MEMORIA Y JUSTICIA: Cada una de las 85 víctimas de la AMIA tiene un nombre, un rostro y una historia que debemos recordar
VOCES DE QUIENES PERDIERON A UN SER QUERIDOMarcelo AlgueaHermano de Silvana Alguea de Rodríguez“Cansa el remar permanentemente, pero cuando lo veo a mi hijo y pienso el día de mañana, me pregunto: ¿y vos qué hiciste? Y vuelven las fuerzas, y pensar que él o mis sobrinas son los que tienen que tomar la posta de algo que tendría que estar terminado hace muchos años recarga energías.”Sergio GinsbergHermano de “Kuky” Ginsberg“Se siente, pero nunca me paralicé. Porque si algo me enseñó el atentado, es que hay que seguir viviendo, luchando, pudiendo disfrutar de las pequeñas cosas, porque hoy estamos, mañana no sé. A partir del atentado, ese fue mi lema.”Omar MirochnikHijo de Naón Bernardo Mirochnik“Al principio fue muy duro. Muy traumático. Inaceptable. Y después de un tiempo la intensidad va bajando. Uno va aceptando. No entendiendo; va aceptando que la realidad es la que te toca vivir y, año a año, vas superando de alguna forma.”Marianella KreimanHija de Julia Susana Wolynski de Kreiman "Al oír la explosión y entender que había sido un atentado, su padre, el rabino Ángel Kreiman, salió corriendo hacia la AMIA desesperado, gritando: ‘¡Susi está adentro!’. Marianella recuerda: “Recorrimos todos los hospitales pensando que quizás estaba herida. Teníamos la esperanza de que estuviera viva, pero el domingo a la tarde nos comunicaron que habían encontrado su cuerpo. Cuando cumplí 48 años, la edad que ella tenía cuando murió, me di cuenta de que tenía una larga vida por delante y decidí empezar a vivir doble, por mí y por ella, por todo lo que no alcanzó a hacer”.Ariela TreibmanHermana de Marta Treibman“Simplemente, seguí para adelante. Fue muy difícil al principio y después se fue mechando con momentos más felices. Me enamoré, me casé, tuve mis hijos, y la vida sigue, pero de fondo está la tristeza, el dolor, extrañarla siempre.”La historia del chileno Carlos Avendaño Bobadilla Carlos Avendaño trabajaba como electricista en la AMIA. Vivía hace 34 años en Argentina, adonde lo siguió su hermano Luis, quien recuerda: “Yo pensaba que mi hermano era Rambo, que se iba a salvar. No perdí las esperanzas hasta último momento, creí que estaría escondido detrás de una caldera, que iba a salir”.VOCES DE QUIENES SOBREVIVIERON PARA CONTARLORosa BarreirosMadre de Sebastián Barreiros, la víctima fatal más joven del atentado, a los 5 años“Teníamos que salir y le digo: ‘Sebi, vamos en colectivo’. Me dijo ‘No, yo quiero ir en subte porque me dijeron que los túneles son como los de las Tortugas Ninjas’.Así que fuimos en subte. En un negocio antes de AMIA me paré a mirar algo y volvimos a caminar. Tras unos pasos, un ruido muy fuerte, un viento muy fuerte nos levantó y me arrancó al nene de las manos.Empecé a buscar a mi hijo. Cuando lo vi, no lo podía levantar. Empecé a gritar y un muchacho agarró al nene y se lo llevó al hospital. Esa fue la última vez que vi a Sebastián.Cada 18 de julio es otra bomba porque siguen pasando los años, y yo sigo igual que en el '94.”La historia del rabino Eduardo WaingortinEl lunes 18 de julio a las 10 de la mañana, el rabino Eduardo Waingortin tenía agendada una reunión con Ramón Goodman, director de servicios sociales de la AMIA, pero en la madrugada lo llamó su hermana para conversar: ella solo podía ese día a las 9:00. El rabino llamó a Goodman y pospusieron el encuentro. Fue su salvación.“Estábamos en la cafetería con mi hermana, a 10 cuadras de la AMIA, cuando escuchamos un tremendo temblor. Al llegar, la escena era fantasmagórica: una nube de polvo que todavía no bajaba, gente herida que salía del edificio y se abrazaba de nosotros. Comencé a sacar piedras, que venían con pedazos de vidrio. Fueron días identificando cuerpos y asistiendo emocionalmente a las familias. Durante días y días no pude dejar de llorar en privado.”Gabriel León RoffeComerciante, 32 años, tenía su oficina en Pasteur 611, octavo piso“Estaba atendiendo mi negocio y sentí que me levantaban del piso y que volaba.Al salir vi cosas que nunca pensé en mi vida que iba a ver. Fue un antes y un después en mi vida. Ver pedazos de cuerpos, ver brazos.”Daniel SaraviaPeatón, 22 años“Pasaba por delante de la AMIA cuando caí al piso, con mucho polvo, mucho humo, muy aturdido.Creí que se había caído un pedazo de balcón. Traté de moverme y una de las piernas me dolía muchísimo. En el hospital pregunto ‘¡Qué pasó!’ Ahí anuncian: ‘lo perdemos’; me ponen una máscara y me desperté un par de meses después.Un médico me dijo ‘No vas a volver a caminar’. Dos semanas después estaba caminando normal.”

