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Les presentamos la nueva Yeshivá “VeZot Hatorá”

Según la Enciclopedia Judaica, una Yeshivá es un centro de estudio talmúdico. Según el nuevo proyecto de Yeshivá del Círculo Israelita de Santiago, CIS, “VeZot Hatorá”, una yeshivá es -además- un lugar inclusivo, de estudio de fuentes judías diversas, en donde todos quienes quieran adentrarse en la riqueza del estudio del judaísmo puedan hacerlo, de manera enriquecedora y con una dinámica de aprendizaje constante. De esto se trata el nuevo y ambicioso proyecto liderado por el staff espiritual del CIS, liderado por el Rabino Eduardo Waingortin, quien es además el precursor de la idea que ahora da vida a esta yeshivá. Según nos relata, “buscamos que sea un centro de extensión, para que el estudio no quede solo en la sinagoga sino que se extienda a los hogares, y que el conocimiento del judaísmo pueda estar en la sociedad. Estas eran aspiraciones que teníamos hace mucho tiempo, pero nunca las pudimos canalizar porque no estaban estructuradas. Entonces, surge una estructura que pueda contenerla, para la que nos pareció que el concepto Yeshivá, el nombre, era muy sustantivo en el aprendizaje y transmisión de la herencia judía. Entonces quisimos recuperar ese nombre que es tradicional, con un formato tanto tradicional como moderno”. El Rabino Eduardo nos explica que la yeshivá es algo amplio, “que abarca todas las etapas de la vida. No vamos a ser exclusivos, sino inclusivos. Quien quiera participar y estudiar en la Yeshivá “VeZot Hatorá” va a ser aceptado con todo gusto.  Y el sello masortí está en la inclusión, acá no van a haber temas prohibidos, acá se discute y se habla sobre todo; acá las fuentes pueden ser absolutamente heterodoxas y pueden provenir de las ciencias, del pensamiento universal y judío contemporáneo. Esa es esencialmente la marca de esta yeshivá. Es el judaísmo insertado en las necesidades del hombre y la mujer de hoy”. Igualdad de género y diversidad de fuentes: características de una yeshivá masortitQuisimos profundizar un poco más respecto a las características e implicancias de este nuevo proyecto del CIS, y conversamos con el Rabino Ariel Sigal para conocer cómo funcionará la Yeshivá “VeZot Hatorá” en la práctica y quiénes podrán participar, así como cuáles son las particularidades de una yeshivá patrocinada por la corriente judía masortí. Rab Ari, ¿puedes comentarnos qué motivó la creación de la Yeshivá “VeZot Hatorá” y cuál es el objetivo del proyecto?-Hay una linda metáfora que nos permite comprender este modelo. Es probable que a muchos nos gusta el mar y existen dos maneras de disfrutarlo. La mayoría del tiempo tiene que ver con entrar, nadar y flotar en la superficie. También hay momentos en donde queremos aventurarnos para conocer más y bajamos a las profundidades para bucear y comprender esa maravilla desde una perspectiva distinta. Este es el espíritu de la yeshivá, bucear en las profundidades judías encontrando poderosas razones auténticas que le dan sustento a lo que hacemos, creemos y practicamos. El objetivo de este proyecto es involucrar a todos aquellos que están buscando un estudio sistemático, programado y abarcador. En la metáfora, hacer parte a aquellos que quieren descender a las profundidades y buscar segundas y terceras lecturas.Muchos se podrán preguntar “¿Una yeshivá masortí? ¿No es esa una exclusividad de la ortodoxia?”. ¿Qué responderías? ¿Es este proyecto una respuesta también a esas preguntas? -La palabra “Yeshivá” se refiere a sentarse a estudiar. Y aunque es cierto que conocemos más las yeshivot ortodoxas, estudiar es una obligación y un privilegio de todo Am Israel. Las características distintivas de una yeshivá masortit son esencialmente dos. La primera es la igualdad de género. En una yeshivá masortit estudiamos hombres y mujeres, y lo hacemos juntos, entendiendo que los diferentes enfoques no pueden sino enriquecer la experiencia. En segundo lugar, la variedad de textos abordados, que incluyen, además de Sifrei Kodesh (literatura sagrada como la Torá, Talmud, Midrash y Zohar) los aportes de la filosofía y de todo el espectro del pensamiento judío. Este proyecto intenta enamorar a todos y a todas del conocimiento de nuestras fuentes inagotables.¿Para quiénes está dirigida la yeshivá? ¿Y qué se busca de los talmidim?-Es un público muy particular, que debe tener el tiempo semanal para estudiar “one on one” y el coraje para enfrentarse con el texto, que a veces se presenta con enigmas y enunciados atemporales. No solamente hablamos de arameo, hebreo o inglés como una barrera, sino también la perspectiva para abordar pensamientos que tienen más de 2.000 años. Se busca que los talmidim tengan el desafío personal de someterse una dinámica de estudio constante y se animen enunciados que traen la Torá de Moshé MiSinai.El movimiento conservador está haciendo un trabajo muy relevante en cuando a la práctica judía igualitaria. En ese sentido, ¿cómo pueden participar las mujeres en este proyecto?-De todas maneras, es el punto alto de este proyecto. Las mujeres tienen exactamente el mismo lugar que hombres frente a la Torá y el judaísmo. Las invitamos a que se sumen y participen. No se trata de forzar textos o Halajá -ley judía- para justificar un lugar preestablecido para ellas. Las mujeres son bienvenidas y será uno de los focos en donde este proyecto se propone ser relevante.¿Cuáles son las dinámicas de estudio de la Yeshivá: horarios, sesiones, trabajos, lecturas, etc.?-El estudio puede ser vía Zoom, pero siempre el tiempo real de estudio es el compartido durante la jevruta -método de estudio en Yeshivá- y no hay tareas extras. Eso significa que el tiempo comprometido al estudio es el tiempo en el que se avanza, tanto para comprender el texto como para formular las preguntas. Proponemos encuentros semanales y si bien no hay un plazo para finalizar las unidades de estudio, a medida construimos una hoja de ruta que nos de la pauta que vamos avanzando. Semestralmente, construimos una pequeña publicación tanto escrita como audiovisual en donde damos cuenta las huellas transitadas por los distintos talmidim. Además de eso, VeZot Hatorá, ofrecerá publicaciones mensuales de tinte académico y la lectura transversal y anual de un mismo libro para toda la comunidad, Séfer beYajad.¿Qué contenidos se van a abordar?-Hay tres maslulim de estudio: Mesorati, que abarca textos clásicos desde la Biblia, Talmud y exégetas clásicos; Sijli, traducido como racional o cognitivo, en donde el poder del nominalismo atraviesa distintos libros que traen explicaciones consistentes encadenadas que pueden ser comprendidas por la mente humana (por ejemplo, Hiljot Mamrim, Emunot veDeot, Perek Jelek, Shmona Prakim), y, el último, Rujani, en donde se intenta abordar el misticismo, las metáforas y los relatos que componen las leyendas judías a través de la mística y el esencialismo (como Derej H, Mesilat Yesharim y Zohar). Proponemos lecturas de libros completos en formato físico, que puedan ser atesorados en la biblioteca judía de cada talmid.¿Cómo se pueden inscribir quienes estén interesados en participar y qué compromiso se espera de los talmidim?-A los interesados, los invitamos a que escriban a rabinato@cis.cl para tener una reunión y poder programar el estudio. Vale aclarar que el formato de Yeshivá no reemplaza un grupo de estudio clásico donde participa algún congregante, sino que es un compromiso complementario. Les sugerimos que estén muy atentos para enterarse de las próximas novedades y siguientes pasos.

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Heredando silencios

Hace algunos días atrás comencé a escuchar un nuevo podcast que me recomendaron, llamado “De eso no se habla”, el cual narra distintas historias sobre silencios individuales y colectivos, y cómo romperlos. Después de escuchar y digerir un par de capítulos, me quedé pensando en mi propia historia. En mi historia, como mujer, madre, hija, nieta y como tercera generación de sobrevivientes de la Shoá.  Coincidentemente, hace algunos días atrás me escribió una amiga, ex compañera del magíster que realicé hace ya varios años, para pedirme si le podía enviar mi Tesis de Grado (“Transmisión transgeneracional del trauma en nietos de sobrevivientes del Holocausto”) porque estaba atendiendo en la consulta a un chiquitito de 8 años, cuarta generación de sobrevivientes. Me contaba que estuvieron conversando sobre las diferencias entre generaciones y los desafíos que le toca enfrentar a cada una de ellas. Entonces, sentí que la vida me estaba mostrando una temática de la que era necesario hablar, escribir y contar. Y bueno… aquí estoy en esa hazaña. El convertirme en madre me ha hecho enfrentarme permanentemente a la pregunta sobre cómo me gustaría criar a mi hijo. Qué cosas me gustaría que pasaran en nuestra dinámica familiar. Qué valores son relevantes para mí transmitir. Y he llegado a la conclusión de que cada mujer y cada familia encontrará sus propias prioridades e intereses, entendiendo que cada sistema familiar se constituye y funciona de una manera diversa, subjetiva y única, con sus propios recursos y necesidades. Desde allí que lo que para mí sea prioridad en mi crianza, puede ser muy diferente a lo que piense y sienta mi compañera del lado. Pero hay algo que me parece transversal y que creo que es nuestro desafío como parte del colectivo de la tercera generación de sobrevivientes: el recuperar y comunicar memorias que no han podido tener un espacio en nuestras dinámicas familiares cotidianas. Está estudiado que el silencio fue protagonista de las interacciones entre la primera y segunda generación de sobrevivientes. Era demasiado doloroso para los padres narrar y revivir una experiencia devastadora, plagada de trauma y sufrimiento. Y era demasiado angustioso para los hijos preguntar y enfrentarse a un rostro marcado por el dolor y la pérdida. Entonces, nuestros padres y madres crecieron en familias donde lo no dicho deambulaba permanentemente. El silencio era un miembro más del árbol genealógico, y se sabía que había cuestiones de las que no se tenía permiso para hablar. Y llegamos nosotros, los nietos, 60 años después, cargados de dudas, de fantasmas y con ganas de saber y de entender. Pienso que, al estar generacionalmente más distanciados de la experiencia de trauma, se nos hace más fácil atrevernos a preguntar por nuestra historia y por nuestras raíces. Desde ese lugar es que quienes, estamos actualmente criando, tenemos el desafío de ofrecer a la cuarta generación un espacio donde estemos emocionalmente disponibles para hacernos preguntas entre todos, para saber cómo nos sentimos, grandes y chicos, chicos y grandes.  Implica cambiar el mecanismo de esconder lo displacentero debajo de la alfombra, por una manera diferente, que permita ir deshaciendo los silencios e incorporando el dolor como parte inherente de la experiencia vital. Un ambiente familiar en el cual se puede hablar, sin juicios ni presiones, de cómo se siente cada uno nos hace sentir acogidos y reconocidos en nuestra vivencia emocional. Un niño, que puede hacer preguntas que son respondidas, tendrá más herramientas para ir construyendo su sentido de sí mismo con mayor coherencia, al comprender que su relato tiene continuidad y sentido con la historia de quienes generacionalmente lo anteceden. Destapar silencios cuesta, duele y asusta… pero también sana y nutre. Por mi parte, aún soy una mamá en pañales, con solo 18 meses de práctica, y probablemente el cómo vaya llevando mi crianza se irá dando un poco sobre la marcha, como buen proceso humano, dinámico e incierto. Pero de lo que sí estoy clara es que quiero que mi casa sea un lugar donde nos podamos sentir cómodos de callar cuando lo sintamos necesario, pero también sentirnos libres de pensar e integrar los ecos de nuestra historia, de ofrecerles un espacio real a las sombras y a los silencios que todas las familias cargamos, para que no queden rondando a puertas cerradas. * Recomiendo el documental israelí “The flat”, de Arnon Goldfinger. 

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De la minoría al liderazgo

En muchas ciudades, en los tiempos anteriores a la guerra (en Kalisz, por ejemplo), los grupos sionistas ocupaban, en el mejor de los casos, una posición secundaria detrás de otras organizaciones políticas judías con diferentes orientaciones y metas, tales como el partido bundista socialista o el partido tradicionalista Agudath Israel, el cual representaba a la gran población judía ortodoxa. Sin embargo, durante toda la guerra, miembros de movimientos de jóvenes sionistas adoptaron posiciones de liderazgo en organizaciones de resistencia en ghettos y de lucha de partisanos.A comienzos de la guerra, en septiembre de 1939, la mayoría de los líderes oficiales judío-polacos huyeron de Varsovia y de las otras ciudades importantes de Polonia rumbo a la Unión Soviética o al extranjero, o fueron capturados, encarcelados y ejecutados. Algunos de los líderes que sí se quedaron durante la guerra fueron obligados a participar en el Judenrat (consejo judío) de sus ciudades y pueblos durante ese período. Sin embargo, después del inicio de la guerra, una cantidad de líderes de la juventud sionista que habían logrado huir hacia el Este decidieron regresar a la Polonia bajo ocupación. Este fue el caso de los líderes del movimiento juvenil de Varsovia, muchos de los cuales habían huido hacia Vilna para escapar de la invasión nazi en Septiembre de 1939. Los líderes juveniles de movimientos (como Hashomer Hatzair, Dror, Betar y He-Halutz), tales como Mordechai Anilewicz , Zivia Lubetkin, Yitzhak Zuckerman, Josef Kaplan, Frumka Plotnicka, Tosia Altman y Samuel Breslaw, eligieron regresar voluntariamente después de varios meses en Rusia y Lituania. Los que regresaron a Varsovia estaban motivados por un sentido de la responsabilidad como líderes locales, no solo con sus jóvenes chanichim (miembros del movimiento) sino con la comunidad judía en su totalidad.Bajo la ocupación alemana, la juventud sionista organizada trabajó para comprender mejor las necesidades de la comunidad judía en un sentido más amplio. Mientras que, antes de la guerra, sus actividades se habían concentrado en la “elite” de la juventud judía que se capacitaba para la aliyah hacia Palestina, durante ella, su sentido de la responsabilidad y el alcance de sus actividades se ampliaron. Como parte de su esfuerzo educativo, los movimientos de jóvenes sionistas establecieron kibutz y escuelas clandestinas en los ghettos. A través de la actividad continua durante la guerra, la comunicación entre ghettos y la creación de una prensa clandestina, los grupos de jóvenes sionistas mantenían una mejor organización de sus movimientos que otros grupos políticos (los cuales cayeron o fueron seriamente debilitados por el peso de la persecución alemana y las políticas de exterminio). Tosia Altman, por ejemplo, pasó la primera mitad de 1940 viajando a diversas ramas de Hashomer Hatzair en el Generalgouvernement y Galicia para asistir en la organización del movimiento.A su vez, estos líderes de movimientos juveniles se convirtieron en los líderes de la resistencia de los ghettos y tomaron la iniciativa de determinar la acción política y social en la clandestinidad. Antes de la guerra, los movimientos juveniles dependían en gran parte de los shlichim (emisarios) de Palestina para decidir sobre la creación de políticas. Sin embargo, durante la guerra, al estar mayormente incomunicados con el mundo exterior y ser mucho más independientes y autónomos que antes, los movimientos juveniles funcionaron como fuente de información del mundo exterior y surgieron como alternativa de organización de líderes aparte del Judenrat. Puesto que los líderes de los movimientos juveniles eran mucho más jóvenes que los demás líderes políticos, no se enfrentaron con la tarea extremadamente difícil de formar parte del Judenrat. No obstante, los movimientos juveniles comenzaron rápidamente a criticar mucho al Judenrat y a la policía judía y, a menudo, los convertían en los primeros blancos de sus ataques políticos y físicos en la vida clandestina dentro de los ghettos. En muchos casos, los movimientos juveniles fueron los primeros que evaluaron las primeras masacres judías como parte de un programa exhaustivo y, por lo tanto, fueron decisivos para la organización inicial de la resistencia. La movilidad de los líderes de los movimientos juveniles también les permitió hacer públicas las primeras noticias de las atrocidades en Lituania, como en el caso del regreso de Tosia Altman desde Vilna a Varsovia a fines de 1941. Aún así, muchos miembros de los grupos juveniles fueron muy autocríticos después de la guerra por no haber reconocido el peligro ni haber organizado la resistencia antes. A pesar de esa autocrítica, sus acciones durante el período de ocupación alemana colocaron a los movimientos juveniles en una excelente posición para asumir el liderazgo después de la guerra, tanto desde su propio punto de vista como del de otros sobrevivientes.

Nueva Directiva asume la CJCh

En Asamblea realizada el pasado viernes 19 de marzo, los Presidentes de las instituciones comunitarias que son miembro de la CJCh, eligieron la directiva que liderará durante 2021 y 2022. En la Presidencia, Vicepresidencia de Asuntos Internos y Tesorería, fueron reelectos Gerardo Gorodischer, Jacqueline Rosenberg y Alexis Rozowski, respectivamente. A su vez, asumieron como Directora de Asuntos Externos, la abogada Ariela Agosin y como Directora de Comunicaciones y Relaciones Públicas, la periodista Andrea Froimovich. Por su parte, el Plan de Emergencia Comunitario (PEC) continuará bajo el liderazgo de Roberto Minzer y como Director de Seguridad (OSC), Ariel Schapiro.

Eres un ocho

Hay una forma muy simple de saber si eres una persona religiosa.Si aceptas que más allá de todo lo que podamos descubrir a través de la ciencia, siempre habrá algo que no lograremos comprender del todo, entonces eres una persona religiosa. La persona religiosa acepta que realmente hay un misterio inexplicable que trasciende todo lo que podremos alguna vez descubrir. Aceptar esto es un acto de profunda humildad.Esta enseñanza se manifiesta en la parashá que leemos esta semana. La parashá lleva como título el número ocho. En hebreo se llama shminí. Pero, ¿qué tiene que ver el ocho con el misterio, la fe y la religión?Por un lado, uno de los aspectos que nos permite vivir la vida en forma pacífica es que la misma es relativamente predecible y rutinaria. Gracias a nuestro intelecto hemos podido descubrir el orden subyacente en el mundo y sabemos que podemos despertarnos tranquilos porque todo tiene una función.Sabemos que el delicado equilibrio cósmico nos dará mañana aire, sol, tierra, agua y alimentos. Todo lo conocido por nosotros tiene una estructura equilibrada en el nivel subatómico. Las leyes de la gravedad y la velocidad de la luz son constantes y predecibles. Detrás de la creación se encuentra el diseño y, por lo tanto, el propósito.Pero, por otro lado, uno de los aspectos que no nos permite vivir tranquilos a menos que aceptemos el misterio y lo incomprensible en la vida, es que justamente no todo es predecible. Bien lo hemos recordado en este último año y estas semanas en que las noticias de COVID19 hacen que nuestros días cambien de un momento a otro.Todo esto enseña que hay un ordenamiento manifiesto el cual es representado en nuestra tradición por el número siete. Siete es el número que representa una situación estable. Siete es el número de los días de la semana simbolizando una unidad. El sonido físico de este mundo vibraba en el arpa del rey David que tenía siete cuerdas. Lo predecible y rutinario, lo que podemos entender y controlar se manifiesta en este número.Pero el número ocho representa un cambio, un punto de inflexión y es un número sagrado para nuestra tradición. Es lo innombrable que produce el sonido de esa arpa en nosotros. El octavo día es un recomenzar en un nuevo nivel. No es un día más sino la representación elevada del ciclo que concluye una octava más aguda guiándonos hacia lo superior. Así, en el misterio de lo inexplicable, cada hijo es circuncidado en el octavo día, comenzando la segunda semana de su existencia como un nuevo miembro del pacto con D-s. El número ocho marca en esta parashá la dedicación del Mishkán, el primer lugar donde habita la presencia divina.Por esta razón nuestra parashá se titula “el octavo día”, el día en que los fenómenos imposibles del Mishkán se hicieron realidad. “Siete” dio paso a “ocho”, y todo el pueblo judío pudo presenciar milagro tras milagro. Aceptar el ocho en tu vida es aceptar el milagro de tu propia existencia. Es una invitación a verte a ti mismo más allá de un conjunto de músculos, tendones y huesos representados por el número siete. Es elevarte dentro del misterio que habita dentro tuyo. Tú también puedes lograr y vivir en tu ocho. Significa aprovechar tu alma. Aquello de lo divino inexplicable que vive en ti, dentro de tu Mishkán.

¿Tiene sentido traer hijos al mundo?

¿Tiene sentido traer hijos al mundo? Algunos creen que no. El impacto de las crisis sociales, ambientales, políticas o económicas hace que muchos jóvenes decidan que, no solo no vale la pena hacerlo, sino que, traerlos a esta realidad es un acto de crueldad hacia los niños. Simplemente, no es justo.El judaísmo tiene mucho que decir al respecto. La primera mitzvá que D-s entrega al ser humano es “Pru urvú”, sean fructíferos y multiplíquense (Bereshit 1:28). El Talmud se preocupa de legislar esta orden divina. ¿Cuándo se puede dar por cumplida esta mitzvá? La idea general es cuando cada progenitor se reemplaza a sí mismo, es decir que cada pareja debería tener al menos dos hijos. Mientras Beit Shamai plantea que una pareja debe tener dos hijos varones, Beit Hilel considera que se cumple la mitzvá con un hijo y una hija (Yebamot 6:6). Algunas autoridades modernas, entre ellas el rabino Moshé Tuttnauer, proponen que, después de la Shoá, en la cual fue asesinada la tercera parte de nuestro pueblo, deberíamos tener tres hijos: dos para reemplazarnos a nosotros mismos y uno adicional para reemplazar a los fallecidos en ese horrendo período. La preservación de la especie y la supervivencia de nuestro pueblo son imperativos fundamentales.La Torá narra el nacimiento de Moshé diciendo que “un hombre de la tribu de Leví tomó a una mujer de la tribu de Leví” (Shemot 2:1) lo que parecería indicar que se trata de una pareja recién formada. Sin embargo, algunos versículos más adelante se nos cuenta que Miriam, la hija mayor del matrimonio, cuida la canasta en la cual espera que su pequeño hermano se salve. Y años más tarde, cuando Moshé vuelve a Egipto a liberar al pueblo hebreo, su hermano mayor, Aarón, sale a su encuentro para ayudarlo. El midrash (Sotá 12a) se hace cargo de la evidente contradicción explicando que, ante el decreto que exigía arrojar al Nilo a los varones hebreos recién nacidos, los hombres resolvieron separarse de sus mujeres para evitar tener más hijos. Sin embargo, las mujeres decidieron afrontar el riesgo y seducir nuevamente a sus esposos.Desde una mirada racional, podríamos tender a empatizar con los hombres. ¿Qué sentido tendría traer niños al mundo en esa situación? Los varones serían asesinados al nacer y, al no haber hombres hebreos, las niñas se casarían necesariamente con egipcios. Por eso el Talmud declara que la liberación de Egipto se debió al mérito de las mujeres justas de aquella generación (Sotá 12a) que apostaron por un futuro que, de tan incierto, parecía inexistente. No solo apostaron por la salvación, hicieron que la salvación fuera posible.El rito del Brit Milá tiene un simbolismo muy fuerte en este sentido: antes de su incorporación al Pacto de Abraham, el niño es colocado por unos instantes en la silla del profeta Eliahu. Según el Tanaj (II Reyes 2:11) Eliahu no murió, sino que fue llevado al cielo para que pueda anunciar, cuando llegue el momento, la venida del Mashíaj. Al poner a nuestros hijos en la silla de Eliahu, estamos tomando conciencia de que este niño podría llegar a ser el Mashíaj; y estamos expresando nuestro deseo, nuestra esperanza, de que pueda ser un agente de cambio que nos ayude a alcanzar un mundo mejor.Cada niño y cada niña que nace llega con un propósito: ayudar a los adultos que lo reciben a mejorar el mundo, unirse a ellos en la cadena de buenas acciones que aporten a la creación de una sociedad más justa y amigable. Negarse a que se sumen a la tarea es darla por perdida antes de comenzarla. Si Moshé no hubiera nacido, no habría habido éxodo de Egipto, no habría habido salvación. Si multiplicamos esta idea por todos los seres humanos, lograríamos ver a cada persona como una apuesta por el éxito de la misión de Tikún olam. Pirkei Avot 2:21 nos dice: “No estás obligado a concluir la tarea, pero no estás exento de la obligación de comenzarla”. Al focalizarnos en la magnitud de las falencias de nuestra sociedad, podríamos caer en el desánimo. Sin embargo, el judaísmo nos dice que el intento vale la pena.¿Da miedo el futuro? A veces sí. Como todos los miedos, el miedo al futuro nos ofrece dos caminos alternativos. Podemos rendirnos ante él, decidir que el mundo está irremediablemente perdido, bajar los brazos y dejar que la desesperanza se apodere de todo. Pero también existe la otra opción. Asumir que siempre persiste una chispa de esperanza, aun dentro de la desesperanza.No podemos darles a nuestros hijos un mundo perfecto, una sociedad ideal. Pero sí podemos hacerlos crecer dentro de una comunidad acogedora que les provea de un marco valórico cercano a esa sociedad ideal a la que aspiramos. Podemos enseñarles un estilo de vida acorde a estos valores. Como judíos, tenemos claro el camino. Podemos educar a nuestros hijos en una vida de mitzvot, donde cada acción esté imbuida de respeto hacia todos los seres humanos; una vida de tradiciones que nos recuerden que debemos plasmar esos valores en la vida cotidiana. Y, sin dejar de estar conectados con quienes son diferentes, podemos rodearnos de gente con la que compartamos valores y así unirnos en un proyecto comunitario que haga la tarea más fácil y más grata.Cada persona debe ser un agente de cambio para el bien. Cada niño que nace trae la esperanza de que la tarea es posible. El judaísmo nos impone la obligación de convertirnos en socios de D-s en la creación, aportando al proyecto de Tikún olam. Todos, tanto nosotros como nuestros hijos, debemos impulsar el cambio y ser un aporte fundamental en la dirección correcta.

Apoyando a través de la Red de Alimentos

A  pesar de las dificultades derivadas de la crisis sanitaria que vivimos a causa del COVID19, los y las voluntarias de TuComunidad, del Círculo Israelita de Santiago, CIS, no han cesado en su trabajo en apoyo a las familias más vulnerables de la comuna de Lo Barnechea. Como nos comenta Vivi Kremer, Coordinadora de Tu Comunidad, aun cuando las ollas comunes suspendieron la entrega de raciones de comida, las líderes o referentes de esas agrupaciones sociales han continuado apoyando a las familias que lo necesitan y, en este esfuerzo, cuentan con la colaboración del voluntariado del CIS y, a través de ellos, de la Red de Alimentos. La Red de Alimentos, a la que TuComunidad está adscrita, es una organización sin fines de lucro que beneficia a más de 200.000 personas en nuestro país y une empresas con organizaciones sociales.También, para la Pascua de Resurrección, el voluntariado coordinó con las referentas la entrega de huevitos de chocolates para los niños. Y de la misma forma, continúa con el apoyo a la Escuela de Lenguaje Santa Blanca y a las familias de sus alumnos. Vivi nos señala que prontamente también retomarán el amasado comunitario de jalot, aunque en menor cantidad que el año pasado, ya que se distribuirá una menor cantidad de raciones de comida. Esperamos pronto poder compartirles más detalles de esta actividad, que el año pasado convocó a muchos miembros de nuestra comunidad, unidos por un emotivo esfuerzo solidario de significado profundamente judaico. 

Israel podría reabrirse por completo el próximo mes

El jefe del Gabinete de Coronavirus de Israel, Nachman Ash, afirmó hoy que el Estado hebreo podría reabrirse por completo el próximo mes si la morbilidad no aumenta.En declaraciones al Canal 13 de la televisión israelí, Ash destacó que el Ministerio de Salud está retrasando la apertura del sistema educativo como precaución contra los casos de infección de los niños, ya que no están siendo vacunados como la población adulta.“Queremos que regresar a la escuela no cause un exceso de morbilidad. Es solo cuestión de unas pocas semanas, si la tendencia de morbilidad continúa así”, explicó Ash. El jefe del Gabinete de Coronavirus agregó que “por el momento no hay necesidad de actualizar la vacuna. Estamos monitoreando a las personas que han sido vacunadas contra infecciones, para determinar que la vacuna es efectiva, esperamos poder detener cualquier mutación que ponga en peligro el funcionamiento de la vacuna”.En las últimas 24 horas se detectaron 274 nuevos casos, sobre un total de 53.755 tests realizados, por lo que la tasa de positividad se situó en 0,5% y el ritmo reproductivo básico de la enfermedad en 0,76, según el Ministerio de Salud de Israel.La importante disminución de los casos diarios y de las internaciones de gravedad se da gracias a la importante campaña de vacunación masiva que lleva adelante el país y por la cual 5.295.082 israelíes ya se dieron la primera dosis de la Pfizer y 4.894.124 ambas dosis necesarias para adquirir la inmunidad.

Las cruces del Santo Sepulcro fueron grabadas por albañiles medievales

Durante mucho tiempo se asumió que las cruces grabadas a lo largo de las paredes de la iglesia más sagrada del cristianismo eran graffitis, pero pueden haber sido obra de albañiles medievales a quienes los peregrinos les pagaron para tallarlas, sugiere una investigación.Venerada en la tradición cristiana como el lugar de la crucifixión y el entierro de Jesús, la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalem suele estar repleta de fieles y clérigos. Eso ha dificultado el estudio de las marcas sagradas. Pero las renovaciones en 2018 en una de sus capillas con miles de cruces apiladas y grabadas a mano dieron a la Autoridad de Antigüedades de Israel y al Colegio Académico Hadassah de Jerusalem una oportunidad para la investigación.En coordinación con la Iglesia Ortodoxa Armenia, que controla la capilla, los eruditos utilizaron cámaras digitales e imágenes tridimensionales para trazar, comparar y fechar las cruces.“Este fenómeno único siempre nos desconcertó: ¿son graffitis de los peregrinos o algo más?”, dijo Amit Re’em, arqueólogo regional de Jerusalem de la Autoridad de Antigüedades. “Vimos que todas [las cruces] tienen la misma profundidad e incluso la marca del albañil”, expresó, fechándolas provisionalmente en el siglo XV. 

Esto es lo que Israel responderá a la Corte Penal Internacional

Israel dirá a la Corte Penal Internacional que no tiene autoridad para investigar la presunta comisión de crímenes de guerra por israelíes y terroristas palestinos.En su respuesta formal a la decisión del tribunal con sede en La Haya, Israel sostendrá que no cooperará en forma alguna con la investigación, según un comunicado emitido este jueves por la Oficina del Primer Ministro.“En la carta, también se notará que Israel rechaza completamente las afirmaciones de que está cometiendo crímenes de guerra”, dijo el comunicado.La Oficina del Primer Ministro dijo que la postura de Israel ha sido dada a conocer a la Corte Penal Internacional por “países centrales y expertos de renombre mundial” y enfatizó que el Estado judío está “comprometido con el Estado de derecho” y es capaz de investigar delitos presuntamente cometidos por sus ciudadanos.La decisión sobre cómo responder se reveló después de dos días de conversaciones mantenidas por el primer ministro Benjamín Netanyahu, el ministro de Defensa, Benny Gantz, el ministro de Asuntos Exteriores, Gabi Ashkenazi, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, Aviv Kohavi, el fiscal general, Avijai Mandelblit y otros altos funcionarios.

Por primera vez las comunidades judías del Golfo se reúnen para Iom HaShoá

La reciente normalización de las relaciones entre Israel y países del Golfo Pérsico sigue generando momentos emotivos. Este año, por primera vez, la Asociación de Comunidades Judías del Golfo (AGJC) organizó un acto conjunto para recordar a las seis millones de víctimas del genocidio nazi.El acto se transmitió en Qatar, Bahréin, Arabia Saudí, Omán, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. La AGJC representa a las comunidades en las naciones del Golfo y busca estrechar lazos entre el mundo judío.El acto virtual giró alrededor de la primera visita a Yad Vashem de jóvenes árabes y un debate sobre “cómo los judíos y los musulmanes pueden trabajar en conjunto por un nuevo Medio Oriente”.Por otra parte, las comunidades judías de Bahréin y EAU también realizaron sus propios homenajes. Sin ninguna duda, un hecho histórico que marca un cambio paradigmático en la relación del pueblo judío con los países árabes.

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publicado hace un día

Nos cuidamos en cuarentena

¿Sabían ustedes que en cuarentena no podemos recibir nuevos residentes? Así es, las disposiciones sanitarias del Ministerio de Salud prohíben el ingreso de residentes a establecimientos de larga estadía para adultos mayores (ELEAM) de comunas en cuarentena.Sin embargo, en CISROCO tenemos una mirada esperanzadora y sabemos que esto va a pasar. Por eso, en la residencia nos seguimos cuidando y cuidamos con cariño y atención a cada residente, para que prontamente podamos esperar con los brazos abiertos a otros adultos mayores que quieren hacer de nuestra casa su casa.Por lo mismo, seguimos recibiendo llamados de personas mayores y sus familias que quieren conocer nuestros servicios, instalaciones y a la familia CISROCO, que -en cuanto sea seguro para todos- podrán conocernos presencialmente.Por eso, los invitamos a visitar mientras tanto nuestra página web, seguir nuestras redes sociales y contactarse con nosotros, que cordialmente les ayudaremos en el proceso de ingreso y acogida.

publicado hace 8 días

La fractura de Europa que Philippe Sands grafica en su novela “Calle Este-Oeste” sucede hoy

Pese a que han transcurrido 76 años desde el término de la II Guerra Mundial y la Shoá, el Viejo Continente aparece más quebrantado que nunca con un antisemitismo rampante que desgraciadamente nos hace recordar aquellos años previos al genocidio nazi y a lo que ocurrió durante y posteriormente, y eso el autor lo relata magníficamente en su libro.Philippe Sands, un destacado abogado y jurista judío británico, experto en derecho internacional que ha sido autor de dos novelas muy exitosas: “Calle Este-Oeste” (2017) y “Ruta de Escape” (2021) ha concedido varias entrevistas a medios alrededor del mundo. Cuando publicó su primera novela “Calle Este-Oeste en donde rastrea los misterios de su familia y retrata a los juristas que introdujeron los conceptos jurídicos de genocidio y de crímenes contra la humanidad. Es más, en la última novela de John La Carré, éste último escribió en 2017: “Quisiera dar las gracias especialmente a Philippe Sands, que me guio con el ojo de un abogado y la comprensión de un escritor”.Sands que en octubre 17 cumplirá 61 años, es uno de los abogados de derechos humanos más reputados del Reino Unido, que ha estado implicado en los principales procesos de los últimos años: Pinochet, Bosnia, Irak, Ruanda… Autor de varios ensayos jurídicos, una invitación para dar una conferencia en Lviv o Leópolis, una ciudad ucrania que antes fue polaca y antes austrohúngara, cambió su vida. Allí había nacido su abuelo, pero también los dos fundadores del derecho internacional, los juristas que inventaron los conceptos de “crimen contra la humanidad” y “genocidio”. Y también había pasado por ahí Hans Frank, el gobernador nazi de Polonia, responsable de la muerte de las familias de estas tres personas. Aquella invitación se convirtió en un libro, Calle Este-Oeste, uno de los fenómenos literarios del año en el mundo anglosajón, ahora traducido por Francisco J. Ramos Mesa en la Editorial catalana Anagrama. Es a la vez una obra de intriga que trata de responder a viejos misterios familiares, la evocación de un mundo perdido —toda la familia de su abuelo fue asesinada por los nazis— y un retrato de las figuras que lograron algo que parecía imposible entonces: que los Gobiernos no tuviesen derecho a hacer lo que quisiesen con sus ciudadanos. Sands visitó España a finales de septiembre para presentar su libro. Esta conversación tuvo lugar durante el Hay Festival de Segovia. El periodista Guillermo Altares del diario El País de España entrevistó a Sands el 21 de noviembre de 2017 y el abogado contestó así a las preguntas presentadas por el reportero español.Una vieja frase de Albert Camus hablaba de que, entre su madre y la justicia, elegía a su madre. Uno de los protagonistas de su libro es Niklas Frank, hijo de Hans Frank, gobernador nazi de Polonia, juzgado como criminal de guerra en Núremberg y ejecutado. Sin embargo, Niklas siempre reconoció los crímenes de su padre. ¿Cree que viviríamos en una sociedad mejor si más gente fuese capaz de dar ese paso, de renunciar a su tribu en nombre de la justicia?Creo que es una excepción. La primera vez que me encontré con él, lo primero que hizo fue sacar una fotografía de su padre muerto, que realmente me chocó. Mostró un odio hacia su progenitor que me hizo sentir incómodo. Lleva siempre consigo esa foto de su padre poco después de morir ahorcado. Fue el primer hijo de un alto cargo nazi que dijo que su padre era criminal y merecía morir. Fue un escándalo en Alemania. Me gusta su actitud, pero la lleva demasiado lejos.Mantiene que su libro no es sobre el Holocausto, sino sobre la memoria y los secretos, pero ¿no cree que también describe al mundo que cambió por completo tras los crímenes nazis?Hay un hueco en la historia de mi familia: mi abuelo nunca habló de ello, mi madre tampoco. Y algo ocurrió cuando cumplí los 50 años y quería saber quién era. Me invitaron a Lviv y tuve la oportunidad de ir a conocer la casa en la que nació mi abuelo. Lo entendí cuando, hablando con mi hijo de 21 años hace unos meses, acababa de leer el libro y me dijo: “Es muy interesante. Conozco la historia de la familia, pero tú, cuando tenías mi edad, no lo sabías. Eso nos hace muy diferentes”. Lo que planea sobre todo es la historia de Europa en los años treinta, los asesinatos masivos de judíos, y polacos, que al final desencadenaron una revolución: antes de ese momento, el Estado era soberano. Si el rey o el gobernante quería matar a la mitad de su población, nadie se lo iba a impedir, la ley internacional no existía.¿No es algo que sigue produciéndose ahora? Myanmar (antigua Birmania) ha expulsado a cientos de miles de rohinyás en semanas, en un claro episodio de limpieza étnica, y nadie ha podido frenarlo. Se han producido muchas atrocidades masivas desde 1945. Algo ha cambiado, pero ¿ha cambiado lo suficiente?Antes de 1945, la ley internacional siempre guardaba silencio. Sobre los judíos en Alemania nadie dijo nada, porque Alemania podía tratar a sus ciudadanos como quisiese, los judíos, los homosexuales, los discapacitados. Y en ese sentido el cambio fue revolucionario, aunque esos cambios son muy lentos, no se puede esperar que se transforme el comportamiento humano. Pasarán años, décadas, antes de que se produzcan cambios reales para que se transforme la protección de los individuos y los grupos. Los dos juristas que retrata en su libro, Hersch Lauterpacht y Raphael Lemkin, acuñaron los conceptos de “crimen contra la humanidad”, el primero, y “genocidio”, el segundo, que fueron utilizados por primera vez en los juicios de Núremberg. ¿Cuál es la diferencia entre ellos? En términos simples: “crímenes contra la humanidad” busca proteger al individuo frente a la violencia en guerras y matanzas. “Genocidio” trata de la protección de grupos, todos los genocidios son crímenes contra la humanidad, pero no al revés. La diferencia esencial es que, si matas a 100.000 individuos, siempre será un crimen contra la humanidad, pero sólo será un genocidio, según la ley, si puedes demostrar que la matanza tenía como objetivo destruir al grupo en todo o en parte. Creo que la pregunta habría que plantearla de la siguiente manera: ¿Quieres que la ley te proteja como un individuo o quieres que la ley te proteja como miembro de un grupo, religioso, nacional, el que sea? ¿Qué soy antes, un individuo o un miembro de un grupo?Uno de los grandes personajes del libro es la ciudad, ahora en Ucrania, en la que coinciden todos los personajes, Lviv o Leópolis, Lemberg en otras épocas. En Postguerra, Tony Judt explica que hubo una Europa multiétnica y multirreligiosa que desapareció con la II Guerra Mundial. ¿Cree que Lviv simboliza esa transformación? No creo que simbolice una Europa que ha desaparecido, creo que ha cambiado: Lviv en los años treinta, Londres en los años dos mil. No creo que haya tantas diferencias. Lviv en los años treinta vivía un bullicio de intelectuales, escritores, arquitectos, comerciantes, con tensiones entre los diferentes grupos, pero era también una urbe vibrante, con música, cine, teatro…Como la ciudad en la que vivo ahora. Pero en quince años todo desapareció. Eso me fuerza a plantear una pregunta: ¿Por qué damos por hecho que el Londres actual no puede desaparecer, que estará aquí para siempre? Empezamos por el Brexit, que es una demonización de los otros… ¿Por qué no podría ocurrir en Londres, en París o en Barcelona?Toma prestado el título de Joseph Roth, que también era de Lviv, y cita a Stefan Zweig. ¿Por qué cree que son dos autores que ahora mismo se están leyendo mucho, sobre todo Zweig y sus memorias, El mundo de ayer? “El mundo de ayer” es un libro increíble. Volvemos a ellos porque algo está ocurriendo y por eso nos inspira. El motivo por el que volvemos a leerlos es que sentimos que algo está pasando en Europa de nuevo, ya sea el Brexit, lo que ocurre en Hungría, el nacionalismo en Cataluña. Europa está viviendo una fractura y la última vez que algo así ocurrió fue en los años treinta. Y los autores que nos inspiraron durante esa ruptura fueron Zweig o Roth o el más desconocido Józef Wittlin.

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Encuentros con Mordejai Gebirtig

Conocí a Mordejai Gebirtig en una galería de Concepción, en una tienda de discos, a principios de los noventa. David, el entusiasta propietario, exponía orgulloso su nueva partida de CDs con “música de Israel”. Era entretenido examinar los títulos recién llegados, tanto como invadir de pronto los parlantes del local con la insólita judeidad de cada prueba musical. A veces había hallazgos memorables, intérpretes que todavía recuerdo y que conforman la banda sonora de mi vida. En aquella ocasión, descubrí un tema maravilloso, Yankele, una canción de cuna yidish interpretada por Yaacov Shapiro. Tal vez por ser pediatra o por tener hijos pequeños, me cautivó a la primera oída. David quiso abonar mi entusiasmo haciéndome escuchar una segunda versión del tema, esta vez desde un CD de Jacqui Süssholz, un cantante jasídico, que vino a confirmar mi percepción inicial. En el sobre del disco había un comentario del intérprete, unas notas anecdóticas que acompañaban cada canción y que eran parte de su show: “¿Qué hacer cuando el bebé no quiere dormir? Su mamá le cuenta cuentos, pero eso no le da sueño. El papá le muestra los últimos resultados de Wall Street y es como si nada, hasta se despierta un poco más. Para adormecerlo la mamá le trata de hablar: mi Yankele, si ya tienes todos tus dientecitos, estás por ir a la escuela, pronto aprenderás Talmud, y serás un médico o, si eres perezoso y fracasas en la vida, abogado… y también te vas a casar, con la sobrina de nuestra vecina, que es una buena chica, a los seis años toca la marcha turca de Mozart… entonces, ¿por qué todavía te mojas en la cuna?, ¿por qué no quieres dormir…? No será nada fácil hacer un mentsh de ti. Y en ese mismo momento, el niño bosteza: Es ahora o nunca cuando hay que cantarle “Yankele””. Quise saber quién era el autor de Yankele. Leí Mordejai Gebirtig. Para mí, un nombre completamente nuevo. Ese fue nuestro primer encuentro.En aquellos días, hablo de treinta años atrás, no había YouTube ni Spotify, ninguna plataforma virtual donde encontrar música de semejante autor, así que mi contacto posterior se limitó a algunos casetes y CDs que compartía con don Américo, el guía espiritual de nuestra Kehilá, quien hablaba yidish y que desde su juventud europea conocía esas canciones. No contábamos con una web tan amplia e inmediata como ahora, así que mis siguientes encuentros con Mordejai Gebirtig tuvieron que ser más bien casuales y directos. Al año siguiente, en un viaje a Polonia, durante un paseo por el antiguo barrio judío de Kazimierz en Cracovia, a continuación de visitar la sinagoga Remuh y el viejo cementerio vecino, advertí en una fachada de la calle Joselewicza una placa recordatoria. Me acerqué curioso, a ver de qué se trataba. Su lectura me sacudió como una revelación: “Aquí vivió el gran poeta y cantor popular yidish Mordejai Gebirtig (Mordeje Bertig), nacido en Cracovia el 4 de abril de 1877 y asesinado por un soldado alemán en el gueto de Cracovia el 4 de junio de 1942”. Me quedé con piel de gallina, paralizado frente a la casa, antes de atreverme a cruzar la puerta principal. Subí por la vieja escalera, con la emoción de rozar los mismos peldaños y de tocar las mismas paredes que en otros tiempos cobijaron su vida. De regreso al hotel caminé ingrávido, poseído por sus melodías, invadido por la melancolía, la ternura y la juzpá de su música, como flotando, sumergido en un sueño de Chagall. Nuestro tercer encuentro ocurrió en otro viaje, esta vez en una librería judía de Berlín. Allí, en un estante pleno de tesoros bibliográficos, descubrí un hermoso libro que reunía su historia y su obra musical, que contenía algunas fotografías, junto a las notas y textos de sus canciones, una compilación hecha por un Gebirtig-meshiguene, Manfred Lemm, un cantautor alemán. Mordejai Gebirtig pasó toda su vida en Cracovia. Era un sencillo mueblista que mientras restauraba armarios antiguos o renovaba viejas mesas iba creando canciones. Las apuntaba en un papel y más tarde las tocaba con un dedo en el piano de un amigo, quien las transcribía en notas musicales. Al principio las compartía en un círculo familiar, sin la menor esperanza de que se difundieran alguna vez. Sin embargo, sus melodías no tardaron en correr de boca en boca por toda Polonia, se publicaron en cancioneros, cruzaron el océano hasta Estados Unidos y la Argentina, viralizándose por todo el mundo judío, en un viaje fascinante que continúa hasta nuestros días, manteniendo su presencia siempre viva en cada festival de música yidish. Sería inútil tratar de transmitir el sabor de su obra en esta crónica. Sería tan estéril como pretender explicar un tema de Bob Dylan, una canción de Leonard Cohen o un single de Amy Winehouse. En YouTube o Spotify encontraremos excelentes versiones de Yankele, Kinder yoren, Avreml, Reysele, Es brent, en la voz de tan buenos intérpretes como Java Alberstein, Dudu Fisher, Efim Alexandrov o Theodore Bikel, sin mencionar a la nueva generación de cantantes que le siguen dando vida y actualidad.Dicen que cuando olvidamos a nuestros muertos, ellos mueren por segunda vez. Sin embargo, he aprendido con los años que más bien ocurre al revés: somos nosotros quienes en parte morimos, quienes sin darnos cuenta recortamos nuestra vida. Escuchemos a Gebirtig. Nos hará bien. Dejemos fluir en nosotros su miel de yidishkait, esa dulzura ancestral que ni la más oscura de las noches consiguió borrar.

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¿Cómo lidian con el trauma transgeneracional la segunda y la tercera generación?

La memoria siempre ha sido un eje central en la identidad judía. Nos han inculcado desde muy pequeños a transmitir y relatar nuestra historia, tal como nos indica la Hagadá de Pesaj, “Veigadeta lebinjá”, y le contarás a tus hijos.No podría ser distinto con la Shoá, donde “la memoria es el vínculo estructural fundamental entre quienes escriben sobre el Holocausto desde la experiencia directa, así como desde el inquietante legado que toma la forma del retorno imaginativo” .La obligación de la tansmision de la memoria, se transforma así, en un deber supremo.La psicoanalista argentino-israelí Yolanda Gampel y otros profesionales del área, han tomado como punto de partida el axioma de que la Shoá produjo un “efecto sísmico” que ha traspasado a las siguientes generaciones, como una “transmisión radioactiva transgeneracional”. Como nieta de sobrevivientes, y habiendo recibido el trauma a través de mis abuelos y padres, me interesa analizar el impacto de la Shoá en la memoria particular y colectiva de la segunda y tercera generación.La generación de mi padre tuvo que lidiar muchas veces con el silencio, la represión y la negación de sus padres que hacían un esfuerzo por no recordar lo vivido. Fue este silencio el que mantuvo a los sobrevivientes en un estado de luto crónico y permanente.El impacto que este silencio causó en sus hijos, no demoró en hacerse sentir, ya que éstos fueron privados de ver a sus padres gozar de la vida. Crecieron con una sobrecarga de miedo, con sus emociones minimizadas y con la sensación de estar siempre en deuda con sus padres, por todo el sufrimiento al cual fueron expuestos. Con culpa.Son hijos que lucharon por ser reconocidos como tal, en un intento desesperado de apodersarse del padre ausente, generando así muchos conflictos. Estos hijos se encontraron frente a dos opciones, “permanecer fideicomisario del pasado de sus padres o contener la ansiedad excesiva de los padres en el proceso de separarse de ellos, conviertiendose así en el padre protector de los padres” .Perseguidos por la historia, se vieron obligados a aceptar el peso de la memoria colectiva que les fue transmitida y asumir la tarea de sustentarla. Es una generación que sintió la carga de la historia de la Shoá y construyó la memoria a partir del vacum de la misma, una memoria ausente que es rellenada con silencios, una sensación de vacío y de culpa por no haber estado ahí.Aunque no estuvieron fisicamente en aquel evento traumático, culturalmente se sintieron parte de él, “no estuvieron allá físicamente, pero si en la imaginación, viven en un lugar incómodo para encontrarse suspendido” .La tercera generación, la generación de los nietos, surgió en el medio de una tensión entre saber y no saber. No vivieron de cerca las consecuencias del trauma vivido por sus abuelos. Mientras la segunda generación sentió que esta memoria les fue impuesta, la tercera generación accedió a este pasado de formas mucho mas espontáneas.  “Es una generación que busca ser el tapiz de conexiones familiares y continuidad judía desbloqueando el pasado familiar y reactivando las raíces” .Esto porque tienen que lidiar con la brecha del tiempo y de la memoria. Son observadores e interpretadores de este pasado. La recuperación de esta historia, para nosotros, la tercera generación, se transformó en eje central en nuestra formación identitaria, en una forma de dar significado a quienes somos y así poder proyectarnos en el futuro.Siento en la piel la frase “sin saber de donde venimos nunca sabremos quienes somos” y a la vez a lo que alude Abrahm Infeld sobre la memoria: “Historia significa saber lo que sucedió en el pasado, memoria significa preguntar cómo lo que sucedió en el pasado influye en mí y en mi vida hoy”.La memoria colectiva para la tercera generación “es un acto de desafío frente a la memoria ausente, los nietos crean un collage de la memoria individual, colectiva e histórica, vinculando identidades personales y colectivas en momentos de la historia traumática” .Según Pisano, para esta generación la Shoá “se convierte no solo en un elemento de identidad colectiva e individual, sino en la infraestructura báscia a través de la cual se configura el mundo” .Evocamos la presencia del pasado para verlo con nuestras propias historias en proceso. “Todo acto de memoria es también un acto de narrativa” , y el relato siempre es una eleción y una re-lectura del pesado, nunca es el evento en sí mismo, sino la articulación mediada y filtrada a través de las limitaciones del lenguaje y la consciencia.Según la psicologa social francesa Dominique Frisher, la tercera generación es más consciente de su responsabilidad de guardar la memoria, de transmitir las historias familiares y sobre todo de mantenerse alerta para prevenir que se olvide esta tragedia o que vuelvan ideologías como las practicadas durante el nazismo.Además, yo diría que logramos dialogar entre nuestra memoria particular judía y la universal, contruyendo un relato terapéutico, al retomar nuestras raíces y a la vez tratar también de transmitir enseñanzas universales a partir de nuestro trauma particular.No es recordar para no olvidar, sino recordar para actuar en la contrucción de un mundo mejor.

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Red Latinoamericana para la Enseñanza de la Shoá cumple un año de actividades en medio de la pandemia

Hasta la fecha, se han realizado más de 30 charlas online sobre temáticas que se relacionan con la historia del Holocausto. En abril de 2020, cuando las instituciones educativas tuvieron que cerrar sus puertas debido a la pandemia del Coronavirus, un grupo de directores y representantes del Museo del Holocausto de Curitiba, Brasil, el Museo del Holocausto de Buenos Aires, Argentina, y el Museo Interactivo Judío de Chile decidieron reunirse, de manera virtual, para continuar con el estudio, la enseñanza y divulgación del Holocausto en Latinoamérica. Así fue como se creó la Red Latinoamericana para la Enseñanza de la Shoá (Red LAES), que tiene como objetivo general proveer de distintas perspectivas de análisis y formas de enseñar el Holocausto orientadas a toda la región, además de divulgar cómo respondieron los países latinoamericanos en relación al régimen nazi. Además de las instituciones convocantes (los museos previamente mencionados), hay otras nueve que actualmente forman parte de la Red LAES. En total, son 12 instituciones de Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Guatemala, Uruguay, Paraguay, México, Panamá y Puerto Rico. En junio de 2020, cuando se creó formalmente la Red, se lanzó la primera actividad de la misma. Se trató de una serie de conferencias virtuales denominadas “Latinoamérica habla del Holocausto”, en las cuales cada institución ofició de anfitriona y desarrolló los principales acontecimientos que vinculan a su país con respecto al fenómeno nazi, los refugiados judíos y su impacto en la actualidad. Posteriormente se realizaron charlas con sobrevivientes del Holocausto, ciclos de cines y entrevistas con autores de libros históricos. “La Red LAES es símbolo de la resiliencia, de esa capacidad que le permite a ciertas personas anteponerse a las adversidades que se presentan en la vida. Y justamente en medio de la pandemia, cuando los museos tuvimos que cerrar y dejar de antender a nuestro público objetivo, aunamos esfuerzos y vínculos para seguir difundiendo las enseñanzas del Holocausto desde una perspectiva latinoamericana. Este año estamos desarrollando nuevos recursos educativos en conjunto y ya se han sumado nuevos miembros a la Red. La idea es consolidarnos para así educar a una audiencia de habla española y portuguesa”, explica Beate Wenker, directora de educación del Museo Interactivo Judío de Chile.Este 2021, la nueva parrilla de charlas empezará con una entrevista exclusiva y en vivo a Ana María Wahrenberg y Betty Grebenschikoff, dos amigas y sobrevivientes del Holocausto que pudieron reunirse de manera virtual después de 82 años separadas; y cuya noticia ha recorrido el mundo y nos ilustra de manera concreta la importancia de la capacidad de poder sobreponerse a la adversidad y el valor de la amistad. La conversación se realizará el próximo 13 de abril, a las 18 hrs., a través de la página de Facebook del MIJ y en www.facebook.com/laesred. Nota en el canal Chilevisión Noticias, Chile

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Las tnuot en las vidas de los jóvenes

Las tnuot son parte importante del día a día de muchos de los jóvenes de nuestra comunidad, en ellas se comparte con los amigos, se aprende de manera no formal sobre diversos temas, se genera un sentido de pertenencia al judaísmo y, por supuesto, se forman líderes.Yo pertenezco a Tzeirei-Ami, pero -más allá de mis preferencias personales- soy una persona pro tnuot, ya que creo que son un lugar donde uno puede ser uno mismo y hacer realmente lo que se te dé la gana, por mas feo que suene. Las tnuot son lugares donde los sueños se hacen realidad.El otro día, en conversación con el more/rab Pato, me dijo algo de lo que nunca antes me dado había dado cuenta: “Las tnuot son un lugar donde tú hasta los 13/14 años vas a consumir y recibir entretenimiento y aprendizaje, pero al entrar a escuela de madrijim o curs hadrajá uno ya no va a recibir, sino que va a entregar”. Menciono esto ya que me pareció interesante su punto de vista, porque yo siempre lo había visto de la forma de que uno va a pasarlo bien y aprender, incluso cuando eres madrij/a, pero por otro lado siempre he pensado que es un gran sacrificio de parte de l@s madrijim/ot, ya que para organizar las actividades de un sábado o domingo (dependiendo del movimiento) primero se tienen que juntar para organizar el programa y -más importante- las peulot. Después, motivar a los janijim para que vayan (sobretodo cuando son kvutzot de niñ@s mas chi@s) y, por último, ejecutar todo lo que organizaron, sumandolé los imprevistos que puedan ocasionarse, como que se escapen los janijim.De algo que aún no hemos hablado es de las peulot. Las peulot son un momento de aprendizaje relativamente express dentro del sábado, las cuales cuando era chico odiaba y de hecho me escapaba para no participar, porque las encontraba el momento aburrido del sábado. Pero, en tercero básico, mi madrij, Alexander Roizman, me enseñó el esfuerzo que ponían los madrijim en las peulot, y con el tiempo las comencé a valorar gracias a él. Hoy en día las peulot son para mí la parte más importante del sábado, porque me di cuenta que en ellas aprendo cosas que muchas veces no aprendo en lugares de educación formal como el colegio y me gusta más esta modalidad.Quiero dejarles un par de testimonios de madrijim de distintas tnuot sobre el valor de ellas en sus vidas.“Para mi Tzeirei es como un mundo paralelo, o una familia gigante. Requiere mucho tiempo y energía, pero te entrega tanto que da ganas de usar tu tiempo en eso.Te da una muy buena base de judaísmo y sionismo, y por sobre todo un sentido de pertenencia y relaciones únicas”. Sandra Roizman, madrijá curs hadrajá Tzeirei-Ami.“Para mí la tnuá significa un espacio en el que podemos vivir y entregar experiencias, valores y emociones capaces de generar un cambio profundo y significativo en los janijim y madrijim del movimiento. La tnuaá nos da la posibilidad de ser quien nosotros queramos cada sábado e, incluso, cumplir sueños que nos hacen desarrollarnos día a día como líderes comunitarios, como judíos y más importante que todo, como personas”. Mauricio Camhi, Rosh Shijvá de Maccabi Hatzair. Para finalizar quiero motivarlos a ir a tnuot o, si tienen hijos, hacer que vayan, da lo mismo a cuál, lo importante es que vayan porque van a aprender y disfrutar como en ningún otro lugar. Generando amistades para toda la vida y un sentido de pertenencia único.

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Un profesor de Harvard dice que no estamos solos en el Universo

Los dinosaurios todavía podrían vagar por la Tierra si aquel famoso asteroide hubiera tomado un rumbo ligeramente diferente. Si el profesor Avi Loeb hubiese seguido su trayectoria esperada, se habría convertido en filósofo en lugar de titular de la cátedra de astronomía de la Universidad de Harvard y director fundador de Black Hole Initiative.Y si un objeto espacial brillante llamado Oumuamua no se hubiera desviado de una órbita formada por la gravedad del Sol, Loeb no habría escrito su exitoso libro Extraterrestrial: The First Sign of Intelligent Life Beyond Earth (Extraterrestre: el primer signo de vida inteligente más allá de la Tierra).“El punto de partida de una trayectoria es extremadamente importante porque una pequeña desviación al principio puede cambiar todo después”, le dijo Loeb a ISRAEL21c.Esta fue su 270° entrevista en los dos meses transcurridos desde que su controvertido libro hizo que todos hablaran sobre civilizaciones del espacio exterior.El texto se inspiró en una observación de once días de un objeto extraño del tamaño de un campo de fútbol visto a toda velocidad a través del espacio desde un observatorio en Hawái en octubre de 2017.Si bien la mayoría de los astrónomos teorizaron que Oumuamua (término hawaiano para “explorador”) era un cometa peculiar que atravesaba el sistema solar, su trayectoria desviada llevó a Loeb a una hipótesis radical que lo ponía en desacuerdo con la mayoría de los astrónomos.Para él, Oumuamua era una vela liviana diseñada, construida y lanzada por seres extraterrestres inteligentes.Aunque a muchos los extraterrestres inteligentes les parecen una idea loca, el concepto tiene mucho sentido para este profesor de Harvard de 59 años elegido como una de las 25 personas más influyentes por la revista TIME en 2012.“En general, alrededor de una cuarta parte de los doscientos mil millones de estrellas de nuestra galaxia están orbitados por planetas que son habitables como la Tierra, con condiciones de superficie que permiten el agua líquida y la química de la vida tal como la conocemos”, indicó Loeb.El punto de partida a las estrellasLa trayectoria de vida de Loeb comenzó en una granja agrícola de Israel, el moshav Hanan, al sur de Tel Aviv. Las tardes de su niñez las pasaba recolectando huevos y leyendo filosofía.Su pasión por la naturaleza y la filosofía se desviaron hacia la exploración científica del universo luego de que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lo ubicaran en una dirección diferente.Tras demostrar una aptitud excepcional para la física durante la escuela secundaria, Loeb fue seleccionado para Talpiot, un programa de las FDI de varios años en el que algunos reclutas seleccionados obtienen títulos universitarios, se someten a un entrenamiento militar intenso y trabajan en investigaciones relacionadas con la defensa.“Yo no era el típico nerd interesado en las matemáticas y la física desde que era joven, como la mayoría de los demás en Talpiot. Yo terminé en ese programa porque era la mejor opción que tenía. Yo era diferente y eso me hizo hacer mis propias cosas”, expresó el científico.Después de tres años de entrenamiento y academia, Loeb les presentó a sus comandantes una propuesta de investigación innovadora: en lugar de trabajar en un proyecto industrial o militar con aplicaciones prácticas inmediatas, quería ocuparse en el Centro de Investigación Nuclear de Soreq mientras realizaba su doctorado. .“En realidad, no estaba permitido porque el Soreq es un centro de investigación civil y no militar. Pero debido a que había sobresalido en el entrenamiento, mis comandantes me dejaron hacerlo durante tres meses y finalmente me permitieron continuar allí durante los cinco años restantes de mi servicio de 1983 a 1988”, expresó.El proyecto de Loeb en Soreq fue el primer esfuerzo internacional en recibir fondos de la Iniciativa de Defensa Estratégica “Star Wars” de EEUU, lo que lo llevó a Washington, luego a la Universidad de Princeton, más tarde a comenzar a enseñar astrofísica en Harvard en 1993 y así.“Si no hubiera sido admitido en Talpiot, o si el programa no me hubiera permitido estar en Soreq, no habría ido a Princeton y llegado a Harvard ni haría el trabajo que hago ahora”, reflexionó Loeb.Para el académico, nada de lo que es hoy se hubiera materializado. “Es como ese asteroide que mató a los dinosaurios. Si se hubiera desviado un poco, todo habría sido diferente”, especuló.¿Quién más está allí afuera?Extraterrestrial, el octavo libro de Loeb, ya ha sido traducido a varios idiomas, entre ellos al español.Por estos días, el escritor hace interminables apariciones en los medios y negocia contratos para un largometraje y un documental basado en el libro.“Espero convencer aunque sea a un solo niño en algún lugar a que se dedique a la ciencia”, afirmó. Y contó que recientemente una joven de Malawi le escribió para decirle que pensaba convertirse en astrónoma después de leer su más flamante libro.“Con eso, ya estoy satisfecho”, dijo.Sin embargo, otra ambición es sacar a la comunidad científica de su zona de confort y lanzar una nueva disciplina astronómica que él denomina “arqueología espacial”.En otras palabras, buscar evidencia de civilizaciones pasadas o presentes de otros planetas o galaxias, como la que él cree lanzó Oumuamua.“Si nos atrevemos a apostar que Oumuamua era una pieza de tecnología extraterrestre avanzada, solo podemos ganar. Ya sea que nos impulse a buscar metódicamente signos de vida en el universo o emprender proyectos tecnológicos más ambiciosos, hacer una apuesta optimista podría tener un efecto transformador en nuestra civilización”, escribió Loeb.Respecto a esto, Loeb se enorgullece de la iniciativa israelí SpaceIL que busca alunizar una nave no tripulada en la Luna.“Entrar en el club de los exploradores espaciales es impresionante para una nación tan pequeña con pocos recursos”, expresó.Un accidente en la nave espacial Beresheet el 11 de abril de 2019 no lo permitió pero SpaceIL ya planea el lanzamiento de Beresheet 2.“Luego de eso, los encargados de la misión me contactaron para darme consejos y conexiones. Creo que Beresheet 2 tendrá éxito después de aprender las lecciones del primer intento”, dijo Loeb.Un enfoque infantilAdemás de muchos otros nombramientos prestigiosos, Loeb es miembro del consejo asesor de “Einstein: Visualize the Impossible” (Visualizar lo imposible), una exposición interactiva exposición lanzada por su alma mater la Universidad Hebrea de Jerusalén.Loeb se enorgullece de mantener un enfoque “infantil” en su enseñanza e investigación. “En mi experiencia, los niños siguen su brújula interior con más honestidad y con menos pretensiones que muchos adultos”, destacó.De manera inesperada, seguir su brújula interior lo llevó a donde está hoy: “Terminé en un ‘matrimonio arreglado’ con la astrofísica. Más tarde me di cuenta de que es mi verdadero amor porque aborda las cuestiones filosóficas que me interesaron a una edad temprana y nos brinda un método científico para abordarlas. Estos son aspectos de mi infancia que me moldean hasta el día de hoy”.Loeb le dijo a ISRAEL21c que los humanos vienen al mundo como actores en un escenario sin un guión. “Debemos entender quién más está en el escenario con nosotros. Puede que algún día llegue a perseguirnos si no lo hacemos. Incluso ahora, con la pandemia, descubrimos que algo que sucede en Wuhan termina en nuestra puerta. Siempre tienes que preocuparte por el panorama general. De eso se trata mi ciencia”, finalizó.un ‘matrimonio arreglado’ con la astrofísica. Más tarde me di cuenta de que es mi verdadero amor porque aborda las cuestiones filosóficas que me interesaron a una edad temprana y nos brinda un método científico para abordarlas. Estos son aspectos de mi infancia que me moldean hasta el día de hoy”.Loeb le dijo a ISRAEL21c que los humanos vienen al mundo como actores en un escenario sin un guión. “Debemos entender quién más está en el escenario con nosotros. Puede que algún día llegue a perseguirnos si no lo hacemos. Incluso ahora, con la pandemia, descubrimos que algo que sucede en Wuhan termina en nuestra puerta. Siempre tienes que preocuparte por el panorama general. De eso se trata mi ciencia”, finalizó.

publicado hace 8 días

Mecánica con dedicación

A sus 38 años, Marcos Olhbaum lleva bastante tiempo trabajando con autos: desde el 2012 a la fecha. Técnico Mecánico Automotriz de profesión, ofrece el servicio de llevar vehículos particulares a la revisión técnica. “Me di cuenta de que mucha gente no tenía tiempo o no tenía paciencia para ir y hacer las colas de las plantas de revisión técnica, y mucha gente que también ignoraba que para llevar un auto a la revisión, hay ciertos protocolos que hacen que el auto pueda pasar, no es solamente llevarlo, hay que revisar los frenos, los gases, las luces, etc.”¿Cuáles son los servicios que ofreces? ¿Y el rango de precios?-Yo hago mantención de vehículos por kilometraje o bien mantenciones de rutina, para ver los desgastes de piezas, de frenos o en el mismo motor. Los motores, después de los 100.000 kilómetros, deben someterse a un chequeo más profundo, y para eso contamos con equipos de scanner que permiten si hay sensores, actuadores como válvulas que están fallando. Y eso sumado al “oído”, a la expertise, que permite saber si el auto está fallando, porque es el mismo vehículo que te va dando cierta pauta.Respecto de valores, depende de la mantención. Mis precios son más baratos que los de un concesionario, pero el precio depende del kilometraje y de las horas hombre que se requieran para el vehículo. Pero para dar un presupuesto se requiere revisar el auto, y para eso me pueden contactar al Whatsapp +569-91223098.¿Cómo te ha ido en este emprendimiento, qué tal la recepción de la gente?-Me ha ido muy bien, he tenido muy buena recepción de la gente y han confiado en mí. Me recomiendan mucho, partí con muy pocos clientes y ahora tengo bastante, clientes fieles y otros que se van sumando, y a todos espero darles un muy buen servicio, ayudarlos, ser cordial, y explicarle a la gente en términos fáciles ¿Y qué le podrías recomendar a tus potenciales clientes, en especial ahora que volvemos a cuarentena total?-La recomendación que podría darle a mis clientes, y a mis futuros clientes, es que durante esta cuarentena es que el auto al menos se haga funcionar una vez por semana y ojalá moverlo, echarlo a andar y moverlo hacia adelante y hacia a atrás. Con eso los neumáticos no sufren un desgaste por esta parados mucho tiempo. Y lo otro es el cuidado de la batería, porque hay autos que en la cuarentena pasada se echaron a perder porque nunca los hicieron funcionar, por ende las baterías se fueron agotando y no tuvieron más remedio que cambiarlas. Ahora, cabe recordar que la vida útil de una batería es de cuatro años en un auto cero kilómetros, y al cambiarla -por baterías que son alternativas- estas no duran más de dos a tres años, dependiendo de marca, auto, si las piezas que mandan corriente están funcionando bien. Un tip que podría darles es que si no van a usar el auto, desconecten uno de los terminales de batería, el positivo o el negativo, y así la batería no va a fallar. Cuando quieran volver a hacer partir el auto, lo conectan de vuelta y con eso va a funcionar.

publicado hace 8 días

Bereshit (en el comienzo)

En el comienzo era solo una idea, fruto de la mente inquieta de un joven de 15 años llamado Joseph Yekutieli, mientras presenciaba el desarrollo de los juegos olímpicos de Estocolmo en 1912.  Durante los siguientes 20 años, trabajó y desarrolló un incansable esfuerzo de planificación, lobby y de golpear puertas de autoridades y filántropos, dando forma a un proyecto que parecía realmente impracticable: reunir a todos los deportistas judíos de la diáspora en la Tierra de Israel, el 28 de marzo de 1932, fecha que conmemoraba el 1800° aniversario de la revolución Bar Kojba. Dos años antes de la fecha, dos convoyes de motociclistas salieron desde Tel Aviv en un tour de promoción a las comunidades judías, con paradas en Amberes, Londres, Cairo, Alexandria, Salónica, Sofía, Belgrado, Sarajevo, Viena, Linz, Núremberg, Frankfurt, Metz, Paris, Brighton, Leeds, Manchester, Glasgow, Birmingham y Beirut y el propio Yekutieli fue parte de uno de ellos. En cada ciudad anunciaron la realización de la Maccabiah, nombre que se decidió dar a este evento, en honor y recuerdo de la hazaña de Matitiahu Cohen Ben Iojanán (Macabi) y sus hijos, que culminó en la reconstrucción del sagrado templo y en el establecimiento del último estado judío independiente en nuestra tierra, antes de la independencia de Israel en 1948.Han transcurrido varias décadas desde los primeros juegos y el próximo mes de julio de 2022, noventa años después de la primera edición, la vigésimo primera Maccabiah será el evento judío sionista más masivo del mundo y el mayor encuentro deportivo y social de nuestro pueblo, en el que cerca de 10.000 atletas judíos de más de 70 países, de entre 15 y 99 años, tendrán la oportunidad única de competir al más alto nivel, codo a codo con figuras olímpicas y estrellas del deporte mundial, combinando la experiencia deportiva con un programa educativo único, visitas a los lugares más importantes de Israel y eventos que como pocos construyen y refuerzan nuestra identidad judía y nuestro lazo indestructible con nuestra tierra ancestral.Desde sus inicios, la Maccabiah ha sido fuente de incontables historias, recuerdos y anécdotas que reflejan con gran claridad el verdadero objetivo de este maravilloso proyecto: aprovechar la magia del deporte como un medio para reconectar a nuestras comunidades disgregadas en la diáspora con Israel, con nuestra historia, y con nuestros sueños. Mítico es a estas alturas el video en blanco y negro que muestra la presentación de 2500 gimnastas en la ceremonia inaugural de 1932, en un improvisado estadio que se levantó en menos de 4 meses en la zona norte de Tel Aviv, mientras el alcalde Meir Dizengoff presidía el desfile de las delegaciones montado en un caballo blanco.Igualmente, emotivo es el recuerdo de la edición de 1935, conocida como la “Maccabiah Aliyah”, que en medio del ascenso de Hitler al poder en Alemania, permitió que cerca de un tercio de los 1250 participantes aprovecharan la oportunidad de continuar su vida en Israel y escapar de los horrores del Holocausto, incluyendo hasta el último miembro de la banda musical traída especialmente desde Bulgaria, para amenizar las ceremonias de apertura y clausura.El año 1954 marcó la primera participación de Chile en una Maccabiah así como la decisión del liderazgo de la Unión Mundial Maccabi de instituir la realización del evento cada 4 años, en el año siguiente al de los Juegos Olímpicos. Desde entonces, nuestro país ha estado presente en cada una de sus ediciones, desfilando orgullosos en cada ceremonia inaugural, recibiendo el saludo de figuras de la talla de Chaim Weitzman, Golda Meir, Yizjak Rabin y Shimón Peres.Así, desde hace casi 7 décadas, nuestro movimiento renace cada 4 años y nos señala un nuevo comienzo, la renovación de un sueño centenario que ha perdurado a través de los momentos más gloriosos y más complejos de nuestro pueblo. Incluso hoy, cuando el mundo recién comienza a ver una tenue luz de esperanza que nos permite creer que lograremos superar la pandemia en la que hemos estado sumidos durante más de un año, la Maccabiah nuevamente marca nuestro camino y nos permite albergar la esperanza de reencontrarnos con nuestros hermanos y con nuestra tierra en el corto tiempo. Después de una participación inédita en la última Maccabiada panamericana en México 2019, los preparativos del Team Chile ya están en marcha con miras a este nuevo comienzo, con el objetivo de conformar la delegación más grande de nuestra historia. Tener el privilegio de representar a nuestro país, a nuestra comunidad y al Estadio Israelita Maccabi, nuestra segunda casa, en una Maccabiah, es una oportunidad verdaderamente imperdible que todos debiesen intentar aprovechar al menos una vez en sus vidas. Aquellos que lo han hecho, esperan ansiosos este nuevo comienzo y vuelven una y otra vez, renovados de esperanza y alegría, probablemente con amigos o familia, a veces con sus hijos y hasta con sus nietos, siempre orgullosos de su identidad, felices con la idea de visitar nuevamente Israel y convertidos en verdaderos embajadores de la continuidad judía, manteniendo viva la llama milenaria que, en pocos meses más, nuevamente comenzará su recorrido desde la tumba de los Hasmoneos (Maccabim) en Modi’in hasta el pebetero del estadio Teddy Kolek en Jerusalem, nuestra capital eterna e indivisible. ¡Maccabim Jazak Ve’ Ematz!