Gabriel Ben Tasgal en Chile: Israel entre la ofensiva y la innovación
El tablero geopolítico del Medio Oriente atraviesa un cambio de paradigma radical. Durante años, la doctrina predominante parecía centrarse en la contención de las amenazas adyacentes y la gestión de periodos intermitentes de calma. Sin embargo, los acontecimientos recientes han forzado una reconfiguración absoluta en la mentalidad estratégica. Gabriel Ben Tasgal, reconocido experto en seguridad internacional, inteligencia y política del Medio Oriente, sostiene que nos encontramos ante una transformación profunda e irreversible: “Creo que Israel va a atacar a Irán... la política de Israel antes era intentar conseguir calma, ahora empieza a ir al ataque”. Esta declaración no debe de ninguna manera leerse como un vaticinio catastrofista, sino como la constatación objetiva de una nueva tendencia en la que ya no basta con esperar pasivamente la próxima agresión, optando en su lugar por neutralizar las capacidades hostiles antes de que pongan en riesgo la supervivencia nacional.Las fisuras internas del régimen de TeheránFrente a la narrativa simplista que presenta a la República Islámica como una potencia monolítica e inexpugnable, Ben Tasgal ofrece una disección quirúrgica de sus vulnerabilidades estructurales. El analista expone que el verdadero motor del régimen no es la devoción ideológica generalizada, sino el control monopolístico de los recursos: “La Guardia Revolucionaria tiene el control del 50% de la economía... el régimen puede ahogarse internamente”. Esta alarmante asimetría económica alimenta tensiones sociales permanentes dentro de una juventud urbana desencantada que rechaza abiertamente los dogmas clericales.A este complejo escenario interno se suman crisis de subsistencia gravísimas, como un desabastecimiento hídrico crónico provocado por años de sequía e infraestructuras colapsadas que literalmente hunden el suelo de las principales urbes bajo un entramado de socavones urbanos. Con un respaldo popular real que escasamente roza el 30%, dependiente del clientelismo estatal, las masivas movilizaciones ciudadanas dentro de Irán no claman por batallas extranjeras; al contrario, la consigna popular en las calles es explícita: “no queremos más Gaza, no queremos más Beirut, queremos Teherán”. El descontento civil demuestra que el aparato teocrático ha preferido dilapidar sus riquezas financiando el terrorismo regional en lugar de asegurar el bienestar de sus propios habitantes.Justicia operativa y precisión frente a la infamiaPor lo tanto, la nueva postura preventiva israelí busca presionar de forma inteligente estas fisuras internas. La desarticulación de las redes terroristas patrocinadas por Teherán cuenta hoy con una capacidad técnica y de inteligencia sin precedentes históricos. Ben Tasgal enfatiza la rigurosidad con la que se opera para hacer justicia y proteger a los civiles de la barbarie: “La unidad Nili... identificó a cada uno de los que entró a matar gente. Israel va a matar a cada uno de los que atentó el 7 de octubre”. Esta determinación ejemplifica un principio irrenunciable: la individualización de las responsabilidades penales y operativas para neutralizar con precisión quirúrgica a quienes planifican y ejecutan actos terroristas, eludiendo la lógica de una confrontación total y protegiendo los más altos estándares éticos en el campo de batalla.Este compromiso con la verdad y la precisión es indispensable para contrarrestar las persistentes campañas de desinformación que pretenden distorsionar la realidad de las operaciones defensivas en Gaza. El analista recurre rigurosamente a la evidencia empírica provista por los propios registros en la zona de conflicto: “El 72% de los muertos en Gaza son hombres de 18 a 55 años... son combatientes y con cifras entregadas por ellos mismos”. Un porcentaje de tal magnitud concentrado de forma exclusiva en el segmento demográfico en edad de combatir demuestra de manera irrefutable que las fuerzas de defensa centran sus esfuerzos en repeler a militantes armados que emplean de forma sistemática a su propia población civil como escudos humanos.El giro del chiismo: Del terrorismo al lavado de activosLa influencia desestabilizadora de Irán, no obstante, extiende sus tentáculos mucho más allá de las fronteras de Medio Oriente, alcanzando activamente el continente americano a través de redes y la penetración de un fenómeno técnicamente denominado como “Atentado en la Repisa”. Ben Tasgal explica que bajo esta modalidad se planifica todo en detalle, se consiguen las bombas, explosivos, autobomba o lo que sea necesario, mientras actualizan inteligencia y dejan todo preparado. Un claro ejemplo histórico ocurrió cuando en febrero de 1992, Israel eliminó al entonces secretario general de Hezbollah, Abbas al-Musawi. A las tres semanas, la organización voló la embajada de Israel en Argentina. Como advierte el experto, en tres semanas es imposible planificar y conseguir los explosivos o el coche bomba; por lo tanto, ya lo tenían preparado, confirmando que la existencia actual de células dormidas en la región es una realidad latente.Sin embargo, el analista advierte sobre una mutación fundamental en el comportamiento de estos grupos operativos. A diferencia de las décadas pasadas, marcadas por la violencia directa y explícita, el enfoque actual prioriza la infiltración económica profunda, con dinámicas geográficas muy particulares respecto a dónde golpear. La lógica estratégica dicta que no se atacará a quien brinda apoyo político implícito, sino en un territorio donde se pueda generar un fuerte impacto mediático y favorecer la causa extremista. Pese a este riesgo latente, hoy el enfoque delictivo es principalmente financiero: “las comunidades Chiitas más fuertes se están dedicando, principalmente, a lavar dinero. Esperemos que no hagan atentados”.El poder blando y el valor de la innovación israelíEsta penetración fundamentalista se complementa con el avance de otros actores estatales que financian narrativas y buscan presencia en la región a través del poder blando, la inversión y los patrocinios académicos en lugar de la diplomacia clásica: "Creo que detrás de todo esto está Qatar... Qatar compró universidades, invirtió 4.700 millones." Frente a este complejo escenario, la resiliencia de Israel no se limita exclusivamente a la contención militar, sino a su liderazgo en investigación y desarrollo. En palabras de Ben Tasgal, “Israel se transforma en la potencia tecnológica... me ahorra un montón de dinero”. Desde sistemas de cámaras inteligentes para resguardar infraestructuras hasta tecnologías de punta en desalinización, el conocimiento israelí ofrece respuestas eficientes a nivel mundial.Lamentablemente, ciertas corrientes políticas en América Latina adoptan posturas dogmáticas e ideologizadas que entorpecen la histórica y fructífera relación bilateral, llegando al extremo de limitar la adquisición de tecnología de seguridad que resulta vital para combatir flagelos domésticos como el crimen organizado. El panorama futuro de la seguridad global exige anticiparse a desafíos inminentes, ya que las tácticas de agresión convencionales están mutando aceleradamente hacia plataformas más dinámicas y económicas: “En el futuro van a ser con drones, drones explosivos... un dron hoy puede cargar 100 kilos”.Ante este escenario desafiante, Ben Tasgal mezcla realismo y urgencia, invitando a mirar más allá de las consignas para comprender los riesgos reales y valorar la estrategia de defensa activa del Estado hebreo. En sus palabras: "Hay periodos de calma y periodos de guerra... en el tiempo de calma somos más productivos económicamente y desarrollamos tecnología". Su propuesta final es consolidar la cooperación tecnológica y de seguridad con los países aliados, entendiendo que la innovación israelí se erige como un socio estratégico indispensable y un faro de desarrollo civil para todas aquellas sociedades que valoran la libertad frente al extremismo.

