08 Agosto 2019, Santiago de Chile

¿Por qué importa el camino del schnitzel al humus?

Por Robert Funk

Política y globalización: Schnitzel y humus
El poder de la comida –de la cocina– no debería sorprendernos. Pensemos en las festividades judías. Todas tienen un elemento culinario. Manzanas y miel en Rosh Hashaná; latkes o sufganiot en Janucá; lácteos en Shavuot, y las mil y una preparaciones de Pesaj. Tal vez la única excepción, por razones obvias, es Iom Kipur, aunque incluso ahí cada familia tiene platos tradicionales con los que deja el ayuno.

También hay quienes mantienen la reglas de la kashrut, por lo que los judíos son un pueblo que usa la comida como un identificador. Según algunos académicos, como el profesor Ronald Hendel de Berkeley, la kashrut tiene sus orígenes en la diferenciación cultural (aparentemente el cerdo, muestran las excavaciones arqueológicas, era una carne bastante común en la dieta de los filisteos). Maimónides, por el otro lado, decía que la kashrut estaba vinculada con la salud – que las comidas no kasher eran menos saludables. Abarbanel discrepó: para él la explicación de Maimónides le quitaba toda espiritualidad a las leyes de Moisés. Era imposible que la Torá fuera un simple manual médico. Lo cierto, es que los judíos entienden el poder simbólico y cultural de la comida.

Pero más allá de la religión, la comida está fuertemente vinculada al poder. Una de las primeras cosas que aprende una guagua es negarse a comer ciertos tipos de comida. Los padres empiezan a negociar, la hija cierra la boca o empuja el plato, y empieza la lucha de poder. Son nuestras primeras negociaciones políticas. Aprendemos lo que es el poder a través de la comida.

Como la política es el ejercicio del poder, no debe sorprender que exista una relación entre comida y política. Cuando se piensa en el poder del estado –especialmente en el contexto israelí– se suele pensar en términos concretos. Israel sobrevive gracias a su poder militar, la inteligencia, el Mossad, y también a un poder científico que le da cierta ventaja comparativa.

Pero hay otros tipos de poder. Gramsci, un teórico marxista italiano, veía el poder como una condición impuesta por uno o varios grupos no solamente a través de la violencia, sino a través de estructuras sociales como los medios, la educación, la economía, y, desde luego, las relaciones sociales. El cientista político Joseph Nye identificó hace años lo que llamaba el “Poder blando”, que incluye la influencia cultural. Nye se refiere al ejercicio del poder que un país puede ejercer en la esfera internacional más allá de las presiones tradicionales como la militar. Un buen ejemplo son las películas de Hollywood, y cómo han influido en las percepciones que el resto del mundo tiene de EEUU, o cómo las cadenas de comida rápida ya casi no son vistas como restaurantes estadounidenses sino como un patrimonio global. La comida, tal vez sin querer, se hizo parte del poder blando estadounidense.

Es muy raro, sin embargo, que alguien diga, “voy a comer comida gringa o china o italiana porque me gusta Estados Unidos, China o Italia.” A la vez, debe haber, pero son pocos, los que dirían “no como bagels o jalá porque son panes judíos”. El consumo de distintas comidas nacionales o étnicas no suelen ser declaraciones políticas. Como escribe el académico israelí Nir Avieli, la comida no es reflexiva. Uno no lo piensa. Come lo que le gusta. Pero aunque la comida no sea reflexiva, sí refleja. Es evidente que una cocina nacional refleja la cultura en que opera, los productos locales, las influencias extranjeras, la disposición a probar lo nuevo, la relativa riqueza o pobreza, y desde luego, las relaciones de poder.

Todos estos factores están muy presentes en la comida israelí.

Si uno hubiera visitado Israel en sus primeros años, la comida que se podía encontrar estaba muy determinada por la escasez y la cultura. La política de Tsena de los años cincuenta limitó el acceso a ingredientes, y la cultura dominante era la ashkenazí. Pero, ¿cuándo fue la última vez que vieron guefilte fish en un restaurante israelí? Hoy, en todo restaurante, y en casi todos los hogares, con la posible excepción de la comunidad ultra-ortodoxa, se sirve humus, falafel, shawarma y shakshuka.

Y no solamente en Israel. La comida israelí está de moda. Uno de los restaurantes más comentados en EE.UU. no está en Chicago o Nueva York, sino que en Filadelfia. Se llama Zahav. En Londres, el chef israelí Yotam Ottolenghi tiene seis restaurantes y sus libros de cocina -incluyendo “Jerusalem”, escrito con un amigo palestino, Sami Tamimi- son bestsellers. Estos restaurantes, como Zahav, ganador del prestigioso premio James Beard, no sirven bolitas de matzá. Sirven comida mizrají.

Este giro en lo que se come en Israel refleja un cambio importante dentro de la cultura israelí. Si bien desde su fundación hasta hace unos años atrás los ashkenazim construyeron una cultura nacional –política, literaria y culinaria– dominada por tradiciones alemanas, rusas y polacas, hoy Israel es una sociedad mucho más compleja.

Entre 1948 y 1956, la población de Israel creció por un poco más de la mitad, y la mayoría de esos nuevos inmigrantes llegaron de los países árabes, expulsados por la violenta reacción de sus gobiernos locales al establecimiento del Estado Judío. En esos años llegaron casi un millón de personas de los países MENA (la sigla en inglés por el Medio Oriente y el Norte de África), es decir, judíos orientales o, en hebreo, mizrajim. El estado israelí intentó integrar estos nuevos inmigrantes dentro de una visión hegemónica del sionismo de la época, queriendo construir en Israel un modelo socialdemocrático y moderno, según líneas europeas.

Un ejemplo de lo anterior lo recuenta la académica Orit Rozin, que explica que durante los años de racionamiento de la Tsena, David Ben Gurion le envía una carta a Yigal Yadin, dándole instrucciones de cambiarle los hábitos alimenticios a los yemenitas. Le ordena a Yigal Yadin que busque para los niños de padres yemenitas “mejor nutrición, ojalá fuera de la casa, porque el padre yemenita no cuida a sus hijos como lo hacemos nosotros…”.

La relación entre comida y poder se hace evidente. La generación de Ben Gurión, además de absorber a los casi un millón de mizrajim, veía la capacidad que tenía la comida para moldear una cierta imagen de Israel y del israelí. Instalaron en el Boulevard Rotschild y en Dizengoff cafés vieneses que servían strudel y schnitzel. Cuenta la leyenda que Golda Meir recibía líderes internacionales en su pequeña cocina y les servía sopa de pollo (tan importante es la receta que, en el año 2012, los Archivos Nacionales de Israel la desclasificaron y la publicaron en su sitio web). Pero los mizrajim trajeron sus propias preparaciones; falafel, humus, malawaj, kabuneh y yajnun, y especias como zhug y za’atar.

El cambio desde el Israel del schnitzel de pollo hacia el Israel del humus ha sido gradual pero constante, desde el primer minuto. Los primeros jalutzim, los que se cambiaron de nombre de Grün a Ben Gurion, o de Meyerson a Meir, entendieron la importancia de volver, por lo menos lingüísticamente, a los orígenes locales. Pero con la comida fue distinto.

¿Por qué importa el camino del schnitzel al humus?

Por dos razones.

Primero, existen voces, cada vez más vociferantes, que han tomado la idea de la apropiación cultural –una teoría sociológica que emerge desde las críticas anti-coloniales de los 80– y la han aplicado a la política del Medio Oriente. El argumento sería que el humus y el falafel son comidas árabes, y el hecho que hoy se venda como comida israelí es nada más que una muestra más del colonialismo sionista.

Queda claro, al entender que los cerca un millón de inmigrantes de los países MENA trajeron con ellos sus tradiciones culinarias, que la acusación peca en la repetición de un tipo de estereotipología que la misma teoría dice combatir. Si uno ve en Israel un proyecto colonial europeo, claramente el consumo de la cocina árabe es un acto de colonialismo, junto con su versión geográfica y política. Pero como señala Hen Mazzig en una columna en el Los Angeles Times, “borrar la experiencia mizrají niega las vidas de los 850.000 refugiados judíos quienes, incluso en los estados herederos al Imperio Otomano de comienzos del siglo XX, fueron tratados de ‘dhimmis’, una palabra árabe que describe una minoría protegida, quienes pagan por esa protección”. La comida mizrají, por ende, no es un ejercicio colonial de europeos apropiándose de las tradiciones de otros, sino una cocina que emerge de siglos de presencia judía en países árabes bajo condiciones precarias, y cuya existencia llega a su fin por una masiva expulsión a mediados del siglo pasado.

La segunda razón que importa es que vivimos en una época en que muchos líderes cuestionan la globalización, y si hay un espacio de la vida cotidiana en que la globalización está presente es en la comida, y si hay un lugar en que notaríamos el cierre de fronteras, sería en nuestras cocinas. Así ha sido siempre, desde la influencia de los fideos chinos en la comida italiana hasta la importancia de la papa (palabra quechua) en las mesas alemanas, o la adopción del tomatl azteca y la badengan (berenjena) de la India en la cocina árabe.

Esos casos no terminan siendo conflictos políticos porque no hay conflictos políticos subyacentes entre las culturas involucradas. Pero cuando dos culturas o países tienen temas no resueltos, una arena del conflicto suele ser gastronómico. El ejemplo de la denominación de origen del pisco viene inmediatamente a la mente. Y, también, el caso del humus, que hoy es tal vez el plato más políticamente simbólico.

En 2006 una empresa norteamericana, Sabra, pensó que sería un buen acto publicitario servir la porción más grande de humus. Midiendo mas de tres metros en diámetro, el plato pesaba unos 400 kg., y entró al libro Guiness de records mundiales.

Esto no le cayó bien a Fadi Abboud, presidente de la asociación de industrialistas libanés. Para Abboud, el humus es libanés, y basándose en el caso del queso feta, en que los griegos demandaron a los daneses y consiguieron el status de denominación de origen en 2002, Abboud intentó ir a los tribunales de comercio internacional para demostrarlo. No fue posible. Pero en 2009 Líbano decidió ganarle a la empresa Sabra, y obtuvo un récord Guiness con el plato más grande de humus, uno de 2000 kg.

En 2010 Jawdat Ibrahim, un árabe israelí del pueblo de Abu Ghosh, conocido por su humus, sirvió un plato de 4000 kg., y de 6.4 m de diámetro. Nuevo récord. Cuatro meses más tarde, Líbano le gana de nuevo a Israel, con un humus de 10,500 kg. Con esto, parece que se logró por fin una tregua en “las Guerras del Humus”.

El académico Ari Ariel, en un artículo en el Journal of Critical Food Studies, dice que las Guerras del Humus representan inquietudes más profundas sobre la “autenticidad” en un mundo globalizado.

Son las mismas inquietudes que hoy alimentan a los movimientos populistas y nacionalistas. En un mundo globalizado, todo cambia, todo se mueve, todo migra. Gente, capital, comida. Cuando eso ocurre, ¿podemos reconocer la comida israelí, chilena, italiana o alemana?

El humus, como muchas otras cosas, al final es el producto de cientos de años de migraciones, tanto de personas como de plantas. Pero, curiosamente, para algunos israelíes, la prueba definitiva de que el humus es israelí se encuentra en Megilat Rut, 2:14, cuando Boaz le dice a Rut:

אָכַלְתְּ מִן-הַלֶּחֶם, וְטָבַלְתְּ פִּתֵּךְ, בַּחֹמֶץ

“Venga, come del pan, y moja un pedazo en jometz”

En español lo traducen como vinagre, o algo ácido. Pero para algunos, la palabra “jometz” es, en realidad, la primera mención en la historia de un plato de humus.

Queda claro que la resolución a las Guerras del Humus pasa por resolver conflictos más profundos (y complejos) y eso no parece ser fácil. Una mirada más intensa nos hace comprender que a través de la comida se observan importantes cambios en la sociedad israelí. Da, de cierto modo, lo mismo quien lo haya inventado: la ubicuidad del humus en los hogares y restaurantes del país subraya el hecho que un 70% de su población sea, hoy por hoy, de origen mizrají, derribando así nociones de un país de europeos trasplantados, y ubicando a Israel, como siempre lo ha sido, al centro de rutas de globalización, migración e intercambio de ideas.

Satélite israelí de próxima generación examinará el universo bajo una nueva luz

El Instituto de Ciencia Weizmann y la Agencia Espacial de Israel trabajarán juntos para crear un nuevo “microsatélite” que se lanzará en 2023 que estudiará las explosiones cósmicas y los agujeros negros, observando una gran parte del cielo y operando con luz ultravioleta, donde los procesos son normalmente invisibles. El satélite, conocido como ULTRASAT y que pesa solo 160 kilogramos (353 libras), llevará un telescopio “diseñado para observar el Universo como nunca antes se había visto“, dijo el instituto en un comunicado. Sus tareas incluirán observar el proceso de formación de estrellas de neutrones densas que se fusionan y emiten ondas gravitacionales, cómo los agujeros negros supermasivos gobiernan sus vecindarios, cómo explotan las estrellas, de dónde provienen los elementos pesados del universo y las propiedades de las estrellas que podrían tener planetas habitables. “Esta configuración única nos ayudará a responder algunas de las grandes preguntas en astrofísica“, dijo el Prof. Eli Waxman del Instituto Weizmann, quien está detrás del proyecto ULTRASAT.

Israel entre las posibles sedes del próximo Miss Universo

Tras la exitosa organización del festival de música de Eurovisión en Israel este año, un grupo de productores israelíes estaría en tratativas para traer al país el certamen de belleza más popular del mundo. Según reportó el diario Israel Hayom, el filántropo judío Sylvan Adams, responsable de la participación de Madonna en Eurovisión, estaría detrás de la iniciativa junto a los productores israelíes Danny Ben Naim y Assaf Belcher. Sin embargo, habrían varios inconvenientes importantes que solventar para poder llevar a cabo el certamen de belleza en Israel. En primer lugar, la situación política del país, inmerso nuevamente en época de elecciones, dificultaría la aprobación de los presupuestos necesarios para acoger el concurso. Además, si en Eurovisión participaron 41 países, principalmente europeos, que tienen relaciones diplomáticas con Israel, en Miss Universo participan representantes de todo el mundo, incluidos países árabes que no tienen relaciones con Israel y que podrían optar por boicotear el evento. En primera instancia, Israel estaría intentando ser la sede del certamen a finales del 2019, aunque no descartaría tampoco acoger el Miss Universo 2020.

California propone un programa de estudios con elementos antiisraelíes

Los padres judíos e israelíes en California están preocupados por un nuevo programa para escuelas secundarias propuesto por la Junta de Educación del Estado que comenzaría a tener vigencia durante el próximo año escolar. Según dicen, este plan presenta al movimiento BDS -que propone sanciones y boicots contra Israel- y otro contenido antiisraelí de manera positiva. Los 16 miembros judíos en la legislatura del Estado de California, todos demócratas, enviaron una carta al jefe de la Junta Educativa expresando su “profunda preocupación”, y aseguraron que se trata de una propuesta “inexacta y engañosa en varios aspectos” y que “refleja un sesgo antijudío”. Los legisladores también señalan que el plan de estudios propuesto “refuerza los estereotipos negativos sobre los judíos y solo critica a Israel”, y sostienen que las referencias al BDS “no son inclusivas y presentan un único punto de vista sobre una disputa política internacional extraordinariamente compleja”. El Consejo Americano Israelí (IAC, por sus siglas en inglés) lanzó una campaña contra el plan de estudios propuesto pidiendo al público que firme una petición para enviarla a los miembros de la Junta de Educación.

Recuperaron una antigua sinagoga de La Boca que estuvo 20 años usurpada

Una antigua sinagoga del barrio porteño de La Boca fue recuperada por la comunidad judía tras 20 años de estar ocupada de manera ilegal. El lugar, que era frecuentemente utilizado para hacer festivales y encuentros culturales, fue profanado y vandalizado. El edificio, ubicado en la calle Magallanes al 1265, es emblemático: fue testigo de la llegada de los primeros inmigrantes judíos de Europa quienes se asentaron originariamente tanto en La Boca como en Barracas. Tras el fallecimiento del rabino a cargo, el templo fue ocupado hasta que hace 16 años comenzó a funcionar un centro cultural, bautizado como “Kasa de las Estrellas”, en alusión a la decoración existente con las Estrellas de David. En ese período se realizaban fiestas, recitales de rock, cursos de tela y malabares a la gorra, entre otros, que recibían constantes quejas de los vecinos por ruidos molestos y desmanes. El 6 de julio pasado los inspectores pudieron ingresar finalmente y constataron que el lugar se encontraba en pésimo estado edilicio, por lo que procedieron a una nueva clausura, primera medida que habría permitido la recuperación del edificio.

Una visión desde la sicología y el judaísmo

“Caras vemos, corazones no sabemos”, reza el refrán, pero en esta era de los smartphones y las aplicaciones, ¿hemos llegado a un punto en que caras no vemos ni corazones sabemos? ¿Se han hecho más o menos llevaderas las relaciones de pareja con las herramientas que pone a disposición la tecnología y el Internet? Porque el mercado de los dispositivos móviles ha puesto a disposición -de quienes buscan pareja o de quienes están en una relación- una serie de aplicaciones que pueden resultar muy útiles para conocer a alguien o bien para mantener una comunicación constante y fluida con el amado o la amada. Sin embargo, estas mismas “apps” hacen que nos veamos cada vez más en las pantallas que cara a cara. No queremos ser pesimistas. En este Tu BeAv, el “Día del Amor” en el calendario judío, queremos invitar a nuestros lectores a reflexionar sobre cómo se viven las relaciones de pareja en un mundo mediado por le tecnología. Para eso conversamos con Gisela Fischman (www.giselafischman. cl), sicóloga individual y de parejas, para saber como se aviva la llama del amor en esta sociedad 2.0. Estamos en una era en que interactuar con una persona o conocer a alguien parece más fácil, con las apps de citas, el whatsapp, las redes sociales, y sin embargo parece que no es más sencillo que antes encontrar o alimentar una relación de pareja. ¿Qué pasa con el amor en estos tiempos? -¡Oy vei! ¿Te imaginas si hubiera una receta para encontrar pareja? ¿O para enamorarse? Creo que para conocerse hay muchas vías: el azar, el shidaj, frecuentar los mismos círculos académicos, sociales o laborales, las vacaciones. Sin embargo, la gente suele moverse en entornos limitados, y más aún en nuestra comunidad. Entonces, las redes virtuales permiten que el campo de acción se amplíe. Ya no se trata del amigo del amigo o del conocido de mi hermana, sino de alguien al cual no podría acceder de no ser por éstas aunque, por lo mismo, el contacto puede ser más impersonal. Pero las redes son sólo herramientas y depende de cómo se usen. Sirven para un primer approach, pero nada reemplaza la presencia física. El cuerpo es esencial para la intimidad. Ahora, en el ámbito comunitario, pienso que aún hay mucho por hacer para generar más espacios de encuentro, pero la gente tiene temor a la exposición. Es un desafío pendiente. Por otra parte, la vorágine del día a día afecta directamente las relaciones amorosas. Como especialista, ¿qué recomiendas para sobreponerse a todos los elementos cotidianos, o bien, cómo se puede vivir con ellos sin perder el amor de pareja en el intento? -Si bien la convivencia sirve para conocerse mejor, conocerse demasiado puede resultar poco seductor después de un tiempo, porque gran parte del interés sexual tiene que ver con el misterio que el otro representa para mí. El desafío de las parejas es regular las distancias emocionales: ni demasiado pegoteados ni demasiado alejados. Ahora, para la intimidad se requiere de tiempo, espacio, ganas y dedicación. Cualquiera de estas variables que falte, complica las cosas. El tiempo y el espacio hay que hacérselos porque, con los años, es la práctica la que genera el deseo y no al revés. Muchas veces, esperar espontaneidad es poco realista. Hay que planificarse como en el pololeo: prometerse una cita en la noche (aunque sea en la cama de siempre), enviarse un mensaje durante el día, en suma, generar expectación, seducirse, fantasear. Decirle basta al fast sex, tipo Mc Donald ´s, y probar el sexo gourmet, con un buffet variado y más rico. No hacen falta actos heroicos ni grandiosos, el amor y el deseo se alimentan de pequeños gestos cotidianos que introduzcan novedad.

El avance de los medios digitales

Existe un dicho tradicional en el periodismo, que es que el periódico de hoy es el envoltorio del pescado de mañana. Con eso se quiere decir que lo que es noticia impresa hoy, mañana ya será un material de desecho. Sin embargo, este dicho que usualmente recorría las salas de prensa, ya casi no aplica más. Esto, porque los medios impresos han cedido el espacio a los electrónicos, los que -curiosamente y a pesar de estar en un soporte virtual- son mucho más permanentes que el papel, porque nada, nunca se borra de Internet. Paradójico, ¿no? Para poner en contexto, vamos a entender como medios digitales a aquellos formatos a través de los cuales se puede crear, observar, transformar y conservar la información en una gran variedad de dispositivos electrónicos digitales, es decir, desde un teléfono, un computador, un smartwatch o un Smart TV, es decir, desde cualquier “aparato” que se pueda conectar a Internet. Eso hace, también, que la facilidad de acceso de los medios digitales a diferencias de los de papel, sea muy superior. Y además, en una época en que reducir los desechos y la basura es prácticamente un imperativo moral, se presenta como una ventaja lo digital sobre los medios de papel. Como se destaca en un artículo del Eldiario.es, del pasado 31 de julio, “la digitalización ha supuesto un aumento en la oferta de medios de comunicación que ya no solo llegan analógicamente, en papel o por las ondas hercianas”. Por otra parte, la proliferación de los medios de comunicación digitales ha modificado los roles tradicionales de emisor y receptor, de medio de comunicación y audiencia: “(…) las redes sociales han creado a los prosumidores, la mezcla entre productores y consumidores de información”, o lo que los medios de comunicación chilenos han dado por llamar “cazanoticias” o “reporteros ciudadanos”. Pero no hay que ser ser agorero, ya que las herramientas digitales llegaron para continuar con el proceso evolutivo de la escritura y la lectura. El flujo de la información y las noticias no circularían a tal velocidad si no hubiese sido por la imprenta; sin ella, los medios estarían publicando cada ejemplar del periódico escrito a puño y letra por su autor. Por eso vale la pena observar este fenómeno más que como contrapuesto, como colaborativo: ambos medios, tradicionales y digitales, tienen limitaciones que pueden resolverse entre sí. Con los dispositivos electrónicos es posible continuar una lectura a cualquier hora y lugar, sin necesidad de llevar el periódico debajo del brazo, además los avances tecnológicos ponen al servicio del público aplicaciones para convertir artículos a archivos de audio, resolviendo así las barreras de las personas con limitaciones visuales. Separados, los medios digitales e impresos pueden parecer opuestos, desde una perspectiva más amplia ambos se complementan muy bien y contribuyen a la industria de la comunicación en la medida en que suplen de manera eficiente el volumen de la demanda de información, que asciende con el paso de los días. Por eso es relevante acceder a información en medios digitales y sitios web confiables, para no ser víctima de las “Fake news” (del inglés, noticias falsas), que son noticias deliberadamente tergiversadas, lisa y llanamente ficticias, o bien corresponden a parodias que tienen por objetivo difundir información que no es verdadera, ya sea con fines de propaganda o de humor, pero que hacen creer al lector que se trata de una información real. Básicamente es una información falsa que se presenta como verídica. El sitio Infobae.com, en un artículo publicado el 13 de julio, da una serie de tips para no ser una víctima de las “Fake News”: “No hay una técnica que sea infalible pero hay varias estrategias que pueden servir de indicio. Por empezar, antes de compartir cualquier audio, video o foto que llegue por las redes sociales o publicados en supuestos sitios de noticias, preguntarse de dónde viene, dónde se publicó, y quién lo hizo”. También La Palabra Israelita se ha sumado a esta tendencia global de avance de los medios digitales, inaugurando un nuevo sitio web, www.lapalabraisraelita.cl, que presenta una variedad de secciones para el lector, ampliando las temáticas abordadas por la publicación y -al mismo tiempo- permitiendo diversificar el alcance, de manera de llegar a diversos y numerosos públicos. Además, ofrece información actualizada, atribuible y confiable; es 100% libre de “Fake news”. Lo que se busca es aprovechar la magia de lo digital, que lleva la información a la mano de los lectores, permitiéndoles estar informados a cualquier hora, en cualquier lugar.

Efemérides Judías

El 2 de agosto de 1923 nace en Polonia, Shimon Peres ( Persky ), laureado Premio Nobel de la Paz 1994 junto a Rabin y Arafat. Fue Primer Ministro de Israel, Presidente del Estado y lideró los Ministerios de Finanzas y Relaciones Exteriores. Sobre Shimon Peres y en ocasión de su fallecimiento, Juan Carlos Sanz publicó una nota en el diario El País de Madrid en la que destaca que “ es difícil no encontrar su huella en prácticamente todos los capítulos de la historia contemporánea israelí, que protagonizó desde su mismo nacimiento”. Otras efemérides: el 13 de agosto de 1897 nace en Alemania Arthur Eichengrün, doctorado en Química y pionero en estudios para crear la aspirina; el 12 de agosto de 1952 son ejecutados famosos escritores judíos en Rusia por ordenanza de Stalin y en medio de una ola de delirio antisemita, el 14 de agosto de 1952, fallece David Pinkas , firmante de la Proclamación del Estado de Israel, miembro del Parlamento, Ministro y líder del Partido Misraji; el 15 de agosto de 1940 comienzan a funcionar los hornos crematorios en el campo de exterminio Auschwitz-Birkenau y el 16 de agosto de 1943 los judíos del ghetto de Byalistok, se sublevan.

De la Prensa

¿Por qué la ONU y otras instituciones internacionales siguen calladas mientras expulsan a los palestinos de sus trabajos en un país árabe, cuando más de 100.000 palestinos entran en Israel a diario para trabajar? ¿Veremos una cumbre de urgencia de la Liga Árabe, o al Consejo de Seguridad de la ONU, condenar el apartheid y el racismo libaneses? ¿O están demasiado ocupados redactando resoluciones de condena contra Israel, que ha abierto sus puertas de par en par a los trabajadores palestinos?” (Jaled Abu Toameh, periodista, Miembro del Gatestone Institute , en su artículo “La ‘lenta muerte’ de los palestinos en el Líbano”).

Novedades Biblioteca Jaime Pollak Ganz

Hacia la belleza Por David Foenkinos. Alfaguara, 2019 Antoine Duris es profesor en la Academia de Bellas Artes de Lyon, pero, de un día para otro, decide dejarlo todo para convertirse en un guarda del Museo de Orsay; en concreto, de la sala que alberga el retrato de Jeanne Hebuterne, de Modigliani. Mathilde, su jefa en el museo, se encuentra tan perpleja como atraída por su extraña personalidad y el enigma de su vida. Algo terrible le ha sucedido, pero ¿qué? De momento, para sobrevivir, Antoine solo ha encontrado un remedio: dirigirse hacia la belleza. La única mujer Por Marie Benedict. Planeta, 2019 Viena, 1933. Para Hedy Kiesler, joven actriz judía, su belleza ha sido salvación y tormento: la protegió de los nazis pero la condujo a un opresivo matrimonio con el traficante de armas de Hitler y Mussolini. Subestimada por todos a su alrededor, escuchó los planes secretos del Tercer Reich cuando acompañaba a su esposo a fiestas y cenas de negocios. Dividida entre el glamour y la culpa por ser una privilegiada, decide escapar hacia Hollywood, con un nuevo nombre: Hedy Lamarr. Pronto se convirtió en un ícono del cine estadounidense. Nadie en torno a su nueva vida sospechaba que poseía información confidencial sobre los nazis ni que ella misma guardaba un secreto aún mayor: que era una científica capaz de desarrollar la tecnología necesaria para acabar pronto con la guerra. Siempre y cuando la escucharan.

Primera retrospectiva de Martha Rosler en Latinoamérica

Por primera vez llega a Chile, y también a América Latina, una exposición que recorre la trayectoria artística completa de la judía norteamericana Martha Rosler (Brooklyn, EE.UU., 1943). La muestra estará en exhibición hasta el 13 de octubre en el Museo de Arte Contemporáneo, MAC, del Parque Forestal y tiene entrada liberada. “Por 50 años, Martha Rosler ha estado haciendo arte de integridad intransigente, compromiso político profundo y agudo ingenio”, consignó el Museo Judío de Nueva York para la realización de una exposición de los últimos 15 años de trabajo de la artista visual, que fue presentada durante el año 2018. Para esa misma muestra, Darsie Alexander -curadora jefe del museo- destacó que “la Guerra de Vietnam galvanizó a Martha Rosler, como lo hizo con muchos artistas de su generación”. Ese fue el punto de partida para el discurso político que inspiraría su trabajo artístico. En sus propias palabras, según se destaca en la audioguía de la exposición el Museo Judío: “Estaba sentada en la mesa de comedor de mi madre y había una fotografía de una joven mujer vietnamita nadando en una arroyo con un grupo de niños. Y pensé: qué imagen tan interesante. Quizás debiera hacer un fotomontaje y juntar escenas de la guerra con escenas domésticas. Las escenas domésticas eran la forma que yo tenía de tratar de hacer que la gente tuviera alguna identificación con esas personas tan lejos, en otro mundo”. Esta reflexión de la artista explica con claridad la visión sobre su obra y da pie también al título de esta exposición en particular, “Si tú vivieras aquí”. La artista estadounidense es reconocida como una de las pioneras en la fotografía y el uso de los lenguajes híbridos entre el video, la escritura, la instalación y la performance. Su obra habla de la esfera pública, enfocándose en la cotidianidad, los medios de comunicación, la guerra, la gentrificación y urbanización, entre otros, con un enfoque crítico y feminista. En esta muestra en particular, se presenta una selección de trabajos -algunos de ellos inéditos- con perspectiva de género, conflictos sociales, desplazamientos y migraciones. Dentro de las obras que se presentan destacan fotomontajes de la serie “House Beautiful: Bringing the war home”, distintas impresiones en papel e impresiones “cromogénicas” de Cuba series, “In the Place of the public: Airport Series”, fotografías de la serie Air Fare, y el clásico video “Semiotics of the Kitchen”. “House Beautiful: Bringing the war” home es una serie de fotomontajes realizados entre 1967 y 1972, que contrastan imágenes de revistas de decoración de la época con registros visuales de la Guerra de Vietnam. La artista creó estas obras en el apogeo de la guerra, fueron utilizadas en periódicos clandestinos y como propaganda anti guerra en diversas marchas. Con estos trabajos la artista evidenció el living room war, un fenómeno que reveló cómo los estadounidenses seguían la transmisión de esta guerra por la televisión abierta, pues fue el primer conflicto bélico televisado masivamente a nivel mundial. Esta serie llega a cuestionar el “aquí” y el “allá” en la era de la híper-conectividad. También se podrá ver el video “Semiotics of the Kitchen” realizado en 1975, donde la artista personifica a una “anti Julia Child”, refiriéndose a la popular chef y presentadora estadounidense. Rosler se ubica frente a la cámara y presenta en orden alfabético los utensilios de la cocina. En este trabajo, se cuestiona la figura de la mujer dentro de un espacio instalado como femenino en el imaginario social. Sobre este mismo tópico, pero haciendo referencia a su obra “A budding gourmet: a gourmet experience”, Rosler señaló: “¿Quién no gusta de la comida, especialmente si eres judío? Toda nuestra vida doméstica está centrada en la cuestión de reproducción y manutención: la manutención implica, además de limpiar la casa y lavar la ropa, estar seguro de que todos sean alimentados tres veces al día. Y se supone que debes ser buena en esto”.