la fecha de la liberación del campo de concentración de Auschwitz, en 1945. Este año, con la conmemoración de los 75 años de la liberación, el Congreso Judío Mundial ha convocado a las comunidades judías en el mundo a plegarse a la campaña en Internet y Redes Sociales #WeRemember, a través de la cual personas alrededor del mundo publican imágenes con esta leyenda, en memoria de los seis millones de judíos asesinados en la Shoá. La Comunidad Judía de Chile, CJCh, como en años anteriores, ha decidido sumarse a la campaña internacional del WJC #WeRemember #NosotrosRecordamos, invitando a todos quienes deseen plegarse a subir a las redes sociales una fotografía con el cartel en la imagen. En especial, en los 75 años de liberación de Auschwitz, el llamado es a mantener la llama de la memoria viva en honor de las víctimas de la Shoá.

El viaje de Alberto Fernández a Israel

Luego de la repercusión que se dio por la potencial no participación de la Argentina en el “Foro internacional de líderes en conmemoración del día internacional de recordación del Holocausto y la lucha contra el antisemitismo”, el presidente, Alberto Fernández, en una sensata decisión confirmó su participación en el encuentro, donde aprovechará para encontrarse con los principales líderes mundiales. El próximo jueves 23 de enero en Jerusalem en las ceremonias de recordación posará junto a más de 40 mandatarios para las fotos de ocasión. Una decisión acertada cuando parecía extraña su no comparecencia tomando en cuenta la oportunidad, el marco y que la Argentina participa de la alianza internacional para la rememoración de la Shoá desde sus orígenes en el año 2000. Líderes como el presidente ruso Vladimir Putin y el francés Emmanuel Macron se encontrarán presentes en la reunión. Incluso a última hora podría confirmar su asistencia el presidente norteamericano Donald Trump. El foro tendrá lugar en Yad Vashem, el memorial israelí que recuerda a las víctimas de la Shoá y donde cada mandatario que llega al país realiza un habitual homenaje. La visita de Fernández, se da en medio de los resquemores que produce la vuelta de la ex presidenta Cristina Kirchner al poder, quien durante su mandato impulsó el Memorándum de entendimiento con Irán y tuvo una serie de odiosas e inéditas expresiones contra Israel y la dirigencia de la comunidad Judía. El actual presidente expresó de manera categórica su oposición al Memorándum de entendimiento con Irán y fue sumamente crítico de la política exterior de su actual socia política. Fernández tendrá una oportunidad magnífica para reafirmar lo expresado y mostrar su independencia política respecto a lo obrado durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Tradicionalmente, los gobiernos peronistas mantuvieron muy buenas relaciones con el estado de Israel. Los israelíes declararon su independencia en 1948 y la Argentina reconoció rápidamente al nuevo estado y tardó tan solo un año en enviar a Pablo Manguel, un hombre cercano a Perón, como su primer embajador. La Fundación Eva Perón envió ropas, alimentos y medicamentos para los inmigrantes que llegaban a Israel. El gobierno argentino recientemente asumido tendrá que superar la desconfianza que produce su pasado reciente en el vínculo bilateral con Israel que tuvo momentos de alta tensión. La relación se reencausó durante el mandato de Macri que tuvo un acercamiento muy intenso con el Estado Judío y que incluso logró que por vez primera visitara el país un primer ministro de Israel en funciones. Fernández estará acompañado por el nuevo embajador de la Argentina en Israel, Sergio Uribarri, ex gobernador de Entre Ríos y muy cercano a la ex presidenta.

Computadora desarrollada por Israel puede descifrar textos en hebreo antiguo en segundos

“Apresúrate al Shoko”, instó la computadora. “La boca pidió fumar”, reflexionó en otra ocasión. Luego declaró: “Para alegrar a Jesús, Dios”. Las frases crípticas causaron sonrisas y satisfacción a los gerentes del laboratorio digital de humanidades de la Universidad de Haifa. Uno es profesor de Talmud y Midrash y el otro profesor de sistemas de información. La plataforma, llamada Kraken, está dando sus primeros pasos tentativos al intentar descifrar el antiguo hebreo. La esperanza es que en un futuro no muy lejano, después de completar sus estudios, Kraken pueda leer cualquier texto hebreo, incluso si el manuscrito está distorsionado, es ilegible o difícil de descifrar. Es parte de una disciplina llamada humanidades digitales, que utiliza tecnología avanzada para mejorar los estudios de historia, la Biblia y la literatura. Al igual que los niños que se encuentran con textos religiosos hebreos en la escuela primaria por primera vez, Kraken también necesita práctica para familiarizarse con el material. Se suponía que el “shoko” era “shoket” – comedero. La boca quería “tratar con la Torá”, no fumar, mientras que Jesús, Dios no lo quiera, no tiene nada que ver con la tercera frase, que originalmente era “el Señor se regocijará nuevamente”. Moshe Lavee, veterano de Inteligencia Militar, profesor titular de Talmud y Midrash en el departamento de historia judía de la universidad en la Universidad de Haifa. Es el director y fundador de eLijah-Lab, la casa de Kraken y uno de los dos investigadores que dirigen el laboratorio. Esta semana habló con entusiasmo contagioso sobre la revolución digital, que está destinada a salvar varios campos de investigación del olvido. Pronunció expresiones que aparecen a años luz de sus áreas de investigación “anticuadas”: “aprendizaje profundo”, “visión remota”, visión por computadora, “minería de datos” y “redes neuronales artificiales”. En un monitor, mostró una sección escaneada de Midrash Tanhuma, tres colecciones de Pentateuch aggadot (homilías) del final de la historia antigua. El guión es difícil de leer, pero la computadora no se rinde. Kraken, desarrollado por el profesor Daniel Stoekel Ben-Ezra de la Ecole Pratique des Hautes Etudes en París, logra leerlo y luego lo presenta al investigador como un simple archivo de texto. Esto abre nuevas posibilidades de investigación que encienden la imaginación, en primer lugar buscando y analizando información en grandes alcances y tipos de textos que hasta ahora incluso el investigador más experto no podía llevar a cabo solo. “Nuestra visión es hacer que todos los guiones hebraicos sean accesibles“, dice Lavee. “Convertiremos el legado judío y hebraico en textos accesibles para la búsqueda por computadora y para estudiar y guardar un enorme tesoro de conocimiento y tradiciones judías“.

Moscú podría liberar a la mochilera israelí de cara a la visita de Putin a Jerusalén

El presidente ruso, Vladimir Putin, podría otorgar el perdón a Naama Issachar, la mochilera estadounidense-israelí, de 26 años, que fue detenida en el Aeropuerto de Moscú con 9,5 gramos de cannabis, cuando se encontraba de tránsito, en el vuelo desde la India a Tel Aviv. Fuentes del Kremlin citadas por el diario ruso Kommersant indicaron que Putin podría liberar a Issachar en vísperas de su visita a Israel, el 23 de enero próximo. Horas antes, el primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, había manifestado que se lograron avances sobre la cuestión durante una llamada telefónica con el líder ruso. El periódico ruso añadió que las autoridades moscovitas estaban “decepcionadas e irritadas” porque Israel continuó con el proceso de extradición de Alexei Burkov, arrestado en Tel Aviv por presuntos cargos de fraudes a través de la red de internet en Estados Unidos. Naama Issachar fue condenada a 7,5 años de cárcel por un tribunal de la capital rusa tras encontrarse en su equipaje 9,5 gramos de cannabis cuando viajaba desde la India a Tel Aviv vía Moscú. Issachar apeló infructuosamente la sentencia, alegando que no sabía que llevaba narcóticos, y sugirió que alguien pudo haberle plantado la droga. También arguyó que fue interrogada sin un traductor y obligada a firmar una confesión en ruso, un idioma que desconoce. La familia Issachar amenazó con estorbar la visita de Putin a Israel. Netanyahu prometió traer a Issachar de regreso a Israel y recalcó que era optimista en cuanto a la posibilidad de lograr su pronta liberación.

Si D´s es bueno, ¿por qué ocurren cosas malas?

Varias veces al día, en diferentes momentos de nuestras tefilot, recitamos el versículo 38 del salmo 78: “Vehú rajum iejaper avón velo iashjit, vehirbá lehashiv apó, veló iair kol jamató”: Y Él es misericordioso, absuelve nuestros errores y no nos extermina, contiene Su ira y no desata toda Su furia. La primera vez que leí esta traducción (la que ofrece el rabino Edery en nuestro sidur es un poco más suave) quedé pasmada. ¿Es así como los judíos percibimos a D´s, como un ser iracundo que nos exterminaría si no fuera porque se contiene…a veces? ¿Es verdad que creemos en un D´s tan cruel como algunos dicen? ¿Por qué nuestros sabios eligieron este versículo, entre tantos otros, para formar parte de nuestras oraciones diarias? Lo primero que debemos hacer es analizar el salmo en su totalidad para ver este versículo en su contexto. El salmo 78 describe la relación de D´s con el pueblo de Israel: múltiples actos de rebeldía del pueblo e igualmente múltiples muestras de paciencia divina. El mensaje parecería ser que no importa cuántas veces nos equivoquemos, D´s siempre estará dispuesto a darnos una segunda y una tercera oportunidad. Es bueno recordarlo, como pueblo y como individuos. Debemos intentar ser mejores, evitar lo más posible el error. Pero somos humanos. La perfección no es nuestro atributo, aunque a veces nos exigimos eso y mucho más. Recordar que el perdón de D´s es más accesible de lo que creemos puede ayudarnos a aceptar que somos falibles, a perdonar y perdonarnos. Podemos intentar otra respuesta comprendiendo la visión de mundo del monoteísmo judío. A veces la realidad espanta. Más allá de las guerras, ciertas enfermedades y el hambre, que son responsabilidad humana, hay volcanes, terremotos, tsunamis, huracanes, toda suerte de calamidades. ¿Cómo debemos interpretarlas? ¿Cómo entra en esta ecuación la idea de un D´s misericordioso? Algunos concluyen que el mundo es un caos. No hay ley ni orden. Esto nos exime a los seres humanos de toda responsabilidad sobre nuestros actos. Las cosas suceden porque sí, todo depende de la suerte, somos simples espectadores. Si la realidad carece de sentido, nada lo tiene. No hay nada que uno pueda hacer al respecto, solamente tratar de pasarlo lo mejor posible. Nada más. Como judíos no podemos tomar una actitud así. El concepto de tikún olam se opone a una visión nihilista de la vida. Otros piensan que, si bien D´s es bueno, la fuerza del Maligno actúa no solo sobre la naturaleza, sino también sobre las conductas de las personas. Esta idea resuelve la existencia del mal, tanto humano como divino. Podemos recurrir a D´s como fuente de toda la bondad y circunscribir la maldad a un ámbito acotado de la realidad. Pero esta perspectiva lesiona fuertemente el concepto del D´s único. El mundo estaría regido por dos fuerzas, una responsable de toda la bondad y la otra de toda la maldad. Los judíos no podemos aceptar esto. Equivaldría a pensar que la ocurrencia de cosas malas se debe a que, en el equilibrio de fuerzas, D´s salió derrotado. La única solución que podemos encontrar desde el judaísmo es que el ser humano tiene libre albedrío y D´s, siendo esencialmente bueno, es el único responsable de toda la realidad. En Isaías 45:7 D´s se define a Sí mismo como “Yotzer or uboré jóshej; osé shalom uboré et hará”. El que “forma la luz y crea las tinieblas; el que hace la paz y crea el mal”. Nuestros sabios colocaron este versículo en un lugar central de nuestras tefilot: como iniciación de la lectura del Shemá Israel de la mañana que, no casualmente, es la proclamación de nuestro monoteísmo. Pero con una leve modificación. Decimos: “Yotzer or uboré joshej; osé shalom uboré et hakol”. “Forma la luz y crea las tinieblas; hace la paz y lo crea todo”. Queda más suave, sin modificar el mensaje: si D´s es el creador de todo, lo es también de lo malo. Suena duro, pero es la única manera de comprender la existencia del mal sin tener que resignarnos al caos ni introducir un “antidios”. ¿Qué puede hacer D´s cuando, utilizando nuestro libre albedrío, fallamos a los principios éticos que Él nos ordena? En el Talmud (Shabat 104a) Reish Lakish plantea que D´s no interviene cuando nos decidimos a hacer el mal, pero nos ayuda cuando decidimos hacer el bien. Como pueblo, hacemos esto aun sin ser conscientes de ello. No culpamos a D´s por la esclavitud en Egipto, pero agradecemos que nos haya sacado de allí. Como individuos tenemos las dos opciones, y a veces nos confundimos. A veces culpamos a D´s por nuestras dificultades, pero eso no nos ayuda a evitarlas, por el contrario, nos deja solos y desamparados. La otra opción, agradecer por las redes de contención, por el cariño y la solidaridad que hallamos en nuestro camino y por la fortaleza que D´s puede entregarnos si se Lo permitimos, nos ayuda a enfrentar los desafíos. D´s lo crea todo, pero nos ayuda a sobrellevar las dificultades. Debemos ser conscientes de que las cosas siempre podrían estar peor. No es obvio vivir en un país en paz, no es obvio tener salud o sustento. Si no valoramos, no agradeceremos mientras dure lo bueno. Yo nunca había valorado que los bancos o las farmacias tuvieran vitrinas acristaladas, era algo obvio. Ahora me doy cuenta de que lo di por sentado y no lo agradecí. ¿De qué puede servirnos tener en mente el versículo 38 del salmo 78? Para recordar que D´s nos tiene mucha paciencia y, por lo tanto, debemos ser pacientes con los errores de los demás y con nuestras propias falencias. Y porque al recordar que todo podría ser peor, tomaremos conciencia de que todo está mejor, aun cuando la realidad diste mucho de ser perfecta. Nos quejaremos menos, exigiremos menos, esperaremos menos de la vida, agradeceremos más y podremos sorprendernos por cada pequeña cosa buena que veamos a nuestro alrededor.

¿Dónde estuvo D-s?

Hay Pueblo porque hay un Éxodo. Pero entonces si hay un éxodo, es porque se superó una crisis trágica de dolor. Un rey nuevo desconoce la gracia de Iosef y sus hallazgos económicos para sobrevenir a la hambruna. El pueblo soportará los embates de la esclavitud. D-s entonces, permanece inmutable frente al devenir Su pueblo. Y la pregunta subyace, ¿cómo lo permite?. Imagina el Midrash, Mejilta Pisha 14: en lugar donde Israel fue esclavizado, la Shjina (Providencia Divina) fue esclavizada con ellos. Como está dicho: “y vieron al D-s de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno” – Shmot 24:10. Pero después que fueron redimidos, ¿que fue dicho? “tan claro como el mismo cielo” – ídem. Y está escrito: “En todas sus angustias Él fue afligido” – Ishaia 63:9 y es agregado: “tu pueblo que redimiste para ti de Egipto, de naciones y de sus dioses” - Shmuel II 7:23. D-s parece estar en los pies de los esclavos, en la representación máxima del símbolo de la esclavitud. Si el pueblo sufre, entonces D-s también sufre. Si el pueblo es redimido, entonces D-s es parte de la redención. Explica Rabi Meir: “La redención es Mia y Tuya. Así es como sucedió, fui redimido junto contigo” - Shmot Rabbah 15:12. D-s no es pasivo, remoto o ajeno, sino que sufre la opresión y se ubica junto a los débiles. D-s retorna cuando el pueblo retorna. Si aparece la idea melancólica de pérdida y desgracia, entonces el Midrash recomienda no pensar en por qué D-s lo provoca, sino en creer que D-s entiende la magnitud del dolor y la tribulación. Los infortunios son parte del crecimiento y de las nuevas oportunidades. D-s no está fomentando la caída pero sí el reconfortante abrazo y la palabra de aliento para continuar. El midrash insinúa que D-s no está en el látigo del opresor, sino en el piso que sostiene el pie abatido del esclavo. D-s no fomenta la caída, sino que trae la esperanza y la confianza del nuevo amanecer.

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