Judíos que inspiran: lideres que están construyendo el futuro de Chile
Hay quienes están definiendo el futuro desde nuestra comunidad en beneficio del país. Elegimos contar las historias de Miguel Kiwi Tichauer, Premio Nacional de Ciencias (88) y de Ariel Kauderer (27) y de Samuel Weinstein (28), ambos reconocidos por Forbes en la categoría “30 Under 30” que reconoce a los jóvenes más influyentes, innovadores y exitosos menores de 30 años en todo el mundo. Aunque separados por más de medio siglo de vida, los tres responden a una misma pregunta: qué significa construir algo propio, con raíces judías. Uno llegó de la mano de padres que huyeron del nazismo y dedicó su vida a la ciencia y a la enseñanza; los otros dos, nacidos en la Comunidad, están hoy levantando una empresa que lleva el nombre de Chile más allá de las fronteras. Entre ellos no hay una línea recta, sino un eco: la misma tenacidad, la misma pregunta por el legado, contada en dos tiempos distintos.Miguel Kiwi Tichauer: “Resolver los problemas que son imposibles"Premio Nacional de Ciencias, fundador de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, a sus 88 años sigue haciendo clases.Cuenta que en 1934 sus padres decidieron lo que toda su familia consideró una locura: dejar Alemania. Su padre, juez y doctor en Derecho, fue sacado a patadas por las S.A. del Poder Judicial por ser judío el primero de abril de 1933. Llegaron a Chile sin oficio posible, pero su padre empezó pintando botones de madera en una feria, hasta levantar una fábrica “Casa Kiwi”; su madre, con su talento para la costura, construyó otra. Tuvo una infancia austera pero feliz, marcada por el Shabat de los viernes y las grandes fiestas.Es Ingeniero Civil Mecánico de la Universidad Técnica Federico Santa María y obtuvo su doctorado en la Universidad de Virginia, Estados Unidos, en 1967. Recibió el Premio Nacional de Ciencias Exactas en 2007 por su trayectoria de más de 40 años en el desarrollo de la física en Chile, el impacto internacional de sus investigaciones en magnetismo y su rol en la formación de nuevos científicos. Kiwi también es miembro de la Academia Chilena de Ciencias y dos veces presidente de la Sociedad Chilena de Física. También es miembro de la Sociedad Americana de Física. Habla con pasión, al igual que si estuviera frente a sus alumnos explicando porqué esta ciencia es tan determinante para el desarrollo de la humanidad. Al mismo tiempo lo hace con una modestia que sorprende, que conmueve, porque su trayectoria es nada menos que la de un hombre que ha sido reconocido a nivel nacional e internacional.¿Qué lo hizo enamorarse de la física?Estudié ingeniería mecánica pero no me gustó como profesión. La física me pareció fascinante: uno ve un fenómeno natural, lo describe con ecuaciones, y siempre funciona. Fui de los fundadores de la Facultad de Ciencias y hoy soy el único de esa generación que sigue haciendo clases. Siento que no le he trabajado nunca a nadie: me pagan por mi hobby. He sido muy afortunado.La física cambió el mundo de maneras que la gente no ve. Faraday inventó el motor eléctrico, y por eso existen las ciudades verticales — antes de él, todo era horizontal. Un físico del CERN, cansado de esperar que sus colegas leyeran sus trabajos, inventó la web casi por accidente. Hertz, que generó las primeras ondas electromagnéticas y murió a los 37 años, dijo que no servían para nada — y de ahí venimos hasta las videollamadas de hoy. La resonancia magnética que usamos en medicina viene de un problema que matemáticamente parecía insoluble, pero los físicos no sabían que era imposible, así que lo resolvieron igual. Sin ir más lejos, la fibra óptica me salvó la vida cuando tuve cáncer.¿Cómo hacemos de Chile un país desarrollado a través de la ciencia?Los países que han surgido tomaron una decisión de Estado. Israel invierte el 5% de su PIB en ciencia — nosotros el 0,34%, y lo siguen bajando. Este año, en plena guerra, Israel recibió 80 mil millones de dólares como resultado de vender productos generados por su inversión tecnológica. Corea, que hace sesenta años estaba peor que nosotros, hoy nos vende televisores; nosotros les vendemos cobre. La diferencia es que ellos pensaron a largo plazo. Acá los gobiernos duran cuatro años y no ven rédito en invertir en ciencia — al contrario, les puede quitar votos.El físico, que también fue reconocido en la primera edición de “100 Líderes Mayores 2021” de El Mercurio, la Fundación Conecta Mayor y la Pontificia Universidad Católica de Chile, sufrió en carne propia algunos hechos que hicieron patente el fenómeno del edadismo en nuestro país; uno de ellos fue la negación de su banco de renovarle la tarjeta de crédito debido a su edad, Así, se convirtió en la voz de los adultos mayores en Chile, a quienes denominó “los vejetes esforzados”.¿Es difícil ser adulto mayor en Chile?La tercera edad en Chile es súper ingrata. Yo soy uno de los privilegiados, pero la mayoría, con una jubilación de AFP, vive en situación miserable. El mercado siempre opta por lo más barato, no por lo mejor, y eso expulsa a la gente mayor del trabajo, aunque tenga toda la experiencia.¿Cómo ve a los jóvenes de hoy, y qué mensaje les daría?Antes el profesor era una autoridad; ahora muchos alumnos se sienten clientes. Pero también son más empoderados, se sienten más dueños del mundo, y eso es valioso. Mi mensaje es el mismo cartel que teníamos en el centro de estudiantes de mi facultad: “Los problemas difíciles los resolvemos de inmediato; los imposibles, nos demoramos un rato”, dice entre risas.Ariel Kauderer y Samuel Weinstein, The Growth Pro (TGP)¿De qué se trata TGP?AK: The Growth Pro (TGP) es una agencia de prospección B2B. Es decir, le generamos reuniones/oportunidades comerciales a nuestros clientes para que puedan vender su servicio. ¿Qué los condujo a la distinción?AK: Hoy somos la mayor agencia de prospección de Latinoamérica, con +150 clientes activos, entre ellos empresas grandes como Mercado Libre, Aramco y la Cámara Chilena de la Construcción.SW: La oportunidad surgió primero para mi socio, cuando una empresa extranjera sin idioma español necesitaba apoyo externo en ventas. De a poco esa oportunidad se convirtió en lo que es el servicio hoy en día. AK: Les armamos todo su esqueleto comercial. Ahí nos dimos cuenta de que había una oportunidad, no solo en empresas extranjeras, sino que también en empresas ya instaladas pero que les costaba tener buenos procesos comerciales. Todo esto lo hemos ido puliendo con nuestro know how y tecnología hasta llegar hoy día a tener una empresa muy eficiente y sólida ¿Cómo te imaginas a TGP en 10 años?SW: Me gustaría que TGP pase de liderazgo latinoamericano a liderazgo mundial y seguir desarrollando nuestras líneas de negocio alternativas y complementarias para convertirnos en una consultora comercial B2B integral.AK: Queremos ser la empresa líder de ventas B2B en el mundo, ser los mayores referentes en todo el mundo comercial B2B, con muchas líneas de servicios y IA propia.¿Cuál es tu relación con la comunidad? AK: Fui al Hebreo y Maccabi. Hoy participo en Jbiz y Jhubs dos organizaciones ligadas al emprendimiento.SW: Hemos contratado a muchos miembros de la comunidad, alcanzando el 30% de las más de 100 personas que hoy trabajan en TGP. Nos encanta trabajar con gente de la comunidad e invitamos a todos los recién egresados a postular, además de quienes busquen oportunidades de práctica.Una comunidad al servicio del paísEntre un físico de 88 años que fundó una facultad y dos socios menores de 30 que están construyendo la mayor agencia de prospección B2B de Latinoamérica no parece haber nada en común. Pero lo hay: Kiwi ha dedicado su vida a la ciencia para el desarrollo del país; Ariel y Samuel están dando respuesta, a su manera, a esa misma pregunta. Distintas generaciones, una misma forma judía de mirar el mundo.

