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Historias de Jerusalem en primera persona

El 28 de Iyar se celebra, en el calendario judío, Iom Yerushalaim, el Día de Jerusalem. Esta fecha, celebra la reunificación de la ciudad en 1967, dividida después de la partición de la ONU de 1947 y conquistada para ser la capital reunificada del Estado de Israel en la Guerra de los Seis Días.. Jerusalem es el centro y corazón del judaísmo, y también es central para las religiones monoteístas, católica y musulmana, así como para otros credos y naciones. La piedra amarilla con la que reglamentariamente deben levantarse sus construcciones hace que, al chocar en sol a ciertas horas del día, se vea color de oro, de ahí su apodo de “Ciudad dorada”. La rodean siete colinas, y sus calles y recovecos relatan miles de años de historia. Además dicen que Jerusalem tiene una vibración especial, que transmite una energía particular, cosa que podrán testificar quienes la han visitado. Por eso le pedimos a cuatro judíos chilenos que viven o han vivido en la capital Israel que nos contaran por qué esta ciudad enamora, y cuáles son los espacios y lugares que hacen a los visitantes cautivarse. David Arias, rabino: “Vivir en Jerusalem es una bendición tremenda” David vivió en Jerusalem entre el 2014 y 2019, durante casi seis años. Llegó a Israel a la edad de 24 e hizo Aliá directo a la capital de Israel. Es músico de profesión y mientras cursó su Máster en Estudios Judaicos y los estudios rabínicos, trabajó como coordinador del programa de Shnat Hajshará, en el Majón LeMadrijim. “Viví, desde que hice Aliá hasta que me fui de Jerusalem, en el mismo barrio, no siempre en la misma casa porque llegué directo al Centro de Absorción, al Mercaz Klitá, que queda en Talpiot Mizraj, en el barrio Harmon HaNatziv. Básicamente me quedé en el mismo barrio durante muchos años porque fui parte de la Comunidad Eshet Abraham, ubicada en ese sector, y para mí era muy importante estar cerca de la kehilá. Y la oficina de Marom, donde trabajaba, también estaba ahí”. “Mi lugar favorito de la ciudad está también en el barrio donde yo viví, en Talpiot, que es la famosa Taleyet, que es uno de los miradores que tiene Jerusalem y que está ubicado en la parte Sur de la ciudad. Mira hacia la Ciudad Vieja y desde ahí se puede ver perfectamente la estructura de la ciudad, la parte nueva y la vieja, se puede apreciar el Mount Scopus -llamado en hebreo Har HaTzofim-, en los días de más visibilidad se pueden incluso ver las montañas de Jordania y desde algunos puntos del barrio se puede ver el Mar Muerto. Ese es mi lugar favorito, un lugar que se puede caminar, donde se puede hacer picnic, rezar, pasear, que inspira mucho, en el que desgraciadamente hace tres años hubo un atentado con un atropello y eso marcó la vida del barrio, pero es un lugar maravilloso que simboliza también la vida moderna de Jerusalem”. “Uno de los lugares pocos conocidos y que cuenta muy buen la historia de la renovación de Jerusalem y la salida de las murallas es la antigua estación de trenes, que está también ubicada cerca del barrio de Mishenot Sha’ananim (el primer barrio judío construido fuera de la Ciudad Vieja) y todavía guarda parte de las vías originales de trenes que construyeron los otomanos en el Siglo XIX. Hoy en día esa antigua estación se transformó en un lugar de restaurantes, hay un centro cultural y se hacen conciertos, hay mucha actividad, y creo que relata muy bien la historia de Jerusalem y el encuentro entre lo antiguo y lo nuevo”. “Me parece que lo que hace especial a Jerusalem es lo que representa para la historia, la cultura y la tradición del pueblo judío, la conexión con su tierra histórica, el lugar donde fue el sacrificio de Itzjak, donde estuvieron el Primer y el Segundo Templo, donde -de acuerdo a la tradición- D-s tomó tierra para crear al primer hombre. Es un lugar con mucho simbolismo y es un lugar con mucha modernidad. Y es una ciudad que genera mucha expectativa en lo político, estamos totalmente pendientes de lo que pasa, que se mueve una piedrita y ya se pueden escribir una decena de artículos en los diarios. Desde niños, en el Séder de Pésaj terminamos diciendo “El próximo año en Jerusalem reconstruida”, rezamos mirando hacia Jerusalem. Entonces, cuando finalmente podemos llegar y vivir ahí es una bendición tremenda”. Nicole Bitrán, guía de turismo: “Me encanta la Ciudad Vieja, sus recovecos y sus cosas escondidas” Aunque actualmente vive en Haifa, Nicole -hermana del Presidente de la Comunidad Judía de La Serena, Roger Bitrán- vivió en Jerusalem en dos períodos: entre el año 2005 y el 2008, y hace dos años atrás. Cuando hizo Aliá junto a otros 10 chilenos -entre ellos Mauricio Tassara (actualmente el rabino Mijael Even-David), Rocío Mendoza y Claudia Herrara- se instalaron en el Ulpán Etzión, que estaba en Jerusalem. Más adelante, Mauricio, Claudia y ella decidieron arrendar un departamento juntos en Jerusalem. “Me acuerdo que cuando vivíamos en el Ulpán no teníamos auto, y en Jerusalem no hay buses ni transporte en Shabat, entonces salíamos a caminar y nos íbamos a perder a la Ciudad Vieja. Eso era muy choro”. “A mí me encanta la Ciudad Vieja, me encantan sus recovecos y esas cosas que tiene escondidas. Hay un lugar que se llama el Hospicio Austriaco, y que es parte de la Vía Dolorosa, está justo en ese camino. Está al lado de un lugar donde ponen la basura, entonces nadie le presta atención. Pero si tocas el timbre, te abren. Y detrás de esta puerta se esconde lo que antiguamente era un hospital y hoy es un hostal para peregrinos, y que tiene en su terraza, en el techo del hostal, una de las mejores vistas de Jerusalem, donde se ve el Santo Sepulcro, la Cúpula dorada del Domo de la Roca, y todos los barrios: el cristiano, el judío, el musulmán. Para mí es una de las vistas más lindas y tiene ese secreto de que si no vas con alguien que sabe, no te imaginarías jamás lo que se esconde detrás de esa puerta”. “Ahora vivo en Haifa, y ésta es una de las ciudades más tolerantes y pro coexistencia que hay en Israel. El árabe de Haifa no es el árabe de Jerusalem. La sociedad judía de esta ciudad es distinta, y también los árabes de Jerusalem son distintos. Es una ciudad muy tensionada, primero a nivel laico y ultraortodoxo, y tensionada a nivel político, con el conflicto palestino-israelí, que yo creo que se siente en la calle esa tensión”. Ella participó y participa en el movimiento pro derechos de las minorías sexuales, LGBTQ+, y también cree que en Jerusalem este movimiento -que también desarrolla una marcha anual, el Gay Parade- es mucho más político que el de Tel Aviv, que es más festivo, reproduciendo la tensión que ella identifica en otros sectores de la sociedad. Andrés Meyer, ex Presidente del Consejo Chileno Israelí: “Es una ciudad incomparable” Andrés llegó a vivir a Israel a los 23 años, y permaneció en esta ciudad entre los años 2003 a 2007. Era Periodista y fue a estudiar su Máster en Ciencias Políticas en la Universidad Hebrea de Jerusalem. Vivió en Talpiot y Baka, “barrios preciosos, y llegué ahí pues estudié en Ulpan Etzión que quedaba en esa zona y me encantó, así que me quedé ahí por los cinco años que viví en Yerushalaim”. Luego de sus estudios, asumió como encargado del desk para América Latina en WUJS (World Union of Jewish Students). ¿Qué lugar es su favorito? “Emek Refaim. Es una calle llena de vida y colores, con restaurantes, centros culturales, etc. Nos quedaba cerca, por lo que íbamos mucho y la caminábamos entera. Premio para el campus de Har Hatzofim, que es realmente impresionante”. “Jerusalem es un centro, pues en una ciudad pequeña se ve una diversidad como en ningún lugar del mundo. Uno camina pocas cuadras y puede pasar de barrios religiosos, a barrios árabes, donde los rusos, la Tajaná Merkazit, todo con distintos colores, aromas, tradiciones y gente e historia. Eso la hace una ciudad incomparable”. Jaia Sara Rovner, enamorada de Jerusalem a primera vista “Después de que me convertí al judaísmo, me vine a estudiar acá a un seminario para mujeres que están haciendo Teshuvá (haciéndose ortodoxas) o que ya son ortodoxas”, nos cuenta Jaia Sara, casada con Yoram Rovner y madre de cinco hijos. “Y me acuerdo que cuando iba en el taxi, entrando a Jerusalem, pensé: “Yo no me muevo de aquí nunca más”. Volví a Chile a casarme, en diciembre de 2005, y después me vine a Jerusalem; hicimos Aliá en marzo de 2006. Nos instalamos acá porque, logísticamente, era mucho más fácil para nosotros, teníamos amigos y el Mercaz Klitá al que llegamos tenía el Ulpán en mismo lugar. Fue una buena decisión”. Actualmente vive en el barrio de Arnoff, pero -como los otros chilenos con los que conversamos- también llegó a Talpiot Mizraj. Le gustaba del barrio que era muy diverso y la convivencia era buena. Y en el Mercaz Klitá, que hoy es un albergue que recibe a jóvenes que hacen Aliá y quieren perfeccionar su hebreo para estudiar, habían familias de distintas nacionalidades, “rusas, iraníes, francesas, de todo. Fue bien interesante”. “Me acuerdo que lo primero que vi de Jerusalem fue el paisaje, se veía todo blanco porque las casas son de la misma piedra. Creo que la ciudad tiene una energía especial también, yo no siento lo mismo en otros lugares, y harta gente que ha venido acá, que no necesariamente es gente religiosa, siente lo mismo. Como estaba en la Midrashá, me llevaron a muchos tiulim dentro de Jerusalem para conocer la historia de la ciudad, lo que también me atrajo, porque siento que es el centro, la raíz judía. Y eso fue lo que me enamoró un poco y me hizo quedarme acá”. “Primero, me encanta la Ciudad Vieja, porque tiene un valor histórico. Podría ir 20 veces al mismo tour y seguro que voy a descubrir algo nuevo. Me encanta ir a los túneles y me gusta ir a la Ciudadela de David (donde se encontraba el palacio del Rey David). Y bueno, Yoram y yo somos bastante sibaritas, nos encanta ir a comer a restaurantes y tenemos algunos preferidos. Yo soy muy carnívora, eso no se me quitó después de la conversión, nada que hacer (bromea). Nací y crecí en Osorno, así que amo la carne. Pero acá descubrimos un restaurante “gringo”, muy especial, que se llama “Crave” y que hace unos sándwiches excelentes. Nosotros comemos kasher y yo nunca más comí un churrasco queso; ahí hacen esas cosas, todo kasher, y tiene cervezas caseras, es muy entretenido el lugar. Otro lugar que es bonito y que está cerca de la Ciudad Vieja es Mamila, también me gustan los museos y mi favorito es el Museo de Israel, me encanta la parte de las maquetas de distintas Batei Knesset (sinagogas) del mundo. Mi barrio es muy fome, es residencial, pero en el centro hay miles de cosas que ver, barrios para conocer, lugares históricos”.

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¿Cómo transitar esta crisis?

La cuarentena nos presenta un escenario inédito. Todo lo que ocupaba nuestro tiempo, hoy se ve limitado. Hasta hace unos meses, la vida era predecible, o al menos eso creíamos. Vivíamos corriendo de un lado a otro, el tiempo no alcanzaba, anhelábamos días de 25 horas para lograr hacer todo lo que nuestras agendas exigían. Pero eso cambió. Las redes sociales intentan suplir la falta de contacto físico. Plataformas como Zoom, que ya existían pero que nunca habíamos ocupado, se nos presentan como alternativa a todo tipo de reuniones. Libros, museos, cursos y conferencias online se nos ofrecen en abundancia. Sin embargo, debemos reconocer que la sensación de no poder salir de nuestras casas genera cierta angustia. El silencio de la cuarentena nos fuerza a contactarnos con lo bueno y lo malo de nosotros mismos. Esto puede ser desesperante o puede transformarse en un desafío. Viktor Frankl, fundador de la logoterapia, basa su método terapéutico sobre la pregunta de cómo hacer que la vida tenga sentido. En esa lógica, podríamos intentar descubrir cómo hacer que esta crisis tenga sentido, que valga la pena haberla transitado. Quizá, la característica central de esta crisis, que es la obligación de permanecer con nosotros mismos, nos dé una pista. Todos tenemos aspectos valiosos y fortalezas muchas veces ocultas, y tal vez este silencio pueda ser una excelente oportunidad para que esos recursos salgan a la luz. La crisis puede abrir la posibilidad de poner en orden nuestras prioridades para discernir entre lo esencial y lo accesorio. Por otra parte, conectarnos con nuestras debilidades puede ser una oportunidad para aprender a pedir ayuda, hacer frente a nuestros problemas e intentar sobrellevarlos descubriendo nuestro enorme potencial. Siempre fue obvio poder salir a la calle y reunirnos con nuestros cercanos. Y cuando esto deja de serlo, tenemos dos opciones: lamentarnos o tomar conciencia de lo afortunados que somos de tenerlos en nuestra vida. Nunca antes tuvo más sentido la metáfora de ver el vaso medio lleno o medio vacío. Quizás la gratitud sea la herramienta más poderosa que poseemos para encontrarle sentido a esto. Estamos frente a un escenario complejo que exige respuestas creativas. La sensación de encierro debe hacernos más conscientes y agradecidos de lo que somos y de todo lo que tenemos. Y debe darnos la oportunidad de reconocer nuestras falencias para que podamos enfrentarlas y aprender de ellas. Permanecer con nosotros mismos nos dará el tiempo necesario para pensar, para mirarnos con detenimiento y entender que el mejor refugio lo llevamos dentro. Así, cuando todo esto acabe, seremos más resilientes y más capaces de seguir proyectando el futuro.

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“La vida está llena de sorpresas”

Fue una oportunidad única y muy emotiva en el contexto que estamos viviendo. Desde su residencia en San Diego, California, la Doctora en Psicología y sobreviviente de Auschwitz, Edith Eger, a sus 97 años, relató con claridad y sensibilidad su vivencia en los campos de concentración, desde que fuera deportada -como una adolescente húngara- junto a sus hermanas y sus padres, a los que vio por última vez al bajar de los trenes, al llegar al campo. Esta traumática y horrorífica experiencia, que cuenta en su libro “La bailarina de Auschwitz” (publicado en inglés bajo el título de “The choice”, en el año 2017), fue parte del testimonio que compartió el martes 19 de mayo, vía Zoom y Facebook Live, gracias a la actividad organizada por el Círculo Israelita de Santiago, CIS; la Fundación León Avayú Beresi, y B’nai B’rith. Más de 600 personas se conectaron remotamente en ambas plataformas y pudieron conocer de primera fuente la historia de supervivencia y resiliencia de esta noble mujer. Por ejemplo, cómo el hecho de haber estudiado danza la llevó a salvarse de la muerte segura en los campos de exterminios nazis, gracias a que un día, mientras Joseph Mengele visitaba las barracas de los prisioneros, pidió que lo entretuvieran. Y ella bailó. También, como cada día que pasaba pensaba que no sobreviviría a esa experiencia, pero que la idea de permanecer con vida, cuidar a su hermana mayor y volver a ver a su novio, Eric, la mantenían con fuerza. “Nunca olvidaré tus manos y tus ojos”, le había dicho él al despedirse, y eso la hacía pensar que si lograba salir con vida de esa horrible experiencia, podrían volver a reunirse y concretar sus planes de hacer Aliá a lo que entonces todavía era la Palestina Británica. Pero Eric no lo logró: como relató Edith en la charla, fue acribillado un día antes de la liberación. “Nunca pudieron matar mi espíritu”, dijo la sicóloga y Best Seller -su libro ha sido recomendado por Bill Gates y fue entrevistada por Oprah Winfrey- desde su escritorio, en San Diego, agregando que “No puedo es algo que no está en mi vocabulario”, y que incluso el hecho de que su madre la molestara diciendo que por suerte tenía inteligencia, porque no era guapa, la hizo aprovechar su capacidad intelectual para llegar a ser una mujer con un alto nivel de formación académica. En la charla online, Edith Eger relató también cómo llego a conocer al sicólogo, creador de la logoterapia y también sobreviviente de la Shoá Viktor Frankl, autor de la obra fundamental “El hombre en busca de sentido”, en que relata su vivencia en campos de concentración y luego realiza un profundo análisis sicológico del comportamiento humano en contextos de sufrimiento. Ella sintió, al leer ese libro, que podía agregar 10 páginas más cada capítulo, y decidió escribir una carta a Frankl, que -para su sorpresa- le contestó. Y de la misma forma, la autora y sobreviviente quiso transmitir a su audiencia en la charla organizada por el CIS que toda su experiencia y formación la ha llevado a “haber hecho y a hacer todo lo que esté en mi poder para eliminar el odio”, recordando que el antisemitismo es un fenómeno vivo. “Sean ciudadosos, no corran, no peleen, pero enfrenten esta situación”, dijo, agregando que quería transmitir esa juzpá, esa actitud desafiante, que la había llevado a ella a la supervivencia. Y de la misma forma, habló del amor, de formar una familia y de la compasión, porque -como señaló- cuando ella pensaba en los guardias del campo, pensaba que “ellos eran los prisioneros, no yo, porque mi conciencia estaba libre. Mataban a niños, a mujeres embarazadas, cómo se puede vivir con eso. Por eso transformé el odio en lástima”. Con humor, señaló que atribuye el éxito de su libro en español al cambio de título de “La elección” a “La bailarina de Auchwitz”, y anunció la publicación de una nueva obra para septiembre de este año, que se titulará “The gift” (“El regalo”). Para el rabino del CIS Lucas “Pato” Lejderman, quien fue el encargado de presentar la charla, es destacable que “alguien a sus 93 años pueda seguir soñando y seguir pensando por qué pasan las cosas malas en su vida, y ahora que pasaron qué voy a hacer, cómo voy a seguir superando los obstáculos para seguir soñando y seguir realizando mis sueños. Creo que es alguien que estuvo en Auschwitz, luego enfrentó la enfermedad de un hijo y finalmente decidió no estar buscando las razones, sino pensando qué hacer para seguir adelante. Ella misma dijo, en una frase que me llamó mucho la atención, que los nazis la victimizaron, pero ella no es una víctima; eso quedó en el pasado. En este sentido, en el presente, ella es quien quiere ser. Eso es importantísimo: elegimos qué poner en nuestras cabezas, y eso es cómo vamos a construir y ver nuestra realidad”. Ciertamente, fue una hora y fracción en que Edith Eger nos dejó grandes lecciones para enfrentar el sufrimiento y la adversidad, realmente un honor.

“Israel está entrando en una nueva normalidad”

Oscar Embón, médico israelí, brindó un panorama acerca de cómo está la situación con el COVID19 en aquel país. Embón señaló que “estamos viendo que las últimas semanas la curva va disminuyendo y el número de enfermos afectados y la mortalidad también” e hizo hincapié en que “tenemos una letalidad del virus de solamente 1,6%”. El médico comparó las cifras de Israel y Argentina: “El número de pacientes afectados por coronavirus en Israel es el doble que en Argentina, pero tenemos menor cantidad de muertes aquí que en el país sudamericano”. Embón explicó que “este virus es muy difícil de entender, no se sabe si va a desaparecer. Quizás cuando comience el otoño o el invierno vuelva y nos ataque con la gripe” y subrayó: “En Israel paulatinamente están volviendo los chicos a los colegios y ya se decidió que la semana que viene van a abrir los bares”. El médico hizo hincapié en que “las medidas que tomaron en Israel fueron muy severas y ahora tenemos más de un millón de desempleados con una población total de nueve millones” y enfatizó: “Hay mucha gente que está sufriendo, son tres meses sin ingresos o con sueldos muy bajos. Ahora tenemos que luchar en el asunto económico y social”. “En Israel no se tomaron riesgos con respecto a la salud y sí tomo un riesgo muy grande el términos económicos”, argumentó Embón.

El 70% de los casos de coronavirus en Israel provienen de Estados Unidos

Según un nuevo estudio de la Universidad de Tel Aviv, más del 70 por ciento de los pacientes con coronavirus COVID-19 en Israel fueron infectados por una cepa que se originó en los Estados Unidos. El estudio publicado el lunes muestra que el resto de las infecciones en Israel se importaron de Bélgica (8%), Francia (6%), Inglaterra (5%), España (3%), seguido de Italia, Filipinas y Rusia. El Dr. Adi Stern, de la Facultad de Biología Celular Molecular y Biotecnología de la Universidad de Tel Aviv, manifestó que los israelíes que regresaron de los Estados Unidos crearon “cadenas de transmisión”. Los investigadores llegaron a esta conclusión después de comparar secuencias genómicas de pacientes israelíes con 4.700 secuencias genómicas de diferentes áreas del mundo. Israel no tuvo ninguna infección importada de China, Corea del Sur o Singapur. El país comenzó a suspender vuelos desde Europa y otras naciones entre el 26 de febrero y el 4 de marzo. Sin embargo, las fronteras de Israel no se cerraron completamente hasta el 9 de marzo. El estudio también mostró que los “súper difusores”, personas que desobedecieron las pautas del Ministerio de Salud y asistieron a “eventos de súper difusión, como fiestas grandes u otras reuniones sociales”, contribuyeron a infecciones masivas, según el informe. En marzo, un grupo de 65 miembros del movimiento ortodoxo Jabad llegó de Nueva York después de un año de estudios en Crown Heights, y luego de confirmarse que habían sido infectados por COVID-19, fueron aislados en un hotel de Jerusalem. El Al comunicó que no sabían que había sospechosos portadores del virus entre sus pasajeros y que su avión no estaba preparado para esa eventualidad.

Nuevos descubrimientos arqueológicos

En la semana de Yom Yerushalaim, la Autoridad de Antigüedades de Israel y la Fundación del Patrimonio del Muro de los Lamentos han revelado nuevos e impresionantes descubrimientos arqueológicos descubiertos bajo el vestíbulo de los Túneles del Muro de los Lamentos. Según los arqueólogos: “Esta es la primera vez que se descubre un sistema de este tipo cerca del Muro de los Lamentos”. Este sistema, el primero de su tipo descubierto en el área del Muro de Los Lamentos, fue expuesto en excavaciones realizadas por la Autoridad de Antigüedades de Israel en el complejo “Beit Strauss”, debajo del vestíbulo de entrada a los Túneles del Muro Occidental. Las excavaciones en el sitio, renovadas hace aproximadamente un año, se están llevando a cabo como parte del trabajo para prepararse para un recorrido nuevo y fascinante, además del recorrido clásico de los Túneles del Muro de los Lamentos dirigido por la Fundación del Patrimonio de la Pared Occidental. Los investigadores suponen que el complejo fue utilizado por los residentes de Jerusalén durante el período romano temprano, antes de la destrucción de Jerusalén y el Segundo Templo. El sistema fue sellado debajo del piso de una estructura grande e impresionante del período bizantino, esperando que se descubrieran unos 2.000 años. El sistema de corte de roca estaba completamente cubierto por un piso de mosaico blanco liso de una estructura pública monumental y extremadamente impresionante construida al final del período bizantino hace aproximadamente 1.400 años, renovada durante el período Abasí hace aproximadamente 1.250 años.

¿Qué significa Matán Torá en tiempos de Coronavirus?

Estamos en un momento en el cual sentimos que todo lo que aprendimos de la tradición judía nos debe permitir ser más sabios. Cada uno de los días de Sfirat HaOmer recreamos nuestras cualidades humanas, nuestras midot, para llegar de la mejor manera a Matán Torá, la recepción de la Torá. Y la pregunta es: ¿qué significa este año, en medio de la pandemia, recibir nuestra Torá? Pésaj significó la libertad física y, a partir de esa libertad física, nos dirigimos al momento cúlmine de la fundación de nuestro pueblo, que es la recepción de los Diez Mandamientos. Pésaj es incompleto y es insuficiente sin la festividad de Shavuot. Pésaj es el comienzo y Shavuot es la meta. El objetivo de esa libertad es la ley. Una ley que nos permite desarrollar de una manera mucho más clara y contundente la libertad. Esta dicotomía entre libertad y responsabilidad está resuelta en la tradición judía. Este orden moral establecido en el Sinaí, nos permitió avanzar en diferentes momentos históricos de nuestra historia y de la Humanidad, sabiendo que tenemos una responsabilidad con el mundo. Y este tipo de sociedad que se estableció inicialmente en el Monte Sinaí, nos permite entender mucho mejor los desafíos que atravesamos en este tiempo de pandemia y de Coronavirus. Si algo entendimos de todo lo que nos está pasando, es que cuando ejercemos la responsabilidad de cuidar y cuidarnos, entonces la ley nos permite vivir de una manera mucho más equilibrada con nuestros prójimos. Por eso vivir y recibir la Torá en época de pandemia, significa tener la conciencia de que pertenezco a un núcleo, a una sociedad que quiere que ejerza libremente mi responsabilidad con los otros. El momento es ahora y es crucial. Pensar la libertad sin ley nos puede llevar las peores crisis. Esta crisis es una oportunidad de ejercer libremente nuestra responsabilidad con nuestros prójimos. Las sociedades democráticas tienen que conjugar continuamente la libertad individual con normas que nos permitan procesar la peor crisis que le ha tocado a nuestra generación. Nuestra responsabilidad como judíos, que habitamos un mundo global es: libremente acatar las normas de convivencia que nos van a permitir poder salir de esta crisis. Ejercemos nuestra libertad, para sujetarnos a una ley y esa ley es la que nos va a permitir en el futuro tener más márgenes de libertad. Cuando no internalizamos la ley, lo que estamos haciendo es justamente lo contrario al mensaje de Matán Torá. Matán Torá deberá ser el eje de todo nuestro pensamiento y su mensaje perdura hasta el día de hoy.

Innovación en tiempos de crisis, una visión de la nueva generación

Un éxito de convocatoria resultó la charla online “Escenario emprendedores post COVID-19. Panel de expertos”, que fue conducida por el Rabino del Círculo Israelita de Santiago, CIS, Ari Sigal, y tuvo como invitados a Roman Yosif, Director Ejecutivo Laboratorio de Gobierno y Director del CIS, y a Matías Muchnick, CEO y co-fundador de NotCo, la revolucionaria compañía de alimentación a base de plantas. Compartimos a continuación algunos extractos de la interesante conversación, que pueden ver en extenso en la página de Facebook del CIS, @CISraelita (https://www.facebook.com/CISraelita/videos/2671463046293533/?v=2671463046293533). Emprender: visión y resilencia Matías Muchnick: “Hay dos dimensiones muy marcadas de un emprendedor: una que es la convicción, y la segunda que es la ejecución, la capacidad de ejecutar objetivos y concretar una visión grande, en poco tiempo. Visión sin ejecución es un loco, y ejecución sin visión es un ejecutivo, y un emprendedor tiene ambas dos”. Roman Yosif: Para un emprendedor, “el tema de la convicción es fundamental, y también tener esa visión de cuál es la realidad que quiero cambiar y cómo la quiero cambiar. Creo ahí hay dos maneras para emprender frente a la crisis: una tiene que ver con adaptarse, la adaptación rápida, todos los emprendimientos que se están digitalizando, que están haciendo delivery. Y la otra tiene que ver con una mirada que más que adaptarse, trata de adelantarse, y decir ‘Bueno, en dos años más, cómo nos va a haber cambiado el Corona virus, y cuáles van a ser esos nuevos hábitos que van a generar nuevos paradigmas y que van a generar nuevos negocios’”. Sobre los cambios de hábitos de consumo, producto de la pandemia Matías: “Estamos presenciando un cambio de hábitos profundo, porque estamos viviendo cambios como sociedad. Hoy día vivimos y trabajamos en la casa, almorzamos y comemos con nuestras familias, privilegios que quizás antes no teníamos. Y eso hace que nos concentremos más en los hábitos de consumo, qué comemos, qué compartimos, qué cocinamos; antes no estaban esas incógnitas. Hoy día está la casa y algunos deliveries abiertos. Yo partí en esta senda de redefinir lo que comemos hace ocho años atrás, y fue un período en el que identifiqué que nuestra generación y la generación más joven, iban a empezar a hacer preguntas que no podíamos contestar”. “Los hábitos van cambiando según lo que nos toca vivir. Y puede que ésta sea la revolución más grande que nos toque vivir como generación y a nivel global. Lo que sí, nosotros estamos educando a nuestros abuelos y a nuestros papás sobre qué comer, y antiguamente era al revés. Estos cambios de hábitos y también la relación que tenemos con los alimentos se va a acercando. Existe una desconexión total entre lo que comemos y lo que creemos estar comiendo. Para mí, esta es una pausa para reconectarnos con todo lo que hacemos”. La naturaleza de la innovación, ¿es pública o es privada? Roman: “Creo que la naturaleza de la innovación es humana, da lo mismo si es pública o privada. Y creo que las barreras de lo público, lo privado y el tercer sector están cada vez más difusas, y por lo mismo estas crisis nos permiten pensar quién gestiona lo público, quién gestiona lo privado, se pueden hacer gestiones mucho más colaborativas. Soy un convencido de que eso es así”. Nueva realidad Matías: “El tema del trabajo, del teletrabajo, pasa a ser una de las principales maneras nuevas de trabajar. Creo que ahora en las casas en vez de una logia vamos a hacer un Home Office, para estar conectados todos. Entonces la oficina va a estar en la casa. Muchas compañías grandes han propuesto reducir los metros cuadrados de oficinas que tienen en todo el mundo. Yo estaba en contra del teletrabajo, para mí el teletrabajo podía arruinar la cultura de una compañía, que la gente se levantara a las 11 de la mañana o que “carreteara” el día anterior, entonces para mí estaba absolutamente vetado. Para mi sorpresa, el engagement que generó el teletrabajo fue algo sin precedentes en la compañía, por lo que el teletrabajo va a ser algo fundamental. Por consecuencia, todo lo que comemos, todo lo que vemos, cómo consumimos noticias, cómo consumimos financieramente, está cambiando y va a tender a exagerar en el futuro. Yo nunca había hecho una compra por Mercado Libre, y empecé a comprar. Nunca había hecho por Rappi un Rappifavor, y ahora lo estoy haciendo. Cosas que antes ni pensábamos están sucediendo”

Máscara que permite la comunicación de personas con discapacidad auditiva

Carolina Tannenbaum es investigadora del departamento de medicina de emergencia de la Universidad Ben Gurión, especializándose en personas con discapacidad auditiva. En diálogo con Radio Jai, explicó en que consiste el prototipo que diseñó: un protector facial que permite la lectura de labios. Tannenbaum indicó que “es una mascarilla especial, transparente, que no produce vapor ni se empaña, que fue pensada para personas con problemas auditivos” y subrayó: “Nos dimos cuenta que mucha gente, a pesar de que no tiene discapacidad auditiva, también nos pedía esta mascarilla, así que decidimos que sea para todos”. “Lo interesante fue que le pedí a un grupo de chicos de un colegio de robótica (que estaban en sus casas porque no había clases por el Coronavirus) que me ayudaran a programar un prototipo de una máscara. Luego de varias pruebas, surgió un prototipo básico que la llevamos a una fábrica de productos médicos y aeronáuticos”, señaló la especialista en medicina de emergencia. Tannenbaum manifestó cómo fue que surgió su interés por estos temas: “Soy la hija mayor de dos padres sordos, ellos no escuchan, pero no hablan con lenguaje de señas sino que leen los labios. Ellos hablan con una voz un poco distinta y la gente que no está acostumbrada a la voz de ella no siempre los entiende. Es por eso que hace diez años comencé a interiorizarme en este tema. Lo primero que hice fue indagar en la necesidad de que las personas con discapacidad auditiva puedan escuchar las alarmas cuando hay conflicto militar”.

2019, el año con más incidentes antisemitas en EE.UU. en al menos 4 décadas

El año pasado ocurrió la mayoría de los incidentes antisemitas en los EE.UU. desde al menos 1979, según la Liga Antidifamación (ADL). Los 2,107 incidentes registrados en 2019 reflejan un aumento del 12 por ciento con respecto a 2018 y son más del doble de los 942 incidentes registrados solo cuatro años antes, en 2015. Es el número más alto registrado por la ADL desde que comenzó a contar incidentes en 1979. El año pasado hubo varios incidentes antisemitas de alto impacto. En abril, un hombre armado mató a una persona e hirió a tres en un tiroteo en una sinagoga en Poway, California. En diciembre, dos tiradores mataron a cuatro personas, incluidos dos judíos, en un ataque que terminó en un supermercado Kosher de Jersey City. Dieciocho días después, un atacante mató a una persona e hirió a cuatro en un apuñalamiento en una fiesta de Janucá en Monsey, Nueva York. El año también vio una serie de incidentes antisemitas en Brooklyn, principalmente en contra de judíos ortodoxos. A principios de año, y en un escenario diferente, la representante de Minnesota, Ilhan Omar hizo comentarios ampliamente condenados como antisemitas. Un estudio publicado recientemente por la ADL encontró que la mayoría de los judíos estadounidenses han sido testigos o experimentaron antisemitismo en los últimos cinco años. Casi dos tercios dijeron que se sienten menos seguros que hace una década.

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Novedades digitales 22 de mayo 2020

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Suspensión de la Asamblea General Anual de Socios de la Comunidad Israelita de Santiago

De acuerdo a los Estatutos Sociales, se citó a Asamblea General Ordinaria para el día 26 de Marzo de 2020 en Primera Citación y para el 20 de Abril de 2020 en Segunda Citación. Para ambas citaciones se realizaron las publicaciones que exige la ley. Dicha Asamblea no pudo llevarse a efecto en ninguna de las dos fechas de citación, atendida la contingencia sanitaria que afecta al país por la pandemia del COVID-19 y al estado excepcional actualmente vigente. Con el objeto de disminuir los riesgos de exposición de los socios y dar cumplimiento a las medidas restrictivas de aislamiento social impuestas por la autoridad sanitaria, el directorio de la Comunidad Israelita de Santiago ha decidido suspender la realización de la Asamblea Anual General de Socios de la Comunidad Israelita de Santiago hasta una nueva fecha que se informará oportunamente.

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“Soy una persona muy práctica, y encuentro que la crítica vacía hacia mi país es contraproducente y daña nuestro proceso democrático y desarrollo. No así la crítica constructiva”.

Hen Mazzig es un escritor y conferencista israelí. Viaja (o viajaba) por el mundo hablando de Israel y de su identidad como un joven israelí de origen mizrají. Para Mazzig, su origen familiar, junto con su experiencia en las Fuerzas de Defensa de Israel, FDI, y su identidad sexual, no son asuntos meramente personales, sino que políticos. Como menciona en esta entrevista, un férreo defensor de Israel, progresista, gay y orgullosamente mizrají, es algo que lo ubica por fuera del mainstream político. La izquierda lo critica y la derecha no lo acepta. Da la impresión de que así le gusta. Has tenido algunas experiencias bastante incómodas con manifestantes en tus charlas, como el incidente en University College London (UCL). Tal vez ha habido otras. Los estudiantes chilenos judíos han enfrentado incidentes parecidos, con manifestantes del BDS tratando de avanzar con su agenda en Chile. ¿Cómo enfrentas esa oposición, desde un punto de vista personal y argumentativo? -Siempre divido a mi público en tres: aquellos que me apoyan a mí y a Israel (un 20%), los que se oponen a mí y a Israel (otro 20%), y los que están indecisos (60%). Siempre trato de apuntar hacia ese último grupo, tratar de convencerlos. Los dos primeros grupos probablemente no cambiarán de opinión (¡aunque a veces sí!), por lo que siempre trato de recordar que la gente indecisa juzga todo lo que hago y digo. Cuando uno de los grupos es más grande (como los 300 manifestantes en UCL), trato de hacer lo mejor de la situación. Es así como fui invitado de nuevo después del incidente por el presidente de la universidad para participar en otro evento, se tomaron medidas en contra de los manifestantes, y al final fui presentado como el que quiso dialogar y no ser violento. Creo que esta es una estrategia que todos debemos tomar. Es lo que mejor funciona para hacer un impacto positivo para Israel y los judíos. La historia de tu familia claramente ha contribuido a tu deseo de contar la historia mizrají, y a diferenciar entre las tradiciones mizrají y sefardí (para qué hablar de los ashkenazim). ¿Por qué es tan importante para ti personalmente y del punto de vista político? -Mi identidad mizrají influye en todo lo que hago. Junto con una resurgente política de identidad en el Occidente, ha habido una inclinación por enmarcar el conflicto israelí-palestino en términos raciales. Según esta narrativa, Israel fue establecido como un refugio para los judíos europeos blancos oprimidos, que después se convirtieron en los opresores de personas de color, los palestinos. Como israelí, hijo de una madre judía-irakí y un padre judío del Norte de África, es desgarrador ver este giro. Soy mizrají, como lo es hoy en día la mayoría de los judíos en Israel. Venimos del Medio Oriente y del norte de África. Solamente un 30% de los judíos en Israel son ashkenazí. No entiendo por qué los medios convencionales y los políticos en todo el mundo ignoran o tergiversan estos hechos y la historia mizrají. Tal vez es porque nuestra historia rompe los estereotipos sobre mi país y mi pueblo. Para muchos judíos en el occidente, el mundo judío esta centrado en Norteamérica, con sus orígenes en Europa. Ven a Israel y Jerusalem como su patria, pero presentan a la comunidad judía como perteneciente al Occidente, como si fueran los únicos que importaran. Mi historia, y la historia de casi un millón de judíos del Medio Oriente y el Norte de África, a menudo es ignorada o mirada en menos, de una forma que imita el enfoque post-colonial. Aunque algunos académicos han comenzado a darse cuenta de la diversidad de nuestra comunidad judía global, las voces principales, y la mayoría de las ideas señaladas por judíos anglófonos, se centran en la hegemonía europea-norteamericana. Los discursos sobre el significado del judaísmo, el pueblo judío, Israel y el Medio Oriente parecieran venir naturalmente de un punto de vista superior, el occidental, como si el conocimiento sobre las comunidades del Medio Oriente y África estuvieran siendo generadas no desde los hechos sino desde el paternalismo. Los arquetipos preconcebidos ven a los judíos del Oriente como todos parecidos los unos a los otros, y desconocidos a la comunidad occidental judía. Aunque difiero con mucho de la obra de Edward Said, sus descripciones de “orientalistas” siguen siendo válidas. Según Said, éstas serían personas que estudian el Oriente, no solamente como académicos que buscan entender otras culturas, porque mezclados con sus intereses académicos existen prejuicios políticos interesados que socavan las necesidades de las comunidades que estudian. El Orientalismo convirtió al “Oriente” en un campo legítimo de estudio, pero sobre el cual el Occidente inventó hechos. Según Said, el interés real de estos académicos es político. A través de sus discusiones sobre el Medio Oriente, se auto-nombraron representantes del Oriente. Tergiversaron el Medio Oriente y sus pueblos, creando estereotipos y perpetuando características falsas. La comunidad judía es diversa y multicultural. Solamente en Israel, casi un 60% somos descendientes de judíos del Medio Oriente y el norte de África. Sean cual sean nuestros orígenes, debemos estar unidos en la lucha por la igualdad y en contra del antisemitismo. Pero, también recordar que el mundo judío esta centrado en el Oriente. Esto cambiaría la conversación sobre Israel y sería un paso positivo en la lucha en contra del antisemitismo. Leyendo tus columnas o tu cuenta de Twitter, queda claro que eres un acérrimo defensor y, a la vez, crítico de Israel. Es una mezcla muy israelí, ¿pero es difícil mantener el equilibrio cuando sabes que enfrentas un público hostil? Por ejemplo, has criticado la política de Israel hacia los palestinos, lo que te ubicaría en el lado progresista. Pero también criticas la narrativa que presenta a Israel como un proyecto blanco, europeo y colonial, y rechazas la noción que muchos progresistas han presentado de “pinkwashing”, la idea que Israel utiliza su celebración de la diversidad sexual para desviar otras críticas. ¿Te sientes como un outsider político? -Efectivamente lo encuentro difícil. Soy un judío gay mizrají que apoya a Israel. Pero la izquierda me odia. Es una ironía. Soy la encarnación de la interseccionalidad. Soy hijo de una madre iraquí y un padre bereber-amaziguí. Crecí en una comunidad pobre, un niño gay del clóset que se convirtió en un hombre abiertamente gay. Me identifico como judío pero secular. Uno creería que como un judío de color gay y de orígenes humildes, la izquierda sería el lugar natural para mí. Pero desde el punto de vista de la izquierda estadounidense e israelí, hay un pecado que me mantiene excluido. Adicionalmente, serví en las FDI como un oficial humanitario. Creo firmemente en el derecho de Israel a existir. Soy un conferencista y escritor israelí, pero no concentro todo mi activismo en la crítica hacia mi país. No tengo otra nacionalidad, y no tengo intenciones de postular a la nacionalidad iraquí o tunecina. Como consecuencia, encuentro que la seguridad y futura existencia de mi país es algo crucial. Y, soy una persona muy práctica, y encuentro que la crítica vacía hacia mi país es contraproducente y daña nuestro proceso democrático y desarrollo. No así la crítica constructiva. Esto hace que sea intolerable para la izquierda. Aunque haya trabajado por varios años promoviendo los Derechos Humanos palestinos y aunque sea crítico del actual gobierno de derecha, y apoyo una solución de dos estados y aunque creo que deberíamos estar trabajando para encontrar un status permanente para los que piden asilo en Israel, oponiéndome a su deportación, si le preguntas a los activistas de izquierda en Norteamérica qué piensan de mi, dirán que soy un activista de hasbará de derecha y un progresista falso. Y, por supuesto que en la derecha tampoco me aceptan. Como progresista, mis valores no se alinean con los suyos. Activistas de derecha me critican por usar la palabra “ocupación”, aunque el control militar de una región es, por definición y por derecho, una ocupación. Y, por supuesto, esta la parte gay. Un activista de derecha me criticó por apoyar la marcha de orgullo en Jerusalem. O sea, soy alguien que nadie quiere que exista. Ser gay, mizrají y pro-Israel significa no tener hogar político. Y esa es la amenaza que represento. Como un judío gay mizrají los obligo a mirarse a sí mismos, increpo su enfoque singular sobre Israel. Cuando estos activistas u organizaciones dicen que no soy progresista, están proyectando cuestiones internas que ellos no pueden reconciliar. Sus creencias e identidades políticas son inherentemente contradictorias hacia todo lo que supuestamente apoyan. Como alguien tan difícil de precisar o identificar políticamente, ¿cómo describirías la política israelí hoy en día? ¿Eres optimista? -Soy muy optimista. Creo que el mundo está haciendo un giro hacia la derecha y se hace más nacionalista, e Israel no está inmune. Pero conozco a muchos activistas, una generación de israelíes jóvenes, que están comprometidos con hacer una diferencia. Soy uno de ellos, y no me voy a ningún lado.

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Importante donación kits de higiene y mascarillas en campamento de Maipú

55 kits de higiene y 322 mascarillas fueron entregados por voluntarios de CADENA al campamento Vicente Reyes de Maipú, el pasado jueves 14 de mayo. Esto, con el motivo de apoyarlos en su preparación para enfrentar la pandemia del Coronavirus. “La misión nació de un contacto que realizamos a través de Techo como una misión piloto con la idea de seguir realizándola en otros campamentos en Santiago”, dijo Nicole Rezepka, encargada de la misión. La donación beneficiará directamente a 39 familias, lo que equivale a 161 personas. Indirectamente, 483 personas recibirán la ayuda. Adicionalmente, los cuatro voluntarios de CADENA que asistieron al campamento entregaron consejos sobre los cuidados y las precauciones necesarias para prevenir los contagios del Covid-19. “Al escuchar a las personas en terreno compruebas la profundidad de sus necesidades y preocupaciones y cómo estas pequeñas acciones pueden generar un cambio muy grande en la vida de cada familia”, dijo Rezepka. “Esperamos seguir con esta iniciativa y poder ayudar a más campamentos y comunidades a enfrentar la situación de emergencia que hoy nos afecta, en especial ahora cuando más se necesita”. CADENA Chile agradece a la empresa Virutex por aportar con los kits de higiene para los vecinos del campamento Vicente Reyes de Maipú. Para más información sobre campañas y misiones de CADENA, Chile inscríbete en el newsletter: https://bit.ly/boletinCADENA

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Nuestros adultos mayores, nuestro compromiso y responsabilidad

El Coronavirus representa una especial amenaza para los adultos mayores y, por eso, desde el cierre de las instituciones comunitarias, a mediados del mes de marzo, las residencias CISROCO Y Beit Israel impusieron el cierre estricto de sus instalaciones para evitar, de la mejor manera posible, que se presentaran casos de COVID-19 entre sus residentes. Este plan ha implicado un sacrificio por parte de los residentes, que no han podido recibir visitas de sus familiares, y también un gran compromiso del personal de ambos hogares ya que cumplen turnos de siete o catorce días como internos, alejándose de su entorno personal y de sus propias familias. Conversamos con David Rozowski y Andrés Belfus, presidentes de los Directorios de CISROCO y Beit Israel, para conocer cuáles son las medidas que han adoptado y a qué se destinarán los fondos de la campaña conjunta que lanzaron con el apoyo de la Comunidad Judía de Chile, CJCh. ¿Cuál es el objetivo de la campaña que están realizando los hogares Beit Israel y CISROCO? David Rozowski: Nos vimos en la necesidad de invertir fondos especiales para prevenir, en la mayor medida posible, el ingreso del Coronavirus en los hogares. Y esto significó salir a buscar mayores recursos sólo para esto. El costo adicional para cada residencia es de $ 20 millones de pesos mensuales, debido a la contingencia que exige, entre otros, el pago de horas extras y alimentación del personal. En cada hogar tenemos entre 40 y 50 personas que están trabajando con turnos semanales, durmiendo en los hogares. Andrés Belfus: Como nunca antes vemos a ambos hogares comunitarios trabajando en conjunto, en una sola campaña, con el objetivo de obtener los recursos necesarios para controlar los contagios de COVID-19, en todos los ámbitos: insumos, horas de salud, especialistas y otros, que implican una gran cantidad de recursos extra. La meta total de la campaña es de $ 250 millones para ambos hogares para un periodo de seis meses. Contamos con el apoyo de la CJCh y, como líder de campaña, con Tomás Münzer, a quien le agradezco su apoyo y liderazgo. Estamos todos juntos comprometidos en esta campaña, que no busca otra cosa que salvar vidas. ¿Cómo ha afectado el Corona virus el funcionamiento diario de sus respectivos hogares? AB: Estamos funcionando con turnos de 7 días trabajados, por 14 días libres, pero teniendo al personal viviendo esos siete días de turno en el hogar. Esto implica habilitar dormitorios (camas, ropa de cama, etc.) que permitan mantener distancia entre los trabajadores y, además, tener trazabilidad, por lo que duermen en los mismos pisos en los que trabajan. Tener a los trabajadores viviendo en el hogar ha aumentado también los gastos en alimentación y en los servicios básicos. DR: En CISROCO hemos tenido que contratar mayor dotación de personal para poder dar este servicio y poder seguir con los estándares que exige, por un lado, el Ministerio de Salud, como también lo que nos hemos impuesto nosotros, basados en recomendaciones de expertos nacionales e internacionales. ¿Qué medidas especiales están tomando para proteger a los residentes? AB: Hemos tomado medidas basadas en las recomendaciones del gobierno y en la experiencia internacional. Prohibimos las visitas y el delivery y los apoderados no pueden llevar alimentos a los residentes, como acostumbraban a hacerlo. Habilitamos un ala del hogar como zona de aislamiento donde reubicamos a algunos residentes de mayor riesgo, para cumplir con todos los requerimientos de las normas vigentes. Hemos cambiado la forma de vida dentro del hogar, evitando aglomeraciones, al punto de no tener más de dos personas dentro del ascensor. Las actividades se restringen a no más de cinco residentes y las clases de gimnasia se realizan en el comedor principal porque es muy espacioso y ya no se ocupa para comer. Las peluqueras no van al hogar y esta atención la está cubriendo el personal de enfermería para mantener lindos y cuidados a nuestros residentes. Con el fin de resguardar el abastecimiento, mantenemos stock para dos meses en farmacia, enfermería, cocina y aseo. El personal trabaja con elementos de protección, tales como mascarillas, guantes y otros, que, tal como se ha mostrado en los noticiarios, han aumento sus precios en hasta 10 veces. Por otro lado, las comidas de los residentes y trabajadores se hacen con artículos desechables, por lo que estamos gastando gran cantidad de recursos en vasos, platos y cubiertos desechables. Nos estamos preocupando de lo técnico, pero también de lo humano, contener a los adultos mayores es fundamental para su salud mental, buscamos la forma de entretenerlos pese al evidente encierro y la precaución constante por la amenaza del virus. DR: Desde que comenzaron las medidas sanitarias impuestas por la autoridad en marzo pasado, implementamos medidas extremas en el hogar, con altos estándares, incluso mayores a los exigidos por el Ministerio de Salud, asesorados por expertos nacionales e internacionales. Además, contamos con el apoyo permanente de un equipo médico que trabaja con nosotros. El hogar está sellado para toda persona que no sea parte del personal autorizado. El personal, tal como lo mencioné, está viviendo en el hogar, algunos incluso pasan sus días libres en la residencia. El compromiso y el cariño de todos ellos es a toda prueba. En términos de implementos, se utilizan escudos faciales, mascarillas, delantales y guantes, entre otros. Cada vez que una persona sale de una habitación todo se desecha y se cambia por artículos nuevos. Estamos usando vasos, platos y cubiertos desechables. Hemos hecho una sanitización completa del hogar en dos ocasiones, tomando todos los resguardos necesarios para los residentes, además de una limpieza permanente de pasillos, manillas, pasamanos y de todo lo que esté expuesto y se toca. Todas estas medidas requieren un enorme sacrificio de todos y, sobre todo, de los residentes, que han tenido que cambiar sus rutinas, dejar de verse y mantenerse en sus piezas, con todo lo que significa el aislamiento. Por eso estamos siempre buscando la forma de distraerlos, regalonearlos y entretenerlos. ¿Qué invitación harían a la comunidad para que apoyara esta campaña? AB: Creo que, como nunca, el mensaje es uno solo: Estamos buscando salvar vidas y, en esto, estoy seguro que toda la comunidad nos apoya. Si bien hemos visto una buena campaña, que empezó a fines de abril, aún nos falta bastante para llegar a nuestra meta. DR: Todas las comunidades están cerradas físicamente, trabajando remotamente, haciendo telecomunidad. Nosotros somos los únicos que seguimos trabajando en su máxima capacidad para cuidar a nuestros adultos mayores, gracias a quienes tenemos la comunidad judía que hoy conocemos. Creemos que los hogares van a estar cerrados al menos hasta septiembre. Invitamos a toda la comunidad a seguir apoyando a nuestros adultos mayores, que hoy dependen de todos nosotros. Cuidarlos es responsabilidad de toda la comunidad.

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Nuestra solidaridad nuevamente puesta en marcha

El año pasado, el equipo Contigo del Voluntariado del Mercaz -que tiene como objetivo tener un vínculo cercano y dignificante con los vecinos de Lo Barnechea- organizó una Cena de Navidad para la gente de la calle. En el momento, como relata Daniela Roitstein, las voluntarias dijeron “Nosotros que no celebramos Navidad, como judíos, podemos dar una mano”. En el lugar conocieron a Camilo, un joven de 25 años, que era de Lo Barnechea y que sigue en contacto con los vecinos. También conocieron a los voluntarios solidarios de Lo Barnechea, que es otra agrupación, y entre todos, en esa oportunidad, le brindaron “una Navidad preciosa a la gente de la calle. Nos habíamos conseguido donaciones de comida, fue muy bonito y nos quedamos en contacto con Camilo”. Ahora, frente a la crisis, Camilo contactó nuevamente a las voluntarias del Mercaz, debido a crisis económica tremenda que deja el Corona virus. La escuela de Lenguaje, Santa Blanca, que está frente a la comisaría de Lo Barnechea, atiende a 77 familias, que en este contexto “estaban pasando literalmente hambre, se les estaba acabando la comida”, explica Daniela. Entonces nació la idea de hacer algo en conjunto. “Nuestro objetivo principal, en “Contigo”, es generar dentro de los vecinos la motivación, obtener la propia luz ellos tienen, ayudarles a conseguir trabajo, a desarrollarse en sus emprendimientos, mejorar la calidad de vida sacando lo mejor de ellos mismos. Pero, es cierto que en este momento sobre todo es necesaria la ayuda concreta en canasta familiares, y eso lo que hicimos. Esta campaña consistió, entonces, en juntar ya sea en dinero o en aportes en productos de alimentación e higiene personal para estas 77 familias. Por la urgencia, decidimos hacer una campaña flash de siete días, y la llamamos “El lenguaje del amor”. La gente colaboró muchísimo, se sensibilizó un montón, recibimos aportes en dinero y en productos, de gente de dentro y fuera de la comunidad. El grupo Mujeres Mercaz se portó increíble. Y como se declaró la Cuarentena General, tuvimos que acortar la campaña a tres días. Contra viento y marea, logramos en tres días reunir la ayuda y llegar a la meta”. El aporte fue entregado por las voluntarias del Mercaz el viernes 15 de mayo. “Fue una campaña virtuosa, porque fortalecemos los vínculos con nuestros queridos vecinos de Lo Barnechea. Nos gustó que Camilo, que nos conocía, nos tuviera como referente”, señala Daniel Roitstein, quien destaca además que dentro del equipo de Contigo, está Bazar Tañi, otro grupo de voluntarias que se encarga de juntar fondos que se destinan a apoyar a adultos con discapacidad mental. De la misma forma, la voluntaria destaca estos grupos se capacitan permanentemente, teniendo como uno de sus mentores a Mauricio Rosenbluth, de la Fundación para la Superación de la pobreza, “que nos viene capacitando generosamente desde hace bastante y ha sido un pilar fundamental. También tenemos con charlas con gente de fundaciones similares de Argentina, reuniones con diversos actores para nutrirnos permanentemente”, agrega.

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Desconcertados

Vamos a planificar el camino del punto A hacia el B. Estamos en la etapa X del proceso y vamos a la etapa Y. Pololeamos y nos vamos a casar. Estamos educando a nuestros hijos y serán profesionales. Trabajamos y compraremos aquello que queremos. Somos sociables y siempre estarán los amigos presentes. Soy deportista sano y viviré largamente. Planificamos nuestras finanzas y no tendremos necesidades. Salgo de Egipto y entro a la Tierra Prometida. Sin embargo, todo eso que te ocurre entre medio, se llama desierto. Una escritora contemporánea, Avivah Zornberg, define en su libro Bewilderments la dificultad que plantean los mientras tanto en la vida. Dice el profeta Oshea 2:16 “Por lo tanto, he aquí, la seduciré, y la llevaré al desierto, y le hablaré tiernamente”. La interpretación ejemplifica: en lugar de convertirla en un ejemplo público de lo incorrecto, la toma en privado, habla y razona con ella. En la intimidad abre una puerta de esperanza y reconciliación, potencia la fe como un acto soberbio del deseo. El camino directo era de la esclavitud hacia la tierra que mana leche y miel. Sin embargo, ese mientras tanto, se estableció como realidad de cuarenta años. El desierto para el pueblo de Israel representa gritos, rebeldías, susurros, rabia y lamentos que vuelan por el aire, en una cacofonía que D-s describe como producto de la falta de fe. El desierto se transforma en la resistencia, la ambivalencia y el autoengaño. El desierto asusta a todos nuestros viejos fantasmas, porque nos deja a mitad de camino entre el trauma del pasado y la ilusión del futuro. El desierto se camina plasmando huellas en la arena, que pueden ser borradas por la brisa de la noche. Pero el desierto se asume, más allá de la indiferencia. Cambia una generación en ese desierto, ideas quedan sepultadas en arenas hostiles. Sólo quienes aún desean otra realidad, logran transformar el paisaje.

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Lag Baómer: La fiesta de la diversidad

La semana pasada hemos vivido la festividad de Lag Baómer, el día 33 de la cuenta de 49 días que separan Pésaj de Shavuot. Sefirat Haómer es una escalera ascendente entre ambas festividades. Pésaj, la fiesta de la libertad, consagra la capacidad del ser humano de modificar su realidad. El ejemplo de un pueblo de esclavos que se libera de su opresor genera un paradigma de por sí liberador: no estamos condenados a repetir errores ni a eternizar angustias. Pésaj nos enseña que el mundo puede mejorar. Así, al decir de Irving Greenberg, Pésaj se convierte en el motor filosófico del judaísmo. Si quienes nacieron esclavos pueden alcanzar la libertad, entonces, por extensión, todo lo que está mal se puede corregir. El concepto de Tikún Olam, la necesidad y la posibilidad de mejorar el mundo, nace de la festividad de Pésaj. Pero la libertad de Pésaj es una libertad sin límites. Nos liberamos de la opresión del Faraón, pero nos quedamos en el desierto. Los esclavos recién liberados necesitan esta libertad absoluta, sin limitaciones. Que nadie les diga lo que deben hacer. Las siete semanas del Ómer simbolizan el tiempo que aporta la madurez necesaria para percibir la necesidad de una ley que enmarque esa libertad. Sin ese período de transición, la ley podría sentirse como una imposición que oprime y cercena la libertad. Estas siete semanas sirven para que la ley se convierta en algo compatible con la vida en sociedad. Por eso contamos, día a día, como los presos que cuentan el tiempo que falta para su liberación: la verdadera libertad solo tiene sentido cuando la ley la regula. Pésaj es impensable sin Shavuot. Shavuot no tiene sentido sin Pésaj. La cuenta del Ómer es una escalera ascendente, pero es también un período de semiduelo. La causa: la muerte de los 12.000 pares de alumnos de Rabi Akiva durante la revuelta contra Roma quienes, según el Talmud, fueron diezmados por una plaga. El carácter festivo de Lag Baómer se debe, por una parte, a que en ese día cesó la mortandad. Pero hay otra razón: el místico Rabí Shimon bar Yojai murió ese día y la tradición afirma que pidió ser recordado con alegría y no con llanto, idea que todos deberíamos sopesar muy seriamente. La Mishná se desarrolla a la sombra de la destrucción del Segundo Templo. En un intento por preservar el orden cósmico, nuestros sabios establecen que todo lo que sucede debe, necesariamente, ser voluntad divina, y las tragedias que nos ocurren son el castigo por nuestros pecados. Sentir que si modificamos nuestra conducta la situación se podría revertir, otorga una cierta sensación de control. Así, la Mishná asigna una causa a cada tragedia: el Primer Templo fue destruido como castigo por el pecado de idolatría; el Segundo Templo, por el odio gratuito entre hermanos. Los alumnos de Rabí Akiva murieron por no respetarse entre ellos. (Hay que aclarar que esta teología de retribución ha sido revisada por el pensamiento judío y no es la única explicación a las tragedias de la vida). Es notable la razón que establece la Mishná para la muerte de los 12.000 pares de estudiosos. Según Bereshit Rabá 24:7 Rabí Akiva afirma que la mitzvá “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18) es “Klal gadol baTorá”, la regla principal de la Torá. ¿Cómo se explica, entonces, que justamente los discípulos de Rabí Akiva no se hayan respetado entre ellos? Aprendí una vez que la dificultad no estuvo en “ama a tu prójimo” (eso lo entendieron) sino en “como a ti mismo”: creyeron que amar al prójimo como a uno mismo significa pretender que el otro sea como uno mismo. Una concepción así olvida que cada persona es única, no solo en su aspecto físico, sino en su manera de interpretar la realidad. Al negar esto, cada discípulo de Rabí Akiva sentía que sus 23.999 compañeros estaban equivocados. La falta de respeto mutuo se debió a que ignoraron la importancia de la diversidad. En cuanto a Rabí Shimon bar Yojai, según la leyenda narrada por el Talmud (Shabat 33 b) fue condenado a muerte por la administración romana y salvó la vida escondido en una cueva. Allí vivió junto a su hijo por 12 años. Durante su encierro, alimentado milagrosamente por un arroyo y un algarrobo, Rabí Shimon bar Yojai escribió el Zohar (aunque académicamente se sabe que éste fue escrito por Moisés de León en el siglo XIII). La leyenda afirma que Eliahu Hanaví le anunció que había muerto el emperador que lo perseguía. Pero, al salir de la cueva en un extraordinario estado de elevación mística, no pudo aceptar que hubiera judíos dedicados a la agricultura, a la vida mundana. Y tal fue su ira que sus ojos quemaban todo aquello donde se posaban. D´s, entonces, lo condenó a volver a la cueva por 12 meses adicionales, hasta que fue capaz de aceptar que hay diferentes maneras de honrar a D´s. Logró entender que se puede alabar a D´s no solo a través de la mística sino también mediante el trabajo cotidiano, la tefilá sincera, las mitzvot, la vida simple y honrada. Estamos en presencia de dos historias aparentemente desconectadas entre sí, salvo por el detalle no menor de que Rabí Shimon bar Yojai era uno de los discípulos de Raví Akiva. Uno que comienza sintiendo que solo su propio y personal acercamiento al judaísmo es el adecuado, pero que finalmente logra aceptar que hay diferentes formas y todas pueden ser válidas. Lag Baómer se transforma así en la fiesta de la diversidad, del respeto mutuo, de la exaltación de las diferencias y la riqueza de la pluralidad. Un judaísmo monolítico jamás habría generado el Talmud ni la creatividad y adaptabilidad que nos caracterizan. El judaísmo siempre ha sido evolutivo y diverso. Lag Baómer nos enseña que así debe seguir siendo.

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WIZO celebró Iom Haatzmaut con entretenidas actividades online

Con una serie de programaciones vía WIZOOM que concitaron gran interés entre las socias y la Comunidad en general, WIZO celebró los 72 años del Estado de Israel. Si bien el Corona virus ha impuesto severas reglas de distanciamiento social, tanto en Israel como en las comunidades judías del mundo entero, eso no fue impedimento para conmemorar esta fecha con gran alegría y profundo orgullo por los logros de nuestro querido Estado.

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Charles Reznikoff, el poeta de los datos

DEPORTACIÓN “Una noche, un policía vino y le dijo- él había llegado desde Polonia y se había quedado en Alemania casi treinta años- le dijo a él y a su familia, “A la estación de policía, ahora. Pero van a volver de inmediato”, agregó el policía. “No lleven nada consigo- solo sus pasaportes”. Cuando llegaron a la estación de policía, vieron hombre, mujeres y niños judíos, algunos sentados, otros de pie- muchos llorando”. Así comienza el poemario “Holocausto”, del norteamericano Charles Reznikoff (1894-1976), hijo de inmigrantes rusos, nacido en Brooklyn, Nueva York. Graduado de la Escuela de Derecho de la Universidad de Nueva York, Reznikoff nunca ejerció esa profesión, porque estaba mayormente interesado en la escritura. En cambio, publicó 23 libros de poemas entre 1918 y 1961. “Holocausto” fue una de sus últimas obras publicadas, en 1975. El libro está compuesto de 12 poemas, los cuales están basados –como expresa el autor en el prólogo- “en una publicación del gobierno de Estados Unidos, Juicios de criminales de guerra ante los tribunales militares de Nüremberg, y los registros del juicio a Eichmann en Jerusalén”. Carlos Soto Román, encargado de la traducción al español de esta obra de Reznikoff, publicada por Das Kapital (www.facebook.com/daskapital.ediciones) en Chile, en una primera edición de diciembre de 2019, comenta que la particularidad de la obra del autor estadounidense está en que utiliza como fuente primaria documentos y registros legales, quizás como una derivación -o deformación- de sus estudios profesionales. Román, tal como el autor que traduce, tiene una profesión de base -es farmacéutico- pero comparte esta ocupación con la literatura. Ha traducido las obras de autores tan diversos como Ron Silliman, Aram Sroyan, Ryan Eckes y Frank Sherlock. En el año 2018, en tanto, recibió el Premio Municipal de Poesía de Santiago por su libro de poemas “11”. “Lo que me interesa del tema de la traducción es principalmente la visibilidad. El traductor tiene el privilegio de mostrar o dar a conocer obras que en un idioma determinado no existen. Las personas que son bilingües o manejan más de un idioma tienen la posibilidad de conocer literatura u obras en otro idioma, pero no todo el mundo puede hacerlo. Por eso lo que me fascina de la traducción es poder enriquecer la cultura local con obras que de alguna manera resuenan en el contexto”, señala Carlos Román. Cuando leyó la obra “Holocausto”, de Reznikoff, el traductor y poeta chileno se encontraba trabajando en su obra “11”, que aborda el régimen militar y los Derechos Humanos, “entonces me estaba cuestionando mucho acerca de los modos de representación de las tragedias, y sentía que en el caso chileno se habían escrito varias cosas que respondían a estilos testimoniales o típicos, o de investigación periodística. Yo quería explorar algo más arriesgado, algo más creativo en ese sentido. Y buscando cosas, me encontré con varias obras, pero de las que revisé, “Holocausto” fue la que llamó más mi atención por el estilo en que está escrito. Lo que hace Reznikoff ahí es trabajar con documentos judiciales y con transcripciones de juicios, explorar esos documentos y rescatar esos testimonios, editarlos y no pone nada de su parte, hace un trabajo como de escribir con tijeras, no con un lápiz, porque él va a cortando los testimonios de manera de presentarlos de forma más impactante”.

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Dos grandes películas israelíes para celebrar Iom Haatzmaut

Con motivo de la celebración del Aniversario de la Independencia de Israel, el Festival Internacional de Cine Israelí Seret invita a disfrutar de dos películas que fueron parte del programa de la última versión realizada en Chile, en diciembre de 2019, de manera gratuita y disponibles para streaming desde el link www.seret-international.org/freepages/uk-2020-promo. Seret es el único festival internacional de cine de Israel y fue creado por Patty Hochmann, Odelia Haroush y Anat Koren. Actualmente se realiza en Inglaterra, Alemania, Holanda, y en Chile desde el año 2015. En la cuarta entrega, del año 2019, se presentó un programa de incluyó una selección de 11 películas a través de las cuales se pudo tener una muestra precisa de la diversidad de temáticas, estilos y géneros de la producción más reciente del cine israelí. Las películas que se ofrecen para ver online son:

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La solidaridad comunitaria nuevamente se hace presente

Bajo el llamado “Hoy más que nunca… Necesitamos de tu ayuda”, Reshet – la organización de ayuda social de la comunidad judía chilena- lanzó una campaña de recolección de fondos para el financiamiento de las cajas de alimentos que entregan a sus beneficiados. Tradicionalmente, en tiempos libres de Corona virus, la mercadería que se integra a estas cajas de alimentos proviene de las donaciones de los colegios judíos de Santiago, el Instituto Hebreo y el Maimónides School. Con el cierre de los establecimientos dada la contingencia sanitaria, Reshet se vio en la necesidad de idear otras estrategias para cumplir con la ayuda comprometida. Así, después de 15 días de lanzada la campaña, la organización benéfica logró reunir los fondos que permiten costear 270 cajas de alimentos, permitiendo asegurar el aporte mensual a las familias beneficiadas y costear la alimentación de los 10 residentes y funcionarios de Beit Naomi -la residencia de Reshet- por tres meses. Como comenta Gabriela Feldman, Directora Ejecutiva de la organización, los alumnos de los colegios judíos mantuvieron su compromiso durante esta campaña de emergencia, ya que durante la campaña de vacunación contra la influenza de los alumnos del Instituto Hebreo, las familias aportaron alimentos no perecibles. En tanto, los jóvenes del Maimónides realizaron una actividad en la comunidad Aish HaTorá para celebrar Lag BaOmer y juntaron el equivalente a siete cajas de alimentos. Con todo, se mantiene el llamado a donar en la cuenta de Reshet, para que esta institución pueda hacer frente a los tiempos que vienen. Los aportes se pueden hacer directamente en la cuenta de Red Comunitaria de Ayuda Social Reshet en el Banco de Chile, número 00-190-07204-00, RUT 65.026.229-8 (enviar comprobante contacto@reshet.cl). Cabe destacar que el hogar Beit Naomi está cuadrado con los protocolos de los hogares de ancianos comunitarios. “Todo se desinfecta, no hay visitas y los trabajadores cumplen turnos de siete días, con siete días de descanso”, comenta Gabriela. Por otra parte, en el caso de que querer contactar a la organización en caso de requerir ayuda, los interesados deben comunicarse al fono Reshet (+56992706100) ahí se deriva la solicitud a una asistente social, luego se evalúa con el Directorio y se otorga el beneficio.

publicado hace 12 días

Behar Bejukotai

La lectura de la Torá que corresponde a esta semana es Behar Bejukotai, y abarca las dos últimas parshiot de Séfer Vaikrá. El libro Vaikrá, Levítico, es un texto peculiar que entrega pautas acerca de la ubicación del ser humano en la realidad. Comienza hablando sobre cómo relacionarnos con D´s; sigue con las relaciones con nuestro prójimo y concluye enseñándonos a funcionar como sociedad. Los primeros capítulos de Vaikrá nos dicen que la comunicación con D´s sí es posible. Pese a que hoy son extemporáneos, los sacrificios nos dicen que podemos reparar nuestros errores y pedir perdón. Que debemos estar dispuestos a agradecer por lo bueno de la vida y que todos estos actos (pedir perdón, agradecer) exigen algún tipo de sacrificio, exigen que entreguemos algo de nosotros mismos. Hoy, quizás, nuestro impulso por dar Tzedaká en esas circunstancias podría enraizarse en esa memoria colectiva. Vaikrá continúa con leyes que nos enseñan a comportarnos éticamente. No maldecir al sordo ni poner tropiezo frente al ciego, pagar los sueldos a tiempo, ayudar a quien nos necesita, aunque sea nuestro enemigo, devolver objetos perdidos, no engañar en nuestras relaciones comerciales. Vaikrá nos impele a regular nuestros impulsos a través de la Kashrut y de la ética sexual. Autocontrol, preocupación por el otro, empatía, nos hacen mejores. Queda claro que un estilo de vida que promueva conductas individuales correctas ayudará a generar una sociedad más sana. Pero las dos últimas parshiot de Vaikrá se dedican especialmente al diseño de la paz y el crecimiento de la sociedad. Behar propone un sistema económico que combina la libertad de mercado con la protección social. Durante seis años deberemos trabajar la tierra como si fuera nuestra, pero el séptimo es año sabático (Shnat Shmitá) y nos recuerda que la tierra es de D´s. Debemos dejar de trabajar la tierra y consumir lo que crezca espontáneamente de ella. Y cada cuarenta y nueve años (siete veces siete) tendremos el año del jubileo (Shnat Haiovel) en el cual toda la propiedad volverá a sus dueños primitivos, los esclavos serán liberados, todas las deudas serán condonadas y todos los recursos se barajarán de nuevo. ¿De qué se trata todo esto? El primer mensaje nos pide cuidar la ecología. Al pedirnos que dejemos de trabajar la tierra, el año sabático nos recuerda que la naturaleza no está tan plenamente a nuestra disposición como solemos creer. No somos amos y señores, ni de la naturaleza ni de nada. Por su parte, el año del jubileo nos invita a desacoplarnos del aparato productivo, volver a lo simple, recuperar la armonía con el entorno. Nos recuerda que los humanos debemos estar al servicio de la naturaleza, y no al revés. Que no podemos explotarla a nuestro antojo, debemos respetarla si queremos que ella nos respete. Shnat Haiovel nos recuerda, a la vez, que debemos resguardar la dignidad del ser humano. La preocupación por la pobreza es transversal a toda la Torá, escrita y oral, pero en Behar es explícita: “Si alguno de tus hermanos israelitas empobrece y no es capaz de mantenerse, ayúdalo como lo harías con un extranjero o un desconocido, así podrá continuar viviendo cerca de ti” (25:35). El jubileo impide que la pobreza se haga estructural y hereditaria, permitiendo que cada familia recupere la propiedad de la tierra que pudo haber perdido por malas decisiones tomadas durante los cincuenta años anteriores. Finalmente, Bejukotai nos dice que nuestras conductas tienen consecuencias. Pero no se trata solo de las consecuencias individuales de nuestras conductas individuales. Como sociedad también podemos acarrear sobre nosotros la bendición o la maldición a nivel global. Todos somos responsables de ello. El judaísmo nos da estrategias para intentar no caer en este tipo de desmesura. Una de ellas es el Shabat, que nos devuelve a nuestro lugar en el mundo. Nos dice que debemos trabajar seis días como si fuéramos dueños del tiempo; pero el séptimo día debemos recordar que el tiempo es de D´s. Así, en Shabat debemos dejar de intervenir en la naturaleza, descansar y dejarla descansar. Del mismo modo, cada siete años Shnat Shmitá nos dice que dejemos descansar a la tierra para que vuelva a darnos toda su bondad. Y cada cuarenta y nueve años, Shnat Haiovel nos pide que volvamos a equilibrar la balanza de la sociedad, para que todos tengamos igualdad de oportunidades. Imposible no pensar en nuestra situación actual. Muchos ven la crisis del coronavirus como una crisis planetaria causada por nuestro afán desmedido por controlarlo todo. Queremos controlar la naturaleza, la genética, queremos controlar el futuro. Como parte de la maldición, el versículo 26:35 dice: “Y, en su desolación, la tierra descansará por todo lo que no descansó en vuestros sábados cuando vosotros habitabais en ella”. Esta crisis viene a recordarnos que no controlamos nada. No manejamos lo material, mucho menos el tiempo. Planificar se volvió un lujo que antes dábamos por sentado. Parecería ser que el mundo se tomó un año sabático. Nuestros cielos están menos contaminados, hay más pájaros, hay más silencio. Quizás también nuestros mares dejen de acumular plástico. Este año sabático forzado nos está ayudando a expresar más respeto, más solidaridad, más preocupación por el otro. Estamos viviendo un año sabático en el que deberemos aprender a valorar lo que tenemos en casa, volver a contactarnos con las cosas más básicas de la vida. Son tiempos difíciles y vendrán más difíciles todavía. Pero si, como humanidad, somos capaces de aprender la lección, tendremos herramientas para lidiar con la crisis que se avecina a causa de la crisis. Es innegable que estamos siendo más solidarios, más respetuosos de la naturaleza, más responsables, que estamos tomando más conciencia. Si estas conductas se quedan con nosotros cuando la crisis termine, podremos decir que hemos salido de ella fortalecidos. Es una oportunidad que no podemos darnos el lujo de perder.

publicado hace 12 días

Sobreviviendo dije

En términos lineales bendiciones por obediencia y maldiciones por desacato. Esto es sinónimo de una vida predecible que no conlleva sobresaltos. Pero esta definición resulta en la imaginación y en la teoría, pero jamás en la práctica. Dice la Torá, incluso en las maldiciones y en manos de enemigos, “no los despreciaré ni los rechazaré” Vaykrá 26:44. Existe un sentido causal entre lo que haces y lo que ello provoca. Pero aún con errores, D-s no termina de alejarse por completo. Hay veces que con obediencia, las bendiciones no llegan. Otras veces que sin desacato, las maldiciones llueven. Es probable que la recompensa, buena o mala, no es lo que nos incita a actuar. Es ahí, cuando el texto sagrado, nos invita a acercarnos a D-s. Incluso, en el peor escenario, D-s estará contigo. Si encuentras que la vida tiene un significado, si tu propia vida tiene un propósito, si hay una tarea que aún tienes que cumplir, entonces algo dentro tuyo te da la fuerza para sobrevivir al sufrimiento y la tristeza. Actúas y provocas por convicción, que tal vez eso signifique bendición. Simon Sinek dirá que si tienes un ¿por qué? encontrarás pronto un ¿cómo? para ponerlo en práctica en un ¿qué?. El Rey Salomón en su ancianidad resaltó su libro de Kohelet –Eclesiastés- que no hay nada nuevo bajo el sol. Pero, para los entendidos del texto, no termina en un pesado mensaje de negatividad. No hay nada nuevo bajo el sol que sea ajeno a reconocer la presencia de D-s en el mundo. En lo bueno y en lo malo, en la maldición y bendición, buscaremos siempre sobrevivir.

publicado hace 19 días

Una historia de amor profundo y sincero por Israel y el idioma hebreo

“Yo siempre quise aprender idiomas, esta es una pulsión para mí. Mis papás no hablan ningún idioma más que el español, no descendemos de extranjeros ni somos judíos. Somos como una familia chilena promedio. De niño era estudiar ruso, esperanto, húngaro, rumano. A esa edad, eran famosos los foros, y había uno que se llamaba “Uniland” de gente que le gustaban los idiomas y le gustaba compartir, y en ese chat conocí un chico -que no sé qué fue de él- que era israelí y vivía en Sevilla (España). Y él me dijo “Por qué no estudias hebreo”, me mandó unas canciones antiguas, de Sarit Haddad, de Shiri Maimón, y yo dije “Me gusta esto”. Él me mandó un libro. Y toda la indecisión que tenía de qué idioma estudiar, como que con el hebreo se canalizó. Hice click. Tenía todo lo que yo buscaba, y me gustó tanto que me apliqué, o me obsesioné, estudiaba en la micro en el metro, en todas partes”. Así fue la llegada del periodista Carlos Reyes Barría al estudio del idioma hebreo. A los 19 años, decidió buscar por Internet la Embajada de Israel en Chile y vio que había un concurso que se llamaba “Conociendo a Israel”, y el premio era un viaje por una semana. Él nunca se había subido a un avión. Se comenzó a preparar, estudió geografía, historia, etc., y fue a dar la prueba teórica, y quedó entre los 10 primeros lugares. Y esos 10 iban a la final que se televisaba en un canal evangélico. Había entrado a estudiar periodismo, pero no estudiaba nada de periodismo, sólo de Israel, los alcaldes, las plazas, las regiones, los primeros ministros. “Participé y, por los nervios, no gané, quedé en tercer lugar. Pero en el café que hubo en el concurso, conocí a la esposa del embajador, a gente de la embajada y de instituciones de la comunidad judía. Al año siguiente volví a concursar, pero quedé en segundo lugar, y dije “Bueno, quizás esto no es para mí”, pero había visto que existía en el Instituto Chileno Israelí de Cultura y me contacté con Myriam de la Fuente, coordinadora del instituto. Hice amistad con ella y empecé a colaborar, estuve cuatro años colaborando ad honorem, actualicé la página web y las redes sociales, y comencé a ir con Myriam a la Fiesta de los Idiomas, donde yo enseñaba hebreo básico”. En ese contexto conoció a Sonia Reizin, que era benefactora del instituto. Fue ella que dijo “Si tanto quiere ir a Israel, mandémoslo a Israel”. “Un día me llama Myriam y me pregunta “¿Estás sentado?” y me dice que existe la posibilidad de que viaje a Israel por cuatro meses, al kibutz Yotvata, donde vivía una familia de la señora Sonia”. Fue la primera vez que viajó en avión, y la primera vez que fue a Israel. En el año 2012, hizo un curso de introducción a hebreo en el Centro de Estudios Judaicos en la Universidad de Chile. Ese año también había un cupo para profesionales latinoamericanos en la Universidad Hebrea de Jerusalem. Mientras tanto, él seguía colaborando con el Instituto Chileno Israelí de Cultura, y motivaron a que postulara. Yo estaba trabajando en La Tercera, quedó y se fue de nuevo a Israel. Tras su viaje, Carlos vivió cinco años en Lima. En septiembre de 2018 decidió volver a Chile, y un mes antes decidió hacer lo que siempre había querido: un curso de hebreo gratuito y online. En enero de 2019 lanzo la página de Facebook “Hebreo cada semana” y publicó la primera lección. Cuenta que de a poco se comenzó a sumar gente. A la fecha, ya tiene 25.202 miembros y 45 lecciones publicadas, la mayor parte de ellas con ejercicios, tareas y repasos. Junto a él, Gustavo -argentino que vive en Carmiel- y Elena -judía argentina que vive en España- apoyan las clases y a los alumnos resolviendo dudas, el primero, y como coordinadora del curso, la segunda. Carlos trata de resolver personalmente todas las dudas de los alumnos, pero a veces por su trabajo o la diferencia horaria no lo alcanza a hacer, y ahí entran sus ayudantes. Con emoción, cuenta que le han escrito olim jadashim hispanoparlantes que apoyan las clases del ulpán que están cursando con las lecciones online de “Hebreo cada semana”. También lo contactan personas que están pensando emigrar a Israel y buscan aprender o practicar el idioma. “Muchos me dicen que lo que hago es una mitzvá, y puede ser, pero lo hago con el corazón, es algo que me gustaría perpetuar; no le veo fin”. Nunca ha hecho ningún tipo de difusión ni publicidad de su página, y cree que la clave de su éxito es el boca en boca. “Me escribió una vez una señora que encontró el curso e invitó a toda su clase de olim de Hedera. Me dijo “Los olim de Hedera nos juntamos a ver tus clases”, y yo dije “Ah, bacán””. Según los datos que arroja la misma plataforma en Facebook, sus principales seguidores son de México, Argentina e Israel, y en las clases en vivo usualmente hay un promedio de 50 personas conectadas. Como en el acercamiento de Carlos al hebreo fue fundamental la música, gracias a que a los 19 años conoció a su amiga israelí Anat -que no ha visto nunca en persona- que le envía música en hebreo para escuchar y estudiar. Eso lo motivo a crear, antes del curso, una página de canciones israelíes traducidas al español, donde ya hay unos 300 temas. “Esto es algo que me llena, no tengo más interés que ese; lo único que quiero es que la gente comparta las clases. Siempre digo “Su compartir es mi sueldo”. Lo hago porque me gusta y me gustaría que cada vez llegara a más gente que lo necesita”, comenta.

publicado hace 19 días

El desafío de hacer comunidad en tiempos de COVID19

Estamos ante un hecho sin precedentes en la historia reciente de la humanidad y por supuesto, de nuestra Comunidad. Nadie estaba preparado para una situación así de compleja, hemos logrado grandes cosas gracias al apoyo de todas las instituciones y un gran equipo multidisciplinario de voluntarios, cuyo trabajo, aporte, esfuerzo y dedicación nos llena de orgullo. Reconocemos a todos quienes han dado lo mejor de sí para ofrecer a los miembros de la Comunidad contención, apoyo, orientación, entretención y respaldo. En una primera etapa, junto a las instituciones comunitarias, decidimos activar el Plan de Emergencia Comunitario (PEC) conformado por voluntarios, de distintas especialidades, que de manera coordinada han estado supervisando aspectos de salud, logística, abastecimiento, seguridad, comunicaciones, soporte psicológico, legal y religioso. Además, creamos el Vaad Médico conformado por doctores que han sido fundamentales a la hora de tomar les mejores decisiones para el resguardo de la salud de la Comunidad. Sumado a esto, se creó un call center que funciona las 24 horas y presta asesoría sanitaria, asistencia, apoyo psicológico e información relacionada con el COVID-19 (56-2-26562200), el que nos ha permitido hacer seguimiento a casos positivos, y detectar focos de contagio para oportunas medidas de contención. Junto a esto, hemos distribuido contenido de apoyo emocional para niños, adultos mayores y familias- elaborado por el equipo de psicólogas del PEC-, y recomendaciones sanitarias supervisadas por el Vaad médico y voluntarios de Hatzalah. Los primeros momentos no fueron fáciles, decidir cerrar todas nuestras Instituciones, sinagogas, colegios, organizaciones y otros-incluso una semana antes de los decretado por la Autoridad Nacional- requirió el compromiso, apoyo y liderazgo de todos los Presidentes y Directores Ejecutivos, quienes desde el inicio han sido un apoyo fundamental. Una de las primeras, y tal vez más difíciles decisiones, fue la de suspender las visitas en nuestros Hogares de Ancianos e implementar estrictas medidas, con el apoyo férreo y liderazgo de los Presidentes de ambas instituciones. Debido a la sobre exigencia que esta medida conlleva en ambas residencias -Beit Israel y Cisroco- es que hemos lanzado una campaña de recolección de fondos para afrontar los gastos adicionales que esta pandemia: la mantención de personal 24 horas, compra de insumos, materiales y otros. Los adultos mayores son nuestra historia y como tal le debemos respeto y cuidado, hoy son el grupo de riesgo más vulnerable, y tenemos el deber ético y moral de cuidarlos, por eso esperamos contar con el apoyo de cada uno de los miembros de la comunidad en esta Campaña. También, estamos atentos a la labor que realiza Reshet que, entre otras, entrega de cajas de alimentos para las personas más vulnerables de nuestra Comunidad. Estamos conscientes de lo complejo que ha sido, pero ante la dificultad han surgido ideas creativas y entusiastas. Las Instituciones están ofreciendo día a día una parrilla impresionante de actividades online para todos los gustos, edades y temáticas. Han desplegado sus actividades virtuales para socios y no socios, acercándonos a pesar de la distancia, involucrando especialmente a las comunidades judías de regiones. Por otra parte, todos los rabinos, sin distinción, han sido un pilar fundamental de apoyo emocional, espiritual y contención para la Comunidad. Así también han surgido personas que de manera desinteresada y espontánea están generado redes de apoyo para, prestar asesorías empresariales y legales gratuitas para la toma de decisiones económicas y comerciales. En una mirada más hacia el exterior de la comunidad (Tikún Olam) hemos aportado, junto al Diputado Gabriel Silber, una importante donación de mascarillas para la comuna de Pudahuel. Además, en una acción coordinada con el Doctor Alfredo Misraji y la Sra. Embajadora de Israel en Chile, Marina Rosenberg, donamos 10.000 mascarillas a la Municipalidad de San Bernardo y se gestionó una campaña de recolección de alimentos para las familias del Jardin Infantil San Gabriel de la misma comuna. También, se ha tomado contacto con autoridades de Gobierno para ofrecer recintos comunitarios que para pudieran ser utilizados como centros de atención de salud (por ejemplo, Bikur, Policlínico Israelita, Comunidad de Temuco y Concepción y el Estadio Israelita de Viña del Mar) y, a su vez, el EIM ofreció sus instalaciones a la FACH. Y fuimos invitados por el Ministro Secretario General de la Presidencia, Felipe Ward, a ser parte de la Mesa Interreligiosa por el COVID-19. No tenemos claridad sobre el futuro, pero debemos mirarlo como una oportunidad para involucrarnos aún más en el quehacer comunitario, y más aún, aportar desde nuestra experiencia y conocimiento a la construcción de un nuevo mañana para nuestro país. Es el momento de decir “Ine Ani”, “Aquí estoy”. Han pasado más de 45 días desde el inicio de esta cuarentena, y ha sido una época de gran aprendizaje, tenemos certeza de que todos juntos somos una gran comunidad. Como CJCh hemos visto como las instituciones han logrado articularse ante la nueva realidad, y eso nos da la tranquilidad de saber que somos una comunidad viva y nos permite a todos reenfocar nuestros trabajos; particularmente a nosotros, como CJCh, nos permite retomar nuestros esfuerzos hacia el quehacer nacional. Tenemos fe de que cada día que pasa estamos un día más cerca de volver a vernos, por ahora te pedimos #quedateencasa, para que no falta nadie cuando nos volvamos a encontrar. ¡Es un orgullo ver todo lo que se ha hecho, gracias a todos por hacer esto posible! Am Israel Jai. #SomosComunidad

publicado hace 19 días

Distribución de talentos

Los talentos no están distribuidos de manera ordenada. Aunque lo más grave es la interpretación y lectura que hacemos de talentos. En el Israel bíblico, los sacerdotes acumulaban privilegios y talentos. No viudas, no divorciadas, no rameras. Sin defectos en sus cuerpos. Debían ser fuertes, bonitos, con poder material, sabios y dignos. Cualquier condición anterior, invalidaba la ofrenda de los descendientes de Aharón frente al Altar. Así de distinguido se volvía el Sacerdote: “Y el sumo sacerdote entre sus hermanos” Vaykrá 21:10. La fábula cuenta, “Ocurrió con un sacerdote llamado Pinjas que era albañil profesional y fue elegido para convertirse en Sumo Sacerdote. Cuando sus compañeros sacerdotes llegaron a la cantera de la que se ganaba la vida, la llenaron con piezas de oro para hacerlo financieramente independiente” Vaykrá Rabbá 26:9. Hay un indicio. Si el Sacerdote era pobre, en la palabra “entre sus hermanos”, comprendemos que su riqueza podía originarse en conjunto con sus hermanos. La fuerza enseña el Tratado de Principios, es dominar el instinto. La belleza es ser reconocido como agradable frente a los ojos de los demás. La sabiduría es la acumulación de experiencias en años, quien aprende de cada oportunidad y ser humano. La dignidad, es saber elegir para la vida y elevarla. No hay condiciones congénitas pero si virtudes por mejorar. Las cualidades y talentos, no son innatos sino un desafío para convertirte en la mejor expresión del alma. Los esfuerzos son individuales por mejorarnos. Las lecturas de terceros, que validan o rechazan habilidades, necesitan incorporar más sensibilidad, más caricias y pronoia. Tenemos incertidumbres en clasificar sacerdotes hoy en día, pero conocemos el camino que nos dejaron del virtuosismo.